Protocolo 8
La caminata hacia el estadio era corta en distancia pero larga en desgaste físico: Law sentía cómo perdía energía con cada paso que daba. La noche anterior había ido a la ciudad y aunque se había tomado su tiempo escogiendo meticulosamente el traje que llevaba puesto ahora, no había regresado demasiado tarde a casa. De hecho, había dormido sin problemas, cosa bastante inusual en él. También había tenido un buen almuerzo y se había duchado con calma. Estaba en perfectas condiciones, lo que significaba que no era su cuerpo lo que estaba mal.
Trafalgar Law nunca iba a admitirlo, pero estaba nervioso.
En otras circunstancias no le habría prestado la mínima atención a la gente que caminaba en la calle junto a él, pero aquellas no eran circunstancias con las que estaba acostumbrado a lidiar. No sólo era la primera vez que iba al estadio a ver a Luffy jugar béisbol, sino que también era su primera vez yendo a un maldito estadio, o a cualquier evento de concentración masiva de personas en realidad. No era que ese tipo de eventos lo pusiera nervioso: era simplemente que no le importaban. Allí estaba el conflicto de prioridades con el que su mente lidiaba en esos momentos: estaba yendo a un evento que nunca le había interesado, pero que se había vuelto demasiado importante como para no asistir. Tanto, que se había obligado a dejar el trabajo para poder ir.
Law se detuvo al notar un basurero a un lado de la calle. Acercándose, sacó de su bolsillo una caja de cigarros, se encendió uno y luego de fumárselo casi por completo en dos pitadas, lo apagó y lo echó al bote metálico. Se quedó un rato de pie junto al basurero, pensando en encenderse otro para fumarlo más concienzudamente, pero no podía ignorar las miradas de las personas que pasaban junto a él. Supuso que estar vestido con elegante pantalón y saco sin camisa era un atuendo poco común para un estadio, pero estaba también su torso desnudo sólo cubierto por un tatuaje casi tan llamativo como el brillo de sus perforaciones, que tintineaban rayos dorados bajo el sol.
A falta de espejos o cualquier superficie que le mostrara su reflejo, Law no podía caer en la cuenta de que lo que más llamaba la atención de la gente era su expresión de querer perpetrar homicidio masivo.
Finalmente decidió guardarse la caja de cigarros: si se encendía otro probablemente terminaría por fumarse la caja entera. Pretendiendo que las miradas de los transeúntes no lo afectaban, retomó su camino hacia el estadio. El ambiente en las calles era más parecido a un día festivo que a un partido de béisbol de la liga universitaria, sobre todo considerando que, según había leído Law, apenas estaba iniciando la temporada. Law no quería ni imaginar cómo sería de escandalosa la final del campeonato.
Perdido en sus paranoicos pensamientos, no notó que había llegado al estadio hasta que prácticamente dio con las narices en la fachada. Siguió sin muchos ánimos a la multitud asumiendo que ellos sabrían dónde estaba la entrada principal, y si bien ya tenía poca motivación, las ganas de seguir viviendo se le disiparon todavía más al distinguir entre la gente al capitán de policía vigilando el ingreso peatonal. Ya habían hecho contacto visual, por lo que pasar de largo pretendiendo no haberlo visto era imposible. No tuvo más remedio que acercarse y saludar.
-De no haberte visto irte temprano de la clínica la semana pasada, no creería estar viéndote aquí ahora -comentó Smoker.
-Incluso a mí me cuesta creerlo.
-Supongo.
-¿Qué haces aquí? -preguntó Law. No era que realmente estuviera interesado en su respuesta, pero al menos podía pretender una conversación normal y cotidiana.
-Rutina -dijo Smoker. Sonaba bastante fastidiado-. No suele haber disturbios en los partidos. No desde que Boa Hancock está a cargo, pero igual tenemos que hacer acto de presencia en cualquier concentración masiva.
-¿Qué quieres decir con que está a cargo?
-Ser la presidenta del club de fans y dirigente de los barristas es más como una figura pública en su caso -explicó Smoker-. En verdad, ella maneja la administración del estadio.
-¿Toda la administración?
-Sí -respondió Smoker al tiempo que se sacaba el puro de la boca y lanzaba una gran nube de humo espeso al aire-. No estás muy al tanto del alcance de esa mujer, ¿verdad?
-No realmente -confesó Law.
-¿Y has venido por ella?
-No.
-Pero ella irá por ti.
Law le lanzó una mirada poco amistosa a Smoker, pero el peliblanco sólo se limitó a seguir fumando. Aunque Law no estaba seguro de qué tanto sabía o sospechaba de sus asuntos en el estadio con aquella mujer, no iba a ser descuidado: era mejor asumir que todos sabían y así, sin nada que esconder, quizás hasta podría sacarse algunas dudas de encima. Después de todo, siempre había sido bastante franco con Smoker.
