Disclaimer: Los personajes de Final Fantasy pertenecen a Square-Enix. Tan solo los inventados son de cosecha propia ^^


Notitas…

Aaayyy chicas no sabéis lo feliz que me hacen vuestros reviews y x eso ha salido este capitulo tan rapidito. Me encanta leeros que lo sepáis y vuestras opiniones me inspiran para seguir adelante. GRACIAS^^

Weno advertir que este capi esta lleno de sentimientos, pensamientos y habrá un avance en la historia. Después de esto ya tengo la historia donde quería, o eso creo jejeje.

PauHardy: Siiiiii, sé que tardé una eternidad, pero esta es la compensación jejej. Pues sip Aileen, la enfermera rancia, es de los malos. Y Squall… esto solo es el principio jejeje. Espero que te guste el capi.

Nancyriny:No sabes lo que me gusta cuando me dices que te emocionas tanto con ciertas escenas jejej. Y Seifer, es k… en el fondo es un buen tipo jejej, hay que comprenderlo. Espero que con este capi te emociones, pork razones hay XD

Rinoa Hatirii: Asi me gusta, lo primero el review k sino luego hay pérdidas de memoria jejej. Con lo k le sucede a Squall, aun deberás seguir un poco de los nervios, aunk en los siguientes capis algo sucederá… Y en cuanto a la acción, puessssssss, estoy en ello, no puedo avanzar tan rápido, sino nada tendría sentido y no queremos eso no? jejeje. Ale, ale a leer ^^


OCHO

Habitación de Rinoa, Jardín de Balamb, 09:12 h

Unos insistentes golpes en la puerta de su habitación hicieron que la joven bruja se removiese entre las sabanas exasperada, intentó ignóralos pero aquellos golpecitos cada vez, eran mas insistentes.

Furiosa, apartó las sabanas hacia un lado y se levantó de golpe. De camino a la puerta, se vio reflejada en el espejo del baño y comprobó que sus cabellos estaban totalmente desordenados y las ojeras llegaban hasta el suelo, ¡Dios!

Cuando abrió la puerta una más que enérgica Selphie se coló dentro sin que a Rinoa le diese tiempo a reaccionar. Su cerebro aun estaba aletargado por el sueño y era incapaz de conectar los movimientos de su cuerpo con su dormido cerebro.

- ¡Vaya, tienes un aspecto horrible! –observó la pequeña mientras se sentaba en el borde de la cama y dejaba una bolsa a sus pies-.

- Tu si que sabes como animar a una amiga ¿verdad? –dijo totalmente irónica-.

Selphie sonrió y vio como la bruja caminaba de nuevo en dirección a la cama y se dejaba caer en ella pesadamente. Después cogió las sabanas y se escondió bajo ellas.

- ¿Se puede saber que haces? –preguntó Selphie mientras tiraba de las sabanas para sacar a su amiga de la cama-.

- ¡QUIERO DORMIR! –gritó aferrándose a aquel trozo de tela que ahora era su refugio-.

Selphie se dio por vencida y dejó de molestarla.

- A ti te pasa algo ¿no?, -dijo paseándose por la habitación-, y apuesto a que una vez mas es por Squall.

Rinoa se sentó de repente en la cama destapándose por completo y con el pelo aún mas revuelto, si cabía.

- Y ¿no serás tú la bruja? –preguntó realmente sorprendida de que esa chica supiese a cada momento lo que la ocurría-.

- Eres un libro abierto Rinoa, hasta Irvine se daría cuenta de lo que te pasa –dijo mientras se colocaba a los pies de la cama-.

Rinoa dejó escapar un gruñido de frustración y volvió a tumbarse mientras se tapaba de nuevo.

- Venga, que seguro que no es para tanto –animó a Rinoa mientras se agachaba y colocaba sus brazos sobre la cama, apoyando la barbilla sobre ellos-.

- Intentó besarme –dijo saliendo de nuevo de su escondite-.

- ¿Y? –preguntó con toda la tranquilidad del mundo-.

- ¡Como que "y"! –exclamó gateando por la cama hasta colocarse frente a su amiga-. Pues que eso… eso… -tartamudeó-.

- Eso ¿qué?, ¿no debe ocurrir? –interrumpió levantándose del suelo-.

- ¡Pues no! –gritó enfadada-. Se supone que somos amigos, buenos amigos… -dijo mas calmada-.

