Injusticia de Creer

"No es pecado amarte,

El pecado son estos pensamientos…"

Injusticia de Creer

"Momento"

El silencio invadía todo el lugar, el cuerpo desapareciendo por el humo, el pequeño, he infantil cuerpo que no logró vivir demasiado como para disfrutar de todos los placeres de la vida, pero que dejó marcado en cada corazón ese sentimiento alegre que transmitía la pequeña, que ahora se convertía en nostalgia.

Si bien estaban en una cueva con muchos pasadizos subterráneos, el lugar por extraño que pareciera, tenía ventilaciones inexplicables, lo que ayudaba que no se ahogaran por el cuerpo que estaba siendo cremado, pues este se iba por las filtraciones que estaban mágicamente puestas.

Cuando este fue totalmente desintegrado dejando pasos a cenizas, Kagome tomo estas y las echo en un estuche de bambú con sumo cuidado y paciencia, como si tuviera todo el tiempo del mundo, al terminar, hizo la señal de la cruz lentamente, y el resto la imito.

Poco a poco se comenzaron a esparcir las personas por el lugar que ya estaban comenzando a dominar.

"¿Kagome, puedo tenerlo?"-preguntó tímidamente el pequeño niño, para quien Mayu había sido más que una simple niñita cristiana.

"Claro"-le sonrió entregándole el estuche.

"No lo entiendo…"

"¿no entiendes qué?"

"Porque Dios no nos ayuda, si nosotros hemos hasta muerto por él, es injusto…"

"¡Shippo!"-exclamó Kagome sorprendida-"cariño, no es Dios el injusto, ÉL. Nos dio un mundo hermoso, somos los humanos lo que lo hacemos injusto todo"

"Lo siento Kagome-Chan, tú, tienes razón"

Kagome simplemente le acarició la cabeza tiernamente.

El pequeño caminó hasta Sango y Miroku y se fue con ellos para seguir a los demás y orar por la alma de la pequeña.

Él esperó a que todos la dejaran completamente sola, y que estuvieran lo suficientemente lejos como para acercarse.

Ella estaba con los ojos cerrados, con su espalda recargada en la húmeda pared, su kimono horriblemente maltratado se entre abría en sus piernas.

"Oye…"

"¿mmm?..."

"¿estas bien?"-preguntó con tono indiferente.

"Supongo…debo estarlo"-suspiró-"no tengo otra opción…"

"ah"

"pero me encantaría un baño en aguas termales…"-volvió a suspirar-"pero estaría pidiendo demasiado…"

"conozco unas…"-le dijo inclinándose para quedar a la altura de ella.

Kagome al fin abrió los ojos sorprendida y entusiasmada.

"¿hay unas aquí?"-sus dos luceros brillaron hermosamente, que él no pudo evitar ese extraño sentimiento de protección y paz que le produjo la mujer.

"Si..."-quitó sus ojos de aquel contacto visual extremadamente poderoso, que lo hacía sentir tan vulnerable"

"¿Y podemos ir todos?"

"NO"-dijo rotundamente.

"¿Por qué?"-exclamó algo asustada.

"No tengo porque decírtelo, no hay porque para todo…"

"Esta bien…"

Él era tan misterioso, en aquellos dorados ojos podía inferir mil sentimientos confusos, quería saber tanto de él, aun no lo entendía porque, quizás se estaba volviendo aquello una…

Obsesión.

Kagome se levantó del suelo con actitud decidida.

"¿por donde es?..."

o

El castillo bajo la lluvia parecía más lúgubre y terrorífico, el hermoso verde del lugar con los jardines pasaban a estar en segundo plano.

Aquella lluvia que no dejaba de caer hace tres días, acompañaba el sentimiento de rabia y frustración que tenía al no poder haber llevado cabo su más anhelado cometido.

Un leve golpe se escuchó en la puerta corrediza.

"Adelante…"

La puerta se deslizó suavemente, y apareció uno de los ninjas soldado que poseían. Este se inclinó frente al superior dispuesto a recibir permiso para comenzar a hablar.

