Skip Beat! no me pertenece.

Esta historia es una adaptación de una novela de Patricia Kay

Pensamientos

— Diálogo

Narración

Disfruten el capítulo.

Disculpen la tardanza.

Capítulo 7

Kuon subió el camino de losas de piedra siguiendo las risas y sonidos de la fiesta de sus padres habían organizado en su casa en Tokio. Habría preferido ir a Daruma-ya con el resto de los compañeros de trabajo, pero le había prometido a su madre, Julie, que estaría allí.

Cuando llegó a la puerta de hierro forjado, se quedó de pie un momento antes de abrirla y entrar. Incluso entonces no fue directo a la fiesta, sino que se tomó unos minutos para observar la multitud de invitados que se encontraban alrededor de la piscina y en el porche trasero. Había unas cuarenta personas allí, calculó; la mayoría eran amigos de su madre. Al mirar a su alrededor, vio a Julie, que lucía espectacular con un vestido largo de color azul sin mangas y que reía y charlaba con un grupo de personas. De pronto, como si sintiera que la estaba mirando, se giró hacia él.

—¡Kuon! —gritó—. ¡Has venido!

Sonriendo, corrió hacia él, quien la rodeó con el brazo y le dio un beso en la mejilla.

—Hola, madre.

Los ojos esmeraldas de ella brillaron de emoción. Si había algo que Julie adoraba, era una fiesta y más si era una fiesta que ella organizaba.

Kuon le entregó un pequeño ramo de flores atadas con un lazo de seda blanca.

—Es para ti.

—¡Gracias! Oh, me encantan las flores —le tomó de la mano y lo llevó hacia sus amigos—. Venga, quiero presentarte.

Kuon sabía que de nada le serviría protestar, así que se dejó llevar. Seis pares de ojos se volvieron hacia él.

—Éste es mi guapísimo hijo, Kuon —dijo Julie—. Kuon, éstos son Hana, y su esposo Ryu y sus hijos Sansai y Sakura y también Ann y su hija Allison.

La chica llamada Allison, una rubia verdaderamente espectacular, le lanzó una seductora mirada.

—Guapísimo —murmuró.

Kuon nunca se acostumbraría al descaro de algunas jovencitas. Aquella chica no parecía preocuparse de lo que decía ni de cómo lo decía. Si querían algo, iban tras ello. No le importaba que su madre pareciera querer asesinarla con la mirada.

Sin esperar a que Kuon respondiera, Allison lo agarró del brazo y dijo:

—Es mío.

Los demás se rieron.

Educadamente, pero con gesto firme, Kuon le apartó el brazo.

—Un placer conoceros a todos, pero tengo que ir a saludar a mi padre —y sonriéndolos añadió— Disculpadme.

Fue hacia la casa y se dio cuenta de que María también estaba en la fiesta y lo esperaba apoyada en una columna cerca a la puerta de la casa.

—Hola, Kuon

Él se giró y se detuvo para ver quien le hablaba, al reconocerla se acercó a saludar.

—Hola, María

—Al parecer le has roto el corazón a Allison —dijo, de manera sarcástica al llegar a su lado.

—Lo dudo mucho.

—Ha estado hablando de ti desde hace semanas —se dirigió a él, con sus ojos color claro que reflejaban diversión.

Kuon la miró.

—Te divierte esta situación, María.

— Ja ja ja, no tienes porqué molestarte. Además estas buscando esposa ¿o no?

—Por un lado, es demasiado joven. Por el otro, no es mi tipo._ Respondió el rubio

— ¿Demasiado joven? ¿Y no es tu tipo? _ decía la menor alzando una ceja._ Pobre chica, no tiene esperanza contigo. Jajaja_ reía sin parar María.

La mayoría de los hombres morirían por tener a Allison.

Kuon no estaba de humor para justificarse por no querer una relación con, que tenía el aspecto de una modelo.

—¿Es que acaso solo me esperabas, para divertirte a costa mía? —dijo, ya que María aún no dejaba de reírse.

— Lo siento, pero es realmente divertido.

Definitivamente María se divertía con la situación pensaba Kuon.

