Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi
"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo
que andábamos para encontrarnos..." Julio Cortázar.
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Capítulo VII
"El encuentro…"
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5.30 de la mañana del lunes.
Mamoru Chiba se había levantado a esa hora, para darle una leída más a sus apuntes y luego empezar la rutina semanal, ir a la facultad, entrar al aula y rendir su tesis final para recibirse oficialmente como médico. Sabía que después de ahí, tenía que arreglar su asunto pendiente con su princesa.
Para empezar, durante la noche de anoche, Haruka, como siempre tan oportuna lo había llamado para reunirse en el templo Hikawa, porque necesitaba hablar con todas de algo que había pasado.
—Está bien...— respondió Mamoru un poco enojado —, pero iré después de rendir mi tesis.
—Chiba, este asunto es importante— Le dijo Haruka con un tono más alto del habitual.
—Lo siento Haruka, pero recibirme es mi prioridad— Mamoru le sonrió triunfal a través del intercomunicador.
—Hmmm. Sigo sin entender que vio mi princesa en ti, pero has lo que te plazca...— el pelinegro enarco una ceja por lo dicho de la guardiana del viento —, solo que este asunto no puede esperar.
—Y yo sigo sin entender; ¿Quién te ha dado a ti el derecho a opinar?— Haruka abrió la boca para responder, pero Chiba se le adelanto —. Eras tú la que defendía tanto el futuro- la rubia frunció el ceño, pero opto por no responder, Mamoru le había hecho Jaque Mate —, y luego dices que no entiendes que vio Usagi para ser mi prometida... creo que te estás equivocando Haruka con tus exigencias y deberías bajar MUCHOS- enfatizó -, cambios de impulsividad, te estás pasando de la raya y eso yo no lo voy a permitir— Punto final, la cara del príncipe expreso eso.
—Bien...— dijo entre dientes Haruka. Se quedo pensando que podía responder, aunque en realidad no sabía que —Después de todo, la gatita es mi princesa— titubeó algunas frases ininteligibles por lo bajo, a Mamoru sin querer, le hizo sonreír.
—Nos vemos— Se escuchó y corto.
El pelinegro suspiro. Era una tortura ese tipo de charlas con la obstinada de Haruka Tenoh. Ahora también entendía porque no se llevaba bien con ese jovencito Kou... y para colmo, si había reunión y como estaba tan seguro, siendo el soberano de la Tierra, ese niñato estaría presente. Lo que le faltaba.
Mamoru se miró al espejo en ese momento y sacudió su cabeza. Tenía que poner su mente en la tesis, esos asuntos, para el podían esperar, pero, raramente, algo le pico en su ser.
—Vamos Mamoru, debes concentrarte— se dijo a sí mismo, mientras abría el grifo y se mojaba la cara, luego se afeito, se echo desodorante, se lavo los dientes y se dirigió a la cocina a tomarse un café con leche y tomo de nueva cuenta los apuntes—. Serán solo unas horas— concluyó.
Agarro su celular de su bolsillo y la pantalla principal marcaba que tenía un mensaje en la bandeja de entrada, lo abrió.
"Mensaje recibido de Usako" apoyó el dedo gordo en el pad y le dio enter. El mensaje se abrió mostrando el contenido. "Mamo-chan! no hay problema, después de la reunión en el templo Hikawa, nos veremos. Te deseo mucha suerte, se que rendirás bien. Un beso. Usa."
Mamoru torció su gesto, e inmediatamente, volvió a apoyar el dedo gordo en el pad y lo deslizo hacía arriba.
"Mensajes enviados; enviado a Usako; Usako! Discúlpame por la hora" los ojos de el príncipe se movieron un poco — doce am — nuevamente bajo sus pupilas al resto del mensaje; "mejor nos veremos después de la reunión, prefiero repasar un poco más. Lo siento, pero prometo recompensarte. Un beso. Mamoru" . Tan frío había sido... que ya ni los "te quiero" "Te amo" "Te extraño" se presentaban en los mensajes de texto, y aun para él, resultaba estúpido ese tipo de cosas, pero lo extrañaba de parte de Usagi. Evidentemente, las cosas entre los dos no estaban funcionando. Miro la hora del reloj.
06.00 a.m.
Tomo su uniforme de encima de una silla y se la puso. Guardo sus apuntes en el maletín y lo tomo para salir. Bajo al estacionamiento y mientras se iba acercando al auto, sacaba sus llaves, toco el botón de la alarma generando un "bip-bip" y el encendido de luces. Finalmente subió, arranco el motor y se dirigió a la Universidad.
U&S
15 hs.
—Hola bombón ¿me extrañaste?— dijo Seiya con una sonrisa socarrona y guiñándole un ojo a Usagi—. ¿No vendrás a saludarme acaso?— preguntó.
La voz de Seiya, le provoco a Usagi que se olvide del mundo en ese instante, abría y cerraba la boca como un pez, su corazón se acelero, incluso pudo darse cuenta, que esta quería salírsele del cuerpo. Los ojos zafiros la estaban hipnotizando, casi no podía enviar una orden desde su cerebro, hacia su cuerpo, hacia sus cuerdas vocales. Usagi estaba nula.
—Usagi tonta…— Rei apareció por detrás de ella, tomándola de los hombros y con una mano la empujo —. ¿Qué esperas?— le reprendió, las chicas, sin decir nada, respaldaron las palabras de la pelinegra, y esta, en agradecimiento, les guiño un ojo.
La rubia reacciono, dando dos pasos torpemente por el empujón de la pelinegra, quedando a unos metros de Seiya. Al lado de éste, estaban sus hermanos, que como se imaginaban, la rubia de odangos lo saludaría en primera instancia. Se le dibujo una sonrisa en el rostro, y su corazón, más aceleraba, sintiendo esos cosquilleos en el estomago, eso que dicen mariposas en el estomago.
— ¡Sei…Seiya!— grito y corrió hasta el, para abrazarlo tan fuerte como le daban sus brazos, se colgó de su cuello, trenzando sus piernas en su cintura y Seiya, la abrazo con la misma intensidad.
El tiempo para los dos, pareció detenerse, el mundo podía caerse en pedazos, pero el encuentro con SU Seiya era lo más importante en ese instante, todo lo que le transmitía a través de su abrazo, toda la añoranza que existía del tiempo que habían pasado juntos, a la rubia no le importaba si en ese momento, incluso, podía caer Mamo-chan y ella seguiría abrazada a Seiya. Sus corazones parecieron conectarse, porque en su abrazo, podían sentir el latir de los dos, parecía que habían dejado de respirar, solo se escuchaba el "bumm-bumm". Latidos que no se sabía de quien era... Tal vez de los dos. Usagi se sentía protegida en ese abrazo, era lo que necesitaba en ese momento, sentirse cuidada por los brazos de Seiya (Fighter). Una lágrima la traiciono maliciosamente, mientras cerraba los ojos con fuerza, Seiya advirtió sobre eso, y acaricio su cabello suavemente.
—Odango… ¿Por qué lloras?— le preguntó, separándose sutilmente para verla, con una sonrisa, la miro de arriba a abajo y a la inversa. Sus dedos gordos se posaron por debajo de los ojos, y con delicadeza, borro las lagrimas de su bombón. Acerco su boca hasta su oído —. Estas más hermosa que la última vez...— le dijo con voz ronca, mientras la hacía sonrojar y esta le sonreía de pena.
La rubia se paso el dorso de la mano mientras que el pelinegro la tomaba delicadamente de los hombros.
—Tú nunca cambias…—le dijo Usagi correspondiendo a la sonrisa, y la garganta de Seiya largo una sonora carcajada. Sin cortar el contacto visual, Odango volvió a hablar —, pero cumpliste.
El pelinegro asintió, pasando por última vez, la mano por su mejilla con ternura.
Los hermanos Kou, sin darse cuenta, se sintieron contagiados del encuentro y de la luz que emanaba el aura de Seiya.
—Ejem...— se escuchó.
