La historia no me pertenece al igual que los personajes, yo solo esto haciendo la adaptación.

CAPÍTULO 8

CPOV

Estaba teniendo el más maravilloso de los sueños: yo estaba sentada en el banquillo del piano de Esther junto a Nik mientras lo veía tocar,estaba hipnotizada viendo sus dedos moverse con suavidad por las teclas, casi como si las estuviera acariciando, creando una suave melodía, veía su rostro, tenía los ojos cerrados y su boca estaba curvada en una ligera sonrisa, suspiraba al ver que su cara transpiraba paz, se veía tan contento y tranquilo y yo simplemente me quedaba observándolo, disfrutando de sus reacciones sin importar lo psicópata que podía parecer, en mi sueño simplemente todo era perfecto.

Por eso cuando sentí dos manos sacudirme violentamente mientras otras me arrancaban mis sábanas casi gruñí frustrada. Abrí los ojos dispuesta a matar con la mirada a quien quiera que se haya atrevido a cortar mi ensoñación y como no, me encontré con las únicas personas lo suficientemente insensibles para venirme a molestar mi descanso.

-¡Qué demonios! –les grité a unas divertidas Katherine y Lexi.

-Shhh… vas a despertar a Bekah –susurró Lexi provocando que yo rodara los ojos, ahora si les importa respetar el sueño de las personas. Me giré para ver el despertador y no pude evitar dejar salir un quejido.

-¡Por qué venís a despertarme a las cinco de la madrugada! –grité enfadada haciendo que mi angelito se removiera un poco.

-Care… shhh –me silencio Katherine-. Deja de gritar y sal de la cama.

-No –dije secamente-. Que estéis dementes y no sepáis apreciar los beneficios del sueño, no os da el derecho a venir a interrumpir el de los demás –me di media vuelta dándole la espalda a las locas que tenía por familia tratando de volver a relajarme y enterré mi cara en la almohada.

-Care –habló Lexi al mismo tiempo que me quitaba la almohada haciendo que mi cabeza cayera limpiamente sobre el colchón-. Sabes que no te estamos dando elección, así que solo decide, te levantas tu solita o aplicamos fuerza bruta –bufé resignada, sabía que tenía razón, cuando a esas dos se les mete algo en la cabeza no hay poder humano que las detenga y mucho menos mis resistencias. Pero bueno, una tenía que intentarlo.

Dándole un último vistazo a Bekah que seguía durmiendo plácidamente, me levanté lentamente, una para no despertar a la niña y dos porque ya que no podía zafarme de la tortura que sabía que era inminente, al menos podía hacer que se desesperasen un poco. Algo es algo.

Moviéndome deliberadamente lenta me levanté y busqué mi bata, me tomé mi tiempo en ponérmela y atarla, contemplando las cintas con detenimiento como si fuera la cosa más interesante del mundo. Después proseguí a buscar mis chanclas con el mismo paso lento, escuché los bufidos de frustración y como Katherine golpeaba su pie en señal de desesperación y sonreí victoriosa. Cuando ya no podía estirar más mi tiempo me dirigí a donde estaban ellas.

-Ya era hora –dijo Katherine medio molesta y empezó a caminar. Lexi me sonrió peligrosamente antes de tomarme del brazo y casi arrastrarme a la puerta.

-Lo siento, Care, pero no estoy de humor para esperarte mientras decides salir de tu cuarto avanzando un centímetro por paso –solté unas risitas al escuchar su tono de frustración.

-En todo caso, se puede saber por qué estamos despiertas tan temprano –pregunté curiosa, entre más rápido supiera lo que me esperaba mejor, la incertidumbre me volvía loca y mi cerebro se aventuraba a imaginar las peores situaciones provocándome pánico.

-Necesitamos un momento de chicas –respondió Katherine mientras bajamos las escaleras.

-Y no podíamos esperar a una hora más prudente –alegué.

-No, nos aguantamos toda la noche, Katherine y yo ya no podíamos esperar más –contestó Lexi, para esos momentos ya estábamos en la cocina y Katherine empezó a revolotear sacando tazas y preparando café.

-¿Pasa algo malo? –pregunté preocupada. Lexi y Katherine intercambiaron miradas cómplices para después voltearme a ver al mismo tiempo. ¡Oh, Oh!-. Que he hecho ahora –dije derrotada.

Las dos se sentaron frente a mí, Katherine me pasó mi taza de café y jugando muy en serio el papel de "señor de la justicia" se me quedaron mirando fijamente, como tratando de romper mis defensas. No tenía ni la más mínima idea de lo que querían saber pero eso no evitó que sintiera escalofríos.

-Desembucha –dijo Lexi entrecerrando los ojos.

-¿Eh? –dije confundida haciendo que las dos rodaran los ojos.

-Vamos, Care, no estamos enfadadas porque nos lo hayas ocultado solo queremos saber desde cuando sois novios.

-¿Quiénes? –dije aun sin entender lo que me decían, estaba claro que mi cerebro sufría lapsos de ausencia por las mañanas y más cuando no tenía merecidas sus horas de descanso.

Mis queridas torturadoras me miraron exasperadas.

-¡Nik y tú! –gritaron a la vez y casi hicieron que les escupiera mi café por la sorpresa.

-De que estáis hablando, no somos novios –dije después de controlar mi ataque de tos provocada por el casi ahogo.

-¿No? –dijo Katherine alzando una ceja, negué con la cabeza. Increíble que por sus suposiciones me hayan privado de mi sueño.

-Pero es obvio que está pasando algo entre vosotros –dijo Lexi y no era una pregunta sino que afirmó confiadamente.

-Sí, eso está claro, te gusta, ¿cierto? –me preguntó Katherine y para no perder la costumbre sentí como me ruboricé por su pregunta-. ¡Cierto! –Katherine interpretó mi sonrojó inmediatamente. Quien necesita las palabras cuando hay métodos alternativos para comunicarse.

-Ya era hora Care –me dijo Lexi sonriéndome alegremente-. Nik parece un buen nombre, con un nombre raro si me permites la opinión, pero buen hombre a fin de cuentas.

-Sí, sí que tiene un nombre raro –dijo Katherine pensativa-. Como de hace siglos –Lexi asintió su cabeza mostrándose de acuerdo con lo que la castaña había dicho.

-Pues lamento reventaros la burbuja –dije a la defensiva-. Pero teniendo de pareja a alguien con nombres como Elijah o Stefan no sois precisamente las mejores para criticar nombres, muchas gracias.

-¡Lo sabía! –chilló Lexi-. Te gusta tanto que lo defiendes, hasta por cosas estúpidas.

-Esa fue buena, Lexi –comentó Katherine y chocaron sus palmas en signo de celebración. La comprensión llegó tarde a mi cabeza y cuando me di cuenta que todo era un truco para revelar mi fijación por Nik, me levanté molesta-. A donde vas, Caroline, aun tenemos mucho de que hablar –me detuvo Katherine cogiéndome del brazo evitando mi avance y me vi arrastrada por segunda vez en una sola mañana hasta que me volvió a sentar.

-¿Qué más queréis saber? –dije exasperada-. Ya sabéis que me gusta… simplemente… podemos dejar el tema en paz –dije suspirando pesadamente.

