Dissclaimer: Vampire Knight no me pertenece, es propiedad de Matsuri Hino; solo me pertenecen esta historia y sus respectivos OC's

Todos sus sentidos estaban alterados; la lluvia golpeaba su cuerpo sin piedad, la tierra del suelo en el que estaba tirado penetraba por cada rincón de ropa posible ensuciado su cuerpo; el crepitar de las llamas y el traqueteo de las gotas de agua inundaban sus oídos, mezclándose con los gritos provenientes de la lucha a sus espaldas. Pero nada de eso importaba; solo importaba el fuerte olor a sangre que llenaba sus fosas nasales, solo importaba la calidez de esa mano sujeta a la suya; esa mano que lentamente se escurría entre sus dedos. En ese momento lo único que importaba era el dolor alojado en su pecho al ver como el cuerpo de Mei se precipitaba al vacío mientras gritaba su nombre.

Aidou se levantó sobresaltado mientras trataba de ubicarse y eliminar el temblor de su cuerpo. Ese sueño, otra vez ese maldito sueño. Frotándose los ojos para terminar de eliminar el sopor que sentía terminó de levantarse. La habitación aún estaba levemente iluminada por la escasa luz que lograba entrar por las gruesas cortinas, si no se equivocaba aún quedarían unas cuantas horas para que cayera la tarde; ¿qué iba a hacer ahora? Obviamente no lograría volver a dormirse, pero no tenía nada más que hacer; sin poder evitarlo sus ojos se desviaron hacia el colgante plateado que descansaba en su mesilla.

El recuerdo de April e pasó fugaz por su mente; por mucho que lo intentase dudaba poder borrar sus ojos verdes en mucho tiempo. La manera en la que sonrió cuando terminó la profecía de Mei le seguía poniendo los pelos de punta; si, irónico que un noble tema de un vampiro común, se supone que su sangre es más fuerte, pero, sorprendentemente, no sus poderes.

Por mucho que había insistido no logró que April le dijera nada más sobre el significado de sus palabras, tan solo una advertencia; nada impediría que el papel de Mei en la profecía se cumpliese, y cuando ese momento llegase él debía protegerla, sostenía que ni ella misma conocía el significado de esa profecía. Por su puesto eso no le dejaba para nada tranquilo, y menos ahora que Mei le evitaba; era muy difícil buscar a alguien que no quiere hablar contigo, y que puede detectar tu esencia (cosa que para él era imposible a la inversa) ¿Cómo le dejaba eso? Como un imbécil dando vueltas por la academia de día, y un imbécil dando vueltas por la academia de noche.

En parte, entendía que Mei le rehuyera, la había ocultado su compromiso, y eso no era como decir que había estado ocultando su relación, que también; no, eso significaba una Mei destrozada que no volvería a ver tras las clases, él volvería a los dominios de la familia y ella a su casa... Con ese tipo.

¿Quién era? ¿Por qué la había besado? ¿Un ex-novio? ¿un pretendiente? O peor... ¿Su novio?

Si; la incertidumbre lo estaba matando, y eso le cabreaba mucho, tal vez demasiado pero no importaba, solo acrecentaba la determinación para encontrarla. Estaba harto.

Con el mayor cuidado que pudo, se preparó para salir a buscarla, si el no sabía donde encontrarla Zero o alguna amiga sí. Y así evitando todo grupo de alumnado y a los guardianes logró llegar a su dormitorio, y aún con el corazón el la garganta por la tensión en "los dormitorios del terror", llamó con suavidad a la puerta.

-¡ya te he dicho qu- Shiori se atragantó con sus propias palabras cuando vio a uno de sus ídolos ¡No! ¡A su Idol-sempai! parado en la puerta; no sabía que hacer primero, si desmayarse, amordazarlo y hacer cosas que ni la mente más perturbada imaginaría, o gritar. Por suerte el vampiro pudo leer sus intenciones y la tapó la boca empujándola al interior cerrando al puerta tas de sí.

