¡Hola! ¿Cómo están? Yo aquí con un poquito de tiempo, hoy fue día feriado así que no trabajé y tuve tiempo para escribir éste y parte de otro capi jaja… me emocioné mucho creo! Muchas gracias por sus reviews, siempre me animan. Por mi parte las dejo leer ya y espero que les guste este nuevo cap!

Mitsuki minami-chan

Temanalumi-chan

Gracias por su apoyo, chicas! Las quiero :D

Capitulo 8:

Got blinded

Hoy es sábado, el sol ilumina mi habitación dejando pasar una tenue luz blanca a través de mi cortina. No sé qué hora es y estoy disfrutando plácidamente de un largo sueño reparador; cuando de repente, la escucho entrar al cuarto y despertarme sin piedad, cual niña que despierta a sus padres para que la lleven al parque de diversiones…

– ¡Chica, ya despierta! Recuerda: hoy es el día. – dice muy entusiasmada mientras me quita las sábanas de encima y yo me hago bola en la cama. Simplemente gruño. – ¡Chica! – vuelve a llamarme suplicante.

– Mmh… ¿Qué hora es? – vuelvo a gruñir mientras me pongo la almohada sobre la cara, cubriéndome de la luz.

– Son las diez, chica. ¡Qué holgazana eres! – me reprende Nel.

– Pero si es sábado, Nel. Estás loca, además no vas a verlo en este mismo instante. – le contesto con la ronca voz típica de sábado por la mañana.

– ¡Oye! Pero recuerda que me dijiste que iríamos de compras, no puedo ir con mi ropa de pordiosera. – me reclama.

– ¿Y quién dice que eres una pordiosera? ¡Dios! – me incorporo sentándome en la cama y quitándome la almohada de la cara. Me tallo los ojos y miro a Nel con dificultad. – Mira, lo que me haces, chica. – pronuncio la última palabra en tono burlón y le saco la lengua.

– Oh, cómo lo siento. De todos modos, tengo que verme guapa y tú me acompañarás a recorrer todas las tiendas de la Quinta Avenida, recuerda. Lo prometiste. – me amenaza con su dedo índice y hace un puchero.

– ¡Vale, pues! Está bien ¿Nunca te rindes, verdad? – le pregunto frunciendo el ceño y me paro en la alfombra.

– ¡Claro que no! Esa es la actitud, chica. En ese entonces, ahora vuelvo, iré a decirle a Rangiku, ella ama ir de compras, seguro que va con nosotras. – me dice mientras se levanta de la cama y corre hacia afuera del apartamento.

Y sí, por si se lo preguntan, le arreglé una cita a Nel con Grimmjow. Es raro que él no se oponga a ese tipo de cosas, en especial por su carácter tan explosivo y agresivo. Lo único que me desanima de eso, es que yo iré haciendo el "mal tercio" Tal vez después de haberlos emparejado un rato, pueda regresar a descansar al apartamento.

Al poco tiempo después de ducharme y vestirme para irnos, llegó Rangiku. Al parecer sí, le encanta ir de compras como dijo Nel. Bajamos por el ascensor hacia el estacionamiento del edificio, nos subimos al NB de Nel y nos dirigimos hacia la famosa Quinta Avenida.

Cuando llegamos, no lo podía creer, había tiendas por todos lados (tal y como me había contado Sora). Estaba comenzando a emocionarme. El día que llamé a Grimmjow para arreglar la cita, Nel me advirtió que guardara un poco de dinero para este día; me dijo que no iba a resistir las ganas de llevármelo todo, y creo que tenía razón. ¡Qué bueno que sí lo hice! Además, no había gastado en otra cosa que no fuera mi parte de las facturas del apartamento y uno que otro atuendo de oficina.

Encontramos un lugar en la acera y bajamos del auto. Había tantas boutiques que no sabíamos por dónde empezar, así que Rangiku nos guió hacia una que ella calificó como una de sus favoritas. Empezamos el tour a las doce del día aproximadamente.

La verdad es que todas tenían nombres muy raros: Fendi, Kate Spade, Louis Viutton, Armani, GAP, Hugo Boss, Abercrombie & Fitch, Gucci. ¿Qué rayos era todo eso? Ni siquiera podía pronunciar los nombres de las tiendas. Simplemente seguí a las dos chicas mientras entraban en cada una de las tiendas de la avenida. Nos probamos mil atuendos; jeans, blusas, zapatos, vestidos casuales y de noche, zapatos, ropa deportiva, pijamas, gafas… ¿mencioné antes zapatos? De verdad era una locura.