- Vamos Rinoa, era tu recuerdo el que le ha mantenido con vida durante estos meses. No sabemos que le ha pasado pero él es el único que ha luchado por sobrevivir y todo por volver a tu lado, y ¿le pides que solo seáis amigos?, creo que eso es algo imposible –finalizó en un tono mas calmada viendo que el rostro de Rinoa cambiaba poco a poco-.

La joven morena se mantuvo en silencio durante un rato, reflexionando sobre las palabras de Selphie. ¿Por qué siempre tenía razón?

- Solo tienes que estar segura de lo que tu sientes y viendo tu horrible aspecto mañanero diría que no has pegado ojo, por lo que posiblemente has estado toda la noche pensando en ello, lo que me lleva a pensar que si le das tanta importancia…

- ¿Desde cuando te has vuelto tan sabihonda? –interrumpió Rinoa entornado sus ojos-.

Selphie rió ante el comportamiento enfurruñado de su amiga.

- Que sepas que la mente tiende a exagerar la cosas mas de lo necesario y posiblemente creas que no tiene solución pero si hablas con Squall verás que no es tan trágico como lo pintas.

- Eso lo dices porque no te pasa a ti –apuntó levantándose por fin de la cama-.

Selphie volvió a reír y decidió dejar a la muchacha que se arreglase.

- Por cierto, ayer te compré una cosita –dijo guiñándole un ojo mientras señalaba la bolsa que había traído con ella-.

La cara de Rinoa se iluminó al oír aquello y corrió a la única bolsa que había al lado de la cama. De ella sacó una falda de color vaquero desgastado y una camiseta larga de color oscuro con un bonito dibujo en el frente y unos lazos a cada lado. Rinoa al ver las prendas de ropa corrió hasta Selphie y se abrazó a ella.

- Gracias –dijo con tono meloso-.

- De nada –contestó mientras abría la puerta para marcharse-. Y arréglate y habla con Squall –dijo antes de marcharse-.

Rinoa asintió y dejando las prendas sobre la cama corrió hasta la ducha. Selphie tenía razón, lo mejor sería ir a hablar con él.


Laboratorios LideCorp, 10:00 h

Arzhul se encontraba en su ostentoso despacho sirviéndose una copa de whiskey, cuando la voz de su secretaria a través del interfono, llamó su atención.

- La señorita Aileen está aquí.

Arzhul anduvo hasta el aparato y pulsando un botón de color gris oscuro, dio permiso para que la dejase pasar.

Tras unos minutos, la joven de aspecto algo siniestro, pasó dentro.

- Vaya, las diez de la mañana y ¿ya estas con copa en mano?, eso es cuidarse –dijo de manera sarcástica-.

- Eso no es asunto tuyo –contestó mientras se sentaba en su sillón de piel-. ¿Lo tienes? –añadió sin rodeos-.

La joven asintió mientras sacaba la carpeta y un tuvo metálico donde iba la muestra de sangre de Squall.

- Perfecto –dijo apoderándose de ambas cosas-. Con esto podremos seguir trabajando durante un tiempo, pero a él le quiero de vuelta aquí –dijo mientras observaba los análisis-.

- Sabe que eso tendrá que esperar, son Seeds y no van a parar hasta descubrir lo que le ha ocurrido a su comandante, así que habrá que esperar hasta que las cosas se calmen un poco –dijo con monotonía-.

- Por cierto ¿que sabemos de la señora de la estación del ferry de Dollet? –preguntó poniéndose unas gafas que sacó de un primer cajón-.

- Parece ser que uno de los Seeds se nos ha adelantado y estuvo hablando con ella. Estaba claro que irían allí a investigar.

- La verdad, pensé que iría Leonhart en persona. Por eso mandé a alguno de los nuestros a la estación, para que lo cazasen desprevenido –explicó el hombre mientras tomaba un sorbo de su copa-. Supongo que he subestimado la inteligencia de los Seeds –añadió con media sonrisa-.

- No se preocupe, yo le vigilaré y a los demás también. Le mantendré informado si hay algún cambio en él. Como le comenté, sus heridas han cicatrizado muy deprisa y no se ha observado ningún tipo de mutación, por el momento.

- Sabía que era especial –rió con cierta demencia-.

Tras un momento de silencio en el que aquella mujer esperó paciente, habló de nuevo.

