Despertó cuando los rayos de sol le daban de lleno en la cara, no había nadie más en la habitación así que se vistió y bajó las escaleras a la cocina, allí encontró a casi todos sus primos.

- ¿Ya te has levantado?- le preguntó su abuela, ella asintió.- Mejor, desayuna pronto, y deja hueco para la comida de cumpleaños de Roxanne.- ¡El cumpleaños de Roxanne! ¡Lo había olvidado!

-¡Felicidades enana!- gritó Rose mientras abrazaba a su prima más pequeña.- ¡Mamá y papá vendrán luego con tu regalo!

- Rose cariño...- ese tono de su abuela era para pedirle algo.- haces el favor de ir a despertar a Scorpius, no encuentro a Albus por ningún lado...

- Está bien...- aceptó ella, subió de nuevo las escaleras, recorrió el pasillo donde la noche anterior Malfoy la había besado... ¿El pasillo dónde Malfoy la había besado? ¡LA HABÍA BESADO! Era real, ¡no lo había soñado! Todavía cerrando los ojos podía sentir el contactos con los labios, los deliciosos labios de Malfoy, ¡EH! NO, NO, NO, Malfoy, Malfoy, era, ES el enemigo, es el chico al que ha odiado tantos años, el que le arrebata sus triunfos en los estudios, el que acapara a Albus todo el tiempo.

- ¡Estúpido Malf...!- susurró a la vez que entraba en la habitación y veía la figura soñolienta de Scorpius. Estaba ahí, tumbado en la cama, dormía sin camiseta, ¡Por qué Merlín la hacía pasar por aquello! Se le marcaba perfectamente la tableta de chocolate en los abdominales, Rose se acercó despacio para no hacer ruido, le miró de arriba abajo, se paró en sus labios, ejercían una extraña atracción hacia ella, se acercó a ellos, quería besarlos de nuevo - NO ROSE, RESISTE A LA TENTACIÓN - ¡a la mierda el pecado! Se acercó más y más y cuando sus narices se rozaron los ojos de Malfoy se abrieron.

- ¿Qué haces aquí?- dijo mientras ella se apartaba rápidamente.

- Despertarte... Mi abuela me mandó.- dijo ella temblorosa.

-¡Oh y veo que también me envió el desayuno! Boca de Weasley mmmm...- bromeo Scorpius pero no reía, estaba como si hubiera cazado a un ladrón con las manos en la masa.

- Para que te enteres niñato, nunca jamás te besaría.- dijo Rose, y se dio cuenta de que sonó un poco estúpido. Se dirigió a la puerta pero antes de salir consiguió escuchar un...

- ¡Irónico! ¡Juraría haber oído esa frase antes...!

Qué había hecho, - Rose esto no es propio de tí- se dijo para sus adentros,- tu no pierdes el control por un chico,- ¡y menos por Malfoy! - No te puedes estar enamorando de Malfoy, no, no, no, ¿pero que estaba diciendo? ¡MALFOY ASCO, PUNTO Y FINAL!

Fue a la cocina y desayunó lo suficientemente deprisa como para que cuando Malfoy bajara vestido ella ya estuviera fuera de la casa cuidando de sus primas Roxanne y Lucy, mientras hablaba con Lily.

- ¿Cómo es que no mataste a Malfoy ayer en el bosque?- preguntó divertida Lily.

- Ganas no me faltaron...- dijo Rose con ira pero se calló porque una lechuza se acercaba por el horizonte y traía una carta en el pico, era para Lily.

Querida Lily:

¿Qué tal todo? La verdad es que no sé que escribirte, ni como decir todo lo que siento en esta carta, me gustaría verte de nuevo, si tu quieres, ¿qué tal en el Caldero Chorreante el viernes a las seis? Espero que me confirmes, todo tuyo...

Algie Longbottom.

- Es de Algie.- le contó a Rose.- ¡Quiere que quedemos! ¡Voy corriendo a contestarle!

Lily fue corriendo a la casa. Rose se preguntó donde estaría su prima Molly, pero no tuvo mucho tiempo para hacer suposiciones porque Fred y James iban hacia ella.

- Dice la abuela que nos ayudes a poner la mesa aquí fuera para el cumple de Roxanne.- dijo el mayor de los Potter.- dice que dentro no cabemos.

- ¿Quién vendrá?- preguntó ella.

- Tus padres, mis padres, tia Audrey, y tia Ginny.- dijo Fred.- Los demás trabajan...

Pasó el resto de la mañana hasta la comida ayudando a Fred y James y su abuela a colocar y cocinar todo para la comida.

- Por cierto chicos...- dijo cuando su abuela no podía oírlos.- ¿Qué tal con Lysander y Alice?

- Ay, Rosie.- ambos rieron.- solo son rollos de verano, ¿que te esperas?

- En fin...- dijo ella algo indiganda.- típico de los hombres...

Cuando llegó casi la hora de la comida Rose subió por las escaleras para cambiarse de ropa pero se quedó en medio del pasillo escuchando la conversación de la habitación de al lado cuya puerta estaba abierta.

- ...no sé Albus...- era Scorpius.- es que es la Weasley, ¿comprendes?

- ¡Tsss!- le paró Al.- creo que he oído subir a alguien...- Rose se metió corriendo en su cuarto, y Albus y Scorpius salieron de su cuarto y bajaron las escaleras.

-¡JA!- pensó Rose.- ¿Qué le estaría contando a Al? ¿Sería lo del beso... Lo de los besos? ¡Bah Rose olvídate de los besos con Malfoy, no se volverán a repetir!