Rangiku y yo ayudamos a Nel a escoger un atuendo apropiado para su cita por la noche, tardamos una hora completa en hallar dicha ropa.

Para las tres de la tarde, Rangiku llevaba alrededor de diez bolsas; cinco en cada mano, Nell unas siete u ocho y yo, sólo tres. No quería gastar todos mis ahorros en ropa, aunque ya llevaba lo suficiente para un día de compras… creo.

Estábamos agotadas de tanto shopping; era como practicar un deporte, así que decidimos ir por algo de comer. Dejamos nuestro cargamento en el auto y fuimos a un restaurante que estaba a unos pasos del auto. Ordenamos algo de comer y platicamos de mil cosas; la verdad es que estaba siendo un día de chicas, como dice Nel, bastante agradable. Rangiku era una persona muy agradable, parecía ruda al principio, pero la verdad es que era muy graciosa; tiene un carácter fuerte y de a ratos, es muy sensible. Las tres empezamos a hacernos muy amigas.

El día se había pasado muy, muy rápido entre el famoso shopping y la plática en el restaurante, eran ya las seis de la tarde y la cita de Nel era a las ocho, así que corrimos al auto y nos dirigimos rápidamente al apartamento; para mi desgracia, yo también tendría que arreglarme, ya que iría con ellos.

Al llegar al edificio, subimos por el ascensor y nos despedimos, prometiendo que teníamos una salida por la noche pendiente las tres chicas. Nel y yo nos dirigimos rápidamente al apartamento y comenzamos a hacer lo pertinente, ella planchaba su cabello y yo me aplicaba algunas sombras de ojos que había adquirido esa misma tarde; después intercambiábamos papeles. Siempre nos arreglábamos juntas, en el baño, para apoyarnos ¿no?

Corrí a mi habitación y me puse unas medias negras, unos shorts de mezclilla un poco rotos, una blusa sin mangas azul marino con delgadas líneas blancas, una chaqueta negra de cuero y botines del mismo color. Todo recién adquirido, por sugerencia de Nel. Me hice un recogido en el cabello y lo até con un moño color azul. La verdad es que no quería arreglarme demasiado, no tenía tantas ganas de hacerlo.

Cuando volví a la habitación de Nel, faltando veinte minutos para las ocho, estaba casi lista; llevaba unos jeans ajustados, una blusa strapless negra, un suéter delgado y abierto del mismo color, tacos altos rojos y unos collares también, rojos. Llevaba el cabello suelto y lacio; se veía muy linda. Grimmjow tendría que caer el día de hoy, y si no, tal vez fuera homosexual.

Nos encaminamos al bar en el auto de Nel y yo empecé a prepararla psicológicamente para que no bebiera demás y se recuperara de la no tan buena primera impresión que dio a mi amigo, a quien al parecer, no le importaba mucho. También le iba recordando que por mucho que le gustara, no hiciera algún acto suicida, no sabíamos cómo podía reaccionar Grimmjow, y menos con ese carácter que tiene. Al final llegamos al lugar y bajamos del auto.

– ¿Cómo me veo? – me preguntó nerviosa mientras se ajustaba los jeans.

– Guapa, Nel. Deja de preocuparte ya. – le contesté despreocupada mirando la hora en el móvil.

– Vale, dame la bendición. – pidió y yo hice lo propio.

– Actúa natural, ¿entendido? Ya relájate – le aconsejé mientras caminábamos hacia el bar.

– Está bien, contigo aquí me siento mejor. – dijo relajándose mientras entrelazaba su antebrazo en el mío, como si yo fuera su hombre. La miré raro, no podía creer que estuviera tan nerviosa.

Llegamos al bar y la hostess nos pidió el nombre de la reservación. Contesté: Grimmjow Jeagerjaquez, ella nos canalizó a una mesera la cual nos llevó dentro del bar a nuestra mesa para ¿cuatro?

– ¿Dijo cuatro personas? – le pregunté a Nel un tanto confundida, mientras seguíamos a la mesera.

– Creo que sí, bueno… no he puesto atención y… – se excusó Nel mientras miraba a todos lados.

