DECLARO QUE ESTOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, PUES SON PROPIEDAD DE JK ROWLING.

Las musas y yo, simplemente nos divertimos inspirándonos con ellos y metiéndolos en locos mundos…XD

Advierto que esta historia contiene: Slahs ¿Saben que es no? –Para los que no, relación entre personas del mismo sexo-

Tendrá: AU y Criaturas Sobrenaturales.

Las musas no me han dejado dormir, aquí les traigo este capítulo un poco más largo ¡Disfrutad y comentad!

PREPARAOS PORQUE LAS RUEDAS DEL DESTINO COMENZARAN A GIRAR CON MAYOR RAPIDEZ…

¿Continuamos?

**************************************************)8(******************************************

-JUEGOS DEL DESTINO-

Un mes después…

Hermione Dumbledore decidió que ya era tiempo de volver al núcleo del clan de los Alatus Blancos, donde vivía el líder, es decir Albus Dumbledore con el propósito de informarle a él y al concejo de la reciente situación con los Alatus Oscuros y también porque se acercaba la fecha pautada para celebrar la fiesta de su compromiso con Severus, la cual Hermione le dijo al de ojos negros que debían posponer debido a la situación que se estaba presentando, pero sobretodo para hacer tiempo, pues su verdadero propósito era hacer que ese compromiso se cancelara permanentemente, de lo cual debía convencer a su padre para que lo deshiciera, ya que la joven castaña quería ser feliz con el Alatus que amaba llamado Ron y al mismo tiempo que Severus lo pudiese ser con Harry.

Era una tarde nublada y fría, Severus se despedía de Harry pues acompañaría a Hermione a su casa, ya que al ser hija del líder del clan de los Alatus Blancos era propensa a un ataque por parte de sus enemigos, a pesar de que todos los de su clan incluyendo a la joven sabían luchar, unos eran más hábiles en ello, como lo era el caso de Severus, Remus e incluso el enamorado de Hermione, Ron. La joven castaña se dedicaba más a practicar artes mágicas curativas e investigaciones sobre profecías y otros asuntos más mentales que físicos.

-Regresare hoy mismo– le dice Severus a Harry, el joven asiente brindándole una cálida sonrisa y el ojinegro se la devuelve.

-Todo estará bien Harry, ya lo veras… No pierdas la fe– Esa es Hermione quien le ha tomado un gran cariño al joven de ojos verdes y se han hecho muy amigos -Cuídate mucho, falta poco para que pase la fecha del eclipse y puedas estar tranquilo y libre de posibles ataque de los Alatus Oscuros– Le dice con mirada llena de apoyo.

-Gracias por tu apoyo Hermione– Le dice Harry a la joven Alatus de la cual se había hecho amigo, puesto que se llevaban muy bien y la joven sólo buscaba la felicidad, pero también pensaba en la de los demás.

-Para eso son los amigos– dice con una gran sonrisa Hermione -Espero que se solucionen pronto estos problemas, además…- Se calla un momento pensando en que hablaría con su padre para deshacer el compromiso, quería que Harry y Severus fueran felices juntos, así como ella con su amado Ron.

-¿Qué sucede Hermione?– Pregunta Severus a la castaña, al ver su expresión pensativa, cuando tenía ese gesto era que se traía algo entre manos.

-No, nada– Responde saliendo de sus pensamientos, negando con la cabeza.

-¿Hermione? ¿En que pensabas?– pregunta el ojiverde intrigado pues sabía que algo planeaba su ahora amiga para disolver el compromiso.

-Tranquilo amigo– Responde la de ojos café con una sonrisa traviesa en su rostro que significaba que su cabeza estaba maquinando planes para salirse con la suya –Las cosas se solventaran– le da un abrazo cariñoso que es correspondido con la misma intensidad de simpatía y le dice al oído -Haré lo que pueda para que seas feliz, ya veras- le asegura.

-Gracias Hermione– le dice dirigiéndole una sonrisa y una mirada curiosa al pensar en lo que estaría maquinando la castaña.

