Bueno, aqui me tienen con otra conti de piratas

Disfruten damas y caballeros!

DC es de Gosho Aoyama

Capitulo 7: El Rey conoce a la pirata hechicera

-Yo no quiero que se case con Elrick por muy amigo mío que sea, pero debes entender Kid que Aoko es una princesa que nació para liderar y ayudar a su gente, es algo que juro y perjuro desde que tiene uso de razón. Si debe casarse con alguien que no quiere para seguir con su juramento… Que lo haga.

-¡Ella no debe casarse! – Grita Pervinca.

-¿Por qué? ¿Por qué no lo ama? Te tengo noticias: La realeza es así. Y ella lo aceptó por el bien de su reino, una digna princesa, no como otra que conozco… No fue capaz de aceptar su destino y eso sólo causo que les dijera algo horrendo a sus padres. – Refiriéndose a ella misma mientras pensaba en sus padres, los reyes de Fairy Land.

-Capitán. – Dijo Jack. – ¿Qué hacemos? – Preguntó una vez que Feather caminaba para bajar del barco.

-Iremos a una fiesta. – Sus palabras hicieron que la chica pirata se detenga cuando estaba a un pie de bajar.

-¿Es que acaso no escuchaste? – Volteando para cruzar su mirada con la del capitán – Elrick atacará tu barco si te quedas.

-Dijo que lo haría si seguíamos aquí hasta el día siguiente y pienso irme esta noche… Con Aoko.

Ran lo miro, observaba aquellos ojos azules que estaban serios, determinados en cumplir su palabra, era terco y no pensaba seguir en los mares sin su princesa… porque la amaba…

Estaba siendo todo un egoísta… un egoísta enamorado.

-Esconde tu barco con tu magia. – Lanzando un suspiro de resignación. – Para la ventaja, porque todos creerán que no estas. – Le explicaba mientras se bajaba de la nave. – He iremos a mi barco.


Un elegante carruaje rojo, siendo llevado por dos caballos blancos se detiene frente de una de las grandes puertas principales del castillo, donde estaba el Rey Heiji esperando con Megure y Eisuke. Uno de los cocheros se baja y abre la pequeña puerta del carruaje, saliendo del interior un joven de ojos azules.

-Tanto tiempo sin verte Heiji. – Dijo una vez que bajo

-¡Hola Shinichi! – Saludo el rey alegre mientras abrazaba los hombros de su amigo con su brazo izquierdo.

-Se nota que no has cambiado.

-Es un honor tenerlo aquí Su Majestad. – Dijo Megure mientras se inclinaba ante él.

-Bienvenido príncipe Shinichi. – Dijo Eisuke mientras hacía lo mismo.

-Megure, dile a los sirvientes que lleven el equipaje de Shinichi a su cuarto y Eisuke, avísame cuando llegue la princesa de Tarmo.

-Si Su Majestad. – Dijeron a la vez para luego irse.

-¿La desaparecida princesa? – Pregunto Shinichi sorprendido. – ¿La han encontrado?

-Sí, en estos momentos, viene al palacio en un carruaje con el Comandante Elrick.

-Entiendo… había oído que fue secuestrada por piratas.

-Así es… de seguro sufrió mucho. – Lanzando un suspiro.

-Por lo menos esta a salvo ahora, su gente se pondrá feliz cuando lo sepan.

-Es verdad. – Aseguro, para luego sonreír con burla, planeaba algo. – Vamos a recorrer el palacio Shinichi, tal ves lleguemos al lugar de entrenamiento.

-Apenas pongo un pie y ya lanzas desafíos – No puedo evitar devolverle la sonrisa. – ¿Tan pronto quieres perder Heiji?

-¿Perder? ¿Yo?... No lo creo.


Dos horas después, el carruaje de Aoko y Elrick llego y fueron recibidos por Eisuke, quien los guió hasta el estudio real y les pidió que esperaran mientras iba por Heiji. El silencio del cuarto solo provocaba que la princesa solo pensara en Kaito, consiguiendo que su corazón le lastime el pecho de tantos latidos y ponerse triste, por no volver a tenerlo cerca, todo se veía reflejado en sus ojos. Pero no podía hacer nada, era una princesa y como tal debía seguir la ley.

-Aoko, ¿Estás bien? – Elrick había roto el silencio.

-¿Eh? Claro que si ¿Por qué no lo estaría? Finalmente volveré a casa.

-Sí, después de la fiesta de cumpleaños volveremos a casa. Nana estará muy feliz de verte de nuevo.

-¿Cumpleaños? ¿El del Rey?

-Sí. – Sonríe para luego sentarse a su lado. – Kaito Kid es muy afortunado. – Soltó de golpe, confundiendo a la princesa.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Aoko, te conozco desde la infancia, ¿Crees que no me doy cuenta que te gusta aquel pirata? Lo supe desde hace 3 años, se que Kaito y Kid son la misma persona, me lo acaba de confirmar Kaito en el barco.