-¿Has hecho algún progreso, algún movimiento que le dé idea de que te gusta? No sé emplear algún arte seductivo, darle pistas…

-¿Qué? ¡No! –respondí apenada.

-¿Por qué no? –preguntó de nuevo Lexi totalmente inconsciente de mi incomodidad.

-No creo que… mmm… es difícil –susurré.

-Care, ¿qué pasa? –intervino, Katherine que seguía junto a mí-. Como puede ser difícil, tú estás soltera, él está soltero, es obvio que os gustáis, os lleváis muy bien, pasáis mucho tiempo juntos…

-Katherine –la detuve antes de que siguiera con esa tortura, yo sabía muy bien que las cosas eran diferentes-. Somos amigos y vecinos, le ayudo con los niños, es obvio que pasamos mucho tiempo juntos pero eso no dice nada… Nik, él no…

-¿Él no qué? –cortó Lexi mi tartamudeo. Respiré hondo antes de confesar, era mejor acabar con esto para que el tema se dejara enterrado y por la paz, no me apetecía volver a hablar de lo mismo.

-Él me dijo que no está interesado en tener novia, no hasta que encuentre a la persona que esté seguro será la indicada –contesté quedamente.

Nos quedamos en silencio un rato, Katherine y Lexi me miraban detenidamente y yo solo quería salir de ahí. Al poco tiempo Lexi me frunció el ceño y habló.

-¿Y? –dijo como si no se hubiera percatado del pequeño problema.

-Como que "y"… pues que no tengo ninguna oportunidad de intentar algo con él –dije molesta de tener que decir eso en voz alta.

-Eso no lo sabes –respondió Katherine-. Por la manera en la que te mira y te trata, estoy segura de que tienes algo más que una oportunidad.

-¡Exacto! Tú puedes ser su indicada –continuó Lexi, Katherine asintió sonriendo y yo rodé los ojos.

-Chicas, seamos realistas, si fuera eso, Nik ya se hubiera dado cuenta –les dije pesadamente-. Él me ve como una amiga y yo estoy bien con eso.

-No, Care –dijo Katherine pensativa-. ¿Cuánto hace que os conocéis? ¿Tres semanas? –asentí secamente y Katherine prosiguió-. A lo mejor no quiere asustarte, a lo mejor está esperando que pase un tiempo más razonable antes de intentarlo.

-Eso… o puede ser que aun no se dé cuenta de lo que siente, recordemos que los hombres son medio retrasados en esa área –interrumpió Lexi provocando que las tres riéramos levemente-. No te desanimes, Care, Nik sería un completo idiota si no ve lo maravillosa que eres.

-Aunque presiento que todo saldrá bien, solo será cuestión de tiempo –terminó diciendo Katherine muy segura de sí misma.

-Gracias chicas, agradezco vuestro apoyo… yo solo no quiero hacerme esperanzas fundadas en la nada, todo esto es nuevo para mí y no se como manejar una desilusión –confesé entre susurros.

-Oh, bueno para eso nos tienes a nosotras, si eso pasa estaremos listas con botes de helado –dijo Katherine sonriendo reconfortándome-. Además no deberías pensar en lo negativo, deja que el tiempo se encargue de todo, sin mencionar que mi sexto sentido ya me había dicho que todo saldrá bien.

-Está bien, Katherine –dije poniendo los ojos en blanco.

-Te hablo en serio, además me da gusto que por fin estés interesada en alguien, lo mereces, Care –me dijo Katherine animadamente.

-A mí también me da gusto, Stefan no estaba bromeando con eso de los gatos –dijo Lexi con una sonrisa divertida-. Y hablando de… será mejor que regrese al cuarto, no quiero aguantar su berrinche cuando despierte y no me vea.

Las tres reímos por las actitudes de Stefan.

-Yo también debería volver, no quiero que Bekah se asuste de no ver a nadie y despertar en un lugar desconocido –comenté y después agregué sonriéndoles-. Os quiero mucho.

-Y nosotras a ti Care –dijeron al unísono antes de darnos un abrazo grupal.

-Nos vemos en un rato –dijo Katherine cuando llegamos al segundo piso y cada una tomó su camino hacia su respectivo cuarto. Lexi y yo asentimos y retomamos nuestro andar.

Cuando entré en el cuarto, vi que Bekah seguía profundamente dormida, me acosté junto a ella, del otro lado de la cama consciente de que iba a ser imposible dormirme después de mi taza de café. Así que me permití soñar despierta hasta que sentí una manita posarse en mi mejilla, me giré lentamente para encontrarme con los ojitos azules soñolientos de mi pequeña princesa.

NPOV

Desperté con el sonido de cierres y bolsas abriéndose y cerrándose. Medio gruñí porque sabía que mi pacífico sueño había llegado a su fin. Me giré somnoliento para encontrarme a Kol de rodillas buscando en su maleta. Sonreí levemente antes de ver el reloj que estaba en encima de la cama y me di cuenta que era un poco pasadas las siete. Emití otro gruñido que llamó la atención de mi enano ya que se giró inmediatamente para verme y me sonrió alegremente.

-Buenos días, enano –dije con voz ronca provocada por el sueño mientras me sentaba en la cama, recargando mi espalda en la cabecera.

Kol se paró y volvió a subirse a la cama sentándose a mi lado.

-¿Qué vamos a hacer hoy? –preguntó curioso aunque su voz también denotaba entusiasmo.

-Mmmm… no estoy seguro –contesté sinceramente, vi como su rostro decaía un poco mientras movía su cabeza asintiendo. Pasé mi mano por sus rebeldes cabellos antes de volver a hablar-. ¿Hay algo que quieras hacer? ¿Te sientes a gusto aquí? ¿Quieres que volvamos a casa? –le pregunté rápidamente, no entendiendo su cambio de humor.

-¡No! –casi gritó y después sonrió apenado antes de murmurar-. Me gusta estar aquí ¿podemos quedarnos más tiempo?

-Seguro enano, me alegra de que te sientas bien –contesté aliviado para después besar su cabeza.

-¿Dónde está Bekah? –cuestionó después de un rato con tono preocupado, como si apenas se hubiera dado cuenta de que nos faltaba la enana.

-Durmió con Caroline –lo calmé.

-Oh –dijo pensativo-. ¿Por qué yo no dormí con ella? –dijo casi dolido, sacando su labio inferior haciendo un ligero puchero, cosa que me dio gracia pero logré reprimir mi sonrisa.

-Y dejarme a mí solo –contesté entretenido abriendo mis ojos exageradamente provocando que Kol se riera suavemente y me abrazara.

-Bueno, no –respondió para después agregar quedamente-. Pero podemos cambiar, yo con Caroline y tú con Bekah.

-Ya veremos –dije mientras lo arrastraba conmigo para salir de la cama. No me sorprendió su proposición para nada, Kol había desarrollado una adoración hacia Caroline bastante fuerte y su relación cada vez se hacía más estrecha-. Vamos a ver si están despiertas, ¿está bien? –le dije estando completamente seguro de que así iba a ser, mi enana tenía el reloj biológico más raro, tal vez no sea madrugadora los demás días pero los fines de semana era otra historia.