-Bueno ¿nos vamos ya?- Pregunta Severus a Hermione y luego agrega –Debemos partir para que no se nos haga tarde, los Alatus son más diestros en la noche y sus horas oscuras- esa era una de las razones de que los Alatus Oscuros quisieran hacer el ritual de los ocho pilares para convertir al mundo en un lugar oscuro, ya que sus fuerzas eran mayores en la oscuridad.

-Sí vámonos- Responde la joven mirando al ojinegro, luego dirige su mirada hacia el joven moreno -Espero que nos veamos pronto Harry– Agrega saliendo de la mansión.

-Cuídate mucho– le dice el ojiverde a la joven Alatus.

-Sí y tú también– responde Hermione perdiéndose tras las puertas.

-Volveré pronto, te lo prometo– Le dice Severus al joven que amaba -No te alejes de la mansión- le aconseja atrapándolo en sus ojos negros profundos y mirando fijamente esas hermosas esmeraldas.

-Sí, tranquilo, estaré bien– Responde Harry dirigiéndole esa mirada que hace que al caballero de cabellos oscuros le de un vuelco el corazón -Tú eres el que debe cuidarse, al igual que Hermione pues estarán propensos para un ataque– le dice preocupado agachando la mirada.

-Harry…– Habla Severus levantando con su mano el rostro del joven tomándolo del mentón -Estaremos bien-

-Pero…- Dice mirándolo a los ojos con preocupación –No quiero que les pase algo por mi culpa, ya que me están ocultando de los Alatus Oscuros, poniéndose en riesgo ustedes-

-No, Harry todo estará bien y nada es tú culpa- Le dice con su rostro serio y luego agrega -Además nosotros nos sabemos defender y estamos acostumbrados a la lucha- Trata de tranquilizarle –Es nuestro deber evitar que los Alatus oscuros llenen de oscuridad al mundo y no sólo lo hago por obligación- Le dice acariciándole el rostro -No quiero que ellos te hagan daño, eso es lo único que me haría temer… El sólo pensar que lograran herirte o peor…- No dijo más, en cambio le dirigió una mirada oscura llena de sentimientos que parecían casi ocultos, el joven de ojos verdes quedo atrapado por su intensidad y sin palabras.

-Severus…- Murmura el joven con su mirada verde llena de amor, que hacia estremecer a Severus.

-Harry, estaré bien ya lo veras– le dice para luego darle un pequeño beso en los labios -Ya me Marchare o se hará mas tarde-

-Sí, es cierto…– Responde el sonrojado joven siendo cobijado por los brazos de Severus, respondiendo el gesto gustoso y tímido a la vez.

-Nos vemos mas tarde– Le asegura Severus dejándole un beso en la frente, para luego salir por la puerta principal de la mansión uniéndose a Hermione afuera.

Harry observa a través de la puerta como los dos Alatus blancos despliegan sus alas y vuelan a un lugar desconocido para él, perdiéndose en la inmensidad del cielo en que el gris y el azul se mezclaban; ya cuando les perdió de vista, volvió adentro mientras pensaba en lo que estaba viviendo, en todos esos acontecimientos, los Alatus de ambos bandos, los sentimientos que compartía con Severus, la amistad que consiguió de Hermione que insistía en que él fuese feliz con el ojinegro, a pesar de que también sabía de la enfermedad mortal del joven de ojos verdes, al igual que Severus se empecinaba en que podrían encontrar una cura, él deseaba tener la misma fe ciega de ambos, pues eran muchos años los que había escuchado que su enfermedad era terminal y mortal.

Perdido en sus pensamientos se dirigió a uno de los muebles más cercanos de la entrada a unos pasos de una chimenea, las horas se le hacían largas esperando a que Severus volviera, para saber que estaba bien y que todo había salido perfectamente. Algo no lo dejaba tranquilo y no lo estaría hasta ver sano y salvo a su Alatus.

