Albert y Gatúbela
en
El robo de las joyas
Por Coqui Andrew
Capitulo ocho
Candy estaba muy emocionada, porque viajaba a lado de su amor.
-Albert ¿A dónde vamos? – Preguntó
-Es una sorpresa, acuérdate que te dije que viajaríamos solos, para planificar nuestra boda. Pero estoy seguro que te encantará además nos vamos divertir.
- Muy bien, esperaré la "sorpresa"- le dijo guiñándole un ojo.
El avión privado de Albert, aterrizo en el aeropuerto de Charles de Gaulle, París, ahí se encontraba una limosina negra esperando por Albert y Candy, ella quedo maravillada por el lugar.
- ¡¿En serio, Albert?!, ¿París? - pregunto entusiasmada Candy
-Si, princesa, estamos en París, ¿Acaso no te gusta la idea?
-Claro Albert, ¡Me encanta! – dijo Candy dando saltitos como una niña.
-Bien subamos a la limosina, nos llevara al Hotel Le Maurice, es un de los mejores que hay aquí, pedí la suite nupcial- dijo Albert con mucha picardía.
¡Albert! – dijo Candy toda roja y se acerco a él para decirle en voz baja – Aún no estamos casados-
-Y te molesta que quiera dormir junto a ti, princesa, Jajajaja, mi amor ya no estamos en el siglo pasado, pero si quieres puedo pedir otra habitación para mí.
-No, tienes razón, no soy mojigata, pero tu eres el amor de mi vida y si quiero despertar en tus brazos- Se acurruco más en sus brazos y él la beso.
Cuando llegaron, Candy quedo aún más impresionada por la majestuosidad del Hotel, fueron recibidos por el Gerente del Hotel, se registraron y los llevaron a la suite nupcial. Candy cada vez abría más sus hermosos ojos.
Albert la contemplaba con una sonrisa - ¿Te gusta, Candy?, una vez solos
-Si, Albert, me encanta, es enorme y hermosa, parece un departamento- dijo con sinceridad.
-Princesa, tendrás que acostúmbrate porque así será una vez que nos casemos.
Cuando viajes conmigo o de vacaciones, a veces nos hospedaremos en hoteles y otras en nuestras villas que tenemos.
-Albert, ¿crees que podré acostumbrarme? Yo vengo de una familia de clase media y…- Albert se acerco tomo su rostro y la beso, cuando termino
-Candy, a mí no me importa de dónde vienes, yo te amo por ser quién eres, además mi familia ya te acepto, mi tía no acepto a Isabella, por ser una mujer egoísta, ambiciosa, etc., etc. Y Tú te la ganaste de inmediato, ella te compro un guardarropa para venir, ella hizo la reservación del hotel, Candy disfruta nuestra estancia aquí – Le dijo con mucho amor y convencimiento, la volvió a besar.
-¿Te gustaría descansar o tomar un baño? Después podemos salir a dar un paseo y cenar fuera, ¿te parece? - Preguntó Albert.
-Albert, me gustaría tomar un baño, pero…- dijo mordiéndose un dedo, lo cual ese gesto se le hizo conocido a él.
-¿Pero...? – Preguntó él.
-¿Te gustaría tomarlo conmigo? Ya se estaba desnudando y se dirigía al baño.
Albert ni se tardo en alcanzarla, para meterse en la bañera con ella, ese baño fue un poco largo, pues los dos estaban conociéndose entre caricias y besos.
Albert y Candy ya vestidos elegantemente, se fueron a cenar, el paseo quedo pendiente, al llegar al restaurante, pasaron a un privado, les sirvieron una cena exquisita, al terminar Albert, le ofreció su mano para invitarla a bailar, sus corazones latían al unisonó, Albert al terminar la velada, se hinco y dijo
-Princesa, mi amor por ti es único, me gustaría que a partir de ahora compartamos nuestras penas y alegrías, ¿te casarías conmigo? – Se lo dijo mirándola a los ojos y esperando su respuesta
-¡Oh! Albert, claro que acepto ser tu esposa y compartiremos nuestras penas y alegrías, Te amo -Dijo mirándolo a los ojos y una hermosa sonrisa
Albert saco de una cajita, un hermoso anillo de compromiso era un aro de oro y una esmeralda en el centro con diamantes alrededor. Le coloco tan fina joya en su dedo anular.
Se levanto y la beso con mucha pasión y amor.
Al día siguiente dieron un paseo por los Campos Elíseos y a la Torre Eiffel disfrutaron mucho de la ciudad.
Cuando regresaron al Hotel, uno de los botones le entrego una nota a Albert,
La guardo en su bolsillo, cuando llegarán a la Suite la leería.
Abrió la puerta y se hizo a un lado para que Candy entrará primera, ella se dirigió a la habitación para darle privacidad a su amado para leer la nota.
Albert, abrió la nota:
"Mi estimado señor Andrew, le quiero pedir que le diga a su amigo el Murciélago que quiero verlo en la azotea de este bello hotel a las 8:00 pm"
Atentamente,
Gatúbela
Albert, no podía creer lo que leía, pero cumpliría con esa cita, pues quería ver a Gatúbela.
