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Capitulo 7

Despedida

Prue junto a la puerta y Andy a su lado, saludaron a los recién llegados sin lograr reconocerlos completamente.

- Somos los vecinos nuevos. -les dijo Jenny con una amplia sonrisa, pensando en que la chica frente a ella era la famosa Prue. Sabía muy poco de la familia de al frente y solamente conocía a Piper y a Paige.

- ¡Hola! -dijo la dueña de casa, cambiando su actitud a una más amable, haciéndolos pasar- Adelante, por favor.

Unos pasos más allá, los ojos de Phoebe seguían pegados en la imagen de Cole, quien ahora besaba la mejilla de Prue y le entregaba uno de los tres regalos que habían llevado para la casa. Se empezó a sentir un poco mareada, aturdida, como si le costara respirar.

- ¿Pheebs? -preguntó Katrina con preocupación- ¿Phoebe? ¿Qué pasa?

Su amiga sacudió la cabeza, sin comprender por qué estaba tan nerviosa y luego intentó devolverse a la habitación de donde había salido para alejarse de ella y del tema, cuando sin querer, terminó chocando con el objeto de discusión.

- ¡No! -dijo él echándose para atrás al reconocer a la chica que le había pegado una patada en el estómago hacía un tiempo en la universidad. Phoebe no pudo evitar reírse al darse cuenta y verlo cubrirse el abdomen, olvidándose de todo su malestar de inmediato.

- Te dije que fue porque me habías asustado. -dijo naturalmente, como si todos sus temores se hubieran ido con el grito de Cole.

- Hola. -le sonrió este - ¿Qué haces aquí?

- Asistir a la inauguración del departamento de mi hermana, - contestó Phoebe - ¿Qué haces tú aquí? –preguntó a su vez, como si no supiera.

- Asistir a la inauguración del departamento de tu hermana, que es hermana de mis vecinas, que invitaron a mi primo y… ¿Eres mi vecina? -preguntó visiblemente confundido.

- No me mires así, llevo años viviendo ahí, el nuevo eres tú. ¿Por qué nunca te había visto?

- Estoy trabajando en un caso y estuve afuera de la ciudad por unos días. -le explicó.

Ambos se quedaron callados en un silencio cómodo.

Piper se había quedado estupefacta al ver la entrada de Dan a la fiesta. Aun pese a haberlo invitado ella misma no creía que él finalmente terminaría apareciendo. O mejor dicho, esperaba que él no viniera, no conocían a nadie allí. El tenerlo en frente era un constante recordatorio de la estupidez que había cometido.

A Leo no se le escapó para nada, la mirada que su novia le dedicó al recién llegado.

- ¿Los conoces? – preguntó, tanteando el terreno.

- Son nuestros nuevos vecinos. Dan, su sobrina Jenny y el otro es su primo. Cole, creo que se llama.

- Finalmente los conozco. – Murmuró algo ofuscado - No me los habías mencionado antes. ¿Has tratado con ellos?

Piper dudó. ¿Qué debía decirle? Si decía la verdad, él terminaría descubriendo que ella ocultaba algo, o podría sacar conclusiones equivocadas.

- Un poco, ya sabes, las presentaciones de cortesía y eso. – esquivó el tema restándole importancia.

- Claro. Cortesía. – Agregó Leo quien, por primera vez, se sentía inseguro de su rellación con Piper.

Mientras tanto, Paige llegó a la planta baja de aquel edificio y se dirigió a la entrada del mismo para esperar la llegada de Phillip, pero se sorprendió mucho al encontrarse con el joven apenas traspasar las puertas de salida.

Phillip se hallaba de pie, ligeramente apoyado sobre su motocicleta estacionada en la calle. Lucía tan apuesto como siempre y emanando ese aire de seguridad tan característico que le permitía casi siempre salirse con la suya. Casi.

- Sabías en donde encontrarme. – Dijo Paige con la seguridad de quien tiene una certeza.

