Titulo: "Objetivo: Tener vida propia"
Autoras: Aliena88 & MiRuG
Summary: Tengo 22 años, 6 hermanos mayores, una madre sobre protectora y una mejor amiga chiflada, pero... ¿y mi vida propia?
Disclaimer: Nada nuestro, todo de Rowling. No lo hacemos con fines lucrativos, solo por algo de diversión y entretenimiento.
Nota de las Autoras: Queremos pedir perdón (sobretodo yo: osease Aliena88) por haber tardado tanto en actualizar, porque como estamos de vacaciones y aquí cada una hace marcha por un sitio distinto, pues coincidimos bien poco para poder escribir. Una que se va a Mallorca, otra a Londres, otra a su pueblo de vacaciones... en fin: ¡PERDON!
Capitulo 8:
Posteriormente y sin que nadie me dijera nada, concluiría que se habían reconciliado. Y estaban muy reconciliados, tanto que tuve que insonorizar la habitación por los "ruiditos". ¿Por qué yo no puedo tener polvos de reconciliación?
Cambiando de tema. ¿Qué que paso con mi querido jefe? Pues dejo caer un pequeño e inocente beso en la parte del cuello justo debajo de la oreja y soltándome un "Te veo mañana, Weasley" salió del apartamento dejándome en estado de shock total, con la piel de todo el cuerpo de gallina. Pero que sepáis que sigamos igual que siempre. Es más, acaba de llegar el señor Steward. ¿Qué querrá?
- Ginny, por favor, entra tú también conmigo.
Le sigo sin decir nada, me encuentro con que Malfoy está rellenando unos formularios que le he pasado hace media hora.
- Buenos días.- dice el Slytherin levantándose para mostrar respeto a su padrino.
- No sé porque extrañas razones, el psicólogo de la empresa ha venido hace un momento a hablar conmigo, parecía seriamente... digamos preocupado. Y me ha contado una interesante historia sobre vosotros dos yendo a su despacho...
Aunque Malfoy finja mantener la compostura, sé que está abochornado, sus mejillas están algo rosadas... Y las mías están carmín, pero bueno.
- No es de mi estilo inmiscuirme en la vida de mis empleados. Solo quiero que tengáis una cosa clara, espero que vuestros ataques no duren y menos si va a interferir en los asuntos de la empresa. No sé que tal lo llevéis pero lo de esta tarde tiene que quedar más que perfecto. ¿Entendido?
Los dos asentimos silenciosamente con un movimiento de cabeza ante el tono que no admite replicas del hombre.
- Y me ha dicho que quiere veros a los dos mañana a primera hora de la mañana. Espero que quede claro que quiero que sigáis todas y cada una de sus indicaciones, si tenéis que coger un tiempo, la empresa se hará cargo de todos los gastos. Qué paséis un buen día y buena suerte para lo de esta tarde.
Sin esperar una respuesta, el dueño y director del bufete sale del despacho de su ahijado con paso seguro y rápido.
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¿A qué no sabéis la última? Después de la extenuante reunión de ayer por la tarde, en la que todo salió perfecto no, perfectísimo... Está mañana, hemos ido al despacho del querido psicólogo. Y os aseguro que no podéis adivinar el tratamiento que nos ha impuesto, es por eso por lo de mi amado y adorable jefe me está gritando a pleno pulmón.
- ¡Tú tienes la culpa de todo, estúpida comadreja! - él se pasa las manos por el pelo en un intento por no matarme - ¡Esto nos pasa por ir por ahí provocando!
- ¡Qué yo voy provocando! Mira, no me toques los cojones que no estoy para tonterías. ¿Y cómo que no hago nada bien? Que yo sepa, ¿hasta ahora lo he hecho todo perfecto?- Me mata varias veces con esos dardos grises. - A ti lo que té pasa es que no vas a soportar estar a mi lado todo un fin de semana sin intentar violarme
- Perdona, yo no soy el que se trae el trabajo de casa a la oficina... Aunque admito que he hecho lo contrario con otras personas.- me mira de arriba abajo con cara de asco.- Contigo, te puedo asegurar que no.
-Si, espera a que estemos juntos en el mismo cuarto y ya verás como cambias de opinión. Sabes que no soy fea - y levanto la barbilla con orgullo.
- Pero eres vulgar.- me suelta con todo su aplomo intacto, sabiendo que está hiriendo mi orgullo Gryffindor.
- Pero sigues sin negar que soy atractiva - levanto ambas cejas en un gesto que indica "venga tonto, admite que te gusto físicamente".
- Weasley, nunca he dicho que no lo seas.- me dice él mientras habla directamente a mi escote.- Eso no significa que seas mi tipo... Y mucho menos que piense en violarte... Aparte de que no sería una violación porque serías la primera en gemir en respuesta a mis caricias.
