Escucho sus pasos por las escalera .Yo la estoy esperando con el desayuno listo.
-Buenos días-le digo cuando aparece en la cocina, tiene puesta la camisa que le deje en la cama.
-Buenos días- Me dice –Me queda un poco grande –se refiere a la camisa.
-Mejor así tardo menos en quitártela — le dijo con una sonrisa maliciosa—. A veces me entran prisas… Soy muy impaciente.- Rachel se sonroja – siéntate.
—Tienes una casa preciosa —Me dice, mientras acepta la taza de café que le ofrezco —. La cocina es tan grande como mi piso- Sonrió.
—Gracias — Doy un sorbo a mi café, mientras la observo que se prepara una tostada con Dulce.
—¿Puedo hacerte una pregunta? — Me dice Rachel.
—Por supuesto —dije —. ¿Qué quieres saber? –Veo que traga saliva y reúne el valor suficiente para volverme a preguntar.
—¿Siempre pagas por… por estar con mujeres?
—No- Dije muy cortante –De Hecho jamás tuve que pagar por acostarme con una mujer –
—Entonces, ¿por qué razón… … pagaste para estar conmigo?
— No lo sé, ninguna mujer había captado mi interés, hasta que te vi No sé qué fue exactamente lo que me hizo tomar la decisión de… comprarte, pagar para estar contigo, llámalo como quieras. Quizá fue tu sonrisa, tu timidez, tu cuerpo menudo, tus ojos, o el dolor que vi detrás de ellos… —La miro fijamente con intensidad—. El caso sabía algunos datos tuyos –No iba a decirle que Santana la investigo- se me ocurrió hablar con… tu novio. —Me costaba pronunciar ese término. Me perturbaba.
—No sé qué decir —Se expresa Ella en voz baja.
—Entonces, no digas nada —Le digo, acercándome a su rostro con expresión cautivadora—. Solo déjame besarte…- le quitó la camisa, la tomo por la cintura y la siento en la mesa, desnuda.—Necesito estar dentro de ti otra vez —le susurró sin dejar de besarla.
La tumbe despacio sobre la superficie de madera y le abrí las piernas. Saco un bote de Chocolate. Sofía abrió los ojos de par en par cuando intuyó cuál eran sus intenciones.
— Estate quieta… —dije vertiendo un hilo de chocolate alrededor de su ombligo, El líquido frío hizo que se estremeciera.
Me incline y con la punta de la lengua fui retirando suavemente del torso el reguero de chocolate.
—Dios mío… —susurro Rachel.
Baje hasta su entrepierna, con los dedos separo sus labios y echo un chorro de chocolate. Ella suspira. Empecé a chupar su clítoris con movimientos rápidos y largos. Rachel se mordió el labio y movió la cabeza de un lado a otro mientras Mi lengua jugueteaba sin descanso con su sexo. Ella Clavo sus uñas en mi espalda, presiones mis labios en su clítoris y lo raspes con mis dientes. Su cuerpo se Tenso arqueando su espalda y Grito cuando el orgasmo la golpeo.
Me incorpore sobre ella, la besó apasionadamente mientras le sostenía la cabeza.
—¿Te ha gustado? —pregunte, aunque la expresión de satisfacción de Rachel despejaba cualquier duda.
—No sabes cuánto… —respondió ella, tratando de controlar la agitada respiración. Me quito El bóxer y La Ayudo a bajarse de la mesada. La alzo, ella envuelve sus piernas en mi cintura. Me siento en el sillón con Ella a ahorcajada sobre mí, La agarro de las caderas y espere hasta que ella apoye las rodillas a cada lado de mis caderas, Rachel me toma profundamente de apoco cuando baja sus cadera. Le acaricio duramente el clítoris. Ella se mueve hacia arriba y hacia abajo. La sensación de Mi polla estirándola era increíblemente placentera. Podía sentir cada pulgada dentro de ella. Rachel acelera su movimiento, Su cuerpo se tensa y grita cuando llega al clímax otra vez. Sus músculos vaginales me aprietan violentamente, Muevo las caderas mientras me corro dentro de ella.
Se derrumba sobre mi pecho. Las dos estábamos sin aliento. La agarro con una mano de la cadera y la otra la deslizo por su espalda, hasta que llego a su pelo. La obligo, sin hacerle daño, a levantar la cabeza para que me mire. Le sonrió Dulcemente, ella se lanza a mis labios tratando de trasmitirme Algo.
-¿Estás bien?-le Pregunto
—Tranquila. Estoy bien —Me dice Rachel con voz dulce—. De verdad, estoy bien.-Estamos un par de minuto así, Abrasadas hasta que Ella se levanta, recoge la camisa y se lo pone, yo hago lo mismo con mi bóxer.
Me acerco a ella abrasándola por detrás, repartiéndola besos por su cuello. Miro la Hora que marcaban las 12.
-Quieres que Almorzar Aquí o en un restauran? –Ella se gira
-Aquí está bien- mi celular empieza a sonar.
–Marca el 1 que te comunicara con John pídele a Él que nos traiga lo que tú Quieras –La suelto y retrocedo para agarrar el aparato-Hola –Digo.
-Por fin contesta –Me dice santana –Te llamaba para que sepa que ya estoy en casa.
-Debes contarme porque fuiste Rusia- le ordeno
-Te contaría Ahora, pero de seguro estas ocupada
-Así es —respondí con discreción.
—¿Está ahí?
—Sí —confirme, mirando a Rachel que estaba exprimiendo una naranja.
—¿Y qué tal?
—Bien. Muy bien…
—Entonces te dejo, nos vemos el lunes en la empresa.
—Hasta el lunes —Me despedí, Colgué y deje el móvil a un lado. Camino hacia donde esta Ella.
—Pedí pasta –Me dice cuando estoy a su lado
—Perfecto. ¿Te apetece ver una peli? – pregunte.
—¿Una romántica? —propuso Rachel
—Ok, Cual?
—Me encantará ver Ghost —dijo.
—Acomódate en el sofá —le indique.
30 minutos después aparezco con el almuerzo. Le doy el plato con pasta
-Gracias –Dice entusiasmada.
Yo dejo encima de la mesa el otro plato y me dirijo hacia una estantería situada al lado del plasma. Paso el índice por el canto del centenar de DVD de la enorme colección que poseo hasta que encuentro Ghost. Lo Tomo y lo introdujo en el aparato reproductor.
—¿Lista? —pregunte con un guiño de complicidad.
Ella mueve la cabeza de arriba abajo, enciendo la televisión y Me siento junto su lado, ambas ponemos atención en la película.