-Smoker.
-Law.
-¿Eras consciente de que Luffy sabía que habíamos sido amantes?
-Sí.
Law se llevó una mano al puente de la nariz y se lo apretó con fuerza: comenzaba a sentir un dolor detrás de sus ojos. Así que el único imbécil que no lo sabía había sido él.
-A mí no me importa -dijo Smoker-. Y a Luffy tampoco. El único idiota que la pasa mal eres tú. Estás haciendo las cosas más difíciles. A este paso, el otro idiota terminará creyendo que es su culpa.
-Momento… ¿Qué?
Smoker lo miró con interés unos segundos antes de hablar. Parecía tratar de entender la situación con sólo mirar el desconcierto en la mirada de Law.
-Luffy habla bastante -dijo al fin Smoker-. La semana pasada no fue la excepción. De camino a su casa me contó todo.
-¿Qué es todo? -preguntó Law, visiblemente incómodo-. Espera... ¿La semana pasada?
-Law, ¿cómo coño crees que regresó hasta su casa luego de que te lo llevaras a la cama?
-…
Law acababa de descubrir un nuevo nivel para su estupidez. Sólo se había preocupado por haberse despertado solo en la cama, sin preguntarse cómo carajos había hecho Luffy para regresar. Estaba el que Killer le había contado que Ace lo llamó preguntando por Luffy, lo que significaba que lo había estado buscando la noche anterior. No había caído en cuenta de que Luffy no podía haber viajado de regreso solo y de madrugada.
Al ver la miseria reflejada en el rostro de Law, Smoker decidió echarle una mano. No por lástima, sino porque el muy maldito ya se veía lo bastante mal como para ignorar tanto sufrimiento concentrado.
-Terminé mi ronda en la madrugada y me encontré con Luffy en la calle -comenzó a explicar Smoker-. Todavía faltaban varias horas para el primer tren y él parecía querer regresar a la ciudad caminando, así que terminé trayéndolo. -Smoker hizo una pausa dramática-. No fue divertido encontrar a Ace sentado afuera de la casa esperándolo.
-¿Qué le dijiste?
-Nada. No es mi jodido problema -dijo Smoker-. Yo sólo soy su maldito taxi de vez en cuando -agregó, bastante molesto-. Pero eso no es razón suficiente para evitar que Ace se desquite conmigo.
-¿Terminaron peleando?
-¿Quién crees que soy? ¿Tú? -se burló Smoker-. Hace mucho aprendí a resolver mis diferencias con Ace sin tratar de matarnos.
-Difícil de creer. Ese sujeto es demasiado celoso con Luffy.
Smoker apagó lo poco del puro que faltaba consumirse y se encendió otro con rapidez.
-Law, eres inteligente pero vives debajo de una puta piedra -se quejó Smoker-. No debería existir nadie en toda la malparida isla que no sepa que Ace y yo fuimos novios.
Law aún no ponía un pie dentro del estadio y las cosas ya estaban en la mierda. Ni siquiera podía concentrarse lo suficiente para pronunciar palabra alguna. En medio del mar de miseria en el que se estaba ahogando, recordó que cuando comenzó a acostarse con Smoker le había explicado que no buscaba nada serio; Smoker, por su parte, le había respondido que él tampoco, ya que acababa de salir de una relación larga y no pretendía entrar en otra. Obviamente, Law no había hecho más preguntas al respecto, pero cómo carajos se iba a imaginar que le había estado hablando de Ace.
De pronto, como si hubiese tocado fondo marino pero siempre quedándose con la posibilidad de seguir hundiéndose, Law recordó que al preguntarle a Luffy por Smoker, éste le había dicho que lo conocía de Marineford y por Ace, pero en esos momentos no había conectado esas palabras con ninguna otra idea.
La fosa marina en la que Law acababa de caer luego de llegar al fondo le hizo comprenderr que al acostarse con Smoker, había estado de amante del ex novio de Ace para luego tener de novio a Luffy, el hermano menor de Ace quien, por consecuencia, no sólo era su prospecto a cuñado sino también el ex novio de su ex amante.
Era una fosa marina bastante profunda.
-Necesitas pasar más tiempo fuera de la clínica -comentó Smoker al cabo de un rato.
-Nunca debí salir de ella -dijo Law cuando recuperó las funciones motrices básicas como para poder hablar de nuevo.
-Y ya que saliste, ¿vas a entrar? -preguntó Smoker, señalando el estadio.
-Sí, ya he llegado demasiado lejos como para pretender no haber venido.