-Yo… - Sonrojada. – Lo siento. – Con un semblante triste y nostálgico. Se mordió el labio para no llorar.

-No tienes que disculparte, sabes que nosotros fuimos comprometidos fuera de nuestra voluntad. Por eso…

-¿Por eso? – Sin comprender.

-Por eso, sino quieres casarte, dímelo y cancelaremos nuestro compromiso, pero aún te escoltare a Tarmo.

-Yo… - Quería romper el compromiso, ser libre y esperar a Kaito en su reino, pero estaba esa frase que atormentaba su mente todos los días, desde que se la enseñaron, también estaba su padre y su última voluntad que era que se casara con el chico, que reine su tierra con honor y valentía y que tenga descendencia con su prometido. –Elrick, ojala pudiera amarte algún día, lo que quiero decir es que si quiero casarme contigo, por el bien de mi reino. – Decía todo con lágrimas en los ojos ya que estaba clavando el final de su libertad.

-Aoko, ¿Estas segura? Sabes que no quiero hacer algo que esta contra de tu voluntad, algo que te haga llorar.

-Lo sé, lo sé… Amo a Kaito y creo que nunca podré quitármelo de mi cabeza y de mi corazón, pero… - Cierra sus ojos mientras sus manos, apoyados en las rodillas, arrugaban su vestido. – Pero debo pensar en mi gente que en mí misma. – Y su cuerpo siente el cálido abrazo de apoyo de su amigo.

-Cuenta conmigo… Como tu amigo, prometo no dejarte sola.

Se aferra a él mientras las lágrimas no paraban de salir y poco a poco mojaba el pecho de su prometido. – Gracias.

-¿Se encuentra bien la princesa Aoko? – Heiji finalmente hizo acto de presencia.

-Lo siento mucho Rey Heiji. – Se disculpo la chica totalmente avergonzada de que él la haya pillado en ese estado. Respiro hondo para poder calmar su sistema. – Es que…

-Aun sigue aterrada. – Inventó Elrick para proteger su secreto. – La pobre ha estado dos años atrapada en manos de piratas, fue muy duro para ella.

-Entiendo, de seguro lo ha pasado muy mal princesa.

-Ni se lo imagina. – Murmuro mientras agradecía en su interior a su amigo por ayudarla.

-Con que ella es la princesa de Tarmo. – Heiji no había llegado solo, estaba con la compañía del príncipe de Mistery Earth.

-Príncipe Shinichi, es un gusto verlo. – Dijo el comandante.

-¿Él es el príncipe Shinichi?-Murmuro Aoko sorprendida, había oído de él, era la primera vez que estaban frente a frente, pero su sorpresa no se debe por conocerlo al fin, sino porque recordó su charla con Ran Mouri, conocida ahora como Feather Black.

Flash Back

-¿Eh? No me lo creo, ¡¿Besaste al príncipe Shinichi?

-Baja la voz.

-¿Y? ¿Te gusta?

-¿El beso?

-Eso también, pero me refería a él, ¿Te gusta el príncipe Shinichi?

-Pues… - Sus mejillas se volvieron rojas por lo que lo esconde esquivando la mirada. – No lo sé en verdad – Y su amiga sonríe complacida y divertida. – ¿Qué es lo gracioso?

-Nada, nada de nada.

Fin Flash Back

-Es bueno verla sana y salva princesa Aoko. – El príncipe Shinichi se acerca a la chica y besa su mano. – Espero que esos piratas no le hayan hecho nada malo.

-Descuide príncipe Shinichi, estoy bien, me he cuidado bien de esos piratas.

-Se parece mucho a Ran…-Pensó para luego decir. – Por favor, hablemos con confianza ya que somos ambos príncipes, ¿No? Puedes decirme solo Shinichi.

-Gracias Shinichi, tú puedes decirme sólo Aoko. – Sonriéndole.

-Espero que no sea una molestia que se queden hasta mi fiesta de cumpleaños, estarán todo muy felices de verla de nuevo princesa Aoko, fuera de las garras de los piratas.

-Será todo un honor estar en su fiesta Rey Heiji. – Al inclinarse, notó que algo estaba colgando en su cuello: Una simple cadena de oro – ¡Pero si esto es de Kaito! – Pensó al recordar como aquella cadena siempre estaba en el cuello del ladrón.

-Bueno. – Dijo el Rey mientras tronaba sus dedos y un par de mucamas aparecieron. – Lleven a la princesa Aoko y al Comandante Elrick a unos de los cuartos de invitados, necesitan paz y descansar, especialmente la princesa por estar mucho tiempo en las garras de piratas. – Las mucamas solo se inclinan en afirmación.