- Los rumores se esparcen rápido. – Fue la vaga contestación de Phillip y su actitud le hizo preguntarse a Paige que era lo que había visto en él. – No iba a aceptar no verte esta noche, así que hice mis deberes. – espetó.

- Veo. – Replicó la chica con sarcasmo – Ya, dime qué es lo que quieres así puedo volver a la fiesta. – Definitivamente, las escasas ganas que tenía de encontrarse con él se habían esfumado tan rápido como habían llegado.

Phillip río irónicamente.

- Vamos Paige, sabes perfectamente que si aceptaste verme fue para escapar de todo aquello. No intentes mentirme. No a mi, te conozco.

- Eso es asunto exclusivamente mío. – Lo atacó dejando en claro que aquel tema ya no era de su incumbencia. – Phillip levantó las manos a la altura de su pecho en una clara pose defensiva.

- Ya. No he venido a hablar de eso. Tú tienes tus motivos y no voy a meterme. – El muchacho pasó claramente de una pose agresiva a una más pasiva.

- Entonces, suéltalo ya. Lo único que quiero es irme de aquí de una buena vez. – Reconoció Paige, dejando ver sus flaquezas.

- Es que… te extraño, Paige. Extraño tenerte a mi lado. He venido a buscarte para decírtelo. – Tanto sus palabras como su mirada parecían sinceras y Paige necesitaba demasiado creer en aquella supuesta sinceridad. Pero eso no significaba que iba a ceder fácilmente. La engañó y se burló de ella delante de mucha gente y por más que necesitara su compañía no podía permitirle aquello así como así. Aguardó impaciente esperando a que Phillip dijera algo más, pero esto no sucedió.

- ¿No piensas decir nada más? ¿Eso es todo? – Indagó desilusionada. Phillip la miró incrédulo.

- ¿Qué se supone que diga?

Y en ese instante, Paige dejó escapar algo de la rabia que albergaba su corazón ya profundamente herido.

- Pues no se, déjame adivinar. – Sarcasmo en su estado más puro, rematado con una sonrisa hilarante – Quizás… "Perdóname, Paige, por ser un cerdo egoísta y un estúpido". O tal vez, "Mi cerebro es tan diminuto que no puedo evitar ser tan idiota". ¿Por qué no empiezas probando con esas y luego me dices?

- ¿Qué te crees? – Reaccionó Phillip aunque Paige no dejó que siguiera hablando.

- ¿Tu que te has creído? ¿Acaso piensas que puedes insultarme, engañarme y rebajarme a lo más mínimo y yo cederé ante tu primera llamada? ¿Qué soy tan idiota como para volver a creer en tus mentiras así como así? No soy tan idiota.

La sonrisa de su rostro dejó pasó a una mueca de furia y odio que solo disfrazaban el inmenso dolor que la embargaba.

- Estás soñando si piensas que voy a arrepentirme por cualquier cosa que te pudo haber molestado. No es mi estilo. – respondió con determinación. La arrogancia de Phillip destilaba por cada poro de su ser.

Paige quería matarlo. Usar sus propias manos en ese mismo instante y deshacerse de él para siempre. Lo odiaba con todo su ser por ser la única persona a la que le había permitido entrar en su vida, y la que volvió a demostrarle que en la vida, nadie vale la pena.

Sorprendentemente, no lo hizo. Cambió de táctica.

- No, no lo es. – Confirmó Paige, bajando considerablemente el tono de voz, dando la sensación de que estuvieran en una charla íntima. – No estás capacitado para pedir perdón por el simple hecho de que no te importa nadie más que tu mismo. – Hizo una pausa para respirar profundo y luego lo miró a los ojos – Te odio Phillip. Mucho más de lo que algún día puedas llegar a imaginarte. Olvídate de mí, aléjate. Ya no pienso perder el tiempo contigo ni con tus estupideces. Me harté de todo esto, estoy fuera del juego. Puedes divertirte cuanto quieras pero ten por seguro, que mi compañía ya no la tendrás. – Se acercó unos pasos a él quedando frente a frente – Sal de mi vida… para siempre.