-No es que me preocupe por ti -dijo Smoker-. Pero no quiero tener trabajo extra hoy. Es un día complicado para traerse al fiscal, hacer el levantamiento de cadáveres y todo el papeleo que viene después. No sé qué tanto necesitas saber, pero aunque no estés enterado de un carajo, estoy seguro de que no tengo que decirte que vas a encontrar gente difícil allí dentro.
-Tengo mis sospechas.
-Sospechar no es suficiente.
-Lo sé -dijo Law con resignación-. Entrar no es algo que quiera hacer. -Hizo una pausa: era raro hablar de sus problemas con Smoker, o hablarlos en general con cualquier otro ser vivo. Aquella era una experiencia nueva-. Siento que si no entro a ver a Luffy, entonces no podré verlo de nuevo.
Smoker sólo torció una sonrisa. Es el Efecto Luffy, pensó. Sólo ese idiota podía ser capaz de influir de esa manera en Law.
-Gracias por llevarlo a casa -dijo Law.
-Tú serás su maldito taxi la próxima vez -se quejó Smoker-. Por cierto, ¿qué haces de este lado? Tú entras por la puerta sur.
-¿Puerta sur?
-Sí. Los del palco de honor tienen entrada privada por la puerta sur.
Law sacó el boleto del estadio y leyó la ubicación: en ningún lugar se especificaba si se trataba de un palco de honor o cuál era la entrada que debía tomar.
-Asumiendo que Luffy te ha invitado a venir debió darte pase al palco. Boa Hancock lo tiene reservado para él y sus amigos -comentó Smoker, mirando el boleto de Law por encima de su hombro-. La entrada que tienes ahí es especial: es dorada. Las comunes son blancas. Tienes palco de honor.
Law suspiró con molestia. Compartir palco con "los amigos de Luffy" no le sonaba ni remotamente tranquilizador.
-Sí, sí, lo que sea. Es por ese lado -indicó Smoker a modo de despedida antes de retomar su rutinaria revisión a los ingresos del estadio.
Law se quedó un rato mirando cómo la figura de Smoker se perdía entre el gentío. Nunca le habían importado qué historias llevaban consigo los amantes que había tenido, pero el enterarse que el ex de Smoker era precisamente el hermano de Luffy, y que Luffy siempre lo supo, le jodía. Le jodía en demasía. Su único consuelo era visualizarse el shock que debió sufrir Ace al enterarse de que su hermanito andaba encamándose con el ex amante de su ex novio. Era un consuelo pequeño, ciertamente, pero al menos resultaba atractiva la idea de saber que no era el único desgraciado que lo estaba pasando mal.
Tomó aire y echó a caminar siguiendo las indicaciones de Smoker. Mientras más se acercaba a la puerta sur, menos gente encontraba en el camino, al punto que pasados unos minutos él era el único dirigiéndose hacia la entrada indicada. Sólo le bastó mostrar su boleto al encargado de seguridad para que le diesen pase.
Fue un corto trayecto hasta el hall de lujo que conducía directamente a las escaleras que llevaban al interior del estadio. Sin titubear, se lanzó a la luz del exterior y quedó sorprendido al ver las tribunas abarrotadas de espectadores, banderolas y pancartas. Había tanta emoción contenida que el lugar aparentaba estar a punto de explotar en cualquier momento.
-¡¿Viniste en traje?!
El momento de sobrecogimiento se acabó tan pronto escuchó la jodida voz de Kid. Law no tuvo problemas en ubicar a Kid sentado en su palco, unos metros más arriba: su encendido cabello y su traje rojo y amarillo parecían chillar bajo la luz del sol. Law tampoco pudo evitar notar que llevaba una versión dramática y escandalosa de una bota walker en la pierna enyesada. Kid podía creerse un divo en la música con su banda de rock, pero no por nada estaba graduado con honores de ingeniería mecánica y mecatrónica: más que una bota para el yeso, el aparato médico se veía más como una escandalosa prótesis. El muy bastardo era bueno en esas cosas.
-Oh, bueno, el detalle de no traer camisa está bastante bien. Compensa la seriedad del traje -comentó Killer, sentado al lado de Kid-. Viéndote de espaldas creía que habías venido de corbata.
-A ver, puto, en caso de que no te hayas dado cuenta, el estadio no es lugar para venir a mostrar la mercancía -se quejó Kid, quien ciertamente no vestía más decente que Law.
Law estuvo a punto de responderle por pura inercia cuando notó que Kid y Killer no eran los únicos conocidos sentados en el palco de honor. Si bien había algunas caras desconocidas que lo miraban con demasiada atención, su ojerosa mirada pasó a los rostros que sí le eran familiares: sentados uno al lado del otro estaban Ace y Mihawk. Aunque siempre era un placer mirar a Mihawk, precisamente en esos momentos Law hubiese preferido tener enfrente a su hijo.