- No te lo niego - él abre los ojos sorprendido por esta declaración - pero yo también puedo hacerte gemir.
- Permíteme dudarlo.- me dice con una sonrisa traviesa y autosuficiente.- A no ser que iguales en capacidad a tu amiguita.- y consigue ponerme celosa.
Cierro los puños casi dispuesta a estampárselos en su bonita cara.
- ¿Desde que te dejo tu italiano, nada, verdad?- me sigue provocando.- No si ya decía Pansy: las Gryffindor son unos gatitos santurrones. Y yo puedo añadir que es verdad... Y podemos llevarlo a la practica: tú Gryffindor, sin polvos desde que se fue tu italiano hace ya cuatro días... Tu amiguita Lovegood, Ravenclaw, ayer tuvo que tener el polvo de reconciliación de su vida... ¿verdad? Me lo tendrá que agradecer... Bueno y podría ponerte más ejemplos...
Mi mano se cierra tan fuerte que mis nudillos se vuelven blancos, imagino que le estampo mi derecha contra su tabique nasal. Odio a mis hermanos por varias cosas, pero ellos me han enseñado a defenderme... Y mi derechazo es realmente temible. Aunque de momento tengo claro que no lo usaré contra él rubio. Mi derechazo será temible, pero su metro noventa y sus fuertes brazos lo son más.
En mi cabeza imagino, su "¿¡¿¡¿TU ESTÁS LOCA!" Al recibir mi golpe, casi veo como me agarra como si pesara una pluma y me empotra contra la pared. Me lo imagino fácilmente, seguro que parecería una de esas enormes serpientes que rodea a su victima hasta que no tiene escapatoria y se la come de un mordisco. Hasta tiene un pequeño hilito de sangre cayendo de sus fosas nasales.
Y solo con pensar que podría estar allí acorralada contra la pared, después de una acción que me llevaría de vuelta a aquellos días en la escuela en los que apenas me atrevía a respirar a su lado, por timidez y miedo más que por otra cosa, sentí un miedo irrefrenable. Sentí como yo entera era sacudida por un estremecimiento que me impedía hacer cualquier cosa violenta contra el rubio. Porque sabía que si mi jefe se ponía realmente contra alguien nadie le paraba. Le había visto luchar en el campo de batalla y fuera de él. Ninguno había sobrevivido a su varita, a no ser que Harry se lo pidiera expresamente. Quizás ellos dos no llegasen a llevarse bien en ningún momento, pero Malfoy había demostrado tenerlos bien puestos cuando le pidió refugio a Harry que no sé sabía porque (ahora que lo pienso, sería por la influencia de Luna, seguramente) se lo había concedido. No se habían llevado bien nunca y no se llevaban bien (era casi una cuestión de naturaleza).
Pero volviendo al problema que tengo ahora. Veo como el rubio me mira expectante, esperando una respuesta. Él no puede imaginar que he estado pensando en pegarle y que he ideado toda la acción al completo. Le miro y con toda la dignidad del mundo le suelto, a la vez que me giro:
- Si piensas así es que realmente no mereces la pena, si juzgas a las personas solo por su casa.- le miro una vez desde los pies hasta la cara y clavo mis ojos en los suyos.- Porque en ese caso yo seré una frígida santurrona, pero tú un mortifago.
Me parece que se ha quedado en estado de shock y yo voy a aprovechar eso para salir lo más discretamente posible de cualquier sitio en el que pueda hacerme parte de su furia.
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- ¿Preparados?
Los dos nos miramos fijamente, antes de coger el trasladador que nos mandará a nuestro destino. No sé a donde voy, solo mi jefe me ha dicho que lleve bañador, lo cual ya es una indicación. De repente aparecemos en un centro de talasoterapia en alguna isla del caribe. Esto es... es... es... increíble. ¡Maravilloso, absolutamente asombroso! Es el "Angels' Paradise" o lo que viene a ser el "Paraíso de los Angeles". Es el mejor centro de talasoterapia, balneario, relajación, además del más elitista del mundo mago.
¡Ah! Que no os lo he contado... ¿Sabéis cual es el supertratamiento que nos ha impuesto el psicólogo? ¡Qué Draco y yo estemos todo un fin de semana juntos! Eso mires por donde lo mires no puede ser bueno... aun estando en el mejor centro de relajación del planeta (por cierto, Merlín bendiga al psicólogo). Y os explico porqué.
Nos han puesto un hechizo para que no podamos separarnos más de tres metros. Que digo yo... si lo que quiere es que aprendamos (yo sobre todo) a controlar nuestras hormonas para no desnudar al otro a mordiscos... ¿para qué nos hechizan así? Muy fácil. No nos podemos tocar. Es una medida preventiva. Por si sentimos la necesidad de matar a puñetazos al otro... en fin... no sé que va a pasar este fin de semana, pero seguro que no es bueno.
