Hola! Sé que me desaparecí por un montón de tiempo, pero de verdad tuve muchísimas cosas que resolver que me tuvieron alejada, y que no vale la pena contar. Bueno, como sea, si empiezo algo lo termino, y en consideración a los que están leyendo esta historia ¡ya volví!

Voy a intentar actualizar cada semana por lo menos, los jueves. Así que acá está al fin otro capítulo.

Capítulo 8. La feria.

La alegría demasiado expresiva de Sakura montando a Bri irritaba a Neji. Sasuke no dejaba de mirarla y él sabía que sospechaba. Uchiha podía ser un completo idiota pero era el mejor ninja de su generación.

Sasuke sabía que algo estaba mal, con el comportamiento de Sakura, en especial. Comió ramen como si nunca lo hubiera visto antes en su vida y montó el caballo de la misma manera, como si fuera una niña que prueba un juguete nuevo. Y lo más importante, Sakura parecía haber olvidado que era la líder del equipo en esa misión, dejando todo en manos de Neji y él mismo. Eso estaba bien para él, pero no era algo que Sakura haría. Esto estaba mal, no era normal.

Hinata no dejó a Sakura subir al caballo como si quisiera protegerla, como si la pelirrosa no fuera una kunoichi. Una repentina idea cruzó por la cabeza de Sasuke y miró hacia el carruaje donde estaba la princesa Yiro, la copia exacta de Sakura y luego sacudió la cabeza. No era posible en absoluto. Neji lo hubiera sabido, él no permitiría una estupidez así.

Al anochecer habían recorrido más de lo calculado cuando llegaron a una aldea y se hospedaron en una pensión: La dueña, una mujer cuarentona que los recibió, estaba muy emocionada porque nunca había conocido ninjas de verdad, en la aldea jamás sucedía nada fuera de lo normal desde que ella nació – hacía mucho tiempo.

Les conduciré a sus habitaciones – dijo, subiendo las escaleras – pueden bajar a la sala cuando quieran, casi nadie estará en la pensión porque todos los del pueblo y los visitantes irán a la feria.

¿hay una feria en el pueblo? – preguntó Naruto.

Es lo que acaba de decir, baka. – musitó Sasuke.

Debemos ir – dijo inmediatamente Yiro.

Será divertido – se atrevió apenas a decir la verdadera Sakura, oculta tras losvelos y adornos.

NO – dijeron Sasuke y Neji al mismo tiempo, como si lo hubieran ensayado.

Se detuvieron detrás de la señora.

Este es el cuarto para las chicas – les mostró – Y este otro de enfrente para los muchachos.

¡Me quedo con la cama grande! - reclamó Naruto.

Haz lo que quieras – le respondió Sasuke.

Pero… - Naruto se detuvo, con una mano en la cabeza revolviendo su pelo rubio - ¿si Sakura quiere ir a la feria no debemos hacerlo? Kakashi la dejó encargada…

Los ojos de Yiro se iluminaron - Por primera vez iba a disfrutar de una feria sin estar rodeada de los guarulas insoportables enviados por su padre. Ahora era una chica común y corriente y libre de hacer cualquier cosa. querría haber tapado la boca del baka de Naruto o arrojarlo a un pozo del que nunca pudiera salir. Sakura – la verdadera – estaría de acuerdo con eso.

Por supuesto – la pelirrosa sonrió.- Escucharon bien? Vístanse e iremos a la feria todos! Porque yo estoy al mando – y para asegurarse de ser quien dijera la última palabra entró al dormitorio y cerró la puerta con fuerza.

Sakura recuperó su apariencia normal en el cuarto. Ella también quería ir – después de todo, si todos los ninjas salían y sólo quedaba el sirviente de la princesa, ¿no era mejor si iba con ellos? Se cambiaron luego de una ducha y bajaron.

De ninguna manera – fue la respuesta de Sasuke ante la propuesta de que la "princesa" les acompañara – Si alguien debe hacer guardia, me quedo yo.

Lo haré yo- dijo Neji. Ambos se volvieron a mirar con un tic.

Lo dije primero- Sasuke sonrió con suficiencia.

Sakura gimió en sus adentros: ella no podría ir a divertirse con los demás, y aparte, se quedaría con Sasuke. ¿Cómo se suponía que ella iba a soportar eso?

Me voy a dormir – musitó con aire solemne.

A Neji no le gustaban las ferias. Ni los festivales, cumpleaños, bailes… en fin, no le gustaba ningún tipo de encuentro social sin una finalidad. Lo consideraba una pérdida de tiempo y no iría de no ser porque Hinata – y la verdadera princesa – iban. Alguien tenía que cuidarlas y no iba a ser el baka de Naruto.

Los cuatro salieron hacia la feria, no muy difícil de encontrar porque casi toda la aldea estaba allí.

