Cap8: ¡Príncipe James!
Estaba lista, pero físicamente hablando, con mi peinado ostentoso de la realeza, un vestido que valía más que mi vida, unos zapatos muy cómodos y refinados y esa gargantilla que me enaltecía como nadie.
Pero interiormente, estaba echa un manojo de nervios y confusión. Me gustaría haber estado segura y determinada a pasarla bien, pero sabía que me estaría engañando a mí misma.
Aunque pisara decidida y firma la escalera de mi casa al bajar, me sentía una tonta al asistir al compromiso el chico que me hizo sufrir. Era extraño.
Los pasos retumbaban dentro de mi cabeza y yo tenía una cara de inseguridad que hubiese ahuyentado al primer chico que pasara. En cambio Barbie era una chica radiante y feliz, con ese peinado levantado y maquillada levemente, estaba espectacular.
Yo, no se como, me había dejado maquillar y peinar por Barbie con algunas intervenciones de mi madre. Que maquillaje que va y peine que viene, terminé con algunos bucles en un rodete muy desarmado pero elegante, mi flequillo a un lado, maquillada apenas con rubor y esas cosas, y lo que más se me resaltaba era la gargantilla de diamantes blancos, parecía tener vida propia.
Yo cuidaría que no me la sacaran, de lo contrario perdería todo mi encanto y parecería alguna sirvienta en la fiesta.
-Foto-anunció mi madre unos segundos antes de que posáramos, sin experiencia alguna y sabiendo que éramos muy poco fotogénicas, y lanzar el flash que nos dejó casi ciegas.
-¡Compra una nueva cámara, mamá!-le pedí cerrando los párpados como mi amiga-Petunia..-dije al ver a mi hermana salir de la cocina, con un rociador en una mano y la otra enguantada en un guante amarillo. Estaba desengrasando el horno, al parecer.
Me sentí altiva y mucho mejor que ella, y quise refregárselo en el rostro como ella me había echo siempre. Ahora era mi turno de ser Cenicienta, la que bella que va al baile, y no la hermanastra.
-¿Adónde vas?-preguntó mirándome de cabo a rabo y se detuvo en mi cuello.
-James Potter nos ha invitado a su fiesta de compromiso-anuncié con orgullo, alzando la cabeza y sintiéndome por primera vez en mi vida, como una total princesa.
-Sí, la familia Potter nos invitó a la Fiesta Anual Navideña-agregó Barbie polveándose la nariz y admirándose en un espejo de mano-¿No está hermosa?-agregó viendo la expresión de envidia y enojo de Petunia.
-Sí, hermosa-susurró con casi asco, y se metió de nuevo a la cocina. Me sentí muy mal por ello, quiero decir, me había refregado sus cosas, en las cuales no me incluía, toda su vida y yo siempre había esperado una oportunidad como esta..pero ahora que la tenía, no me sentía bien.
Entonces caí en que las palabras de mis padres eran ciertas: Estaba celosa.
-Esta es tu noche, Lily-La voz de mi madre me trajo a la realidad, donde Barbie estaba abriendo la puerta a un Sirius Black vestido de gala, con una túnica color azul marino. Estaba realmente guapo, con el cabello atado en una colita, simpática y galante.-Pásala genial-exclamó haciendo una seña hacia la cocina, donde Cenicienta debía estar desengrasando cosas. Yo asentí y decidí olvidarme de ella por lo menor por esta noche.
-Diviértete-vociferó mi padre desde el sofá. Yo me acerqué por el respaldo y lo abrasé, sorprendiéndolo. Volteó y sonrió al verme vestida así-¡Estás deslumbrante, hija! La más preciosa de la fiesta, sin duda-Me besó en la mejilla y yo me volví hacia la entrada, besé a mi madre, la cual estaba emocionada. Vale, mamá era algo sensible.
Cerré la puerta detrás de mí y carraspeé al toparme con Sirius Black y mi amiga besándose.
-Perdone..pero..Estoy aquí, hola-saludé con una mano, enguantada en un guante de satín color blanco-La chica que no quería ir..y la que aún está insegura de ir..-Fruncí el cejo y me dí la vuelta. Me estaba echando a atrás-..La que no está segura de ir..y a la que le entraron las ganas de ver una película en blanco y negro con un gran pote de helado de chocolate..Lo siento-mordí mi labio y me despedí de ellos-Hasta luego, que la pasen..