De momento, un elfo domestico ha colocado todas nuestras pertenencias en una increíble suite del ultimo piso, que es casi tan grande como el apartamento en el que vivo. Malfoy me mira, suspira, como lamentándose de nuestra suerte y me propone cambiarnos y bajar a hacer un circuito de talasoterapia. Me parece a mí, que esto se llama medio-tregua camuflada.
- Tú entra al baño y cámbiate, yo de mientras lo haré fuera...- me comenta después de haber entrado al armario (y haber tironeado de mí, por eso del hechizo y tal...).
- Oye que tú a mi no me mandas... Entra tú al baño.
Él rueda los ojos y se encamina al baño.
- Pero espera, desalmado... ¡Qué no he cogido mis cosas!
Me mira y se acerca, mientras resopla y murmura algo por lo bajo.
Él pacientemente espera a que coja todo lo que necesito (dando golpecitos rítmicos con el pie) y se encamina al baño y cierra la puerta. Vale. Tenemos un problema. ¡El hechizo! Aunque el este dentro y yo fuera funciona igual y...
-Weasley, pégate a la puerta que necesito llegar al retrete y el hechizo no me deja - suspiro y me abrazo a la puerta - ¡¡Weasley! ¡¡Qué te pegues a la puerta!
- ¡¡Si me estoy pegandoooo!
Se oye un suspiro y noto como la presión que me atraía hacia la puerta disminuye, de repente la puerta se abre y yo caigo a los brazos de mi amado jefe... El caso es que como no nos podemos tocar, pues nos ha dado calambrazo y me el muy... grrr... me ha soltado. Resultado de la operación: Ginebra Weasley despatarrada en el suelo, sobandose la cabeza.
- Weasley entra conmigo al servicio.
- Estoy esperando una disculpa... - enarca una ceja como diciendo "pues espera ahí en el suelo". Suspiro - ¿Qué entre contigo al servicio? ¿Qué quieres, que te ayude a mear o algo así?
- Hombre, normalmente prefiero no recibir calambrazos en esa zona. Pero a lo mejor es placentero y todo... Sería cuestión de probar.
No me preguntéis porque he hecho lo que acabo de hacer... La cuestión es que me repatea acabar en el suelo a los pies de Malfoy y después del último comentario... Me he enganchado a una de sus piernas. Para que le dé calambre. Aunque claro, a mí también me ha afectado el hechizo... pero que le jodan.
-¡¡¿Pero tú estás loca! - sabía que diría eso.
¿No se da cuenta de que sí?
- Bien, me parece que ya hemos comprobado que de placentero no tiene nada. Así que te la sujetaras tú solito.
Murmura algo y aprieta los dientes.
- Si tienes algo que objetar, te recomiendo que lo hagas en voz alta...Yo si que le estoy empezando a pillar gusto a esto de los calambres.- le digo yo con una sonrisa sádica.
- Y luego que los Slytherin somos retorcidos.- dice él, mientras entramos al baño.
Cierro la puerta tras de mí y busco con la mirada algún sitio donde pueda cambiarme tranquilamente sin que el pervertido de mi jefe me vea (ni yo a él, todo hay que decirlo). Doy una vuelta completa y...
-¡¡PERO QUE HACES DEGENERADO!
Draco se da la vuelta asustado por mi grito pero es que no es para menos. ¡El niño se ha bajado los pantalones tranquilamente! Y lleva intención de hacer lo mismo con los boxers.
- ¡¡VISTETEEE!
Y no sé por qué me tapo las tetas con un brazo. Será instinto de supervivencia o algo así. No le preguntéis a mi cuerpo el porqué de sus acciones.
- ¿Y si empiezas a comportarte como la adulta que eres y no como la niña en la que tu mente se ha estancado? Cualquiera diría que no has visto un culo nunca... Bueno es posible que ver mi cuerpo desnudo sea lo que te inquiete tanto... No todos los días se ve semejante perfección.
Reconcentro todo el odio que me cuerpo es capaz de retener y se lo envió en forma de mirada asesina. Me doy media vuelta y me encamino a la bañera, a cambiarme allí dentro tapada por la cortina. Eso sí, antes he ido corriendo hasta Draco y lo he tocado en un brazo. Para que nos dé calambre.
- Weasley de verdad... No conozco a persona más infantil que tú.
¿Vosotros sabéis lo difícil que es cambiarse dentro de una bañera tipo piscina, mientras te masajease un brazo del calambre que acabas de recibir y te aseguras que la cortina no se mueva? Pues es difícil... y muuuucccccchoooooooooooooooo. Parece que lo hago a propósito, pero que conste que sino es con un hombre encima, estar tirada en el suelo no es algo que me guste. ¿Pero por qué me odias Merlín? Lo habéis adivinado: otra vez en el suelo, bueno, en el suelo no. En la bañera de culo
- ¿Qué coño haces Weasley? - me pregunta mi amado jefe. - ¿Ya te has matado?- sigue al ver que no respondo.