Law fingió no darle importancia al asunto y se acercó a ellos mientras esquivaba los popcorns que Kid le lanzaba desde su asiento unas filas más arriba.
-Me sorprende encontrarnos aquí -dijo Mihawk a modo de saludo.
-Igualmente -respondió Law, tratando de ser lo más lacónico posible.
-Yo podría sorprenderme, pero no quiero -dijo Ace, sentado al lado.
-Mejor así -respondió Law.
El resto de las personas sentadas en el palco seguían mirándolo con una atención casi asesina. Ya que ignorar tanta atención resultaba estresante para su ya deteriorado estado mental, Law decidió sentarse al lado de Mihawk. Le resultaba incómodo estar junto a él luego de enterarse de que era el padre de Zoro, pero era mejor estar ahí que al lado de Ace o de Kid más arriba.
Law no llevaba ni cinco segundos en su lugar cuando una voz chillona le llegó de alguna parte.
-Ése es mi sitio. Lárgate antes de que te quite yo misma.
Unos metros más abajo, una pelirrosada encorsetada en un vestido negro y blanco que acababa de emerger de las escaleras lo estaba señalando.
-¿Eh? ¿Law? -dijo la pelirrosada al reconocerlo-. Sin tu bata blanca no me di cuenta de que eras tú. No me imaginaba que éste fuera tu outfit de común.
-Cuesta reconocer a los putos cuando llevan ropa encima -corroboró Kid.
Law se puso de pie por puro instinto, dispuesto a romperle la otra pierna a Kid, pero Killer le ganó en la reacción y, con una rápida maniobra, atragantó al pelirrojo embutiéndole toda la bolsa de popcorn en la garganta.
-Lo admito: ahora sí estoy sorprendido -dijo Ace-. Perona, ¿son amigos?
-¿Amigos? No, para nada -respondió ella.
Perona subió las escaleras hacia ellos con una elegancia tal, que al moverse las ondas de su vestido parecían darle la ilusión de estar flotando en el aire.
Efectivamente, Perona y Law no eran amigos. Apenas se habían visto un par de veces, pero la familiaridad con la que lo trababa se debía a que el engreimiento y la arrogancia de esa adolescente problemática la hacía tratar a los demás como si todos le debiesen algo. Siendo hija de Mihawk contradecirla no era una buena idea, pero a Law no sólo le importaba un carajo su parentesco, sino que también le restaba importancia a las libertades con las que Perona le hablaba. Pensando en el asunto, suponía que tantos años aguantando al bastardo arrogante de Kid tenían algo que ver con su indiferencia.
-¿Y entonces? -preguntó Perona al detenerse frente a Law, quien seguía de pie-. ¿Vas a sentarte junto a él o qué?
-Me da igual -mintió Law, haciéndose a un lado para que Perona se sentara al lado de su padre. Todos sabían lo jodidamente celosa que era con él.
-Perona, ven, siéntate conmigo -pidió Ace-. Me interesa que me cuentes un par de cosas.
Law suspiró con desgano y se volvió a sentar. Ace, quien flanqueaba a Mihawk, se movió un asiento, dejándole su sitio a Perona. Por su parte, cruzado de piernas y sentado con una postura impecable, Mihawk no parecía darle importancia ni al reacomodo de los asistentes que lo rodeaban, ni que hubiesen interrumpido la conversación que había estado teniendo con Ace. Aquel hombre era sencillamente imperturbable.
-¿Puedes contarte cómo lo conoces? -preguntó Ace.
-Asuntos políticos -respondió Perona simplemente.
-¿Defines como asuntos políticos el pelear con tus compañeros de escuela? -cuestionó Mihawk.
-Es tu culpa ser tan políticamente correcto -se quejó Perona-. Esos mocosos idiotas la empiezan. Si son así de débiles, no deberían comenzar ninguna pelea en primer lugar. No entiendo porqué tenemos que ser amables con ellos.
-Enviarlos a la clínica inconscientes no es ser amables.
-Vaya, y yo que pensaba que el problemático era Zoro -comentó Ace, sacando sus propias conclusiones sobre cómo Mihawk y Perona conocían a Law.
Aquel comentario hizo recordar a Law al lado de quién estaba sentado. De no haberse encontrado precisamente a mitad de terreno enemigo le habría preguntado a Mihawk qué hacía ahí, pero sabía que mientras más palabras ahorrara, mejor.
-¿Qué estás pensando? -preguntó Perona, apoyándose sobre las piernas de Mihawk para poder examinar la expresión de Law-. ¿Conoces a Zoro?