—El tío Kuu debe de estar ahí —dijo María señalando la zona al otro lado de la piscina donde había varias mesas con sombrillas.

Kuon y María fueron en esa dirección. Efectivamente, su padre estaba sentado junto al padre de María y otro hombre que parecía mayor que Kuu. Cuando se acercaron, Kouki codeo el brazo de Kuu, y éste se giró.

Alzó la vista y se levantó. Como siempre, en esos últimos meses mostraba una expresión seria. Esa noche llevaba un traje color negro y una corbata azul; no aparentaba tener cincuenta y ocho años, y que fácilmente podría haber pasado por alguien de cuarenta y pocos.

Kuon se sintió tenso cuando su padre se acercó a saludarlo.

—Hola, padre.

—Oh, Kuon, qué alegría verte. Déjame presentarte a alguien — dio un paso atrás y dejó ver a su viejo amigo—. Te presento a Lory Takarada, el abuelo de María y padre de Kouki, Me parece que a Kouki ya lo conoces.

—Es un gusto señor Takarada—dijo extendiendo la mano hacia el mayor para estrechársela. Luego posó la mirada en el pelinegro— Es bueno volverte a ver Kouki.

—Lo mismo digo Kuon, no te he visto hace más de medio año— respondió el padre de María, para después dar una palmada en la espalda al rubio como saludo. —Creo que la última vez que te vi, fue en la fiesta de aniversario de la fundación Hizuri.

—Es cierto, me sorprendió que estuvieras en el país en aquellos días, ya que siempre la pasas en el extranjero.

— Es cierto, —sonrió Kouki— Tenia unos asuntos que atender.

—¡Papa! ¿Cómo puedes referirte a esas fechas como un "asuntos que atender"?_ recriminó María, haciendo un puchero.

—Lo siento hija, no te molestes.

—Ahora que recuerdo, en esos días es tu cumpleaños María — dijo Kuon

—No es solo eso, mas importante el día siguiente es el de one-sama_ respondió la joven

— Ya te he dicho muchas veces que te refieras a ella como tía _ habló Kouki

—Pero ella siempre será mi One-sama. _ reclamaba María

—Ya, ya calma los dos_ intervino Lory_ Además a Kyoko no le molesta como la llame mi nieta.

Tan distraído estaba el grupo, que no se había percatado de la persona que llego a su lado hasta que hablo con delicada voz.

— Parece que se están divirtiendo

— ¡Oh! querida, Lory no puede dejar que consentir a su nieta_ Dijo Kuu en forma burlona. Lo que causo una risa colectiva a todos en el grupo.

Luego Julie se acercó a su hijo para hablarle.

—Gracias por venir, no tuve la oportunidad de decírtelo antes —dijo suavemente. Sus ojos esmeraldas parecían gemas con la intensa luz

—Se los voy a robar un momento_ dijo Julie, dirigiéndose a los demás integrantes de aquel grupo.

—Ven a conocer a nuestros amigos, hijo _tomó la mano de Kuon y lo guió

—Madre sé lo que tratas de hacer, deja de buscarme una esposa por favor.

—No sé de lo que me hablas hijo.

—No finjas inocencia, madre. Además no es necesario._ dijo Kuon, dejando salir un suspiro.

De pronto Julie detuvo su andar, soltó su mano y volteo a ver el rostro de su hijo, se la veía realmente contenta y con una sonrisa resplandeciente.

— Eso quiere decir que ya encontraste a alguien. Dime ¿Cómo es?¿cuantos años tiene?¿la conozco?¿cómo se llama?¿de dónde es?¿Cómo se conocieron? ¿Le gustas? … olvida lo último, es imposible que no le gustes. Quiero conocerla ¿Cuándo la traes a casa? hay que organizar la boda, quiero tener pronto muchos nietos._ decía Julie muy emocionada_ Pero antes hay que anunciar el compromiso, hay que hacer una gran fiesta; tengo que comenzar con la lista de invitados…

— Madre ¡Alto!_ dijo Kuon_ No hay nadie, cálmate.