Horas después…

Harry estaba sentado en uno de los muebles de la sala leyendo un libro para hacer mas llevadera la espera, cuando en ese momento alguien entro por la puerta principal de la mansión los ojos verdes se posaron esperanzados en ella pero quien entro fue Remus que llevaba consigo lo que parecían bolsas cargadas con plantas medicinales, el rubio plegó sus alas blancas y miel, con un toque borgoña.

Los ojos dorados del Alatus se fijaron en la figura de Harry…

-Jovencito– dice Remus para luego preguntar -¿Qué hace aquí a estas horas?-

-Estoy esperando a Severus- responde la joven colocando el libro sobre sus piernas -Estoy preocupado por él-

-Tranquilo él estará bien– le dice brindándole una sonrisa de ánimo al joven y al ver preocupación en sus ojos le explica -La casa de Hermione y el núcleo de los Alatus blancos quedan lejos de aquí, tal vez se le hizo tarde y decidió quedarse allí-

-Pero Remus, él prometió que volvería hoy mismo– Insiste el ojiverde con una mirada llena de preocupación.

-Debería ir a descansar, ya es tarde– le dice amablemente Remus al ver rastros de cansancio en el rostro del moreno, sabía de su enfermedad y al ver su palidez se preocupo pues le tenía mucha estima a ese joven como si fuese parte de su familia, sin contar que todos en la mansión le habían tomado cariño -Le hace daño, lo sabe- le increpa.

-Remus, gracias por preocuparte por mi, todos ustedes han sido muy amables conmigo– dice el joven con ese aire inocente que siempre se desbordaba en su mirada, sonriéndole agradecido.

-Usted se lo ha ganado…- Le asegura el rubio respondiéndole con una sonrisa amable.

-Remus, te dije que puedes llamar por mi nombre y tutearme, como me lo has permitido hacer contigo –Responde con una sonrisa picara el joven, pues ya había insistido con el tema, pero el mayor era bastante formal en ese aspecto a pesar de que mostraba un gran aprecio por él y le había brindado sus sincera amistad, llegando a ser casi igual de sobreprotector que Severus, sí debía admitir que el de ojos negros le sobreprotegía y además era un "poco" mandón al respecto de su seguridad y de los que estaban bajo su cargo -A todos ustedes los considero como mis amigos porque… - pero sus palabras son cortadas pues en ese momento le da un ataque de tos, Harry se coloca una mano en la boca la cual se llena de sangre.

-¿Se encuentra bien?– Pregunta muy preocupado el rubio, se acerca al moreno y le da un pañuelo, al notar la sangre -Le traeré un poco de agua-

-Sí… Gra… cias– Es lo que el joven puede articular en medio del ataque de tos.

Segundos después, vuelve Remus ya con sus manos desocupadas de los paquetes que traía y con un vaso con agua…

-Aquí tienes- Dice el mayor dándole el vaso al joven –Tómatelo despacio- le aconseja.

El joven toma el vaso de agua con manos temblorosas y se bebé el líquido, luego murmura –Gracias Remus-

-¿Se siente mejor?– Cuestiona aun preocupado el rubio.

-Sí– le responde con una sonrisa amable -La enfermedad esta en su etapa final– Explica con mirada triste -No se porque Hermione se propone en que yo este con Severus, sabe que me queda poco tiempo…- agrega entre resignado y afligido.

-Es que… - Responde sin poder evitar sentir tristeza ante esa situación que pasaban dos personas que apreciaba mucho como lo eran Severus y Harry –Hermione quiere que seas feliz y serlo ella también junto a la persona que ama-

-Vaya Remus– Dice el joven negando con la cabeza y sonriendo con aflicción –No entiendo al destino-

-Ya vera que aparecerá una cura– le anima en tanto piensa, que eso es lo que todos más desean –Todo tiene una solución- dice tanto como para el joven como para si mismo, pidiendo al cielo una oportunidad para Harry y Severus.

-Gracias por animarme Remus– Agradece el ojiverde con una sonrisa cristalina.

-No tiene nada que agradecer…– Dice Remus mientras le extiende una manta para que se acobije -Está haciendo frío y le hace daño- le habla en tono paternal.

