Capítulo 8
Seducción fatal
Era fácil darse cuenta de la mirada que Draco lanzaba en ese momento y a quien. A través de sus ojos se podía observar a un Harry sorprendido por sus palabras. No acababa de salir de su conmoción y comenzaba a sentir las molestias de sus heridas. Sus miradas se reflejaban en los ojos del enemigo. Furia y descontento. Permanecieron callados; observandose detenidamente. Entonces, de la nada, quizás, una brisa fría y débil los embriagó. Sintieron, por un instante, que perdían las fuerzas y no eran dueños de sus actos. Que alguien les absorbía sus energías. Miraron en derredor con el entrecejo fruncido, tratando de hacerce de vista en la sala oscura. Volvieron a mirarse; callados.
¡Quitateme de encima! – Ordenó Harry, entre cansado y fastidiado. Draco le miró, como volviendo al presente después de que una máquina del tiempo lo transportara al pasado. Reaccionó. Harry se sintió mejor una vez su enemigo había quitado todo su peso de él. Se levantó del mueble con dificultad y encaró a Draco. Aunque, este último no lo miraba concentradamente del todo. El, Harry, también lo sintió. Volvió a escrutar entre lo desconocido.
Espero que me obedezcas, Potter – Draco lo trajo de vuelta de sus pensamientos. Volvió a posar su mirada en él. Sintió un estremecimiento por todo el cuerpo. Estaba débil. Debía descansar. No atinó a decir nada y solo vió como se marchaba aquel rubio de apariencia fantasmal bajo la penumbra. Indudablemente no le había gustado la forma en que Malfoy le pedía que se alejara de su familia. Sonaba a orden más que a un favor. Pensándolo, Malfoy nunca le pediría un favor. Pero, tampoco fue capaz de responderle como se merecía. No tenía ganas de discutir. Se quedó por un momento postrado, allí, como si estuviera abandonado, para luego ponerse en marcha e ir hacia su recámara a descansar.
Draco entró silenciosamente a su recámara tratando de no hacer el más leve ruido que despertara a Cameron. Por Dimitri no había problema. Se detuvo delante de la puerta cerrada y se quedó paralizado, allí, pensando en nada. Estaba en el limbo. El movimiento de su esposa desde la cama lo hizo moverse. Se dirigió hacia la ventana por la cual se colaba una vaga ráfaga de luz plateada. La luna llevaba dos noches alumbrando en todo su esplendor. Volvió a echar una mirada escrutante a la calle del pueblo. Los faroles estaban encendidos alumbrando las entradas de las antigüas casas abandonadas. Todo aquello sería el escenario perfecto para filmar alguna película de terror. Comenzó a desbotonarse la camisa y pensó. Justamente acababa de darse cuenta que se había acostado con ropa y había salido con ella puesta. Cameron se habría mortificado de verlo dormir con ropa puesta, pero no le había preguntado. Notando todo lo que había ocurrido fugazmente: No se habían hablado casi todo el día. Ella parecía temerosa por algún lado. Ambos sabían que nunca llegarían a lo físico, pero algo en ella le hacía lucir temerosa, fatigada, desconcertada ... Resignada.
Draco – Llamó con voz rasposa, recostandose sobre la cama - . ¿Podemos hablar? – Preguntó, dudosa, como si estuviera pidiendo a un desconocido algo que sabía no concedería – Me gustaría aclarar ... – Calló inmediatamente, estudiando el rostro de su esposo. Draco estaba serio - ¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué no me hablas? Estas raro ... Frío. ¿Qué te incomoda? Draco ...
Cameron – Le cortó. En ese momento empleó su tono más severo – Me gustaría saber del por qué avisaste a Potter de lo que íba a pasar en el Costa Concordia...
¿Es eso? ¿Por eso te estas comportando así? ¿Y qué querías? – Preguntó, con un ligero signo de molestia - ¿Querías que lo dejara morir? ¿Debía hacerlo, Draco? ¿Ah? – Lo fulminó con la mirada, mirada que el chico evadió por unos segundos – Draco – Prosiguió - , yo ví como Harry ...
¿Cómo le llamaste? – Preguntó rápidamente Draco, acercándose peligrosamente a ella y cegado, por un instante, de odio - . Veo que se tienen mucha confianza. ¿Qué? ¿Ya se cuentan los secretos? – Ironizó.
¿Qué es esto? ¡Por Dios, Draco! – Exclamó la rubia - ¿Qué insinúas? ¿Acaso piensas que entre Harry – Ante la mención, Draco no pudo contener el rodar los ojos y después volver a verla. Serio – y yo hay algo? ¿Crees que lo salvé por algún motivo? ¡Pues, así es!
¿Y cuál es?
El cristal le cortó la garganta, Draco. Moría lentamente ... No pude dejarlo morir así – Draco entendió. Era una forma horrible de morir. Cameron era de buenos sentimientos para dejar, que incluso un enemigo, muriera de esa forma. Por lo menos eso pensaba él. Pero la forma en que Longbottom metió cizaña dentro de su cabeza le hizo pensar en todos sus actos, los de Cameron. Había algo raro - . A pesar de todo, Draco ... Son conocidos. ¿Si estuvieras en mi lugar ... Lo hubieras dejado morir? – Esa era la pregunta a la cual el rubio temía. No quería contestarla. Quizás, antes, hubiera dicho un sí rotundamente. Ahora, si decía un no, era un no desinteresado. Un no que lo único que dejaba ver en claro era que no sería capaz de dejar a alguien morir una vez supiera lo que ocurriría. Sería ser complice de la muerte. Por más que Potter fuera su enemigo y por más que le hubiera deseado la muerte en momentos de discuciones ... En realidad, no le deseaba ese mal, como dice el dicho: Ni a su peor enemigo - . ¿Hubieras dejado que muriera ... Aunque fuera tu peor enemigo?
No – Fue lo único que dijo en un tono decidido, mirándola fijamente. Cameron sonrió.
Lo sabía – Exclamó, extasiada. Draco la miró por un instante, intrigado. ¿Qué se proponía? - . Me alegra que me hables con sinceridad en cuanto a Harry ...
Siento no decir lo mismo de tí, Cameron – Su esposa lo vió, un poco sorprendida - . No quiero dudar, ni estar celoso, pues eso es inseguridad y eso fue lo que nunca imaginé me pasaría contigo. Pretendo estar seguro, pero no lo puedo, del todo. Algo, muy en el fondo me hace dudar de tus intensiones con Potter. Lo tratas raro y ahora le llamas por su nombre ...
Yo estoy tranquila, pues nunca pensaré tener algo con Harry. No sé sus intensiones, pero no creo que a él, yo, le interese, tampoco. Yo ... Solo he hablado en dos ocasiones con él. Ya sabes cual fue la primera y bueno, esta mañana se me acercó y me agradeció por todo. Me dió las gracias en su nombre y el de sus amigos. Eso fue todo. No veo porque tengamos que ser enemigos yo y él ...
