CAPITULO OCHO :

¨ El verdadero camino de la fortaleza, esta en nuestras decisiones"

Las sombras cubrían la tierra con implacable resguardo, el incontenible viento disminuyo su fuerza frente a la presencia de la erguida e impenetrable muralla de hielo. La antigua fortaleza hecha por medio de magia de treinta metros de altura, se alzaba de manera amenazante ante el héroe y la doncella. La imponente figura cubría el valle de las montañas convirtiéndose en un impenetrable escudo que protegía y dividía la nación de Hyrule.

La futura soberana contemplaba asombrada el trabajo de construcción de su primer ancestro, quien decían los escritos con la ayuda de los siete sabios y una poderosa hechicera forjaron la impenetrable pared. El muro a través de las décadas había sido la pieza clave para salvaguardar la integridad del reino, de guerras, invasiones y para evitar que la oscuridad y el caos se propagara hacía futura regiones, según mencionaban los pergaminos antiguos de la biblioteca del palacio. La impresionante barrera, emitía un ligero brillo sobrenatural, su mágica presencia cubría el valle y el campamento que estaba a sus pies. Sintiéndose ligeramente intimidado por la extraña presencia, el caballero de la Trifuerza detuvo por completo su montura a la entrada del viejo campamento, observando con cuidado sus alrededores buscando algún indició de peligro.

La noble dama liberó su rostro de las protección de las pieles y lana, sintiendo como su piel se erizaba al tener contacto con aquella energía. Un extraño sentimiento de nostalgia se apoderaba de ella, al percibir como aquella fuerza le resultaba familiar. Cerrando los ojos la doncella colocó su mano derecha sobre su corazón intentado identificar en su memoria donde había tenido contacto con aquel poder.

La imagen de una dama joven de elegante cabellera rubia como el oro, ojos azules como el cielo, su fino y pálido rostro lleno de gracia y belleza, mientras un aura de calma y autoridad la cubrían inundo la mente de la doncella, creando una palabra ante la materialización de aquel único y vivido recuerdo.

-Mi madre- murmuró en silencio la futura reina al sentir como sus ojos se llenaban de lágrimas. Incrédula la doncella desmontó de la yegua sin decir nada, mientras se acercaba a la impresiónate barda.

Sorprendido el guerrero trató de detenerla sin éxito, sintiendo como su mano solo rosaban el suave pelaje la capa de piel de la joven donde trato de sujetarla, al bajar de la montura. Frustrado y preocupado el héroe elegido por las diosas, desmontó siguiendo a su dama; Ignorando la llamada de atención del caballero la doncella corrió hasta acercarse a la base de la muralla. Las grisáceas nubes que cubrían el cielo y el viento se habían detenido al igual que la nevada; el clima y el tiempo parecían paralizarse ante la presencia de la Hyliana y aquella energía.

Siguiendo su propio instinto y con una extraña necesidad de contactar aquella potencia, La futura reina camino con pasos delicados y silenciosos hasta quedar menos de un metro de distancia de la gran pared de hielo y roca congelada. Ansiosa y sintiendo de nuevo como su cuerpo y su aura reaccionaban ante la incólume presencia, la soberana alzó su mano colocando su palma sobre la fría y lisa fortaleza. Inmediatamente un resplandor ilumino la enorme estructura haciéndola brillar al tiempo que la doncella se veía envuelta bajo el mismo hechizo.

Distintas imágenes cruzaron su mente, una doncella de rubia cabellera surcando los cielos sobre una extraña ave azul, Un terrible hechicero que manipulaba el viento capturando a distintas jóvenes en un palacio, Un rey reunido con un ejercito y siete sabios luchando contra un hombre de poderes oscuros, Un reino siendo cubierto por una fuerte tormenta que inundaba todo a su paso, una anciana suplicando la ayuda de un joven de cabellera rubia y ropajes verdes. La unión de las diferentes razas del reino ante el comando un solo soberano, un príncipe oscuro recorriendo el desierto seguido por una tribu de mujeres, pero la ultima imagen y la que más estremeció a la joven fué la de su madre sosteniéndola entre sus brazos cantando su canción de cuna… al tiempo que las imágenes desparecían por completo de su mente, puedo escuchar como una voz se proyectaba con fuerza y claridad

-" Las barreras del destino y tiempo son tan ilimitadas e indelebles como haz de luz, aquella alma inmortal que renace, al cruzar esta barrera sellaras por completo tu destino "-

Sorprendida la futura reina reconoció la voz de la anciana de las montañas, era ahora la que cubría su mente y alma, asustada separó su mano de la fortaleza rompiendo por completo el embrujo en el que había caído. Aún azorada y nerviosa la princesa dio un paso atrás topando con el cuerpo del caballero que la sostenía por la hombros con una mira cubierta de ansiedad y preocupación.

- Zelda, ¿estas bien, que sucedió?- pregunto con angustia el joven al notar como su dama temblaba bajo sus manos.

La princesa permaneció en silencio observando con atención y cuidado su mano, buscando la misma respuesta. No comprendía que había sucedido, que significaban aquellas imágenes, habían sido reales o solo fragmentos de su imaginación. La confundida mirada de la doncella se posó sobre la de su caballero, intentado comunicar lo que las palabras no podían expresar. Sintiendo la penetrante y conmocionada mirada de su señora, el maestro de la espada sagrada la rodeo con su brazo atrayéndola a su cuerpo intentando darle seguridad y calma.