-¡Vienes o vienes, Lily Evans!-Me asió fuertemente por el brazo y me llevó hacia la moto y Black, el cual sonreía, divertido-Después de todo lo que nos costó sería el colmo, Lily.-Sirius asintió, sonriendo burlándose, cosa que me mosqueó.
-Mira Black, te aclaro una cosa-declaré con un dedo en el aire-No estoy segura de esto, y que Barbie salga contigo no te salva de mis gritos o mis maldiciones..¿Sí?..Y mejor que te saques esa sonrisita estúpida del rostro por que tengo bastante con que tu amiguito el príncipe se burle de mí..
-Está bien, Evans..-se defendió colocándose el casco y tendiéndome uno a mí y a Barbie-Por cierto, James no se mofó de ti..Fuiste tú la que no sabía nada de nada.
-Mejor..cállate-le pedí con los ojos entrecerrados y él se subió a la moto, con Barbie detrás, la cual se amoldó a su cuerpo como una solapa. A mi me quedaba ese pequeño sidecar, unido a la moto voladora. Encima que le temía a las alturas, debía ir en ese estúpido carrito mugroso junto a la feliz y melosa parejita. Lo sentía por mi amiga, a la cual amaba y le deseaba la mejor de todas, pero por Black..Mejor no digo nada.
-¿Listas?-preguntó Black mirándonos y ajustando sus gafas de viaje. Eran las mismas que usaba cuando jugaba al Quiddicth y llovía.
-Sí, lista-anunció Barbie acomodando su verdad que lo único bueno de ir en sidecar era que ponías los pies dentro de un hueco y no se te volaba el vestido. La verdad era que Barbie iba incómoda al máximo y no era de damas ir con un vestido largo en moto.-¿Lista Lily..?-me preguntó.
-Oh, si, lista-vociferé cuando la moto ya arrancó, diciéndome que todo saliera bien. Que yo saliera bien de allí.
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Aterrizamos, literalmente, en una costa donde las olas rompían con , asombrada y algo agitado por el viaje, el cual fue frío, por el viento que me dio en el rostro durante el traspaso desde Londres hasta La Isla, que es como llaman a la Isla de Wight.
La Isla era un lugar bastante fresco, amplio, lleno de acantilados, con senderos que comenzaban en el centro de la ciudad, llena de luces, y desembarcaban en las costas.
Nos detuvimos en un lugar de arenas duras y color marrón. Era una especie de balneario.
-Paré aquí para que pudieses admirar esto, Evans-señaló Sirius con el casco ya en mano, y una sonrisa sincera. Yo me sentí algo agradecida, aunque tampoco la gran cosa.-Esto es la Bahía de Freshwater-explicó Black y inhaló hondamente la brisa fresca y descontaminada que corría levemente-Aquí es donde tu amiga y yo nos besamos por primera vez.
Miré a Barbie y ella asintió, sumida en tan románticos recuerdos.
-Bueno..es hermoso escuchar su historia romántica..pero..-Ella me lanzó una mirada mordaz-No me digas nada-amenacé acomodándome el cabello con coquetería-Tengo frío.
-Vámonos-pidió Barbie a Sirius con la mirada, exasperada por mi actitud, lo noté. Pero yo estaba allí con muy poco convencimiento y encima debía aguantar los recuerdos melancólicos de la pareja. Como dicen, no se come pan enfrente del pobre.
Me coloqué de nuevo el casco y me subí rápidamente el sidecar, y ellos a la moto. Ni modo, por que ni yo ni Barbie caminaríamos hasta el dichoso castillo, llenándonos los zapatos con arena húmeda.
Black arrancó de nuevo la motocicleta, la cual no sobrevoló sino que tomó uno de los senderos hasta tomar una de las calles de la ciudad, la cual era realmente hermosa. Mitad ciudad pesquera, llena de bahías, playas, puertos, balneario; mitad ciudad céntrica, urbanizadamente con castillos tipo medievales, y de otras épocas, combinado con construcciones realmente moderas que en mi vida había visto, como un faro blanco muy extraño.
Black dobló en una esquina de tierra pedregosa, la cual estaba rodeada de grandes arbustos de manera prolija, y entró por una callecita a la izquierda, donde se detuvo y se bajó, ofreciéndole la mano a Barbie.