-Gracias…– Dice el moreno tomándola en sus manos y colocándosela -Son todos muy amables y generosos– agrega con una amplia sonrisa.

-Déjeme acompañarlo a su habitación– Habla el rubio como una "madre" a un hijo- Debe descansar-

-Quiero esperar a que Severus regrese– Le dice acomodando la manta a su alrededor, recibiendo ayuda del ojicaramelo, luego con preocupación en su mirada agrega -No estaré tranquilo hasta verlo llegar-

-Veo que no lo haré cambiar de opinión–dice Remus con una mirada de resignación, pero a la vez una sonrisa al ver la terquedad del joven doncel -Si se le ofrece algo sólo llámeme a mi o alguien del servicio-

-Está bien– responde el ojiverde con una mirada agradecida.

-Entonces con permiso, tengo algunas cosas que hacer– Dice Remus al joven –Trata de no cansarte mucho– Agrega para luego perderse en los pasillos de la mansión.

El ojiverde lo ve perderse entre las sombras del lugar y se acomoda en el mueble, para seguir con su lectura bajo la tenue luz de las velas, las horas pasan y Harry es vencido por el sueño, su mano se desliza de su regazo y el libro que allí sostenía se cae al suelo, mientras él se perdía en brazos de Morfeo.

Horas después…

Ya entrada la noche Harry despierta al escuchar unos ruidos y se levanta del mueble para ver que sucede, al caminar hacia el ruido ve a Severus apoyado en la pared con sangre en sus alas y en su cuerpo.

El ojinegro es auxiliado por Remus quien le pregunta preocupado -¿Qué sucedió?–

-Me atacaron, varios Alatus oscuros cuando venia de regreso, eran muchos– responde con voz débil -Los evite y los perdí pero pudieron herirme-

-Debes tener más cuidado– le dice el rubio preocupado por su amigo.

-Sí, lo se…– le responde con un suspiro de frustración.

-¿Qué sucedió?– pregunta Harry muy preocupado acercándose a los dos hombres -¡Te hirieron!- Exclama el ojiverde señalando lo obvio.

-Estoy bien…– Responde Severus perturbado -¿Qué haces despierto a esta hora?– le cuestiona en tono de regaño -Deberías ir a tu habitación-

-Pero… Severus…- Dice agitado Harry al ver la gravedad de las heridas -Quiero ayudarte, estas mal herido-

-Remus lo hará– le dice evasivamente -¡Vete a tu habitación!- Exclama Severus.

Remus aquea una ceja al ver la actitud de su amigo, quien era más controlado en sus emociones -Severus, espera él estaba preocupado por ti– Le explica dirigiendo una mirada de apoyo al ojiverde.

-¡Estaré bien!– Profiere Severus haciendo a un lado a Remus y apoyándose en la pared para dirigirse a su habitación.

-Deja que te ayudemos Severus– dice Harry acercándose al mayor, colocando sus manos sobre el pecho del ojinegro.

-¡No es necesario!– Dice tomando las manos del joven y haciéndolo a un lado -Vete– Severus nota la palidez del joven y sus ya de por si desbocadas emociones le dominan -¡Vete a tu habitación, vete a dormir! ¡Bien que te hace falta!– Le dice preocupado por él, pero no nota que le esta hiriendo, quebrantado su disciplina de guerrero, no sólo había tenido una dura batalla, sino que escucho las cosas que sus adversarios planeaban hacer cuando capturaran a Harry.

Harry sólo lo ve con lágrimas en sus ojos verdes…

-¡Vete no quiero verte en estos momentos!– Le dice molesto más consigo mismo y enervado por las promesas malvadas de sus enemigos que por cualquier cosa, pero en ese momento al ver a su pequeño lo único que le pasaba por la mente son las escenas de él envuelto en esos peligros mortales, imágenes convertidas en una especie de veneno para la mente preocupada de Severus por la seguridad de quien le había robado el corazón… Harry herido, en peligro, con la palidez de la muerte en su hermoso rostro, su cuerpo sobre el altar del ritual y su preciosa sangre sobre la roca… en fin -¡Vete, vete!- le exige con el corazón pesado.