Noto como sus pasos se acercan a la bañera lentamente y la cortina se frunce, veo como el pelo platino empieza a aparecer en el hueco que acaba de crear.
- ¡¿¡¿¡¿¡¿¡PERO QUE ESTÁS HACIENDO PERVERTIDO!
- Creo que romperme los tímpanos... Soy algo masoquista.- murmura él.
Mientras cierra la cortina de un golpe, el caso es que lo ha hecho tan fuerte, que el otro lado se ha corrido y ahora mismo tengo una vista muuuyyy interesante.
¿Os suena la estatua "El David" de Miguel Ángel? Pues un bufo comparada con el cuerpo escultural de este monumento a la masculinidad que es mi jefe. Un culo... que no voy a darle un mordisco porque me da calambre que si no... Unas espaldas... que espérate a que tengan mis uñas ahí clavadas de tanto... ejem. Venga Draco, date la vuelta, date la vuelta (¡¡Ginny no seas pervertida! Anda cállate un rato), date la vuelta... ¡¡¡ Siiiii ! Merlín del amor hermoso. No me caigo al suelo porque ya estoy ahí, que sino. Fácilmente se podría rayar queso encima de esos cuadraditos del estómago y... (no bajes la mirada Ginny)... Eso... eso... eso... ¿Eso es todo suyo? Creo que me falta el aire... ais, ais. Me está entrando un sofoco... nooooo. Se ha dado la vuelta, jooo. ¿Eso que acabo de ver pertenecía a Malfoy? ¿Y qué hago yo aquí que no voy a tirármelo? Ah, claro. El hechizo y sus calambres. No debe ser muy cómodo estar en plena faena y estar electrocutándote. O igual, como dice él, da gusto y todo... Aunque sinceramente, prefiero no probarlo. Hasta ahora el sadomasoquismo y yo, nunca, hemos ido de la mano.
Ahora mismo necesito una ducha fría para quitarme el sofoco, pero ya oigo el incesante movimiento del pie de mi jefe, lo mejor será no hacerle esperar. Me pongo mi bikini rosa con flores tipo hawaianas en blanco y después de preguntar si está listo salgo de la bañera. Lo bueno de la vista que acabo de tener es que básicamente, sus marcados abdominales ya no me causan el shok que me habrían causado de ser la primera vez que los veía. Noto como el sofoco aumenta y mi parte baja del vientre cosquillea aun más, pero paso delante de él con un tranquilidad que casi ofende a Malfoy. Parece ser que soy de las pocas que no me he quedado a cuadros delante de su monumental físico, al verlo por primera vez (aunque técnicamente eso no sea cierto).
Después de comprobar en el folleto de la habitación donde está lo de la talasoterapia, nos encaminamos hacia el sótano del hotel, que más que un sótano, parece otro hotel, pero bueno. Llegamos a una bifurcación de los pasillos y yo tiro para la derecha, donde claramente pone "circuito de talasoterapia". Pero no avanzo mucho ya que unas barreras invisibles me echan hacia atrás.
- ¿Pero que...? - me giro y veo que Draco ha intentado entrar por el pasillo de la izquierda - A ver, hurón. ¿Sabes leer? Tenemos que ir por la derecha - y le señalo el cartelito azul pitufo (un poco cutre la verdad).
- Weasley, quiero ir a la sauna - y se cruza de brazos. Solo le falta hacer un pucherito y habrá retrocedido hasta los cinco años - he cambiado de opinión y quiero ir a la sauna. Así que venga - y me señala el pasillo izquierdo. Claro, como no puede tocarme porque nos acalambramos pues...
Llegamos hasta el fondo, giramos, y nos encontramos a un chico, con una camiseta con el logotipo del hotel y un bañador. Me mira de arriba abajo y me sonríe ampliamente. Se queda un segundo con los ojos fijos en mi escote, lo que hace que Malfoy se ponga delante de mí, y él otro entendiendo el mensaje (y el metro noventa de mi jefe), le pregunta a donde queremos ir.
- A la sauna.- responde mi jefe ligeramente molesto.
- Bien, señora usted por la puerta de la derecha y usted, señor, por la de la izquierda. Nos miramos y negamos lentamente con la cabeza: el maldito hechizo no nos deja separarnos.
- ¿Es obligatorio? - digo yo con aire inocente.
- Verán, en las saunas hay que desnudarse (es una de las reglas) y me temo que no hay ninguna mixta, porque también se admite a menores.
- ¿Pero seguro que no podemos entrar los dos juntos? - insisto yo.