-Descansaremos un poco en el viejo campamento- articuló el caballero de la Trifuerza guiando a la su señora hasta el antiguo lugar, sintiendo aún como temblaba el cuerpo de la doncella.

La arcaica mansión estaba cubierta de polvo y telarañas, el olor de humedad y madera calada llenaba el lugar. Habiendo tomado asiento sobre una de las aún servibles sillas, la exiliada dama observaba como su protector creaba un pequeño fuego en la chimenea utilizando un pedernal y un eslabón, al tiempo que notaba como brillaban las cristalinas pupilas bajo el serio semblante del héroe.

-Link, mencionaste que las diosas te hablaron sobre un profecía, podrías por favor decírmela-

La voz de la princesa distrajo por completo al maestro de la espada sagrada, habiendo terminado con su labor, el elegido de las diosa del valor volteó a ver a su dama, notando la severidad de sus palabras. Nervioso e incomodó el guardián de la aristócrata bajo la mirada ponderando su respuesta y las palabras adecuadas para articularlas.

- En muchas ocasiones las diosas han predicho diferente profecías, de las cuales muy pocas se han vuelto realidad. La que ellas mencionaron era la siguiente... Perjurios e incidías crecidos por viperinas lenguas en mar de las palabras harán caer a la corona, y así con ella el último aliento de la sangre de Hylia, haciendo desaparecer por completo el reino y su nombre… - respondió solemnemente el caballero a su señora.

La princesa guardó discreción ante las palabras del joven, intentado descifrar el mensaje de las divinidades. Notoriamente describían la situación actual en la que se encontraba el reino, el cual estaba secuestrado bajo el poder del consejo. Pero no entendía a que se refería con el último aliento de Hylia, ¿hablaban acerca de ella, estaba pronosticando su muerte?... Ante aquel temible pensamiento, horrorizada la futura reina colocó su mano sobre su boca intentando controlar la angustia que llenaba su corazón al tiempo que su rostro palidecía. El héroe elegido por las diosa al notar el cambio de expresión de su dama, inmediatamente se levantó caminado a su lado y arrodillándose frente ella tomó sus manos en la suyas buscando su mirada.

-Nunca sucederá, jamás lo permitiré… primero tendrían que derramar toda mi sangre y destruir mi alma antes de que algo así pudiera suceder. Cree en mí Zelda, sí las diosas en verdad desearan ese futuro, porque habrían de avisarme y darnos la oportunidad de cambiar aquel terrible augurio… Así como lo juré ante ellas, lo hago contigo… te prometo que no permitiré que aquel presagió se cumpla. Tu vida no peligrara ya que ellas mismas me dieron la respuesta, el valor y la sabiduría juntos podrán hacer la esperanza brillar…- decretó con fiereza y pasión el caballero de la Trifuerza a su princesa, mostrando su devoción y sentir.

Conmovida por las palabras de su guardián, la doncella asintió sintiendo como el temor desvanecía de su mente. La seguridad que emanaba el héroe lleno su alma, dando un respiro de tranquilidad ante aquella terrible predicción; Recordando que alguien ya le había mencionado aquellas palabras con anterioridad.

-Link, antes de encontrarnos, conocí a una antigua hechicera y a su nieta. La cual se había referido a mí con otro nombre, ella también me había mencionado que existía un profecía actual y si deseaba romperla, el camino que estaba eligiendo estaría lleno de dolor y sufrimiento… pero que no perdiera la esperanza repitiéndome las mismas palabras que te mencionaron las diosas... Mientras la sabiduría y el valor estuvieran juntos no se cumpliría... ¿crees que se refiera a los pedazos de la Trifuerza?- argumentó llena de ansiedad e incertidumbre la exiliada soberana.

- No estoy aún seguro del significado del augurio de las diosas, pero de lo que si tengo certeza es que no estarás sola, así como jamás permitiré que algo pueda pasarte…- Respondió con absoluta sinceridad y fervor el maestro de la espada sagrada. Mientras colocaba su mano sobre la mejilla de su dama.

Zafiro y ópalo se contemplaban en silencio, el héroe elegido acercó su rostro al de su dama, dando un suave y tierno beso en la mejilla al tiempo que se incorporaba y sin decir más palabras salió de la mansión en busca del resto de las provisiones. Zelda colocó su mano sobre el pómulo donde la había besado el caballero sintiendo como el rubor extendía por todo su rostro, nunca antes había sido tratada o cortejada de aquella manera tan íntima y personal. Suspirando la princesa volvía su mirada al fogón sintiendo como la confusión se disipaba de su mente.

-Debes tener fe Zelda, como lo hiciste aquella vez en la torre durante la invasión del crepúsculo.- se dijo a sí misma la protegida de la diosa de la sabiduría en un suave murmullo, al contemplar el danzar de las llamas.

Aquella noche guardaron refugio bajo el cobijo de la antigua estructura, protegidos por la ancestral magia de la fortaleza de hielo. Sin conocer como sus destinos se entrelazan y fortalecían aquel poderoso lazó rojo, con cada acción que cometían.

Notas de Autor: Muchas gracias a todos los que han comentado, su crítica es bien apreciada; e intenado arreglar todos los detalles de ortografía y gramatíca (auque a veces acabó peleando con el auto corrector). Poco a poco nos vamos adentrando al climax de la historia. Espero que la esten disfrutando , tanto como yo al escribirla... Muchas gracias y hasta el próximo Capítulo...