¡No quiero que verte a su lado! ¡No te quiero ver con Potter! – Gritó en un susurro desesperado, tratando de no despertar a su hijo. Se sentó a su lado – No quiero...
No sé cual es el problema y tu pensar, Draco – Dijo un poco decepcionada – Pero yo, no sé otros, solo veo a Harry como a un amigo. Te tengo a tí y no necesito de otro. Yo aún te quiero y no creo que ese sentimiento desaparezca. Además, Harry no es mi tipo. Podría llegar a ser tierno y todo, no sé, pero no me gusta como pareja – Se volvió a acostar en la cama e hizo conexión con su esposo.
Te creo – Le besó tiernamente la frente - . Desconfió de él, pues no se de sus intenciones. Podría venganzarse por lo que hice ... Podría enamorarte – Volvió a ponerse serio para que no quedara duda de que no hablaba en vano – Y si lo hace, no sé de lo que sería capaz de hacerle ... No sé.
Eres muy impulsivo ...
Lo mataría – Declaró Draco, alejándose de ella y volviendo a ver por la ventana.
No sabes lo que dices – Reclamó en total calma, dándole la espalda. Draco la vió desde allí.
Lo mataría – Volvió a repetirse para sí mismo, contradiciendose.
Temprano en la mañana, cuando faltaba poco para salir el sol, las gemelas De Cabot tocaron las puertas de los dormitorios avisando que era hora de levantarse. Muchos se sobresaltaron del hecho, pero obedecieron, aunque fuera a regañadientes.
Justamente antes del amanecer, todos se vieron a la cara fugazmente. Traían cara de trasnoche y vestían con la misma ropa de siempre. Ocuparon la sala silenciosamente. Las velas encendidas seguían iluminando a luz viva toda la estancia. El cielo, a trevés de la ventana, aún permanecía oscuro. Antes de que cualquiera de ellos preguntara a los hermanos De Cabot del por qué de la reunión tan repentina, ellos comenzaron a hablar, sacándoles cualquier duda al respecto.
Debido a la falta de comida se veían en la obligación de buscarla. Eran más, ahora ... Así que necesitaban ayuda. Nadie estaba obligado, pero era hacerlo o morir de hambre. Los hermanos De Cabot solo saldrían a buscar para abastecerse por unos días. Solo para ellos. Los naufragos volvieron a mirarse rápidamente para buscar, quizás, en sus miradas, la decisión que iban a tomar. Realmente, no tenían muchas elecciones ...
Apretó su puño en una de las ubres de la vaca y jaló hacia abajo. Habia satisfacción y emoción en la mirada de Hermione, quien era custodiada por uno de los gemelos, según él mismo: Chase, quien le veía con un brillo especial en los ojos. Observaba con aparente atención, cuidando de que la principiante hiciera bien su labor. Más alla, Luna se daba a la tarea de recolectar la mayor cantidad posible de huevos, enfrentándose a unas furiosas gallinas. Su cabello parecía un nido de pájaros hecho de plumas blancas. Lucía aturdida y por momentos recobraba la conciencia y mostraba maravillada.
¡Que criaturas tan extrañas! – Comentó para sí misma, tomando un huevo de un pajar. Lo observó - . Interesante ...
Más allá ...
¿Te gusta? – Preguntó Chase a Hermione, quien seguía concentrada en su trabajo. La chica volteó a ver al jóven postrado a un lado de ella.
Es ... Fácil y divertido, supongo.
Si, que lo es.
¿Haces esto a diario? – Cuestionó, interesada, volviendo su vista a su trabajo.
No. Siempre nos turnamos y así no se nos hace monótono todo esto.
Bueno.
Sí.
Es extraño, ¿ves? Digo, se supone que ésta es una isla mágica y no visible ante nada muggle ...
¿Otra vez vuelves con lo mismo? – Hermione le volvió a mirar, seria - . ¡Esta bien! Realmente, no lo sé y eso no es lo más importante. El caso es que estan aquí y tenemos que aprovecharlo. Lo más seguro algún poder muggle permite que estén aquí... La naturaleza, quizás – Explicó vagamente. Hermione no pensó en su tonta teoría. No encontraba respuestas, pero era intrigante y extraño.
Estos animales deben de tener mucho tiempo aquí, supongo ...
Sí. Desde que nací siempre los he visto. Se reproducen rápido entre ellos mismo.
No hay otra explicación.
Así es – Dijo Chase, viéndola como se mira a un diamante gigante.
Coralia lo vió desde un par de metros. El rubio traía el pantalón rojo remangado hasta casi llegar a las rodillas. Podía ver sus piernas blancas y fuertes internándose entre el agua del río forrado por frondosos árboles. Gotas de agua, casi invisibles, que caían de la cascada, chocaban en su rubia cabellera haciendo que su cabello luciera mojado, pegándose a su frente. Sus ojos grises estaban concentrados en lo que estaba haciendo: Llenar los envases con suficiente agua. Su amigo lo ayudaba más atrás. Miró su pecho, traía la camisa blanca desabotonada mostrando una ligera capa de vello mojado adjuntandose y acentuando mucho más el color en él.
Blaise observó a la gemela que se hacia llamar Coralia. Miró a Draco y desde la corta distancia comenzó a entablar una conversación, en susurros, con él.
¿Ya te fijaste como te mira? – Preguntó con una sonrisa divertida.
Sí, desde que llegamos no para de mirarme...
Ay, hermano – Exclamó, suave. Con el tono que emplea un mayor con experiencia y sabiduría a un jóven novato e inocente - . Para mi que la gemela se muere por tí ...
Sabes que no me interesa. Cameron ...
Lo sé, lo sé. La chica esta buena, pero no me gustaría que te enredaras con ella ...
¡Es toda tuya! – Ofreció Draco, con una sonrisa temblorosa, pasando otro envase a Blaise, quien los iba colocando sobre una roca inmensa a un lado de la orilla.
Lo digo más bien por Cameron. No valdría que le hicieras eso. Que la engañes.
¡No pienso hacerlo! – Dejó en claro - . Además, tenemos muchos problemas como para que me ponga a pensar en amoríos. Mi mente no está en mujeres en estos momentos ... – Blaise entendió a que se refería. A él le pasaba algunas veces. A todos los hombres le pasaba, realmente.
Puede que no estés interesado, pero mujer es mujer y su apellido seducción, así que preparate, porque esa jovencita tiene cara de atrevida – Setenció, echando una leve mirada a Coralia, quien los observaba desde unos metros más abajo - . ¡Mira a la descarada! Esa no te dejará tranquilo hasta que logre lo que quiere ...
¿Y según tú, qué es lo que quiere?