Harry se queda paralizado ante la mirada oscura, llena de miedo, dudas, rabia y otras cosas que pasan desapercibidas para él… Dolido por la forma en que le ha hablado su Alatus.

Severus se marcha a paso lento y Remus le ofrece una mirada de apoyo a Harry, para luego ir a ayudar a su amigo, llevándolo a su habitación para curarle.

Momentos después…

Harry salió de su parálisis temporal, causada debido tanto al trato como a las palabras de Severus y el enfado en la mirada del hombre que amaba, el rechazo ante su anhelo de cuidarle, de curar sus heridas, pensando en que tal vez el ojinegro no lo quería, porque era una carga para él y por su culpa estaba mal herido, levanta sus manos y ve en ellas la sangre de Severus –Tengo que saber como está- Se dice preocupado y con sus ojos cristalinos por las lágrimas contenidas –Así él no quiera verme, sólo quiero saber como está…-

En la habitación de Severus…

Harry abre la puerta pero se detiene sin saber si entrar o no, por lo que inconscientemente escucha hablar a Severus y Remus, se queda allí tras la puerta indeciso, el ojinegro se veía muy enfadado y el joven casi sin querer escucha la conversación.

-Estoy agotando, me dieron una dura batalla -Decía Severus a su amigo -¿Cómo resolveremos este problema?- pregunta preocupado.

-Se que es difícil pero debes ser un poco paciente– lo mira con gesto de regaño - Discúlpame Severus pero fuiste muy duro con Harry, él estaba muy preocupado por ti, además…- El rubio guarda silencio.

-¿Qué sucede Remus?– cuestiona Severus con su tono de voz autoritario.

-No quiso irse a descansar a pesar de que se lo pedí– le dice muy serio -Me dijo que no estaría tranquilo hasta no verte llegar– Su mirada color caramelo se torna triste - A pesar de que le dio un ataque de tos muy fuerte y tenía frío– dice preocupado -Además le note muy pálido y débil-

Severus se preocupa por el tono de serio de Remus -¿Ves? por eso me preocupa mucho, además…- calla al caer en cuenta lo mal que lo trato -Bueno, creo que le debo una disculpa a Harry, pero es que…– Se pueden ver en su rostro las marcas del enfadado y la preocupado -Cuando luche con esos Alatus oscuros, escuche la forma sádica en que hablaban para lograr sus planes, en el gusto que les daría matar a Harry, la daga que usarían, como la clavarían en su pecho….– El ojinegro tiembla de rabia -Eso me enfureció y me hizo perder el control, por eso estuve propenso a sus ataques-

-Lo entiendo– dice el ojicaramelo con mirada de entendimiento -Ellos son muy sanguinarios, en sus acciones-

-Por eso…– Habla Severus con mirada triste y angustiada -Debo cuidarlo mucho, no quiero que…-

-Lo se Severus, pero estas mal herido– le dice con preocupación -¿Qué piensa hacer?- Pregunta.

-Tengo que mantenerlo a salvo, si lo puedo mantener seguro hasta que pase el eclipse en que pueden hacer ese ritual– dice dudando pero ese era su único plan -Ese eclipse que es especial y se da sólo cada 100 años, lo sabes– Dice con voz trémula -Si lo puedo tener bajo resguardo hasta que pase, ya estará fuera de peligro-

-Sí, lo se– dice el rubio asintiendo con la cabeza y terminando de curar a Severus -Pero ¿Cómo lo harás ahora que están tan débil y mal herido?- le cuestiona.

-¡No me importa!– Exclama abruptamente.