Perona podía estar cursando la secundaria pero no era ninguna mocosa estúpida, sólo muy engreída y celosa. Parecía estar demasiado atenta a cualquier reacción, o la falta de ella, por parte del médico. Por el lado de Law, todos los años ignorando a Kid hacían que desentenderse de la pelirrosada no le supusiesen el mínimo de los esfuerzos, pero entonces notó cómo los penetrantes ojos amarillos de Mihawk se volvían hacia él. Claramente también él estaba interesado en su respuesta.
-Lo conozco -respondió Law-. Esperaba encontrármelo aquí en lugar de a ustedes.
-¿De qué hablas? -se quejó Perona con un chillido-. Claro que está aquí. Hemos venido a verlo jugar. ¿No lo sabes? ¿Cómo es que dices que lo conoces?
-Sólo sé quién es. No somos amigos.
-Obvio, tú no tienes ninguno -dijo Kid como un eco unilateral desde su sitio unas filas más arriba.
-¿Y cómo lo conociste? -preguntó Perona.
-Coincidencia.
-¿De qué tipo?
-Sí, ¿de qué tipo? -repitió Ace, visiblemente interesado.
El pecoso había terminado apoyándose sobre el hombro de Perona para poder ver a través de ella y de Mihawk. Era obvio que la única razón por la que Law estaba respondiendo al interrogatorio de Perona era porque las respuestas no eran para ella, sino para Mihawk: él no tenía que hacer nada para consentir a la hija. El simple hecho de existir era suficiente.
-Del tipo de coincidencias que hacen que Roronoa vaya a mi clínica a darme un boleto para el estadio.
-¡¿Qué?! -gritó Perona-. ¡¿Que ese idiota te invitó a venir?! Hey, ¿es eso cierto? -preguntó mirando hacia Kid en busca de confirmación. El pelirrojo siempre parecía estar dispuesto a hablar.
-Técnicamente sí -respondió Kid.
-¿Técnicamente?
-Roronoa no lo quiere aquí. Nadie, en realidad -explicó Kid-. No le dijo que venga, pero sí le dio el boleto.
-¿Y por qué haría eso? -cuestionó Ace al escuchar la contradicción de la explicación.
-Porque tu hermanito se lo pidió, obviamente.
-¿De todas las personas tenía que ser Luffy el que precisamente le dijo a Zoro que haga venir a este sujeto? -preguntó Perona a Ace, sonando terriblemente molesta y al borde de una escena-. Nunca has venido a verlo y cuando por fin terminan, te apareces -agregó, pasando de Ace a Law.
-Y el muy hijo de puta no sólo decide venir -dijo Kid-: viene y se sienta al lado de tu padre.
-No mereces vivir -le chilló Perona a Law-. ¡Y Luffy tampoco! -le gritó a Ace.
La peligrosada se puso de pie furiosa, pero para decepción de Kid no siguió con su retahíla de probables causas de muerte para Law, sino que comenzó a mentar a Zoro: Perona se fue profiriendo amenazas contra su hermano por ser lo suficientemente idiota como para haber hecho semejante estupidez. Fue obvio para Law que ella y todos los presentes en el palco preferían que Zoro y Luffy retomaran el protagonismo del cuadro, dejándolo a él fuera de la pintura.
-Qué talento para joderle la vida a dos hermanos al mismo tiempo -dijo Kid-. Eres una peste.
Law comprendió que esos 20 años aguantando al bastardo de Kid habían sido sólo la previa para ese momento, pero aun así, dos décadas de entrenamiento no parecían suficientes para calmar sus homicidas ganas de partirle el cuello.
-Me disculpo -dijo Ace-. Mi hermano siempre está causando problemas.
-No hace falta -respondió Mihawk-. Luffy y Zoro tendrán sus motivos y a Perona le cuesta ser empática con la gente. Ignoren sus amenazas. Sin embargo -agregó, mirando a Law-, debo admitir que me sorprendió saber cómo terminaste aquí.
-Mucho más a mí -confesó Law con un suspiro amargo-. No sé porqué Luffy le pediría eso en primer lugar, y porqué Roronoa le haría caso en segundo.
-No lo sabes, pero aun así viniste -comentó Ace.
-¿Preferías que ignore el esfuerzo de Roronoa y la invitación de Luffy?
-Me parece que lo has estado ignorando bastante tiempo.
-No lo suficiente.
-Lo suficiente para mí.
-No vine por ti.
Ace se puso de pie y Law lo imitó. Llegado ese punto se hacía obvio para ambos que no resolverían sus diferencias con palabras. Pero una chica que se sujetaba el cabello con un pañuelo amarillo se apresuró en bajar de su palco -ubicado unos cuantos asientos más arriba- para calmar a Ace: parecía que estaba acostumbrada al pecoso y sabía cuándo estaba a punto de salirse de control como un incendio forestal en verano.