La verdad, después de que el hombre este dijera que tenemos que desnudarnos, la perspectiva de ver en bolas a mi jefe otra vez está haciendo que cada vez tenga más y más ganas de entrar a la sauna.
- Lo siento señorita, pero las reglas son claras. Usted y su novio tendrán que conformarse con una sauna para cada uno.
- No es mi novio - recalcó yo. Aunque ganas no me faltan la verdad...
- Es mi empleada.- dice Draco para rebajarme.
Pero parece que la sonrisa divertida del chico no le hace tanta gracia a él. El empleado da un pequeño vistazo a la mano de Malfoy, para ver si ve una alianza o algo así.
- Los dos somos abogados - A ver que va a pasar aquí, ¿eh? Por cierto, el chico este ahora me mira sin ningún disimulo. Se ve que como he confesado que estoy libre... Pues la mirada que le está enviando Draco, no es como para saltar de alegría.
- Entonces...¿van a entrar a las saunas o no? - el chico este me está tocando un poco los cojones ya, ¿eh? ¡Qué no para de mirarme las tetas! Malfoy por amor de Merlín, ahora que es cuando necesito que utilices tu súper sarcasmo Sly, me abandonas. Pues que te den.
- Escúchame bien, no sé quien eres... de hecho ni me interesa.- se fija especialmente en la pequeña placa metálica en la que pone "Rupert Aston", para acentuar sus palabras.- Pero quiero que te quede claro que nosotros ahora somos clientes del hotel... Y por si no sabes quien soy, me llamo Draco Malfoy.- el nombre debe conocerlo, porque le mira con más respeto.- Si, de esos Malfoy. Exactamente. Ahora, estate calladito hasta que se te pida algo. Y vuelve ha hacer eso – me parece que se refiere a mirarme el escote.- y me encargaré personalmente de que no puedas moverte en varios meses. Un respeto por las mujeres. ¿Entendido?
Vale, tan abandonada no estoy. Mira que es mono, defendiéndome... Hay que decir la verdad, el niñato este estará muy bueno, pero mi jefe es mi jefe, cabronazo, pero solo él puede serlo... Eso es un poco egocéntrico también, pero bueno... Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Eso decía mi madre al menos. Ahora se gira hacia mí y me dice:
- ¿Quieres ir a la sauna?
- Hombre, ahora que lo dices no estaría mal... El problema ya sabes... El hechizo.
Mi jefe me mira y me hace un signo para que le siga.
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En fin, os contaría las vueltas que hemos dado por todo el circuito de talasoterapia intentando buscar algo que fuera mixto... pero para que voy a aburriros con mis desgracias. Os digo directamente que esto del fin de semana no esta siendo tan buena idea como pensaba.
Hemos decidido (es decir, no hemos gritado) que bajemos a cenar y luego ya decidiremos (o sea, volveremos a gritarnos) que hacer.
Por lo pronto, la noche ha empezado mal. El camarero nos mira y nos suelta:
-¿Una mesa para los recién casados?
Os juro que Draco ha estado a punto de pegarle un puñetazo.
Sentados ya en una mesa de dos, con velitas, muy romántica ella y con los platos servidos (unas cursiladas que no alimentan nada... ¡a mí traedme un chuletón, no una mierdecilla adornada con perejil!), ha empezado la fiesta. Creo que dentro de poco vamos a sufrir un cortocircuito. Supongo que las patadas que no damos por debajo de la mesa no pueden ser buenas para la salud de nadie.
- Weasley... ¿Serás capaz de entender el conjunto de 4 letras juntas?
- Bien, creo que podré hacer un esfuerzo.- calambrazo por debajo de la mesa.
- ¡PARA DE UNA MALDITA VEZ!
- Eso son más de 4 letras juntas... ¿Qué pretendes, que mi cerebro se colapse? - le comentó yo con burla, antes de frotarle con mi pie su pierna y dejarle la zona adolorida (yo por mi parte ya tengo el pie insensible).
- ¡Qué pares de una vez, estúpida comadreja! - y me pisa el pie. El calambre me sube hasta la rodilla. Cabrón.
- Para tú - y otro calambrazo. como sigamos así nos va a salir humillo por las orejas - Hurón, la gente nos está mirando.
- Normal. Estas dando el espectáculo - y me vuelve a pisar. ¡No lo soporto!
- ¡ME DAS ASCO!
Silencio. Todo el restaurante nos mira alucinado. Ups.
- ¿Qué se supone que están mirando? ¿Nunca han visto una discusión?- pregunto yo, malhumorada.
- Si, pero nunca a unos recién casados... ¿Han pensado en ir a un consejero matrimonial? Si quieren, les podemos recomendar uno.
Y a ese viejo que le importara mi vida, parece que Malfoy reacciona antes que yo.