-Nadie debe saber que estoy aquí, Zero me matará y Yuuki se lo dirá a Kaname que también me matará.

-Si...Si por supuesto. Nadie lo sabrá. Pero ¿Qué haces en los dormitorios del Sol? Y más en la parte femenina.

-Estaba buscando a Mei, la presté unos apuntes hace un tiempo y los necesito, pero no logro coincidir con ella, por eso he venido, a ver si estaba. ¿Sabes algo?

Todas las fantasías de la adolescente se hicieron pedazos y su cuerpo se rodeó de una neblina de tristeza y depresión que hizo que Aidou se apartase para evitar ser engullido por ella.

-Si, ha estado pasando el tiempo con Zero y en el trabajo, recuperando los días libres que pidió para ir a ver a sus padres. Todavía la queda un rato para volver, si quieres puedo decirle que has venido a buscarla.

El café... ¿Cómo no se le había ocurrido? Era el único lugar en el que se veía obligada a permanecer y el único lugar donde no podía llevarse ninguna sanción. Era simplemente perfecto. Estaba a punto de salir cuando recordó a la chica y su agujero negro. No podía dejar que una de sus fans se desilusionara por su culpa (ellas se desilusionaban solas, no por su culpa), aún así le tomó unos largos segundos reaccionar y acercarse hasta ella; ni él podía creerse lo que estaba a punto de hacer, Zero o Kaname (incluso Yuuki ) no se conformarían solo con matarle, si no que le torturarían.

Casi dudando se acercó a ella, y antes de poder arrepentirse la estaba rodeando con sus brazos.

-Muchas gracias Shiori- el contacto no duró más de cinco segundos, estaba demasiado acostumbrado a Mei y casi había olvidado la sed de sangre que podía acecharle tan cerca de una humana- el pago por tu ayuda y tu silencio. Adiós.

Un poco más y la chica probablemente no viviría para contarlo; las pastillas de sangre se le habían agotado y el nuevo lote no llegaría hasta la semana que viene, había sobrevivido gracias a la sangre en bolsas que Kaname había aprobado; el corazón de Shiori bombeaba con fuerza, la sangre fluía con rapidez, llegaba a su rostro, tan cerca de él... un poco más y... No, debía dejar de pensar en ello, cuanto antes se centrara en su objetivo, mejor.

Platos rotos, comidas quemadas, compañeras empapadas... Hoy no era el día de Mei y la culpa la tenía Aidou.

Toda la tarde había transcurrido con normalidad, a pesar de estar en cocina y no en sala las cosas iban bien, fue el momento de sentir su esencia entrando, sentarse en el sitio de siempre y esperar lo que arruinó su día; estaban a punto de cerrar y él seguía allí sentado, con toda probabilidad había sobornado a alguna de sus compañeras para que le dejasen quedarse ¿Por qué tenía que rodearse de inútiles? ¿No podían dejar de consentirle todo lo que quería?

Aún así, por miedo a perder su empleo, continuó trabajando, concentrando su mente en cualquier otro foco de esencia, más específicamente, en las azaleas de la ventana. Grave error.

Mei se concentró tanto en las pequeñas funciones y la energía vital de la flor que se acabó olvidando de todo a su alrededor, y cuando la gerente le dijo que tenía que irse, y la pidió si podía terminar de limpiar ella sola, sus sentidos se pusieron alerta, pero no lo suficientemente rápido. La puerta principal estaba cerrada, y la de atrás también, la gerente no le había dado las llaves antes de irse; y entonces apareció.

-No tienes escapatoria Mei, ríndete. Yo gano.

Y allí estaba, pavoneándose con las llaves en la mano; no sería lo suficientemente rápida como para cogerlas, solo él podía dejarla salir.

-¿Qué quieres Hanabusa? No me apetece desperdiciar mi tiempo contigo.

-Pues bien que lo has gastado en evitarme; eso, técnicamente, es gastarlo en mi.

