CAPÍTULO VIII
Catorce meses desde aquel primer episodio presentado de esquizofrenia, el diagnóstico seguía siendo el mismo y lo seguiría siendo. Tomaba aún la olanzapina, no negaba que seguía percibiendo cosas que no estaban en el plano real. A veces se deprimía, a veces entendía cuan caro le estaba cobrando la enfermedad a su genialidad y porqué no decirlo a veces dudaba de los expertos.
"Si tan solo hubiera una pizca de oportunidad. Una sola, dime por qué no usarla. Mírame y dime cuántas veces podemos decepcionarnos de la vida, cuantas veces podemos decir que mandaremos todo al carajo... Michiru se vale pero no permitiré que te des por vencida, poco a poco... Hay una oportunidad"
Tenía un empleo de medio tiempo en la biblioteca, arreglaba los libros y rara vez le encargaban llenar las fichas de préstamo, era sencillo, no le pedían mucho esfuerzo ni físico ni mental y lo mejor eran los sábados cuando asesoraba a los niños en las computadoras aunque a veces terminaba ella necesitando accesoria para deshacerlo que ya había 'descompuesto' ella y los niños. Era muy común que Haruka, al irla a recoger la encontrara en las gradas pintando muñequitos a los niños en sus cuadernos o con algún grupo de muchachos, de esos que llamaban 'cholos' todos rondando entre los trece y los dieciséis años jugando con ella competencias de dibujos o tratando de copiar algunas letras de las que ellos usaban en sus graffiti. Le aterraba ya no sabía si era preferible verla triste y solitaria o rodeada de aquella parvada de chicos vagos riendo. No; sí sabía, prefería verla bien
"No son malos, solo son a la moda... Me van a enseñar a 'deslizarme' en patineta ¿no crees que es excelente idea?" Y Haruka palideció "Tontita" rió Michiru
Le habían permitido darle clases de pintura a otros pacientes del hospital de San Pedro y San Pablo, muchos de ellos padecían también esquizofrenia. Acudía a terapia dos veces por semana y hasta podía decirse que había logrado gradualmente reponerse a la enfermedad y lo más importante integra su vida.
"¿Sabes que eres sensacional?" le musitó Haruka al oído mientras paseaban abrazadas por el parque
"Claro" sonrió besándola fugazmente
Aún seguía por debajo de su peso, su fragilidad se notaba a leguas. Cierto que había días en que su cuerpo se negaba a responder a su mandato y otros tantos que su razón se ausentaba
"¿Y si nunca me curo? ¿Y si vivo estancada en esto que soy ahora?"
"Anata ga ireba. Por ti creí nuevamente en la vida, por ti creí en el amor y gracias a ti perdí el temor. Estaré contigo pase lo que pase y haré lo imposible para que creas... que pese a todo podemos terminar bien esto que llamamos vida."
'Si estoy contigo nada es imposible, si estoy contigo sé que ya no voy sola caminando por este sendero llamado vida. Si estoy contigo dejo de tener miedo y mi corazón me dice cuan real eres y cuanto te quiere.'
Se miró al espejo y tuvo miedo de bajar del auto, Haruka le extendió la mano y con su sonrisa le dio confianza para afrontar a aquella sociedad a la que una vez había pertenecido. Su traje azul claro era sencillo, no deseaba como otras veces impresionar a nadie, usaba zapatillas que hacían juego con su traje, llevaba el cabello suelto y en el cuello aquel crucifico que tantos recuerdos guardaba en su interior. Habían sido aquellas reuniones sociales, eventos a los que le agradaba a asistir, eventos vanidosos, ególatras y...
"Tranquila" la animó Haruka
"¿Oyes?"
La joven negó
"Déjalo es tú noche, hoy deja que esas voces te hablen no hagas caso de ellos... yo te guiaré, te diré que es verdad y qué solo fantasía. Estoy contigo" le tomó por detrás por la cintura para darle confianza
El salón estaba repleto, los aplausos resonaron al verlas entrar, Michiru quería salir huyendo sentía que todos la observaban con morbo y que al menor pestañeo le harían daño, entonces sintió los finos dedos de su amante sobre su hombro brindándole el valor que le faltaba para enfrentar a sus demonios externos.
"Señorita Kaioh" le recibió la anfitriona que daba aquellas fiestas en honor a Michiru y su más reciente creación "Es un placer tenerla entre nosotros, hace mucho que no se deja ver en los escenarios ¿Nos deleitaría con alguna pieza musical?"