Yo me bajé del sidecar y admiré lo que tenía frente a mí. Además de Hogwarts, nunca había visto un castillo, y si bien este no era tan grande como el colegio, era muy imponente.
Su entrada consistía en un sendero con paredes de piedra y la entrada eran dos torres que se unían en una ventana tipo visor, de donde se veía la entrada y más allá del pueblo. Por encima, se encontraba una ventana rectangular con almenas.
Por debajo del camino, pasaba un río, formando un puente en la entrada.
El castillo, de estilo medieval, tenía los techos de roca y algo de paja, por lo que pude ver a pesar de la oscuridad. Su entrada estaba decorada con lucecitas que estaban pendidas de lazos blancos. Un hombre, el cual saludó a Sirius como si lo conociera, se apresuró a subirse a la moto para llevarla al estacionamiento y otro nos recibió los cascos. Todos estaban ataviados de un uniforme de chaqueta roja, con un pantalón azul marino y un par de estrellas en el lado izquierdo del hombro.
No portaban ni armas ni nada de esa clase de cosas, o espadas, si quiera. Yo pensaba que al ser un reinado, sería todo más protocolar, pero no, parecían simples empleados uniformados con colores sobrios, sin nada más que alardear que dos estrellas de color blancas impregnadas en a un lado del hombro.
-Lily, vamos..-llamó Barbie, interrumpiendo mi estado de aislamiento momentánea al admirar todo eso, lo cual era mucho para mi mente, y mi asimilación era lenta.
Yo asentí, y levanté mi vestido para caminar hacia la entrada de las dos torres donde un hombre, sentado rectamente en una elevada banca, nos sonrió amablemente. Tenía bigotes rizados y eso me hizo gracia.
-Black, Sirius..Simons, Bárbara..Evans, Lily..-nos nombró Black y el hombre asintió y buscó en la marcó con una elegante pluma color rojo sangre, que combinaba con su chaqueta.
-Adelante-nos hizo una seña con la mano y nos adentramos al castillo donde una música muy sofisticada ya sonaba agradablemente.
Si bien el castillo era imponente, con sus torres más altas y todo eso, tenía un toque rústico en cuanto a sus techos, como ya dije con algo de paja o madera finamente cortada, pero era hermoso, acogedor y campestre.
Me quedé admirando algunas de las pinturas que había en las paredes del estrecho corredor y mi amiga le llamó por la espalda, de nuevo y me apresuré a seguirlos hasta una gran puerta, que conducía al patio interno del castillo, donde había un aljibe en el medio, un estad para caballos y alguna que otra construcción, como casas privadas de la servidumbre o para huéspedes.
Las luces con las cintas, seguían en todo el castillo una luna redonda le daba un toque más mágico a la noche.
Seguimos derecho por el patio e ingresamos a una doble puerta abovedada ya abierta, de donde provenía la música, con dos hombres igualmente vestidos en dos extremos de la puerta.
-Sirius-saludó Remus, vestido con una túnica color gris pálido y el cabello perfectamente peinado hacia atrás. Estaba apuesto realmente, y no tenía esa expresión de cansancio habitual en su rostro-Lily, Barbie-Ladeó la cabeza hacia abajo, en su saludo que congeniaba muy bien con ese aire principesco que reinaba en la noche-¿Cómo están?
-Bien, gracias Remus-agradeció Barbie, tomando el brazo de Sirius y dejándome allí parada, en la entrada del salón, con las piernas casi cruzadas y algo encorvada, por la vergüenza y nerviosismo.
-Lily, relájate..-me aconsejó el merodeador, el cual yo hasta había considerado mi amigo alguna vez-Todo saldrá bien.
-No sé a lo que te refieres-le respondí parándome rectamente, a todo lo que daba mi poca altura y le sonreí, confiadamente-Yo vine solamente para asegurarme que todo lo que vi en televisión es verdad y que Potter es un sinvergüenza.
-Cómo digas, Lily-aceptó con un asentimiento de cabeza y una sonrisa que me conoce mucho como para discutirme.
El salón era amplio, con una gran chimenea la cual estaba levemente prendida, pero que daba calidez al lugar, haciéndolo hogareño a pesar de lo gigantesco y poco familiar que era.
Había mucha gente, igualmente vestida y elegante. Mujeres pertenecientes a la realeza, algunas con sombreros con plumas, ostentosas joyas, otras con algún cigarro largo y otras con sus perros blancos en sus brazos.