- ¡N·O E·S·T·A·M·O·S C·A·S·A·D·O·S!- el gruñido parece que lo ha dejado todo claro, aunque ahora si que nos miran con cara rara.
- Te lo dije. - una mujer con pinta de marujona empedernida se gira a su marido - Ella no tiene la clase suficiente como para salir con ese hombre.
- ¿Perdona? - y me levanto de la mesa bajo la atenta mirada de todo el bar - ¿Qué yo no tengo clase? Espera que me ría - me llevo una mano a la garganta sin pronunciar nada y luego la miro a ella - Uy perdón, era una arcada.
- Lo que yo digo. - y la guarra esa sigue hablando con su marido sabiendo que todo el mundo la escucha - No tiene ni clase ni educación, seguro que es de clase baja.
- Mira, ya lo que me faltaba. Escúchame estúpida engreída y peliteñida - la mujer lanza un grito de horror y se lleva la mano a su pelo oxigenado - Puede que sea de clase baja, pero tengo mucho más estilo que alguien que cree que ponerse un vestido rosa fucsia con pintalabios rojo y zapatos negros queda bien. Además, el señor Malfoy y yo no somos matrimonio - la mujer (y medio bar) suspira aliviada. Yo sonrío de medio lado y miro a Draco, que cierra los ojos preparándose para cualquier cosa que pueda yo soltar. Ahí va - Solo follamos de vez en cuando.
Vale, decir que el comedor se ha quedado mudo es un eufemismo ante la situación. Eso sí, ha durado como medio minuto (el tiempo que la gente procesa la burrada que acabo de soltar). Después, la mitad de los camareros estaban agarrandose donde podían para no caerse al suelo de la risa y la otra mitad estaba tirada en el suelo.
Malfoy me mira desde su asiento con una sonrisa que quita el hipo, si en el fondo nos entendemos a la perfección... Y vosotros ya veréis cuando estemos disfrutando el uno del otro... Vosotros ya me entendéis. ¡En fin, que me ha sonreído! Si, señoras y señores, por primera vez en lo que llevamos de día, Draco Lucius Malfoy Black me ha sonreído, y a mí por poco no se me caen las bragas de la impresión.
- Bueno - ahora que he empezado a hablar, se han vuelto a callar todos - Draco y yo tenemos que irnos a... terminar unos asuntos - Draco se levanta y nos vamos hacia la salida. Nos miramos y leo en sus ojos que quiere soltar alguna burrada antes de hacer nuestra salida triunfal.
- Bueno preciosa... espero que hayas comprados los condones. Los gastamos todos ayer.
Yo suspiro. Después de salir del comedor (y escuchar como todas las marujas se dedican a ponerme verde) me giro a Draco. Extrañamente tiene un brillo de diversión en los ojos que nunca le había visto. Yo niego con la cabeza.
- Draquito, Draquito, Draquito... aun té queda mucho por aprender. Tendré que enseñarte a decir burradas al estilo "clase baja". A ti no se te da bien. Dedícate al sarcasmo, se te da mejor - él me mira enfadado y se le encienden las mejillas. Antes de que me suelte alguna frase Sly, me marcho corriendo. Problema: el hechizo. Solo puedo correr tres metros.
Y claro... No sé yo que tipo de favoritismos son estos... Pero soy yo la que es echada hacia atrás como si me hubieran lanzado un expelliarmus (y no él el que me sigue arrastrado). ¿El hechizo que funciona por el peso? Porque entonces eso no es justo... Seguro que el rubito este, le ha pagado al psicólogo ese de las narices... ¡Qué horror! Ahora si que puedo decir que mi Vida gira entorno a la de Malfoy.
Desde su metro noventa, me mira con una expresión burlona, parece ser que, que haya volado hacia atrás para caer a sus pies (¡Gárgolas Galopantes, no paro de hacerlo!), hace que el enfado se le pase. Es más divertido reírse de mí, por supuesto. Grrrrrrrrr. ¡Cómo lo odio!
- Ha quedado muy Gryffindor.
Alzo la ceja a su más puro estilo.
- Salir huyendo, comadrejita.- me dice burlón.
Roza con el dedo índice mi cuello, dejando de lado la primera impresión de desagrado, pero el cosquilleo ese me va a volver loca. Merlín mío, tengo hasta la piel de gallina.
- ¿Acaso te doy miedo? – sigue él, consciente de lo que acaba de hacer.
En cuanto mi parálisis temporal y creciente cosquilleo en el estomago paren, yo respondo.
- ¿Tú? Te conozco desde hace 11 años, Malfoy.- Pone cara de "y eso que".- No, no me das miedo.
Sonríe de lado.
- Pues debería dártelo, pequeña.
- ¡Qué yo no soy pequeña!
Se medio ríe, mientras subimos en el ascensor.
- ¿¡De que te ríes?