¡Todo! ¡No te hagas el imbécil, Draco! – Replicó en un suave susurro, para que Coralia no lo escuchara, aunque, era evidente que ella sabía que estaban hablando. Podía verla con el entrecejo fruncido tratando de adivinar de que hablaban - . ¿Por qué crees que ella nos quiso acompañar con tanta insistencia? ¿Por qué crees que nos puso a hacer el trabajo más fácil? ¡Esa lo último que quiere, teniendote al lado, es trabajar!
¡Cállate!
Si por decir la verdad he de callarme, lo haré, pues mis sospechas son tus certezas.
¡Lo que digas! – Dijo Draco con exasperación, concentrándose en su trabajo y en no hacer caso a su amigo. Le molestaba todo respecto a esa misteriosa gemela - . Ahora ¡Dejame en paz!
¿Qué es lo que te pasa? ¡Desde ayer estas raro! ¿Qué fue lo que te dijo Longbottom? - Dió en el clavo, Draco lo miró entre enojado y sorprendido.
¿De qué hablas?
¡No te hagas conmigo, Draco! – Se volvió a quejar - . ¿Crees que no me di cuenta de que lo seguiste después de que vimos lo que pasó con el bote? ¿Qué fue lo que te dijo?
¡Nada! – Volteó enojado hacia su trabajo.
¿Y por nada te pones así? ¿Por nada te comportaste tan raro, ayer? ¡No trates de engañarme! Pero, esta bien, si no me lo quieres decir ...
¡Esta bien! – Explotó, subiendo un poco el tono de voz. El interés de Coralia se acentuó, por lo que Blaise le pidió que hablara más bajo - . Me dijo que había visto a Potter tratando de enamorar a Cameron – Blaise representaba el vivo retrato de la incredulidad y la sorpresa.
¿De qué estarían hablando? Se preguntaba dentro de sí, Coralia. La duda le invadía y no podía con tanta intriga. Pero, debía admitirlo, eso no le importaba tanto como su propósito por descubrir que era eso que el rubio despertaba dentro de ella. Vió que el trabajo estaba acabado, así que mandó al amigo del rubio a que se llevara los envases. Se acercó a ellos.
Te acompaño – Dijo Draco a Blaise, a la vez que pretendía tomar algunos envases.
¡No, tu te quedas! – Avisó firmemente, Coralia.
¡Ya dije que lo acompaño! No podrá solo con todo eso – Dejó ver Draco, firme y serio. Esa chica no le llevaría la contraria - . Además, ya terminamos el quehacer ... Así que no tendrás motivo, tú ni tus hermanos, de quejarse.
¡Esto aún no termina! – Replicó Coralia, seria y decidida, endureciendo sus rasgos - . Tu – Se dirigió a Blaise - . Si no puedes con todo, te recomiendo que hagas dos viajes, pero necesito a tu amigo ... Aún no termina todo. ¿Qué creían? ¿Qué esto era todo? ¡Es trabajo para chicas! – Draco se tornó como un tomate de la furia - . Necesitamos seguir con las demás labores ... Aquí solo se descansa de noche.
¡No hay problemas, Draco! – Dijo Blaise, viendo a su amigo enfurecido. Coralia levantó las cejas interesadamente – . Yo puedo solo. Tu ve ...
Así que Draco ¿No? – Comentó Coralia, viendo a el hombre delante de ella - . Bien ... – Blaise se adelantó hacia la roca gigante. Vió los cinco envases medianos. Tendría que ir y volver.
No te mortifiques – Volvió al ataque, Coralia – Es un trabajo que hago muchas veces. El es hombre y sabrá como arreglárselas. Pero te necesito para la siguiente labor. No puedo ir de pesca yo sola – Draco la vió, enojado y asimilando lo que decía - . Así que deja de cacarear y no me contradigas ...
¡Tú no me dices lo que tengo que hacer! ¿Quién te crees que eres, mocosa? ¿Es que no te has visto? ¿Cómo se te ocurre que yo pueda obedecer a alguien menor que yo ...
El respeto se gana y se le da a todos ... Tu pareces bien educado, pero solo eso.
¡Habladora! ¿Aprendes para nada? Entonces ¿Por qué no te ganas mi respeto? ¡Y deja de tratarme como si yo fuera tu enemigo!
Te trato como yo estoy acostumbrada a tratar con la gente. Lo que pasa es que no soportas que te hable con superioridad ...
¿Superioridad? ¡No seas igualada!
¿Quién es el hablador, ahora? ¿Quién crees que es superior a quién, aquí? Recuerda que en tierras de ciegos, el tuerto es rey – Draco cerró su puño y se contuvo, sabiendo que ella tenía razón. Todo quedo en un incómodo silencio, roto por la suave corriente del río. Ni siquiera necesitó voltear para darse cuenta que Blaise ya no estaba. Pura intuición - . Ahora, olvidemos el inconveniente y vayamos ...
¡Esta bien! – Dijo Draco, sonriendo para sí – Pero si no quieres ir sola, tendrás que agüantarte. Estoy muy cansado y necesito descansar – Posterior a aquello, se sentó sobre una piedra enterrada entre las aguas.
¿Cansado? Arrgg – Se quejó - . Tendrás que irte acostumbrando a la vida de aquí. Es muy dura, Draco.
¡No seas confianzuda! No te di permiso para que me tutees ... ¿No que muy educada? Para ti soy: Don Malfoy.
Draco – Insistió. Draco rodó los ojos y se perdió en el horizonte. Sintió que ella se sentaba en otra roca a la altura de sus pies. Permanecieron en silencio un largo rato. No tenía ganas de seguir hablando con esa chiquilla. Necesitaba relajarse y el sonido de las aguas arrastrándose costa abajo era agradable. Sintió la mirada de Coralia sobre él, pero la ignoro. Lo confirmaba cada vez más. Esa jovencita estaba babeando por él.
¿Qué haces? – Preguntó Draco, sorprendido y volteando a verla. Había agarrado su pie derecho sorpresivamente, sacándolo de entre las aguas y posándolo sobre sus calientes muslos. Sintió los dedos de ellas presionándole la planta del pie. Le estaba proporcionando un masaje.
Es para que te tranquilices y te sientas mejor – Sabía que Draco estaba enojado con ella. Debía ganárselo y con su actitud no lo conseguiría. Necesitaba ser diferente con él. Si a él le gustaba ser el controlador, ella sería la sumisa aunque fuera contra su voluntad. Debía hablarle suave y convencerlo de que se dejara masajear. No se trataba de darle placer solo a él. Ella, también, sentía placer al estar tocandole sus piernas mojadas. Sabía, también, que se estaba controlando de darle una tunda y se había tomado el derecho de tomar su pie sin su permiso, así que actuaría según la forma él se encontraba. El estaba en derecho de reclamar su pie y eso era algo que no quería. Quería seguír teniéndolo prisionero para ella. Esa piel pálida era extremadamente suave - . Además, así ya no estas más cansado. Dejate llevar y relajate – Lo sintió intentar quitar su pie, pero ella se negó, viéndole a los ojos - . Dejame. No te haré nada malo, Draco – Y presionó las yemas de sus dedos contra el pie del chico. Se había rendido y había caído en sus garras - . ¿Te gusta?
