Capítulo 7
-¿Cómo pudiste?… ¿¡cómo pudiste?!- gritó la joven con los ojos inundados en lágrimas.
-Eclipsa… escúchame, no es lo que parece-
La joven negó frenéticamente con la cabeza mientras tomaba el pálido rostro de su hermana entre sus manos.
-Stella… despierta- decía entre sollozos -Por lo que más quieras… abre los ojos-
-Eclipsa…- dijo tratando de acercarse.
-¡NO TE ATREVAS!- gritó la chica -¡NO TE ATREVAS A ACERCARTE! ¡CONFIE EN TI!... ella confió en ti-
Un día antes…
-Yo me opongo- dijo la menor de las hermanas Butterfly poniéndose de pie. –Tenemos suficiente terreno de cultivo de maíz, no necesitamos más-
-Eclipsa…- susurró Stella golpeándose la frente.
En ese momento, la reina Galatea abrió la boca para decir algo, sin embargo, prefirió dejar que la princesa terminara su discurso.
-Princesa, con todo respeto, la decisión debe ser tomada por su majestad, la reina, no por usted- dijo una mujer bien vestida, la cual miraba a la princesa de manera soberbia.
-Con todo respeto, Lady Mcloud, entiendo que su oferta de agrandar los campos de producción de maíz podría ser ventajosa de varias maneras- dijo Stella sorprendiendo a todos. –Sin embargo para eso tendríamos que desalojar a varias poblaciones de monstruos de sus lugares de vivienda y eso podría traer muchas repercusiones, como por ejemplo el aumento de la delincuencia, la cual de por sí ya es bastante grande-
-Además de eso, el reino podrá ser un matriarcado, y mi madre podrá estar de acuerdo con usted, sin embargo las leyes Mewmanas con específicas- prosiguió Eclipsa, si la heredera de la varita real ha cumplido ya sus 14 años esta tiene voz y voto en cuanto a las decisiones reales, por lo que la reina no puede decidir sola.-
…
-¿por qué lo hiciste?- preguntó la pelinegra apoyándose en el marco de la puerta de la habitación de su hermana.
-No sé a qué te refieres- dijo Stella mientras cepillaba su cabello.
Eclipsa puso sus manos en su cintura mientras ponía los ojos en blanco.
-Hermana… tu amas a tu reino… ¿no es verdad?- preguntó la peli plateada.
-Por supuesto, amo Mewni-
Stella dejó su cepillo de lado mientras se ponía de pie y miraba a su hermana a los ojos.
-Jamás traicionarías este reino… ¿verdad?-
-No, jamás lo haría- respondió Eclipsa bastante extrañada. -¿Por qué me preguntas eso?-
-Por nada- dijo la mayor –por cierto, Eclipsa, él, ya llegó-
Eclipsa palideció al instante y miró a su hermana con los ojos abiertos, la cual solo negó con la cabeza antes de irse del lugar.
-Galatea, ¿realmente lo crees necesario?- Dijo el rey
-Lo es, ya estoy cansada de la actitud de esa señorita, jamás pensé que sería tan insolente, o que supiera tanto de las leyes de Mewni ¡Ella no debería saber de las leyes de Mewni!-
-¿Pero comprometerla? Galatea, es una niña de 13 años, me parece muy extremo-
-Aún no está comprometida, hoy solo viene a conocer a uno de los pretendientes-
El rey miró a su esposa con el ceño levemente fruncido, no podía creer lo que escuchaba de ella.
-Quieres vender a nuestra hija al mejor postor-
-Así es como funciona esto- dijo la reina mirándose en un espejo mientras retocaba su maquillaje
-¿Así es como funciona? ¡ja! Y yo que todo este tiempo había creído que lo nuestro había sido por amor-
En ese momento la reina volteó la mirada para ver a su esposo, completamente conmocionada por lo que éste acababa de decir.
-Amor…- dijo poniéndose de pie –sabes que no me refería a eso-
El rey le dio la espalda y la miró por sobre su hombro, sin embargo aparto su mirada. –Mientras yo esté vivo, no casaras a mi hija por la fuerza- dijo antes de salir del lugar.
Eclipsa bajo hacía el jardín que se podía ver desde su habitación, sabía exactamente lo que se iba a encontrar, algún chico noble de peinado perfecto con apariencia afeminada que querría cortejarla.
Y eso fue exactamente lo que encontró.
Se pasó la tarde entre exasperantes cumplidos demasiado exagerados tipo "La belleza de las rosas no ha de compararse con la que irradia tu sonrisa".
'Oh, vamos, ni si quiera me has visto sonreír' pensaba la princesa mientras ponía sus ojos en blanco. 'Eres diferente a Silas, el jamás me haría un cumplido falso'
Durante su caminata, aquel joven no había hecho nada más que hablar acerca de sus logros personales. 'Hablas mucho sobre ti, Silas prefiere siempre escucharme hablar a mi'. Pensaba la chica.
Y así fue el resto de la tarde, para Eclipsa había sido imposible comparar cada aspecto de aquel chico con su querido amigo Silas.
¿Acaso eso era normal?
-Se te va a ir la vida en suspiros Eclipsa- dijo Stella al ver que su hermana menor había bostezado unas tres veces ya. -¿me dices que te pasa?-
Eclipsa vio a su hermana mayor con una ceja enarcada, pues Stella había sido indiferente con ella desde aquella vez, en la primera reunión a la que se le permitió asistir como segunda princesa, en la cual decidió salvar la vida de dos monstruos.
Habían pasado dos años de eso.
Dos años en los que su hermana mayor a penas y la miraba.