Creo que Kyoko se asustaría con todo lo que planeo mi madre sin conocerla aun, además no tenemos ninguna relación que no sea la laboral, así que deja de pensar esas cosas Kuon pensaba el rubio.

—Mentiroso, se te nota en el rostro. _dijo Julie

—Vamos madre ¿A quién querías presentarme?

— Por esta vez lo dejaré pasar, ya que no quieres hablar de ella, pero sé que hay alguien a mí no me engañas Kuon. Ahora tendrás que conocer algunas señoritas ya que afirmas que no existe alguien que te interesa._ respondió la rubia, con una sonrisa pícara, para volver a tomar su mano y seguir caminando hasta los jardines.

—Te presento a Sara y Deanna Sakurai . Mi hijo, Kuon —fue innegable el orgullo reflejado en su voz cuando lo presentó.

Kuon sonrió a ambas señoritas en forma de saludo que por lo visto eran hermanas; Sara Sakurai, mujer de mirada penetrante con el pelo castaño y un físico envidiable. Deanna Sakurai, una hermosa rubia de aspecto algo frío que se había quedado sentada.

—Buenas noches señoritas.

—Es un gusto conocerte, Kuon._ contestaron ambas mujeres.

—Kuon acaba de conocer a Allison —dijo Julie dirigiéndose a las señoritas Sakurai. Al mirar a su hijo añadió —: Sara y Deanna son las hermanas mayores de Allison —sus ojos brillaron con picardía.

Kuon decidió que no dejaría que le afectaran los comentarios de su madre.

—Tienen una hermana muy guapa —dijo gentilmente.

—Sí —dijo Deanna —, eso pensamos.

— No te parece que todas somos muy guapas_ intervino Sara.

Conversaron educadamente durante unos minutos mientras Kuon no dejaba de preguntarse cuánto más tendría que quedarse allí.

—¿A qué te dedicas, Kuon? —preguntó Sara.

—Soy el presidente de la Fundación Hizuri.

—¿En serio? —preguntó Deanna —. ¿Y te gusta trabajar para la fundación? —hubo un tono de sorpresa en su voz.

—Es lo que siempre he querido hacer.

Ella asintió con la cabeza y él se preguntó qué estaría pensando.

—No has tomado nada —le dijo Kouki, que había aparecido de pronto, salvándole de más preguntas —. Ven, te enseñaré dónde está el bar.

—Yo puedo hacerlo —dijo Julie.

—Julie-san, tiene otros invitados que atender. Yo cuidaré de Kuon.

Kuon se dio cuenta de que Kouki quería hablar con él, así que sonrió a Julie y le dijo:

—Vuelvo enseguida.

Kouki puso un brazo sobre el hombro de Kuon y, cuando Julie ya no los podían oír, dijo:

—Voy a tener que hacer un viaje a Singapur la semana que viene, Kuon. Estaré fuera unos diez días y esta vez no podré llevar a María.

Kouki se dedicaba al negocio de las importaciones y exportaciones y solía viajar al extranjero.

—Solo quería advertiste que María quiere hacer algo respecto a tu situación. Espero que no te cause problemas

—¡Vaya!. No me esperaba eso. Pensé que también querías presentarme a alguien. Ja jaj ja _ reía Kuon

—Ja ja ja No te preocupes por eso, a la única que puedo presentarte es mi hermana y me asesina antes de que haga algo respecto a su vida privada, lo que realmente quería decirte es que mi hija puede causar problemas, aunque no se lo proponga… —se quedó callado.

Ya habían llegado a la barra del bar y Kuon pidió un vodka con tónica. Kouki esperó hasta que le dieron la bebida y se alejaron antes de seguir hablando.

—Mira —dijo, llevando a Kuon a un lugar más tranquilo donde nadie pudiera oír su conversación —. María ha estado actuando de un modo extraño las últimas semanas. Sé que está planeando algo.

«Esa niña va a causarme problemas, a pesar de que le dijo que no interfiera», pensó Alex.

—No te preocupes_ dijo Kuon con una sonrisa

—Está bien_ respondió Kouki_ Y ¿cómo va la fundación? .

—Bien …

Así continuaron conversando de los negocios y algunos recuerdos y anécdotas que compartían.