Se podría decir que no lo haces mal – Confesó, pero aún sentía esa rabia contra esa chica. Aún no llegaba a caerle del todo bien - . Serías una buena sirvienta ...
Podría serlo, pero solo para tí ... – Se ofreció con una sonrisa pícara.
¡No seas una cualquiera! Estoy casado ...
¿Y? No te pido las estrellas ni el universo ... Solo algo de tí.
¿Qué es lo que quieres? – Preguntó Draco, exasperado, dejando que el sol golpeara en su totalidad toda su cara y Coralia observara su hermoso perfil mojado.
Quiero tu boca ... – Confesó timidamente, mientras seguía gozando con el pie de Draco. Sintió sensaciones nunca antes experimentadas en todo su cuerpo. Como si la corriente del río estuviera dentro de su cuerpo. Sintió la humedad entre sus piernas y cerró los ojos. Llevó su cara hacia atrás y colocó con toda su calma el pie del rubio entre sus piernas. Presionó lentamente sin darse cuenta de la mirada sorprendida que Draco mandaba. Estaba paralizado - . Siento algo desconocido y me gusta – Logró decir, aún dominando la extremidad de Draco - . Me gusta sentir tus piernas entre mis manos ... Y entre mis piernas. ¿Sabes? Una vez pregunté a mi madre que qué era eso que llevaba entre la piernas ... Y me dijo que era el momento de que supiera la verdad. Nunca me interesé hasta que una vez comencé a sangrar y me lo contó todo. Me lo dijo a mi y a mi hermana. Me dijo que era normal entre las mujeres, pero que nunca debíamos decirles a nuestros hermanos del secreto de la mujer. Y así lo hicimos, pero ante tí he fallado. Desde que te vi sentí la corriente del río dentro de mi cuerpo y no sé lo que me pasa. Me gusta tu cara, me gusta observarte. Es un placer indescriptible que me provoca cosas nuevas y ... Que sueñe despierta con tu cuerpo fuerte. Y eso hace que me moje y no sé por qué, pero me gusta. Quisiera estar así. Quisiera tu boca junto a la mía. Como observe una vez la de mi padre junto a la de mi madre. Siempre viví con la intriga y desde que te ví solo he soñado con eso. Por eso te digo ... Quiero tu boca, Draco.
Volvió su vista a Draco, quien lucía sorprendido y la miraba atónito.
¿Qué es lo que sucede? – Preguntó con el miedo recorriendo sus venas - . ¿Por qué me miras así? ¿Por qué no me respondes? ¿Qué?
¡No puedo! – Dijo sinceramente, tratando de evitarla.
Pero ¿Cómo te atreves a rechazar lo que te pido cuando te he confesado mis sentimientos de esa manera? – Preguntó entre rabiosa y sorprendida.
¡No puedo! – Volvió a repetir. Retiró el pie violentamente para así acabar con todo. Coralia enfureció y se lanzó hacia él y lo hizo. Hizo lo que vió hacer algún día a sus padres.
Draco intentó quitársela, pero no pudo. Ella se posó sobre el, haciendo que cayera hacia atrás, acostado. Ella presionaba sus labios contra los de él y pudo sentir, en una ocasión, que sus dientes chocaban. La tomó de la cintura para tratar de quitársela, pero en ese momento Coralia le arañó el cuello y tuvo que dejar escapar un gemido de dolor. Un punto de su herida se soltó y comenzó a sangrar. El fluido rojo se internó entre la corriente y comenzó un viaje sin final. Entonces, la única idea que venía a la mente de Draco era morderle los labios. Lo hizo y Coralia se despegó rápidamente comenzando a sangrar. Dejaba escapar gemidos eufóricos y agotadores y en su cara no cabía el descontento.
Para la mala suerte de Draco, Harry Potter observaba el show escondido desde unos matorrales bien tupidos. En su cara la sonrisa de la maldad era más que evidente. En sus manos cargaba una canasta repleta de: La fruta prohibida. Era el resultado de una hora de trabajo entre clasificaciones y estrictas ordenes. Y aunque aún faltaban cosas por hacer, el día sería entretenido. El se encargaría de que muchos eventos salieran a relucir. Un poco de mentira no estaba de más. No.
El radiante sol del mediodia daba de lleno sobre la isla.
Blaise caminaba de vuelta al pueblo. Atravesaba el bosque que se interponía ante su punto de entrada. El río, a su lado, era su guía y compañía. Cargaba dos de los cinco pesados envases de agua. Se sentía incomodo. Pegajoso. La idea de estar con la misma ropa de traje, sofocante y sin la oportunidad de darse un baño no le hacia gracia. Se detuvo en la orilla del río. Dejó los dos envases a un lado y se sentó en una roca. Se quitó los zapatos y metió los pies al agua; aunque ya lo hubiera hecho unos minutos atrás. Miró a la nada y trató de relajarse en ese paradisiaco lugar. Pero justamente unas pisadas en hojas secas llamaron su atención, haciendo que volteara con ímpetu.
Hermione, quien cargaba dos galones de leche, venía a la par con Luna, quien llevaba una canasta de huevos. Hablaban armoniosamente y sonreían una a la otra. Se percataron de Blaise y Hermione no pudo evitar sorprenderse. Le sonreía y temerosamente le correspondió. Luna la miró significativamente y se alejó. La llamó, pero la chica no le puso caso. Tal vez pensaba que tenía que dejarlos solos, pero ella no quería estar a solas con él. A pesar de todo, algo en ella no hacía que le tomara toda la confianza necesitada para estar a gusto.
Blaise se acercó rápidamente, dando saltitos de diestra a siniestra tratando de evitar las ramas u otras cosas que le lastimaran. Una vez estuvo frente a ella, la vió a los ojos y sintió ese extraño sentimiento corriendo por sus venas, otra vez. Siguió sonriendo.
¡Hola! ¿Cómo te ha ido? – Le preguntó.
Pues, bien, creo – Respondió Hermione, levantando los dos galones que cargaba en ambas manos - . ¿Y a tí?
No tan mal, pero me temo que tendré que dar dos viajes – Hermione no entendió, pero Blaise hizo un ademán, restándole importancia y sonriéndole - . ¿Por qué no me acompañas un rato? – Invitó, mirando hacia el río. Supo que le había tomado por sorpresa.
Ah, este, er ... eeh – Balbuceó - . No sabes cuanto lo lamento, pero, no sé, tengo que llevar esto a la casa y ...