Touché. No podía negarlo, desde que había vuelto a la academia no había dejado de pensar en él, en cómo evitarlo; no estaba preparada para enfrentarse a él, no estaba preparada para enfrentarse a su compromiso, y todavía estaba menos preparada para decirle adiós.

-¿Quieres decir de una vez lo que vayas a decirme?

-¿Por qué me evitas?

Uno...Dos...Tres... Vamos Mei, no es tan difícil, como si fuese una tirita, rápido para que duela menos. No importa lo real que se vuelva al decirlo en voz alta, tienes que quitarte este peso de encima... Vamos Mei.

Podía notar su nerviosismo, parecía estar dándole vueltas, pero tenía que decírselo ¿Cómo reaccionaría ella si él empezase a evitarla así sin más? Seguro que también le pedía explicaciones. Era un sádico obligándola a decirle algo que ya sabía de sobra, pero necesitaba oírlo de ella.

Vamos Mei... Dilo...

-No es por meterte prisa, pero me gustaría una respuesta antes de mañana.

Dilo...¡Dilo!

-Supuse que a tu prometida no le haría mucha gracia verte conmigo.

Ya está. Ahora respira; inspira, expira, inspira, expira...

Se acercó hasta ella con cautela. La miró detenidamente; parecía una cuerda de guitarra apunto de romperse; esa visión tan frágil le hacía sentirse aún más sádico, ¿por qué estaba haciendo eso? Ni él lo sabía, pero continuó.

-¿Cómo sabes tu eso? ¿Quién te lo ha dicho?-Silencio. Seguía dándole la espalda- Mei. Contéstame- Nada- Por favor.

Se arrepintió al momento. Era un vampiro, un noble, no tenía por qué rebajarse; ¿qué tenía esa chica que podía hacerle suplicar? No era la primera vez que decía esas mismas palabras en su presencia, había suplicado como ningún humano había suplicado por su vida, se había arrastrado por ella, por su perdón.

Pero al menos funcionó. Se giró y clavó su mirada en él.

-Lo descubrí yo sola. El día antes de irme a mi casa, cuando volvía de la biblioteca, la vi. La oí hablar por teléfono. "Sí, soy una afortunada, sigo sin creerlo, estoy prometida con Hanabusa Aidou" No me lo quería creer, pero justo antes de irme, Akatsuki vino y me dio una carta de tu padre. ¿Por qué no me lo dijiste?

-Si te lo hubiese dicho nunca habríamos estado juntos.

Eso fue peor que cualquier bofetada, que cualquier puñetazo, que cualquier ducha de agua helada; en la carta no aparecía ninguna fecha. Nunca habríamos estado juntos. Eso significaba que...

-¿Hace cuánto lo sabías?- Ahora era su turno de estar en silencio, solo que Mei estaba más nerviosa, más cabreada, casi al borde del llanto- ¡Aidou! ¡¿Desde cuándo lo sabes?!

-Recibí una carta de mi padre poco después del baile.

Cada vez más lágrimas acumulándose en sus ojos. Cada vez más dificultad para que el aire entrase.

-¿Si lo sabías por qué me besaste? Tarde o temprano me habría enterado ¿Por qué hacerme daño de esa manera?

-Por que entonces habría estado arrepintiéndome, mirándote y pensando como sería estar contigo. Y ya que estamos, te lo diré todo. Me acerqué a ti por el poco interés que mostraste en mi la primera vez que nos vimos, era un juego; luego me acerqué por curiosidad ¿por qué? No podía oler tu sangre, no podía saber de tu presencia hasta tenerte delante, tampoco Kaname-sama podía sentirte ¿qué pasaba contigo? Quería saberlo a toda costa. Y luego... Luego me descubrí mirando el reloj rogando porque las horas pasasen más rápido para poder verte antes, me vi mirándote cuando no te dabas cuenta, me vi persiguiéndote toda una tarde, celoso porque estabas con Zero.

