Holaa! :D Nos vemos otro jueves, y aquí les traigo el 8vo capitulo de mi Puzzle9, por favor, disfruten.

Ah, claro. Antes… las respuestas a sus tan preciados posts

Javoss18: jajaja. Te echaste encima a todo el club Samista, jajaja. En respecto a lo del golpe… si, se lo merecía, pero de todos modos Cassie se siente culpable por haberlo hecho, :p Y concuerdo con tigo, amo locamente a Cass. Y muchas gracias por el cumplido de "adictivo". Jjejeje. Bueno… nos vemos el próximo jueves, cuidate y espero verte de nuevo en mis reviews :)

Diana Winchis: jajaja. Y yo tbn concuerdo con Javoss, te echarás encima al club samista, jeje. Na´h, se seguro te perdonan, jejeje. Creo que de un comienzo tenía todo claro y la primera experiencia amorosa de Cass no podía ser tan fácil, tenía que tener mucho drama, jaja. Aunque creo que exageré. Pero no preocupar, jaja, un pequeñito spoiler, las cositas mejorarán para nuestro amado Cassie

Ariam 18: claro, sam, cass y yo creemos que compartir a dean será difícil, pero de todos modos se esforzaran para hacerlo todo bien. Esperemos les salga bien. Gracias por el cumplido te vere en una semana, jejeje

Bueno, muchas gracias a todos por postear, sus comentarios son muy importantes para mi, para dean, para sam y obvio, para Cassie :) Los quiero, gracias ;D

VIII. - Let's hide from Sam

—Cass, ¿de verdad sigues sin comprender lo que sucede entre Dean y tú? —

El ángel no sabía qué responder. Miraba a su hermano con duda.

—No estoy del todo seguro—

— ¿Te das cuenta de que ya estás dudando de Dean? —

Algo molesto, Castiel se puso de pie y enfrentó a su hermano.

—Sí. Estoy dudando de Dean. Y me duele. Pero no por eso tienes que estar persiguiéndome todo el día y remarcándomelo. Ya suficiente tengo con tener que ver a Sam besándose con Dean, no quiero tener que lidiar con tigo—

Gabriel se quedó mirándolo en silencio; no sorprendido por la reacción de Castiel, pero de todos modos, sin haberla esperado.

—Quiero que entiendas que sólo trato de cuidarte de la raza humana, Castiel. No quiero que te hagan daño y por eso quiero alejarte de Dean. Piensa en eso—habiendo dicho aquello, Gabriel desapareció y dejó a Castiel sintiéndose casi culpable, y herido e indeciso.

De verdad quería a Dean. Lo amaba, Estaba dispuesto a dar su vida si algo sucedía. Pero sabía que la relación "abierta" que tenían no tenía un buen desenlace. Cass en el día, Sam en la noche. Si bien Dean tenía un horario para ambos, había caído en lo que Castiel le había dicho. Mientras estaba con Cass, se sentía culpable por Sam y terminaba pensando en él. Si estaba con Sam, sabía que Cass podía estar mirando y tampoco quería romper su corazón, pero de todos modos sentía una presión en el pecho.

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—De verdad te duele hacerle esto a Sam—susurró Castiel.

Dean sólo volteó y le miró. La luz del sol entraba a través de las cortinas.

—Algo. Pero de todos modos estoy con tigo y eso me hace bien—suspiró y se abrazó al ángel.

—Pero… te tengo una pregunta ¿Piensas seguir así con ambos hasta cuándo? —

Dean se quedó en silencio, pensando. Definitivamente, no se había hecho aquella pregunta.

—No lo sé. Aunque… debería decirle a Sam.