Yo, también, tengo que llevar esos envases con agua – Informó, señalandolos - . Podríamos ir juntos - . Hermione solo sonrió, sonrojada. Quizás por vergüenza o por no querer o no poder encontrar la forma adecuada de decirle que no. Se sentía incómoda con todo aquello, pero raramente se sentía, a la vez, agradecida con él. El la había salvado, gracias a él y claro, la esposa de Malfoy. Antes de que pudiera decir algo, él le arrebató los galones de ambas manos y la encaminó hasta la orilla del río.
Solo por un ratito – Dejó en claro.
¡Como quieras! – Le hizo saber Blaise, dejando los galones a un lado de los envases y sentándose en la roca nuevamente, invitándola a hacer lo mismo. Hermione lo hizo. La vió por largo rato, cayendo, ambos, en un silencio incómodo. Traía el mismo vestido que la noche que naufragaron. Noto que, también, estaba descalza. Era de suponer. No caminaría por lugares así en tacones.
Zabini ... – Comenzó Hermione, sin saber como seguir.
¡Dime Blaise! – Ella le miró sorprendida y él siguió sonriendo, dejándole en claro que debía haber confianza.
Bueno, Blaise, yo ... Quería agradecerte, depués de todo lo que hiciste ...
¿Qué fue lo que hice? – Preguntó estúpidamente, mirándole, perdido. Hermione se extrañó.
¡Por tí estamos aquí! – Aclaró. Blaise volvió en sí, dejando de admirarla por un instante.
Ah, si, si ... – Repitió para sí - . Eso. Bueno, no fue nada. No lo hubiera hecho si Cameron no me hubiera avisado. Aunque, creeme, si tuviera su don, lo hubiera hecho igual.
¿Lo dices en serio? - La mirada de Blaise era de total aceptación - . ¿Por qué?
Por tí, sinceramente. No te miento. No me hubieran importado tus amigos. Solo lo hubiera hecho por tí. Aunque sé que sin ellos nunca vendrías conmigo.
Estas en lo correcto – Afirmó, sorprendiéndose por su sinceridad. Lo habría hecho por ella - . Pero ¿Por qué por mi? – A pesar de que ansiaba saber la respuesta, algo le decía, en el fondo, cual era y temía de ella.
No sé – Confesó con una sonrisa en el rostro, viéndola a los ojos – Hay algo en ti que me gusta ... – Hermione se sonrojó y evadió rápidamente su mirada, viendo al río. Blaise la tomó del mentón y la obligó a mirarle - . ¡Mirame! – Ordenó - . Quiero que sepas que me encantan tus ojos, Hermione – La aludida se estremeció ante la mención de su nombre proveniente de esos labios de aquel fuerte moreno de apariencia viríl - . Tienes un encanto dentro de ti que me llama la atención y me fascina.
¿Y qué pasaría si no te hubiera ...? - ¿Cómo decirlo? Mientras buscaba la palabra que cerraría su pregunta en el lago de los recuerdos, no pudo evitar sonrojarse más de lo que estaba. Una palabra que no sonara tan evidente como lo habría dicho él, pero que dejara ver que era lo mismo.
¿Cautivado? – Terminó Blaise por ella - . No sé, la verdad. Pero no creo que los hubiera dejado morir. No podría ...
¡Te contradices! Hasta hace un rato solo te importaba yo y no el bienestar de mis amigos ... Y ahora dices, que si no te hubiera cautivado ... ¿Lo salvarías? ¿Estas seguro?
No sé, Hermione, no sé ... ¿Por qué buscar respuesta a algo que no pasó? ¿Qué es lo que quieres? ¿Desviarte del tema principal? ¿De que me gustas? – Hermione se zafó de su mirada nuevamente, mirando al rio, incómoda. Había dado en el clavo - . Creo que es eso ... Me gustas, muchacha.
Zabini, Por Dios ...
¿Zabini?
Este, er ... ¡Blaise! Mira, será mejor que dejemos esta conversasión para después.
Como quieras. Yo me siento bien de habértelo dicho y no me molesta que no sientas lo mismo, porque lo sé. Y quiero que sepas que haré todo lo posible para que te fijes en mi, pues eso es lo que más me importa, ahora.
¿Qué dices? Lo que nos debería de importar es salir de aquí. No hay tiempo para ir pensando en estas cosas ...
¿No escuchaste a los hermanos De Cabot? ¡No tenemos salida! Todos lo sabemos ... Aunque algo en el fondo, dentro de cada uno de nosotros, se rehuse a aceptarlo. No tenemos opción que quedarnos aquí ... Y no viviré aquí, teniéndote tan cerca y sin tu amor...
Ay, Blaise ... ¡Ya, basta! – Pidió débilmente.
Por ahora – Eso la tranquilizó un poco - . Pero no descanzaré hasta que estés conmigo. Tu serás felíz conmigo, lo sé ... – Hermione se levantó de un brinco. No aguantaría más el estar escuchando esas palabras.
Mejor me voy – Blaise se levantó al tiempo.
¡Vamos! – Hermione tomó los galones mientras él se ponía sus zapatos. Una vez estuvo listo le dijo: - Ah, tengo algo que contarte ... – Ella se sonrojó y se adelantó - . No te pongas así, que no es sobre lo que estábamos hablando ...
¿Entonces?
Es de Potter y Draco ...
¿Qué?
Gracias a la insistencia de Draco, Cameron se había quedado en casa. El no quería que ella moviera un dedo. No se rehusó. Estaba embarazada y quedaba en claro que en ese estado no podía hacer muchas fuerzas y si se ponía a hacer labores en el campo, eso era de lo que más se requería. Pansy, también, se quedó. Con las manos quemadas no haría nada. Blaise y Draco se encargarían de trabajar el doble por ellas. Los hermanos De Cabot, entendiendo la situación, no se molestaron por aquello.
Ginevra Weasley, también, se había quedado en casa, en la recámara que compartía con su hermano.
Cuando todos partieron, Pansy y Cameron placticaron sobre lo que le estaba pasando a Draco, pues se mostró extraño el día anterior. Cameron, en confianza, le confesó casi todo; lo que no era tan privado. Aunque, la pregunta rondeaba en las cabezas de ambas. ¿Quién le contó a Draco sobre la conversasión con Harry? No tenían idea. Pansy se comprometió a informarle de cualquier cosa que averigüara a través de Blaise. Aunque, éste, la noche anterior, le había dicho con la mirada que no sabía del comportamiento de Draco. Pero los hombres se tapaban entre ellos ... Debía saber la razón. Debía.
