Hola espero que estén muy bien, hoy les voy a dejar este capítulo a pesar de no recibir reviews, no sean malos siquiera mándenme uno diciendo lo mala que soy, en fin espero que este capítulo si llame su atención.

Nota: Los personajes los he usado con el fin de contar una historia romantica, no he querido caer en el uso de sus personalidades inadecuadamente pero no sabemos como es que el creador los haria comportarse (solo a la tonta de Orihime), en teoria aun cuando alguien es muy duro no siempre tiende a comportarse a si con su pareja. Dicho esto esta de mas agregar que para mi esta pareja esta hecha el uno para el otro, sin embargo ya lo dije. Tambien ha agregado una escena de amor, asi que a los corazones sencibles solicito seguir adelante y no poner demaciada atencion a este capitulo.

Declaimer: Bleach así como sus personajes pertenecen al grandioso sensei Tite Kube, el uso de los personajes y temática solo tiene el objetivo de contar una historia que no necesariamente se relaciona con la existente. No pretendo insultar a ningún seguidor o conocedor de esta fabulosa serie durante el desarrollo de mi historia.

Aqui va, disfrutenlo jejeje(risa perversa)

Capítulo 8. Tazas de té, gratos recuerdos. (lemon)

Esa mañana Ichigo se encontraba muy aburrido; ya había bebido varias tazas de café y no tenía intención de tomar otra más, llevaba tiempo esperando a Rukia en esa cafetería frente al parque sin tener la mínima idea sobre dónde demonios se había metido esa enana. Una vez más marco su número desde su teléfono móvil solo para escuchar nuevamente que era enviado al buzón de voz.

El día era ideal para pasear por el parque o sentarse bajo la sombra de algún árbol y dejar pasar simplemente el tiempo acompañado de la persona adecuada desde luego.

Esta tranquilidad hizo pensar a Ichigo acerca de todo el tiempo que había pasado desde que regresaron a Karakura, siendo un capitán del Gotei 13, de la quinta división y Rukia su teniente, hace casi cinco años. Habían sucedido muchas cosas en el mundo real como en el espiritual desde entonces, pero nada de gran importancia. Seguía siendo el mismo aunque ya se había graduado del instituto y ahora estaba en la universidad, junto a Uryu estudiaba medicina. Chad había decidido ir por otro camino pero todavía eran amigos y seguían frecuentándose lo mismo que Inoe que era más cercana.

Sonrió cuando comenzó a recordar el día en que regresaron a Karakura.

- ¡Ichi-nii! – grito Yuzu al ver entrar a Ichigo a la cocina - ¡Has regresado!

- Si… ya estoy en casa – dijo un poco apenado pero feliz de ser abrazado por su hermanita que lloraba de alegría.

Como si fuera una bala Isshin entro a la cocina para recibir adecuadamente a su hijo, al tratar de propinarle un golpe, Ichigo lo esquivo y apretó fuertemente a Yuzu. Esta soltó un grito e inmediatamente Ichigo se separó para corroborar que se encontrara bien.

- ¡Eres un bruto como de costumbre! – dijo una voz familiar al otro lado de la mesa.

- ¡Karin!, también me da gusto verte – dijo Ichigo en voz baja.

- ¡Rukia!, ¿Dónde está Rukia? – percatándose de que no se encontraba en la casa al buscarla desesperadamente – ¡Ichigo! ¿no te dije que arreglaras las cosas? – grito.

- De hecho así fue, pero ella se encuentra con Inoe, ¿no es eso lo que te había dicho que haría? además con ella nunca se sabe – dijo metiéndose las manos a las bolsas y caminando rumbo a su habitación.

- ¡S E G U R O! – respondieron Isshin y Karin dejando a Ichigo con cara de bobo.

- Ichi-nii, ¿comerás algo? – sollozo Yuzu.

- No tengo apetito pero si lo guardas lo comeré más tarde, ahora papá ¿te parece si hablamos un rato en el estudio? – volteándolo a ver muy serio.

- Si… vamos – Isshin guardo la compostura y lo siguió.

En el estudio Ichigo suspiro antes de comenzar mientras su padre se sentaba en el escritorio frente a él. Le conto a detalle todo lo que había pasado en la sociedad de almas, que ahora era un capitán y Rukia su teniente, obvio omitiendo los encuentros físicos entre ellos. Isshin saco un paquete de cigarros de un cajón en su escritorio tomando uno, lo encendió tranquilamente.