Me cambié rápidamente por unos vaqueros y una camiseta, Kol solo se molestó en ponerse sus converse, dejándose el pijama puesto, justo como acostumbrábamos en casa los fines de semana, aunque no sabía como tomarían los Mikaelson nuestro pequeño ritual estaba casi seguro de que no les molestaría, por eso no me mortifiqué en pedirle a Kol que se vistiera.

Salimos del cuarto en silencio para dirigirnos a la habitación de Caroline pero en cuanto salimos nos dimos cuenta de que su puerta estaba abierta, nos asomamos desde la entrada y notamos que estaba vacía. Kol puso cara triste al no encontrar al objeto de su afecto y yo estuve a punto de reír si no hubiera estado en la misma situación que él.

Decidí que la mejor opción sería ir a la cocina, esperando encontrar a Esther o a Caroline con mi enana en cualquier caso, nos encaminamos hacia nuestra nueva dirección, la casa aun parecía estar dormida, no había ningún ruido que nos indicara que había personas despiertas, pero era lógico, quien en su sano juicio está despierto a las siete de la mañana un sábado.

Cuando llegamos cerca de la cocina fuimos recibidos por el inconfundible y exquisito aroma de pan recién horneado. Sentí como mi estómago se retorcía como respuesta y vi que Kol incluso se tocó la barriga. Una vez que alcanzamos la cocina no hice más que sonreír.

Caroline estaba enfrente de la estufa removiendo lo que fuera que estuviera preparando y mi princesita estaba sentada en la isla de la cocina, con pijama y muy despeinada, poniéndole arándanos a lo que parecían muffins.

Mi sonrisa creció aun más cuando fijé mi mirada con más detenimiento en Caroline, nunca la había visto así, recién levantada, vestía pantalones de franela y una camiseta el doble de su talla que le colgaba hasta medio muslo, su cabello estaba recogido en una coleta desarreglada y estaba descalza salvo por los calcetines blancos con bolas de colores, simplemente se veía encantadora.

-¡Nikky! –me saludó Bekah en cuanto me vio provocando que instintivamente gruñera. Odiaba mi nuevo sobrenombre.

Caroline volteó rápidamente y cuando nos vio nos recibió con una sonrisa cálida. Kol se acercó a ella para abrazarla mientras yo iba con mi princesita a darle su beso de buenos días, escuché como Caroline le preguntaba al enano si había dormido buen y como se sentía, mostrando las mismas preocupaciones que yo tenía hacia rato. Después de su saludo, Kol regresó a la isla y se sentó en uno de los bancos junto a Bekah para verla trabajar y de paso robar unos arándanos.

Yo me acerqué a Caroline y como siempre mis reacciones me tomaron desprevenido, pero no pude evitarlo, al recordar la charla que tuve con Esther y verla ahí sonriéndome alegremente, sus ojos brillando de manera encantadora, esos ojos que alguna vez estuvieron sin vida, me dio un vuelco el corazón así que sin saber lo que hacía alcé mi mano para acariciarle una mejilla mientras mi boca descendía para besarle la otra y después besar su frente, mis labios hicieron contacto con su piel más tiempo de lo normalmente aceptado. Cuando pude recobrar la cabeza me retiré lentamente pero mi mano se quedó en su mejilla marcando suaves patrones con mi pulgar.

-Buenos días, amor –la saludé tiernamente. Caroline me miraba con los ojos sorprendida y su rubor lo podía ver y sentir bajo mi palma, le sonreí casi avergonzado al darme cuenta que mis acciones fueron demasiado confiadas, bajé mi mano con renuencia para alejarme y darle su espacio personal no sin antes darle un ligero apretón a su mano.

Me recargué en la isla, mis ojos nunca dejaron los suyos mientras esperaba a que me contestara algo, después de un tiempo, bastante largo para mi gusto, Caroline se aclaró la garganta y me sonrió tímidamente.

-Buenos… -fue todo lo que dijo en respuesta, su sonrojo se volvió más intenso y apenada volvió su atención a la comida olvidada de la estufa. Escuché como tomaba respiraciones profundas, después volvió su mirada a mí y me sonrió, esta vez más confiada-. ¿Pasaste buena noche?

-Una excelente, gracias –le contesté contento de que el rato incómodo se haya acabado-. ¿Tú dormiste bien? ¿La enana no te dejó algún moretón, algún hueso roto? –dije en tono burlón.

Caroline se rio suavemente y negó con la cabeza.

-No –respondió divertida-. La verdad es que pasé una de mis mejores noches, Bekah es una excelente compañera –terminó guiñándole el ojo a mi enana y ella sonrió contenta.

Caroline se agachó para abrir el horno y sacó una bandeja de muffins recién horneados que olían exquisitos, Bekah y Kol inhalaron sonoramente al mismo tiempo.

-¡Yummi! –dijo Bekah cuando Caroline puso la bandeja en la isla.

-¿Quieres que te ayude en algo? –ofrecí atentamente.

-No, está bien –contestó rápidamente encogiéndose de hombros-. Es otra de las tradiciones de nuestros fines de semana, siempre termino preparándoles el desayuno.

-Pero Bekah te está ayudando, eso ya no tiene nada de tradición –le dije testarudamente-. Dime que hago.

Caroline rodó los ojos pero sonriéndome alegremente y me dio una espátula para preparar los recién salidos panes de la bandeja y ponerlos en un plato. Cuando iba a tomar la otra bandeja que estaba decorando Bekah antes, mi enana mi detuvo.

-Mirad, Caroline, Nikky, hice una carita feliz –nos dijo Bekah mostrándome una masa de muffin aun sin hornear a la cual le había enterrado los deditos para adornar su carita. Me hubiera reído en otra situación, pero esto ya sobrepasaba mis límites.

-Nik, Bekah… me llamó Nik no Nikky –dije frustrado antes de murmurarle a Caroline quien se estaba tapando la boca con su mano y tenía la vista fija en el techo para controlar su evidente diversión-. Increíble, pasé un par de años enseñándole a pronunciar bien mi nombre, así que lo acorté para que tu hermano en una tarde me eche a perder mi trabajo.

Caroline no se contuvo más y estalló en risas que fueron acompañadas casi instantáneamente por las de mis hermanos, se giró para meter los demás muffins en el horno aun soltando risitas.

-Ni se te ocurra decirle a Stefan que lo odias… cualquier esperanza de que el nombre sea olvidado estará perdida –comentó tratando de ganar compostura-. Además, si me lo preguntas, no es tan malo, Nikky –terminó sonriéndome pícaramente.

Lo único que se me ocurrió hacer es encogerme de hombros, porque la verdad sea dicha, no era nada malo cuando ella lo decía.

-Pensé que era Esther la que estaba en la cocina –cambié el tema abruptamente en un intento de apaciguar mis emociones.

-No, ella salió temprano con Mikael para comprar la carne para luego –me contestó mientras sacaba los huevos de la nevera-. Hoy haremos una parrillada.

