Un nuevo inicio
Este capítulo está basado en los siguientes headcanons:
Ruedi: Yo me imagino que Hikari lo invita a la cena familiar de Año Nuevo y Daisuke, pese a que Hikari tenía miedo de que hiciera alguna tontería, termina por ayudar a cocina, lavar los platos y ser un buen chico. Pero al final la remata con algo como que se pone a discutir con Taichi de tácticas de fútbol y algo termina roto XD
TomatoUzumaki: Yo me los imagino tonteando con la comida jajaja o el tonteando con la comida y ella: Daisuke, que esta aquí toda mi familia, para. xD y al final acabando riendo a carcajadas los dos xD
Ruedi: Taichi y Daisuke jugando con la comida, éso sería de lo más chistoso XD Hacen una competencia en secreto y Hikari no sabe si sentir vergüenza por su novio, por su hermano o por los dos juntos.
La mirada de Hikari se posó sobre Taichi y luego pasó sobre Daisuke. Le resultaba tan evidente que estaban en medio de una competencia, que, dudaba, alguien más no lo hubiera notado. No debería sorprenderle, lo sabía. No era la primera vez que invitaba a Daisuke a una cena de año nuevo ni la primera vez que él y Taichi organizaban una competencia de comida. Hikari recordaba haberlos descubierto en más de una ocasión luchando con ositos de gomita o haciendo que estos jugaran al futbol.
Intentó golpear su hombro. Conseguir su atención fue difícil, Daisuke estaba demasiado ocupado tratando de evitar que la albóndiga cayera de la mesa. En cuanto logró tener su atención, señaló con un movimiento de cabeza a los otros invitados. Quería hacerle notar que estaba toda la familia y amigos, pero ese no fue el mensaje que captó.
—¿Te duele el cuello? Puedo traerte unas pastillas si te molesta —preguntó Daisuke, era tal la inocencia en su rostro que a Hikari le duró poco el enojo.
Hikari negó con la cabeza, pensando en una forma de hacerle saber lo vergonzosa que le parecía su actitud. Vio a Tailmon negar con la cabeza y se preguntó el motivo de ese gesto. No sabía si lo que quería decirle era que debía decírselo a Daisuke directamente o si lo que reprochaba era su actitud.
Vio a su novio continuar con su improvisado "partido de comidaball", no estaba segura de si así lo llamaban. La expresión que vio en su rostro y en el de Taichi le indicó que, para ambos hombres, se trataba de algo mucho más serio. Consideró halar su oreja y regañar a ambos por sus juegos hasta que vio la albóndiga con la que jugaban chocar con su rostro.
La vergüenza que sentía fue sustituida por la risa y esta luego fue reemplazada por carcajadas. Los otros invitados también lo hicieron e incluso Daisuke, después de comer la albóndiga, dando por terminado aquel juego.
—Veemon, ayúdame con los platos —le dijo Daisuke a su camarada.
Hikari quiso decirle que no era necesario. Siendo invitado no era su obligación hacerlo; no tuvo la oportunidad. Daisuke y Veemon dejaron el comedor antes de que ella pudiera detenerlos, un niño de cinco años le pidió que la llevara al servicio. Negó con la cabeza, sabiendo lo que le pasaba a Daisuke y es que desde que lo invitó, se había notado preocupado por ser un buen chico. No solo se ofreció a ayudarlos a cocinar, sino que también llevó un postre para la ocasión. Si era sincera consigo misma, no podía quejarse de esto último. Su novio había viajado por muchos países para aprender diferentes recetas y era uno de los mejores cocineros que ella conocía.
—Hubiera sido mejor que hiciera un pase —escuchó decir a Taichi con total seriedad —, Rodrigo estaba disponible.
—Kyosuke hizo lo correcto —agregó Daisuke con la misma seriedad, una que resultaba extraña en él, a no ser que se tratara de futbol, como era el caso —, si hubiera hecho el paso, hubiera caído a manos de Messi.
—Falló la oportunidad de anotar un gol. Le doy puntos por hacer el corte convergente y llegar tan lejos, pero no hacer pases sigue siendo su debilidad.
—En eso te doy la razón, pero en esta ocasión no tenía opción —para probar su punto, Daisuke tomó dos platos y con ellos intentó simular la posición de los dos jugadores.
No logró convencer a Taichi, solo romper los dos platos que estaban lavando.
—Los repondré —se apresuró en decir.
—Es una pena, porque esos platos pertenecieron a mi madre, a mi abuela, a mi bisabuela, a mi tatarabuela, la vecina de la prima, a la mamá de mi tatarabuela —comentó Hikari tratando de aparentar un enojo que no sentía.
No supo si era el que le hubiera dicho que se trataba de una vajilla valiosa o si era el hecho de haberlos descubierto lo que hizo que Daisuke se sintiera tan nervioso. Por unos instantes llegó a considerar que había exagerado con su broma.
—Mamá estará muy molesta —comentó Taichi, quien había entendido que se trataba de una broma.
—Podemos pegarlos —sugirió Veemon —, como hicimos con el jarrón de Jun.
—Vamos por el pegamento.
—Era broma —le dijo Hikari entre risas —, ni siquiera es de mis favoritos.
Daisuke y Veemon se tranquilizaron después de escuchar esas palabras.
—Eso fue cruel.
—Parecían niños y debía enseñarle que todo tiene consecuencias —agregó Hikari tratando de parecer seria —, la próxima vez les estiraré las orejas.
Después de cenar se dirigieron al parque. Eran muchas las personas y digimon, que al igual que ellos, consideraron sería una buena idea recibir el año nuevo en el parque, pero tuvieron la buena suerte de encontrar un buen lugar. Todos los árboles habían sido iluminados con pequeñas luces de colores y, a pesar de la noche, el parque se encontraba lo suficientemente iluminado para celebrar dicha ocasión.
Poco antes de que el reloj diera la medianoche, todos callaron. Las miradas se posaron sobre el reloj, atentas al paso de la manecilla que señalaba los minutos. La cuenta regresiva inició, humanos y digimon contaron los segundos que faltaban para dar por finalizado el año.
El sonido de las campanas al repicar les hizo saber que el año oficialmente había terminado. El cielo se cubrió con una lluvia de luces y colores. Hikari escuchó a varias personas maravillarse por los juegos artificiales y a más de uno hacer su propósito de año nuevo. Sintió la mano de Daisuke rodear la suya y recordó sus propósitos para el año que estaba por iniciar.
Hikari quería mejorar su técnica fotográfica, participar en una galería de arte, pasar más tiempo con sus seres queridos, abrir un curso de fotografía para niños, mantener la paz entre el mundo humano y el Digimundo. Tenía muchos, pero todos ellos se resumían en dos palabras: "Ser feliz".
—Gracias, Hikari —escuchó a Daisuke decirle en un susurro.
—Los juegos artificiales son hermosos —comentó Tailmon, su rostro denotaba serenidad y felicidad.
—Son una de las cosas que más me gustan del año nuevo —agregó Hikari un tanto nostálgica —, también están los propósitos de año nuevo, es una fecha tan llena de esperanza.
—A mí lo que más me gusta es la comida —Agumon llevó sus manos hasta su estómago para probar su punto —, y pasar tiempo con los amigos.