"¿Y bien…?"-preguntó tratando de controlar su ansiedad que lo estaba poniendo demasiado histérico cada día que pasaba.

"Nada mi Señor, no hemos podido encontrar rastro de ninguno de los cristianos…"

"No puede habérselos tragado la tierra, tienen que aparecer"-dijo más para sí, que para el Ninja-"¿y Taisho?"

"Desapareció igual que los cristianos…Señor"

Satoshi trató de mantener la compostura, había algo que no concordaba, ¿por qué demonios InuYasha había saltado cuando tuvieron el enfrentamiento?, y ahora estaba tan ausente como esos perdidos.

"Bien, sigan buscando, deben estar por el bosque, si encuentran cuevas escárbenlas, pero ellos ¡aparecerán!"-lo último lo dijo más par asi, para auto-convencerse de ello, que para el Ninja.

"Si señor…"

o..

Contempló realmente admirada el lugar, sus ojos enormemente abiertos, su boca entre abierta, y sus arqueadas cejas hacia arriba… juntó sus manos en su pecho.

"Dios crea todo tan hermoso y perfecto…"-dijo más para si, que para su acompañante-"¿cómo es posible que existan aguas termales en un lugar tan subterráneo como este?"-caminó un poco recorriendo maravillada el lugar.

De la nada aparecía un hilo de agua que al bajar por la mohosa pared de tierra llegaba a posarse a una fosa llena ya de la exquisita agua, y rodeando esa zona había un suave y brilloso pasto y algunas flores roseadas por ahí-"simplemente hermoso…"

InuYasha movió su boca para decir algo, pero se arrepintió, Kagome lo notó y con esa ansiedad que le producía él, preguntó…

"¿Qué era lo que me ibas a decir?, InuYasha"-Kagome se acercó ligeramente a él, aun manteniendo una distancia prudente de unos siete pasos más menos.

"No tiene importancia"-desvió su vista al agua.

"Entonces no tiene nada de malo que lo sepa"-respondió astutamente, notando la ligera tensión de él, aunque ella misma también lo estaba un poco.

"No es nada dije"-su voz sonó molesta pero con un toque débil.

"Entonces era algo importante"-él la miró algo nervioso-"ojala más adelante me lo puedas compartir, InuYasha"-sonrió gentilmente.

Esa sonrisa será mi perdición…

Kagome se acercó al agua y posó ligeramente su mano ahí, no le importó demasiado que el se mojaran las mangas de su kimono, el agua estaba en su punto.

InuYasha la contempló de re-ojo, desde su lugar tenía la vista de la figura de la mujer dándole la espalda, arrodillada en el suelo, con el tronco hacia delante, apretándosele más el kimono en la pequeña espalda y su trasero.

La palabra deseo llegó a su mente, sin siquiera él mismo permitirlo.

Confundido decidió apartarse.

"Puedes bañarte tranquila"-le dijo con la voz algo ronca-"estaré afuera, por cual quier cosa"-susurró lo último deseando salir inmediatamente de ahí.

"Si, muchas gracias"-sonrió-"InuYasha"

"deja de decir mi nombre de esa forma"-sentenció aparentando molestia y caminó hasta perderse por el oscuro pasillo.

Kagome siguió mirando la nada por largos segundos.

"digo su nombre como pronuncio el de cualquier otro, ¿por qué le molestará tanto…"-se desató su mal echo nudo de Obi, con ello se abrió inmediatamente la sucia tela, la cual dobló debidamente y la dejo en una pequeña roca, luego se retiró algunos vendajes con sangre seca-"que hombre más extraño"-las heridas estaban sanas, pero algunas cicatrices que se repartían por su trigueña piel eran bastante notorias-"pero…¿esta bien que diga hombre?-finalmente se deslizó en el agua hasta sentarse ahí sintiendo sus cansados músculos relajarse-"porque no es hombre totalmente, ni un Youkai por completo…"-Kagome cerró los ojos unos momentos, luego los abrió complacida al darse cuenta de algo-"entiendo, de alguna u otra forma él y nosotros nos parecemos"

o

Sango apretó sus manos y mordió su labio inferior hasta dejarlo blanco por completo. Cerró sus ojos para tratar de calmarse, pero le fue imposible hacerlo.