-Vamos, Ace, tranquilo -comenzó a decir, acercándose a él-. No falta mucho para que los equipos salgan y comiencen con el calentamiento. No deberíamos preocupar a Luffy.
-Por eso mismo debemos darnos prisa -dijo Kid-. Hay que matarlo antes de tener más testigos.
-Ya hablaremos cuando termine el partido -dijo Ace.
-Claro, hablar -respondió Law, torciendo una sonrisa.
-Makino, no tienes que preocuparte -dijo Ace, cambiando drásticamente su tono de voz para hablarle a la chica-. Hoy vamos a pasarla bien. Hay que aprovechar que estamos todos juntos para…
Ace no terminó de hablar: al parecer, acababa de recordar algo importante. Sacó su celular e hizo una llamada.
-¡Ese maldito ya debería estar aquí! -se quejó-. ¡Por fin contestas! -gritó en cuanto conectó la llamada-. ¡¿Dónde mierda estás?! No falta nada para que comience el partido. ¡Más te vale que llegues a tiempo! ¿Afuera? ¡¿Dónde afuera?! Estoy saliendo, así que más te vale estar cerca…
Ace se disculpó por el escándalo y dejó su lugar mientras continuaba con su conversación a gritos, escaleras arriba.
Law estaba bastante intrigado pensando en quién podría sacar a Ace del estadio a minutos de ver a Luffy salir al campo de juego, pero claramente nadie tenía la mínima intensión de querer compartir tiempo de calidad con él ofreciéndole alguna explicación.
-Hola -dijo Makino a Mihawk, haciendo una pequeña reverencia-. También me disculpo por las molestias que Luffy le causa a sus hijos y a usted.
-No te disculpes -respondió Mihawk-. No me causa molestia en absoluto y mis hijos pueden cuidarse ellos mismos.
Siendo Mihawk el único caballero con modales y porte digno de admiración entre tanto mono incivilizado, se puso de pie para responder a las disculpas de Makino y luego, evitando darle la espalda a Law, los presentó.
-Trafalgar, ella es Makino. Ha cuidado de Luffy desde niño.
Law se puso de pie para responder a la cortesía de Mihawk. El caballero de los ojos amarillos no sólo estaba tan bueno como quería, sino que su elegancia le sumaba poder a su presencia.
-Trafalgar Law, un gusto -se presentó Law, tratando de sonar amable.
-Por fin nos conocemos -dijo Makino, sonriendo-. Luffy siempre habla de ti. Lástima que las últimas cosas que ha dicho no han sido muy agradables.
-Probablemente las cosas que sigan tampoco lo sean -respondió Law-. Gracias por cuidar de él.
A Makino le sorprendió la sinceridad en las palabras de Law. No hacía falta conocerlo más para notar que era un hombre complicado y quizá ahí residía la razón por la cual Luffy estaba obsesionado con él: era un reto demasiado grande como para rendirse a la mitad de la lucha.
-Continúen -pidió Makino, indicando que ambos podían tomar asiento-. Si desea, puedo ir a buscar a Perona. Creo que ya van a salir los equipos.
-No hace falta la molestia -dijo Mihawk-. Seguramente ha invadido los vestidores de estadio para armarle un escándalo a Zoro. Ya verá ella si se queda a ver el juego o se va a casa por su cuenta. ¿No deberías estar preocupada por Ace?
-Para nada. Hace mucho dejé de cuidarlos. Esos tres hermanos han dejado de ser niños.
-¿Tres? -soltó Law, sin proponérselo.
-Así es. Ellos son tres hermanos -explicó Makino-. Ace tiene un mellizo que vive en el extranjero.
-He coincidido con él en varios de mis viajes -comentó Mihawk, haciendo un poco de memoria-. También con Ace.
En su palco, Kid se quejaba como un niño, señal inequívoca para Law de que le había ocultado aquella información para poder negociarle algún favor en el futuro. Si Ace tenía un mellizo era más que seguro que compartieran más que genética, lo que a su vez quería decir que Law tendría que irse preparando para lidiar contra otro hermano mayor celoso y posesivo.
Como invocado por Makino, los gritos de Ace se adelantaron unos segundos a la aparición física del pecoso seguido por un sonriente sujeto rubio que no paraba de disculparse.
-¡Qué me importa tu trabajo! -se quejaba Ace-. Sólo has tenido suerte en llegar antes de que empiece el partido.
-Suerte o no, ya estoy aquí. ¿Por qué estás tan molesto? Sólo tienes que admitir que me estabas extrañando.
-¡Claro que no!
-¡Hola a todos! -saludó el rubio, quitándose el sombrero que llevaba puesto-. Hace tiempo que no venía de visita. Me alegra verlos bien. Ja, ja, menos tú, Kid. ¿Qué demonios te pasó? Espero que no haya sido Luffy.