A cada palabra el corazón de Mei se retorcía con más fuerza, los párpados no podrían contener el agua salada. Solo pudo susurrar, tan bajo que casi ni se oyó.

-Para

Pudo escucharla con total claridad, pero no podía parar, no quería parar; necesitaba soltar todo aquello, necesitaba decírselo, sabía que era la única manera de mantenerla a su lado.

-¿Recuerdas el martes que cobré mi favor? Dijiste que el amor a primera vista no existía, que nadie podía enamorarse con solo mirar a esa persona, que era muy superficial.- cogió su rostro con las manos, arrastrando las lágrimas que rodaban por su mejillas con los dedos- Tal vez tengas razón, puede que no exista, pero puedo asegurarte que el amor a una semana si existe, porque lo tienes delante.

Las manos bajaron hasta su espalda mientras pegaba su cuerpo al suyo; la piel de Aidou no había emanado nunca tanto calor como ahora ¿o era el suyo? De todos modos no tenía la mente como para pararse a pensar en esas cosas, estaba demasiado ocupada tratando de contener los sollozos.

-Entiendo que vuestra sociedad funcione así; tenía asumido desde el primer momento que podías llegar un día cualquiera y decirme que te habían comprometido. Pero me duele que, si lo sabías de antemano, me dieses esperanzas, y aún más que me tuviese que enterar de casualidad.- se separó de golpe quedando frente a frente, mostrando como sus ojos azules empezaban a opacarse y ponerse aún más vidriosos.- ¿Sabes cómo me sentí en el momento que descubrí la carta? Como una estúpida. ¿Qué... qué tenías pensado hacer? ¡¿Qué tienes pensado hacer ahora?! ¿Dejarme tirada cuando llegue el momento?

-Tenía pensado ir a comprar tabaco contigo.

-¿Qué?

El desconcierto de Mei era tan palpable que no pudo evitar reírse por lo bajo.

-Ir a comprar tabaco y no volver nunca. ¿No lo habías oído antes?

Negó con la cabeza, derrotada; Aidou era imposible.

-Si, pero es absurdo. No se puede hacer.

-¿Ni siquiera te lo planteas?

-Aidou- el todo de su voz cambió, y supo supo que era momento de hablar en serio.- ¿Tenías pensado decírmelo en algún momento?

-Si, en el último momento, pero sí. Sabía que pasaría esto, no quería desperdiciar el tiempo cuando estaba contigo. Obviamente, Naomi es una noble, una noble importante; cuanto más alto es tu estatus más se alargan este tipo de procesos; calculé (con bastante optimismo) que me daría tiempo de decírtelo, hacer que me perdonases, y convencerte de venir conmigo, al poco de acabar el curso. Tenía que habértelo contado antes, lo sé; pero quería evitar esto precisamente, quería intentar convencer a mis padres para anularlo, aunque como ves he fracasado. Pero no me importa, no voy a aceptar que me casen con alguien a quien ni si quiera conozco; me da igual lo que me digan, no pienso separarme de ti; a no ser que quieras que lo haga. Dime, ¿es eso lo que quieres?

Mantuvieron la mirada fija el uno en el otro, el ambiente se volvía más pesado, sus respiraciones chocaban casi acompasadas por la cercanía. Casi como si se tratasen de dos imanes la distancia entre ellos era prácticamente nula.

Los latidos de su corazón eran atronadores, pero eso no la impedía pensar con claridad; estaba dolida, pero eso no significaba que por eso hubiese dejado de quererlo, no quería que se alejase de ella; sabía que Aidou era un noble orgulloso, sus demostraciones de afecto estaban basadas en hechos y no palabras; si sopesaba todo lo que él había hecho por ella, el ocultar que estaba prometido para no hacerla sufrir era algo mínimo; se estaba buscando una expulsión de la academia por ir a verla a su dormitorio, se había dejado golpear, le había ocultado su secreto a su líder (aquel al que tanto idolatraba) y había matado a un Nivel E por beber su sangre. Estaba más que claro que la quería. Seguía dolida, no había lugar a dudas, pero tampoco quería separarse de él.

