Se remueve en la cama con un gruñido, su cuerpo pedía a gritos despertar, pero estaba tan cómodo, con ese olor a canela y vainilla rodeándole, con esa almohada mullida bajo su cabeza, el calor de la sabana que le cubre parte de la cintura, pero las piernas no, y aquella música de Jason Walker… ¿música de Jason Walker? Su madre no lo escuchaba… entonces… ¿quién…? Abre los ojos con pereza, su alrededor es borroso, dándose cuenta que no trae sus anteojos puestos, los busca con su mano derecha mientras con la otra se restriega el rostro. Al colocarse los lentes puede ver con claridad, las cosas toman forma, esa no era su habitación.

—Buen día Shin —aquel saludo y beso sorpresivo le provocan evocar lo de la noche anterior.

Takao entre sus brazos, besando sus labios, su cuello, deshaciéndose de su camisa blanca, botón por botón, saboreando la piel que va descubriendo; sus cuerpos desnudos rosándose con descaro, como dos serpientes luchando entre sí, con mordidas y enredos. Takao mostrándole la habilidad de su lengua, no solo en el canto, sonidos que deberían ser censurados por el alto contenido erótico, la imagen del moreno preparándose, sus manos trazando coordenadas, localizando puntos sensibles que le provocan estremecimientos y múltiples orgasmos, sin llegar a eyacular; su miembro siendo apresado por paredes carnosas, calientes, que se contraen en su entorno; Takao meciéndose sobre él, dando saltitos en 'él'; gritos placenteros y calor que derrite sus pieles en pequeñas gotas saladas llamadas sudor, y por fin… la cúspide del placer, perdiendo así su 'castidad', entregando su cuerpo y su corazón en ese simple acto.

—Hola —responde al saludo abrazando a Kazunari por la cintura, escondiendo su rostro en el cuello, absorbiendo su aroma, el cual ahora es acompañado por una pizca de trigo.

—He preparado el desayuno, ¿quieres que lo traiga a la cama? —Se insinúa pasando el índice por el pecho descubierto del más alto.

—Eso suena bien —sonríe coqueto —. Por cierto… ¿có…cómo estás? —Pregunta avergonzado al notal el pequeño cojeo de Takao, que podía verse por aquella gran camisa (de Midorima), que se levanta un poco más de un lado que de otro.

—Bien. Claro, después de soportar algo tan grande como eso —señala la entrepierna de su invitado quien se sonroja exageradamente.

—No digas ese tipo de cosas —escucha la risa de Takao antes de sentir como el colchón se hunde del lado derecho.

—No seas mojigato —susurra mordiendo su oreja, gruñe antes de tirarse sobre el cuerpo del moreno.

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Al llegar a casa su madre lo reprende por no avisarle que pasaría la noche fuera, además de que esa mañana tenían un desayuno con amistades de su padre, al cual iban bastante tarde. Obviamente en la reunión no comió nada, pero escuchó las pláticas aburridas de los mayores, después de mandarle un mensaje a Takao.

"No han pasado ni tres horas y ya te extraño. Espero volver a verte."

Mensaje enviado, del cual no recibió respuesta. A las seis de la tarde mandó otro:

"¿Te encuentras bien? No has contestado mi último mensaje, si sucede algo, dímelo"

El reloj marca las doce menos siete cuando manda el último mensaje del día:

"No creo haber hecho nada malo como para que me ignores de esta manera, te marqué catorce veces y nunca respondiste. ¿Todo bien? Responde"

Y ninguno de sus tres mensajes fue respondido, ni esos, ni los de las siguientes tres semanas, pero no estaba preocupado, sino dolido. Al día siguiente de los mensajes salió al departamento de Takao, preocupado por la ausencia de llamadas y mensajes, al no encontrarse la recepcionista pasa directamente al piso dos, tocando con insistencia la puerta con el número trece.

—¿Buscas a alguien? —Pregunta un vecino de enfrente al salir de su cubículo con un pug entre sus brazos.

—Sí, el habitante de aquí —señala la puerta

—Oh, hace unas horas que se ha ido. Sacó un par de maletas en la mañana y subió a una furgoneta, creo que se fue de gira —explica el joven, Midorima le agradece con los ánimos bajo el subsuelo. Así que lo habían utilizado, así que sólo jugaron con él, y se golpea la frente con el puño, había sido un completo estúpido por dejarse llevar de esa manera.

Pero al menos tenía un consuelo, Takao no sabía que se había revolcado con un menor de edad, y que además, le ha quitado la virginidad, no le daría jamás ese gusto.

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Ahora sabía que "Daяe MØ βetā" había preparado una gira sorpresa por todo Estados Unidos y Canadá, Takao lo sabía y sin embargo le dio alas, le enamoró para después dejarlo con un hueco en el pecho, espacio que le pertenecía a su corazón, aquella razón era por la cual no quería enamorarse o si quiera sentir una pizca de aquel sentimiento… pero era Takao, una súper estrella que, supuestamente, "se sentía atraído por él", una persona tan inalcanzable… fue inevitable no sentir aquello.


NOTAS DEL AUTOR: Hello gente hermosa, lamento muchísimo el atraso y lo corto del capítulo :T Si yo fuera ustedes me golpearía XP Prometo recompensarles subiendo un capitulo extra antes de cumplir la semana ;3 Me sigo emocionando demasiado con este fanfic, cada capítulo nuevo es como 'Wow, ¿yo he escrito esto?'. Amo a esta pareja y el fanfic, soy una lectora más que se enamora con cada actualización XD Eso significa que estoy haciendo un buen trabajo ¿verdad? *O* En fin, muchísimas gracias por la paciencia y los lindos comentarios que dejan, me hacen inmensamente feliz. ¡Yo quiero más MidoTaka! Haré One-shots hasta que todo esté lleno de esta hermosa pareja *O*

XØXØ *Besos y Abrazos* (*3*)/"""