—Tal vez, ¿pero ya has pensado cuando? ¿Y en cómo… o en cuáles pueden ser las consecuencias de esto? —

Los ojos de Dean se quedaron expectantes mirando al ángel; tal vez esperaban alguna clase de respuesta. Lentamente, Castiel se acercó a él y le besó por unos segundos. Cuando se separó, susurró:

—Sam ya llegó. Creo que deberías ir a saludarle—

No se había dado ni cuenta, pero el ángel ya había desaparecido. Efectivamente, al segundo después, escuchó a Sam que le llamaba con euforia. Había visto un par de luces de auto atravesar la cortina. Cosa rara, puesto que Sam no se había llevado el Impala aquel día.

Cruzó a la puerta y se detuvo con los ojos abiertos mirando a un Sam muy contento apoyado en un Dodge Charger SRT de color negro (Osease… el mismo modelo de la temporada 6 por sólo 3 capis y que Cassie abolló, XD)

— ¿Y ese auto? —preguntó, bastante perplejo.

—Lo compré—sonrió.

—Lo dices como si lo hubieras ganado—sonrió Dean, bastante irónico. De verdad que en parte le disgustaba el gasto. El auto no se veía tampoco muy barato— ¿Por qué compraste un auto nuevo? —

—Bueno… no. El auto no es barato. Me costó mucho, mucho. Me está costando. Pero me detuve a pensar en que yo también quería algo mío. Y que yo no podría usar todos los días el Chevrolet para ir al trabajo, ese auto es tuyo y necesitas salir, ¿no? —

Dean le miraba como exponiéndole un punto de vista, aunque sin decir nada.

—Bueno, si debo admitirlo, el auto es en verdad bonito ¿Y qué? ¿Piensas superar a mi Chevrolet con esto? —rió.

—No necesariamente—sonrió de costado y se acercó, con un paso seductor y su atuendo elegante a Dean, acariciando su mentón. Se acercó a su rostro y le besó tiernamente, susurrando a su oído.

—Tenía pensando que lo bautizáramos esta noche—rió.

Sam se separó de él, casi aguardando, y se sentó en el asiento del piloto, de costado, mirando a su hermano con una sonrisa.

—Claro, como quieras, pero primero mételo al garaje, no creo que sea buena idea que nos vean los vecinos—sonrió.

Castiel daba una leve vigilancia, como cada noche, a la casa de los hermanos Winchester, cuando se detuvo a observar cómo Sam guiaba a Dean hasta el nuevo auto, ambos entre risas. No había alcanzado a cerrar mucho la puerta del asiento trasero cuando los vio besándose y quitándose de a pieza la ropa. Bajó la cabeza, no tanto por vergüenza, sino por celos. En cambio, mientras Dean se abrazaba a él y le besaba el cuello, Sam pudo levantar la mirada y ver una silueta vestida con una larga gabardina deslizándose desde el garaje hasta la casa nuevamente.

Pareció detenerse. Pero luego cerró los ojos e intentó que aquella revelación no le perturbara. Al menos, no por algunos minutos.

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Castiel permanecía sentado sobre la cerámica, en el escalón de la terraza. La cortina del ventanal que dividía terraza y pasillo del segundo piso estaba cerrada, y Castiel bebía una lata de cerveza que había encontrado. Hacía ya unos pocos minutos que el ángel había escuchado a ambos hermanos subir las escaleras entre risas. No pudiendo lidiar con el dolor que le causaba ser olvidado medio tiempo, se había escondido en la terraza a pensar. Gabriel no había ido a verlo. Debía aún de estar molesto por lo dicho y gritado anteriormente.

Pensaba en su hermano cuando sintió un aleteo tras él. Sabía de quien era. Y sabía que no era Gabriel. Pero no volteó.

— ¿Qué pasa, Castiel? ¿No me vas a saludar? —

Volteó hastiado por la petición. Con un gesto de flojera. Frente a él, estaba Michael, sonriéndole.

Saludó levemente y bebió un sorbo de la cerveza. Michael sólo le miró con extrañeza, y le quitó la lata, bebiendo un poco.

— ¿Bebes esta cosa? —preguntó.