- Por cierto, quiero a esa mujer de la estación aquí, ¡ya!, supongo que algo tendrá que contarnos ¿no? –sonrió malévolo-.

- Entendido –dijo Aileen-. Por cierto ¿qué hacemos con ella?, también la necesitamos –preguntó con curiosidad antes de abandonar el lugar-.

- No te preocupes por eso, ya tengo a alguien al cargo –contestó con seguridad-.

La muchacha asintió una vez más y salió del despacho.

Arzhul se recostó mas que satisfecho sobre su sillón, después descolgó el teléfono y marcó una extensión de cuatro dígitos.

- Tengo la sangre y los análisis, sube de inmediato a recogerlos. Por supuesto, podéis empezar con las pruebas del otro sujeto.


Balamb, 10:30 h

Rinoa caminó deprisa por la ciudad, tras aquella ducha fría que había tomado, sus ideas se aclararon y decidió ir a hablar con Squall. Lo de ayer había sido algo sin importancia y no quería que por algo así surgiese de nuevo la tensión.

Cuando llegó al bloque de apartamentos, asomó la cabeza dentro del hall y el señor Peeters enseguida salió a recibirla.

- Rinoa, me alegro de verte –saludó de manera cordial-.

- Buenos días –saludó con su hermosa sonrisa-. ¿Squall esta…?

- Lo encontrarás en la playa, ha salido hace un rato a correr –explicó-.

- ¡Oh!, gracias, iré a buscarle entonces –se despidió del hombre-.

La joven bruja caminó los pocos metros que separaban los apartamentos de la hermosa playa y en cuanto llegó hasta ella, vio que la gente comenzaba a acomodarse para tener su perfecto día de playa. Hizo un rápido recorrido con la vista y pudo ver que el joven se encontraba corriendo por la orilla, ahora en dirección a ella.

Rinoa anduvo por la arena hasta colocarse en una roca donde reconoció la toalla del chico, le quedaban pocos metros para llegar hasta ella.

Squall se sorprendió de verla allí tan temprano y mucho mas tendiéndole la toalla para que se secase el sudor.

- ¡Vaya que recibimiento! –dijo el joven-.

Rinoa sonrió y por primera vez se percató en el torso desnudo del chico. Mientras pasaba la toalla por su cara, Rinoa no pudo dejar de deleitarse con aquel cuerpo que tenía delante, observó las cicatrices del costado y lo que no eran las cicatrices. De pronto, volvió en si y se preguntó una vez más, que es lo que estaba haciendo. Oyó su nombre salir de la boca del chico y cuando subió la vista hasta él, se fijó que unas sutiles pecas habían aparecido en la parte alta de su nariz y mejillas. Además un tono rojizo se había hecho presente en su cara a causa del sol. Se fijó entonces que el azul de sus ojos resaltaba aun más con el color algo bronceado de su rostro. Y otra vez lo mismo, ¿por qué no podía dejar de fijarse en esos pequeños detalles de su físico? Es más, ¿por qué una sonrisa estúpida se dibujaba en su cara sin apenas darse cuanta? "Está claro" escuchó en su interior.

- Rinoa ¿estas bien? –preguntó el joven cogiendo a la joven de los hombros-.

La muchacha agitó su cabeza de un lado a otro y rápidamente volvió a la realidad.

- Si, si –sonrió-.

- ¿Qué haces aquí? –preguntó mientras colocaba la toalla alrededor de su cuello y emprendía el camino hasta el apartamento-.

Cuando Rinoa se disponía a contestar, una pequeña niña de pelo negro saltó a la arena y corrió hasta Squall. Éste la vio llegar y enseguida la cogió en brazos, dejando que la pequeña se enroscase en su cuello.

- ¡Vaya, Ada! cuantos has crecido –dijo Squall observando detenidamente a la pequeña-.

- Mama dijo que te habías ido de viaje y que igual no volvíamos a verte –dijo la niñita con una voz que a Rinoa le pareció de lo más dulce-.

- Pues he vuelto –contestó haciéndola cosquillas en el vientre-.

Tras aquello, dejó a la niña sobre la arena y una mujer bastante atractiva fue a su encuentro. Cuando estuvo a la altura del muchacho se abrazó a él. Rinoa observó en silencio como Squall la abrazaba con cariño y un sentimiento de envidia la recorrió por completo. ¿Quién demonios era aquella mujer?