Kyoko no podía creer lo decepcionada que se sintió cuando Ren no apareció por Daruma-ya. Deseó preguntarle a Kijima la razón, pero por supuesto, no podía hacerlo. Se preguntó si estaría viéndose con alguien; si tendría una cita esa noche. Y ese pensamiento la turbó más de lo que debería haberlo hecho.

«Lo único que se está resintiendo es tu ego. Estabas segura de que estaba interesado en ti y está claro que no, ya que no se ha molestado en pedirte una cita».

«Deberías estar contenta. Te has quitado un problema. Esto es lo mejor que te podía haber pasado, teniendo en cuenta que has decidido que, de todos modos, no había cabida para una relación con Ren».

No obstante, no importaba las veces que se repitiera esas palabras porque no podía dejar de preguntarse dónde estaría Ren esa noche.

Y con quién.

Eran casi las doce cuando María se acercó a Kuon para hablarle.

—Oh, Kuon, ¡al fin te encuentro! — exclamó María —. Quiero hablar contigo —dijo con voz suave—. Vamos a un bar.

—Estoy agotado —le dijo —. Me voy a marchar ya.

—En serio, parece que tienes noventa en lugar de treinta y cuatro años.

Kuon se encogió de hombros.

—Entonces, mañana podemos quedar un rato. Quiero hablar de una cosa contigo. _dijo María frunciendo el ceño.

—Pareces seria. ¿Qué ocurre?

—Preferiría no hablarlo esta noche. ¿Qué te parece si almorzamos mañana?

—Está bien_ aceptó Kuon, dejando salir un suspiro resignado.

Quedaron en encontrarse en un pequeño restaurante que a Kuon le gustaba y que no estaba muy lejos de la casa de María en Tokio.

Luego se despidió de todos y se puso en camino, rumbo al apartamento que tenía en Tokio.

Al día siguiente, exactamente a la una, Kuon entró en el restaurante. Como esperaba, María ya había aparecido. Con un vestido amarillo brillante y el pelo largo y castaño brillando bajo la luz que llenaba el restaurante

— Hola Kuon_ saludó la castaña

— Hola María ¿acoso llego tarde?_ pregunto el rubio.

— No te preocupes, llegue antes. Pide algo de beber.

Pidió un vaso de té helado y el aperitivo por el que el restaurante era famoso.

—¿Y bien? —dijo María —. ¿Vas a decirme lo que está pasando o tengo que adivinarlo yo?

—¿Por qué no decidimos primero lo que queremos comer? Si no, van a estar interrumpiéndonos todo el rato.

Ella lo miró como si quisiera protestar, pero finalmente se limitó a suspirar y a elegir su comida.

Tras decidir el menú, Kuon optó por su plato favorito, vieiras fritas, y Julie pidió pastel de cangrejo, se inclinó hacia él y dijo:

—Ahora Kuon dime lo que sucede con esta absurda situación que te obliga a elegir esposa. Además donde te estas quedando que es tan difícil de ubicarte._ interrogó María.

—Ahhhh…_ suspiro el rubio_ No tienes por qué intervenir, estoy bien, es un asunto con mis padres y ya sabes de que se trata, tengo que conseguir una esposa.

—No puedo creer que el tío Kuu haga eso, y por qué la tía Julie esta de acuerdo_ refunfuñaba María _ Tengo que hacer algo al respecto.

—Kouki habló conmigo anoche. Está preocupado por lo que puedas hacer.

—¿Por qué?

—Le preocupa que puedas causar problemas.

—¿Qué? —preguntó. —¡Por Dios! Creía que me conocía mejor. Sé por qué lo piensa, Kuon, pero se equivoca.

—¿Por qué lo piensa?

—Porque anoche, le comente a mi padre que te encontraría la esposa indicada, pero me lo prohibió y dijo que ella se molestaría conmigo si interfiero en su vida. Estoy segura que harían una hermosa pareja.

—Tu padre tiene razón.

—¿Tú también piensas lo mismo? No es justo. One-sama es muy hermosa.