—Algo ¿Qué haces aquí? —

—Vine a verte. Y aparte, no te había agradecido por sacarme de allá abajo—

— ¿Quién te dijo? —

—Gabriel, por supuesto. Dijo que habías tenido bastantes problemas por eso, y quise saber qué te impulsaba a sacarnos a Sam y a mí de allá abajo ¿Vas a decirme? —

Castiel pareció mirar por el ventanal por unos segundos. Luego bajó la cabeza.

—No, la verdad, prefiero no hablar de eso—

Michael le miró unos segundos.

—Bien. No voy a forzarte. Ahora debo irme. Pero quería informarte. Gabriel está algo dolido contigo ¿Se puede saber el porqué? —

Castiel negó.

—Perfecto. Me voy igual que cuando vine. Sin información. Bueno… te veré después—

Castiel se volteó y se apoyó en la baranda de la terraza, suspirando. Miró hacia atrás, y el arcángel ya no estaba.

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Dean se miraba frente a un espejo largo que tenía al lado del ventanal. Había salido de la ducha hace unos minutos y sólo tenía el bóxer y el pantalón. Se había aplicado algo de desodorante y se arreglaba el cabello cuando Castiel apareció tras él, abrazándole por la cintura y cargando su cabeza en su hombro.

—Mmm. Hueles bien ¿Qué te echaste? —

Dean sólo se rió y se volteó.

—Entonces lo que dice el desodorante es verdad—

— ¿Qué dice? —preguntó el ángel, sin entender mucho, pero de todos modos, siempre encantado con cualquier reacción del humano.

—Esto es promete que hasta los ángeles caerán del cielo—rió—Caíste tú—se acercó a él y le dio un tierno beso.

— ¿Cómo saben de nosotros? —

Dean volvió a reírse. Volvió a abrazarse a Cass y volvió a besarle.

—Me encantas cuando eres tierno—

(Por cierto, una pequeña publicidad a AxeExcite. "Hasta los ángeles caerán". No será la última publicidad, eso es promesa, jajajaja)

— ¿Por qué te arreglas tanto? —

—Pues… los amigos de Sam quieren conocerme y Sam me va a llevar a jugar algo de póker con ellos. Así que me arreglo—

Aquello era verdad. Los amigos en el trabajo de Sam querían averiguar cuál era el hombre que hacía suspirar a su compañero. Dean vio suspirar a Cass.

—Ha cambiado, ¿verdad? —susurró el ángel.

El cazador se acurrucó en sus brazos; cada vez era más difícil avanzar, cada vez se hacía más tormentoso dar algún paso.

—Lo sé—

—Éramos más unidos, Dean. Éramos como una pareja normal. Aún no quieres decidir, ¿verdad?—

Dean no hizo nada. Ni se movió; sólo se quedó abrazado al ángel, intentando calmar el ritmo de su corazón.

—No lo hagas, Dean. Te dije que soy capaz de retirarme sólo para que te quedes con Sam—

—Pero no te quiero lejos—

Dean se separó al rato después para terminar de vestirse. Había recibido un llamado de Sam diciéndole que ya estaba cerca y que esperaba que estuviera listo. Volteó y Castiel ya no estaba. Se había ido, pero había sentido que le abrazaba por la cintura mientras estaba al teléfono y le besaba tiernamente en el cuello. Luego le soltaba.

Iban en el Dodge; Sam sentía bastante callado a Dean, y aquello le preocupaba, pero sabía la razón.

—Hey… tengo que decirte algo respecto a la junta de hoy—

Dean volteó; casi sin interés. Empezaba a extrañar tener a Castiel entre sus brazos.

— ¿Qué sucede? —

—Bueno… los muchachos saben lo que sucede entre tú y yo. Por algo querían conocerte. No necesariamente porque quieran enfrentarte en billar o en póker—

Dean le miró con sorpresa; casi queriendo ser incrédulo.