Cameron le vendó las manos a Pansy con sabanas blancas. Pansy se preguntó sobre la limpieza de la casa. Raramente, todo estaba limpio allí y los hermanos De Cabot no hacían otra cosa que parar fuera de la casa. No tenían tiempo de nada. Apenas dormían en la casa, después, todo el día, se la pasaban fuera. Cameron le comentó que en la casa había un hechizo limpiador, donde el mínimo sucio, polvo o cualquier otra cosa, se limpiaba automáticamente. Ingenioso. Habían muchas preguntas todavía dentro de sus cabezas que esperaban aclarar según cuestionaran a los hermanos.
Se había quedado sola por un momento mientras Pansy subía a su recámara junto a Dimitri. Iban a jugar un poco. Estaba en la galería frente a la casona y podía ver el pueblo abandonado. Era extraño. Se sentó en una butaca vieja. Justamente Harry acababa de entrar. El formó una sonrisa al verla y le correspondió un poco cohibida. Sentía el miedo corriendo por sus venas. No quería que Draco llegara de improviso y los encontrara hablando.
¡Cameron! – Ella se sorprendió. A pesar de que ella le llamaba por su nombre, él no lo había hecho. ¿Por quá lo hacía, ahora? ¿Por qué estaba tan felíz?
Hola, Harry – Respondió al saludo, levantándose. Harry se acercó a ella - . ¿Cómo te fue en tu primer día?
Mmm ... Se podría decir que bien. Pasaron muchas cosas cosas interesantes – Dijo enigmáticamente. Cameron se mostró intrigada, pero no le preguntó a que se refería.
Veo que ya terminaste ... – Dijo al ver la canasta de manzanas.
¡No! – Se apresuró a decir - . Después de esto tengo cosas por hacer, aún. Candela me esta esperando junto a Dean y Seamus.
Ah, bueno – Comentó un poco nerviosa, viéndo a través de él.
¿Qué te sucede? – Pregunta Harry, notando su tensión.
Es Draco ... – Harry fruncio el ceño - . Ya sé porque nos miraba raro, ayer...
Si – Comentó Harry, borrando cualquier signo de intriga de su cara, tornándola descarada. Tomó una manzana y comenzó a morderla. Vió a Cameron mirarle con deseó. Le ofreció una y ella la tomó - . Creo que sé por qué tu marido nos miraba raro ... Está celoso – Inflamó el pecho y dió un mordisco sin esconder su sonrisa soberbia.
Sí, eso creo. No nos quiere ver juntos. Hasta dice que es capaz de matarte ... – Harry no se sorprendió por aquello – Aunque sé que no sería capaz...
¡Sí, lo es! – Afirmó calmadamente – No me preocupa. Sé como defenderme de él ... Por ejemplo, anoche ...
¿Anoche? ¿Qué pasó anoche?
Me advirtió que me alejara de tí. Ese es su problema. Tiene celos. Ese Malfoy es un bruto que nunca cambiará ...
¡No le digas así, Harry! El cambió. Lo que pasa es que de vez en cuando ... Cuando se enoja mucho, se vuelve impulsivo y comete locuras y dice cosas de las cuales luego se arrepiente.
¿Qué me quieres decir? ¿Acaso se arrepintió de decir que me iba a matar? – Preguntó con sorna. Cameron negó. A pesar de todo, ella dejaría que Harry mismo tomara el concepto que traía de Draco. Ella no le iba a decir, que él había dicho, que si tenía su don, el de Cameron, no lo hubiera dejado morir en el Costa Concordia. A Draco le molestaría que ella se lo dijese. Peleó por no decírselo, porque por otra parte, era eso lo que quería - . Entonces sigue siendo el mismo de antes ...
¡No, no lo es! – Insistió Cameron. Harry miró en otra dirección, conteniéndose de no rodar los ojos.
¿Entonces? ¿Eso quiere decir que no nos podemos ni ver por que de ser así al loco de tu marido se le ocurrirá la brillante idea de matarme?
Eso es lo que él dice, pero no creo que se atreva ...
Sí, claro – Dijo irónicamente - . ¿Tú cómo eres con él? – Preguntó interesado.
¿Por qué quieres saber? ¿Realmente te interesa? – Cuestionó enigmáticamente. Harry se preguntó que qué podría pasar por su cabeza.
Se podría decir ... – Respondió de la misma forma. ¿Qué quería decir con aquello? - . Eres sumisa, supongo ... – Se auto contestó al no obtener respuesta.
¡No! – Dijo rápidamente.
Entonces no veo por qué tengas que obedecer a tu esposo ...
Si lo hago es para evitarles problemas a ambos ...
¡Por favor! – Exclamó con un bufido de incredulidad – Yo me sé cuidar de Malfoy y sé a que atenerme con él, pero creo que tú no podrías decir lo mismo ¿No? Porque tu solo te dedicas a obedecerle sin averigüar qué es de él y de las intenciones de sus actos.
¿Por qué me dices eso? ¿Acaso me quieres decir algo?
Si – Cameron lo vió atentamente, esperando lo peor - . Lo ví besándose con una de las gemelas De Cabot ... Con Coralia. El la besaba apasionadamente – Cameron se sorprendió ante la confesión y al ver la sonrisa de satisfacción en la cara de Harry. Instantaneamente supo del por qué le había contado todo: Venganza. Como supo que no era un invento, además. Ella misma habia sido testigo de las miradas que le mandaban las gemelas a su esposo. Sospechó que algo así sucederia. Nunca esperó que fuera tan de pronto. No podía dar nada por echo hasta hablar con Draco, pero algo le inquietaba y no podía evitar sentirse celosa. Sonrió tristemente y dijo mirándole a los ojos:
Sé del por qué de tú confesión. Si te soy sincera, Harry, te puedo decir que tengo sentimientos encontrados – Comenzó a decir suave y lentamente, como si tuviera todo el tiempo del mundo – Celos y pena. Celos, porque sé que lo que me dices puede ser verdad, más no doy nada por echo hasta escuchar a Draco. Mi esposo a demostrado ser un hombre humilde y razonable, aunque a veces tenga sus encontrones ... Como podrás ver. Estoy segura que si lo que me dices es verdad, él tendrá una explicación convincente. Estoy segura que lo que me dijiste no me lo dijiste porque te salió de dentro. De tú corazón – Harry dejó la manzana, escuchándola atentamente - . Lo hiciste por vengarte de él. Porque él te desenmascaró delante de todos. Te dejaste influenciar por tus demonios e hiciste lo primero que se te ocurrió sin imaginar las consecuencias. Por eso, das pena ¿Qué creías? ¿Qué me pelearía con él? No creo ... Yo conozco a Draco. Sé con quien estoy al lado. Esa es la gran diferencia entre nosotros, Harry. El que esa chica besara a Draco, que aunque no me lo dijiste, es lo más probable, es una gran diferencia a lo que hiciste tú. Tú engañaste a tus amigos. Draco sabe a quien tiene al lado, tu no. ¿Por qué crees que desconfía más de tí que de mi? No te paraste a analizar la situación antes de venir con el chisme. ¿Tu propósito? ¿Lastimar? ¿Eso, verdad?
