Sebastian sonrió.

- Buenas bella durmiente – le dijo. Jace dejó de toser e intentó levantarse penosamente.

- Hijo de puta... –más sangre salió de su boca - Supongo que estarás contento…

- ¿Por qué no iba a estarlo? – le escupió Sebastian- Esto era justo lo que quería, una escena patética protagonizada por ti.

Jace intentó levantarse.

- ¿Cuántas veces te he dicho hoy, que levantarte es inútil? - Dijo entre risas

- Puede que no las suficientes. - Respondió Jace arrastrándose hacia la pared.

-Quédate ahí- Amenazó Sebastian - Si no me haces caso morirás, espero que lo sepas. Sería una pena que no quedase nadie para proteger a Clarissa de mí, ¿no crees?

Jace montó en cólera, era consciente de que no tenía ninguna posibilidad de derrotar a Sebastian en sus condiciones, pero podía intentar distraerle para recuperarse mínimamente.

- No me importa lo que le pase - mintió.

- Eso no es lo que a mí me parece, esta habitación antes era preciosa, si no te importara, mi adorada habitación de invitados seguiría siendo tan hermosa como antes de que tú y tus horribles modales llegarais a ella.

- Haz con ella lo que quieras, ya te he dicho que me da igual.- Jace mintió de nuevo, no estaba seguro de a donde quería llegar, pero comenzó a sentirse un poco mejor físicamente, ya respiraba con normalidad.

Sebastian se dio cuenta de lo que Jace estaba intentado, así que decidió seguirle el rollo.

- Está bien Jace, vamos a dejar que te recuperes, dentro de un rato visitaré a mi hermana, y quiero que sepas que todo lo que voy a hacerle será tu culpa - Jace se heló. - Y te aseguro, que no va a disfrutarlo como antes.