Enseguida entro a la habitación y vio dormida a Candy, se acerco a ella y empezó a besar, logrando despertarla y empezó acariciarla y despojarla de sus ropas, ella hizo lo mismo entre caricias y demasiados besos llego la pasión Albert recorrió su hermoso cuerpo níveo con su boca y llego a su feminidad dándole besos e introdujo su lengua para darle placer, mientras con su manos tocaba los pechos de Candy, quien gemía disfrutando las caricias, después Candy con su manos recorría la espada del hermoso hombre y toco su nalgas, él se giró dejando a Candy arriba, ella empezó a besar y recorrer el dorso de su amado hasta llegar a su masculinidad y lo introdujo en su boca dando un placer que Albert disfruto, después volvió a girarse y abrió las piernas de Candy y dándole besos fue introduciendo su miembro en la cavidad de su mujer poco a poco hasta que ella se acostumbró a ese tan dotado miembro masculino, se entregaron hasta que el clímax llego. Descansaron un rato, se metieron a bañar, Albert le dijo a Candy que tenía una cita con un socio, pero tenía que ir solo, Candy le dijo que no se preocupara, ella mientras hablaría con su hermana. Se despidieron y Albert salió de la suite.
El Murciélago llegó a su cita y vio a la hermosa felina sentada en una silla, se fijo que había una mesa decorada con mantel blanco y un sobre mantel rojo y sobre ella unos exquisitos bocadillos, vino y unas velas que hacían del lugar uno muy romántico.
-Mi hermosa felina, nunca me imagine verla aquí en París, ¿Qué hace usted por acá? – Pregunto acercándose a ella
-¡Miau! ¡Prrrrr! ¡Prrrr!, mi querido Murciélago, supe que usted estaría por este bello paraíso.
-Pues aquí estoy, mi hermosa felina, ¿En qué le puedo ayudar?
-¡Miau! ¡Prrrrr! ¡Prrrr!, mi querido Murciélago, ¿qué le parece si cenamos primero, no sería descortés y dejarme plantada, ¿verdad?
-Mi hermosa felina, claro que no me encantaría acompañarla a disfrutar tan hermosa velada que hizo para nosotros, se acercó, tomo su bella garrita y le dio un beso. Se sentó muy cerca y como todo un caballero destapo el vino y le sirvió, le entrego su copa y dijo - ¡Salud, mi hermosa felina!
Tuvieron una cena agradable donde ambos se coqueteaban y se daban besitos y ella de vez en cuando le daba unas pequeñas lamidas cerca de su oreja, haciéndolo estremecer. Él solo se dejaba hacer.
Gatúbela se detuvo y le dijo - ¡Miau! ¡Prrrrr! ¡Prrrr!, mi querido Murciélago, quiero que sepas que estoy enamorada de usted, se acerco a él y lo besó, él correspondió al beso.
El Murciélago al termino del beso se acerco aún mas a Gatúbela poniéndola nerviosa y le dijo - Mi hermosa felina quiero proponerle algo, ¿Se casaría usted conmigo? – dijo viéndola a esos hermosos ojos gatunos.
Gatúbela, se sorprendió por la pregunta – Pero, ppp, pero mi querido Murciélago, ¿Cómo me propone casarme con usted?, Yo soy una villana, una ladrona de joyas, mientras usted es un héroe, no seria bien visto, creo no está cuerdo- dijo ella
-A mi no importa, lo que sea usted, yo la amo y además… se quedo callado para buscar las palabras correctas para no lastimarla
-¿Además, qué...- preguntó Gatúbela - el que yo le haya dicho que lo amo, no es para que se burle de mí. ¡Oh! Mi querido Murciélago y se oyó un maullido lastimero y se alejó de él.
Albert se acercó y la tomo por los hombros y le dijo – Mi hermosa felina, desde que la conocí, me enamoré de usted y he estado siguiéndola entre las sombras y se todo de usted, es decir… Se quién eres fuera de esta personalidad. – Dijo el Murciélago, esperando una reacción de la felina.
Gatúbela abrió sus ojos y le dijo - ¿En verdad sabes quién soy? –
-Si, se quién eres y estoy seguro de que tú también sabes quién soy; estoy dispuesto a casarme contigo en ambas formas, mi hermosa felina, por qué se que no estaríamos completos sin nuestra otra mitad. ¿Aceptas, mi hermosa felina? Tomo su mano y le introdujo un bello anillo en oro con una piedra en forma de corazón azul y alrededor pequeñas esmeraldas – con esto te estoy entregando mi corazón completo, Candy, mi hermosa felina.
Gatúbela, lloraba de felicidad y solo dijo – Acepto, porque yo también te entrego mi corazón. Albert, mi querido Murciélago.
Se besaron hasta quedarse sin aire y ella le dijo - ¡Sígueme! Corrieron entre los tejados hasta llegar a otro Hotel y cual felina entro por la ventana, espero a su amado entrará tras ella. En esa habitación se amaron como la primera vez.
Continuará…
Estamos en la recta final solo dos capítulos más y se termina esta historia, pero vendrán más, porque hay más villanos y descubriremos quién es el Watson y el rol que tendrá Stear ¿Será héroe o villano?
Gracias por la espera, pero deben saber que tuve una fuerte infección en los ojos y me lloraban mucho. Mi hija me ayudo a contesta en el Facebook. Pero ya estoy de regreso para terminar esta historia de Súper Héroes.
Vendrán otras historias, estén al pendiente.
Agradezco sus comentarios me gustan y me animan a seguir escribiendo, las quiero: Tutypineapple, Yuleni, Pivoine3 (merci beaucoup pour vos commentaires), Elbroche, Katnnis, Wall-e17, Mercedes, Guest, Enamorada, Moonlove86, Venezolana López, Loreley Ardlay, Ana Isela Hdz, White Andrew, MadelRos, Ana Isela, Maravilla 121, Karito, Abril, White Andrew y Anónimas.
Saludos y bendiciones.
Coqui Andrew