– ¡Dios! No te servirá de nada ponerte nerviosa. – la regañé.

– ¡Vale, ya! No te enojes, estoy bien. – explicó. – ¡Mira! Ahí está. – exclamó Nel en voz baja, escondiéndose tras de mí.

– ¿Dónde? – Pregunté distraída, – Oh, ya lo ví. – cómo no notar ese cabello. – Sé tú misma, ¿ok?

– Ok, ok.

La señorita se detuvo y nos mostró nuestra mesa, en donde Grimmjow estaba ya esperándonos, bebía un whiskey en las rocas. Iba muy guapo, llevaba una camisa blanca, entreabierta; una chaqueta de cuero negra y unos jeans oscuros. Se puso de pie cuando nos vio aproximarnos.

– Hey… – saludó el joven abriendo los brazos y con una sonrisa, mirándonos.

– ¡Hey Grimm! Qué gusto verte. – saludé también. – Oh, ella es Nel… mi roommate. – presenté sonriente a Nel, mientras los miraba. Pillos.

– Hola, mucho gusto… – dijo nerviosa Nel mientras le extendía la mano.

– El gusto es mío. – contestó Grimmjow, seguro y sonriente, mientras besaba la mano del mi amiga. Tal ese whiskey le había dado valor, quién sabe. Pero eso comenzó a divertirme.

– Bueno… – interrumpí mientras me sentaba y miraba fuera del bar, ya que teníamos un vitral a un lado, que daba hacia la calle. – ¿Y cómo has estado? – pregunté a Grimmjow, para empezar una plática que sirviera para romper el hielo.

– Bien, muchas gracias. Con mucho trabajo y algunos viajes, pero al fin con un poco de tiempo libre. – contestó jovial, como si fuera un hombre muy ocupado; tal vez sí lo era.

– ¿A qué te dedicas? Si se puede saber, claro. – preguntó Nel, inteligentemente. Esta chica sí se estaba aplicando.

– Bueno, soy el encargado de relaciones internacionales en una empresa editora de un periódico local. – contestó profesional el chico.

– ¡Vaya! Suena interesante. – lo elogió Nel. Me estaba empezando a divertir aún más.

Llegó la mesera de nuevo y nos trajo una pequeña carta de bebidas y algunas botanas, así que Nel y yo le dimos un vistazo. Yo, gracias al cielo, no tenía que cuidarme de que alguien me viera en caso de excederme en los tragos, no tenía acompañante; así que pedí una cosa que ni yo sabía qué era, sólo lo elegí porque tenía un nombre lindo: Daiquiri de mango. Nel, por su parte pidió uno que decía Kiwi Bellini, Grimmjow pidió otro whiskey en las rocas, en eso, después de apuntar nuestras órdenes, la señorita le preguntó a nuestro acompañante si en recepción debían esperar por la cuarta persona que hacía falta de llegar en la reservación, Grimmjow contestó que tal vez no. La camarera se fue. ¿Invitó a alguien más?

Al poco rato la misma señorita trajo nuestras bebidas, la plática se fue relajando cada vez más; me sorprendí de que Nel estuviera bebiendo tan poco, la verdad es que sí se estaba esforzando. Yo ya llevaba alrededor de cuatro Daiquiris y ella seguía con su misma copa.

– ¡Chica! Bebe más. – la reprendí dándole un pequeño golpe en la espalda. – Total, mi amigo ya te ha visto en esas condiciones antes. – agregué sonriente levantando mi copa hacia ella.

– ¡Chica! – Nel me miró con los ojos muy abiertos, se puso roja.

– Hey, Orihime… ¿y si le pedimos una "matona" a esta chica para que entre en calor? – propuso Griimjow, quien se veía divertido por el efecto de su whiskey.

– ¡Sí! – grité con emoción y levanté mi mano para llamar a la camarera. Nel nos miró nerviosa.

– ¡No! No lo hagan, se los advierto. Me voy a enojar si…

– Nada, nena. No te preocupes, vienes conmigo. – interrumpió Grimmjow, confiado. – Sólo será un trago más, tal vez ni siquiera te haga efecto… – concluyó mientras tomaba la mano de Nel en la suya. Ella no volvió a replicar, se quedó como ida tras lo que hizo mi amigo.