"Lo pensaré" sonrió y se escabulló hasta llegar a la pared donde colgaba su creación
Haruka silbó no se cansaba de elogiar aquella obra maestra y mucho menos de elogiar a la bella artista. Michiru se recargó en la pared, tanta gente la mareaba. Aquellos aristócratas eran tan distintos a los miembros de su club de pintura en San Pedro y San pablo... empezando porque los primeros estaban cuerdos, y a veces creía que uno que otro estaba más loco de atar que los del hospital. A los segundos los entendía, sabía lo que sentían se identificaban plenamente porque no se juzgaban entre ellos, no se miraban con extrañeza. Silbó entonces de memoria la tonada de una composición que había hecho en honor al cumpleaños número diecisiete de Haruka
"¿Y si tocamos?" propuso la joven rubia
La respuesta fue un encogimiento de hombros
"¿Sabes que Unami me ha regalado un amuleto para alejar a los malos espíritus?"
"Esa mujer, ya le he dicho un millón de veces que no te meta ideas raras en la cabeza"
Michiru sonrió sonaba imposible cerrarle la boca Unami, sería más fácil que un latino llegara a la Presidencia de USA... La iba a extrañar ahora que abandonaran Japón. Una sonrisa se dibujó en su rostro imaginando lo fabuloso que sería recorrer Europa durante el otoño. De ante mano sabía que Haruka no perdería ocasión en recordar cómo se decía en tal o cual idioma (según el país al que llegaran) 'Te amo' 'Bésame' y tal vez si corría con un poco de mala suerte ver al especialista más renombrado de cada nación para escuchar 'una opinión diferente' de su salud mental. El psicólogo ya la había felicitado en varias ocasiones por su progreso, por esa fuerza que la había impulsado a seguir adelante y ella se felicitaba sí misma por tener a su lado una persona que la amaba... felicitaba en su interior a la propia Haruka por su fuerza que no solo se limitaba a mantenerla a ella en la línea de la paciencia sino a la misma Michiru a impulsarla a seguir adelante
"Qué raro en lugar de servir vino han servido refresco, agua mineral y helado... ¡Qué excentricidad la de esa niña!" comentó uno de los invitados al evento
"Sí oí el rumor de que amenazó con no asistir si no servían helado" secundó otro invitado
Haruka rió, así se hacían los chismes. Acorraló a Michiru en el rincón y le mordió la oreja dulcemente, besó su cuello y volvió a reír
"¿De vainilla?"
"Sí. Haruka..."
"Uhm"
"¿Crees que soy rara?"
"¿Rara? Claro, somos raras, no somos naturales y por eso todos nos admiran. Yo quiero mi helado de fresa ¿Y si para variar subimos al escenario y tocamos rap?"
Michiru la vio atónita, tardó unos segundos en entender que aquello solo era una broma de mal gusto. Sonrió
"Perdone... ¿Señorita Kaioh?" interrumpió un hombre la plática
"Si" contestó con voz muy baja
"Déjeme felicitarla por su cuadro, realmente no tengo palabras para describirle la emoción que causó en mí" Tenía acento inglés "Es una obra maestra digna de elogio, soy Sam Wesler crítico de arte de Londres. Es un placer conocerla en persona, nunca imaginé que mi viaje a Japón me diera tan magnífica oportunidad..."
'Y por un momento sentí que volvía a ser yo misma, de nuevo tenía el control sobre mis pensamientos subiría al escenario sola para en la única forma que tengo agradecerte que estés conmigo'
"Muchos esquizofrénicos han sido personas famosas... muy brillante y felices"
"Yo tengo a tu lado lo último" sonreí
Miraste mi cuadro volviste a silbar y terminaste coqueteándome
"Sabes que eres una narcisista"
"¿Yo?" Sonreíste "¿Y cómo lo llamas?" Señalaste el cuadro
"Percepción"
Tus labios tomaron de los míos aquellos pensamientos perdidos que ahora se quedaban atorados en mis labios. Mis brazos rodearon tu cuello. Ahora tengo libertad, conozco ambas caras de la realidad ya no puedo temer más
"La vida ya no volvería a ser igual ni yo volvería a ser la misma ahora entendía un mundo desconcertante y desconocido, ahora creaba sueños bajo el manto de una verdad. Sí ahora yo era una persona mejor."
Michiru Kaioh Percepción
NOTAS:
Esquizofrenia: de esquizo y el griego phien "mente"
Del 20 al 30 de los pacientes logran llevar una vida relativamente normal. El otro 20 a 30 experimentan síntomas moderados y el 40 a 60 restante lleva una vida perturbada por el trastorno.
Una historia de Abc
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