¿Quién podía ser? Si. Haruka Tenoh, que se encontraba a unos metros de los Kou, de brazos cruzados, mientras que Michiru, Hotaru y Setsuna se miraban complicidad.
Usagi y Seiya se sonrojaron de la pena, los demás tosieron y rieron por el ambiente.
—Lo siento— articulo Seiya en un tono más bajo de lo habitual.
La rubia le dio una - de las tantas, de ahora en adelante - sonrisa al pelinegro y este se hizo a un lado para darle el paso, rosando los dedos, hasta sentir la textura de las yemas de los dedos.
Usagi mira a Taiki y a Yaten y les sonrió.
—Chicos...— articuló, mientras se acercaba al mayor de los Kou.
El pelicastaño no se Inhibió y abrazo a la muchacha agachándose un poco.
— ¡Tsukino-san, me alegra volver a verte!
—Taiki...— le contestó casi a modo de regaño, se separo un poco para conectar sus miradas—, por favor, no me digas Tsukino, solo dime Usagi— Taiki le sonrió de vuelta y asintió.
—De acuerdo— Le respondió.
Al lado del muchacho, estaba el peliplateado, un poco avergonzado por la situación, más solo sintió un poco de angustia también al ver a la princesa de la Luna. Taiki lo miró.
—Vamos...— le dijo al oído. Yaten asintió.
Usagi titubeo al principio de saludarlo, era sabido del carácter antipático y gruñón de Yaten, pero el muchacho con la mirada, le dio a entender que podía acercarse, asique la rubia, sonrió y lo abrazo tan fuerte como pudo. El ojiverde la recibió.
—Me alegro que estés bien Usagi-san— le dijo, en su mente, como si fuera una proyección de imágenes, empezaron a pasar las sensaciones que había tenido y el sueño de Hotaru también y empezó a temblar.
El rostro de Usagi se mostro preocupado, y solo poniendo sus manos en los hombros del muchacho, lo alejo para verlo.
— ¡Hey! Estoy aquí ¿Por qué te pones así?— le preguntó.
Yaten solo atino a sonreír de nueva cuenta.
—N-nada...— dijo un poco nervioso, aunque ese tema, no le correspondía directamente hablarlo a él—. Solo— con una de sus manos, pasó un mechón de pelo por detrás de su oreja, y le sonrió —, el tiempo sin vernos, te asentó bien.
A Taiki le hizo un ruido raro la nariz y se tapo la boca por tentarse.
En tanto Seiya frunció el ceño, cruzándose de brazos. Usagi ladeo la cabeza.
— ¿Me estás diciendo que antes era fea?— dijo fingiendo molestia. Las chicas también habían escuchado y se rieron.
Yaten largo una carcajada abrazándose a sí mismo por el estomago.
—¡Te ves tan graciosa así!— la rubia mostro un gran puchero, y el peliplateado, limpiándose sus lagrimas de la risa, se calmo y miro a la princesa lunar —, lo siento— le sonrió nuevamente —, de verdad, estas mucho más linda de lo que recuerdo— le guiño un ojo de forma cómplice. Usagi se sonrojo de vergüenza.
—¡Oye!— exclamó Seiya un poco molesto. Yaten levanto las manos en símbolo de inocencia.
Todos rieron, y luego, se saludaron entre sí, inmediatamente, Usagi y Seiya se pegaron como un imán, poniéndose frente a frente. Pero antes de que alguno de los dos pronunciara palabra, la pequeña Hotaru se acerco, haciendo sentir incomodo al muchacho.
—Princesa— le dijo sonriendo, Usagi se agacho un poco para quedar a la altura de esta, mientras que el pelinegro, no sabía si quedarse ahí o irse.
—Por favor, no me digas Princesa— Usagi le guiño el ojo y le sonrió.
—Lo siento— dijo una afligida Hotaru, y la rubia abrazo el pequeño cuerpo.
Usagi abrió grande los ojos, sorprendida, sin poder articular palabra. Trago nerviosamente y asintió, buscando la manera de no preocupar a la pequeña y a Seiya, que no paso desapercibido las palabras de Hotaru
—Yo...
Hotaru apretó más sus manos.
—Usagi-san, si no puedes decírmelo, no hay problema— le sonrió con ternura y Usagi deseo con todas sus fuerzas darle un abrazo, por la comprensión que tenía la pequeña hacia ella. Le recordaba muchísimo a ChibiUsa.
ChibiUsa, Seiya, Mamoru.
¿Por qué la vida se encargaba de enrostrarle que se estaba equivocando? Volteó a ver a Seiya.
Se lo veía tan jovial, alegre, despreocupado. Y ella, parecía en agonía por su situación, ni siquiera había hablado con Mamoru del tema, y no quería ni imaginarse como quedaría y tampoco quería infundirle falsas esperanzas a Seiya, si no definía su situación lo antes posible. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Rei.
—Vamos adentro a tomar té...
Todas emprendieron la marcha hacía el cuarto de Rei. Usagi se levanto, ayudada por Seiya. Hotaru se les integro poniéndose en el medio de los dos, tomó mano de la rubia, Seiya por sus adentros protesto por la intervención de la pequeña, parece ser que su estancia en la Tierra no sería fácil y todavía le preocupaba que pasaría si llegará ese Mamo-bruto. Se le dibujo una sonrisa en los labios.
Ya estando todos adentro al rededor de la mesita, Makoto fue a ayudar a Rei a buscar el té y los pastelillos.
Usagi se sentó en la punta de la mesa, y a sus costados, se habían sentado Haruka - del lado derecho - y Minako - del lado izquierdo- . Seiya, sentado en la otra punta, estaba un poco fastidiado, por las constantes interrupciones. Sintió la mano de Taiki, que estaba a su lado, y volteó a verlo. Le dio una sonrisa a su hermano, para darle un poco de calma. Yaten que estaba al lado del mayor, estaba de brazos cruzados, y con los ojos cerrados.
Las chicas llegaron con la charola de té y pastelillos, dejándolo encima de la mesa y se sentaron.
U&S
Luego de un arduo examen, Mamoru salió del aula, ya eran casi las diez de la mañana, asique decidió ir a la cafetería de Motoki para darle una visita y almorzar algo, luego iría a casa de Rei.
Después de charlas triviales, saludos de Motoki hacia los demás, y otras tantas cosas, no se dio de cuánto tiempo paso, pero entre un segundo desayuno y un almuerzo, pudo darse cuenta, a través del reloj analógico de la puerta de entrada de la cafetería que ya eran pasadas las 14.30 hs. Mamoru se caracterizaba por ser un tipo puntual, pero la verdad, es que hacía demasiado tiempo que no veía a su amigo rubio, asique se permitió un poco disfrutar de esos momentos.
— ¿Y cómo dices que te ha ido?— le preguntó Motoki, secando una taza de porcelana con un repasador, mientras miraba a su amigo.
Mamoru se dejo su taza de café en el apoya taza que había pedido después del almuerzo, ya que tendría que sobrevivir hasta después de dejar en la casa a su prometida - hasta el momento - y miro a Motoki, sonrió de lado.
—No es fácil, pero sabes que me fascina.
El pecho de Motoki expulso aire manifestando una risita, mientras colgaba la taza de la jarra en un gancho, y tomaba un plato del seca platos y le pasaba el repasador.
—Entonces, tengo que suponer, que te recibirás— sonrió mostrándole los dientes.
El príncipe terrestre tomo nuevamente su taza y tomo un sorbo, miró a Motoki.
—Seguramente— suspiró. Apoyo la taza en el plato, y entrelazo sus manos encima de la barra —, mientras pueda, ejerceré mi profesión— murmuró, aunque el rubio lo escucho claramente.
Motoki quiso ser delicado al apoyar el plato en la barra, pero el ruido de este, hizo sobresaltar a Mamoru.
— ¿Qué es lo que pienses hacer, mientras tanto?— le preguntó con seriedad, apoyando las manos en la mesada.
Sorprendido, Mamoru se miro las manos, buscando una respuesta en su cabeza, entonces se dio cuenta de algo y conecto su mirada con su mejor amigo.
