Hola! aquí vengo con otro momento :3 feliz porque pude subir mas o menos seguido X'D bien seria que subiera un momento diario *-* pero lastimosamente mi inspiración no da para eso ;w; igual, seguiré subiendo w lento, pero seguro XD
Este momento lo tenia en mente desde que inicie este fic, pero no tenia una idea del todo clara, aun así no me parece lo mejor pero algo es algo.
Espero les guste :)
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4 de Julio, un día como otro
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Cuatro de julio, primera semana del mes siete del año, la fecha exacta del día de la independencia de los Estados Unidos, la misma también que el de su cumpleaños; pero eso ya todos los sabemos. Como de costumbre, Arthur ya había caído en el estado depresivo de todos los años, cosa que no podía evitar... le rabiaba, le dolió demasiado y no era el hecho de que se hubiese ido, si no la forma tan cruel en la que lo hizo. Igual, había sido su culpa también ¿Por qué quejarse ahora? Lo único que le quedaba era quedarse encerrado en su hogar ¿A ahogar penas quizás? No sabía el cómo llamarlo si quiera...
Hubiera comenzado a beber desde esa misma mañana, pero se contuvo puesto que en la tarde iba a reunirse con Kiku para atender algunos asuntos. El deseo de que el japonés no lo viese en tal estado deprimente era mucho más fuerte en esos momentos.
Se miro en el espejo y noto lo patético que se veía su rostro ¿En serio quería que Kiku lo viese así? ¡Absolutamente NO! Bueno, a pesar de lo que le afligía, aun tenía algo de su temperamento habitual.
El japonés llego aproximadamente una hora después, justo en la hora en la que habían acordado su encuentro. Este noto lo raro que se encontraba el ingles, lo ido y sobre todo las veces en las que sonreía a medias y de manera forzosa. Quiso preguntarle si le sucedía algo ¿Y si pensaba que era entrometido? ¿O algo peor? Tales preguntas lo llevaron a guardar silencio, en caso de ese tema.
-Y es todo por los momentos- anuncio el anfitrión dando por concluida su privada reunión.
-Pero Arthur-san...- le interrumpió, algo inseguro.
-¿Que pasa?- lo miro dudoso. En ese momento pensó que el peli negro pudo haber descubierto lo que le sucedía.
-Firmo en donde no debía- señalo el documento con la firma del rubio en el lugar equivocado- Y esto no sé de donde salió...- tomo una hoja de papel con una serie de escritos, lo que parecía un idioma extraño.
Arthur se puso rojo de la vergüenza y le quito el papel, de forma caballerosa claro está, y determino que era una hoja de unos de sus tantos libros de hechizo ¿¡Como rayos llego eso hasta ahí!? Sentía que se estaba volviendo loco.
El asiático miraba ya un poco más preocupado las acciones del rubio. De pronto, este ultimo choco la cabeza sobre la tabla de la mesa, sorprendiéndolo aun mas.
-Es inútil...- susurro, mas el japonés no lo entendió gracias a que aun tenía el rostro pegado a la mesa.
-Arthur-san ¿Que sucede?- termino preguntándole una vez que se acerco un poco hasta el, cabe decir que muy preocupado. Mentiría si dijera que lo había visto así antes. Abrió los ojos con clara sorpresa luego de ver el rostro del rubio una vez que se levanto, lucía inmensamente triste, como si en cualquier momento fuera a romper a llorar.
-D-disculpa... Este no es un buen día para mí...- desvió la mirada cerrando ambos puños con fuerza, más que nada molesto consigo mismo por mostrarse de esa manera ante el japonés.
-¿Hay algo en lo que pueda ayudarle?- se ofreció colocando una mano en el hombro de su aliado, trasmitiéndole con ese simple movimiento que no estaba solo.
Arthur se sorprendió por ese acto y regreso su mirada esmeralda a la café del otro chico, en ese momento sintió un especie de calor en su interior.
