Hola a todos, bueno como lo prometí me encuentro aquí de nuevo actualizando. Ni Dinosaur King ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo ocho: La verdad.
Corrí por las gradas y tratando de no matarme en el proceso logre llegar hasta el campo de fútbol americano, a unos pocos metros, en el cuarto de implementos deportivos divise a Robert Michel y a tres miembros más del club de Kendo molestando a un chico.
Cuando llegué y socorrí al pobre muchacho todas las miradas se posaron en mí. Michel me miraba con disgusto y sus amigos con fastidio mientras que el muchacho me miró como su héroe y probablemente como alguien que no sobreviviría mucho. "Corre" murmuré para que el chico me escuchara y no tuve que repetirlo pues segundos después su silueta no era más que una sombra lejana.
— ¿Se puede saber quién demonios eres? — Preguntó un muchacho de aproximadamente mi misma edad, cabello negro, tez blanca y ojos grises, mirándome despectivamente.
Iba a responder pero un chico rubio, contextura atlética, alto, vestido con un pantalón negro, una camiseta azul con el emblema del club de Kendo se me adelanto.
—Es Rex Owen, está en último año, pertenece al equipo de fútbol americano y tiene una relación con tu ex. —Murmuró el chico mirando a Michel.
Todos se quedaron callados mirando a el muchacho que había hablado con el ceño fruncido, yo sentí curiosidad y no entendía como sabía eso de mí, después de todo era la primera vez en mi vida que lo veía.
Robert Michel era un tipo grande, alto, fuerte y musculoso, tenía el cabello café claro y los ojos de la misma tonalidad, su piel era blanca y sus cejas algo tupidas. Me miró con sorna y esbozo una sonrisa arrogante.
—Entonces ¿tú eres el idiota que anda con esa zorra? —inquirió cínicamente con desprecio.
Yo trate de obviar la forma en la que la había llamado y apreté los puños, estaba molesto, respire profundamente tratando de calmarme y lo mire con rabia.
—Necesito hablar con usted en privado —Masculle sin dejarme intimidar.
Los chicos que estaban con él a excepción del rubio que había hablado antes compartieron miradas y se rieron a carcajadas. El chico rubio me miro de forma misteriosa y Michel se acercó a mí peligrosamente.
—Mira estúpido, lo que ocurre es lo siguiente, si tienes algo que decir escúpelo ya, porque nadie se mueve de aquí a menos de que yo lo ordene. —Amenazó él con prepotencia.
Suspire con fastidio, las cosas no me estaban saliendo como lo imaginaba y no podía simplemente preguntarle: oye, ¿embarazaste a Amy? Lo último que necesitaba era que ese rumor se difundiera.
— ¿Por qué forzaste a Amy a tener relaciones sexuales contigo? —Pregunté sin anestesia.
Los dos que se estaban riendo se miraron sorprendidos y guardaron silencio inmediatamente. El chico rubio poso su mirada en Michel y este último se había quedado con la boca ligeramente abierta y mirándome estupefacto.
Tardo unos minutos en recuperarse, pero trago saliva y sin siquiera mirar a sus amigos les ordeno que se fueran. Los dos chicos acataron inmediatamente la orden pero el muchacho rubio ni siquiera parpadeó, se mantuvo quieto en el mismo sitio. Nadie hablaba, nadie hacia algún ruido, no nos encontrábamos en silencio total gracias a los ruidos del ambiente y de los estudiantes que se encontraban cerca a la cancha.
Michel se acercó a mí y me sujeto fuertemente de la chaqueta mientras me miraba con rabia y confusión.
—Escúchame bien, nunca vuelvas a acusarme de algo de lo que no tienes idea, Amy es una buena chica y yo jamás haría algo así. No sé quien te habrá dicho eso pero si no quieres sufrir las consecuencias vas a cerrar la boca y nunca vas a volver a decir algo como eso. —Murmuró con el ceño fruncido y apretando con fuerza de mi chaqueta.
Me soltó después de mirarme con intensidad a los ojos y se dio la vuelta dispuesto a marcharse, mi cerebro trabajaba a mil por hora no entendía que sucedía, por lo que me había dicho Amy se podría asegurar de que Michel la había drogado y luego había mantenido relaciones sexuales con ella, pero me descoloco la actitud de Robert, él la había llamado zorra frente a sus amigos pero ahora aseguraba que era una buena chica, podría estar mintiendo para no meterse en problemas o podría estar diciendo la verdad, porque cuando había preguntado él se sorprendió tanto como sus amigos.