—Motoki...tú... ¿lo sabes?— le preguntó.
—Claro que lo sé...— le contesto mientras se acercaba discretamente a Mamoru, dejándolo frío —. Unazuki y yo, siempre lo hemos sabido, y debo decirte, que es más, de lo que realmente quisiera saber.
Mamoru trago saliva. Tenía muchas preguntas que hacerle a su amigo. Suspiró nuevamente y miró fijo a Motoki.
—Entonces... no hace falta que te diga que no debes decir nada... ¿Verdad?
Motoki negó con la cabeza.
—Mira Mamo-chan, no es un asunto del que deba meterme, pero... ¿de verdad piensas sacrificar tu sueño?— Mamoru miró sorprendido a su amigo, pero la pregunta no le pareció nueva. Se aclaro la garganta—. Es decir, todo lo que has hecho... ¿vale la pena dejarlo atrás?
Bien, era cierto que Motoki sabía más de lo que debía, pero Mamoru no podía esconderse de esas preguntas por mucho tiempo y menos si eran de su amigo. Se tomó su tiempo en responder, Motoki espero paciente.
—Me lo pregunto todo el tiempo, Motoki.
La cara del rubio se desorbito.
—Pero algún día llegara ese momento... ¿Te has preguntado, si eso es lo que quieres?
—Es mi destino— le respondió inmediatamente.
— ¿Y el de Usagi-chan también?— la pregunta le pareció incomoda, pero de todas formas, le contestaría.
—Es el futuro que nos mostraron— recordó a ChibiUsa y cerró los ojos con fuerza —, tenemos que asumirlo.
—'Su futuro' 'Tenemos' 'Destino'— Citó Motoki—. ¿No es lo que quieres entonces? ¿Estás con Usagi-chan por un futuro? ¿Qué es lo quieres?
La duda se sembró en el ser del pelinegro. Todos los santos días, desde que descubrió quien era, y a partir de que conoció el futuro, se preguntaba si eso era lo que quería, si su sueño de ser médico debía dejarlo atrás, y sacrificar su felicidad, como Usagi lo estaba haciendo.
—No lo sé...— Motoki miro con decepción a su amigo —, a veces pienso, que Usagi y yo estamos atados.
Torció la boca, se había olvidado de su trabajo en ese momento y deseo que nadie le interrumpiera.
—Estás con Usagi, porque así les convino, no por amor...— dijo Motoki afirmándolo.
Mamoru se levanto, saco su celular del bolsillo y lo miró. Ya eran las 15.15 hs. Motoki suspiró con derrota.
—Lo siento, pero creo que esta charla, la dejaremos para después...estoy llegando tarde— fue interrumpido abruptamente.
—Tienes asuntos importantes... ¿verdad?— empezó a golpetear los dedos sobre la barra. Mamoru ya tenía su maletín en mano, mientras se bajaba de la banqueta. Miro a Motoki, y asintió—. Está bien, solo recuerda que tenemos una charla pendiente.
Mamoru Sonrió.
—Lo prometo, avísame y te espero ¿está bien?— Motoki le sonrió nuevamente.
Levanto la mano derecha como si estuviera jurando.
— ¡Que así sea!
—Gracias por comprender— Se despidió asintiendo con la cabeza.
Se dio media vuelta y camino hasta la puerta de la cafetería, miro por última vez a Motoki, que le saludo con la mano y sonrisa nostálgica.
U&S
En el templo Hikawa.
Haruka observaba hacia afuera constantemente.
— ¿Qué sucede?— preguntó Ami intrigada,
La rubia miro su reloj de muñeca, mientras movía su pierna y su pie golpeaba el suelo, impaciente. Las chicas la observaron.
—Chiba-san...—respondió como si fuera lo más obvio del Universo.
Usagi sintió la mirada penetrante de Seiya y tragó saliva.
Ya eran las 15.20 hs.
— ¡Qué raro!— exclamó la peli-azul —, nunca llega tarde."
—Es cierto— acotó Makoto.
—Bueno, empecemos entonces— sugirió Michiru para calmar las aguas.
—Setsuna ¿qué tienes para decir?— Preguntó Rei mirando directamente a la peliverde.
Setsuna se aclaró la garganta mientras todas las chicas le prestaban atención.
—El tiempo que no estuve presente, fue porque—empezó a decir, pero el ruido de la puerta corrediza, la interrumpió.
Todas las miradas fueron hacia el causante de la interrupción. Mamoru arrastro un poco sus pies para quedar dentro de la habitación. Usagi se levanto de improvisto y se empezó a sentir una atmosfera extraña en el ambiente.
— ¡Disculpen la tardanza!— dijo el príncipe terrenal.
Seiya y Mamoru conectaron sus miradas, Usagi mientras miraba, trago saliva incómoda.
—Ya era hora— dijo a modo de queja Haruka y luego, se dio cuenta de la atmósfera que se había creado.
Mamoru dirigió su mirada a Usagi y está no pudo sostenérsela.
Taiki, para armonizar el tenso momento, se levantó. Mamoru inmediatamente lo miró y se sintió el voltear masivo de cabezas hacia él. Usagi continuaba de pie mientras se preguntaba; ¿Por qué se había puesto de pie al ver a Mamo-chan?
—Mamoru-san— hablo con respeto el pelicastaño inclinándose. Mamoru sorprendido por la actitud del muchacho, respondió el gesto, las chicas miraban confundidas, Yaten y Seiya se miraron sin entender y voltearon a ver a su hermano—. Sentimos mucho venir sin previo aviso pero...— empezó a decir Taiki, pero en eso, fue interrumpido.
Setsuna se puso de pie de inmediato, y ahora todas las miradas fueron hacia ella, incluso la de Mamoru.
—Fui yo...
—No comprendo— respondió Mamoru irguiéndose.
—Bueno, algo está pasando... o está por pasar y las Starlights se encontraban en peligro...
—¡Espera— la detuvo Usagi, más de una persona allí presente no podía creer la postura de la princesa lunar. Setsuna se disculpó con la mirada.
—Más bien, yo y en nombre de mis hermanos, y con el permiso de nuestra princesa, queríamos anunciar nuestra llegada y solicitar el permiso para quedarnos aquí por un tiempo...
—¡Está bien!, ¡está bien!— dijo con los brazos hacia adelante a la altura de los hombros y moviendo las manos. Los chicos se sintieron ofendidos—. Aquí no se estila eso, ustedes son bienvenidos las veces que quieran venir— Miró a Usagi conectando sus miradas, Seiya pudo notar la frialdad de ambos, pero sintió algo que se le rompía por dentro. ¿Sería su corazón? Se había olvidado que ellos seguían juntos.
—Muchas gracias— concluyó Taiki un poco molesto y se volvió a sentar. Yaten se paso la mano por el pelo, enojado. Seiya se cruzó de brazos.
Mamoru camino hasta quedar junto a Usagi sin romper el contacto visual. El muchacho le dio un beso en la frente y Seiya se maldijo por haberlo visto, se sintió masoquista. Yaten hizo un gesto de desagrado, mientras largaba aire por la nariz. Mamoru y Usagi se sentaron. El muchacho tomo la mano de la rubia por debajo de la mesa.
Haruka tenía ganas de darle un buen escarmiento a Mamoru, pero por respeto a su princesa, no lo haría. Michiru, a su lado, leyó las intenciones de su pareja, puso su mano en la rodilla de ésta y Haruka agachó la mirada para ocultar su sonrojo.
Mientras tanto Setsuna había empezado el relato de su encuentro con la Neo-reina de esa línea paralela desconocida – omitiendo ciertos detalles -. Hubo acotaciones de Hotaru con sus premoniciones y las visiones de Michiru en el espejo de Neptuno.
Rei estaba meditando sobre lo que vio en el fuego sagrado, o más bien, pensando en si contarlo, y Usagi se encontraba en el mismo debate con sus sueños de una mujer, declarando venganza.
A Minako, que estaba tan concentrada en la charla, le vibro el celular y lo sacó de inmediato. Un mensaje recibido de su compañera Akane.