-No

Un simple susurro fue suficiente para él.

Dos semanas.

Dos largas semanas para que las aguas volvieran a su cauce. O casi.

Después de que todas sus dudas respecto a sus sentimientos fueran resueltas (aunque Aidou seguía queriendo matar a ese ex-novio), era el momento de las existenciales. Mei no había descubierto nada en esos tres días, pero él sí.

-¿Dices que hay una profecía sobre mí? Creo que se toman demasiadas molestias con una humana.

-No eres una humana corriente, es comprensible algo así.

Dentro de que Mei tuviese esas habilidades, y estuviese rodeada de vampiros y cazadores, era escéptica. Cuando le habló de April no pudo evitar usar el sarcasmo, sus palabras exactas fueron algo así "Si claro, lo que tu digas; una niña, que no debería tener poderes por su sangre, te ha dado una profecía sobre mí y me ha espiado con un colgante... ¿Y qué más?"

-Si si, bueno; y qué dice.

Ella no se lo tomaba en serio, pero Aidou derrochaba tato interés y dedicación en el tema que no tenía más remedio que seguirle la corriente.

-Decía algo de un sacrilegio que había traído una luz, y que los que la conocían tratarían de conseguirla a toda costa, incluso matarían. Algo de un lobo y unas agujas. ¡No me acuerdo!

-Bueno pues déjalo, es tontería seguir con ello.

-No espera- Mei se dejó caer sobre el colchón, exasperada; cuando le entraba algo en la cabeza no había fuerza suficiente en el mundo como para quitársela, y ella estaba demasiado cansada para siquiera intentarlo.- Tal vez si...

-Buenas noches.

-Si, mejor que te duermas, por lo menos no me minas con tu gran positividad.

-Luego soy yo la del sarcasmo.

Si la oyó no se molestó en contestarla, estaba demasiado absorto dado vueltas por el cuarto intentando recordar.

Blanco.

Nunca antes había soñado en blanco, aunque tampoco es como si lo recordase, los únicos sueños que recordaba eran esos tan extraños, esos a los que nunca les encontraba sentido. Un ladrido la sacó de sus divagaciones; frente a ella se había materializado un lobo blanco.

-Genial, más lobos; como si no tuviese suficiente con el paranoico.

La imagen ante ella era un tanto inquietante; el lobo se confundía tanto con el entorno que, si no fuera por que lo tenía justo delante, solo vería sus ojos azules mirándola fijamente entre la neblina. No podía saber por cuanto tiempo estuvieron así, mirándose el uno al otro, esperando algo, hasta que el lobo comenzó a andar.

Solo dio unos pasos, por lo que parecía nieve, antes de girarse y ladrar otra vez, moviendo la cabeza hacia delante y hacia ella.

-¿Quieres que te siga?- otro ladrido- Bueno vale, como quieras; no voy a discutir contigo.

Al rato de caminar por la nada Mei empezó a distinguir una figura en la nieve, un edificio; las formas le eran familiares pero no fue capaz de identificarlo hasta estar justo al lado. Era la academia. Otro ladrido; estaba mirando hacia atrás, y al girarse no puedo evitar sorprenderse cuando vio su pueblo; se sorprendió aún más cuando de la niebla surgió un hombre, andaba hacia ella repitiendo la misma frase una y otra vez.

-Ven con nosotros, ellos no pueden entenderte.

-¿Ellos? ¿Ellos quienes? ¿Quién eres tu?

-Ven con nosotros, ellos no pueden entenderte.- esa voz había sonado a sus espaldas; un hombre, idéntico al otro, estaba frente a la academia.

Otro ladrido.

Fuego, agua, dolor, calor, frío, lágrimas, miedo... Mucho miedo. Pequeñas y rápidas imágenes de sus sueños empezaban a invadir su cabeza.