Yo ... – Harry se sentía como un estúpido con diploma.
Sí, era eso. Tu meta era vernos peleado, cosa que creo no sucederá. Pero a la vez te agradezco que me lo dijeras de esa manera, porque estoy segura de que no me contaste toda la verdad. Te quitaste la máscara y demostraste tu verdadera cara ante mí. Al Harry vengativo. ¿Así me agradeces el salvarte la vida? ¿Es así? Ja – Rió tristemente, viéndole con pena ajena - . Yo tengo algo muy lindo creciendo dentro de mí como para guardar odio en mi corazón. Estoy esperando un hijo del hombre que más amo en esta vida, Harry – El aludido no sabía que hacer, estaba sorprendido y se sentía asqueado. El resultado no era el que él esperaba - . Y eso, es motivo suficiente. He allí otra diferencia entre nosotros. Nuestro hijo nacerá del amor ... ¿Y el tuyo? – Harry dejó caer la manzana. ¿Cómo lo supo? ¿Acaso había visto el futuro? Lo más probable - . ¿Podrías decir lo mismo? Nacerá del pecado que cometieron tú y tu amante. ¿La amas, realmente? Güardate la respuesta, porque ya me la sé. ¿Querías que Draco se sintiera miserable si rompía con él, después de esto? El te lleva las de ganar ¿Quién se siente miserable, ahora, Harry?
¡Para, por favor! – Pidió cobardemente. Cameron rió enigmáticamente.
¿Te sientes así? ¿Te sientes miserable y asqueado de tí mismo? Sí, te sientes así – Se respondió. Realmente, era así - . Me alegro. Eso no deja decir otra cosa más que te avergüenzas de lo que hiciste y muestra que no, realmente, eres malo. Eres de buenos sentimientos y lo compruebo, nuevamente. Estoy segura de que no mentiste cuando dijiste que si hubieras visto lo que pasaría en el Costa Concordia nos hubieras salvado. Incluso a Draco ... Supongo - Harry calló, otorgándo. Cameron siguió: - Reflexiona y piensa antes de actuar. Ahora, será mejor que me vaya antes de que llegue Draco. Cuidate – Le besó la mejilla y se retiró.
¡Detente! – Le paró, volteándo hacia ella - . ¡Realmente lo siento!
Lo sé – Dijo con una sonrisa - . Y me alegra.
¡Aaauch! – Se quejó Draco cuando Cameron frotó un pedazo de limón sobre la herida de la cara. Apretó el puño sobre la rodilla de la chica y se contuvo de gritar.
¡Aguanta, Draco!
¡Maldición, quiero matarla! – Se desahogó - ¡Maldita loca del Demonio!
Olvidalo, Draco – Advirtió, seria, pegando el limón en la herida. Draco gimió - . ¡Evitala y evitarás problemas!
¡Es ella la que me tiene que evitar! – Gritó enojado, apartando la mano de su esposa. Se acomodó en la cama - . ¡Maldita zorra! – Susurró.
¡Draco, para! – Recomendó - . ¡Deja de maldecir e insultar!
¿Qué es lo que te pasa? – Preguntó, enojado, volteándo a verla - . ¿Por qué no te enojas? ¿Es que no te dan celos? ¿Acaso ya no me quieres ...? – Cameron sonrió de medio lado.
No me dan celos, porque lo que hizo esa chica lo hizo por rebeldía, porque le gustas. Ya lo había notado. ¿Para qué pelearme con ella si tengo las de ganar? Además, tu no te atreverías a engañarme ...
¡No estés tan segura! – Volteó a ver a la ventana.
¿Qué? – Preguntó de pronto, fingiendo celos - . ¿Qué me quieres decir con eso, Malfoy?
¿Huh? – Preguntó ironico, volteúndo a verle - . ¿Eso significa que estas enojada?
¡Eso significa que estoy celosa! – Se levantó de la cama y le lanzo el limon al pecho. Se encaminó hacia la ventana y miró enojada a través de ella.
Dejame explicarte, Cameron ... – Se levantó de la cama y se postró detrás de ella.
¡No quiero explicaciones! – Afirmó con voz neutral, ahogando su risa - . Estoy realmente decepcionada de tí ...
¡Ella se me lanzó y me besó! Tienes que creerme. Yo traté de quitarmela y mira – Se puso delante de ella, mostrando las marcas en el cuello - . Esa loca me hizo esto.
Te creo – Dijo finalmente, volteándo a verle con una gigantesca sonrisa. Draco la miró, sorprendido.
¿Cómo? ¿Así tan rápido?
Sí, así es ...
¡Maldición! – Odiaba tener las marcas en el cuello. Cameron le creía. Y eso era lo que él quería, pero no tan fácilmente. Quería verla celosa y tener que explicarle durante horas - . ¿Acaso fingiste celos? – Estudió su risa.
¡No! – Mintió – Pero, bueno ... Yo te creo, porque se que serías incapaz de engañarme – Draco odiaba admitirlo - . Y esos arañazos corroboran lo que me dices. Ella te besó y tu intentaste defenderte...
¿Segura que no fingiste celos? – Preguntó desconfiadamente - . ¿Por qué será que nunca me celas? – Preguntó, frustrado - . Aunque sea un poquito, mujer ... Ya no me quieres ...
Nunca le celó. Aún cuando Draco no la amaba y se acostaba con otras, no le celó. Ella no era de esas y siempre pensó que él sabría lo que hacía. Era bastante madura como para obligarlo a quererla y exigir algo que él no sentía por ella. Y aún así, después de tenerlo, tampoco lo hizo. Confiaba en él, a pesar de todo. No lo iba a amarrar estúpidamente. Y si la engañaba ... Realmente no la quería. ¿Por qué le gustaba que lo celaran? ¿Acaso necesitaba de esa clase de cariño, de vez en cuando? Era otra cosa que no entendía del todo. ¿Cómo se podría mostrar cariño a través de los celos? Ese sentimiento era de los peores ... Aunque, Draco, a lo mejor, lo único que quería era jugar un poco. Ese tipo de juegos no era del todo mal, ahora que lo pensaba. Era como ahora, ella fingiendo celos ... Aunque en el fondo sí lo estaba. Como estaba segura de que decía la verdad y no habría razón para reaccionar de otra manera. ¿O acaso estaba falta de cariño y siente que con celos se le quiere más? Quizas era un poco tarde para estudiar ese tipo de comportamiento en Draco. Lo sacaba de vez en cuando.
Le miró a los ojos, seria.
- Estoy un poco celosa, sinceramente – Draco le miró de la misma forma. La relación iba a estar mejor.
Por tercera noche consecutiva, todos se reunieron para cenar. Nuevamente todos permanecieron callados y los juegos de miradas se hicieron presentes. Pesados.