- De ti.
Un Calambrazo se balanceaba sobre la tela de una araña, como no hacia el suficiente daño, fue a llamar a otro calambrazo. Dos calambrazos se balanceaban sobre la tela de una araña, como no hacían el suficiente daño, fueron a llamar a otro calambrazo. Tres Calambrazos ...
- ¿Tú eres IMBECIL?
- Y tú maricon.- Le respondo yo.
Mientras intento salir del ascensor, pero parece ser que a Malfoy no le parece tan buena idea... Y es cuando yo me pongo a tirar de él a través del hechizo, en el momento en el que aparece una chica de la limpieza que nos mira con cara rara. Quiero decir, no es muy normal ver a una jovencita tan mona como yo tironeando de si misma para sacar a una mole del ascensor. Mis mejillas están rojas del esfuerzo y parece cualquier cosa menos lo que es realmente.
- ¿Tienen algún problema, señores?
Esa mujer es realmente muy poco oportuna, porque coincide con el momento en el que consigo mover a Malfoy de un tirón. Y claro, resultado de la operación, Malfoy encima de mí y yo encima de la empleada. Consecuencias lógicas, calambrazo gigantesco por todo el cuerpo que traspasa de nosotros a la camarera.
Pega un grito descomunal y de alguna forma consigue salir de debajo nuestro y sale corriendo, por la escaleras de servicio. Nos miramos y si no fuera por el odio natural que sentimos el uno por el otro, nos habríamos reído a gusto durante un rato.
Eso si, la pequeña anécdota nos vale treinta minutos de reunión en el despacho del director del centro.
-Bien señores - el director, un hombre de cincuenta años, nos mira varias veces y se reclina en su asiento - hemos hecho una excepción con ustedes aceptándolos tan precipitadamente, pero tratándose de usted señor Malfoy y de la empresa de su tío... hice una excepción. Pero eso no justifica que vayan por ahí electrocutando a mis empleadas.
- Señor Hamilton, Jack, por favor, conoces a mi familia desde siempre, puedes dejar los formalismos de lado.
- Draco.- le concede a mi jefe el director.- Sigo sin saber porque una empleada mía ha salido corriendo diciendo que una pareja de "tarados", citando su expresión, le había electrocutado.
- Yo puedo explicarlo - el director me mira esperando mi respuesta. Draco se gira y me mira también como diciendo: anda eso, explícate, por que así me entero yo de paso - Vera, Draco y yo estamos taaaaaan enamorados que saltan chispas a nuestro alrededor - y pestañeo a 100 km/h como una adolescente enamorada.
- Desde luego eso no explica la electrocución de una de mis empleadas... Aparte de que no quiero meterme en las implicaciones sexuales que esa frase puede conllevar.
Este hombre es un incordio, nos podría decir un "que no pase más, a fornicar como locos en vuestra habitación que para eso os estamos saqueando una millonada", pero no, nos pide explicaciones. Y yo que creía que eso solo nos pasaba a los que no teníamos pasta.
- Vera señor director - sonrió educadamente - Draco se lo puede explicar mejor que yo. Es que a mi esto de estar enamorada me afecta al cerebro, ¿sabe usted? - El dire sonríe como se le sonríe a los locos y presta atención al rubio que esta entretenido en matarme mentalmente.
- Jack, alegaré en su defensa que tiene enajenación mental. Verás... Es una historia demasiado larga de contar, pero por motivos varios, un... sanador, nos ha hechizado para que no podamos estar lejos el uno del otro, pero para que no podamos tocarnos sin que nos dé un calambre.
-¡Cómo que enajenación mental...! ¿Y tú qué? ¡Pedazo de cacho de cavernícola! - el hombre este me vuelve a sonreír como los locos y Draco se ríe disimuladamente. Genial. Con lo que he dicho solo he reforzado mi supuesto trastorno mental.
- Como ves... Eso. Bien, digamos que intentaremos que nuestro "problemilla" no se expanda a las otras personas, no te preocupes, Jack.
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Después de esta charla (que me ha recordado a las de Mcgonagall cuando me pillaba con Harry en algún pasillo haciendo "cosas malas") nos hemos ido directamente a dormir. Creo que hacen baile todas las noche, pero no estamos de humor, la verdad.
Ahora de lo único que tengo ganas es de ponerme el pijamita y meterme en la cama a dormir.
- Bueno Malfoy, tu duermes en el suelo y yo en la cama. Buenas noches - sin esperar contestación me meto entres las sabanas y me pongo boca abajo. De repente un calambrazo me recorre la columna vertebral.
- ¡Pero tu estas bobo! ¿Me quieres dejar paralítica o que?
Hay un segundo de silencio.
- ¡Soy un Malfoy!
Le miro con cara de "¿Y a mi que?" y respondo:
- Yo una Weasley.
