Never can say goodbye to Sam
La verdad esta aquí Parte 2
Había pasado mas de una semana después del funeral de Sam Evans, pero solo algunas horas atrás la verdad había sido contada ; Sam no había muerto en un accidente como se había echo saber a Quinn, Sam había sido asesinado y el sospechoso al tope de la lista era nada mas y nada menos que Jesse St James. Antiguo amigo de la victima, y causante del error en el resultado de la autopsia.
La noche aún no había pasado, si mucho eran las 2: 00 de la mañana cuando Quinn aún seguía despierta, preguntándose como alguien podría hacerle algo así a Sam, la persona mas amable que había conocido hasta el día de hoy.
Empezó a caminar en círculos mientras repasaba los últimos meses antes de la muerte de su esposo, pero después de pensarlo bien y exprimir su cerebro no pudo encontrar algo sospechoso; ninguna llamada, salida o comentario que fueran sospechosos para Quinn, trato de buscar mas a fondo sin darse por vencida pero su cerebro no podía darle una falsa sospecha;
todo había sido como siempre, se levantaban a la misma hora el se bañaba primero luego ella, y mientras el se arreglaba el traje ella le preparaba un rico desayuno, luego de eso ella lo acompañaba a la puerta donde el la despedía con un peso en los labios y ella le entregaba su maletín de trabajo.
Tomo todo el aire que sus pulmones le habían permitido, se encamino a la cocina y se puso de puntitas para tomar de una de las alacenas una botella de whisky que el padre de Quinn le había regalado a Sam unos años atrás La botella aún seguía cerrada, por el echo de que ni Sam ni ella tomaban alcohol, dejo la botella en la mesa y saco un vaso de otra de las alacenas, sirvió bastante hasta que noto que el vaso podía derramarse así que dejo de hacerlo.
Acerco el vaso hacia sus labios y tomo un gran sorbo, al principio no pudo soportar el dolor que le causaba en la garganta pero incluso eso era mejor que sentir aquel vació siguió bebiendo uno, dos , tres vasos de whisky, o mas bien los que su mente ebria le permitía contar.
Camino a la sala como pudo, balanceándose de un lado a otro sin derramar ni una gota de alcohol y con una botella recién abierta en la otra mano, se sentó cuidadosamente en el suelo justo en una de las esquinas de la habitación. Se sentía muy triste, y aún no podía creer que estaba tomando, se levanto y se dirigió al primer espejo que encontró.
Pero lo que vio la tenia perpleja, asustada decepcionada el rimel corrido los ojos hinchados y ademas la boca le apestaba a alcohol, agacho la cabeza y unas cuantas lagrimas cayeron por al suelo, se estaba convirtiendo en Judy, una esposa triste alcohólica que solo se preocupa por el que dirán camino a la cocina y al estar frente al lavamanos tiro todo el contenido de la botella para luego tirarla a la basura.
Volvió a la sala tratando de mantener el equilibrio y se sentó en el sillón sentada con las piernas hacia su cuerpo y las dos manos en el rostro atrapando las numerosas lagrimas que salían de sus ojos color olivo.
Lloraba en silencio sin cambiar de postura, tratando de contener las ganas de romper todo lo que había a su alrededor, pero simplemente no podía, todo a su alrededor le traía gratos recuerdos de ella y Sam, estaba en una oscuridad absoluta.
De la nada el silencio rodeo la habitación ya no se escuchaban mas carros pasar, ni el llanto de Quinn podía ser escuchado, solo su respiración, estaba a punto de quedarse dormida gracias a los efectos que el alcohol le había causado cuando unos pequeños y casi in detectables golpes se escucharon en la puerta, al principio su corazón se acelero tanto que parecería que se podría salir del pecho de Quinn.
Pero luego de pensar si abrir o no, se dirigió a la puerta y sin mas la abrió rápidamente.
— Hola Quinn, ¿puedo pasar?, hace un poco de frió aquí afuera — Pregunto Rachel amablemente.
Quinn le sonrió y asintió — Claro, pasa.
Rachel le sonrió de vuelta y entro a la casa mientras que Quinn cerraba la puerta, Quinn camino detrás de ella.
— ¿Estas bien? — Rachel se dio media vuelta y quedo a unos centímetros de Quinn quien la veia fijamente con una sonrisa incomoda.
— ¿Yo?... ehmm, ¡Claro! — Exclamo Quinn nerviosa — Tu, ¿que haces por acá?.— Las chicas se miraron incomodas la una a la otra y se separaron a una distancia considerablemente cómoda.
— Pues me tenia preocupada, no me contestas el teléfono desde ayer — Dijo en reproche.
— Perdóname amor — bromeo, pero la broma no causo gracia, mas bien solo las puso mas incomodas.
— Ah sucedido algo, eso es todo — dijo Quinn rompiendo el hielo.
Rachel se le quedo viendo impaciente — Bueno, ¿y que es?.
— Los detectives me hicieron una visita ayer — prosiguió — y ellos me contaron que la muerte de Sam había sido un asesinato no un accidente — Quinn tomo un poco de aire y trato de contener las lagrimas todo el tiempo que pudo, pero cuando no pudo mas rompió en llanto .
Rachel la tomo en sus brazos y la abrazo lo mas fuerte que pudo, Quinn no se negó al abrazo, era justo lo que necesitaba.
— ¿Aún no encuentran a su asesino?— Pregunto preocupada sin dejar de abrazarla, Quinn negó rotundamente con la cabeza.
Rachel tomo a Quinn de la mano y como pudo la levanto del sillón para llevarla al piso de arriba, después de unos largos minutos y ya estando en el cuarto principal Rachel la acomodo en la cama y la acostó, esperando hasta que esta se durmiera.
Rachel se quedo pensando "¿ahora como le explico que viene para contarle que siento algo por ella?".