Pansy trataba de comer, pero con sus manos quemadas y vendadas era una misión imposible. Cariñosa y amigablemente, Blaise, sentado a su lado, le daba la comida en la boca como si cualquiera de ellos ayudara a Dimitri a comer. En un pirncipio, Pansy se negó, avergonzada, pero el moreno insistió con una sonrisa dulce. Cameron los miraba, alegre por su amiga. Hermione posó la mirada en ellos, sin que éstos se dieran cuenta. No pudo evitar sentirse confundida.
Neville, por su parte, disimulaba comer cuando en realidad no paraba de mirar de Draco a Harry. Aquello estaba muy interesante. Se estaban retando con la mirada. Harry le miró con sonrisa burlona. Draco tomo dos cuchillos de la mesa y los frotó. Harry intensificó su sonrisa burlona y fingió temor hacia él. Draco le sacó el dedo disimuladamente. No pudo agüantar la risa, así que apartó su mirada y bebió un poco de agua. Se tranquilizaría para seguir observando el show.
Cameron le dió un codazo disimulado a su esposo. Se había dado cuenta de las miradas de los dos chicos. Todo aquello era confuso. Inlcuso llegó a dudar sobre sus viciones. No, tenía que ser así ...
Uno de los hermanos De Cabot miró a su hermana Coralia, quien traía el labio partido. Miró hacia el rubio y vió sus marcas en el cuello. Frunció el ceño y miró a su hermano significativamente desde Coralia hasta Draco. Luego, ambos se miraron, extrañados y desconfiantes.
Dimitri se mostraba inquieto y pasó al regazo de Draco, quien lo recivió gustosamente, dejando de lado a Potter.
Pansy volteó a ver hacia Hermione, esta última la evadió rápidamente, mirando a su lado y se sorprendió de ver a Luna, viéndole fulminantemente. Se concentró en su plato.
Coralia sintió las miradas de sus hermanos, así que no volteó a verles. Quería evitarles. No pudo contoner el deseo y la curiosidad de mirarle. Jugaba con su hijo en brazos. Sintió la mirada de su esposa. Ella le miraba seriamente, viéndo a sus labios. Se había dado cuenta. El le había dicho ... Y le había roto el labio. Cameron se alegró de eso y la retó con una sonrisa burlona, disimulada. Apartó la mirada.
Padma se comportaba melosamente a un lado de Ron, pero éste no hacía más caso que a su comida y una que otra mirada a Hermione ... Y a Blaise y a Pansy. ¿Qué hacía mirandoles?
Parvati y Seamus se mostraban divertidos, mirándose el uno al otro. Dean los observó, incómodo y preocupado.
Por último, Cameron se percató de la mirada siniestra de Neville. El, también, le miró ...
Entonces, algo les dejó sorprendidos a todos. Ginevra, la del rostro tapado con una funda de almohada, acababa de llegar. Lucía enigmática y peligrosa.
¿Con qué te hiciste eso? – Preguntó seriamente Chase a su hermana Coralia en la recámara de ésta última y su hermana Candela. Pierre le acompañaba en apoyo. Levantó la cara de la chica para dejar expuesto su cortada - . ¿Quién te lo hizo?
¡Olvidalo! – Pidió Coralia, levantándose de su cama y alejándose de ellos - . Solo fue un golpe. Resbalé en el río ... No es la primera vez.
Te creyeramos si ese chico, el rubio – Continuó el otro; Pierre - , no tuviera esas marcas en el cuello. Ustedes estuvieron juntos, hoy. ¿Acaso él te golpeó?
¡No sean estúpidos! ¿A qué viene todo esto? – Preguntó Coralia, harta.
Si ese tipo te puso una mano encima, se las verá con nosotros. No permitiremos que lleguen unos desconocidos a golpear a nuestras hermanas.
Le prometimos a nuestros padres que nos encargaríamos de ústedes; que nos cuidaríamos entre todos. Es nuestra obligación cumplirla – Siguió Chase.
Y no solo lo hacemos por eso, sino porque nos interesa saber y nos preocupa.
¿Qué se creen? – Preguntó enojada- . En todo caso, ese Draco, también, salió lastimado.
Entonces ¿Se pelearon? ¿Fue eso? Lo más seguro el empezó y te defendiste – Defendió y teorizó al estilo aburrido y antigüo de los tiempos de antaños.
Hablas muchas mierdas, Pierre. ¡Cállate!
¡Respetanos! – Ordenó Chase - . Somos tus hermanos mayores ...
¡Al Diablo con eso! – Dijo fastidiado, empujándolos a ambos a que salieran de la habitación.
¿Tú sabes algo, Candela? – Preguntó Chase, escapando de los brazos de su hermana y acercándose a la otra - . ¡Estas en la obligación de decirmelo!
Nosotras nos tapamos todo ... – Contestó burlonamente. Chase se puso color rojo de la furia - . Tú no eres nadie para que te tengamos que rendir cuentas ... – Calló al sentir la mano pesada de su hermano chocando con su mejilla.
¡Dimelo! – Ordenó nuevamente.
¡Para, Chase! – Pierre llegó a la defensa de su hermana, interponiéndose.
¡Eres como una plaga! Asqueroso ... – Siguió insultado Candela.
¡Largate de aquí! – Ordenó decidida, Coralia, uniéndose a su hermana - ¡Animal! ¿Así dices protegernos?
Perdoname – Pidió Chase, sorprendiéndose de lo que había hecho – Perdoname, hermanita, pero, ¡Tú me obligaste a hacerlo! – Intentó acercarse, pero Candela lo empujó con ímpetu.
¡Te desprecio!
¡Largate, ya! – Volvió a ordenar Coralia, nuevamente empujándolos hacia la puerta - . ¡Y no te atrevas a reclamarle nada a Draco, imbécil!
Los hermanos De Cabot entraron a su recámara, frustrados y agitados.
Te pasaste – Le hizo saber Pierre a su gemelo.
¡Lo sé! – Admitió - . Pero ella me obligó – Se defendió - . Si no me hubiera retado y tan solo me hubiera respondido ...
Si ninguna de las dos nos explicó qué fue lo que le pasó a Coralia ... Es porque pasó algo grabe. No creo el cuento de la caída.
Yo tampoco.
¿Entonces?
Entonces ... – Decía Chase amenazantemente, avanzando con pasos lentos hacia el espejo. Se postró delante y observó su mirada; destilando odio - . Si ese rubio le hizo algo a mi hermana, se las verá con nosotros...
Estoy de acuerdo, pero, ¿Cómo sabremos? ...
Ja – Rió de medio lado – Mañana buscaremos al Draco, ese y lo enfrentaremos ... – Miró a su hermano a través del espejo y le sonrió malignamente. Los problemas apenas empezaban.
Continuará...
