Había dormido bastante bien, había tenido un día pesado y al llegar al campamento en la playa lo primero que hizo fue ir a dormir a la sombra de las rocas. Despertarse con el sonido de las olas era realmente agradable.
Se levanto con la idea de primero, cambiarle los vendajes a su tío, segundo desayunar porque seguro el autor ya abra pescado algo, ahora que lo pensaba hasta ahora no había visto dormir a su tío y tercero, arreglar toda su "nueva" ropa y vaya que si tenia trabajo que hacer. Pero antes de todo eso contemplo su nueva pulsera con le pequeña gema rosa, realmente se había enamorado de su nueva accesorio.
Se estiro para quitarse la pereza y se dirigió donde estaba su tío, al parecer, como lo supuso, ya había pescado algo y ya la estaba cocinando.
¡Buenos días!-dijo con toda la energía positiva que tenia y se sentó al lado de su tío.
Buen día Mabel-respondió el autor, con una leve sonrisa. Mabel frunció un poco el ceño al ver el pez que cocinaba su tío, realmente era feo.
¿Tu nunca duermes o que?-dijo en tono de broma tratando de ignorar el feo pez.
Tal vez tu duermes demasiado- respondió el autor, Mabel puso cara de ofendida.
Claro que no-replico-y ya no me contestes nada porque no te cambio los vendajes-era su seguro para cualquier otra estocada de su tío, el solo sonrió, hace una semana no se imaginaba tener este tipo de conversaciones, ni siquiera tener conversaciones que no fuera consigo mismo. Y luego puso cara seria, al parecer Mabel no se había dado cuenta todavía.
Hoy nos la pasaremos aquí, tú arregla tu ropa y yo tratare de reparar el rastreador-dijo sin dejar de mirar su futura comida- te compre algo de tela suelta, para que puedas hacerles parches a las ropas que estén rotas-dijo apuntando donde estaban las mochilas.
Estupendo-la idea le encanto-veras como la diseñadora Mabel convierte esas sucias prendas en espectaculares atuendos-dijo poniéndose de pie y con las manos en la cintura-pero antes déjame cambiarte de vendajes.
Al destapar la herida esta se veía bastante mal, seguro el viaje de ayer no ayudo mucho, Mabel realmente se empezó a preocupar por su tío, pero este solo hizo un gesto que no importaba y la calmo diciendo que en un par de días se empezaría a cerrar. No muy segura ella lo empezó a curar y después a vendar.
Mabel… no te alejes de la playa-soltó de repente su tío con tono serio.
¿Por qué?-pregunto distraída por atar los vendajes.
Por eso-el autor apunto donde estaban las colinas que rodeaban la playa. Mabel sintió un escalofrió al ver lo que realmente señalaba su tío.
Un grupo bastante numeroso de espantapájaros los observaban desde la cima de las colinas.
¿q- que hacen ahí?-pregunto bastante nerviosa por el escalofriante paisaje.
Observándonos-el autor volvió a concentrarse en su asado-desde temprano están ahí, al principio eran dos pero por lo que veo media ciudad vendrá a verte.
¡¿A verme?!-la niña no pude evitar sentir pánico.
En la mañana cuando despertó, el también se alarmo bastante cuando vio a esas criaturas observándolos desde la distancia, seguro estaban ahí desde antes que despertara, cosa que le hizo sentir un escalofrió. Hace tiempo que no veía que se acercaran tanto al mar, estaba seguro que la presencia de Mabel era la razón pero también estaba bastante seguro que no se acercarían más que eso así que mientras estuvieran en la playa estarían a salvo.
Al parecer les gustaste-trato de bromear, pero Mabel lo miro con ojos pánico-sin duda ver un ser como tu les llamo la atención pero tranquila, no les gusta el agua, no se porque, pero mientras te mantengas cerca del mar estarás a salvo-pero eso no ayudo mucho a que Mabel se calmara-no te preocupes demasiado, seguro la curiosidad solo les dura un rato, luego se aburrirán y se irán.
Mabel veía a donde su grupo de aparentes admiradores, como estatuas observándola.
Esta bien…-dijo no muy segura, pero su tío era el autor, si alguien sabia de criaturas extrañas, era el.
El resto del día trataron de pasarla lo mas normal posible, el autor se la paso tratando de reparar su pequeña maquina y Mabel, que era la mas tensa de los dos, se la paso cosiendo y cortando su nueva ropa.
Para la tarde la cantidad de espantapájaros había aumentado, el autor se empezó a preocupar, estaba seguro que las criaturas no bajarían a la playa pero por si la dudas siempre llevaba su arma consigo.