— ¿Lo saben? ¿Saben que somos pareja? —

—Pues… sí. Lo saben hace… tres semanas casi—

— ¿Y saben que somos hermanos? —

—No, eso aún no. Pero tengo la esperanza que te lo preguntarán hoy—

Dean sólo bajó la cabeza y volvió a mirar a su hermano.

— ¿Y quieres que diga que somos hermanos? —

—Por supuesto, es lo mismo. Claro, van a estar algo perdidos por un par de semanas, pero confío en que lo acepten—

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Por mientras, Dean se había llevado bien con los compañeros de Sam. Todos agradables, y ninguno con intenciones notables de robarle a su hermanito. Todos se veían muy felices con la idea de que "Sammy" hubiera encontrado a alguien.

—… Comenzamos a decirle Sammy apenas llegó, si te das cuenta él es el menor de todo este grupo—

"Por varios años" pensó Dean, mirándole.

Sam estaba al lado de una parrilla, conversando junto a uno de sus compañeros. Contando al Winchester menor, el grupo de abogados presentes en aquella casa eran 6 personas. Dos estaban junto a la parrilla, así que los otros cuatro estaban acompañando a Dean en la mesa.

—Y dime… ¿cómo se conocieron? —preguntó uno de ellos.

—Y cuando—agregó otro.

—Bueno, ambas preguntas son fáciles de responder. Nos conocimos… hace 27 años… cuando salió de mi mamá…—

Los cuatro sujetos le miraron con bastante ironía; luego rieron.

—Ya, en serio—ironizó uno.

—No, es en serio. Somos hermanos. Me dijo que no les había contado nada, creo que ya es raro ver homosexuales, mucho más raro es ver a dos hermanos homosexuales—

Los cuatro compañeros del menor, que estaban con los brazos sobre la mesa, se deslizaron lentamente hasta sentarse correctamente en las sillas.

—Sí, también dijo que les impresionaría—

—Mira, fuera de eso…—comentó el que Dean había identificado como el más abierto de mente y más joven, después de su Sammy— ¿Qué dicen tus padres? ¿Sus… padres? —

—Pues… en este ámbito, sólo en éste ámbito… afortunadamente, ambos están muertos. Así que no tenemos a nadie que nos diga que lo que hacemos es inmoral—

—Mm. Claro. Y… ¿hace cuánto se dieron cuenta? —

Mientras probaba algo que se había quemado un poco, Sam volteó la mirada y vio a su hermano explicando algunas cosas a sus compañeros, que ¡joder que se veían interesados en el tema! Y mientras Dean explicaba a 4 personas, él tenía que explicarle a su compañero "cocinero" lo mismo que su hermano.

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—Creí que sería más difícil hacerles comprender, pero es verdad que tus compañeros tienen una mente bastante abierta—comentaba Dean.

—Algo, se han acostumbrado. Tratamos con cosas difíciles, cada uno tiene la mente diferente. Pero han sabido tolerar lo nuestro, lo que aprecio bastante de su parte. Parece que te agradaron—

—Si, son buenos sujetos y ninguno tiene algún interés en tratar de seducirte o robarte, así que sí—Sam se sonrió; se acercó a él y le besó con ternura.

— ¿Creíste alguna vez que esto sería tan fácil? —Dean tardó en contestar. Ambos estaban apoyados en un barandal, esperando a que la mesa terminara de arreglarse y a que el dueño de casa (junto a su esposa) llegara con las fichas.

—La verdad, no. Y dudo que lo sea. Pero mientras no me dejes…—Dean se abrazó a él y se acurrucó contra su pecho, suspirando. Sin que se diera cuenta, dos de los compañeros de trabajo del menor le miraban con una sonrisa por unos segundos, sólo para voltear nuevamente y terminar de repartir las fichas sobre la mesa.