– Minako-chan, ¿Irás hoy a la clase de teatro? – abrió grande los ojos y reviso la hora. 16.30 hs. Se puso de pie sobresaltando y captando la mirada de los presente, e interrumpiendo el relato de Setsuna.
Miro a Usagi que estaba a su lado.
—Lo siento— ésta enarcó una ceja sin comprender—. Pero… tengo que ir a…
—Cierto que te habías anotado— Recordó de repente Usagi y le sonrió mientras le tomaba las manos —. Pues ve Mina-chan, luego te pondré al tanto…
—Usagi-chan…—susurró sorprendida.
—Esto es más importante de lo que tengas que hacer— irrumpió Haruka también poniéndose de pie, su princesa frunció el ceño—. Eres la líder de las Sailor interiores, deberías ser más responsable, esto no…
—¡YA BASTA HARUKA!— Gritó Usagi irritada, se puso de pie violentamente, Haruka casi se cae al suelo, Minako se sobresalto del susto, Rei y Mamoru se pusieron de pie ante tal reacción, los demás se convirtieron en espectadores de la escena, sobre todo los Kou—. Está reunión surgió de improvisto, tú no sabes que prioridades tienen los demás— Miró a su amiga Mina, ante la mirada atónita de Haruka, que abría y cerraba la boca como un pez, y el resto que no entendían nada—. Ve Minako— sonrió —, de verdad.
—Usagi, yo…— salió de la boca de Minako, pero su amiga insistió.
—Ve…— le exigió, frunciendo el ceño y poniendo sus brazos en jarra —, yo, como tu princesa, te lo ordenó.
Minako sonrió y asintió, miro a todos y se inclinó para disculparse.
—¡Lo siento!— miró de nueva cuenta a Usagi—. Gracias Usagi-chan.
—Cumple tus sueños— le respondió, sonriéndole.
La rubia que ya estaba parada, asintió con la cabeza y conecto su mirada con su compañero gatuno.
—Artemis— el felino le sonrió.
—Ve Mina-chan, nos veremos en la noche.
—Si…Adiós— dijo y caminó hasta la puerta, la abrió y salió.
U&S
Escuela de Teatro.
Llego corriendo a la escuela de teatro lo más rápido que sus pies le dieron. Miro el reloj de su móvil que indicaba las 16.59 hs. Se detuvo en el hall de entrada y apoyo las manos en sus rodillas mientras recuperaba el aire, su pecho subía y bajaba violentamente.
—Llegue… justo… a tiempo— Dijo con dificultad. Tosió un poco, se irguió e ingreso.
Su compañera, Akane, la estaba esperando impaciente. Una muchacha de su altura, de pelo oscuro, largo, sujeto a una coleta baja, de ojos zafiros, vestida con ropa deportiva.
— ¡Ay Mina!— exclamó, mientras la rubia se acercaba—. ¡Llegas tarde!
—Lo siento, es que tuve un asunto importante que atender— Dijo, mientras miraba la puerta. Su compañera siguió la dirección de la mirada de Mina.
— ¿Entramos?— Mina asintió y abrieron la puerta – espero que todo, se encuentre bien – pensó mientras cerraba los ojos con fuerza por un instante, y luego, entró junto con la rubia al salón de clases.
U&S
Volviendo al Templo Hikawa.
Luego de una intensa reunión - de una hora y media - Rei decidió intervenir .
—El fuego sagrado— dijo nerviosa, los presentes la miraron —, me ha mostrado la mirada de una mujer...
— ¡Como me mostró mi espejo!— exclamó Michiru.
— ¿Por qué no nos has dicho nada?— preguntó Makoto, reprochándole.
— ¡Es que no quería preocuparlas!— Rei bajo la mirada a sus manos entrelazadas.
A Usagi se le erizó el bello de la piel al recordar el sueño nuevamente, no supo si era el momento de contarlo o no, y se puso más pálida.
Tanto Seiya como Mamoru lo notaron.
— ¿Te sucede algo...?
—Odango.
—Usako."
Pronunciaron al mismo tiempo los dos. Se fulminaron con la mirada.
—Etto...no... Solo que, es mucha información en un solo día, eso es todo— titubeante, se explicó, mientras se rascaba la cabeza nerviosamente.
— ¿Estás segura Usagi?— preguntó Rei acercándose a su amiga.
—Si Rei-chan, no pasa nada— Poniendo una mano adelante de esta.
Setsuna torció la boca y para desviar el problema de su princesa, habló.
—Bueno ¿alguien más tiene algo que decir?
Los Kou hasta el momento no habían acotado nada. Se miraron entre ellos y esta vez, Yaten decidió tomar la palabra, se inclino un poco hacia la mesa, llamando la atención de todos.
—Nosotros en Kinmoku, hemos sentido movimientos extraños en el cosmos— Se tiró hacia atrás, rebotando su espalda contra la pared.
— ¡Todo encaja!— dijo Ami, mientras se acomodaba los lentes, subiéndolos al puente de la nariz, a modo de conclusión.
— ¿A qué te refieres?— preguntó Makoto.
—No es coincidencia lo que tuvo que pasar Setsuna, llegar a una línea de tiempo que ella no conocía— los presentes asintieron — luego la neo-reina le dijo que atacaron el palacio, sumado a las visiones de Michiru y Rei y la sensación de la princesa Kakyuu y las Sailor Starlights.
—Entonces, ¿estás diciendo que no es coincidencia?— dijo afirmando Makoto.
—Ami tiene razón— Dijo Taiki —. Todo encaja, como si fueran piezas de un rompecabezas— miró fijo a Usagi y paso la mirada por todo el grupo—. Solo faltaría saber, quien es esa persona.
Todos se quedaron meditando por un largo rato.
—Además—" interrumpió Ami —, nos falta saber, de donde vino 'Serena'— señaló a la coneja que estaba en el regazo de Makoto.
Fue ahí que todos se dieron cuenta de la coneja. Seiya, abrió mucho los ojos al verla. La coneja lo miró, aunque hacía rato que lo estaba viendo, pero éste no se había dado cuenta de la presencia del animal. Serena saltó del regazo de Makoto y corrió hasta quedar frente a un shockeado Seiya.
Las Outers miraron a Usagi, al igual que Mamoru, Taiki y Yaten.
— ¿Cómo llego hasta aquí?— preguntó Mamoru con el ceño fruncido mientras miraba como la coneja miraba a Seiya, que este, le resacaba la cabecita.
Usagi se sonrojo de pena.
—Pues...yo...—miró a Seiya, y éste, con la mirada, le hizo saber que no diría nada. — El sueño, en el que estaba Seiya y Fighter... - se sacudió la cabeza, tendría tiempo después de hablar de eso con Seiya, volteó a ver a Mamoru, que esperaba la respuesta de la rubia, como las outers y los Kou. Finalmente, Usagi explicó la procedencia de la coneja, obviando que ciertos detalles —. y así apareció en mi cama.
—Es raro— dijo Michiru mientras observaba a la coneja encima de la mesa, con la mano en el mentón, y sonrió —, pero es muy linda.
—Es cierto— agregó Hotaru.
Las chicas, y los Kou, estaban fascinados con la coneja, excepto Haruka y Mamoru, que parecieron no creerse mucho el sueño de Usagi.
—Bueno, debemos estar atentos— dijo Haruka, el resto asintió —Y tú, Chiba— lo señaló ante la vista de todos —, más vale que la protejas.
—Mamoru-san— lo llamó Setsuna y éste la miró —, tú… ¿viajaras?— le dijo de forma cizañera.
— ¿Qué?— dijeron Haruka y Seiya que se puso de pie y le clavaron la mirada.
— ¿Cómo que viajaras?— dijo la guardiana del viento.
Yaten sonrió maliciosamente.
—Esto se pone interesante— le dijo a Taiki que estaba a su lado, mientras sonreía y asentía.
—Es que ya tengo la beca para la residencia— le respondió Mamoru lo más tranquilo. Usagi a esta altura, estaba hiperventilada—. No puedo rechazarla.