Los hombres fumaban habanos, charlaban de negocios y otras bebían una copa mientras reían de los últimos rumores sobre la realeza.
Al parecer, no había gente del mundo mágico muy conocida, ni siquiera Dumbledore o el primer ministro, por que al parecer, los Potter eran demasiado bajo perfil como para hacer de este un gran evento. Y además, el mundo muggle ya se había encargado de ello, por lo que pude ver, dos hombres fotografiando al que pasara, vestido lujosamente.
Una lámpara con cristales blancos se posicionaba en medio del techo. La banda de música resonaba en un extremo del salón, algunas pocas parejas bailaban en el centro; había unas pocas mesas dispersas en los extremos para la gente mayor,, y los tragos se servían en una barra pequeña pero decorada con muchas velas blancas.
-Lily.-me llamó Remus, y yo estaba perdida en la magnificencia del lugar, por tercera vez.-Lily, ahí viene James-me avisó Remus y huyó antes que yo pudiera retenerlo. Y allí, efectivamente venía, con su cabello igual de indomable que siempre, contrastando con su traje de color negro, impoluto y elegante, con dos estrellas blancas en el hombro izquierdo y unos zapatos muggles negros.
Estaba usando capa, como la mayoría dentro del salón, aunque pareciera raro debido al toque muggle de todo.
-Hola Lily-me saludó y me dedicó una sonrisa de sincera alegría, como demostrándome que le gustara que yo estuviera allí-No creí que vinieras..pero..
-Esto es como la Cenicienta-le dije algo divertida pero aún nerviosa-Pero la diferencia es que yo no tengo límite de horario y si quiero, me puedo ir ahora..o más tarde.
-Más tarde, será mejor..O nunca, si tú quisieras..
-James, la verdad no sé que pretendiste invitándome y que yo viniera…fue..
-¿Un impulso?
-Un error-completé y miró a un lado, donde un par de chiquillas miraban a James con coquetería. No pasaban los once años-No sé que pretendes, y..si vine es para terminar con todo esto.
-No te creo-terció con arrogancia y se me acercó un poco-Si viniste es por que sabes que pasarán cosas interesantes, y entre ellas, está la posibilidad que algo bueno para ti..
-Y además que involucraste a Black, a Barbie, a tu prima..
-Shhh-me calló con un dedo sobre mis labios. Yo miré hacia ambos lados, avergonzada de lo que pudieran pensar-No me importa nada de lo que ellos digan..-me susurró bastante cerca-..Por que lo único que quiero, Lily...es que seas mía.
-Eso no será posible-le dije apartándome repentinamente bastante avergonzada-Por que tú estás comprometido, y apunto de casarte..y…yo..enojada y decepcionada.
-No digas eso, por favor..Yo ya te expliqué..que..-suspiró y me tomó del brazo para llevarme hacia un lado junto a las niñas coquetas-..Mis padres saben de lo nuestro, Lily-anunció plenamente contento y me sorprendí.-..Saben lo nuestro y mis intenciones para contigo..saben que no quiero casarme con Maggie y me apoyan completamente.
-¿Te apoyan?-pregunté, asombrada. Siempre pensé que sus padres estaban a favor de la limpieza de sangre-Pero..pero..
-Sirius vino a vivir con nosotros el verano pasado por que detesta esas patrañas de la limpieza de sangre. Mis padres y yo lo recibimos por que pensamos igual que él..¿O como crees que me hubiera fijado en ti, siendo de sangre muggle?
Eso sí que tenía lógica, y yo, además de que James fuera capullo, nunca lo acusaría de ser uno de esos locos de la limpieza de sangre.
-¿Y qué piensas hacer?-pregunté, intrigada. Si sus padres sabían de la situación, supuestamente, es que las cosas iban en serio. Hasta capaz me quería y todo..pero..no, no debía dejarme guiar de nuevo por sus palabras, por más sinceras que parecieran. Negué con mi cabeza y me apresuré a tomar una copa de champagne que traía un mozo.
-Pienso decirles a todos esta noche que no me casaré-anunció y yo escupí el líquido de nuevo en la copa-Por eso es que quería que vinieras..para que veas que no me burlé de ti como dices,..y que te quiero de verdad..
-¡Estás zafadamente loco!
-Sí, por ti..y Maggie por Robert..y..no queremos casarnos..
