Seguía con Kikyo observando aquel paisaje maravilloso, ella comienza hablar:

-Gustavo comenzare a darte un entrenamiento al que yo, sostuve con mi maestro Mioga-.

-¿Por qué, un entrenamiento amor?-.

-Quiero que seas un priest como yo-.

-¿Por qué un priest amor?-.

-para que tengas poderes espirituales, a la vez que seas ágil y sabio-

Seguía escuchando lo que ella me decía, pero una linda y extraña voz pronuncio mi nombre, lo que causó que cayera en una especie de hipnosis y al mismo tiempo algo insólito no me dejaba avanzar donde misterioso sonido, ¿será por mi amor Kikyo? me pregunto.

Seguía escuchado el misterioso sonido Kikyo se preocupo por que hacia caso omiso, Kikyo a ver que no reaccionaba a escuchar sus palabras me sostiene y me coloca la perla de las cuatro almas en el cuello apenas cuando volví a sentir el poder que emana de ella regrese de ese trance Kikyo me dice.

-Hola que alivio que estés bien, es hora de tu medicina otra vez veo que estas recuperando tu semblante de nuevo pero te falta un poco mas-.

Llamare a Yre o Melody para que me traigan un poco de juego y darte el medicamento, se que es muy amargo pero es por tu bien no te quiero perder me decía ella con un poco de tono duro, por mi parte moví mi cabeza haciendo un gesto diciendo que si.

Kikyo entra en la casa y llama a Yre, mientras tanto ella estaba dentro de la choza de las priest de un momento comencé a caminar por los lados de la pradera verde, pero de pronto observé una aura blanca que era la responsable del la misteriosa voz melodiosa que escuchaba; dicha sonata me hace recordar cuando mi hermana,y yo éramos pequeños donde mi madre Indaric entonaba hermosas melodías a nuestro padre Origumo. No se como no tengo recuerdos de mi padre eso me da mucha tristeza, el soplo me comenzó hablar dentro de mis pensamientos decía.

Seguramente será los entrenamientos de Kikyo no se por que me sentía tan extraño, y a la vez tan relajado en mi aura pequeña de priest. Por el momento seguiré mejorado mis actitudes de sacerdote para proteger a mi amada Kikyo, aquella luz que reflejaba la misma silueta de mi madre Indaric.

Pasó un lapso de tiempo donde el soplo seguía hablándome de cosas que aun no entendía. Hablaba hechos ocurridos por la joya de las cuatro almas, los cambios de Kikyo y míos, también los cambios de Inuyasha y Kagome.

Cuando el aura término de hablar de todas las cosas sentía como un agudo dolor en el Corazón me quitaba la vitalidad del cuerpo, pero en el instante que perdía cada ración de fortaleza me iba desplomando hasta que la imagen de luz se convirtió en mi madre Indaric sentía su alma pura y blanca. Su armonía cuando yo era un pequeño en ese instante llega Kikyo y me ve en el regazo del aura que es mi madre Indaric, Kikyo comienza hablar y dice.

-Eres la madre, de mi amado a dónde estabas durante este tiempo-

El aura le dice.

-Se que tu vas hacer la futura esposa de mi hijo y te ordeno cuidarlo de todo mal como el va hacer contigo y quiero que lo entrenes bien para que sea un priest como tú, no quiero que le cuentes que estoy como una aura o un alma por que eso lo pondrá muy triste-.

-De acuerdo Indaric yo lo cuidare bien-.

Después que el aura de Indaric terminara de hablar con Kikyo ella recoge a su amado, lo lleva a la butaca afuera de la cabaña de las priest y comienza a darle la medicina.

Kikyo me comienza a darme las hierbas medicinales donde sentí un gran alivio pero ella me coge de mi extremidad superior, pero durante el efecto del remedio que me ofreció ella caí en un letargo fuerte dónde solo podría escuchar su voz y su calor de su piel mientras me lleva caminando hacia al bosque de las priest ella me dice.

-Gustavo tendrás que aprender esta técnica, para sacar tu aura que duerme en tu cuerpo-.

Le escuche las pocas palabras de mi entrenamiento pero no me encontraba bien por que me encontraba en un letargo muy fuerte que me hacia escuchar cosas que no entendía, Kikyo comenzó a tocarme pero en eso instante mi cuerpo comenzó a moverse por si solo, mientras Kikyo me entrenaba Kagome e Inuyasha observaban el entrenamiento pero de pronto salí de mi somnolencia, ya que mis ojos se alumbraron fuerte y mis ropas cambiaron bruscamente me observe y dije.

-Que me paso a donde estoy, por que tengo estas ropas extrañas, que me pasa-.

Kikyo me observaba muy sorprendida que me estaba convirtiendo en un priest guerrero pero en ese mismo instante aparecen y comenzaron hablar:

-Vaya mira como haz cambiado hermano-.

Kagome la veía mas hermosa pero su energía maligna me volvía a dejar en mi estado de letargo mientras tanto Inuyasha comenzaba a luchar con su hermana Kikyo, así en mi estado de insensibilidad intenta defender a mi amada pero Kagome se emprendío a luchar conmigo pero no le podría hacer daño siempre esquivaba sus ataques rápidos decía.

-Basta hermana vuelva la persona de antes quiero verte alegre y amable quiero sentir tu amor de familia-

Kagome me dice

-Tonto con este poder que tengo con mi amado Inuyasha somos más fuertes, que tu patética novia y tú, gracias a nuestros amos Onigumo y Naraku-.

Comenzaron las dos peleas ya intentando defender a Kikyo pero mi hermana Kagome no me dejaba ni dar un paso cada instante de esta pelea era mortal para mi alma enfretarme a mi linda hermana, y a la vez no poder defender a mi amada; paso un rato donde Kikyo hablo en una lengua extraña y todo desaparecio Kikyo me dice:

-Tranquilo Gustavo pasastes tu primera prueba, que era el valor para defender a las personas valiosas-.

Apenas cuando Kikyo termino mi primer entrenmaiento ella me da un beso lindo en los labios apenas un rose, me habla muy tiernamente que salí de mi desanimo por el poco de veneno que dejo la flechas y los fragmentos contaminados de veneno de Oniguno y Naraku.

Llegamos a la cabaña de las priest cada una de ellas, esta inconciente por que Inuyasha con mi hermana las latimaron mucho me di coraje y decedi luchar sin pensar en ese momento aparece Kanna y me observe mi alma, la cual me deja en un letargo muy serio que no podria sentir ninguna sensación humana.