Mabel, decir que se sentía incomoda era decir poco, trataba de ignorarlos pero le era imposible, cada vez que levantaba la mirada a donde su grupo de admiradores no podía contener un escalofrió por tanto ojo amarillo observándola. También ciertas dudas rondaban en su cabeza, al parecer no eran los tipos más listos del universo, usaban cucharas en vez de cuchillos para cortar cosas, así que la idea de que ellos construyeran una ciudad y una enorme fábrica no encajaba.
Tío Ford…-aprovecho el almuerzo para tratar de despejarlas-¿realmente esas criaturas construyeron la ciudad?
El autor sonrió al oír la pregunta, la niña se había dado cuenta.
¿Por qué preguntas eso?-dijo asiéndose el que no sabia.
Bueno… es que… parecen ser bastante…- buscaba la mejor palabra para describirlos.
Estúpidos-completo el. Ford rio al ver la cara de reproche que puso su sobrina.
Iba a decir tontos-dijo molesta-pero si me entiendes ¿no?... no parecen ser los tipos mas listos como para construir casas y fabricas-lo dijo haciendo gestos con las manos.
Porque ellos no lo hicieron-lo dijo mientras se llevaba un pedazo de pescado a la boca.
¿De que hablas?-
Tengo la certeza que antes en este mundo existió una civilización bastante avanzada que construyo las ciudades y todas la maquinas que se pueden encontrar en este lugar y que cuando esa cultura desapareció los espantapájaros tomaron su lugar.
¿Que les paso?-pregunto interesada.
No lo se, tal vez se extinguieron o simplemente se fueron-dijo con una amplia sonrisa, los misterios le apasionaban bastante-pero cuando eso paso, estas criaturas ya estaban aquí-hizo una pausa- su estupidez solo es superada por su curiosidad, les gusta imitar las cosas nuevas que ven, por ejemplo, las fabricas las ponen a funcionar porque seguro en su momento vieron a los otros seres trabajar en ellas o como cuando vine por primera vez, todos andaban desnudos y cuando volví ya algunos usaban ropa y seguro la próxima vez que vengamos encontraremos algunos usando falda-dijo riendo.
La niña volvió la mirada a donde estaban sus admiradores, ahora sentía cierta simpatía combinada con tristeza por esas criaturas.
Hay algunos tipos listos, como el espantapájaros tuerto que vimos, pero en general son muy estúpidos-concluyo su explicación para volver a concentrarse en su almuerzo.
Mabel también intento volver a lo suyo, debes en cuando veía a los espantapájaros, seguían poniéndola incomoda pero no parecían ser malos tipos. Para el atardecer ella ya había arreglado un nuevo juego de ropa, le pido a su tío que la esperara para que le diera el visto bueno, ella se fue a cambiar entre las rocas, no solo para evitar la vista de su tío sino también la de sus admiradores.
Mientras esperaba, Stanford no sabia en que enfocarse, si en el hermoso atardecer en el mar o la espeluznante visión de los espantapájaros.
¡ta-da!-salió Mabel de un brinco detrás de las rocas-que te parece-ella estaba usando un pantalón de mezclilla negro parchado, una chaqueta de cuero algo viejo y una playera que tenia dibujada una flor azul, iba descalza y en las manos llevaba unas botas negras-bastante adecuado para vivir aventuras ¿no?-dijo riendo
Hiciste un buen trabajo-la felicito-tendrás algunos días mas para arreglar el resto-eso le hizo recordar a la niña que hasta ahora el autor no le había dicho el tiempo que durarían en ese lugar.
¿Cuánto tiempo nos vamos a quedar aquí?-lo cuestiono
En mis apuntes tengo que tal vez en unos 5 días se abra otro portal pero hasta que no repare bien el rastreador no sabré muy bien en donde-Mabel se alarmo un poco con la idea de quedarse demás tiempo en ese lugar con sus admiradores -no te preocupes, estoy a un par de intento de repararla-le dijo confiado al adivinar las preocupaciones de la niña.
Al anochecer y durante la cena no hablaron mucho, Mabel se estaba tomando en serio el asunto de ser sastre y Ford agradeció un momento de silencio, a pesar de que le agrada la presencia de otra persona siempre fue alguien reservado. Durante todo ese rato la cantidad de espantapájaros había aumentado.
Ya vete a dormir-le ordeno su tío al ver que ya era tarde, ella hizo un puchero pero cuando su tío ponía mirada seria daba miedo y decidió obedecerlo.
Antes de esconderse entre las rocas vio de nuevo a su grupo de admiradores, todos parados a la orilla de las colinas mirándola atentos. Junto valor y se acerco a una distancia prudente. Al ver la acción de la niña el autor se puso en guardia. Ella tomo aire y luego…
BUENAS NOCHES-grito-QUE DESCANCEN
Las criaturas parecieron no entender porque no reaccionaron de ninguna forma, pero a la niña eso no le importo, ella les dio la espalda y antes de irse a dormir le deseo también buenas noches a su tío quien la veía bastante asombrado.