Y tras esas palabras se alejó de allí, sin mirar atrás.

- Ni te creas que tendrás la última palabra en esto. ¡Volverás, Paige! ¡Ya lo verás! – Exclamó Phillip furioso.

Pero ella ya no lo escuchaba.

En el apartamento de Prue, Dan reparó en la figura de Piper apenas entrar, y luego de presentarse a los anfitriones y dar las correspondientes gracias por la invitación, se acercó a ella sin titubear.

- Piper, ¿Cómo has estado? – Saludó algo entusiasmado. Mucho más de lo que lo había estado en las últimas veces que se cruzó con ella.

- Hola Dan, muy bien, gracias. ¿Y tú? – Respondió Piper.

- Bien, también.

- Te presento a Leo Wyatt… mi novio. – Esa era la primera vez que Piper titubeaba al decir "mi novio" después de más de dos años de relación, y a ninguno de los tres se le escapó aquel detalle. – Leo, él es Dan Gordon, nuestro nuevo vecino.

Leo y Dan se estrecharon las manos por educación mientras asentían con sus cabezas. Aquel instante fue raro y revelador. Dan y Leo jamás serían amigos, la categoría rivales les cabía mejor. Porque Leo no era tonto, y no necesitaba demasiado para darse cuenta de la forma en la que Dan miraba a Piper y deducir que aquel chico se sentía atraído por su novia. Y además, tampoco podía asegurar que Piper le fuera completamente indiferente.

- Es un gusto verte otra vez. -le sonrió Cole a Phoebe rompiendo el silencio. Ahora la veía un poco más adulta y madura que la vez pasada. No se podía comparar una chica vestida con unos jeans y una blusa de caricaturas, a una vestida semi formal, con falda, blusa sin mangas y tacones.

- Un gusto que no me hayas asustado. -le dijo ella, sin saber qué responderle al tipo que aunque no se veía mayor que la vez pasada, notaba era mayor que ella por varios años. Algo que no había visto antes, en lo que no se había fijado perdida en su confusión de ojos verdes y voz grave- Un tacón en tu estómago...

- …Hubiese dolido. – Completó la frase.

Katrina miraba desde el pasillo sonriendo, era raro ver a esa Phoebe tímida y cohibida frente a un chico cuando se trataba de coquetear. Definitivamente era algo serio para ella, claro que sí...pero le preocupaba que no lo fuera para él. Se volteó al sentir un llanto proveniente de atrás, encontrándose con Matthew colorado entre los brazos de Paola y con Sophia y Alex caminando detrás de ella. Se acercó rápidamente para ver qué había pasado, intentando que Phoebe no se diera cuenta y no saliera de lo que estaba haciendo.

- ¿Qué pasa Matt? -le preguntó tratando de recibirlo, pero él no se dejó tocar y se escondió más emitiendo un "mami" que le hizo entender más o menos la situación.

- Se despertó y desconoció el lugar. -le explicó Paola intentando localizar a Phoebe con la mirada; era sabido por todos que cuando el niño comenzaba con eso, no había nadie en el universo que pudiera calmarlo sino su madre.

Katrina maldijo para sus adentros y trató de atrasar un poco la situación, pero no hubo caso y, además, el instinto de Phoebe la hizo voltearse ante un presentimiento y a pesar de que no lograba escuchar el llanto desde donde estaba, sí podía ver los ojos llorosos y la expresión típica de su hijo en medio de un ataque de histeria. No era una actitud que ocurriera muy seguido, pero cuando el pequeño se asustaba, se asustaba.