Nuestra charla fue tranquila y fluida mientras terminábamos de cocinar el desayuno, Caroline hizo tortillas de queso y frió tocino mientras yo me dedicaba a lo fácil y que tenía cero posibilidades de echar a perder, así que puse la mesa junto con los enanos, saqué el zumo de naranja y corté un poco de fruta. Para el tiempo en el que Caroline estaba por hacer la última tortilla y yo terminaba de poner la cafetera escuchamos la puerta de servicio abrirse por la cual aparecieron Esther y Mikael.

-Todo huele increíble, cielo –comentó Esther mientras besaba a Caroline y después a mis hermanos-. Será mejor que vayáis a despertar a las criaturas –dijo cuando vio que casi todo el desayuno estaba listo, me sonrió cálidamente para, sin necesidad de palabras, saludarme antes de desparecer de la cocina.

-Espero que no hayas hecho mucha comida, Caroline, Esther decidió comprar media vaca –dijo Mikael divertid mientras entraba con tres enormes bolsas en los brazos.

-Con Stefan presente –Caroline soltó un bufido juguetón-. ¡A duras penas podremos probar bocado nosotros!

Mikael y yo reímos ante su comentario. Después de acabar de preparar todo nos dirigimos al comedor, íbamos entrando con las cosas cuando al mismo tiempo ingresaban los demás a la habitación, todos en pijama y despeinados (a excepción de Katherine, por supuesto) nos saludamos brevemente antes de tomar los mismos asientos que la noche anterior y prácticamente devorar los alimentos.

-¿Qué pensáis hacer hoy, chicos? –preguntó Mikael entre bocados, aunque la pregunta era general la atención de Mikael estaba puesta en Katheirne, obviamente sabía quien era la mente maestra detrás de todas sus actividades.

-Pensamos, papi, vosotros también estáis incluidos, ya lo sabes –contestó Katherine tranquilamente, bebió un sorbo de su zumo como para crear más suspenso en nosotros que estábamos a la espera de saber lo que nos deparaba-.. Como hoy promete ser un día soleado, creo que será buena idea aprovecharlo en la piscina, tomar el sol y relajarnos –se encogió de hombros antes de volver a su plato.

Todos nos le quedamos viendo con shock en los ojos, después intercambiamos miradas entre nosotros como intentando descifrar algún mensaje oculto en los simples planes de Katherine. Escuché como Caroline suspiraba aliviada y no pude estar más de acuerdo. El plan no parecía tan malo después de todo, a lo mejor Katherine simplemente disfrutaba de crear psicosis.

-Eso no suena nada mal –concluyó Esther aunque miraba aprensivamente a su hija.

-¡Después del desayuno, todas las mujeres a mi cuarto! –chilló Katherine animada mientras se bebía de un trago el zumo y se levantaba de su silla-. ¡Nos vemos dentro de una hora afuera! –gritó mientras salía del comedor, supongo que estaba en la cocina dejando sus platos sucios cuando volvió a gritar-. ¡Chicas cuando dije después del desayuno, me refería a ahora!

Caroline gruñó provocando las risas y burlas de Stefan, después de casi atragantarse el resto de su desayuno todas las mujeres se levantaron no queriendo tentar a su suerte haciendo esperar a Katherine y salieron del comedor, a los pocos minutos Caroline regresó y cargó a Bekah.

-Se me estaba olvidando este pequeño detalle –murmuró mientras volvía a salir del cuarto.

Los cinco que quedamos en el comedor y seguimos comiendo como si no hubiera pasado nada hasta que le vimos el fondo a los platos y el estómago terminó doliéndonos. Decidimos limpiar la cocina para matar algo de tiempo, cuando terminamos todos subimos a nuestras respectivas habitaciones para cambiarnos por nuestros trajes de baño, Kol se puso sus bermudas verdes con rayas negras y blancas a los lados que habíamos comprado la semana pasada y una camiseta blanca de manga corta. Yo me cambié por mis bermudas azul marino y me puse una camiseta blanca, nos pusimos nuestras chanclas y salimos de la habitación. Pude escuchar como en el piso de arriba había conmoción y claramente escuché a Caroline gritar "ni muerta me pongo eso" haciéndome sonreír.

-Tía Katherine hace enfadar a Caroline –comentó Kol mientras bajamos las escaleras.

-Y no habéis visto nada –se escuchó la voz de Elijah hablar por detrás de nosotros, me giré para ver lo que venía un par de escalones más arriba-. Pobre Care, Katherine será el amor de mi vida, pero a veces se le pasa la mano con su hermana.

Asentí con la cabeza, ya me había quedado claro que los límites de Katherine hacia Caroline no existían.

Caminamos los tres hacía el patio trasero, llegamos a una hermosa puerta doble de cristal que ayer en la noche pase desapercibida, cuando salimos quedé maravillado con el patio que tenía ante mí.

Para empezar era enorme, el porche estaba hecho de pisos de piedra de varios colores así como las escaleras, la piscina era más grande de lo que había esperado también estaba rodeada de piedras y tenían hasta una cascada artificial, separada por otra hilera de piedras había un jacuzzi. El área donde estaba la parrilla y las mesas estaba semi techada por el lado izquierdo del patio, del otro lado más fondo estaba lo que supuse era la casa de la piscina y todo estaba conectado por caminitos de piedra. El jardín también estaba diseñado impecablemente con diversos arbustos y flores. En la parte de atrás de la piscina había una despegada y amplia área verde en donde se podía apreciar la vista al océano. Todo era impresionante.

No tuvimos que esperar mucho tiempo antes de que llegaran Mikael y Stefan, este último con un balón de football en sus manos.

-Nikky, que te parece si calentamos el brazo un rato –dijo con una sonrisa de oreja a oreja-. Conociendo a las chicas van a tardar horas en bajar.

Tratando de ignorar mi molestia por mi nuevo nombre, me encogí de hombros, la verdad tenía años sin jugar algún deporte de equipo y no sabía si mis habilidades seguían siendo las mismas.

Nos encaminamos los cinco al pequeño campo de football y empezamos a hacer calentamientos, nos tomamos nuestro tiempo enseñándole a Kol como lanzar y recibir el balón, aunque Stefan estaba más interesado en enseñarle técnicas para placar. Estábamos en medio de una jugada cuando Stefan paró abruptamente desviando su mirada hacia la casa, todos paramos de jugar y volteamos a ver la misma dirección que él, después de lo que pareció horas, las cinco chicas por fin iban bajando por el porche.

Sabia que venían todas, de hecho pude ver a mi pequeña princesita caminar de la mano de Lexi usando su encantador traje de baño lila y azul de una sola pieza con faldita en la parte de abajo, también pude notar que Katherine venía discutiendo con Caroline, pero lo que me llamó la atención por completo fue ésta última.

Jamás la había visto con tan poca ropa… y tan entallada, sabía que tenía buen cuerpo, no era ciego, pero suponerlo y comprobarlo eran cosas totalmente diferentes. Caroline venía caminando vistiendo un pequeño pantalón de mezclilla azul claro que apenas alcanzaba el inicio de sus piernas, traía una blusa de tirantes gris oscuro que contrastaba hermosamente con las delgadas cintas de su bañador blanco que se asomaban alrededor de su cuello… cuello que estaba totalmente al descubierto ya que su cabello estaba atado en una cola alborotada y estaba ligeramamente sonrojado al igual que sus mejillas por la evidente discusión que sostenía con su hermana, haciendo la imagen aun más tentadora. Sentí como la garganta se me secaba lo cual me sorprendió ligeramente nunca nadie, ninguna mujer había logrado esa reacción en mí. Pero obviamente no estábamos hablando de cualquier mujer sino de Caroline.