— ¿Tuviste sexo con ella? —Espetó el chico rubio sujetando a Michel de la camiseta.
Yo me quede algo sorprendido por lo que estaba ocurriendo pero por ahora me limite a observar. Ese chico rubio mantenía una actitud muy sospechosa.
—Eso no te incumbe, Dan —Respondió Michel tratando de liberarse del agarre del chico rubio.
—Solo responde —Ordenó Dan mirando con determinación e ira al capitán de Kendo.
— ¡No! ¿Feliz? Amy y yo nunca pasamos de besarnos, el día de la fiesta ella había tomado de más y estaba bastante ebria, peleamos y yo también estaba borracho, me puse furioso con ella y la deje sola y me fui a bailar con alguna chica, al día siguiente me desperté en mi habitación. Hablé con un par de chicos sobre la fiesta y me dijeron que alguien había visto a mi novia besándose con algún chico. Me puse furioso, me sentí herido, yo la quería de verdad y sabía que si ella trataba de hablarme yo iba a enloquecer y no iba a ser agradable con ella, no se merecía que yo estuviera enojado porque me engaño cuando fue mi culpa que ella lo hiciera, así que la evite desde entonces. —Explicó Michel bastante alterado.
Dan lo soltó y Robert se dirigió a mí. Yo estaba procesando lo que acababa de escuchar.
—Lamento el comportamiento que mantuve, pero tengo una reputación que mantener, no quería que todos supieran que ella me había engañado y menos que yo estaba realmente enamorado de ella, Amy ha sido una de las mejores cosas que me ha podido suceder. —Robert sonrió con amargura. — Siempre lo arruino todo, por eso cuando ella se alejó de mí finalmente no quise darle razones para que volviera y si ella tiene que verme como un cretino no me importa, con tal de que ella sea feliz yo haría lo que fuera.
Cuando Robert termino de hablar tenía los ojos aguados y sin más salió corriendo hacia los vestuarios dejándonos a mí y a Dan solos. Después de procesar la información me quede en blanco, ahora ni siquiera tenía un nombre ni nada que me guiara para descubrir la identidad del futuro padre.
Observe a Dan atentamente, no se había movido del sitio en donde había interrogado a Michel y se veía algo pálido, una expresión perturbada adornaba su rostro. Él había actuado de forma sospechosa desde que interrogué a Robert.
— ¿Por qué le preguntaste eso al capitán? —Cuestionó él con la voz temblorosa después de unos minutos de mirarme intensamente.
Algo ocultaba Dan y necesitaba saberlo, no era por simple curiosidad, algo me decía que tenía que ver con Amy y la forma en la que se comportaba lo confirmaba. Necesitaba presionarlo si quería desvelar la verdad.
—Lo siento, no es tu asunto. —Contesté con seriedad para girar en mis talones e irme, realmente no tenía clases, porque si aprobaba el examen obtendría mi diploma y me graduaría, pero necesitaba que él lo creyera y pronto iba a sonar el timbre para entrar a clases.
Antes de que pudiera caminar tres pasos, él me sujeto por los hombros y me obligo a girarme con violencia.
—Esto es importante, necesito que me digas que ocurre con Amy. —Suplicó Dan aterrado.
—Está embarazada — Confesé sin rodeos al observar la seriedad con la que me hablaba.
Dan se puso bastante pálido, apretó la mandíbula con fuerza y sus manos temblaron ligeramente. Yo fruncí el ceño, varias cosas empezaba a tomar forma en mi mente y esa reacción era exactamente lo que yo necesitaba para saber que no eran simples suposiciones.
—¡Dios mío! —Susurró él liberándome de su agarre y sujetándose la cabeza con desesperación. —No puede ser, yo soy muy joven para ser padre.
Aunque Dan había murmurado eso para sí mismo, yo lo había escuchado perfectamente, esta vez fue mi turno para ponerme agresivo y lo sujete de la camiseta. El casi agradeció mi acción pues estaba a punto de desmayarse, estaba teniendo un ataque de pánico.
— No te preocupes por ahora, ya encontraremos una solución. Ahora necesito que me cuentes lo que sucedió. —Exigí con un tono suave pero decidido para darle seguridad.
El suspiro y tomo aire tratando de tranquilizarse. Después de unos minutos me miró y se aclaró la garganta.