Seiya hizo las manos puños.
—Creo que la última vez, te he dicho que la cuidaras.
—Tú no te metas— le gruñó Mamo-chan.
—Me meto porque me parece incoherente que te vayas de viaje, mientras TU princesa corre peligro— Haruka pareció coincidir con el muchacho. Mamoru quería matarlo, definitivamente, quería hacerlo.
—Me temo que Kou tiene razón— se metió Haruka.
Makoto se puso de pie e intervino entre Haruka y Mamoru.
—Ya basta, no peleen.
Usagi empezó a llorar, a Seiya le dio más coraje. Michiru se acerco a la princesa y la abrazo, apoyando su cabeza en su pecho.
—Mira lo que provocas— grito Haruka señalando. Seiya estaba por responder, pero Yaten lo tomo del hombro.
—Déjalos, que lo resuelvan ellos— Negó con la cabeza, Taiki que se puso al lado de ellos, respaldo las palabras de su hermano.
Apretó más los puños.
—Seiya— le habló Taiki, Seiya desistió de seguir apretando los puños —, no tiene sentido, mejor vámonos.
—Pero— se mordió el labio inferior y miro por última vez a los que estaban peleándose—. Está bien—dijo derrotado.
—Nosotros nos vamos...— dijo Yaten, Haruka y Mamoru dejaron de discutir— tenemos que arreglar donde viviremos.
Usagi se separo de Michiru y miro a Seiya.
—Seiya— lo llamó Usagi, Mamoru estaba atento, mientras que Haruka sonreía—. Nos veremos ¿verdad?— le sonrió.
Seiya también sonrió y asintió.
—Claro que sí, bombón— Usagi amplio más su sonrisa. Yaten y Taiki empezaron a caminar hacia la puerta. Su mirada se clavó en Mamoru, pero sabía que si decía algo, sería un verdadero desastre—. Hasta luego— dijo y camino hacia donde estaban sus hermanos, saludo con la mano, y se fueron.
Usagi quiso correr hacia ellos, pero las manos de Michiru no se lo permitieron. La rubia miró a la aguamarina con culpa.
—Usako— dijo Mamoru seriamente, la rubia lo miro con temor —, vámonos.
—Si— se limitó a decir, tomó sus cosas y miró a Luna —. Lleva a Serena a la casa, por favor— la felina asintió preocupada.
Mamoru también tomo sus cosas y se despidió de todos alzando la mano.
—Adiós chicas, luego nos vemos— saludo Usagi.
Las chicas le respondieron de la misma forma, preocupadas.
La rubia camino junto a Mamoru hasta salir del cuarto.
—Nosotras también nos vamos— anunció Haruka—. Nos veremos luego— dijo mientras pasaba su brazo por los hombros de Michiru.
Hotaru tomó la mano de Setsuna. Se despidieron del resto.
Sólo quedaron Rei, Ami, Makoto, Luna, Artemis y Serena, que en silencio, se sentaron.
—Finalmente... ¿Usagi le dirá?— preguntó Rei, mirando a la nada.
—Esperemos... que luche por su felicidad— concluyó Luna mirando hacia afuera.
U&S
Mientras los Kou ya habían bajado las escalinatas, se calzaron los lentes de sol y con las manos en los bolsillos, empezaron a caminar hacia el centro de Juban. Seiya se encontraba meditando todo el asunto, distraídamente, caminaba solo, atrás de sus hermanos.
Taiki volteó a verlo, Yaten lo imitó, con las manos en la nuca.
El pelicastaño no soportó más y se detuvo, Yaten desprendió el agarre de sus brazos y se volteo un poco para mirar porque se había detenido Taiki.
—Seiya, creo que ya hablamos de esto— el pelinegro se detuvó y miro a su hermano. Taiki le clavo la mirada en sus zafiros. Yaten no sabía si intervenir o no.
—Taiki...— dijo Seiya, como en estado de trance—. Sólo, no soporto las idioteces de este tipo.
—No es tu asunto— le reprendió el pelicastaño, Seiya iba a objetar, pero Taiki continúo—. Tú estas aquí por una misión, muchas veces te hemos dicho que ella, no corresponderá a lo que sientes— se acercó un poco hacía a él y le tomo de los hombros, sin romper el contacto visual. —, odio ser así contigo, porque eres mi hermano, pero no quiero que sufras más.
—Ella no tiene la culpa— contestó Seiya, volteando la cabeza hacía otro lado.
—Tú tampoco— dijo Taiki, y Seiya miró de reojo a su hermano—. Y no la culpo. Pero ya, deja todo como está y concéntrate en lo que nos pidió la princesa.
Yaten se acerco hasta quedar ante los dos hermanos, y la comisura izquierda de su labio subió un poco, entrecerrando los ojos, pestañeo.
—Eso es cierto— Taiki y Seiya miraron a su hermano menor, sin entender—, ninguno tiene la culpa, pero esta vez, no nos alejaremos de Tsukino— se mojó un poco los labios —, o al menos yo no lo haré. Le tengo mucho respeto— Concluyó—. Mejor vayamos, antes de que este oscuro y si terminamos con en la casa de Tenoh, nos sacará a patadas en el trasero— Emprendió su caminar, poniendo sus manos en la nuca.
Taiki suspiró, y miró a Seiya, haciendo contacto visual.
—Luego hablaremos— Se acomodaron las chaquetas y caminaron tras Yaten en silencio.
U&S
Usagi y Mamoru, ya estaban arriba del automóvil. En silencio los dos, mientras el príncipe manejaba. Usagi miraba por la ventana y mientras veía la gente pasar, ajenos a los problemas, sabía que algo asechaba y pensaba ¿Cuántas veces habrá salvado a estas personas sin preocupaciones, con vidas normales, sin tener que morir en batallas por el bienestar de otros?
El sol se estaba preparando para ocultarse. Y Mamoru, bajó sus revoluciones, aún sin saber cómo encarar el problema que le aflige. Se detuvo frente al parque nro. 10, en ese momento, la rubia de odangos reaccionó por el frenar del automóvil.
—Mamo-chan— dijo mientras volteaba a verlo. El muchacho seguía con la vista al frente—. ¿S-sucede algo?
Mamoru sonrió con amargura y miró a su prometida.
— ¿Por qué no mejor, vamos a dar una vuelta por el parque?
—Claro— respondió Usagi.
Mamoru sacó la llave y abrió la puerta, bajo, cerró y camino hasta el lado del acompañante, le abrió la puerta a Usagi y la ayudo a bajar, sin conectar sus miradas. Una vez que subieron a la vereda, empezaron a caminar en silencio. Mamoru con las manos en los bolsillos y Usagi agarrándose las manos. Llegaron hasta un el lago, que estaba cercado por un barandal. El muchacho se apoyo y Usagi solo se quedo observando la aparición de las primeras estrellas.
—Usako— dijo el pelinegro, aun sin mirar a Usagi, apretó sus manos para sacar fuerzas de donde sea.
—Mamo-chan, nosotros— titubeó la rubia.
El muchacho miró a Usagi volteándose un poco, y le sonrió con nostalgia, una de sus manos, fue hacia su cabeza y le acarició tiernamente. A la rubia se le cristalizaron los ojos.
—Usagi— le dijo de repente preocupado —, no te pongas así.
—Es que yo— su voz empezó a sonar quebrada, cerró los ojos para contener las lágrimas—, nosotros... siento que no estamos bien.
—Cómo me imaginaba... - pensó Mamoru—. Lo sé...— dijo, y ya Usagi no se contuvo más, Mamo-chan pasó su dedo gordo para secar sus lágrimas, y la rubia se abrazo a el de la cintura con fuerza, el muchacho también la abrazo, para dejarla hacer su descargo.
Luego de un rato, los dos se separaron un poco y se miraron. La princesa lunar seco sus lágrimas con el dorso de la mano, el pelinegro paso una de sus manos por la frente de ella, en un gesto cariñoso.
—No quería llegar a este momento, Usako.
—Perdóname, de verdad— le dijo Usagi, bajando sus manos.