- ¡Pensé que solo fumabas en el aniversario de mama!

- Así es pero ahora lo necesito – quedaron en silencio e Ichigo trataba de adivinar los pensamientos de su padre en el momento en que comenzó a hablar - dime, ¿estás seguro de esa decisión?

- Si, lo estoy – contesto firmemente.

- Era de esperarse de ti – sonrió mientras sacaba el humo del cigarro – ¿Sabes lo que significa la responsabilidad que has adquirido?

- Sé todo lo necesario – volviendo a actuar serio.

- Umm, ¿sabes lo que pienso? – volteando la silla para poder reclinarse – creo que tomaste una decisión para no perderla.

- Tal vez sea de esa forma… - tomándose fuertemente las manos - ¡¿Pero qué hubieras hecho tú?

- Posiblemente lo mismo, si la amas tanto para hacer este sacrificio, entonces no tengo nada más que decir… solo que tu tarea será más difícil de lo que piensas.

- Eso creo – expectante porque parecía que su padre estaba a punto de decirle algo importante.

- En cuanto a Rukia….

- Si…

- Creo que deberían esperar a que termines la universidad para casarse…

- ¿Qué…?

- ¡¿Acaso solo planean vivir juntos disfrutando su amor libremente? – poniendo una cara de susto y luego entrelazando las manos comenzó a gritar - ¡Masaki! ¡Masaki! ¡nuestro hijo no respeta nuestras creencias…! – llorando inconsolable.

- ¡¿De qué demonios hablas, viejo tonto? – dándole tremendo golpe en pleno rostro. – ¡pensé que tendrías algo más importante que decirme! Por ejemplo algunos consejos después de todo fuiste capitán ¿o no?

- En eso, tú solo tienes que aprenderlo, mientras les des respeto a tus subordinados y algo por que luchar todo marchara bien.

- Y ¿eso es tu mejor consejo?

- Si, sé que algún día te servirá….no necesitas agradecerme.

- Si desde luego – con evidente sarcasmo.

- En serio no pongo en duda tus decisiones – regresando a una actitud seria - después de todo eres un hombre ya, pero me pregunto si esto realmente funcionara.

- Entiendo tus dudas y créeme también tengo las mías pero voy a hacerlo, tengo confianza en poder con eso…

- ¿Le preguntaste a Rukia?

- Te lo dije, trato de protegerme…

- No has respondido ¿Qué dijo ella? ¿Qué es lo que quiere?, hijo creo que eres muy egoísta y estas muy lejos de entender a las mujeres, sobre todo a ella… – levantándose de la silla - yo solo quiero que seas feliz… si esto es parte, entonces… vive feliz Ichigo superando las adversidades pero sobre todo no mueras pronto.

Suspiro profundamente observando la taza vacía que sostenía en la mano.

- Eso es lo que he tratado de hacer, viejo – sonriendo para sí – aunque la verdad es que no he podido descubrir lo que ella quiere, supongo que a eso te referías.

Continuando con sus recuerdos, no pudo evitar pensar en una etapa que todas las parejas inevitablemente pasan, su primera discusión. En la azotea del instituto después que Keigo tratara de invitar a Rukia al cine por derramar "accidentalmente" sobre ella una botella de agua en la clase de deportes.

- ¡No sé porque te pones así si solo dije la verdad! – gritaba Ichigo.

- ¡¿no fuiste tú quien "sugirió" que "actuáramos" normalmente en la escuela? – dijo sumamente enojada – solo estoy obedeciendo las órdenes de mi capitán…

- ¡No comiences ahora!, solo estoy diciendo que si le hubieras puesto un alto al idiota de Keigo esto no se habría salido de control – un poco más relajado.

- ¿dime quien fue más idiota?, el solo quería ser amable por lo que sucedió en la clase y llegas gritando a los cuatro vientos que me deje en paz – con los brazos cruzados.

- Yo no dije eso – contesto.

- Como si lo hubieras dicho - indignada prosiguió – después de todo nadie sabe qué es lo que somos – mirándolo a los ojos.

- ¡Eso ha sido así porque tú lo quisiste! Te dije que si llegaban a preguntar dijeras que estábamos saliendo, pero la señorita dijo que no era "adecuado" – imitando los ademanes que Rukia había hecho antes - Además tienes tres meses viviendo con Inoe y esto es lo más cercano a una conversación que hemos tenido.