-Nikky, no es divertido que te comas de esa forma a mi hermanita –me habló Stefan sacándome de mi trance.

Me giré hacia él desconcertado solo para encontrármelo sonriendo como idiota con burla en sus ojos, rodé mis ojos teatralmente y traté de actuar normal.

-No sé de qué estás hablando –contesté aunque mi actuación se vino abajo porque mi voz aun sonaba afectada, lo cual provocó la risa de todos los hombres.

-No te apures Nik, es inevitable –me tranquilizó Elijah-. Las mujeres Mikaelson son hermosas, imposible no girarte para verlas.

-¡Demonios si son hermosas! –contestó Stefan casi gritando. Estas mujeres son unas diosas, mira a Lexi con esa mini falda y esas…

-¡Stefan! –lanzó una advertencia Mikael-. Niños presentes –dijo señalando a Kol que por alguna razón nos estaba mirando divertido.

Pronto tuvimos que quedarnos callados ya que las hace rato mencionadas estaban ahora justo enfrente de nosotros, Caroline estaba nerviosa y se veía incómoda con su vestimenta, o falta de ella, ya que seguía ruborizada y la cabeza gacha jugando distraídamente con su pie. Desde esa distancia podía apreciar más la longitud de sus piernas y tuve que tragar seco.

-¡Se me acaba de ocurrir algo! –cantó Katherine emocionada-. Partido de football, chicos contra chicas.

-¿Cuál es la apuesta? –preguntó Stefan interesado.

Katherine se tocó la barbilla durante un momento mientras pensaba.

-El próximo mes que nos reunamos los que pierdan serán los que se encarguen de preparar todas las comidas.

-Eso me gusta –comentó Esther sonriendo.

-Algo más interesante, enana –habló Stefan rodando los ojos.

-Mmm… si vosotros perdéis tendréis que cocinar… vestidos de Drag Queen –dijo con una sonrisa maliciosa-. Y si nosotras perdemos cocinaremos en bikini.

Lexi sonrió peligrosamente y nos miró expectante, Esther hizo una cara de horror pero Katherine la tranquilizó cuando cruzaron una mirada de entendimiento.

-¡Katherine, no! –empezó a quejarse Caroline.

-Shh, Care, no te pongas difícil conmigo –la calló para después volver la atención otra vez a nosotros con su sonrisa de "yo no he matado ni a una mosca" otra vez en su cara-. ¿Qué decís?

-¡Hecho! –gritó Stefan levantando el puño al aiire, Kol y Bekah se rieron ante su actitud y yo rodé los ojos. Mikael y Elijah lo miraron malhumorados, obviamente no estando de acuerdo con la apuesta-. Hey, tranquilos, esto es pan comido o es que ¿acaso no queréis ver a vuestras mujeres un fin de semana completo en biquini?

-No cuando se trata de mis hijas –contestó Mikael.

-Vamos papá, ese no es el espíritu.

Mikael rodó los ojos antes de alejarse, Elijah se encogió de hombros y empezó a caminar también, yo decidí que me daba lo mismo. Si perdíamos, bien podía excusarme de venir el próximo mes.

Todos nos descalzamos, nos llevó poco tiempo organizarnos, de hecho no nos organizamos para nada, Stefan estaba muy confiado en que íbamos a ganar sin mayor esfuerzo, yo sin embargo tenía mis dudas, conocía a Caroline a la perfección y a Katherine y a Lexi lo suficiente para saber que ellas son del tipo de mujeres que no tienen miedo a ensuciarse.

Poniendo en claro las reglas, que prácticamente se reducían al "no maltrato de menores" todos nos pusimos en posición para iniciar el juego, ellas tenían el balón primero así que nosotros nos pusimos en posición defensiva, tratando de adivinar su jugada y buscar posibles bloqueos. Con lo que no contábamos era con un pequeño detalle pero muy significativo. Sí, que iban a jugar sucio.

A la cuenta de tres todas las chicas se agacharon, no hace falta decir que mi mirada estaba fija en una sola persona, ese pequeño movimiento le permitió a mis ojos tener acceso a la, de por sí, poca piel cubierta de Caroline, fui consciente de que me estaba mirando fijamente pero simplemente parecía no importarme tremenda falta de respeto.

En algún lugar de mi subconsciente escuché a Lexi gritar "¡hut!" y también vi como Bekah salía corriendo con el balón en brazos pero simplemente no me podía mover y al parecer los compañeros de mi equipo estaban en la misma situación porque nadie, salvo Kol, hizo intento de moverse. Cuando Caroline se volvió a enderezar tuve un poco de lucidez en mi cerebro.

Golpeándome mentalmente por mi ineptitud levanté la vista hacia Bekah que estaba a punto de llegar, Kol estaba dando vueltas sobre su propio eje mirándonos a todos inmóviles y estaba obviamente confundido sobre que hacer.

Cuando mi enana alcanzó la meta todas las mujeres chillaron de emoción y corrieron a alcanzar a mi hermana que saltaba alegre por haber marcado. Todos los hombres estábamos parados con cara de asombro y perplejidad viéndonos los unos a los otros. Cuando pudimos despejar un poco más la cabeza, nos reunimos.

-Esas tramposas –dijo Stefan enfadado-. Quien lo hubiera pensado.

-Opino que cambiemos de estrategia –habló Mikael-. Es obvio que nos afecta jugar contra nuestras propias mujeres así que cambiemos las marcaciones.

-Dejadme a mamá –dijo Stefan chocando los puños.

-Recuerda que es tu madre –le advirtió Mikael-. Yo cubro a Lexi, Kol puede ayudarme –Kol asintió fríamente, estaba claro que estaba tan metido en el juego como cualquiera de nosotros.

-Pido a Caroline –dijo Elijah.

-Está bien, supongo que me quedo con Katherine y la enana –dije no muy seguro de que me gustara la idea.

Planeamos la ofensiva rápidamente ya que teníamos posesión del balón, decidimos que Sefan iba a correr y nosotros cubrir, después de romper nuestra concentración con un gruñido lleno de testosterona volvimos a la formación donde las chicas ya estaban alineadas.

Rápidamente me coloqué al frente tomando el balón con una mano y agachándome para iniciar la jugada, siguiendo con su misma estrategia, Caroline se colocó enfrente de mí, pero esta vez estaba preparado y concentrado en el juego, así que como el cobarde que soy, bajé mi mirada al pasto luchando con la tentación de mirar hacia el frente. Al grito de "hut" le pasé el balón a Stefan y me incorporé lo más rápido que pude buscando a la mujer hiperactiva con la mirada para ir contra ella.

Todo pasó tan rápido y tan extraño que necesité tiempo para procesarlo, en mi búsqueda por Katherine me topé con esos ojos azules tan cerca que casi me hizo pegar un brinco, Caroline estaba a pocos centímetros de mí, sosteniendo a Kol de la mano que se veía más que contento de estar con ella. Caroline me sostuvo la mirada, sonriéndome tiernamente que lo único que pude hacer fue devolverle la sonrisa como un idiota. Cuando comprendí su jugada, sacudí mi cabeza y giré mi cuerpo listo para enfocarme en mi objetivo, entonces fui testigo de la cosa más rara que haya visto en la historia.