Mei se incorporó de golpe, tan rápido que sintió como se mareaba. Echó un vistazo al rededor y no encontró a nadie, estaba sola a primera hora de la mañana; se asomó a la ventana y vio como Shiki, Rima y Kain se alejaban por el camino de los dormitorios; casi al instante Aidou entró en el cuarto.

-Menos mal que estas despierta, Zero andaba buscándote y le ha faltado poco para echar la puerta abajo y entrar a buscarte él mismo. Oye ¿Qué te pasa? Estas pálida.

-Nada de "te lo dije" ni cosas por el estilo, pero acabo de soñar con un lobo blanco, dos tíos muy perturbadores, mi pueblo y la academia.

-¡Ves como tenía razón! ¡hay que investigarlo todo!

-¿y como piensas hacerlo genio? Ni siquiera te acuerdas de lo que decía esa profecía tuya, como no venga esa tal April y la repita vamos apañados.

Los ojos del rubio brillaron y Mei supo que acababa de cometer un gran error; ¿por qué no había podido mantener la boca cerrada?

-Podemos ir nosotros.

-No, rotundamente no. No podemos saltarnos las clases ni irnos de la academia así como así.

-Solo será un día, y yo no tengo clases; ha habido muchos ataques de niveles E últimamente y nos están mandando para ayudar a los cazadores.-Seguía poco convencida, miraba al suelo mordiéndose los labios- Vale, te propongo algo. Es sábado por la mañana y a tu casa se tarda unos cuarenta minutos en coche; puedes decir que te han llamado tus padres, ¿tienes algún familiar enfermo?

-Mi tía Rose

-Pues que van a operarla, o lo que sea, y necesitan tu apoyo, volvemos por la tarde noche y fin.

-¿Y por qué te iban a dejar venir conmigo?

-Por los niveles E, Zero se ofrecerá, pero sin él Yuuki está perdida, el director no le dejará irse, y tampoco te querrá dejar desprotegida. Es muy sensible con los temas familiares, mi plan no puede fallar.

Eso mismo esperaba Mei. Quería saber que estaba pasando, puede que esa profecía estuviese relacionada con su pasado. La emoción de Aidou planeándolo todo la sacó de sus pensamientos, pero aún así no pudo eliminar esa voz de su cabeza.

Ven con nosotros, ellos no pueden entenderte.

Hola people ¿Cómo estamos? Seguramente enfadados, y es comprensible, pero ¡Eh! Tiradme piedras, atacadme con hoces o llevadme ante la inquisición, he conseguido subir el capitulo y estoy orgullosa de mi misma; se que he tardado bastante en publicar, pero he estado trabajando en otra historia (a ratitos en esta, no os penséis que la tenía por ahí abandonada) y de obras este verano. Aún así, como siempre siento mucho la espera y intentaré tener el siguiente más pronto, peor no puedo prometer nada porque se acerca el inicio de curso (este viernes empieza mi condena T.T)

Ahora no es solo Mei la que tiene sueños extraños XD, me apetecía torturar a alguien más con pesadillas muahahahaahahaahaahahaah

Estoy fatal sí.

Bueno, mi mayor preocupación está en la parte de la reconciliación ¬¬ por que perdonar que te hayan ocultado un compromiso... tela. Por eso me gustaría contar con vuestra opinión, para futuros capítulos y/o fics n.n

Bueno, rinconcito de agradecimientos:

Guest(del 28 de abril),ai-chan, Guest(del 14 de mayo),Rousse231 y Guest(del 18 de junio)Muchas gracias por leer y comentar, muchos kisses y espero que este capitulo tan tardío os guste igual que el anterior n.n

Lectores ninjas:De nuevo, mil gracias por leer y subir los gráficos.

En fin, muchos kisses para todo, ¡Que no falten! XD

Disfrutando con: Song of the caged bird- Lindsey Stirling