- ¿Acaso no acudo cuando surge un problema? – poniendo esta vez las manos en su cintura.

- Siempre que se presenta una situación estás ahí y luego simplemente te vas ni siquiera dejas que te acompañe… ¿qué nos está pasando Rukia? Solo quiero saber si estamos bien. Extraño tus tontos dibujos, entre otras cosas – Acercándose a ella para abrazarla.

- ¿Esas "otras cosas" no serán el contacto físico, um?, solo me extrañas por el sexo ¿verdad?

- No dije eso – enojado y sonrojado porque si había pasado por su mente que no habían estado juntos.

- ¡Estas actuando como si fuera de tu propiedad y eso no me gusta!.

- Tienes razón, disculparme; es solo que no entiendo las razones por las que no quieres hacer público lo nuestro.

- Si se supiera, resultaria una persona lastimada – dijo con tristeza.

- ¿Una persona?, ¿Quién? – impresionado.

- Como de costumbre no te enteras de nada.

- Independientemente de quien se trate, creo que no deberías tener tanta consideración, dijiste que me amabas y me lo demostraste ¿Por qué ahora tratas de ocultarlo?, ¿Acaso es que te arrepientes?

- No me he arrepentido pero es que... no quiero herirla.

- ¿Qué es lo que dices?

- A… si regreso a vivir a tu casa nuestra relación sea solamente física, no quiero que se base solo en el sexo – Sonrojándose por lo sus palabras – además se lo prometí a Nii-sama.

- ¿le prometiste a Byakuya que no tendrías sexo conmigo? – sorprendo

- ¡No seas idiota!, le prometí que no vivirá en tu casa.

- ¡Ah! ¡Por un momento vi pasar toda mi vida…! – respirando aliviado - pero eso no impediría que saliéramos podría dejarte con Inoe…

- ¡No entiendes! ¡Inoe está enamorada de ti! - sus palabras sonaron con verdadera tristeza.

- ¿Inoe?...

- Si, en una ocasión a poco tiempo de que regresamos; ella estaba con Tatsuki y lo escuche por accidente – dándole la espalda a Ichigo sujetó unos barrotes de la reja - ¡no puedo hacerlo si ella sale lastimada con mi felicidad!

- Escucha, cuando estás enamorado de alguien si eres un buen amigo tienes que dejarlo que sea feliz - imitándola continuó - Inoe y yo solo somos amigos, eso no cambiara – respirando hondo se recargo sobre la reja – Tu ya sabes lo que siento por ti.

- ¿Cómo sabes eso?

- Alguien un día me dijo eso – refiriéndose a Renji - Aunque también lo creo, si fueras tu quien amara a otra persona no tendría otra opción que hacerme un lado por tu felicidad.

- ¿De verdad?

- Así es – jalándola y dándole un beso tierno en la frente.

- No, no quiero lastimar a Inoe… - abrazándose a Ichigo.

- Rukia, te agradezco mucho que te preocupes por mí – Respondió Inoe que había escuchado todo haciéndolos separarse – eres muy buena amiga pero me harías muy feliz si aceptas a Kurosaki – sus labios se movían pero sus ojos expresaban dolor - son mis amigos que más puedo desear que su felicidad - sonriendo – que les parece si celebramos en mi casa después de clase, voy a cocinar algo delicioso, debo comprar cebollas y jalea de durazno, por supuesto que también invitare a Tatsuki, Ishida y Chad – tomando el valor para no flaquear.

- Está bien, pero creo que será mejor si yo cocino – Dijo Rukia tratando de irse con Inoe que continuaba hablando al caminar pero Ichigo la detuvo.

- ¡Rukia, espera!

- ¡Tonto!, me tienes comprar un chappy si quieres que actué como tu novia – se fue tras Inoe.

- ¡Está bien enana!, mi enana….

Una voz lo saco de sus pensamientos súbitamente.

- ¿En qué piensas?

- Solo en cosas pasadas, llegas tarde. – mirando su reloj.

- Lo siento, fui a ver a Urahara pero no estaba – sentándose a su lado - lo espere un poco pero no llego.

- ¿Sigues sintiéndote mal? – pregunto angustiado.

- Solo por las mañanas – restándole importancia.

- ¿Por qué no dejas que te examine?