-Muchas gracias por su generosidad Rey Heiji. – Dijo la princesa de Tarmo.

-Use las ropas del cuarto que le den con confianza princesa. – Sonríe.


-¡Feather Black, esta ves te has pasado! – Grita Jodie. – ¡¿Cómo se te ocurre traer a Ice's Strong?

-Cálmate Jodie, además no debes olvidar que soy la capitana.

-Pero capitana – Sonoko iba a reclamar el atrevimiento de su líder.

-Tranquila Sonoko, ya explicare el motivo, ¿Dónde esta Kazuha?

-Dijo que daría una vuelta y que regresaría pronto.

-¿Una vuelta?

-Así es capitana. – Dijo Yuuko. – Y ahí vienen Nami y Vainilla.

-¡¿Qué hacen los de Ice's Strong aquí? – Grita Nami.

-¿Pervinca? – Preguntó Vainilla con la vista clavada en la chica.

-Hola Vainilla, como siempre, te vistes de una forma arrogante.

-¡Ambas se parecen! – Exclamaron Grisam y Sonoko.

-Eso es natural. – Dijeron Kaito y Jack.

-Ya que Pervinca y Vainilla son gemelas separadas al nacer, hijas de padres piratas – Finalizó Feather Black.

-Para ser gemelas, se ven que son opuestas. – Dijo Grisam mientras veía a Vainilla.

-Pues… - La gemela de Fairy Paradise no pudo evitar agachar un poco la cabeza y un leve rojo cereza invadía sus mejillas, cosa que molesto a su hermana.

-Capitana. – Hablo Sato. – ¿El plan?

-Muy sencillo Sato.

-Iremos a una fiesta de cumpleaños. – Dijeron ambos capitanes a la vez.


Kazuha caminaba por las tierras de Magic Ball, cerca del castillo del Rey por los campos de entrenamientos. A ella le gustaba ver esa clase de cosas porque le daba ideas para los combates y para sus trucos de aikido. De golpe, un fuerte viento invade el reino y eso provoco que su sombrero escapara de su cabeza y volara por los aires, entrando a los campos de entrenamiento. Corría tras él pero al acercarse a la puerta de entrada, le prohibieron el paso dos soldados con sus espadas.

-Zona prohibida para los civiles.

-Sólo quiero recuperar mi sombrero.

-Las pertenencias que caigan serán recuperadas en la tarde, no hay que molestar a los que entrenan para proteger nuestro hogar.

-¡¿Qué? ¡Escúchenme bien, no pienso esperar hasta la noche para recuperar lo que es mío! – Pero se queda de piedra al sentir las espadas a un milímetro de su nariz, apuntándola de forma amenazante.

-Reglas son reglas, y si sigue así, no tendremos otra opción que arrestarla.

-Está bien. – Se da la vuelta. – Aprovéchense de una mujer desarmada par de cobardes. – Murmuro molesta mientras se alejaba caminando, pero se detuvo para luego dibujar en sus labios una leve sonrisa de triunfo: Tenía una idea. – Ran dijo que no usara mis poderes para este tipo de cosas, pero… Medidas drásticas, requieren medidas drásticas

Levanta sus dos dedos índices y los mueve lentamente de derecha a izquierda mientras, entre los dos dedos, silbo, saliendo de su boca algo parecido como las nubes que escapan de nuestras bocas en invierno, pero este era especial, se veía de color celeste y como brillaba un poco, como si estuviera hecho de brillo. Cuando ambos dedos estaban cubiertos de aquel aliento brilloso, rápidamente gira para ver a aquellos soldados y los apunta con sus dedos índices, ¿Resultado? Aquella cosa misteriosa se dirigió a gran velocidad hacía ellos y, cuando apenas los toco, en un segundo quedaron inmóviles.

-Estarán congelados unos 6 minutos así que me apresuro. – Corre, pero se detiene al estar entre ambos. – Para que aprendan a ser amable con las mujeres. – Y continúa con la carrera, en búsqueda de su sombrero.

Intentando no ser vista por ninguno de los hombres del lugar, buscaba su sombrero como loca, pero después de 5 minutos desgraciadamente la pillaron un par de soldados, logro escapar de sus garras, pero las cosas se pusieron críticas cuando uno de ellos hizo sonar la alarma.

-Corre por tu vida Kazuha – Se decía mientras hacía dicha acción, pero igual lograron capturarla entre diez soldados y dos de ellos la afirmaban con fuerza, uno en cada brazo. – ¡Suéltenme! ¡Suéltenme de una ves maldita sea!

-No se cómo lograste entrar sin ser detectada. – Dijo uno de los soldados con mayor rango. – Pero lo importante es que te atrapamos, te llevaremos a las celdas y la General Rena te dará el castigo adecuado

-¡Suéltenme de una maldita vez o conocerán mi ira! – Sus ojos comenzaron a brillar como aquella vez en Mistery Earth.