Se acercó y por alguna razón Cole fue tras ella, inquieto por la manera abrupta en la que se alejó de él. Reconoció a dos de los tres niños y vio a Phoebe recoger a Matthew entre sus brazos con protección. Paola se retiró con Alex que la jalaba hacia otro lugar y, Sophia, recordando a su héroe que la había salvado de caminar, comenzó a tirar del pantalón de Cole para llamar su atención. Katrina se golpeó la frente mientras Phoebe mecía a Matt y éste se calmaba de a poco.

- ¡Hola! -saludó Cole a la pequeñita, agachándose para ponerse a su altura- ¿Cómo estás, señorita?

- Bien. -le sonrió ella, pestañeando repetidamente haciendo reír a su madrina quien veía en la criatura a su mejor amiga quince años más joven.

- ¿Cuántos hermanos son? -preguntó Cole buscando continuar la conversación, apuntando a los niños- La de la casa, esta princesita, él...-continuó apuntando a Matt.

- Somos cinco. Prue, la anfitriona, Piper quien los invitó, Paige que no sé en dónde está ahora, Alex que se fue con mi madrastra, y yo. -dijo indicándolos a todos.

- ¿Vamos? -preguntó Katrina tomando a Sophia de la mano, intentando llevarse a Matthew pero Phoebe no la dejó: su amiga no evitaría que dijera lo que tenía que decir.

- No, sabes que no deja de llorar a menos que esté con su mamá. -le dijo con seriedad. Kat podía seguir actuando como una niña de quince pero ella no y lo tenía perfectamente claro, a veces le molestaba que su amiga no recordara esa pequeña diferencia que había entre las dos- No voy a dejar a mi hijo de lado para conversar.

Cole las quedó mirando, sin saber si sorprenderse, decepcionarse o qué. ¿Su hijo?, ¿Ese niño era hijo de ella?, ¿Por qué no se lo había dicho antes?, ¿Y por qué habría de haberlo hecho si no habían hablado más de quince minutos esa vez? Por alguna razón se sentía molesto por no haberse enterado, como engañado y era estúpido, porque ella no le debía nada a él y lo más probable era que estuviese saliendo con otro, ¿Y Qué era lo que quería él con ella?, ¿Por qué estaba tan dolido si no era nadie en su vida más que la chica que vivía al frente?

Katrina la miró con cara de querer matarla, pero el enojo de Phoebe parecía ser más grande que la frustración de la celestina.

- Siempre me he hecho cargo de mis hijos, eso no va a cambiar nunca. -le dijo con cierta indignación, tomando a Sophia de la mano- Tengo que irme, fue un gusto. -finalizó dirigiéndose a ambos volviéndose a la habitación matrimonial.

Cole se quedó parado sin entender nada mirando a Katrina como única fuente de explicación, la cual se escapó en la misma dirección que Phoebe dejándolo solo.

Glenn, en tanto, paseaba por la casa tratando de encontrar a Paige. Hacía días que no hablaba con ella al haberse encontrado fuera de la ciudad (y porque ella no contestaba su teléfono casi nunca), pero ese día había regresado y dirigido de inmediato a la inauguración sin haber alcanzado a decirle nada antes de que se desapareciera. La había buscado en todas las habitaciones y regresado al salón en donde un grupo de tres personas acababa de entrar. Una de ellas llamó su atención más que los otros dos, la única mujer del grupo. Tenía su edad más o menos, cabello rubio y pecas. Sonreía y saludaba a la gente camino a la mesa de cóctel en dónde él estaba detenido, intentando mantenerse un poco al margen, parecía no conocer a nadie o casi nadie, ya que la vio hacerle una rápida señal de "hola" a Piper.

- No saques de esos. -le advirtió a la chica- Son amargos.

- ¿Sí? -le preguntó ella, dejando el bocadillo de lado- Gracias.

- Soy Glenn, el mejor amigo de Paige. -se presentó extendiéndole su mano.