- ¡Tonto!, el que estudies medicina no significa que ya seas un médico, por otro lado esta ese asunto de no ser precisamente alguien "normal"; además Urahara hizo pruebas y dijo que hoy me avisaría así que pasare más tarde, ¿qué recordabas?

- Algunas cosas – sonrió al ver que la curiosidad la estaba matando – A decir verdad estaba recordando cierta ocasión en la casa de Orihime…

- ¿Con Orihime? – Abrió un poco más sus grandes y violetas ojos.

- Si, ¿recuerdas? – continuo hablando para hacerla recordar.

En la casa de Orihime, estando sobre la mesa una infinidad de libros esparcidos, Ichigo se rascaba la cabeza al ver que su compañera no quitaba la mirada de uno que ojeaba constantemente.

- ¿Sabes?, el objetivo de estudiar juntos es compartir las respuestas explicando lo que has entendido.

- ¿mmm, dijiste algo?

- ¿A caso no me escuchaste?

- Lo siento pero no… ¿qué dijiste? – volteando a verlo.

- Nada, ¿ya terminaste algo?, déjame ver – alcanzando el cuaderno sobre el que escribía.

- No, no deja eso – tratando de recuperarlo.

- ¿Cómo? ¡solo has hecho dibujos de Chappy! – con mucha molestia.

- Bueno, es que…

- ¡Se supone que debemos terminar esto hoy!

- Es que no entiendo muchas de estas cosas – muy deprimida – y por eso me aburro.

- Lo hubieras dicho antes y no estaríamos aquí perdiendo el tiempo – resignado tomo los libros y comenzó a guardarlos.

- ¿Qué haces?

- Guardo los libros, es mejor que me vaya.

- Pero… no quieres… té…si, té con pastelitos – se levantó rápidamente directo a la cocina – los hice con Orihime te van a gustar.

- No, es algo tarde y seguramente me estarán esperando para cenar además no ha de tardar Orihime – mirando el reloj en su muñeca.

- ¿No… me vas a acompañar…? Yo…yo…me…siento…

- Ya sé, tienes tu periodo y necesitas esas cosas. Rukia seguramente Orihime tendrá por ahí, sinceramente eso de ir a comprar regulares o absorbentes no va conmigo… - tratando de eludir la invitación diciendo lo primero que se le vino a la mente.

- ¿De qué demonios hablas?...

- ¿No es eso? … lo siento es que pensé… pero no importa…

- ¡Tonto, no lo es…! – Mostrando un enojo pasajero – lo que pasa es que no sé cómo son las novias aquí y le pregunte a Inoe – llamando la atención de Ichigo - ella dijo que los novios hacían cosas juntos como estudiar y pasear, no estoy segura, en los últimos meses no hemos hecho algo así.

- ¡Tampoco otra cosa! – decepcionado de escuchar lo que decía.

- Tienes razón, he pasado mucho tiempo haciendo tantas cosas que no me he dado la oportunidad de que estemos juntos… hasta ahora.

- ¡No sé cómo te las arreglas para trabajar tanto! – respondió sin animo.

- ¡Gracias! – con sarcasmo al sentirse ofendida - Digo que esto es como una cita, la primera en los últimos meses - escogiendo las palabras continuo - También… tengo curiosidad…

- ¿De qué?

- Bueno… hace unos días estuvo Matsumoto visitándonos… hablando de todo salió en la conversación – se ruborizo – si eras bueno en… la cama… - tartamudeando.

- ¿Qué?, ¿de qué se la pasan charlando ustedes? ….Y… ¿qué dijiste? – un poco incómodo por eso pero con gran curiosidad.

- ¡No te voy a decir! – sonrojada – pero una razón de que Inoe no esté… tiene que ver con eso.

- ¿Es todo? ¡Supongo que lo pasado en la SS no fue suficiente para que compararas! – molesto - Creo seguirás con la curiosidad porque me voy a casa – levantándose del lugar donde estaba.

- Si, supongo que sí – sacando de una bolsita una diminuta lencería color rojo – lo que dijo Matsumoto tendrá que esperar alguna otra ocasión – moviéndola traviesamente entre sus manos.

- ¿Q… qué dijo Matsumoto? – Tragando saliva al mirar lo que estaba haciendo con esas prendas Rukia entre sus manos.

- Ya te vas a casa o ¿no?, tu curiosidad también tendrá que esperar – coquetamente.