- Squall… pensé que habías muerto –dijo la mujer sin despegarse de él-.

- Soy mas duro de lo que creéis –dijo mirándola de manera tierna-.

La mujer sonrió y volvió a abrazarse, la niña corrió hacia ellos y se abrazó a las piernas de Squall.

Rinoa seguía observando la escena, cada vez mas celosa, realmente aquello parecía el feliz encuentro de una bonita familia de película. Cuando decidió que aquella marginación ya era suficiente, optó por marcharse, pero la mano de Squall la detuvo.

- Ella es Rinoa –dijo de pronto el joven colocándola frente aquella bella mujer-.

- Encantada, yo soy Linet. Vivo justo encima y a veces te aseguro que no sé que hubiese hecho sin él, me ha ayudado mucho –explicó con naturalidad-. Te miro y es como si te conociera, ¿sabes? Squall no dejaba de hablar de ti –añadió sonriendo de manera cordial-.

La muchacha se sorprendió una vez mas al escuchar aquello y un creciente desconcierto comenzó a abrirse camino en su mente, cuando la voz de la niña la trajo de nuevo al planeta tierra.

- ¿Eres la novia de Squall? –preguntó la criatura tirando del pantalón de Rinoa-.

Ésta se quedó callada ante la pregunta y sonrió nerviosa.

- Es solo una buena amiga –interrumpió Squall sabiendo lo incómodo de la pregunta-.

- Pues yo cuando sea mayor me casaré con él –dijo con esa inocencia que solo puede caracterizar a un niño-.

Todos rieron con aquel comentario dejando a la pequeña confusa. Caminaron todos juntos hasta los apartamentos y Rinoa, que iba de la mano de la pequeña, no pudo evitar la conversación que la mujer mantenía con Squall.

- ¿Estas bien, verdad? –preguntó Linet acariciando el pelo del muchacho-.

Rinoa vio como Squall asentía y sonreía. De nuevo sintió aquella sensación que era incapaz de comprender.

- Por cierto, ¿tu hermana? –preguntó esta vez el chico-. Desde que he vuelto no la he visto, se encuentra bien ¿verdad? –dijo con preocupación acusada-.

- Si eso creo, cuando se enteró de lo tuyo decidió marcharse por un tiempo, sabe que estas aquí, así que no creo que tarde en volver. Aunque ya sabes que su trabajo fuera de la ciudad la mantiene muy ocupada –sonrió de manera cómplice-.

Rinoa siguió con la oreja pegada, aunque ahora prefería no haber escuchado aquello, ¿también tenía una hermana? y Squall ¿preocupado por ella? "¡Genial!"

No tardaron mucho en llegar hasta casa y tras una breve charla y las despedidas adecuadas, la mujer y la niña se perdieron en el interior del hall. Rinoa había perdido totalmente la confianza del momento y no se veía con fuerzas de hablar con él ahora, así que se dispuso a marcharse de nuevo al jardín, pero de nuevo la mano de Squall, esta vez a la altura de sus caderas, la hizo detenerse. Rinoa cerró los ojos instintivamente al notar el tacto de su mano en aquella zona pero Squall no pudo verlo ya que ésta se encontraba de espaldas.

- ¿Te marchas sin decirme a lo que habías venido? –preguntó de manera sería apartando la mano de ella-.

Rinoa suspiró en silencio y cogiendo fuerzas, se giró emulando una sonrisa despreocupada.

- No era nada, de verdad –mintió-.

- Si no era nada no hubieses venido hasta aquí –insistió-.

Rinoa se giró por completo hacia él y carraspeó mientras agachaba la mirada.

- Era sobre lo de ayer, quería que supieses que todo esta bien, que no pasa nada –explicó con sonrisa exagerada-.

- Si, claro –respondió serio-.

Squall se percató entonces de que la muchacha había estado pensando en aquello más de la cuenta y también se había fijado que la presencia de Linet no le había hecho ninguna gracia. Por un momento, un rayo de esperanza iluminó la mente de Squall y creyó que tal vez, tenía alguna oportunidad de recuperarla.

Cuando Rinoa se giró para marcharse de allí, la voz de Squall la detuvo de nuevo.

- No es lo que tu te piensas –dijo de pronto-.

- ¿Qué? –preguntó girándose con una mirada de confusión-.

- Linet, es mi vecina y amiga. Ella me ha ayudado bastante y supongo que yo a ella. Su marido murió el año pasado y…

- No te he pedido explicaciones –interrumpió con ademán serio-.