- Jenny. -dijo ella, tomando un vaso de gaseosa- Vivo al frente de Paige, aunque creo que no le agrado. Espero que no seas de los "el enemigo de mi amigo es mi enemigo" -le sonrió.

- Siempre he creído que cuando una persona no te gusta, es porque te falta conocerla un poco más. -le respondió quitándole la botella para servirle.

- Me gusta como piensas. -secundó agradeciendo por el gesto.

- ¿Y eres de San Francisco?

- No, vengo de Hollister. Ciudad nueva, casa nueva, escuela nueva...-contó poniendo cara de mártir.

- ¿A cuál vas a ir?

- Golden School dijo mi tío, ¿La conoces?

Glenn sonrió.

- Paige y yo vamos ahí.

- ¿Cuántas opciones hay de que al asistir el resto de tus compañeros no me odie?

- Bastantes, Paige no es de esas. -le sonrió- Ella...puede parecer algo dura últimamente pero, no sería capaz de ir a nadie a propósito. Es la persona más dulce, noble y buena que he conocido, mi mejor amiga desde siempre.

- La quieres mucho, ¿Verdad?

Glenn asintió antes de cambiar de tema, habían cosas que aún le dolían y actitudes que todavía no lograba comprender. Jenny en tanto no insistió, decidida a saber un poco más de él y con la esperanza de que no había hecho nada más que comenzar con el pie izquierdo con Paige y que posiblemente dentro de poco lograría hacerla su amiga.

Unas horas después, el departamento estaba casi vacío, los únicos que quedaban era la familia, Sam, Katrina y Gabriel.

- Adiós. -dijo Prue abrazando a su papá, cerrando la puerta tras él quien se había ido con Paola, Alex y Leo.

- ¿Dónde está Paige? -preguntó Piper luego de cerrar una bolsa de basura.

- No la veo desde que llegaron los nuevos. -comentó Phoebe, aún tensa al recordar la situación entre ambas, y aún molesta con Katrina aunque ésta no tuviera la culpa de nada.

- Estuviste casi toda la fiesta en el cuarto. -le recordó Piper haciéndola ver que era difícil que la hubiese divisado- De todas formas voy a llamarla, aunque lo más probable es que se haya ido a la casa. -anunció su teléfono.

- Yo llamo. -sugirió Andy, viendo en la cara de Prue la necesidad de quedarse a solas con sus hermanas.

- ¿Ya no queda nada por hacer? -preguntó Phoebe omitiendo lo que había dicho su hermana sobre ella, sentándose en una de las sillas del comedor.

- No...-suspiró Prue, viendo a Gabriel y Katrina llevar platos a al cocina en donde Sam estaba lavando.

- ¿Entonces tenemos que irnos? -preguntó con algo de tristeza.

- Tienen que ir a casa. -asintió Prue, despejándole un mechón de cabello con dulzura.

- Ir a casa...-repitió Piper- dijimos que no íbamos a llorar. -se recordó despejándose los ojos antes de comenzar.

- Dijimos que nunca íbamos a separarnos. -agregó Prue.

- No nos estamos separando, por eso dijimos que no nos íbamos a despedir. -se quejó Phoebe frunciendo el ceño.

- ¿Entonces por qué las voy a extrañar tanto? -les preguntó la mayor largándose a llorar sin poder evitarlo. Piper se abrazó a ella rápidamente y entre ambas unieron a Phoebe, sin dejar de sentir que les faltaba Paige y quizás eso fue lo que convenció a las otras dos de ponerse a llorar también. A pesar de ser un momento feliz, tenía gran parte de tristeza y melancolía.

Sam se encontraba en la cocina del departamento lavando platos y vasos. Ya la totalidad de invitados se había ido y, como siempre, ella se había quedado ayudando a sus amigos acomodando el desastre que era aquel lugar. Kat salió tan rápido como entró, pero Gabriel permaneció al ver a Sam sola. Esta no sintió la entrada del chico, sino hasta que este le habló.