- Vamos Rukia deja esos juegos… - dejando caer sus libros al piso evidentemente turbado acercándose a ella quien lo paró en seco.

- ¡¿Te quedas?

- Si… - contesto nerviosamente.

- ¡No quiero que te quedes por esto! – mostrando la diminuta ropa en su mano - ¡quiero que lo hagas por…!- no termino de decir la palabra porque el chico la tomo por la cintura besándola dulcemente.

- Rukia – tomando aliento para proseguir - Extraño mucho los momentos donde solo te quedabas mirando las revistas en casa, quisiera tenerte así conmigo todo el tiempo… - mirando a otro lado para evitar esa mirada de Rukia.

- Ichigo…

- Por favor, no me hagas repetir estas cursilerías – rascándose la cabeza.

Rukia concluyo la conversación sujetándose al cuello de Ichigo besándolo quitándole el aliento. Cuando ella pudo separarse apreció que él la miraba desconcertado e interrogante, sabía que debía responder a esa pregunta sin palabras y se limitó a desabotonar la camisa del chico. Se comportaba como la primera vez que estuvieron juntos avergonzándose de sí misma cuando lo despojo de esa estorbosa prenda pero no se detendría. Pensamientos lascivos surcaron su mente mostrando un comportamiento descontrolado que, producto del deseo que había contenido por mucho tiempo, hizo aparecer el rubor en sus mejillas. El calor que experimentaba ayudo a sus manos localizar la bragueta y sin demora bajo el cierre vislumbrando el bulto creciente del muchacho. Busco con su mirada los ojos de Ichigo, como si con ello, pidiera el permiso de seguir. Se impuso una labor, iniciando con un pequeño roce en aquella zona, gradualmente lo convirtió en un masaje placentero que estaba a punto de quitar cualquier residuo de razón a Ichigo. Hasta ese momento, él había sido el centro de las caricias de la chica, ahora, era ella quien sin prisa retiraba la ropa de su cuerpo ante su mirada atónita. Lo primero que vio caer al piso fue el moño, luego la blusa y su falda deslizo con facilidad sobre esos muslos femeninos. La parcial desnudez ofrecida por ella fue el arma mortal que lo saco de la conmoción en la que se hallaba. La ansiedad comenzaba hacer estragos sobre él, deseaba sentir aquella cavidad que conocía y moría por ocupar de nuevo. Finalmente la espera había terminado, acabaron por liberar el torrente de emociones que hasta entonces estaban contenidas dentro de ellos. Completamente excitado, Ichigo arranco el resto de su ropa y la de Rukia esparciéndola por la habitación. Un rincón de la cocina era mudo testigo de aquella escena de amor, se besaban y mordían cada parte de sus cuerpos entregándose de lleno a la busca del éxtasis. Entre las carisias mutuas la respiración les faltaba, separándose a poca distancia; ambos se miraron expresando su sentir, en ese pequeño instante lo dijeron todo. Ella deseaba tener a Ichigo dentro de su ser y él, encontrarse sumergido en ella.

A pesar de la diferencia de estaturas y gracias a que ella era muy liviana, Ichigo pudo cargarla sin mucho esfuerzo, tomándola por la espalda y glúteos mientras ella, se abrazaba de la espalda y rodeaba con sus piernas la cintura de él. Sin tener ningún tipo de contemplaciones, la penetro con una intensidad imperiosa, a Rukia no le desagrado aquello y continuo incitando embestidas de similar ferocidad arqueando su espalda para conseguir apoyo. Se recargo contra una pared de la cocina y atrayéndolo continúo besándolo para evitar gemir de placer. La velocidad de las embestidas iba en aumento llevándolo a la más profunda invasión en la intimidad de chica iniciando con esto, las más variadas contracciones sobre el intruso, proporcionándoles un glorioso placer. Ichigo coloco su rostro sobre el hombro de Rukia expresándole el gozo que gracias a ella sentía, mordisqueaba el lóbulo de la oreja haciéndola estremecer al percibir tan cerca esa reparación entrecortada y agitada. Cuando sus embates estaban casi por llegar al punto máximo de la felicidad total, la puerta se abrió repentinamente escuchándose la voz de Inoe que se dirigía a otra persona, Rukia sin saber cómo empujo a Ichigo escabulléndose hasta el baño para tomar una bata y ponérsela enseguida mientras, Ichigo desesperadamente se ponía sus pantalones al no encontrar sus bóxers, playera y camisa. En esos momentos, Rukia había lanzado a la cocina las ropas de ambos que se encontró en su loca carrera al encuentro de Orihime y su acompañante, quien era nada menos que el capitán Kuchiki.