—El día de la fiesta, ella estaba borracha y sola, todos habíamos tomado bastante, yo me acerque a ella y empezamos a entablar una extraña conversación, desde que salía con Robert éramos amigos, ella siempre estaba allí para mí y yo para ella, en algún punto de la noche terminamos besándonos. —El tomo aire nervioso y yo lo alenté para que continuara — Lo demás esta algo borroso en mi memoria, a la mañana siguiente me desperté junto a ella, los dos estábamos recostados en una cama y desnudos, no hace falta ser un genio para saber qué había sucedido, no sabía que hacer y simplemente enloquecí, recogí mi ropa y me vestí rápidamente, actué como un idiota y escribí una nota haciéndome pasar por Robert, tenía la esperanza de que no recordara nada y me fui de allí. Ella nunca me enfrento y supuse que no recordaba mucho, Robert y ella se distanciaron y creí que todo había salido bien.
Él la estaba pasando muy mal, espere que se calmara un poco, no sabía que hacer pero algo tenía por seguro: Amy tenía que saber la verdad.
Después de eso el timbre sonó y Dan Adams, como me dijo que se llamaba se fue no sin antes prometerme que hablaríamos luego. Algo perturbado me dirigí hacia el campo de futbol, necesitaba distraerme y despejarme.
La hora y media siguiente me entretuve practicando y hablando con el entrenador. Cuando termine me dirigí a los vestidores para darme una ducha y cambiarme de ropa. Salí al estacionamiento y allí se encontraba Amy, Zoe y Max. Busqué silenciosamente a Dan Adams rogando que cumpliera su promesa y con alivio me di cuenta de que se encontraba recostado contra una pared, mirándome.
Camine hacia él y le pedí que me acompañara hacia el auto y luego fuéramos a un lugar donde él y Amy pudieran hablar con calma. Max miró con desagrado a Dan y se sentó inmediatamente en el asiento de atrás en medio de Amy y Zoe. Yo simplemente le indique a Dan que se sentara en el asiento del copiloto.
Cuando llegamos a casa del Sr. Taylor, Max se bajó con rapidez y se despidió de las chicas, para luego entrar a la casa. Arranque el auto ante la mirada expectante de los tres que se encontraban en el auto. Cuando detuve el auto en un parque todos me miraron confundidos, yo los ignore y luego de apagar el auto y tomar las llaves me baje y le abrí la puerta a Amy, todos parecieron darse cuenta de mis intenciones y se bajaron.
Caminamos hacia una mesa del parque y nos sentamos, Amy y Zoe en un lado y justo al frente Dan y yo. Les explique qué íbamos a hablar sobre la situación de Amy y le cedí el espacio para hablar a Dan. Cuando finalizó su relato podría apostar que Zoe estaba a punto de lanzársele encima y golpearlo y en cambio Amy lo miraba con sorpresa y confusión.
— ¿Qué piensas hacer al respecto? — Espetó Zoe con ira golpeando la mesa de forma amenazadora. Amy y yo lo miramos esperando su respuesta.
—Y-yo no puedo responder por él —Anunció Dan con la voz temblorosa. — Pero no pienso dejarte sola, yo voy a darte una mensualidad para ayudarte con él, pero en este momento no me puedo dar el lujo de abandonar la escuela por un trabajo, apenas me gradué voy a estudiar en Inglaterra por siete años y luego me voy a encargar de la empresa de mis padres, no puedo ser parte activa de la vida del niño, al menos no por ahora.
Zoe y yo lo miramos en silencio mientras él miraba a Amy con nostalgia quien simplemente esbozo una sonrisa triste y comprensiva. Él se aclaró la garganta y nervioso saco un papel del bolsillo de su pantalón y lo puso en la mesa.
—Aquí se encuentra el número de mi celular y el de mi cuenta bancaría, por el momento cuenta con 2.500.000 yenes, los tienes a tu entera disposición, con esta contraseña puedes acceder a ellos, cada mes voy a hacer una transacción de trecientos mil yenes para tus gastos y los del bebe, realmente lo siento.
Luego él se puso de pie y se despidió, mientras nos quedamos en silencio. Los tres sabíamos que iba a ser complicado, pero íbamos a seguir juntos pasara lo que pasara.