Katherine y Elijah charlaban animadamente a un lado del campo, Mikael y Esther tomados de la mano contemplando el océano, todos totalmente perdido en su propio mundo y olvidando el motivo por el cual nos estábamos quemando bajo el intenso sol de San Francisco. Cuando vi a Stefan no podía dar crédito a lo que veian mis ojos.

Enfrente de Stefan estaba Lexi cargando a Bekah como si fuera una cachorrito y la tenía estirada hacia su esposo, Bekah tenía ese infame pucherito en su cara que conocía tan bien y del cual he sido víctima infinidad de veces y que en esos momentos estaba haciendo estragos en la determinación del pobre hombre.

-¿Stef? –dijo Lexi con voz tierna y amorosa. Stefan volteó a ver a su mujer aun con indecisión en el rostro, Lexi aprovechó su momento de duda y jugó la misma carta que mi enana, mostrando su mejor cara de cordero degollado-. ¿Por favor?

-Por favor, tío Stef –dijo Bekah con voz suave que casi, casi destilaba miel.

Eso fue la perdición de Sefan y hasta le reconozco que soportó la tortura bastante tiempo. Totalmente deslumbrado por los encantos de mi hermana, Stefan le entregó sin rechistar el balón. Al instante que mi enana tuvo el balón en sus brazos, la sonrisa de Lexi se convirtió en maliciosa y sin pensarlo dos veces salió corriendo hacia el lado contrario del campo, cuando avanzó lo suficiente puso a Bekah en el suelo y ésta salió tan rápido como sus piernecitas le permitían hacia la línea de anotación. Debo admitir que se veía hermosa corriendo con su traje de baño, faldita volando por todos los lados y sus bracitos sosteniendo el balón lo mejor que podía dado que a duras penas alcanzaba a rodearlo.

-¿Qué le habéis hecho a mi hermana? –le pregunté a Caroline con falso horror.

-Lo siento Nik, pero me rehuso a perder –contestó medio apenada, medio divertida.

-Ya somos dos Mikaelson –le respondí agarrando a Kol para liberarlo de su encanto y empezamos a caminar hacia donde estaba Stefan.

-Hombre, ¿qué pasó? –me preguntó confundido mientras se rascaba la nuca-. ¿Eso es legal?

Me encogí de hombros no sabiendo las respuestas a ninguna de sus preguntas.

Cuando Elijah y Mikael fueron capaces de aclarar su mente, se reunieron con nosotros y volvimos a hacer nuestro círculo.

-Esto no me está gustando –comentó Stefan disgustado-. Ni siquiera hemos podido realizar una jugada decente.

-Están siendo muy astutas –continuó Mikael-. Están explotando su carta de sensibilidad…

-Están sacando provecho del control que tienen sobre nosotros –cortó Elijah-. Siento deciros esto pero estamos perdiendo humillantemente, a este paso no lograremos nada.

-¿Qué sugerís? –preguntó Stefan.

-Les devolveremos la jugada –dijo Elijah pensativo-. Una gota de su propia medicina.

-¡Hombre, estás loco! –casi gritó Stefan-. Me niego a ganar haciéndole ojitos a alguien, eso es denigrante.

-Estoy de acuerdo –secundé.

-No me refiero a eso –aclaró Eijah-. Sino que juguemos su juego, ellas están usando nuestras debilidades a su favor, hagamos nosotros lo mismo.

-Me gusta como suena –dijo Mikael sonriente-. ¿Qué debemos hacer? Chantajearlas con llevarlas al spa, algún centro comercial…

-No, no. Hay que irnos a lo más básico –volvió a hablar Elijah-. Para ganar debemos actuar de manera inteligente… ¡Caballeros, quítense la camisa!

-¿Qué? –Kol y yo gritamos a la vez.

-¡Brillante ¡'Lijah! –respondió Stefan alzando la mano para chocarla con Elijah.

-No, no –dije desorientado-. ¿Eso de qué nos sirve?

-Querido Nikky, déjame explicarte algo –contestó Stefan-. las mujeres Mikaelson serán unas diosas, pero tienen sus debilidades la más grande de todas es: sus hombres.

Para confirmar lo que acababa de decir Stefan, Elijah y Mikael asintieron con la cabeza mostrando una sonrisa de suficiencia.

-Está bien, eso se aplica a vosotros –intenté razonar-. Pero no veo porque yo debería…

-Nikky, Nikky, Nikky –canturreó Stefan-. Será mi hermanita y todo y aunque me gustaría ignorar algunas cosas, esto es imposible.

-¿Eh? –dije confundido.

-Lo que Stefan quiere decir –habló Elijah-. Es que a Caroline no le molestaría ver un poco de carne.

La comprensión llegó a mí al mismo tiempo que mi sonrojo. Mikael rio entretenido por mi reacción y Elijah y Stefan me miraban con sonrisas cómplices.

-Vamos, Nikky, que prefieres –me preguntó Stefan-. Vestirte de Drag Queen o mostrar piel y de paso deslumbrarla –concluyó alzándome las cejas sugestivamente.

Me encogí de hombros no dispuesto a hablar pero aceptando el "plan" estaba bastante alterado para contestar. Acaso Stefan habla por conocimiento o por suposición.

-Bien, entonces cada cual uno regresa a cubrir a su respectiva pareja –dijo Stefan afinando el plan-. Nikky, tú y tu mini-yo os encargáis de Care –nos dijo señalando a Kol provocando la risa de todos.

-Aun nos queda un problemita que nuestra nueva estrategia no contempla –dijo Mikael seriamente.

-Bekah –dijimos los cinco al unísono.

-Yo me encargo –dijo Kol sonriéndonos ampliamente, me gustaba verlo así.

-¡Hey, chicos, es para hoy el juego! –gritó Lexi sonriendo orgullosamente.

Rompimos el círculo después de mirarnos unos a otros reafirmando nuestro plan, nos alineamos de nuevo, las chicas nos miraron suspicazmente tal vez por las enormes sonrisas que teníamos.

Estábamos en posición y listos para agacharnos, las chicas tomaron sus posiciones defensivas y cuando menos se lo esperaron nos incorporamos y nos sacamos la camiseta en un movimiento rápido y fluido, incluso Kol se quitó la suya aunque se quedó con otra camiseta.

La reacción que obtuvimos fue la que los chicos habían predicho, vi como las mandíbulas de todas se caían ante la visión de su respectivo semidesnudo, cuando vi a Caroline quedé gratamente sorprendido al notar que tenía la misma expresión que las demás y que estaba mirando fijamente mis pectorales, aprovechando su momento de distracción y no queriendo buscar de nuestra suerte, hicimos la jugada rápido, obteniendo cero reacción por su parte, la anotación fue pan comido para Kol que fue el encargado de llevar el balón.

Cuando las mujeres recobraron la sensatez nos miraron con ojos entrecerrados que descargaban veneno lo que provocó que nuestra sonrisa creciera aun más.

