Lindas aqui esta un capitulo más de mi historia, al fin el Primer encuentro... espero que les guste y dejen sus comentarios. De ahora en adelante por cada comentario les dejo un adelante del proximo capitulo.

Muchas gracias a todas por leer y dedicar un poquito de su tiempo. Nos leemos pronto, miles de besos.

Capítulo 6: Primer encuentro.

"Capítulo Beteado por Beta FFTH Lupita"

Ya llevaba casi dos meses instalada en Forks. Todo iba de las mil maravillas. Esa tarde, Alice me pidió que fuera a su casa; desde que llegué, no hubo día que no nos juntáramos para platicar. Éramos inseparables. En cuanto llegué estuve en su patio por un momento, y más tarde me invitó a pasar. Me encontré con Esme y ahí, platicando con ellas descubrí que era la madre de Alice. Además, iba con un pequeño bebé, que cuando lo vi, me robó el corazón. Al mirarlo de cerca, observé que el niñito era el más hermoso que había visto en mi vida: tenía poco cabello, de un color rubio y unos hermosos ojos verde esmeralda.

Estuvimos muy entretenidas hablando, mientras yo cargaba al bebé y le hacia mimos. Cuando me di cuenta que ya era algo tarde, decidí hacer una pausa para ir preparar la cena.

— No puedo creer que Thommy hoy no hizo uno de sus clásicos berrinches — dijo Esme, con la incredulidad notándose en su voz.

— ¿Berrinches? ¿Cómo puede ser qué éste pequeño angelito haga un berrinche si se ha portado tan bien conmigo? — dije, admirando a esa hermosura de niño.

— No sabes lo que dices, Bella. Este pequeño, todos los días, desde que nació se echa a llorar por horas y no hay manera de consolarlo. Pero, la verdad estoy sorprendida que hoy no hizo nada de lo que acostumbra.

— Puede ser que le guste Bella mamá, quizás lo que él quiere es tenerla todo el tiempo a su lado — dijo Alice con carita picara, mirando a Esme divertida, yo no entendía nada, así que sólo me quede callada.

— Mía, despídete que ya es hora de irnos a la casa.

Me despedí de Esme y le di un pequeño beso en la frente a Thommy. Mía imitó mis acciones, ganándose grandes sonrisas por parte de las mujeres. Alice me acompañó a la puerta y me recordé la invitación que me había hecho anteriormente. — Bella, recuerda que mañana es la cena de cumpleaños de Jasper y no pueden faltar, así que las esperamos.

— Si amiga, descuida. No lo olvidaré — le di un beso en la mejilla y caminé a casa.

Al día siguiente, me levanté muy temprano, me duché, preparé el desayuno y levante a mi pequeña. Desayunamos y luego la llevé a la guardería; después me dirigí a dar clases a la reservación.

Cuando ya estaba por salir de mi trabajo, me sorprendió una voz conocida que me llamó, por lo que volteé a ver quien era.

— ¡Bella! ¿Qué haces por aquí?

— ¡Oh!, Jacob… ¿Cómo estas? Yo recién he terminado de dar clases — le sonreí, tímida.

— Me lo imaginaba. ¿Tienes ganas de ir a almorzar conmigo? — me preguntó, con ojos muy tiernos y con una gran sonrisa en su rostro.

— Gracias. Bueno, no tengo mucho tiempo. Pero si es algo rápido, no habrá problema.

— Ven por aquí — me señaló, tomando una mochila de su auto e indicándome que le diera mis libros. — Será mejor que dejes esos libros en mi auto. Ven, iremos en mi moto, así llegaremos más rápido.

No sabía que hacer. Esta propuesta no me convencía mucho, pero después de todo, tenía ganas de hacer algo distinto, y Jacob era un hombre que me inspiraba confianza.

Dejé mis libros como me dijo. — Vamos, súbete.

Me monté en la motocicleta y comenzamos a ir muy rápido. Luego se detuvo frente a una hermosa playa, que tenía arena de color gris, como todo los alrededores de aquí. Si bien el día era nublado, unos tenues rayos de sol atravesaban las nubes, lo que les daba un tono mágico al ambiente.