- Muy bien... Ya puedes decir que has superado el ciclo elemental de ingles... Mira yo, que no sabía que eras extranjera y te costaba tanto pillar las cosas.- me retoca burlonamente, antes de ponerse serio.- Weasley pienso dormir en una cama.
- Yo también. Pero como solo hay una y no pienso compartirla contigo - cojo un cojín y lo tiro al suelo - Tú duermes en el suelo.
- No te he pedido tu opinión Weasley.
Me toca en la pierna y el brazo a la vez, haciendo que pegue un bote, me quede en equilibrio en el otro borde de la cama y finalmente, caiga al suelo, mientras que él se acomoda con elegancia.
- ¡Pero que haces! - asomo mi cabeza roja (y despeinada) por el borde de la cama y le pongo las manos en la barriga - ¡Qué te vayas al suelo!
Me mira con furia y coge aire. Bien... la siguiente media hora se puede resumir rápidamente: gritos y calambrazos. Después de acabar con los pelos de punta por culpa de la electricidad hemos acabado los dos en la cama (esa frase me gustaría mucho si no fuera por la situación actual). Problema (cuantas veces habré dicho esto): el hechizo.
-¡No te muevas! Que parece que este durmiendo con un montón de hurones - un gruñido sale del cuerpo que tengo al lado, que me roza (con premeditación y alevosía, todo hay decirlo) con una pierna para que el calambre ya tan querido por nosotros me recorra de arriba a abajo - ¡Así no hay quién duerma!
- Comadreja pequeña, a juzgar por tu aspecto matutino, tú no descansas lo que deberías para tener mi misma belleza... Pero a mi si que me gusta dormir (ya que no hay nada mejor que hacer) así que calla y cuenta doxies, si quieres.- me responde él entre bostezos.
Suelto un bufido y me giro mirando hacia el lado contrario. Hago lo que me ha dicho (es decir, contar doxies) y cuando voy por la 458 y me voy adormilando, sin querer mi cuerpo se cae hacia el centro de la cama quedándose boca arriba y (sin querer, esta vez va en serio) caigo encima de un hombro de Draco. Mierda. Ahora que nos estábamos durmiendo.
- ¡WEASLEY!- vale, el grito se ha tenido que oír hasta en Inglaterra.
- ¡QUÉ! Encima que te dejo dormir aquí conmigo, me despiertas dándome un calambrazo, so desagradecido - eso es Ginevra, tu échale a él la culpa.
- Weasley.- me mira furioso.- Si no fuera porque me estás aplastando a lo mejor, podría llegar a creerme que he sido yo él que te ha tocado.
Alza una ceja con elegancia y me aparta, provocando otro calambre, pero más suave.
- Malfoy, que sepas que te odio con todas mis fuerzas - que infantil ha sonado eso. Y por la cara de Malfoy es evidente que él también se ha percatado de eso - pues que sepas que ya no me quiero acostar contigo - y le saco la lengua y me giro de lado.
Procesando lo que acabo de soltar... Por favor Merlín, dime que no he dicho lo que he dicho. Si no lo he dicho te construiré monumentos a lo ancho y largo del mundo.
Hace un ruido con la boca, es algo peculiar, ha pasado su lengua encima de su labio inferior y después la ha despegado del paladar, en un gesto muy suyo. ¿Desde cuando sé exactamente que ruido hace cada gesto suyo? ¡Sin Mirar! ¡Ginny! Me odio a mi misma por desear al cabrón ese... Espero que no se haya dado cuenta y que lo olvide, como si fuera un sueño... ¡Sí, Gin, sí, sueñaaaaaa!
Se me acerca tanto que puedo sentir su respiración cerca de mi oído. Los pelos se me ponen de punta.
- Así que la pequeña comadreja quiere follar conmigo.- Tiene una forma tan provocadora de decirlo que allí, en la cama junto a él solo puedo estremecerme.- Es interesante, ¿sabes?- Un segundo de silencio.- Porque ahora yo podría rozar suavemente tu cuello, besarlo con mis labios hasta hacerte enloquecer... Mmmm... Lamerte el lóbulo de la oreja de forma que pierdas finalmente el control... Bajar suavemente hasta tus pechos... ¿Entiendes el concepto, pequeña? - Como estoy de espaldas a él, no veo como pone una de sus sonrisas Slytherin, antes de soltar con toda la calma del mundo.- Lastima que yo no quiera.
Y se retira suavemente hasta su extremo de la cama. Y yo me quedo hecha una bolita pensando en cosas frías. Para vuestra información estoy buscando algo original, sarcástico e hiriente que soltarle... pero cuando ha pasado media hora y oigo su respiración tranquila a mi lado me doy cuenta de una cosa: este capullo ha vuelta a ganarme la batalla verbal.