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Volvían a casa; era tarde y Dean iba de copiloto durmiendo, cubierto con la chaqueta de Sam. Al menos, el mayor había vuelto más tranquilo que cuando salió y había vuelto con unos cuantos dólares extras en el bolsillo.

Llegó a casa, estacionó el Dodge y despertó a Dean para subir las escaleras e irse a la cama. Dean fue el primero en llegar arriba y podía sentir a su hermano asegurando puertas y cerrando cortinas. Al llegar, vio a Castiel sentado sobre la cama, que le miraba con una débil sonrisa.

—Espero te haya ido bien—susurró—Sólo vine a ver que estuvieras bien… pero si me necesitas, estaré en el cuarto de al lado—el ángel desapareció y dejó que Dean se dejara caer sobre la cama, gimiendo frustrado como diciéndose así mismo "debo terminar pronto con esto".

Veía a Sam dormir. Ya llevaba una hora sin poder dormir y le molestaba. Suspiró y se sentó en la cama. Sam abrió los ojos y le observó. Apenas Dean se puso de pie y avanzó por la habitación, cerró los ojos y le siguió con el oído. Sintió que abría la puerta y que salía, suspirando. Sam suspiró también y volvió a cerrar los ojos.

— ¿Quieres que te duerma, vedad? —pregunto Castiel.

Dean le miró con seriedad; el ángel estaba sentado en el sofá, mirándole como un cachorrito, con una leve sonrisa. El cazador sólo avanzó hacia él y se acurrucó en sus brazos, como buscando calor.

— ¿No que estarías en la habitación de huéspedes? —

—Si… lo digo, pero no soporto mucho. Me paso la noche en el pasillo—

— ¿Cómo en el pasillo? —

—En la puerta de tu cuarto. Mirándote. Te fue bien con los amigos de Sam, ¿verdad? —

Dean asintió, casi desganado.

—Necesito saber qué es lo correcto, Cass. No puedo seguir viendo a Sam si te tengo—

— ¿Qué significa eso? —

No sabía que responder; el solo hecho de pensar… de imaginar en cómo le diría Sam que tenían que terminar le rompía el corazón.

—Dean, escucha. Si pude… convencer a tantos ángeles para que sacaran a Sam de la jaula… supongo que… también puedo hacer que olvides algo—

— ¿Y qué me harías olvidar? —preguntó.

Castiel no quiso responder; al menos, no hasta que Dean levantara la mirada y pudiera ver sus ojos.

—Puedo hacer que te olvides de mí, Dean—

El cazador se quedó en silencio mirándole; sorprendido, por lo que Cass estaba dispuesto a hacer. Conmocionado, porque de verdad que no quería olvidarlo.

—He visto lo feliz que te hace Sam. Te he escuchado en sueños decir que lo amas. Ambos sabemos que dices verdades cuando duermes, ¿no? Y… creo que en tu vida todo estaría mejor sin mi—

— ¡Noo! —Dean se puso de pie de golpe y se detuvo frente a él—No se te ocurra hacer ni decir eso, ¡¿cómo puedes decir que todo estaría mejor sin ti? No, no puedes pensar eso—

—Lo he visto. Y así dejas de torturarte a ti mismo con la idea de que tienes que elegir. No quiero que sufras. No quiero que elijas. Soy tu ángel guardián, Dean, es mi deber evitarte esto—

— ¿No has pensado qué demonios pasaría si tú no estás en mi vida? No, no permitiré que desaparezcas. Castiel, yo te amo, comprende eso. Te prometí que no te dejaría. Jamás. Y no lo voy a hacer—

—Cuando prometiste eso… no tenías a Sam al lado—

Dean se quedó en silencio.

—Dean, hablo en serio. Me duele, de verdad que me duele tener que dejarte. Pero puedo lograr que te olvides de mí para siempre. Vivirías feliz con Sam, yo jamás hubiera existido—

—No—susurró Dean, abrazándose a él con fuerza—Comprende que no te quiero lejos de mi vida—