-Aunque tu jodido hermano está involucrado, esto es culpa del puto que tienes en frente -respondió Kid, pasando un dedo señalador de su pierna a Law.
La atención del recién llegado pasó del pelirrojo al moreno ojeroso que lo miraba con una expresión en el rostro que sólo podía ser descrita como de horror profundo y visceral.
-¡¿Law?!
-Sabo -dijo Law, al borde de otro paro respiratorio.
-¡Qué sorpresa! -exclamó Sabo, acercándose a él-. Nunca pensé encontrarte aquí. Bueno, encontrarte, en general. El mundo es demasiado grande.
-No lo creo -interrumpió Ace-. Sabo, ¿cómo carajos lo conoces?
-Por favor, fuerte y claro -pidió Kid, abriéndose una gran bolsa de papitas fritas.
-¿Te acuerdas de cuando viajamos juntos a la isla de Drum? -comenzó a explicar Sabo, bastante feliz con la idea de recordar aquella historia-. Tú te la pasaste en los bosques tratando de fotografiar a la misteriosa criatura que supuestamente vivía ahí y yo estuve en el congreso de medicina que la doctora Kureha iba a dar. Era tan raro que ella se mostrara en público que en el trabajo me pidieron que tratara de convencerla para que se nos uniera.
-¡Momento, momento! -dijo con horror Ace, quien estaba comenzando a recordar-. Sabo -hizo una pausa para escoger con cautela las palabras que iba a pronunciar-, dime que tu historia no tiene nada que ver con el médico que conociste y con el que estuviste saliendo durante las dos semanas que duró el congreso.
-Pues fíjate que sí tiene que ver -respondió Sabo.
Ace se cogió la cabeza y se tapó las orejas con ambas manos en un vano intento: ya había terminado de procesar justamente lo que no quería escuchar.
Sus dos hermanos habían terminado encamándose con el mismo bastardo sin corazón.
-Trafalgar -llamó Mihawk, poniendo su mano sobre el hombre del médico-. Si no te importa, me sentaré al lado.
Incluso la imperturbabilidad de Mihawk chocaba frontalmente con el sentido común que le decía que aquello iba a ser algo que incluso a él le iba a costar ignorar, por lo que lo más inteligente que quizás podría hacer de momento era sentarse varios palcos para allá.
-Sabo, es bueno verte -saludó Makino, tratando de cambiar de tema-. Luego pásate por el bar, que he quedado con Dadan para una pequeña reunión cuando termine el partido.
-¡Makino! Siempre es un placer verte -dijo Sabo, tomándola de las manos-. ¿Dadan no ha venido?
-Ya sabes, ella prefiere animar a Luffy desde la tribuna.
-Ja, ja, siempre ha sido así.
-Makino, por favor regresa a tu asiento -pidió Ace-. Esto se va a poner difícil.
-Ace, tómatelo con calma -dijo Makino, antes de obedecer su pedido.
-¿Qué está pasando? -preguntó Sabo al caer en la cuenta de la fuga colectiva.
-Yo te sugeriría retroceder un poco -dijo Killer-. Ya sabes, la sangre salpica a varios metros.
Ace se colocó frente a Law y se miraron durante un rato. El rostro de verdadero y sobresaturado desprecio de Ace hacia Law sólo podía compararse con la expresión del ojeroso médico, una impensable mezcla de odio y horror. Ninguno de los dos pronunció palabra, el pecoso porque no tenía más nada que saber del asunto y Law porque hacía ya algún rato que había dejado de respirar.
-¿Y ustedes cómo es que se conocen? -preguntó Sabo al decidir que la conversación visual entre esos dos no los estaba llevando a ninguna parte.
-Porque Trafalgar se ha estado acostando con tu hermano -explicó Kid.
-¡¿Qué?!
-¡Cierra la puta boca! -le gritó Law a Kid. Aunque no estuviese respirando el insultar al pelirrojo siempre resultaba fácil y natural, como si se tratarse de una acción involuntaria para la cual se reservaba una acción particular de su sistema nervioso.
-Puto tú -respondió Kid, arrojándole papas fritas.
-¡¿Qué mierda sucede contigo?! -gritó Ace, cogiendo violentamente a Law por el cuello de su saco.
-¡No hables como si yo lo hubiera planeado! -dijo Law, cogiendo por puro instinto agresivo a Ace del cuello de su camisa.
-¡Basta, ustedes dos! -pidió Sabo, uniéndose al escándalo y cogiendo a Ace para que soltara a Law-. ¡Ace, suficiente! ¿Por qué no me dijiste? A mí no me molesta si estás saliendo con Law.
-Con Ace no -corrigió Kid-. Con tu otro hermano.