Squall cayó de repente ante la repentina contestación y por un momento dejó de entender a la mujer.

- No he pensado nada de eso –sonrió dándose cuenta de su actitud-.

- Entonces, ¿por qué estas a la defensiva? –preguntó viendo el comportamiento de ella-.

- ¡Oye, yo no estoy…!

Rino cayó de repente y suspiró cansada. Apartó la mirada hacia el suelo y notó como empezaba a perder los nervios.

- No estoy a la defensiva –dijo con una calma que tuvo que buscar en lo mas profundo-.

- Ya… -se limitó a contestar Squall-.

El joven decidió que aquella conversación, como otras tantas desde que había vuelto, no iba a acabar bien, así que girándose, entró en el portal.

- ¿Ya, que? –preguntó exasperada la muchacha deteniendo los pasos de Squall-. Tus insinuaciones sin sentido están empezando a cabrearme ¿sabes? –añadió elevando algo el tono de voz-.

El chico castaño suspiró con media sonrisa irónica y se giró de nuevo hacia ella.

- Cuándo tengas las cosas claras, si quieres hablamos, estaré aquí –dijo sin dar mas explicaciones-.

Tras aquello, desapareció tras las cristaleras de la puerta y Rinoa se quedó mas que confusa, después de intentar entender lo que acababa de ocurrir emprendió su camino hacia el jardín.

Odiaba aquella calma, esa impasibilidad que poseía el chico, era como si discutiese con una pared. Y ¿a que se refería con "las cosas claras"?, ella tenía las cosa muy claras ¿no?, No creía haber dado pie a nada o tal vez esas miradas y su cara de embobada tenían algo que ver y otra vez Selphie en su cabeza "Eres un libro abierto, Rinoa".

Rinoa agitó su cabeza intentando liberarse de tanto pensamiento que la estaba produciendo dolor de cabeza.

Pero entre tanta confusión había una cosa clara, la había fastidiado del todo. Se supone que había ido a verlo porque quería aclararle que lo pasado el día anterior no tenía mayor importancia para ella, pero en vez de eso, había liado mas las cosas. Sus miradas, ese cosquilleo que invadía su estómago cuando pensaba en él, el rubor de sus mejillas cuando observaba su cuerpo y aquellos celos inútiles hacia esa mujer que no tenía la culpa de nada. Estaba más que claro, pero su mente no la dejaba verlo con claridad. Se negaba a ver la realidad, a admitir que los sentimientos hacia Squall estaban renaciendo, era ella y solo ella la que estaba haciendo que todo aquello se complicase mas de la cuenta, ella y sus malditas dudas de volver con él, a su brazos. La verdad es que tenía un miedo atroz de volverse de nuevo vulnerable si estaba cerca de él.

Como en el pasado, el siempre estaba ahí para salvarla, para sacarla de cualquier apuro, no sabía como, pero siempre estaba en el sitio adecuado. Y cuando lo dejaron se perdió por completo, no era nada sin él, se sentía como una muñeca de trapo que abandonan en la calle en un día de lluvia.

Pero el tiempo la hizo fuerte, aprendió a defenderse y a valerse por si sola, se hizo tan fuerte que la gente comenzó a admirarla, ya no era la novia del Comandante del Jardín de Balamb sino que comenzó a ser Rinoa Heartilly, la poderosa bruja de Balamb. Por eso no quería volver a un segundo plano y perder esa confianza que tanto le había costado ganar. Su pensamiento era egoísta pero sus sentimientos hacia él no era tan fuertes como para perder todo aquello, así que esa era el motivo por el que tan solo deseaba ser su amiga. No había cabida para ningún otro tipo de sentimiento.


Los siguientes días transcurrieron de manera tranquila, Squall se incorporó a su cargo de Comandante y las cosas habían comenzado a marchar con normalidad. Desde el día de la playa él y Rinoa no habían hablado mucho, si que es cierto que trataban de aparentar normalidad e intentar no dar importancia a lo ocurrido, aunque a veces se hacia difícil.

Y el día de la ceremonia llegó. El acontecimiento se llevó a cabo en el gran salón y un montón de gente decidió acudir al acto.

Los familiares de los fallecidos se encontraban en las primeras filas y Squall no pudo evitar una punzada en el corazón cuando divisó a la joven novia de Alec.