-¡Severus!– Hablo Remus en tono de regaño, el rubio era más que sólo un amigo para Severus era como un hermano y a veces como un padre mandón cuando se trataba de su seguridad -¿Cómo lo protegerás en tu estado? ¡Estás débil! ¿Crees que así podrás hacer algo? ¡Si luchas en ese estado es probable que mueras!-

-Lo se… ¡Pero debo cuidarlo de ellos!– dice con fuerza y decisión Severus -¡Y debo evitar que los Alatus oscuros se salgan con la suya!-

-Bueno, se que no te puedo hacer cambiar de opinión– dice resignado Remus -¿Por qué no la llevas a otro lugar?– Pregunta tratando de buscar una alternativa entre las pocas a su disposición.

-No, él esta más seguro aquí, por las barreras de la mansión– dice serio -Además si lo llevo a otro lugar estará mas propenso a un ataque, estando aquí no lo podrán ubicar gracias al campo…-

-¡Hay otros Alatus Blancos con protecciones igual de buenas en sus casas! ¡Puedes morir por tu terquedad! - Le replica el rubio interrumpiéndolo -¡No puedes los Alatus blancos tienen las esperanzas de que seas el nuevo líder, al casarte con Hermione la hija del líder actual Albus!-

Afuera de la habitación…

La angustia del ojiverde crece a pasos agigantados -Todo esto es mi culpa– se dice en susurros Harry –Es por mi que esta mal herido… ¿Qué importa si yo…? Además debido a mi enfermedad me queda poco de vida….- debate para si mismo.

"¡No!" piensa angustiado, con temor en su corazón y lágrimas desbordándose de sus hermosas esmeraldas, al escuchar que Severus podría morir se siente culpable y aterrado ante la idea de que él muera por defenderle "¡Él no puede morir por mi culpa!", el joven moreno corre en dirección a su habitación, con un gran dolor en su corazón.

Mientras, dentro de la habitación del Alatus…

-¡Sólo me importa proteger a Harry!– Exclama muy serio y algo enfadado Severus –Además… ¿Qué importaría eso si los Alatus oscuros logran su cometido? Aparte de que… ¡Yo amo a Harry!- declara con voz potente.

-Pero ya diste tu palabra Severus…- trata de razonar Remus un poco dudoso por la intensidad de sentimientos que ve en los ojos oscuros de su amigo.

-Lo se, pero… si no puedo estar con él al menos quiero protegerlo- Dice un poco más calmado Severus gracias en parte al medicamento que le suministro Remus para el dolor de las heridas.

-Te entiendo… Veo que tus sentimientos son profundos y que lo amas- Dice el ojicaramelo con una mirada comprensiva.

-Así es… Le amo con todo mi ser, como nunca pensé que lo haría- Confiesa Severus -Y creo que le debo una disculpa, le lastime ¿No es así?- cuestiona con mirada culpable.

-Creo que si…- Duda en hablar el rubio –Me parece que incluso estaba llorando-

-¿En serio?– Pregunta compungido el de ojos negros, recostado en su amplia cama con el calmante haciendo efecto.

-Pero, si hablas con él todo estará bien… Pues también te ama– Le responde con seguridad Remus a su amigo.

-Creo que lo hare mañana a penas despierte– Murmura Severus quedándose dormido.

-Descansa Severus…– Dice pensativo el rubio y se queda en la habitación cuidando del futuro líder de los Alatus blancos, recordando cuando él también amo y perdió al amor de su vida.

¿Continuara…?

**************************************************)8(******************************************

Ya estando cada vez más cerca del día decisivo, les dejo este capítulo ciertamente largo…. Pero ¡Culpen a las musas!

Musas: ¡Claro siempre las inocentes e indefensas musas!

Lunatica: ¡Ja!

Musas: Y lo que falta muahaha…

GRACIAS POR VUESTROS COMENTARIOS:

NEREY

GRACIAS A TODOS POR ACOMPAÑARNOS EN ESTA AVENTURA

HASTA EL PRÓXIMO CAPÍTULO: "CONSECUENCIAS"

**************************************************)8(******************************************

¡LA MAGIA FULGURE EN SUS VIDAS!

¡A DESPLEGAR ALAS!

¿Preguntas? ¿Reclamos? ¿Sugerencias?¿Hechizos? ¿Algo?

Gracias

¿Comentan?

*Lunatica y las musas*