"tranquila Sango…"

"como quieres que lo este Miroku-Kun, si buscamos por todos lados y no aparece…"-posó una mano en su frente, sintiéndose abrumada-"tampoco esta él, que quieres que piense…"

"¿Pero que caso tiene secuestrarla ahora?, si lo analizas bien, le hubiera salido más fácil matarla o intentar hacerle algo antes que ahora"-dijo el ex-monje razonando cautelosamente.

"No se Miroku, es un asesino, ¿qué se puede esperar?"

"¿le decimos a los demás?"-preguntó Shippo inquieto.

"Aun no, esperemos a un poco más, quizás estamos pensando mal y alarmemos al resto innecesariamente"-Miroku se acomodó sobre una tela que tenía puesta en el suelo y cerro los ojos.

"Miroku tiene razón Shippo…"-Sango suspiró-"aun así no se como puedes aparentar estar tan tranquilo…"

"Simplemente siento que él ha tenido una vida dura, mi Sango"-Miroku se incorporó tomándola por sorpresa y ubicó su mano en el seno derecho de ella, la mujer indignada le pegó una sonora cachetada.

"No estoy para tus bromas, ex - houshi hentai"-dijo de forma ofendida-"volveré a buscar por algunos lugares, ¿vienes Shippo?"

"Si"

"De nada servirá…"

"¿Acaso viste algo que no me quieres decir Miroku?"

"Nada demasiado importante…"

"Eso me suena a algo interesante"-le cuestionó la exterminadora-"los Youkai o semi Youkai con apariencia humana son los más poderosos…"

"Sango-Chan, quizás, quizás Miroku tenga razón, y esperemos aquí mejor…"

"Sango..."

"¿ugh?"

"Kagome-sama ve de forma distinta a…."

"Miroku, Sango, ¿Dónde esta Kagome?"

"¿Por qué no me preguntó a mi?"-refunfuñó por lo bajo Shippo.

Kouga se encontraba con los brazos en jarra y una expresión bastante seria.

"tampoco he visto a ese tipo mitad youkai…"-declaró con voz confundida.

"umm…"-fue lo único coherente que dijo Sango.

"Kagome dijo que iría a rezar, en cuanto al hanyou, realmente no tengo la menor idea, Kouga."-Miroku sonrió de forma tranquila, sin preocuparse por la mirada malvada que le estaba dirigiendo la exterminadora de monstruos.

"Ojala no se haya ido muy lejos, no confío en ese tipo…"

"¿y porque la buscas?"-preguntó con fingido tono casual Shippo.

"tengo información que me trajeron los ninjas cristianos"

"¡Que ha pasado!"-Sango se levantó de su sitio alarmada.

"lo contaré cuando vuelva Kagome"

Shippo acarició la pared dibujando figuras imaginarias.

"hace días que no vemos la luz del sol…"-comentó…

o

"Delicioso"-ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo había dicho

dicho-"pero es hora de que regrese…"-se levantó del agua, y al girarse hacia la entrada del lugar, lo vio, ahí, parado, sin hacer nada más que contemplarla de esa forma… tan extraña.

Ella pestañeó varias veces sintiendo su rostro enrojecer ferozmente.

Él pestañeó varias veces sin sabe si salir corriendo o quedarse ahí, o que decir.

"Ah!"-soltó finalmente cubriéndose sus pequeños senos con los brazos y sumergiéndose en el agua.

"Oye, pensé que ya estabas lista…"-se apresuró a decir.

"es evidente que NO, pervertido"-remarcó demasiado el no, y el pervertido con voz sombría.