Era una jovencita de diecinueve años, de cabellos rubios y ojos color miel. Sus facciones eran perfectas y Squall podía recordar a la perfección su hermosa sonrisa, sonrisa que ahora había perdido por completo. La ceremonia trascurrió con calma y evidentemente tuvieron que mentir sobre la muerte de los hombres. Aún no podían explicar lo que les había ocurrido y hasta que no obtuviesen respuestas no harían sufrir a las familias más de la cuenta. Squall dijo unas palabras sobre aquellos extraordinarios hombres que habían perdido la vida luchando con valentía y no pudo evitar disculparse por no traerlos con vida hasta el jardín.

La tristeza invadió a Rinoa por completo al ver a Squall de esa manera. Él sabía que no estaba solo, Laguna estaba allí y Eleone también y todos sus amigos y compañeros, pero era ella la que realmente le importaba, era ella la que debía de apoyarlo en todo momento y aquello no estaba sucediendo. Rinoa sentía que la distancia se estaba haciendo presente, de nuevo, entre ellos dos y lo peor de todo es que no sabía como remediarlo, no sabía como actuar con él.

Cuando todo eso acabó y el salón se quedó vacío, la joven bruja fue en busca de Squall, que como era de esperar había desparecido del lugar, como siempre buscando su anhelad soledad.

Después de un largo rato merodeando por el jardín, lo encontró en uno de los pasillos exteriores, el que conectaba con el patio. En cuanto lo vio, corrió hacia él.

- Squall –gritó-.

El muchacho se giró y reconoció aquella inconfundible figura.

- ¿A dónde vas? –preguntó sin rodeos-.

- Quiero estar solo –se limitó a decir-.

- Ya, pues no creo que sea lo más adecuado –dijo con los brazos en jarras y el ceño algo fruncido-.

- No he pedido tu opinión –contestó de manera borde-, y mucho menos necesito tu compasión –añadió dándole la espalda a la joven-.

- ¿Por qué te empeñas en complicarlo todo? –dijo exasperada ante el comportamiento del muchacho-.

Squall dejó escapar un sonido a modo de carcajada sarcástica y se giró con media sonrisa en su cara.

- ¿Qué yo me empeño en complicarlo todo? ¿y tu?, no hay quien te entienda ¿sabes? Apareces y desapareces de mi lado cuando te place y solo cuando estoy a punto de derrumbarme vienes a consolarme. Sinceramente para eso, no te necesito –dijo con toda la frialdad del mundo-.

Aquellas palabras dañaron de manera inimaginable a Rinoa. Se quedó quieta, con la mirada fija en la espalda del chico y sintiéndose la persona más infrahumana de la faz de la tierra, pero no se rendiría. El estaba enfadado, furioso, irritado y la única manera que tenía de defenderse de esos sentimientos, era dañando a las personas cercanas. Así que Rinoa se armó de valor y corrió tras él. Cuando lo alcanzó, se abrazó por detrás, reteniéndolo en sus brazos.

- No estás solo Squall, estoy aquí, quiero que sepas que me tienes para lo que quieras y que da igual que me odies porque no pienso abandonarte, no de esta manera –confesó con su cabeza apoyada en la espalda y sus ojos fuertemente cerrados-.

El silencio se hizo dueño del lugar y Rinoa esperó paciente tras aquella espalda, sin soltarlo.

- He destrozado tres familias, Rinoa. He acabado con la juventud de una pobre chica y con la felicidad de esas esposas y sus hijos, ¿cómo voy a vivir con algo así? –dijo al fin con un hilo de voz-.

Rinoa abrió los ojos de pronto al escuchar esas dolorosas palabras y antes de que siguiese hablando, se colocó frente al muchacho.

- Tu no tienes la culpa, Squall –dijo agarrando la cara del chico entre sus manos y obligándolo a mirarla-. ¿Me oyes?, tú no eres el culpable. Ni siquiera recuerdas lo que pasó, estoy segura de que intentaste protegerlos hasta el final –continuó mientras acariciaba la mejilla del chico tranquilizándolo-.

- ¿Cómo lo sabes?

- Porque lo sé, porque a mi me has protegido siempre, incluso con tu vida si era necesario y también a Seifer, Quistis, Zell…a todos y estoy segura de que con ellos ocurrió lo mismo.