El juego transcurrió más parejo a partir de ese punto, nadie tenía la ventaja y cuando pensábamos que se les habían acabado sus ideas para distraernos y buscar los tantos fáciles, salían con una nueva ocurrencia que nosotros contraatacábamos a la primera oportunidad que teníamos.

Al final el partido dejó de ser una guerra para ver quien era más astuto y se convirtió más en un juego deportivo propiamente dicho, nuestros cerebros ahora se esforzaban por conseguir jugadas creativas y bloqueos inesperados. Resultó que nos empezamos a divertir más cuando nos olvidamos de toda esa estupidez de estarnos provocando los unos a los otros. Aunque la experiencia no la cambiaría por nada.

Decidimos acabar el partido después de casi tres horas jugando, Kol y Bekah ya estaban sentados en una silla viéndonos totalmente exhaustos y Esther se había retirado para empezar a preparar el almuerzo, estábamos empatados así que era la última jugada, Mikael abandonó el juego para que quedaran equipos parejos y se fue a sentar con mis enanos.

Debo admitir, esas tres chicas eran rudas y sabían jugar y nos dieron mucho trabajo para poder vencerlas y para ser justos, si no hubiera sido porque al final la coordinación de Caroline se hizo presente haciendo que perdieran el balón, el resultado hubiera sido distinto.

-¡Care! –se quejaron al mismo tiempo Katherine y Lexi.

-Lo siento –Caroline se disculpaba una y otra vez con ellas mientras caminábamos hacia la casa de la piscina.

-No lo sientas, Care –le dijo Stefan mientras la abrazaba por los hombros-. Yo siempre he sabido que tu torpeza nos iba a dejar algo bueno –dijo burlonamente-. Y ver a Lexi en biquini mientras cocina es realmente bueno.

Lexi le sonrió maliciosamente a su marido y olvidó sus quejas hacia Caroline por completo. Katherine, en cambio, siguió enfurruñada un buen rato pero Elijah logró calmarla.

Una vez dentro de la casa de la piscina Katherine y Caroline fueron a buscar toallas para todos y flotadores para los pequeños y algun que otro juguete inflable que terminé enterándome que eran propiedad de Stefan, cosa que no me sorprendió en absoluto.

De vuelta a la piscina, mis hermanos, con sus energías renovadas, corrieron felices hacia ella, Elijah me ayudó a inflar un par de flotadores mientras yo inflaba los otros y seguimos la dirección por donde los enanos salieron disparados. Stefan venía inflando con una bomba una lancha y otras cosas que no reconocía.

Cuando llegamos, les coloqué los flotadores a mis hermanos que no perdían de vista la impresionante piscina y la cascada. Stefan no perdió el tiempo para tirarse al agua, salpicándonos a todos de paso, él estaba peor que mis hermanos. Lexi, Katherine y Elijah se ofrecieron a cuidar a mis hermanos un rato y yo lo acepté encantado, lo único que me apetecía en ese momento era sentarme, tener tanto tiempo sin hacer esa cantidad de esfuerzo físico jugando ya me estaba pasando factura.

Caroline parecía tener las mismas intenciones que yo ya que extendió una de las toallas en el césped y se acostó mientras dejaba salir un largo y cansado suspiro.

Esperé hasta que vi a mis hermanos entrar en el agua, con caritas de alegría, me saludaron desde donde estaban y les devolví el saludo antes de sentarme junto a Caroline.

-¿Estás bien? –le pregunté suavemente.

-Estoy exhausta –dijo pesadamente-. Nunca en mi vida había hecho tanto ejercicio, ya sobrepasé mi cuota de esfuerzo físico de toda la semana.

Me reí divertido, como siempre, por sus ocurrencias. Pasamos un momento agradable en un cómodo silencio, de vez en cuando volteaba a verla a veces la encontraba con los ojos cerrados y sonriendo levemente, otras veces la encontraba viéndome tiernamente y cada que eso pasaba era inevitable no sonreírle. También estaba disfrutado al ver a mis hermanos interactuar con los Mikaelson. Stefan los subía a la lancha y hacían simulacros de hundimientos o mareas altas, luego decidieron luchar contra barcos piratas y rescataban a, ya sea, Lexi o Katherine de las garras de Elijah. Las risas y gritos de emoción por parte de los dos nunca cesaban.

Estaba tan metido viéndolos que tardé en percatarme del suave toque que sentí en mi espalda, aun desnuda, cuando me giré vi como la mano de Caroline recorría delicadamente mi piel, ella me sonrió tímidamente antes de alejar su mano.

-Tienes un lunar en tu espalda –susurró.

-Oh, lo heredé de mi padre-. Misma forma y tamaño.

-Uau –dijo quedamente antes de suspirar-. Eso es bueno, traer un recordatorio de ellos, yo creo que no tengo nada.

-¡Qué dices! –le dije mientras me recostaba para estar a su nivel apoyándome sobre mis codos-. El simple hecho de que exitas es mucho más que un recordatorio.

-Cierto –concedió sonriéndome tristemente. Cuando nuestras miradas se encontraron, sentí como mi mano empezaba a hacer el recorrido para alcanzar su mejilla, así que cuando Stefan me gritó salté alarmado.

-Nikky, deja de coquetear con la enana y trae tu trasero aquí –dijo entretenido cuando lo vi tenía esa sonrisa malévola en su cara-. ¡Es la hora de… la batalla con globos! –dijo entusiasmado alzando sus brazos para enseñarme los cuatro globos que estaba sosteniendo.

Vi la carita de mis hermanos que me estaban viendo expectantes y ansiosos a que aceptara y suspiré cansadamente. No podía negarles nada a esos pequeños. Me tallé la cara fuertemente con las manos antes de incorporarme, me giré para ver a Caroline que ya estaba sentada.

-¿Vienes? –pregunté sonriéndole.

Caroline se encogió de hombros y murmuró un "que más da" antes de levantarse y empezar a quitarse su ropa, me fue imposible apartar la mirada de ella, en cuanto se quitó su blusa y pantalones cortos pude ver el pecaminoso traje de baño que traía puesto, era blanco con piedrecitas que adornaban el contorno tanto de la parte de arroba como la de abajo, las cintas eran extremadamente delgadas y parecían delicados cordoncitos ya que estaban ligeramente retorcidos, la parte de abajo era igual de tentadora, en los lados se veían los moños que sostenían la prenda en su lugar.

-¿Vamos? –dijo Caroline con voz tímida y sonrojada. Tuve que cerrar mis ojos y carraspear incómodo un par de veces para encontrar mi voz.

-Vamos –dije patéticamente. Esta mujer quiere matarme.

Cuando llegamos con los demás vi que todos se me quedaron viendo con sonrisitas burlonas y pícaras, lo cual me hizo sentir más incómodo, ya había dado muchas muestras de lo interesado que estaba en su hermana y estaba seguro que todos pensaban que era un pervertido por la forma en la que la miraba, hasta yo podía percibirlo, Caroline estaba logrando que me olvidara de actuar como el caballero que me enseñaron a ser y reaccionar más de manera primitiva. Sentí como un escalofrío me recorría el cuerpo y tuve que sacudir mi cabeza para eliminar esa idea.