– ¡Sí, chica! Sólo es un trago más… es para que podamos platicar más en confianza… – agregué con una voz graciosa que no me conocía, efecto de los tragos.

– Disculpen ¿me llamaron? – interrumpió la camarera.

– Queremos una ronda de shots de tequila, por favor. – contestó Grimmjow al instante; mirándonos a las dos con una sonrisa.

– ¿Tequila? ¡Nos vamos a morir, Grimmjow! – grité sin pensarlo, había oído antes de aquella bebida pero… nunca la había probado antes. Nel hizo una cara que no tenía precio.

– Jajaja… no nos vamos a morir, niña. – me contestó divertido. – Es de las cosas que debes de probar antes de morir. – aseguró.

– Mmm, vale. – me pareció buena idea. – Pero… parece que Nel bebé no está muy convencida… – comenté detrás de mi copa, bebí.

– Basta. – dijo sonrojada.

La camarera llegó con los famosos shots, eran unos vasos muy pequeños los cuales tenían un líquido dorado dentro y colocó cada uno en frente de nosotros, junto con 3 pedazos de limón.

– Pongan mucha atención. – dijo serio Grimmjow. – Van a tomar con una mano el shot y con la otra, su pedazo de limón. ¿entendido?

– ¡Vale! – contesté animada mientras hacía lo que él dijo, Nel también lo hizo, esperamos la siguiendo indicación.

– A la cuenta de tres, beberán el shot de un solo trago y enseguida chuparán un poco de limón. ¿Listas? – preguntó mirándonos, nosotras asentimos. – Una… dos… ¡tres!

Los tres ingerimos el líquido de un solo movimiento, pero las siguientes reacciones fueron diferentes. Grimmjow gritó una palabra altisonante mientras azotaba el pequeño vaso en la mesa y chupaba limón, le parecía muy divertido.

Nel y yo nos mirábamos horrorizadas mientras hacíamos muecas y nos aclarábamos la garganta, gimoteando e intentando chupar el reverendo limón.

– ¡¿Qué madres fue eso Grimmjow? – ladré a mi amigo aún haciendo una mueca. – Casi me quedo sin garganta, ¡Dios! – Grimmjow reía muy divertido viéndonos.

– Sí, casi morimos. – exclamó Nel con una voz muy ronca, como de travesti. El chico y yo nos miramos cómplices, luego la miramos y nos echamos a reír bastante.

– ¡Nel, eres un marimacho! – me réi de ella.

– ¡Cállate! No soy ningún… – se detuvo con sorpresa. – ¡Oh, Dios! ¿Qué me pasó? ¡Maldito tequila!– su voz seguía sonando graciosa y Grimmjow y yo no dejábamos de reír.

– Eres aún más sensual con esa voz, Nel. – dijo burlón. – De hecho, eso me hace preguntar si quisieras bailar conmigo. – preguntó con una sonrisa a mi amiga.

– ¿Es enserio? – preguntó ingenua Nel.

– ¡Claro que sí! – exclamó Grimmjow poniéndose de pie y tomando la mano de Nel, quien lo siguió hacia la pista.

Me quedé sola, sentada mirando fuera del bar, qué envidia que Nel conociera a un hombre como él. Ojalá pudiera encontrarme uno de esos, pensé. Al poco rato Grimmjow y Nel volvieron a la mesa, se veían muy divertidos. Después de otro rato de escuchar su conversación llegó el punto en el que deseé que yo le hubiera gustado a él en vez de mi amiga; vaya, es guapo, divertido, tiene un carácter fuerte, es sexy y además tiene un muy buen empleo. ¡Rayos! Estaba comenzando a aburrirme y a sentirme fuera de lugar, los tragos se me estaban subiendo y los dos tórtolos casi me ignoraban de no ser porque estaba sentada junto a ellos. Me harté, literalmente.

Tomé mi bolso del pequeño perchero que estaba a mi lado, saqué unos cuantos billetes y se los di a Nel, quien me miró confundida.

– Chica, ¿a dónde vas? – preguntó mirándome.

– Me voy a casa, chica. – contesté con un poco de dificultad en mi habla mientras me levantaba de la silla y le sonreía fingidamente a mi amiga.

– Ahmm… vale, ve con cuidado y… llámame cuando llegues, ¿ok? – me dijo ella, con un poco de trabajo, los tragos empezaban a hacer efecto.