Habían pasado cuatro días desde que Dan Adams había hablado con nosotros, yo no había asistido a la escuela porque no era necesario hasta tener la respuesta del Ministerio de educación, sin embargo le había pedido a la Sra. Taylor que me permitiera llevar a Max todas las mañanas y recogerlo, ella accedió con gusto. Zoe y yo no habíamos podido hablar las cosas, desde que eso había ocurrido ella estaba ocupada ayudando a Amy y yo estaba concentrado trazando mi plan, procurando que sin importar el número de variables el resultado fuera el mismo o al menos algo bueno.
Sin embargo eso no me prohibía perderme de vez en cuando pensando en ella, ni recrear la situación del pasillo, cada vez que lo hacía podría jurar que sentía una vez más sus manos delicadas acariciando mi torso, sus labios besarme, sus ojos observarme de forma tan intensa que me hacía sentir como el único ser humano en toda la tierra. Ella me tenía, ella tenía mi corazón en sus manos y yo solo podía rogar que no lo rompiera en mil pedazos.
Después de dejar a Max, Amy y Zoe enfrente de la escuela, me dirigía a la casa de Annie para terminar con algunos trámites, realmente ella y su hermano no tenían nada de qué preocuparse en cuanto a la embajada, pues ellos tenían nacionalidad americana, su padre era estadounidense y su madre era originaria de Kioto, habían vivido en Houston unos años pero se habían trasladado a Japón gracias al trabajo de su padre y las insistencias de su madre, John tenía dieciocho años cuando sus padres habían muerto, y ella tenía nueve, John había logrado engañar al estado y por eso él se había hecho cargo de la educación de Annie, durante tres años John temía que un día llegara el asistente social y los separaran. Pero al cumplir veintiuno sus miedos quedaron atrás, ahora él contaba legalmente con la custodia de Annie.
John quería volver a América y por eso había tratado de hacer hasta lo imposible, pero a pesar de tener una vida decente gracias a el trabajo de John, ellos no podían darse el lujo de empezar desde cero, hasta que se les había presentado esa oportunidad. Annie se sentía bien con la vida en Japón, y realmente no recordaba mucho de América, ella tenía cuatro años cuando sus padres se mudaron así que no compartía el ideal de volver, pero John había estado allí para ella como un padre, la había protegido de todo y la mantenía como la única prioridad, por eso ella quería retribuirle un poco y era la razón por la que ahora se encontraba empacando sus cosas.
Le había hablado a Annie de la situación y entre los dos habíamos ideado un plan. Pero necesitaba la respuesta de mi examen para poder llevarlo a cabo. Habíamos logrado muchos avances, Max y sus padres estaban al tanto de la situación de Amy al igual que los padres de Zoe, todos fueron comprensivos al respecto y se mantenían bastante preocupados por ella. Con el dinero de Dan, Amy había logrado pagar una consulta con el obstetra para verificar la salud del niño, ella pronto cumpliría los dos meses y el tiempo estaba en mi contra.
Mis padres también estaban al tanto de la situación y ya les había comentado lo que planeaba, al comienzo ellos se habían rehusado pero después de pensarlo bien me dieron su apoyo y me pidieron que los mantuviera al tanto.
Llegamos al estacionamiento y Max se encargó de llevarle los libros a Amy mientras que Zoe caminaba con ella. Yo me dirigí a la oficina del director, ayer por la tarde me habían llamado de la escuela para informarme que debía presentarme al día siguiente ya que tenían los resultados, bastante nervioso golpee la puerta, cuando alguien del otro lado me permitió pasar sentí que mi el corazón se me iba a salir, esto determinaba muchas cosas.
Cerré la puerta después de mí y me senté enfrente del director, el hombre era algo anciano y a pesar de ser bastante estricto era amable.
—En hora buena joven, acaba de graduarse —Me felicitó el hombre y me sentí tan feliz que incluso lo abracé con fuerza.
Salí de allí emocionado, ese había sido el primer paso a un nuevo futuro.
Siguiente objetivo: Exponer el plan maestro.
Se me esta haciendo costumbre eso de dejarlos colgados :) Bueno espero que este capitulo les haya gustado se que soy muy dramática pero haber hecho que Robert fuera el padre habría sido màs complejo y como ya les dije de este fic solo quedan unos cuantos capítulos.
Quiero agradecer a todos aquellos que siguen esta historia y espero que me dejen un dulce review con su opinión o incluso un review amargo (?) no me hagan caso, no importa solo dejen un review. (Lamento no poder agradecerles personalmente pero la tarea de trigonometria me llama y aunque quiera no puedo resistirmele ya que mañana tengo evaluacion TT_TT)
Un saludo.
Hikaru-chan14