A la mañana siguiente la rutina fue la misma, igual los espantapájaros seguían ahí, de hecho había más todavía. El autor empezó a preocuparse realmente esas criaturas estaban tercas con la niña. Esta parecía haberse acostumbrado a su presencia, de hecho en la mañana también les deseo buenos días.
Pero durante la tarde Mabel empezó a agitarse un poco, se sentía sucia y deseaba mucho darse un chapuzón pero no tenia ningún tipo de traje de baño y lo que realmente quería hacer era asearse. La presencia del autor no era el problema, solo le tenía que pedir que no la viera pero sus admiradores eran otra historia. Cuando le explico el problema al autor este solo le dijo que no se podía hacer mucho. La niña no se conformo con eso y durante un buen rato estuvo ideando una solución. A pasar que ya se había acostumbrado a las miradas de esos ojos amarillos no significaba que le gustaran.
Y finalmente harta de sentirse observada, con todo el valor que pudo juntar se subió a la roca más grande de la playa. Su tío fue tomado por sorpresa por su acción.
¡Niña, bájate de ahí!-le ordeno su tío preocupado.
No-fue su respuesta-voy a acabar con esto-dijo decidida.
¿Qué vas hacer?-pregunto algo alarmado
La niña le sonrió y luego dirigió su atención a donde la gran multitud de espantapájaros, fácilmente había mas de cien. Durante un momento dudo pero tomo aire y algo de valor.
OIGAN, CHICOS-grito y al ver que todos parecían observarla continuo-ESTOY MUY ALAGADA POR SU INTERES EN MI, SE QUE SOY HERMOSA Y UNICA PERO POR FAVOR VAYANSE A SU CASA, LES PROMETO QUE PRONTO VOY A REGRESAR
Stanford se quedo con la boca abierta, ese niña era bastante imprudente. Pero luego paso algo que lo sorprendió aun mas, durante un momento las criaturas parecieron dudar y se miraron unos a otros para luego de apoco darse la vuela y marcharse. El autor no creía lo que veía.
GRACIAS, SON UN AMOR-
Mabel con las manos en al cintura veía satisfecha como de apoco los espantapájaros se marchaban pero de pronto recordó algo.
OIGAN CHICOS-volvió a gritar, varias de las criaturas pararon su marcha al oírla y volvieron a verla, una vez que tuvo su atención ella continuo-TAMBIEN QUIERO PEDIRLES QUE POR FAVOR YA NO PRENDAN LAS FABRICAS-volvió a tomar aire-SE QUE USTEDES PIENSAN QUE ES GENIAL, PERO NO LO ES, SU MUNDO ES MUY BONITO, CUIDENLO MEJOR
Los espantapájaros volvieron a verse entre ellos y luego siguieron su marcha. Al autor realmente esta anonadado.
La niña agitaba su brazo en el aire despidiéndose de sus admiradores dejando ver la pulsera plateada con una gema de rosa intenso.
Unos meses después cuando regresaron a ese mundo, para sorpresa del autor y la alegría de la niña, las criaturas la obedecieron, las fábricas ya no funcionaban y además de que varios de ellos usaban falda.
¿Por qué se te ocurrió hacer eso?-pregunto un asombrado Stanford cuando la niña bajo de la roca.
Ya me estaba cansando de ellos-dijo la niña con un todo de parecer modesta-solo se me ocurrió pedírselos.
El autor no pude evitar reír, esa niña si era un caso especial.
Al menos ya tienes un lugar donde te admiran-empezó a bromear su tío.
Es difícil no hacerlo-le siguió el juego-cuando Dipper venga por mi lo traeré aquí para que vea lo fantástica que es su hermana-dijo riendo.
La risa del autor fue bajando de volumen para finalmente solo sonreír. La fe de la niña en su hermano era asombrosa.
¿Realmente confías tanto en tu hermano?-no pudo contener el comentario.
¿Por qué no lo haría?-dijo la niña como si le acabaran de hacer una pregunta muy tonta-es mi hermano gemelo, si hay alguien en quien confió es en el.
¿Gemelo?-el autor la miro con una ceja levantada.
¿No te lo había dicho?-dijo la niña frunciendo un poco el ceño tratando de recordar-bueno, pues si es mi gemelo-dijo levantando los brazos-¡y por eso cuando estamos junto somos invencibles!
El autor sintió algo de nostalgia por los comentarios de su sobrina.
¿Invencibles?-dijo con tono burlón.
Si que lo somos-se puso a la defensiva, y empezó a contar sus hazañas con los dedos de las manos-hemos vencido a monstruos, hemos viajado en el tiempo, derrotamos a Bill un par de veces, destruimos robots gigantes y una vez Dipper me ayudo a meterme 10 gusanos de gomita por la nariz…
…-
¡¿QUE, QUE?!-
V-O S-V-I-Ñ-Z-N-L