-¡¿Qué?! -gritó Sabo, confundido-. ¡¿Con Luffy?! -Sabo pasó su atención de Ace a Law mientras su mente comenzaba a acomodar recuerdos-. Luffy… estaba saliendo con un médico…
No resultaba difícil terminar de llenar los espacios vacíos.
-¿Dejaste a Luffy porque terminaste de divertirte con él o qué? -le espetó Sabo a Law.
-¡No! -gritó Law, tratando de conservar toda la energía que podía. Ya había calculado que iba a necesitar mucha si quería sobrevivir a una pelea contra esos dos-. ¡Dejen de hablar como todo esto fuera por ustedes!
-Dos contra uno no parece justo -comentó Killer, mirando a Kid para tratar de hacerlo sentirse culpable por sus aportes como comentarista.
-No, no es justo -aceptó Kid, poniéndose de pie con cuidado con no dañarse la pierna-. Ace, Sabo, por favor suéltenlo: yo puedo cogerlo mientras ustedes tienen los brazos libres para golpearlo. Además, también pueden…
De improviso, Kid dejó de hablar, suceso más que raro en él dada la situación. Con toda naturalidad, volvió a sentarse y le pidió a Killer otra bolsa de snacks para comer.
-Hola a todos.
Todos en el palco miraron hacia las escaleras en busca de la dueña de la voz, una hermosa mujer de cabello negro largo y llamativos pendientes de serpientes que brillaban bajo el sol.
-Hola, Boa -saludó Kid, con una nueva bolsa de papitas fritas en las manos-. Estoy seguro de que no lo conoces en persona, así que permíteme. El de allí, entre Ace y Sabo, es Trafalgar Law.
.
Nada como hacerle la vida más miserable a Law con cada capítulo. En mi defensa: me ayuda a liberar estrés.
Volví a la vida a mediados de agosto y actualicé un par de fics LawLu durante las primeras semanas de octubre pero para la 15na ya estaba trabajando de nuevo. No me considero tan workaholic, principalmente porque odio trabajar, pero amo el dinero :V Por eso cuando me llamaron proponiéndome un trabajo interesante acepté. Estoy tratando de tomármelo con calma porque en verdad quería vacaciones, tengo muchos animes que ver, mangas por leer, juegos por terminar, ¡actualizaciones de Final Fantasy XV por descargar! En fin... Ser un maldito friki es difícil, así de incomprendidos vivimos. Esperemos que el nuevo trabajo no afecte la milagrosa ola de actualizaciones de mis fics.
También reviví mi blog en www . trafalgar-law . net
CRÉDITOS
Agradecimientos a mi beta reader por leer todos mis LawLu aunque los odie: Scyllua
AGRADECIMIENTOS
Gracias por los reviews:
Anonima-Traumada, hola, creo la nota 1 del capítulo anterior era algo que todos compartíamos con Law: nadie sabía, o recordaba, cómo habíamos llegado a esto. Digamos que el último hiatus fue... Ejem, más largo de lo que había pensado. En compensación del capítulo 7 al 8 hay un mes. Casi un record. Sobre los subsubproblemas de Law, lo triste del asunto es que se torturó con eso toda la semana para que en el estadio sus subproblemas no importasen tanto por la aparición salvaje del nuevo cuñado. Así de grata es la vida.
KeyGalley, no te culpo por perder las esperanzas, con 2 años de ausencia por estos lares es comprensible. Tengo el siguiente capítulo de Playlist pero por alguna razón me dieron ganas de comenzar otra historia y así nació Coincidencias. Pero ya me llené de 4 LawLus, es momento de terminar algún fic y seguir con los otros. No me dará la vida para actualizar 4 a la par. A las justas y puedo con mi vida.
nathaly-ab, habría sido más divertido estar de parranda pero la vida no es así de buena. El capítulo anterior dejaba entrever que los problemas de Law serían con Zoro y Boa pero ellos ni siquiera aparecen en escena (Boa sólo al final), así si todos estaban esperando por ellos sería más impactante la introducción de Sabo así que... ¡Sorpresa!
Nihil Nemorum, a mí también me gusta la idea de Mihawk como padre de Perona y Zoro, felizmente Perona no tiene apellido y siempre puedo decir que el Roronoa es porque Zoro conserva el apellido de la madre, así Perona y Zoro son hermanos de madres distintas pero viven con el encantador padre soltero y buenazo de Mihawk. Hablando de Mihawk la revelación de que Law y él pudieron encamarse queda pequeña a comparación de la revelación de Sabo y Law. Esos giros de la vida, lalala. Y sí, ya debería actualizar "En Ruta", Kid y Law necesitan golpearse un poco por Luffy, aunque en mi nuevo LawLu "Coincidencias" están más cerca a matarse.