Squall se quedó callado sintiendo como la simple presencia de aquella mujer conseguía llenarlo de serenidad. Entonces notó como sus finos brazos se posaban alrededor de su cuello y no pudo más que corresponder ese abrazo.


Aquel día fue el último que hablaron de manera tan sincera. Después de aquello Rinoa creyó que había dejado bastante claro que ella estaba ahí para lo que necesitase y por supuesto, intentaba olvidar aquellas dañinas palabras que salieron de la boca del muchacho. Aunque había días en que ambos estaban más irritables de lo normal y acababan como no, peleándose, aunque nunca llegaba a ser nada serio.

Los demás habían llegado a la conclusión de que lo que realmente odiaban era, el no poder estar juntos, pero eso era algo que ellos no veían y explicarles algo así suponía una bronca segura, por lo que lo dejaron estar. El tiempo se encargaría de poner las cosas en su sitio.

Desde que Squall llegó de nuevo al jardín, el tiempo había pasando volando, el mes de mayo pasó rápido y los días que junio dejaba cada vez eran más calurosos dando paso al anhelado verano para mucho.

Aún así y a pesar de las fechas en las que se encontraban, el trabajo no faltaba, los chicos estaban continuamente de misión en misión y apenas tenían tiempo libre.

La investigación sobre los laboratorios había quedado en un segundo plano aunque Kramer había dicho que posiblemente este mes que venía las cosas estarían mas calmadas y sin duda, reanudarían la investigación.

Squall por su parte estaba completamente integrado y había recuperado totalmente la forma física. Algunas imágenes inconexas habían sido rescatadas de su memoria pero aun así, le era imposible llegar a algo en claro.

Y en cuanto a sus malas noches y dolores de cabeza seguían estando presentes. Kadowaki le había dado unas pastillas para las migrañas y había achacado esos dolores de cabeza al esfuerzo que inconscientemente, hacia Squall por recordar.


Zona de entrenamiento, Jardín de Balamb 11:45 h

Un par de jóvenes se encontraba entrenado de manera algo severa. Uno de ellos, de mayor fuerza física debido a su alta estatura y su complexión fuerte, atacaba sin cesar a su oponente haciendo que el resonar del acero de sus armas se oyese en toda la zona.

El otro, mas ágil por su estatura algo mas baja y masa muscular algo inferior, se dedicaba a esquivar los golpes con una habilidad pasmosa, haciendo que su rival se viese sorprendido por sus ataques, en cierta momentos.

En uno de estos ataques en los que el muchacho mas alto acorralaba a su oponente contra la pared, fue sorprendido por éste, que esquivó uno de los golpes de un salto y impulsando sus pies contra la pared consiguió ponerse detrás de su atacante, haciéndole una llave y dejándolo inmóvil en el suelo.

- ¡Que pasa Seifer! ¿esto es lo único que sabes hacer? –dijo Squall sentado sobre el muchacho inmovilizándolo-.

- ¿Empate? –dijo con un gesto dolorido al notar el fuerte agarre del comandante-.

Squall sonrió de medio lado y levantándose, le tendió una mano para ayudarlo.

- Si que te has recuperado rápido –comentó el joven rubio levantándose del suelo y recogiendo su arma que había sido despedida varios metros fuera de su alcance-. Hace una semana no valías para nada, comandante –dijo dándole un puñetazo en el hombro-.

- Por cierto recuerda ir a buscar a Quistis ¿vale? Es la única que queda, yo avisaré a Zell y Rinoa –dijo guardando el arma-.

Tras aquel último recordatorio Squall se encaminó hacia el gimnasio donde tomaría una ducha rápida.

Cuando llegó al gimnasio observó que Zell estaba entrenando con Rinoa en una de las clases especializadas para ello y antes de ir a los vestuarios, se acercó hasta ellos.

- ¡Chicos! –llamó abriendo la puerta del aula-.

Los muchachos dejaron lo que estaban haciendo y lo miraron.

- Os quiero en el despacho ¡Ya! –se limitó a decir-.

Éstos cruzaron miradas de confusión para después asentir.


Despacho de Kramer, Jardín de Balamb, 12:00 h

Irvine fue el último en llegar al despacho, ya que una de sus clases se había alargado algo mas de la cuenta. Cuando abrió la puerta que daba a aquella gran habitación, la cara de sorpresa no pasó inadvertida para ninguno de los que allí se encontraban. El vaquero comprobó que estaban todos reunidos y a juzgar por sus caras no era por nada bueno.