Yiro vio unos juegos de Tiro al Blanco y quiso ir de inmediato, todos la siguieron pero ella no tenía mucha puntería que se pueda decir – Naruto se extrañó, Sakura generalmente era muy buena en eso – así que el rubio se ofreció y sin dificultad dio con dos dardos en el centro de dos dianas de blancos distintos. El hombre del negocio se impresionó y Naruto escogió dos osos: uno para la princesa y otro que decía "Te quiero" para Hinata, que se sonrojó como era de esperarse.

Eso no era impresionante en lo absoluto, pensó Neji, muy por debajo de lo que ellos eran capaces de hacer. Le molestaba que Naruto alardeara, dándole regalos a Hinata. Como se quedó viendo los dardos que Naruto lanzó, el dueño lo invitó a jugar:

Pruebe su suerte, joven, tal vez consiga algo esta noche – sonrió como si le estuviese diciendo una mentira piadosa a un niño y esto irritó a Neji, que lo miró gélidamente y tomó cinco dardos en su mano.

Miró entre los juguetes y adornos en la mesa de premios, y su mirada se quedó en una caja de música, color celeste y con ornamentos de plata. Decidió que resultaba perfecto para Hinata, con su misma delicada belleza.

Si los acierto – dijo – me llevo ésa caja de música.

Está bien, pero sinceramente, no creo que- antes de que el hombre acabara la frase los dardos estaban cada uno en el centro de las respectivas dianas. Miró a Neji asombrado – Lleve su premio, muchacho.

Neji le dio la caja a Hinata, que estaba aún muy sorprendida por el comportamiento de su primo.

Gracias, Neji… es muy hermosa pero…

La llevas, entonces.

Hinata suspiró. No podría ganarle a Neji, de cualquier forma. Además, como él había estado todo ese día, era mejor no crear más discusiones.

Mmm. Era sospechosa, muy sospechosa la forma en que Neji cuidaba de su prima, al parecer de yiro, además de que Naruto parecía enamorado de Sakura, por más amable y atento que quisiera ser con la chica Hyuga. Tal vez sólo era uno de esos muchachitos tontos que no saben lo que quieren. Y esa Hinata era un misterio, o al menos no parecía darse cuenta de nada. ¿Y qué había entre Sasuke y Neji, con sus enfrentamientos y asperezas? Ese Sasuke no podría querer a nadie, pero ¿se debería la rivalidad de los dos a Hinata? Era poco probable pero tal vez sí.

Yiro nunca se había enamorado, y no conocía el amor más que por los libros. Pero si de algo estaba segura, era que esos ninjas tenían muchos líos y ni se daban cuenta. Ya los desembrollaría todo ella. Sería muy, muy divertido.

Sasuke tenía la duda metida en la cabeza por descabellada que fuera la idea. Entonces se levantó y abrió la puerta del dormitorio de las chicas.

Menos mal que Sakura llevaba cubierto el pelo con la toalla, lo malo es que solamente estaba cubierta por una bata.

Sasuke… ¡QUE HACES AQUÏ! – gritó, sobresaltada al ver al muchacho.

Ambos se sonrojaron.

Lo siento, yo sólo…-

En cuanto más le miraba, más le sorprendía el parecido con su compañera, incluso la expresión en sus ojos verdes. Verdes. Estaba seguro de que la princesa tenía… Avanzó un paso hacia ella.

… esperaba que me expliques esto – le quitó la toalla de la cabeza y el pelo rosa se sacudió – Sakura.

La chica se mordió los labios, nerviosa. Sasuke la tenía arrinconada. Le contó todo el plan de Yiro, y Sasuke se enfureció. No podía creer que todos ellos – menos Naruto – fueran tan tontos - ¡incluso Hyuga estuvo de acuerdo!

No puedo creerlo – dijo, apretando los dientes - ¿En qué pensaban?

Sobre todo, que Hyuga fuera tan idiota para permitir algo así. Claro que él sabía por qué lo hizo. Se levantó y se encaminó a la puerta.

¿A dónde vas? – preguntó ella preocupada.

Él no respondió.

Sasuke-kun! – gritó en vano. – Espero que no hagas nada malo, Sasuke… - murmuró para sí misma.

Yiro y Naruto subieron a la montaña rusa. Hinata pudo haber ido con Naruto, pero entonces Yiro, que de verdad quería ir, no habría tenido compañero. Hinata y Neji estaban sentados en un banco, sin mucho que decir. Ella había intentado en vano que él le dijera qué era lo que le tenía molesto. La verdad era que ni el propio Neji lo sabía, bueno, tenía una idea vaga, le molestaba que Uchiha se acercara a ella, pero no podía decirle eso a Hinata.

¿estás bien? No querías ir con Naruto?

No, Neji, yo ya no estoy… no estoy… interesada.

Sé muy bien que lo quieres desde que éramos niños.

Hinata se sintió picada. No fue siempre. Fue desde un punto en particular, cuando la persona más cercana a ella la rechazó.

Y él nunca me miró de verdad – levantó la vista hacia él – aunque aún le admiro. Pero Neji… yo siempre te he admirado mucho más a ti – era agradable saber eso, pensó él – De verdad, no tienes que preocuparte por mí.