-Es una hechicera. – Dijo otro, sorprendido. – Señor. – Viendo al de mayor rango. – Lo mejor sería que la llevemos primero con el hechicero Eisuke.

-Tienes razón, esto es su…

-¿Qué están haciendo con aquella chica? – Se oyó a espaldas de Kazuha.


Shinichi estaba en una de las bancas de los grandes jardines del castillo. Finalmente había escapado de las garras de Heiji y ahora tenía un momento de paz y quería aprovecharlo todo lo posible, pero con solo ver sus ojos en un pequeño lago que estaba ante él, le hacía recordarlos los de la capitana de Fairy Paradise, Feather Black, o mas bien, en…

-Ran esta bien. – El príncipe de Mistery Earth gira su rostro hacía la derecha para ver como Aoko se sentaba a su lado. – Pensabas en ella, ¿No es así? – Sentándose a su lado con una sonrisa en sus labios.

-No se de que me hablas, ni siquiera conozco a alguien con…

-Tranquilo, conozco a Ran desde que usábamos pañales por cosa de nuestros padres y como tú, se que ahora es Feather Black, me enteré hoy ya que… La vi.

-¿La viste?

-Sí, la vi aquí en Magic Ball.

-¿Ran esta en Magic Ball? – Preguntó sorprendido mientras la imagen de la chica se materializaba en su mente.

-Sí, bueno… No se si esta ahora, es que… - Le cuenta lo ocurrido, incluso lo de ella y Kaito, claro que en ves de Kaito, lo llamaba como Kid para ocultar su secreto.

-¿Por qué me cuentas todo tan abiertamente?

-Porque ambos somos iguales: Somos miembros de la realeza enamorados de piratas. – Sonríe al ver como se sonrojaba. – ¿No es así? Aunque claro, Ran en realidad es la princesa de Fairy Land… Bueno, tú entiendes.

-Aunque tú… Tú debes seguir con el protocolo real, no puedes estar con Kid por ser pirata y debes casarte… Con Elrick, tal como acordó tu padre con los de él.

-Sí… -Agacha la cabeza para que su flequillo oculte sus ojos – Ojala Kid haya hecho lo que le pedí… Espero que ahora este lejos de aquí. – De su bolsillo saco un pañuelo y se limpia su rostro de las lágrimas. – Ran tenía razón, lo necesito más que ella. – Sonriéndole al objeto con ternura mientras pensaba en la chica.

-Ran… -Murmuro el joven príncipe, pensando en aquella pirata y en el beso de ambos.


-He hecho una pregunta, ¿Qué le están haciendo a esa chica?

-Su Majestad. – El Rey había hecho acto de presencia, pero no estaba solo.

-Cuidado Alteza. – Eisuke se puso delante de él por protección. – Aquella chica es una hechicera y piensa atacar. – Había sentido las intenciones y el poder de la chica.

-¿Y cómo no va a hacerlo si la tratan de esa manera? Suéltenla ya. – Y sin perder tiempo, Kazuha estaba libre del agarre. – Pido disculpas por mis hombres señorita.

-Está bien. – Sus ojos volvieron a la normalidad (Pero eso no tranquilizo a Eisuke, seguía en esa posición de defensa) y cuando volteo para ver al Rey, ambos se miraron sorprendidos, como si todo en el mundo hubiera desaparecido y solo estuvieron ellos dos – G-… - Agacho la cabeza, viendo hacía su izquierda porque por una razón sus mejillas se tiñeron de rojo y tenía que disimularlo. – Gracias Alteza.

-Mi nombre es Heiji, Heiji Hattori ¿Y el tuyo?

-¿Eh? – Eisuke estaba sorprendido, nunca antes Heiji estaba tan interesado en saber el nombre de una chica. Estaba tan sorprendido que lo dejo libre y él se acercó a la joven

-Mi nombre es Kazuha, Kazuha Toyama.

-¿Toyama? ¡¿Es posible que ella sea…? – Pensó Eisuke sorprendido ya que había leído aquel apellido en un libro hace mucho, mucho tiempo.

-Lamento entrar, pero… Estaba buscando mi sombrero y no quería esperar hasta la noche Alteza.

-¿Un sombrero? ¿Acaso es este? – Mostrándoselo.

-¡Si! ¡Muchas gracias Alteza! – Tomándolo agradecida. – ¿Eh? – Sintió como Yuuko la llamaba a través de la mente. – ¿Qué ocurre Yuuko?

-Debes venir de inmediato. – Fue su respuesta y se cortó la comunicación.

-Discúlpeme, pero debo irme. – Se inclina ante el Rey y se va corriendo.