Él seguía sin moverse de su lugar.

"¿te importaría?"-espetó Kagome algo molesta, indicándole con sus ojos que se quería vestir.

"ah si, ahí tienes"-InuYasha retiró las manos de su espalda, y dejo sobre el suelo un precioso kimono de fondo verde agua con flores de Sakura esparcidas delicadamente por todo el género-"no te demores, perra…"-volvió a desaparecer.

Kagome quedó totalmente anonadada, se levantó nuevamente del agua, escurriendo el cuerpo por su piel, y caminó con paso nervioso hasta la ropa japonesa.

Al tomarla entre sus manos, se dio cuenta que la tela era muy fina, parecía tener varios años el traje, pero aun así los colores y el material se conservaban muy bien.

Cuando terminó de ponérselo se sintió maravillada con la suavidad de la tela en su cuerpo.

"¡InuYasha!"-gritó para que la escuchara de donde estuviera-"Muchas GRACIAS!"

Caminó por el pasillo, él estaba ahí, recargado en la pared, algo sonrojado mirando el suelo.

"Gracias"-volvió a repetir, impulsivamente y de forma espontáneamente inocente le dio un abrazo, InuYasha sorprendido abrió sus ojos algo más de lo normal, no esperaba esa reacción departe de ella, Kagome se dispuso a separarse con una sonrisa pero cuando lo intentó no pudo, no porque no quisiera, si no porque él la estrechó con fuerza, pegándola a su pecho, enterrando su rostro en su cabello tan oscuro como la noche.

"Inu…Yasha…"-Kagome había aflojado sus brazos, pero los incorporó abrazando la ancha espalda de él.

Se sentía demasiado bien…

Protegida…

Refugiada…

Reconfortada…

"Con mi madre, cuando nos refugiamos aquí, encontramos ese lugar, era nuestro secreto"-aspiró el dulzón aroma de ella…-"El kimono que llevas puesto era de ella, lo había escondido en un pasadizo secreto que hay"-deslizó su mano que estaba en la espalda de ella hacia la nuca.

"Gracias…"-el sonrojo aumentó en sus mejillas.

"m…"

"Gracias por contarme algo tan importante para ti, InuYasha…"-ella se separó para mirarlo a los ojos.

GRAN error.

Porque en esa mirada vio sentimientos confusos.

Presionó InuYasha la mano en la nuca, dejándola a escasos centímetros de él.

"No se que me pasa…pero…"-InuYasha acarició con la yema de los dedos los labios llenos.

Kagome sintió la necesidad de entre cerrar los ojos, y entonces él no se pudo controlar más.

Juntó su boca con la de la azabache suavemente, acarició entonces la mejilla de Kagome y saboreó lentamente el labio inferior.

Kagome dejo que su cuerpo respondiera siguiendo torpemente su beso, urgentemente sintió la necesidad de abrir más su boca, con ello una sensación rara la invadió, en el momento en que la lengua de él se adentró en su boca pillándola desprevenida.

InuYasha la sintió tensar el cuerpo y la apego más a él, temiendo que se alejara, Kagome sin entender bien como responder a ello, imitó sus movimientos.

Era como estar suspendida en el aire, flotando y siendo llevada por nubes de algodón.

Simplemente Maravilloso…

Algo en su cuerpo le provocó temblar ligeramente, una descarga recorriendo cada milímetro de su ser.

Una alerta se encendió y abrió sus ojos, intentando separarse en le momento en que las manos del Hanyou se aventuraron de su cintura a sus caderas rozando con sus garras el trasero de ella.

"No"-musitó inquieta, volvió a la realidad-"No.."-demandó más fuerte dándose cuenta por primera ves de lo que estaba haciendo.

Él no era su pareja, él ni siquiera era su amigo, él solo estaba ayudándolos, y por ahora… solo por ahora…

Lo empujó con fuerza.

"volvamos, por favor…"-fue lo único que se atrevió a decir…

Continuará…

Gracias por seguir la historia nn