-Pero James..
-Lily, no-me dijo y posó una mano sobre mi mejilla, cálidamente-Si todo se da como estoy pensando, todo saldrá bien y yo te seguiré demostrando que la Navidad vale la pena..Por cierto-señaló mi cuello-El regalo te queda espectacular..mi prima me ayudó a elegirlo.
-Sí, está muy lindo-le dije sonrojada-Gracias..
-No, Lily, te mereces esto y mucho más-Se atrevió a juntarse más a mí y apoyó su frente contra la mía, sin importarle que varias personas cercanas a nosotros estuvieran viéndonos escandalizados-Yo te amo, Lily, te amo..
-Y yo te…
-¡Príncipe James!-vociferó un fotógrafo tras lanzar el flash de su cámara hacia nosotros-¿Cómo se siente engañar a su prometida con una extraña?
-¿Se conocían de antes?¿Fueron amantes desde siempre?-preguntaba un señor con una libreta y una lapicera en mano.
-¿Cómo es su nombre, señorita..?¿Cómo que siente al destruir una unión real?
Al cabo de unos segundos, teníamos la mitad del salón mirándonos. Los rostros de la aristocracia nos contemplaba.
Remus, al lado de una chica, nos lanzó una señal de buena suerte con el pulgar. Sirius y mi amiga no se veían.
Yo miré a James, asustada y este tomó mi mano con fuerza y salimos corriendo, hacia la plaza interna del castillo, donde entramos a una de las casas de huéspedes.
-Lily, yo..lo siento..yo..esto..-se disculpaba, apenado y suspiró hondamente.-Siento haberte avergonzado así pero..no pude controlarme..yo..
-Está bien-lo detuve, tocándole el pecho para calmarlo-Está bien, está bien..-le decía acariciando su cara, toda transpirada por la tensión-..No te arrepientas de tu arrebatos, James..Me encantan-confesé con mis mejillas encendidas-Me encanta que seas así de espontáneo..de veras..-Me acerqué hacia él y lo besé con suavidad, disfrutando del contacto que hacia tiempo extrañaba.
-Lily..-me susurró, al separarnos-Oh, Lily..-me sonrió ampliamente y me sentó sobre sus piernas, sentado sobre una cama-Soy muy feliz ¿ sabes?..Pensé que nunca me perdonarías y..
-Si no hiciste nada..¿Verdad?-Levanté una ceja, escéptica
-Claro,claro..Pero..como eres media cabezotas..-me alejé un poco, ofendida-..Pero hermosa..-me acerqué de nuevo con coquetería-..bueno, como sea, estoy muy feliz de que hayas entendido al fin..-Levantó las manos, en señal de desesperación-..que te quiero y que nunca me burlaría de ti..
-James..¿Qué hay de ese castigo que tendrán si no se casan?
-Ah, eso-carraspeó y me rodeó con sus manos en la cintura-La profecía dice que si no se cumplen los matrimonios designados y más si te casas con una sangre sucia..Pues..morirás-concluyó con simpleza y yo lo miré, espantada-La profecía rezaba que darás tu sangre por tus descendientes, por la gente que realmente amas.
-¿Es decir que..Morirás por tus hijos?-James asintió, sonriendo-¡No es divertido eso!
-No me río por eso, tonta..-Besó mi hombro desnudo y me hizo estremecer-..Lo que me da alegría es que tendremos hijos..en un futuro..
-¿Hijos..? Es algo temprano para hablar de ello..¿No crees?-pregunté tratando de obviar el tema, por que era agobiante-Me basta con entender que estoy enamorada de un príncipe, el cual tendría que casarse pronto pero que dejará su compromiso por mí..y el cual se enfrenta a la una posible muerte..
-¿Enamorada..?-preguntó, incrédulo y yo, tras algunos segundos de pensar en como me sentía cuando estaba junto a él, asentí, sonriendo serenamente-Entonces, estamos enamorados.-entrelazó su mano con la mía y las besó.
-Sí-contesté abriendo más los ojos, asombrada. Estaba enamorada de James Potter, a pesar de las mil y una cosas que habían sucedido, y encima, se lo había dicho como si nada.
Merlín.
Eso significaba volver a creer en la Navidad. Al fin y al cabo, era una promesa personal, y yo, no solía olvidarlas ni mucho menos romperlas.