– Sí, lo haré. Nos veremos luego. – me despedí de los dos mientras caminaba entre las mesas y esquivaba a la gente en el bar, las luces estaban provocando un efecto contraproducente en mí, sin mencionar los tragos.

Salí a la calle, inhalé el aire fresco y caminé por la acera, miré mi reloj y no fui capaz de ver qué hora era, todo daba vueltas en mi cabeza. Llegué a la mitad de la calle y me senté en una banca, mientras esperaba se me pasara el efecto de los Daiquiris, pero fue inútil. El aire frío hizo que comenzara a sentirme peor.

Miré a ambos lados de la calle, la verdad es que ni siquiera me ubicaba; no sabía cómo regresar a casa y no quería interrumpir la cita de Nel. Después de todo fue mi culpa haberme excedido con la bebida. ¡Qué tonta! Ahora tendría que pagar un taxi, lo malo es que aquella calle estaba casi vacía y no veía ninguno cerca.

Me quedé sentada en la banca y enterré mi cabeza en mis manos, di un gran suspiro. Tendría que esperar un rato ahí a que pudiera por lo menos caminar sin tambalearme o perder el equilibrio, estos botines de tacos altos me estaban matando… y mis pensamientos también. Comencé a recordar a Ichigo, sus promesas y las veces que estuvimos juntos; me empecé a sentir culpable por no haberle respondido aquella noche, tal vez… se hubiera arrepentido. Tal vez… estaríamos juntos. Sentí que me moría. ¿Por qué no podía ser feliz?

Me levanté con desesperación de la banca y caminé no sé exactamente en qué dirección. Mis tobillos se me doblaban de vez en vez por culpa de los altos tacos. Me apoyé en la esquina de un edificio, me dolía la cabeza. Sólo quería regresar a casa y echarme a llorar. No quería que nadie me viera en éstas condiciones, sola, ebria y sin alguien a mi lado. ¿Qué pensaría Sora de mí? Mi corazón dio un vuelco y sentí cómo crecía un hueco en mi pecho, un vacío; me di cuenta de que, al final, me había quedado sola de nuevo.

Dos lágrimas escaparon inevitablemente de mis ojos, no quería llorar, ya era suficiente humillación estar en estas condiciones, pero no pude evitarlo. Las lágrimas seguían brotando y yo no podía contenerlas, era como si no tuviera control de mi cuerpo. Caí de rodillas en la acera, lastimándome; pero no sentía ni si quiera el dolor. Cubrí mi cara con mis manos mientras trataba de evitar el llanto, el cual no cesaba.

Sentí puntos fríos cayendo sobre mi cabeza, alcé la mirada y noté que comenzaba a llover. ¿Qué más podía ir mal? Tal vez morirme fuera lo mejor que podría haberme pasado en ese momento. Sentí como la lluvia camuflageaba mis lágrimas, cubría mi cabello y finalmente, todo mi cuerpo. Ahí estaba, de rodillas en la calle, mientras lloraba y la lluvia me empapaba. No podía levantarme, mi cuerpo no hacía caso a lo que yo ordenaba. Simplemente, me perdí y todo se obscureció. No sé cuánto tiempo pasó y perdí la conciencia.

El tiempo se detuvo, podría decirse que sentía, pero no sabía qué pasaba. Sentí que la lluvia se detuvo también sobre mí, un brazo se pasó alrededor de mi cuerpo y me llevó cargando, era cómo si volara. Quería escaparme, pero a la vez no, quería moverme, pero a la vez no, quería que alguien cuidara de mí, quería que alguien se preocupara por mí. Volví a perder la conciencia, mientras viajaba en los brazos de quién sabe quién.

Por primera vez en mucho tiempo sentí paz… la que busqué por mucho tiempo y no encontraba. Sentía que estaba segura, que a alguien le importaba.

Pero… ¿a quién?

¿Qué les ha parecido? Grimmy por fin sale con Nel, beben un poco pero las cosas se salen de control para Hime… ¿Quién será quien se llevó a la pelirroja? ¿Cómo terminará la cita de los dos tórtolos? Averígüenlo en el noveno capítulo! Jajaj… Les adelanto que… habrá un poco de lime? Creo que así le llaman, así que… ;)

Gracias de antemano por sus comentarios, si estás leyendo esto agradecería que me dejaras un comentario en forma de Review, es muy importante para mí. Gracias.