Escogimos un tronco de los que se encontraban en la playa, y nos sentamos. Él sacó de su mochila un par de hamburguesas, papas fritas y gaseosas.

— ¿Ya tenías todo preparado?

— Si — dijo moviendo su cabeza de forma afirmativa. — Tenía muchas ganas de volver a verte.

Mis mejillas se pusieron sumamente coloradas, podía sentir como se calentaban poco a poco.

— ¿Y si no aceptaba venir?

— Sabía que aceptarías, después de todo no podías rechazarme. — Una gran carcajada se escuchó de su parte.

— Si, claro. Ahora resulta que también puedes ver el futuro — y me eche a reír, divertida.

Seguimos hablando por un largo rato, estuvimos haciendo chistes, y sobretodo riendo como niños. Después de tanto tiempo, sonreír era algo natural en mi rostro.

Nos quedamos en silencio por unos instantes y ahí fue cuando mire mi reloj… — ¡Oh por Dios! — grité y me levanté de un salto, muy aprisa.

— ¿Qué pasa Bella?

— Ya tendría que haber pasado a buscar a Mía a la guardería, ¡es tardísimo!

— Ven, vamos — dijo, comenzando a guardar las cosas.

Retiré a mi niña de la guardería, y pasé por la tienda de regalos para comprar el obsequio de Jasper, de regreso a casa. Al llegar a la casa, aproveché que Mía durmió una siesta para hacerlo yo también. Ambas despertamos casi al mismo tiempo, me di un baño y empecé a elegir la ropa que me pondría. Finalmente, ambas nos arreglamos y fuimos a casa de Alice.

Cuando llegué todo era un total alboroto. Alice andaba de aquí para allá y Esme estaba tratando de ayudarla, pero teniendo al pequeño Thommy en brazos y llorando de una manera descontrolada, no podía hacer gran cosa.

— ¡Amiga! ¿Por qué no me avisaste? Pude haber venido a ayudarte.

— Es que pensamos que podíamos entre nosotras, pero no contábamos con este "berrinche" — dijo, señalando al bebé.

— ¿Me permites cargarlo, Esme? Veré si puedo hacer algo por él, para que se calme.

— Claro, quizás tú tengas suerte, cariño — me respondió, dejando al pequeño en mis brazos. En cuanto lo tomé, él empezó a calmarse de forma automática.

— ¿Tomó su biberón? — pregunté, interesada.

— No, Bella. Se lo ofrecimos, pero no podía tomar nada de tanto que lloraba — me contestó Esme, y en sus ojos se mostraba lo frustrada que se sentía por no calmar a su propio nieto.

— Toma Bella, quizás sea mejor que subas al cuarto de Charlotte. Ahí, seguro puedes estar más tranquila, sin tanto ruido — agarré el biberón con una de mis manos, mientras que con la otra sostenía al pequeño. Me giré para ver donde se encontraba Mía, y de inmediato Esme se dió cuenta.

— Ve tranquila cariño, yo cuido de tu pequeña. Con ella, sí que no tengo problema.

— Okey — dije y subí lentamente, recordando donde quedaba la habitación.

El cuarto de Charlotte aún conservaba una mecedora, por lo cual me senté allí, mirando hacia la ventana, de espaldas a la puerta. Comencé a alimentar a Thommy que comía ávidamente. Ya estaba muchísimo más calmado, así que me levanté y lo apoyé sobre mi hombro izquierdo para que pudiese sacar sus gases, y mientras palmeaba suavemente su espalda, le cantaba una canción de cuna, hasta que note que se quedó profundamente dormido. Fue entonces cuando me disponía a dejarlo sobre la cama, que me percate que alguien me estaba mirando.

Pov Edward.

Cuando llegué a casa de mi hermana, lo que llamó mi atención de forma inmediata fue que Thommy no estaba ni con Esme ni con Rose, ni con ningún integrante de mi familia.

— ¡Hermanito! Seguro estas buscando al principito de la casa — Alice, como siempre, sabia que me pasaba.