—¿Por qué debería hacerlo?— La rubia lo miro sorprendida—. Nadie tiene la culpa, princesa.
Usagi tragó con dificultad y sintió una opresión en su pecho.
—Pero, nosotros... Mamoru, yo siempre te quise, siempre te ame... nuestro futuro...
Mamoru le puso un dedo en los labios para callarla.
—Shh, por eso, no te preocupes— le sonrió, Usagi asintió varias veces—. Te propongo algo— lentamente, bajo el dedo índice de sus labios, y abrió la mano, hasta tocarle la mejilla, la muchacha cerró los ojos para dejarse llevar por el tacto de Mamoru—. Sé que no es el momento— Usagi abrió los ojos lentamente, para conectar sus miradas—, pero yo me iré dos meses a Gran Bretaña, en ese tiempo, quiero que vivas tu vida.
La rubia se separo sutilmente de la mano de Mamoru.
—¿A qué te refieres?
—Usagi-chan— el honorifico, le impacto en el corazón—, o sé lo que te sucede, y he estado pensando...
—Pero Mamoru...—se quiso escusar.
—Déjame terminar por favor— le dijo tomándola de los hombros y la rubia nuevamente asintió—. Sé que tenemos un futuro que asumir, pero también, como están funcionando las cosas entre nosotros, considero que lo mejor, es que nos alejemos y tú hagas tu vida de chica adolescente, Usagi. Si es nuestro destino estar juntos, pues, lo asumiremos— nuevamente acaricio su mejilla con ternura.
—Yo...— Usagi se sonrojo un poco, y a Mamoru le pareció extremadamente tierno—.Yo siempre, te amaré Mamo-chan.
—Lo sé, y yo a ti, Usako. Puedes contar conmigo, cuando lo necesites— Le sonrió—. Pero, solo, no quiero que te lastime. Ese es mi miedo.
—No comprendo— respondió Usagi, cambiando su semblante.
—Sé que te sientes así por Seiya... ¿Verdad?— el sonrojo de Usagi, llego hasta sus orejas. Mamoru rio un poco divertido—. Ya, no digas nada. De verdad, te deseo lo mejor Usako. Pero si me entero que te hace algo, lo mataré.
Usagi también rió y Mamoru pudo notar el brillo de los ojos de la rubia. La Luna se asomó en ese momento, detrás de ellos, reflejándolos por su maravilloso esplendor. Y para cerrar esta historia de antaño, lo sellaron con un último beso. El beso, que por el momento, sería de despedida.
U&S
Ya estando en la mansión Tenoh, Setsuna sintió un movimiento del inframundo. El espejo de Neptuno apareció ante ellas, resplandeció al tomarlo del mango. El viento le soplo en la nuca a Haruka.
En el espejo se pudo ver, a una mujer, aunque en las sombras, estaba sangrando. Luego, apareció otra imagen, de una mano, apoyada en el suelo, que se movía. El vidrio del espejo brillo y se vieron los rostros reflejados de las outers.
— ¿Qué fue eso?— preguntó Haruka mientras miraba a su compañera.
—He sentido un movimiento en las puertas del tiempo— comentó Setsuna preocupada.
Michiru sintió escalofríos y sus manos empezaron a temblar.
—El viento me sopló…— dijo Haruka, mientras tomaba de los brazos a Michiru y de apoco la llevaba hasta el living para sentarla en el sofá, Setsuna y Hotaru las siguieron.
—Esto se está poniendo cada vez peor— dijo Hotaru, torciendo la boca.
—Sí…— dijo Haruka con preocupación.
U&S
Los muchachos entraban a su otrora apartamento. Después de dos años terrestres, los muebles estaban llenos de polvo, pero intacto al fin y al cabo. Dejaron sus bolsos en el suelo, mientras observaban su hogar. Yaten retorció su gesto con asquerosidad, tensando los dedos. Taiki se dirigió a un mueble donde había toallas y repasadores. Tomó uno de estos y se fijo por otros cajones si había un limpia muebles.
—No se tomaron la molestia en limpiarlo— dijo Yaten mientras miraba a su hermano con asco.
Seiya camino hasta la mesa y arrastro una silla, que también, estaba llena de polvo, paso su dedo índice por el asiento y miro la mancha negra de polvo.
— ¡Está asqueroso esto!
—En vez de renegar ¿por qué no limpian?— les reprendió Taiki, mientras pasaba el trapo por la mesa.
—Yo paso— dijo Yaten, y camino hasta lo que antes, era su habitación. Taiki negó con la cabeza, resignada. No había caso con su hermano menor.
— ¿Dónde están los trapos?— preguntó Seiya, antes de ser motivo de regaño de su hermano mayor.
Taiki le indicó y entre los dos, limpiaron el apartamento. Después de limpiar arduamente el lugar y ya cansados, se dejaron caer en el sillón, mientras Yaten salía de su habitación, en su forma femenina, con un mini short y una micro playera. Los chicos abrieron grande los ojos.
—Healer...— dijo Taiki poniéndose de pie, la peli plateada lo miro como diciendo ¿qué tiene de malo estar así?
—Aish— gruñó —, es que ya no soportaba estar así. Hace calor— mientras se abanicaba con la mano.
—Estás loca— le recriminó Seiya, mientras se ponía de pie y se acercaba a su, ahora, hermana—. Mira si alguien viene.
—Ya, ya, cállate, por favor. Me irritas— dijo poniéndose sus manos en sus oídos—. Al menos, dentro de estas cuatro paredes, seré Healer, y si quiero, estaré desnuda— dijo mientras se levantaba un poco la playera. Sus hermanos corrieron hacia ella.
— ¡No, no, no!— le dijo Taiki desesperado, mientras Seiya le tomaba con fuerza la playera y la tironeaba hacía abajo.
— ¡Qué amargados que son!— dijo soltándose bruscamente con desagrado.
—Healer, solo, compórtate, no puedes andar por aquí así como así, recuerda que somos famosos— le hablo Taiki con los brazos cruzados.
—Sí, sí como quieras— se tiró en el sillón, y a sus hermanos le salió una gota en la cabeza.
Tomo el control de la TV y lo prendió. Mientras que Seiya y Taiki se miraron y suspiraron al mismo tiempo. Pasando los canales, lo detuvo en un documental de gatos, y Healer se inclinó prestando atención y apoyando el control en el sofá.
—De verdad, no puedo creerlo— comentó Taiki, volteándose hacia la cocina. Seiya hizo lo mismo.
—Iré a ducharme—le dijo a su hermano.
—Está bien, veré que se puede hacer de comer— decía mientras abría la nevera y—¡Rayos!
— ¿Qué sucede?— le gritó Seiya desde la entrada del pasillo hacia sus habitaciones.
—Olvidamos comprar comida— Dijo Taiki y cerro la nevera.
—Habrá que pedir...— comentó Healer atenta a la pantalla de la tele.
—No has movido el trasero desde que llegamos, asique no comerás— Se sintió el gruñido del estomago de Healer, causando risas entre los hermanos.
La peli plateada sonrojada, puso sus manos en el estomago, como si con eso, detuviera los escandalosos ruidos provenientes de su interior. Se puso de pie, le daría su merecido a cada uno.
—Bien, si no me darás de comer, le diré a Ami que te comes los mocos— dijo con una voz picara y sonriendo maliciosamente, provocando sonrojo en Taiki.
—Yo... no me los comía... los analizaba— movía las manos negando tal dicho de su hermana. Con la cara roja como un tomate a punto de explotar. Seiya se revolcaba en el piso de la risa.
—Y tú, no te quedas atrás— dijo Healer con los brazos en jarra, y juntando las cejas, dirigiéndose a Seiya, que este se limpiaba las lágrimas—. Le diré a TU Odango, que tienes olor en los pies— Seiya dejo de lado toda la risa, transformando su cara a una de miedo.
— ¿Enserio piensas hacerlo?— le preguntó preocupado.
—Claro que lo haré, tonto— contesto sonriendo triunfal y se tiro en el sillón nuevamente, cruzando las piernas.