- ¿Te importa si te ayudó? – Sam dejó caer el vaso que tenía ante sus manos debido al sobresalto que sufrió. El vaso golpeó contra el borde del mármol rompiéndose al instante. Sam en un acto reflejo, bajó su mano con fuerza para asirlo nuevamente, chocando su muñeca contra el vidrio ya roto, cortándose profundamente.

- ¡Ay! – Exclamó examinándose el antebrazo rápidamente.

- Lo lamento, Sam. No quise asustarte. – Gabriel estaba profundamente apenado. – Déjame ayudarte.

- Creo que es bastante profundo. – Informó la chica y luego agregó – No es nada, de verdad, no te aflijas. – Por un segundo, el impulso de levantar su mano sana y acariciar el rostro de aquel chico casi la vence. Logró controlarse justo a tiempo. Gabriel sonrió forzadamente aunque seguía muy preocupado.

- Si, lo es. Tendré que llevarte a que te lo examinen, pero antes debemos limpiarte. – Levantó su vista rápidamente y miró a Sam, ahora con expresión sorprendida.

- ¿Qué sucede? – Le preguntó la chica al notar el cambio en su semblante.

- No estás histérica ni luces asqueada ante el panorama. Cualquier chica en tu lugar estaría llorando mínimamente, y hasta rehusaría ver la herida. – Apuntó como si se tratara de algo extremadamente obvio. Sam rió ante su lógica.

- En mi defensa debo decir que no soy cualquier chica, - Gabriel estuvo completamente de acuerdo con aquel comentario: Sam no era una más del montón – y que, estudio medicina.

- Entiendo tu punto. – Ambos rieron ante aquello. Gabriel sacó un trozo de vidrio que aún permanecía hundido en la piel de Sam, provocando un pequeño quejido de dolor por parte de la chica, y luego comenzó a limpiar la herida con el único trapo que encontró.

- ¿Qué han hecho que les causa tanta…? ¿Qué sucedió? – El gesto de horror en la cara de Prue no hizo más que profundizar las carcajadas de los otros dos.

- Te lo dije. – Apuntó Gabriel a Sam, a lo que esta asintió derrotada.

- Nunca dije que no fuera verdad tampoco. – Le dijo.

- No, es cierto. Te concedo eso.

Prue los miraba desconcertada y sin entender nada. Había escuchado el ruido que producía el vidrio al romperse y creyó que un vaso o un plato se habían caído. Luego oyó las risas de Sam y Gabriel y creyó que había sido obra de alguno de los dos. Lo que menos imaginó, fue que encontraría a Sam con el brazo bañado en sangre, a Gabriel haciendo de enfermero, y muchos menos, que ambos estarían tan contentos ante ese panorama.

- ¿Se puede saber que pasa aquí? – Preguntó horrorizada y sin querer mirar directamente al brazo de su mejor amiga.

- No es nada. – Le restó importancia Sam.

- ¿Nada? ¡Mira como tienes el brazo! – Aunque ella misma era incapaz de hacerlo.

- Solo es un poco de sangre. – Explicó Sam tratando de no reírse de ella. Prue seguía sorprendiéndola. Después de todo lo que había vivido, aun le resultaba imposible ver una simple herida.

- ¿Un poco? – Cuestionó.

- Bueno… mucha sangre. – Concedió Sam.

- No te preocupes Prue, no es nada demasiado grave, tal vez necesite un punto o dos, nada mas. – Explicó Gabriel mientras terminaba de atar el paño de cocina que habían usado, alrededor de la muñeca de Sam.

En ese momento apareció Andy, quitándole a Prue la posibilidad de seguir agrandando la situación.

- ¡Uy! Eso se ve feo. – Exclamó arrugando el ceño en señal de desagrado.

- No empieces tú también. – Advirtió su amiga.

- Hay que llevarla al hospital. – Le informó Prue a Andy para que este actuara. Pero Gabriel intervino de inmediato.