— Si, así es. ¿Dónde esta?

— Esta arriba, en el cuarto de Charlotte — en cuanto terminó de pronunciar estas palabras, yo ya subía velozmente por las escaleras. Esto de ser padre era raro, sentía que debía estar con él todo el tiempo, y que debía protegerlo de todo el mundo.

La puerta de la habitación estaba a medio cerrar, y tan sólo se escuchaba una suave voz cantando dulcemente una nana. Entré tratando de hacer el menor ruido posible. Fue entonces que me quedé helado, nunca hubiese imaginado encontrar una imagen más hermosa que esa: ella era perfecta, su cabello oscuro dando casi en su cintura, un cuerpo escultural, y se le notaba una ternura inmensa, que irradiaba hacia mi pequeño... lo llenaba de pequeños besitos, mientras lo acomodaba en su pecho. Nunca había visto a mi hijo tan tranquilo, y como no iba estar de esa manera, si una diosa lo acunaba de esa forma.

En ese momento ella se dio la vuelta y me miro, se que le sorprendió mi presencia, pude notarlo porque tomo a Thommas con fuerza, como queriéndolo proteger, y otra vez más mi corazón latía más rápido, ¿qué podía hacer con esta mujer que cada minuto parecía ser más perfecta?

— Hola — dijo en un susurro bajo,

— Soy Edward Cullen — fue lo único que dije, pude ver una sonrisa formarse en su rostro, y eso sólo la hacía más hermosa.

— Logré que se le pasara el berrinche a este angelito. Ahora duerme plácidamente, ¿Quieres cargarlo o lo dejo en la cama? — Me quede quieto… ella podía ser tan tierna, su voz era tan dulce. Hablaba con tanta naturalidad, con tanta seguridad de lo que hacía, que me maravilló.

— Dejémoslo dormir en la cama — comenté, mientras me acercaba a acomodar las almohadas para que él no se fuera a caer. Nuestros rostros quedaron tan cerca, que pude oler su perfume… era exquisito, envolvente, y sumamente sexy y delicado.

Estaba a punto de besar esos labios sumamente apetitosos, cuando ella se separo, me señaló la salida y se dirigió a la puerta.

Una vez fuera de la habitación con la luz dando de lleno en su cuerpo, pude contemplar mucho más extasiado su tan imponente belleza. Sus ojos eran de color chocolate, sus mejillas de un color rosado; llevaba una blusa blanca que marcaba toda su figura, dejaba ver la curvatura de sus pechos y su pequeña cintura. También traía unos jeans ajustados y unos tacos no muy altos, era una belleza con todas las letras.

— Disculpa, no me he presentado: soy Bella Swan — me dijo, mirándome a los ojos. Yo debía parecer idiota, porque simplemente no podía dejar de admirarla, creo que podría haberla devorado en ese preciso momento.

— ¡Edward, Bella, ya bajen! — Alice eligió ese momento para ir por nosotros. — Vamos — Bella pasó delante de mí, y yo sólo las seguí escaleras abajo.

Cuando llegamos, ya estaban todos ubicados. Alice presentó a Bella al resto de mi familia, y luego mencionó que Bella era mi ángel. Ambos miramos asombrados a Alice y Bella se ruborizó muchísimo, era adorable.

Alice rió y aclaró — Ella es la única que logra calmar a tu pequeño principito, hermano — a lo que todos rieron. Aunque yo sabía que las intenciones de Alice no eran tan puras.

La velada pasó rápidamente, y de manera muy amena. Descubrí que Bella era una mujer sumamente interesante, y tenía una pequeña de la misma edad que Charlotte, seguramente estaba casada.

Finalmente todos nos retiramos. Bella al despedirse, lo hizo con un beso en la mejilla y me felicitó por Thommy. Yo simplemente asentí y seguí contemplándola, hasta que la perdí de mi vista.

¿Que les pareció este primer encuentro? ¿Cómo piensan que iran las cosas entre Bella y Jacob? y ¿Con Edward? ¿No es un amor Thommy?