Taiki tomo el teléfono y Seiya se fue hacia el baño. No hubo más comentarios, que el triunfo de Healer.
U&S
Residencia Tsukino.
Luego de cenar y ducharse, Usagi se dirigió hacía su habitación. Se sentó frente al tocador. Estaba peinando su cabello cuando fijo la vista en el porta retrato, con la foto de Mamoru y ChibiUsa. La rubia suspira con tristeza, mientras toma la fotografía entre sus manos.
—Perdóname ChibiUsa— en eso, recuerda la charla que tuvo con Mamo-chan de camino hacia su casa.
-Flashback-
Ya los dos, se encontraban arriba del automóvil. Aún podía palparse el ambiente tenso entre ellos, pero también, se sentían aliviados.
Mamoru puso la llave y este hizo contacto, encendió y miro por el espejo retrovisor, hasta que pudo sacar el auto. Usagi estaba en un estado de trance.
—Usako...— le habló Mamoru, haciendo que la rubia voltee a verlo —: ¿Te sientes bien?
—Etto... si... ¿por qué lo preguntas?— dijo Usagi mientras jugaba con sus manos entrelazadas y miraba titubeante a Mamoru.
—Te noto rara... ¿de verdad, te sientes bien?— insistió con la ceja enarcada.
—Si...— miro por la ventana nuevamente, justo el auto se detuvo en un semáforo rojo. La luna se dejaba ver esplendorosa—, es solo que... pensaba en ChibiUsa.
El semáforo cambio en amarillo y luego a verde, el pelinegro apretó el acelerador y doblo una esquina, hizo unos metros y se detuvo cerca de la casa de la princesa lunar. Apago el motor y tiro su espalda hacia atrás, con las manos en el volante.
—ChibiUsa...— dijo mirando al techo del automóvil. Largo aire y miro a Usagi, que se notaba preocupada—, ella comprenderá Usagi-chan, y si el destino, como dijimos, nos alcanza, ella estará con nosotros.
—Pero Mamo-chan, esto no es así...yo...yo amo a ChibiUsa— bajó la mirada —, seguramente, me odie— Mamoru levantó delicadamente la barbilla de Usagi para mirarla a los ojos.
—Usagi, deja de culparte, disfruta, por favor— le dijo Mamoru con una sonrisa, la rubia asintió, no estando segura. El pelinegro arranco el auto, y manejo hasta la casa de Usagi.
A la princesa le dio un dolor grande en su pecho, pero tal vez, Mamoru tenía razón y tenía que hacer su vida.
-Fin Flashback-
Sin darse cuenta, una lágrima caía por su mejilla, detrás de ella, en la cama, estaban Luna y Serena.
—Hime— dijo la felina acercándose, se subió al tocador para ver mejor a Usagi y se sentó en sus patas traseras mientras movía la cola—. ¿Por qué lloras?
La rubia se apresuro para limpiarse las lágrimas.
—No Luna, no estoy llorando de tristeza... solo que...
La felina se impaciento.
— ¿Te has peleado con Mamoru, verdad?— Usagi parpadeó, entreabriendo los labios.
—No, al contrario— Luna abrió el hocico, y lo cerró, las palabras se le trabaron en la punta de la lengua, frunció el ceño y habló.
—Usagi-chan, se más explícita por favor— los pelos de la minina se erizaron y Usagi estiró la comisura de sus labios por la impresión que le dio el pelaje de la gata, tiro la espalda hacia el respaldo de la silla, en ese momento, la coneja se acerco y desde la cama salto al regazo de la rubia haciéndola sobresaltar.
—Está bien, está bien, no me presiones Luna— dijo Usagi moviendo las manos. Tomó aire, cerró los ojos, luego miro a su consejera—. Mamoru y yo...t-ter-terminamos— lo dijo largando más aire y esperando el regaño y sonrojada.
—Usagi— Luna quedó shockeada, movió la cabeza reaccionando—. ¿Lo dices enserio?... USAGI— grito, la rubia se cubrió la cara.
—Deja de ser escandalosa, si sigues así, no te diré nada— fingiendo molestia.
Su pecho subía y bajaba.
—Lo siento Usagi-chan, me sorprendí— Sus mejillas se tiñeron de carmín.
—Mamoru y yo terminamos... y decidimos que así será—Luna le sonrió a su protegida. Usagi le correspondió.
La puerta de su habitación sonó.
—Usagi, soy yo— la cabellera azul de mamá Ikuko se asomaba, con la puerta entre abierta.
—Mamá ¿sucede algo?— preguntó la rubia sorprendida.
—Si...— Ikuko le sonrió—. Mañana reiniciaran las clases, asique vine a avisarte que te vayas a acostar.
Usagi abrió la boca. Miro el reloj de su mesa de luz y ya marcaban pasadas las 10 de la noche.
—Oh— dijo—. Gracias por avisarme mamá.
—No hay de que hija— Ikuko entro a la habitación, mientras Usagi se disponía a acostarse en la cama, se acerco a la muchacha y le dio un beso en la frente—. Descansa.
—Si mamá. Gracias— contestó Usagi sentada en la cama.
Ikuko ya había abierto la puerta para salir.
—Buenas noches.
—Buenas noches— Dijo Usagi mientras veía como su madre cerraba la puerta, la gata salto del tocador hacia la cama.
—Usagi, no puedo creer lo que me cuentas— le dijo, mientras la rubia desarmaba la cama, y se metió.
—Sí, pero prometo contarte mejor mañana ¿sí?— la gata asintió.
—Por cierto ¿Por qué no les has dicho a las chicas del sueño que tuviste?— preguntó Luna mientras se acomodaba encima de las colchas, Usagi ya se había arropado.
—Porque... no quiero asustarlas, Luna, eso es todo— apoyo su codo en la almohada a la vez que apoyaba su cabeza encima de su mano.
—Ufff— suspiró —, veo que tendré que esperar hasta mañana.
—Así es— agarró las colchas, y las levanto para arroparse bien, Luna se acomodo a su lado y la coneja en la punta—, ahora a dormir. Buenas noches Luna, buenas noches Serena.
—Buenas noches, Usagi-san— dijo Luna, ya acomodada y cerrando los ojos.
U&S
Seiya ya había cenado, metido en su cuarto, y sentado en su escritorio, se puso a escribir la letra de una canción que había empezado a componer en Kinmoku, se puso la pluma en la boca, y continúo la melodía a capela.
—Y quiero ser, tu último dolor, te pido que me cures esta herida, yo sé muy bien que no es tu obligación, tan solo si amortiguas mi caída, serás mi salvación— escribió, y dejo la lapicera a un costado. Se tiró hacia atrás con los brazos en la nuca y miro el brillo que la luna le estaba regalando. Se paró y camino hacia la ventana a observar el hermoso satélite terrestre.
—Es preciosa— se dijo mientras miraba fascinado la luna —, como ella— pensó en su Odango.
Después de mirarla por largo rato, suspiró y se levanto para salir de la habitación e ir por algo de comida.
Healer se había quedado dormida, con la televisión prendida, sonrió y la acobijo con una manta que tenía a mano. Taiki estaba lavando los trastos.
—Seiya— miró el reloj de la cocina —, es tarde ya.
—Lo sé Taiki, iré a dar una vuelta, tengo hambre ¿quieres algo?— le preguntó mientras se ponía la chaqueta.
—No, por mí está bien. Pero no vuelvas tarde, y ten cuidado ¿sí?— dijo Taiki. Seiya asintió. Tomo las llaves de una mesita y salió del departamento.
Era verano todavía, pero por alguna razón, había viento, asique se puso las manos en los bolsillos y camino por las calles de Azabu, perdido en sus pensamientos, no se había dado cuenta que había llegado a la casa de...
—Bombón...— pronunció mirando el balcón. Sonrió de lado.
Parecía ser que el destino se empeñaba en llevarlo al mismo lugar. Estaba a punto de seguir caminando, el hambre se le había ido, pero sintió el ruido de la ventana del balcón moverse.