-¿es por un chico?- preguntó la mayor
-¿qu-que? ¡Claro que no!-
-Oh por Dios, tus mejillas están rojas ¡claro que es por un chico!-
-ya te dije que no Stella- dijo la princesa poniéndose una almohada en la cabeza.
-¿Cómo es?-
-Es… es… un chico muy dulce- comenzó a decir la princesa. –es mi mejor amigo desde hace años, y no puedo dejar de pensar en el-
-y… ¿Cuál es el problema? Si él te gusta….-
-¡no me gusta!-
-¿segura?-
-¡Ese no el punto aquí!-
-¿y cuál es?-
-…Somos muy diferentes, no creo que podamos estar juntos como más que amigos alguna vez-
-¿Qué tan diferente es?-
-demasiado, es de otro mundo diferente al mío-
-Como si fuera de… ¿otra especie?-
-¿otra especie?- Preguntó Eclipsa confundida, en ese momento miro a su hermana, quien a su vez, la veía con una gran seriedad en su mirada. -¿Cómo un monstruo?-
-Stella… yo…-
-Un monstruo que vas a ver cada noche, tomando mi varita sin mi permiso- dijo la peli plateada mientras jugaba con la varita entre sus manos.
-¿Cómo lo supiste?-
-porqué en una de tus visitas a tu adorado amigo se te olvido hechizarme, y me pareció muy extraño que tomaras la varita y te fueras por mi ventana, así que te seguí-
-Stella….-
-Estas enamorada… de un monstruo.-
-No lo estoy…-
-¡Claro que sí! ¿Es que no te das cuenta como se miran?-
Eclipsa bajo un poco la mirada, estaba bastante avergonzada.
¿A eso se refería Stella con lo de si sería capaz de traicionar el reino?
-Eclipsa…- dijo Stella tomando las manos de su hermanita. –Lo siento… cree una brecha entre ambas solo porque no comparto lo que piensas…-
-Stella no tienes que disculparte.-
-Claro que sí, el que pienses diferente a mí no quita el hecho de que soy tu hermana mayor, y he estado lejos de ti, tanto que ni si quiera me dijiste que estabas enamorada.-
Eclipsa sintió las lágrimas bajar por su rostro mientras abrazaba con fuerza a Stella, había extrañado mucho a su hermana mayor.
-Tal vez, solo tal vez… los monstruos no son tan malos- comenzó a decir la mayor. –Si llegaste a enamorarte de uno debió ser por algo, además, también noté como te mira el a ti.-
Eclipsa se sonrojó ante lo dicho por su hermana, había pensado varías veces con respecto al tema, pues cada vez que pensaba en el monstruo, su corazón se aceleraba y sentía sus majillas arder, pero no quería aceptarlo, se lo negó así misma todas las veces que pudo, pero era imposible tapar el sol con un dedo.
Se había enamorado de Silas.
-Quiero conocerlo, Eclipsa, al menos de lejos, parece ser un alma bondadosa.-
Eclipsa le sonrió a su hermana de la mejor manera que pudo.
Justo en ese momento, se oyó una explosión en el resto del castillo.
-¿Qué fue eso?- dijo Eclipsa al ver lo que ocurrió.
-Quédate aquí, Eclipsa, ¡y no te muevas!- dijo Stella antes de salir corriendo en dirección de donde sonó la explosión.
Sin embargo Eclipsa no escuchó a Stella, por lo que salió corriendo detrás de su hermana, la cual, conociéndola, se dirigía hacia la sala del trono, sin embargo, terminó encontrándose con una gran sorpresa a mitad de camino.
Y no precisamente buena.
Todos y cada uno de los sirvientes se encontraban inconscientes en el suelo, parecían víctimas de un hechizo.
¿Pero cómo?
Solo las Butterfly pueden hacer magia.
No fue hasta ese entonces que lo recordó, lo había leído una vez en un libro, existen dos tipos de magia, la magia que se hereda, la que es un legado, esa magia pura que se podía llamar blanca.
Aquella usada por las Butterfly.
Pero existía otro tipo, un tipo de magia que cualquier persona era capaz de invocar y de utilizar, un tipo de magia maligno, putrefacta, oscura, llamado también como magia negra
La cual era un tabú en Mewni.
Todo aquel que practicaba magia negra, moría en una horca o quemado en una hoguera.
Pero ese no era el punto, así que borro esos pensamientos de su mente y corrió hasta la sala del trono, en donde encontró a sus padres en el mismo estado.
Horrorizada, buscó con su mirada a Stella, esperando que la magia de la varita lograra traerlos de regreso.
La encontró…
Jamás olvidaría esa imagen en su vida.
Su hermana Stella yacía en el suelo con sus ropas y su hermoso cabello de plata cubiertos de sangre, con un gran corte vertical que iba de su pecho hacía su estómago.
-Stella… ¡STELLA!- gritó Eclipsa acercándose deserradamente al cuerpo de su hermana, arrodillándose a su lado y colocando su cabeza sobre su regazo.
-despierta Stella, ¡DESPIERTA MALDITA SEA!- gritaba la joven desesperadamente, mientras sus lágrimas caían sobre el pálido rostro de su hermana.
-Eclipsa…- dijo una voz saliendo de las sombras.
-Silas…- dijo Eclipsa de forma incrédula -¿Qué estás haciendo…- comenzó a preguntar la chica, pero paró al observar lo que Silas llevaba entre sus dedos.
Una espada larga cubierta de sangre.
Holaaaaa chicos.
Ranpoo4ever y Lucky Ted. Me alegra ver que aún siguen esta historia, espero que hayan disfrutado de este capítulo. Besos.