- Algo me dice que no estamos aquí para hablar de las vacaciones ¿no? –comentó algo sarcástico-.

- Irvine, porque no tomas asiento –le indicó el director-.

Cuando todos estuvieron acomodados y la total atención de los jóvenes recaía sobre el director, se dispuso a hablar.

- Bien chicos, iré al grano. Hace un mes mas o menos, desde que Squall llegó, que estamos intentando averiguar lo que pasó en aquellos laboratorios –comenzó a explicar-. Ha sido Seifer quien se encargó de ir a investigar en Dollet y Galbadia…

- ¡Lo sabía! –grito de pronto Selphie interrumpiendo las palabras del Kramer-.

Todas las miradas se clavaron en la chica y Rinoa no pudo reprimir una carcajada algo tímida.

- ¿Selphie?, ¿algo que decir? –preguntó de manera seria el director mirándola por encima de sus gafas-.

- No, no, prosiga por favor –dijo algo avergonzada por su ataque de espontaneidad descontrolada-.

- Bien, como iba diciendo fue Seifer el que intentó averiguar que había ocurrido.

Kramer contó todo lo que sabían hasta el momento, que no era mucho y no omitió detalle alguno. Shu fue la que expuso la lista de pasajeros del ferry de Dollet y entregó una copia a cada uno de ellos. Solo algunos nombres de aquella lista habían sido tachados, con el resto, aun no habían tenido la oportunidad de contactar.

Squall decidió que no podía perder mas tiempo, necesitaba saber que demonios se traían esa gente entre manos y por supuesto tenía la enorme responsabilidad de poder dar una explicación coherente a los familiares de aquellos hombres. Así que no dudó y decidió que ya era hora de que los mejores Seeds del jardín supiesen la verdad y empezasen a colaborar. Además cada vez le era mas difícil esconder la verdad a los chicos.

- ¿Puede ser que aquellas criaturas que dices que viste, pudieran ser alguna nueva especie de monstruo que desconocemos? –preguntó Rinoa-.

- No, no lo creo, no lo había dicho pero cada vez tengo mas clara la imagen de esos seres y os aseguro que tienen una gran semejanza con los humanos –argumentó el comandante levantándose de su asiento-.

- Pero puede ser un monstruo mutado ¿no? –dijo Irvine-.

- O un humano mutado –rebatió Seifer con ademán serio-.

Todas las miradas fueron a parar al joven rubio quien rodó la mirada por cada uno de ellos intentando saber porque aquella atención tan de repente.

- Ha dicho que tenía aspecto humano no que fuese humano –dijo con rin tintín Selphie-.

Seifer levantó las manos en alto como disculpándose pero no pudo esconder un gesto de sarcasmo.

- Chicos, también os he reunido aquí hoy por otro tema –dijo Kramer-.

Los jóvenes lo miraron fijamente.

- Hoy he recibido una llamada de Trabia y me han confirmado que una nueva oleada de desapariciones y muertes ha comenzado en las zonas cercanas –explicó removiéndose en su asiento-. He puesto al día a Esthar, Laguna esta al tanto y Edea ya se encuentra allí.

- Desapariciones y ¿muertes? –preguntó confuso el artistas marcial-.

- Algunos cadáveres han sido hallados y no en muy buenas condiciones que digamos.

- Así que ya sabéis lo que hay que hacer –acabó Shu mientras los muchachos comenzaban a levantarse de sus asientos-.

Ahora que todos sabían lo que estaba pasando las cosas serían más fáciles o eso creía Kramer.

La idea de contárselo, también había sido de él. No podían ocultarlo por mas tiempo y si querían empezar a ver resultado necesitaban toda la ayuda que fuese posible.

Squall quería proteger a sus amigos todo el tiempo que fuese posible y no preocuparles mas de la cuenta pero hasta un límite.

Parece que la pesadilla empezaba de nuevo.


Fiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin del capi.

Bien pues ya os había dicho que había un avance grande de la historia. Ya se sabe porque nuestra querida Rinoa no quiere o no puede estar con Squall. Aunque no creáis que dejara de comerse la cabeza no, no, no.

Y supongo que ahora que están todos en el ajo, comenzara la acción tan anhelada para algunas jejeje.

Hasta la próxima ^^


Ilustraciones: riny-san(.)deviantart(.)com