Usagi en ese momento, que no podía dormirse, abrió la ventana, sintió el viento en la cara, una calidez conocida para ella, salió al balcón y al asomarse, vio la silueta de Seiya.
Los dos conectaron sus miradas. Usagi sonrió.
—Seiya...
—Bombón— dijo mientras sonreía—. Vaya... ¿te levanté?
—Mmm-mmm— negó con la cabeza—: ¿Quieres que te abra?— le preguntó a punto de entrar para ir hacia la puerta de entrada.
—¡No Bombón!, me conformo con ver tu hermoso rostro— le dijo con una sonrisa arrogante.
Usagi se sonrojó.
—Me pareció haber tenido un deja-vú— los dos rieron. Usagi se apoyó en el barandal de su balcón—. De verdad ¿no quieres entrar?
Seiya se sentía pervertido si decidía entrar, pero... ¡A la mierda las formalidades!
—Está bien, pero solo un rato— Seiya saltó la reja, y se trepo a un árbol que daba directo al balcón, Usagi estaba de todo los colores, por miedo a que el pelinegro se cayera, finalmente llego hasta la punta y salto, hasta quedar frente a la rubia—. Aquí me tienes— dijo señalándose a sí mismo—. ¿Me extrañaste?— le preguntó con una sonrisa de costado.
Usagi rodó los ojos y puso sus brazos en jarras, fingiendo molestia.
—Se te pega lo de engreído— Seiya se rió. El muchacho se perdió mirando los ojos de Usagi—. Seiya...— ésta se acercó un poco a él, tuvo que tirar un poco la cabeza hacia atrás para verle.
—Odango... yo...— sus mejillas se encendieron—, yo te extrañe— Le dijo.
—Seiya...— salió de los labios de Usagi —, y yo...a ti. Me alegra volver a verte.
La rubia estiró sus brazos y lo abrazo por la cintura, mientras apoyaba su cabeza en el pecho de Seiya, este con una mano, la tomó de la cintura y con la otra, le acaricio el pelo, mientras apoyo sus labios en la cabeza de Odango. Se quedaron así por un largo rato, con el sonido de sus respiraciones, incluso el de sus corazones. Un suspiró salió de Usagi.
Se separaron un poco para verse, los dos sonrojados. Seiya le sonrió con ternura, mientras pasaba un mechón de pelo por detrás de su oreja.
—Esta vez, espero... que seas feliz— Pronunció, luego se arrepintió de haberlo dicho.
Usagi tomó la mano de Seiya y entrelazo sus dedos, con extremo sonrojo, miro al pelinegro con ¿amor?
—Seré feliz, si tú te quedas cerca de mí.
—Nunca me alejaría de ti, al menos que tú me lo pidas— Le respondió Seiya apretando el agarre.
Usagi se rió nerviosamente y Seiya no comprendió el porqué de esa risa.
—Quiero que te quedes a mi lado... para siempre.
Seiya ladeo la cabeza, y frunció el ceño.
—Pero... ¿tú no estás con Mamoru-san?
—Jaja— largó Usagi, Seiya se sentía aún más confundido —, tonto, luego dices que yo no entiendo...
—Pero Odango, podrías ser...— fue callado abruptamente por los labios de Usagi, que capturaron los suyos, está paso sus brazos por su cuello, y Seiya tardo segundos en corresponderle, pero antes de cerrar los ojos, se grabó en su memoria, el hermoso sonrojo de su bombón, tomo su cintura con delicadeza y profundizo el dulce beso, suavemente, se tomaron su tiempo para recorrer sus bocas y danzar sus lenguas.
La mente de Seiya, viajo hacia quien sabe dónde. No le había hecho justicia en sus sueños y se sintió un idiota. En cambio Usagi, había pensado millones de veces, si eso era lo correcto, pero finalmente lo hizo, además, estaba llena de sensaciones con respecto al pelinegro, y qué decir de su curiosidad por querer besarlo. Sus labios se estaban volviendo una adicción…
Finalmente se separaron más por falta de aire, que por ganas. Usagi estaba hecha un tomate, y Seiya... Seiya estaba más enamorado que nunca...
—A esto me refería— dijo apenas audible la rubia, sin soltarse de su cuello y sin romper el contacto visual. Seiya sonrió y asintió, sin soltar su cintura.
La noche, la luna y las estrellas fueron testigos silenciosos de las promesas de amor, testigos de lo que acaba de iniciar... ¿Será que es el principio de algo nuevo?
Continuará…
¡Hola! ¿Me odian? Jajaja
¿Esta enredado no? Relax, take easy, ya se va a desenmarañar todo esto.
Para ser sincera, este no iba a ser el final de este capítulo, pero bueno, ciertas personitas me pidieron que haya beso… y Seiya se lo merecía ¿Por qué no? Pero esto no va a quedar así eeeeh! Sépanlo que no se las voy a hacer fácil muajaja. Y no se pueden quejar, el capítulo es larguísimo JAJA, se los traigo porque la semana que viene no creo que pueda alzar el siguiente!
¿Qué opinan? ¿Qué sugieren? ¿Les va gustando hasta el momento? Sus reviews son bienvenidos.
Y hablando de reviews, vamos a por ellos…
Mara: Jajaja espero que te haya gustado amiga (:
Lili: ¡Claro que te entiendo amiga! Amo a Seiya, e intento ponerme en la piel de él, a la hora de mirar a Usagi, creo que Usako es su mayor tesoro, su talón de Aquiles… si me pongo a definir, no terminaría más xD jaja en fin, espero que te haya gustado este capítulo.
Yuuki Miaka-chan: ¿Te gusto? Espero que sí, sino, acepto tomatazos xD
Kentauride Jay: Creo que las dos pensamos lo mismo sobre la conejita jajaja… con respecto a esa "personita" en realidad me cae súper mal… pero como veras, siempre está presente, quiera o no… no hay forma de cambiarlo… en cuanto a lo de que es su propia enemiga, vaya, va a ser interesante hacer a Serenity de mala. Veremos cómo continua esto… gracias por pasarte, ahora que dejo este capítulo, me dedicare a dejar reviews por algunas historias, asique te llevaras algunas sorpresas jaja ya estuve leyendo tus fics… un beso.
Demencia: A Vos! ¿Qué decirte a vos mi querida amiga? Compañera y segundo opinión y de ideas, sin vos, no hubiera podido hacer la secuencia de Healer, te debo nuevamente el derecho de ideas, sino, estaría rompiéndome la cabeza, pensando en que agregarle! Espero que te guste este capítulo ¡! Te súper amodoro y repito, GRACIAS inmensas por tu aporte. Te lo dedico con todo cariño y amor, perve! ;)
Princessnerak: Jajajaja me encanta tu sospecha… veremos ¿Quién dice no? Espero que te haya gustado este capítulo.
Rogue85: ¿Y qué tul? ¿Me lucí? Jajajaja, a vos también te dedico este capítulo, espero no haberte decepcionado, y sabes muy bien que acepto las críticas eh! Y me encanta que prestes atención a esos detalles, como la actitud de Haruka o lo de Mamoru… pero voy a seguir construyendo tensión sexual… jajaja un beso y un abrazo. Te adoro! Y sé que vendrás al lado oscuro con nosotras. Muajaja xD.
Sol Bronte: gracias por pasarte, se que vas unos chaps atrás, pero se valora la intención! No te preocupes por las parejas "canon" xD no te haré arder los ojos jaja. Un abrazo bien fuerte.
Gracias a las personas que leen anónimamente y a las que ponen follow/favorite a la historia, de verdad, me sigo sorprendiendo xD
Y una última aclaración que quería hacer antes de terminar, es que en unos dos o tres capítulos más, el rating cambiara de T a M. ¿El motivo? Simple. El fanfic está tomando un lenguaje subido de tono, además, de que contendrá escenas explícitas (sexo, violencia, etc.) y lo hago para no soportar las denuncias, bla bla bla. En fin, ahora sí, las dejo en paz.
Besos y abrazos.
Yuki Lunar
Edit: 14/07/2018