- ¡¿Nii-sama? – quedando sin aliento al verlo de pie junto a la puerta, frio y arrogante como de costumbre.

- ¡Qué sorpresa! ¡¿Verdad? – dijo Orihime con su característica sonrisa – encontré al capitán cuando estaba a punto de irse al no ver las luces encendidas y lo invite a pasar, pensé que sería una agradable sorpresa aunque tal vez estuvieras dormida – mirándola con la bata de baño puesta.

- ¡Sí que ha sido una sorpresa! – contesto Rukia.

- ¿Estabas sola? – pregunto Byakuya al percatarse de que había dos tasas de te sobre la mesa habiendo recorrido la habitación con la mirada.

- ¡Eh!, hasta hace unos momentos Ichi… digo el capitán Kurosaki estuvo aquí, analizábamos algunas estrategias que están descritas en estos libros – señalando los libros que estaban sobre la mesa se dio cuenta que dejo sobre ellos las diminutas prendas con las que había jugado antes provocando su turbación – lo….lo siento esto no debería de estar aquí – completamente roja.

- Gomenne – dijo Orihime haciendo una pequeña reverencia – soy tan descuidada que en ocasiones no sé dónde dejo las cosas – dejando escapar una risita nerviosa arrebató la prenda de la mano a Rukia para dirigirse apresuradamente a su habitación.

- De verdad… - dijo Rukia

- No digas más, hay cosas que no cambian. Sabía eso desde que ascendiste como oficial a cargo de ese cabeza hueca. Estoy en este mundo por otros asuntos, no tiene nada que ver contigo; sin embargo creí necesario recordarte que perteneces a una familia noble, cuento con que no lo olvides.

- Nii-sama...

- No me sorprende que se haya vuelto habilidoso para esconder su presión espiritual, después de todo es un capitán, no obstante todavía no es lo bastante bueno – abrió la puerta y antes de salir dijo – El manejo de las emociones es parte de tu entrenamiento como shinigami para el campo de batalla, en este mundo tan diferente, lo principal es no perder de vista la misión por la cual te encuentras aquí y tu posición como oficial del Gotei 13. No te permitas olvidarlo ni le permitas hacerlo, un último consejo… recuérdale a ese tonto que se deje los pantalones puestos cuando este contigo – Indicándole con la mirada a Rukia unos zapatos de hombre en la entrada - Si necesitas algo, Urahara puede darte lo que sea – desapareció utilizando el Shonpo.

Ichigo jugaba nerviosamente sobre la mesa con la taza vacía que antes había sostenido al terminar de recordar ese incidente.

- Pensé que nos descubriría y me despellejaría vivo en esa ocasión – Comento Ichigo con descaro.

- Lamento decepcionarte, pero en ocasiones tienes que estar agradecido que no siempre los demás actúen como lo esperas, en cualquier caso no creo que Nii-sama te hiciera daño aunque quisiera.

- ¡Dices que todo este tiempo Byakuya ha sabido lo que ha pasado entre nosotros…!

- ¿No pensaras que no estaría enterado? Si no se lo decía, tarde o temprano lo sabría de una u otra forma aunque no fue necesario aclararle cuantas veces ha sucedido – tomándolo con calma.

- ¡Uff!, entonces si debo estar agradecido, ya sé cómo se pone cuando defiende su orgullo.

- ¡Tonto! ¿nos vamos? – levantándose de la mesa.

- Si, Uryu e Inoe ya deben de estar en el departamento.

Depositando la taza boca abajo, Ichigo dejo sobre la mesa el pago de la cuenta. Salieron del lugar tomándose el tiempo necesario para agradecer lo bueno que hasta entonces la vida les había brindado.

Continuara...

Bien, chiquillas y chiquillos, por este momento estoy dejando este capitulo hasta aqui. Con la intencion de que lo lean y lo disfruten tanto como yo al escribirlo.

Nuevamente gracias a los que le den una ojeadita y se pasen por los demas capitulos.

Hasta pronto y no olviden que los quiero un monton.

Bye.