—Cálmate María. Además la mujer que escoja no debe saber que soy Hizuri Kuon

—¿Y cómo piensas lograr eso? Si eres una figura pública y has salido en varias portadas de revistas._ pregunto la joven.

— Estoy utilizando otra apariencia._ respondió tranquilamente Kuon

—¿Eh? ... quiero ver esa apariencia por favor Kuon_ pidió María, mostrando una tierna mirada de súplica.

No sabía qué pensar. Sólo sabía que no se podía negar a esa mirada

— Está bien.

—Genial. Entonces ¿Qué tienes que hacer para cambiar tu apariencia?¿a dónde tenemos que ir?

—Usted señorita a su casa, yo tengo que atender algunos asuntos.

Ella se cruzó de brazos.

—No es justo...

Dejó de hablar cuando el camarero apareció con la comida.

Al quedarse solos de nuevo, Kuon dijo:

—¿Qué te parece, si quedamos más tarde para cenar y te muestro mi nueva apariencia?

—¿En serio?

—Claro—pinchó una de sus vieiras.

Ella sonrió.

Así comenzaron a charlar amenamente de cosas triviales hasta que Kuon tuvo que irse y se despidieron, no sin antes quedar para cenar esa noche. _

Normalmente, Kyoko disfrutaba de los fines de semana, pero por alguna razón, ese fin de semana se sentía inquieta.

Hizo la colada, limpió el apartamento, se tomó un largo baño relajante y se lavó el pelo. Esas actividades deberían haberla hecho sentirse orgullosa de sí misma, pero por el contrario, la dejaron deseando tener algún sitio al que ir, algo divertido que hacer y alguien con quien hacerlo.

Allí estaba, treinta años, soltera, y con nada mejor que hacer un sábado por la noche que ver un DVD y pedir una pizza. Seguro que Morizumi Kimiko no estaba sola en casa. Y seguro que Ren tampoco.

¿Por qué habría pensado en esas dos personas prácticamente a la vez?

«Oh, sabes muy bien por qué».

¿Era posible que Kimiko hubiera logrado su misión y hubiera captado el interés de Ren? Ella tampoco había estado en Daruma-ya la noche anterior y, cuando Kyoko había preguntado por ella, uno de los chicos había dicho que Kimiko había alardeado de que tenía una cita. Había dicho que no dormiría en casa y los otros se habían reído en un gesto de complicidad.

¿Y si esa cita había sido con Ren? Aunque era lo último en lo que quería pensar, Kyoko no pudo evitar imaginarlos a los dos juntos. Kimiko tenía un cuerpo fantástico, esbelto y tonificado, con curvas en las zonas exactas. ¿Qué hombre no la desearía?

La idea de los dos juntos le dio ganas de vomitar, y eso la hizo sentirse más indignada todavía consigo misma. ¿Por qué le importaba? «No lo deseas, así que, ¿cuál es el problema?».

Pero incluso mientras se decía eso, Kyoko sabía exactamente cuál era el problema.

Sí que lo deseaba. Y, por desgracia, lo que había pensado que era un interés correspondido había resultado ser sólo una amabilidad natural por parte de él. Porque si él hubiera querido dar el primer paso, ya lo habría hecho.

Realmente indignada consigo misma, decidió que de una vez por todas eliminaría a Tsuruga Ren de su mente. Y no sólo eso; además se mantendría alejada de él dentro y fuera del trabajo. Si eso significaba que tendría que dejar de ir a Daruma-ya, lo haría. De todos modos, necesitaba encontrar nuevos intereses en su vida. De hecho, en lugar de simplemente hablar de los temas que la interesaban, había llegado el momento de involucrarse en ellos, por ejemplo, ejerciendo como voluntaria en una casa de acogida para mujeres. Y también se involucraría en política.

Era positivo que esa semana tuviera esas reuniones de dirección en Okinawa; necesitaba alejarse de Kioto. Tal vez después de una semana de reuniones, su cabeza volviera a estar en su sitio.

Y no centrada en Tsuruga Ren.

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¤ Continuará

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GRACIAS POR LEER

;) Hasta el próximo capítulo. Espero tardarme menos la próxima vez.

MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS.

Sayonara \(^·^)/