- Yo lo haré. – Las otras tres personas en la habitación lo miraron de manera demasiado obvia. - ¿Me prestas tu auto, Andy?

- Seguro. – Afirmó este de inmediato. Por alguna extraña razón, el ver a sus dos amigos juntos le hacía ilusión desde el primer instante, hacía como cuatro horas atrás nada más.

Prue se acercó a Sam y la abrazó.

- Me avisas como fue todo. – Le pidió al oído y luego la miró a los ojos para transmitirle el mensaje completo: "Todo es todo". Sam sonrió sin poder evitar que sus mejillas se tornaran algo rojas.

- Te lo prometo.

Paige caminó por las calles de San Francisco con rumbo a su casa perdiendo verdaderamente la noción del tiempo. No tenía ningún sentido volver a la fiesta puesto que ella no tenía nada que celebrar. Lo mejor era desahogarse sintiendo la brisa fresca golpear en su rostro.

Entró a la mansión y sin dudarlo se dejó caer en uno de los sillones. Sus mejillas aún permanecían húmedas aunque el llanto hubiese acabado hacía rato. Ya no quería llorar, no tenía sentido. Lo único que conseguía era angustiarse y mostrarse débil. No debía darse el lujo de parecer débil.

Giró la cabeza sobre su eje, y su mirada recayó en la repisa de los videos. Por un momento pensó que mirar una película tal vez fuera buena idea y la ayudaría a despejarse. También considero la posibilidad de que esa fuera una buena fachada para cuando Phoebe y Piper regresaran. Con desgana se bajó del asiento y se encaminó a la repisa que estaba debajo del televisor.

Pasó su dedo por sobre los títulos sin decidirse por ninguna.

- Románticas… dramas… comedias… nada interesante. – Recitaba para sí misma.

Estaba por darse por vencida cuando un título captó su atención: "Mi mariposita".

- ¿Y esto?

Tomó el video intrigada y lo colocó en el reproductor. Tomó el mando y se volvió a encaramar en el sofá.

Las primeras imágenes que se proyectaban eran algo borrosas y estaban desenfocadas, era evidente de que se trataba de un video casero.

- Ya. Sonríe para la cámara, amor.

Paige casi se cae del asiento al escuchar aquella voz. Era la primera vez que la escuchaba por cierto, pero podría reconocerla aún así. Era Sam, era su papá.


Es fue, eso fue, eso fue to-to to-todo amigos. Espero que les haaya gustado, se aceptan todo tipo de comentarios, más bien se exigen los comentarios! xD no sean malos su propina es nuestro sueldo.

Respuestas de RR:

Faiwill: Pero lo dejaste! eso es lo importante xD *INTERESADA* ¿A tu abuela? D: Rezaré por ti en las noches! xD Me alegra que te guste Kat! a mi también me encanta jejejeje espero verla más seguido, así que pídela para que Val lo considere y nos deje ponerla jijijiji. Gracias!

Cookie's Monster: La Paige de este fic tiene mucho para dar todavía! Y la vieja es una jaqueca, pero espero que se le pase, la verdad no sé si tiene un plan macabro a futuro o nada xD aún no lo pensamos. Gracias : )

Keisi-san: La abuela es una desgraciada. Lo del coche pregúntaselo a Val, insístele, dale, a ver si te dice algo! Ja! te equivocaste con lo del novio! estamos hablando de Paige no de Phoebe . Espero que la relación del mundo con Paige mejore algún día, en serio!

Val al habla. Vine solo porque despues de leer los saludos de mi coautora parezco la mala de la pelicula... jajajja, no mentira. En realidad vine a decirles q... ESTOY FELIZ PORQUE ME ENVIARON MI TERCERA LECHUZA Y FINALMENTE ACCEDI A POTTERMORE! SOY RAVENCLAW!

Eso solo, gracias x brindarme este espacio. Nos vemos en la proxima...