Me alegro de que la estén pasando bien – dijo Sasuke apareciendo frente a ellos pero no se oía en lo absoluto alegre.

S-sasuke-kun…

Pensamos que te quedarías en la pensión.

Quería vigilar a la princesa. Eso es lo que voy a hacer.

Algo casi visible relampagueó en medio de los dos cuando se miraron, con ganas de asesinarse.

Eres un irresponsable.

Tú un cretino engreído – Neji se puso de pie.

¿Engreído por intentar poder las cosas en su lugar?

No, por creer que lo que tú dices es ley para los demás.

Sasuke activó su sharingan y Neji su byakugan. Naruto y Yiro llegaron junto a Hinata y se quedaron sorprendidos, mirando a Sasuke y Neji por intervalos.

Haz algo, Naruto – exclamó Yiro, al ver que Hinata parecía congelada.

Un chidori de Sasuke casi alcanzó a Neji.

¿Qué les pasa a esos dos?

Es porque se odian y… a ver, sí. Yo soy la princesa Yiro – dijo la chica y se quitó la peluca rosa ante el rubio.

¡WOW! Esto sí es una sorpresa…

¡Ahora sepáralos!

Sasuke ya no podía hacer más chidoris, y sus fuentes de chakra fueron inutilizadas por neji. Claro, él también se llevó lo suyo. Sin embargo, hubieran continuado a puños si pudieran.

¿Qué, tratas de impresionar, Hyuga?

Estás confundido, ese eres tú.

¡ya paren ustedes dos! Este no es el lugar para pelear – toda la gente alrededor los miraba asustados o curiosos – ni el momento – dijo Naruto.

Bien. – dijo Neji.

De acuerdo.

De todas formas, ya te he vencido.

Eso piensas. Idiota.

Sakura pudo haberlos curado, si no estuviera tan molesta. Pasarían el resto de la noche así, enojados, hasta que amaneciera y se largaran de esa aldea. Para Yiro, su plan había fracasado totalmente. Aun así, estaba segura de haber encontrado su propia misión en el grupo de ninjas.

Hinata era incapaz de dormir, se sentía demasiado culpable por todo lo ocurrido, así que bajó por un vaso de agua. Quería ayudar a Neji. Quería ayudar a Sasuke. Por lo visto era imposible dirigirse a los dos.

¿No puedes dormir? – sintió la voz del muchacho atrás suyo, demasiado cerca, y se sobresaltó dejando caer el vaso al suelo.

S-sasuke…

¿te asusté? – preguntó, pero parecía divertido.

Me sorprendiste, eso es todo – contestó ella, recuperando su aplomo.

¿Acaso me tienes miedo?

No – se agachó a recoger los pedazos de vidrio del suelo, para evitar los ojos oscuros de Sasuke.

Pero me estás evitando – él sabía que era así y de repente eso le molestaba – Estás de parte de tu primo. Se agachó para poder ver su cara.

No estoy de parte de nadie – aseguró Hinata – No entiendo por qué se pelean tanto.

Cuando ella alzó la cabeza, sus rostros estaban demasiado cerca, sus mejillas se rozaron y Hinata tembló levemente y se sonrojó.

Sasuke pensó que la razón era muy simple: nejie ra un sabelotodo, un idiota, que creía poder decidir sobre Hinata… Era por ella. Aunque ninguno lo dijera, estuvo seguro de eso en ese momento. Hinata era… diferente.

Además, el perfume de su piel era exquisito y embriagante por sí mismo, tan natural. Su piel era incluso más suave de lo que había imaginado. Se sacudió la cabeza, ¿por qué tendría él que pensar en eso?

Tampoco yo lo entiendo – dijo, y se fue mientras los ojos de Hinata lo seguían.

Era tan extraño. Hinata tocó su mejilla, sintió un cálido hormigueo.

Neji fue su mejor amigo, su compañero y su protector, hasta los días negros, cuando su padre murió. Entonces lo perdió. Y luego apareció Naruto, primero lo admiró, después se enamoró… pero lo estaba superando. Él nunca la miraría a ella con ojos de amor.

Neji ahora tendía en su vida el lugar de antes.

Pero Sasuke era otra cosa. Ellos nunca fueron cercanos. Nunca. Lo había visto algunas veces cuando eran pequeños, y sabía que fue alegre antes de la tragedia de su clan que lo marcó para siempre. Pero tampoco lo siguió como las otras niñas solían hacerlo – como si fuera un príncipe encantador o algo así – ella sabía que Sasuke Uchiha era en verdad frío y solitario.

Sin embargo, pensaba mucho en eso – pensaba mucho en Sasuke Uchiha – desde hace unos días.

Y Neji no soportaba a Sasuke, así que de esos problemas no podía contarle.

Problemas. Sasuke era ahora un problema, si seguía pensando en él. No quería que le sucediera en ese preciso momento en que las cosas marchaban bien. No con él. No era la persona correcta para ella, estaba segura, y eso le dolería muchísimo. Porque él jamás…

Se aplastó la cabeza en la almohada para dejar de pensar.