Estuvimos jugando casi una hora antes de que Esther saliera con Mikael para encender la parrilla. Terminamos jugando todos contra Stefan, el pobre ya no sabía ni para donde correr. Mis hermanos se le tiraban y lograron tirarlo varias veces, por increíble que parezca. Era fácil ver porque mis enanos se sentían tan cómodos con todos y es que era como estar rodeado de niños. A ninguno le molestaba actuar un poco infantil para integrar a mis hermanos lo cual agradecía mucho, todos parecían más que contentos y dispuestos a lograr que mis hermanos se divirtieran.

Sequé a mis hermanos con una toalla antes de ir a ayudar a Mikael a asar la carne para las hamburguesas. Poco tiempo después todos estábamos sentados en las mesas del patio disfrutando de un almuerzo tardío, estaba claro que mis hermanos se sentían más cómodos, ahora ya no me buscaban para sentarse junto a mí, o a Caroline en tal caso, sino que ahora Bekah estaba sentada en medio de Elijah y Katherine y Kol estaba junto a Caroline y Stefan. Caroline se agachó a hablar con Kol en susurros sonriendo pícaramente, mientras Kol asentía a lo que sea que haya sido que Caroline le dijo y volteaba a ver a Stefan con suspicacia y la travesura brillando en sus ojos.

Todos tratábamos de tragarnos las risas cuando veíamos como mi enano le jugaba bromas a Stefan y él a ni siquiera se daba cuenta. Tan fácil como que Kol apuntaba hacia algún lugar haciendo que Stefan volteara su cabeza rápidamente para ver lo que Kol le enseñaba y este aprovechaba la oportunidad para robarle patatas fritas o cualquier cosa que pudiera de su plato. Al final nadie pudo contener más las carcajadas cuando escuchábamos como Stefan se quejaba de que su comida se acababa y no sentía que se llenaba.

Caroline y yo intercambiamos miradas de conocimiento, los dos habíamos notado el sorprendente cambio en la actitud de mi hermano y todo en un par de días, Caroline me sonrió alegremente, contenta porque su plan estaba dando resultados positivos y yo le apreté su mano por debajo de la mesa en señal de agradecimiento.

La tarde se vino más rápido de lo que pensábamos y después de estar hablando de todo y nada mientras descansábamos, decidimos entrar en la casa. Mis enanos estaban más dormidos que despiertos así que los bañé rápidamente y los acosté para que durmieran una siesta, aunque los dos se negaron a dormir si no era en la cama de Caroline, yo rodé los ojos y Caroline accedió entusiasmada a su petición. Después de acostarlos y asearme bajé con los demás que estaban en el cuarto familiar jugando videojuegos.

Tomé asiento en el lugar libre y como si de un imán se tratara, Caroline se levantó de donde estaba y se sentó junto a mí recargando su cabeza en mi hombro, esta vez no me reprimí y la abracé por los hombros, ya había dado múltiples señales a su familia de mi fascinación hacia ella, una más no iba a hacer daño. De vez en cundo nos separábamos cuando era nuestro turno de jugar pero una vez que terminábamos volvíamos a nuestra posición original. Notaba las miradas furtivas que nos daban los demás pero decidí ignorarlas, estaba disfrutando mucho nuestra cercanía como para molestarme por tonterías.

Al llegar la noche, decidimos pedir pizza ya que nadie estaba de humor o con energías suficientes para cocinar, Katherine sugirió cenar en el cuarto de cine mientras veíamos una película y todos apoyamos la idea. Como había público infantil empezamos con una película adecuada a la edad: Charlie y la fábrica de chocolate. Aunque yo estaba renuente a ver esa película resultó entretenida con los comentarios que todos hacían de los Oompa Loompas.

Mis enanos no tardaron en volver a dormirse y después de ver una segunda película decidimos terminar el día, todos estábamos muy cansados. Fui abandonado por mis hermanos cruelmente ya que los dos reclamaron su noche con Caroline. Ella estaba más que emocionada de tener a sus angelitos con ella y yo solo recé para que al término de estos días mis hermanos no lo hicieran costumbre, eso iba a ser un problema estando en casa.

Después de despedirme de mis enanos y de mi Caroline con sus respectivos besos, me fui al cuarto de huéspedes y me dejé caer en la cama, sin la más mínima intención de cambiarme los pantalones que traía. El sueño llegó a mí inmediatamente.

LC

A la mañana siguiente, fui despertado por suaves toques en la puerta, me levanté tambaléandome un poco para abrirla. Kol estaba frente a mí con su pijama y sonriéndome tontamente, lo dejé pasar sin decir palabra y él fue directo a su maleta.

-La próxima vez que vengamos, me debo acordar de guardar mis cosas con Caroline –murmuró mientras sacaba unos pantalones y una camiseta. Reí incrédulo y dejé pasar el comentario. Al menos no era el único afectado por Caroline.

-Dormiste bien, enano –no era una pregunta sino una afirmación.

-¡Siii! –casi gritó.

Negué con la cabeza antes de salir del cuarto. Saludamos a todos en el comedor donde ya estaban sentados, le di su beso a Bekah antes de sentarme y empezar a desayunar.

Terminando el desayuno nos quedamos en la mesa un poco más de tiempo hablando y bromeando antes de que cada quien volviera a sus cuartos a arreglar sus maletas.

Habíamos decidido salir temprano el domingo ya que Elijah tenía que terminar un reporte para su trabajo y Caroline tenía que terminar su artículo para el periódico de mañana aparte de tener que revisar otras columnas más. Al principio había aceptado salir temprano ya que no sabía como iban a ser estos días pero ahora que pude convivir con todos y sentir ese ambiente hogareño era difícil abandonar la casa.

Después de guardar las cosas en el maletero de mi Volvo volvimos para despedirnos de todos, Esther estaba parada frente a nosotros sonriéndonos tristemente y conteniendo sus lágrimas.

-Me ha gustado que vinierais, Nik –dijo amablemente-. Espero veros el próximo mes también, sois bienvenidos todo el tiempo que queráis.

-Gracias, Esther –respondí cordialmente-. Agradezco mucho vuestras atenciones- dije cambiando miradas entre ella y Mikael.

-No fue nada, cielo –contestó Esther con lágrimas en los ojos.

-Mamá, no nos vamos a cambiar de país –dijo Katherine provocando que Esther riera suavemente-. Nos vemos pronto –concluyó mientras la abrazaba y besaba.

-Conducid con cuidado –comentó Mikael-. Nos vemos mañana, hijo –me dijo mientras me abrazaba.

-Adiós pequeños –dijo Esther mientras se agachaba y abrazaba a mis hermanos-. Ha sido un verdadero placer conoceros.

-Nikky, nos hablamos, no creas que os habéis librado de nosotros –comentó Stefan mientras alzaba a mis enanos y los exprimía en un abrazo.

Después de todas las despedidas y risas de mis hermanos, pudimos salir de la casa hacia el garaje, cuando estuvimos los cuatro dentro del Volvo, volteé a ver a mis hermanos que estaban sonriendo alegremente, después vi a Caroline que se veía igual de contenta y no pude evitar pensarlo.

En definitiva me podía acostumbrar a esto.