Cuando terminó de vestirse bajó al jardín y allí estaban ya la mayoría de los invitados, que se iban sentando alrededor de la mesa, junto a sus padres y Hugo le entregó su regalo a Roxanne, era una escoba, una escoba de juguete, con seguridad mágica, no le permitiría volar muy alto pero sí divertirse, a la niña le encantó puesto que amaba volar tanto como su padre George. Cuando Molly llegó, que era la última, se sentaron todos a comer. Rose intentó alejarse todo lo posible de Malfoy en la mesa, se sentó entre sus primas Lily y Molly.

-¿Dónde narices estabas?- le preguntó a Molly pues se hallaba ausente desde que se levantó.

- Con Frank... tenía la casa sola y...- explicó Molly.

- ¡Es que no podéis parar ni un minuto!- exclamó Rose que no entendía, y cada vez le irritaba más, esa extraña manía que tenía todo el mundo por manifestar su amor.

La comida estaba estupenda y el postre ni te cuento, Rose amaba a su abuela por prepararle siempre una comida exquisita. Todo esto acompañado de las historias de tía Ginny y tío George hacían de ese día especial.

Rose se levantó para ir al baño, fue hacia la Madriguera, subió al primer piso y cuando iba abrir la puerta del alguien salía de este. Como no, era Scorpius...

- ¡Weasley no me dejas ni ir al baño solito!

- ¡Más quisieras!

- Mentirosa... ¡por cierto! ¿Qué me das del cero al diez?

- ¿Qué que te doy del...- Rose no sabía a que se refería.

- ¡Siii! Mi beso... anoche...¡Creía que eras lista!- a Rose le sacaba de quicio.- ¿o pensaste que te besé por puro placer?

- ¡Eres la persona más...!- pero no pudo acabar porque por el rabillo del ojo veía como su padre Ron subía por las escaleras en dirección hacia el baño. Corriendo cogió a Scorpius de la camisa y lo condujo a la habitación más cercana, cerró la puerta.

- ¡Oh Weasley, se puede saber que haces...!

- ¡Tssss!- le ordenó ella.- ¡él que subía por las escaleras era mi padre!

-¿Y?

- Tssss, habla más bajo.- le volvió a ordenar.- pues como nos vea juntos aquí arriba, se pensará mal, y se enfadaría, sobretodo contigo, yo que tu tendría cuidado, es muy protector...

- Si me has escondido aquí es por que te importa que se entere.

- Claro que me importa que mi padre se piense que ando... Contigo.- Rose parecía nerviosa, ¡Scorpius la ponía nerviosa! Éste parecía estar divirtiéndose.- ¡SOBRETODO CUANDO ES MENTIRA!

- Yo a ti te gusto.- dijo al cabo de unos segundos Scorpius sonriendo pícaramente.

- Ni en tus mejores sueños Malfoy.- y le echó la mejor cara de odio que pudo.

- ¡Venga Weasley no lo ocultes!- dijo él.- Yo soy un chico, atractivo, atlético, inteligente,- Scorpius no se comportaba como realmente era, solo intentaba poner más nerviosa a Rose.- Es normal que estés enamorada de mí...

- jajajajjaja.- rió ella.- Vamos a ver Malfoy, ¿no será al revés y eres tú el que está terriblemente enamorado de mí?

- Si claro... Enamorado de una insufrible sabelotodo, ¡cuando los muggles vuelen!

- ¿Rose cariño estás aquí?- dijo Ron mientras entraba por la puerta, a ella se le paró el corazón, que la pillara en una habitación a solas con Scorpius y con la puerta cerrada era mucho peor que si la hubiera pillado hace cinco minutos.

- Si papá...- su cerebro pensaba a toda velocidad, su padre giró el pomo y abrió la puerta.

-¿Qué haces aquí con él?- dijo Ron, mierda mierda, mierda, era como si en ese verano se la hubiera secado el cerebro.

- Estábamos buscando el ajedrez mágico.- intervino Scorpius.- Su hija me ha comentado muchas veces que usted es un gran jugador, señor Weasley, si a usted no le importa tal vez, algún día podríamos echar una partida.- Rose no sabía como Scorpius sabía lo que tenía que decir, pero Ron cambió el gesto de la cara, Rose sabía que seguía celoso y desconfiado con él, pero al menos las ganas que tenía su padre de asesinarlo habían desaparecido

- Qué te parece si jugamos ahora.- le propuso Ron.

- Es una fantástica idea.- respondió Malfoy.

Los tres bajaron abajo y Ron y Scorpius se sentaron en la mesa dispuestos a comenzar la partida. Rose no se perdía detalle. Seguro que su padre humillaba al rubio, deseaba verlo. La partida comenzó mal para Scopius pues a los pocos movimientos Ron ya le había comido tres peones y un caballo pero el chico remontó y a la hora de partida sus fichas negras eran más numerosas que las blancas de Ron encima del tablero. Rose estaba allí entre leyendo un libro y mirando la partida, hasta que a la hora y media Ron se quedó con sólo su rey y Scorpius con su rey y el otro caballo, ambos se miraron.

- Tablas...- susurró Ron.- siempre he ganado todas mis partidas...

- Ha sido la partida de ajedrez más difícil a la que me he enfrentado.- dijo Scorpius con admiración.

- Ha sido un honor.- dijo Ron tendiéndole la mano, Scorpius la estrechó.- recuerda que esto solo es un empate, ¡me debes la revancha!

- ¡Cuando usted quiera señor Weasley!- y dicho esto Ron volvió a salir por la puerta hacia el jardín, Scorpius miró a Rose, esta no le hizo caso pero como veía que Scorpius no le quitaba ojo de encima le miró con los ojos muy abiertos, como diciendo "que te pasa".

- Atractivo, atlético, inteligente, le caigo bien al suegro, ¿qué más pides Weasley?