-Yo...-
-Si me cuenta que es lo que lo tiene así le prometo hacer lo que pueda para ayudarle- le sonrió levemente. El otro dudo por un momento si contarle o no...
-Esta bien, pero vayamos a la sala ¿Si?- le dijo con un poco mas de confianza, sentía que con Kiku, que había asentido a su propuesta, podía desahogarse. Era la primera vez desde aquel día que tenia compañía en esa fecha, y curiosamente esa no era cualquier compañía.
Una vez allá, el mayor fue directo hasta la pequeña y surtida barra que tenia ahí mismo y sirvió dos vaso de whisky, bebida que el japonés ya había probado en un par de ocasiones. De todas formas, un vasito no le haría daño a nadie ¿O sí?
Regreso al sillón en donde le esperaba el más bajo y le entrego uno de los vasos que había preparado.
Estuvieron un rato bastante largo hablando, Arthur contándole mucho más allá de lo que habría imaginado con respecto a ese día y Kiku escuchando atentamente haciendo comentarios en ocasiones.
Llego la noche y ambos aun se encontraban conservando, el tiempo se les paso demasiado rápido y ni cuenta se habían dado. El rubio se había tomado aproximadamente tres vasos de alcohol, los cuales le afectaron tan solo poco, sin llegar a exagerar. El peli negro, que de por poco logro tomarse dos simples vasos, buscaba el cómo animarlo, o por lo menos hacer que no se sintiera peor. No sabía porque, pero todo lo que le contaron le hizo recordar el cuándo se separo de China, comprendió lo muy mal que de seguro se sintió este ultimo.
-Arthur-san...- le dolía, le dolía el verlo en tal estado a pesar de que no lo admitía en voz alta, a ese que siempre se mostraba tan fuerte y seguro, aun cuando tenía sus momentos pesimistas. No sabía que mas hacer para ayudarle, y como último recurso, se acerco a abrazarle.
Una vez que Arthur sintió los brazos del orienta en su espalda logro sentirse reconfortado, se sentía cómodo y hasta deseo por un momento el querer permanecer ahí para siempre, era tan cálido. Y sin pensarlo mucho, correspondió el abrazo, acercando más el cuerpo del asiático al suyo.
-Gracias...- susurro lo bastante cerca del oído de Kiku con una sonrisa apenas visible en su rostro entristecido. No tenia palabras para expresar lo bien que se sentía...
-No es nada... Es lo que hacen los aliados ¿No?- musito una vez que deshicieron el abrazo, mirándolo con algo de vergüenza aun asimilando lo que acababa de hacer.
-S-si...- aliados, la palabra que los unía a ambos, pero... ¿Qué pasaría si eso llegase a cambiar? No para mal cabe decir.
Arthur apoyo la cabeza en uno de los hombros del japonés, sin pensarlo mucho. Además, en ese momento solo quería quedarse tranquilo, no pensar más en el asunto del americano ¿Para qué? Si tenía al japonés ahí con él, el cual se tenso un poco pero no puso ninguna resistencia alguna.
Pasados algunos minutos de silencio, luego, Kiku detallo que el rubio respiraba coordinadamente. Curioso, miro su rostro y determino que se había quedado dormido. Sonrió, un poco conmovido con la escena, y lentamente acerco una mano hasta sus rubios cabellos para brindarle una rápida caricia.
-Arthur-san, Arthur-san- lo llamo con una voz dulce, tal cual usa una madre para despertar a su hijo- Despier...- se vio interrumpido al ver un par de lágrimas descender de sus ojos cerrados.
El británico abrió los ojos de golpe y se separo del otro de manera inmediata. Se llevo una mano al rostro y sintió las lágrimas que recién habían salido.
-E-esto n-no tenia q-que haber p-pasado- enterró su rostro en sus manos, ya demasiado molesto consigo mismo. Y ahora ¿Que iba a pensar el japonés de el? De seguro debió haberse sentido demasiado incomodó ¿Y quien no ante esa situación?
-Ya le dije que no se preocupe- la voz serena del peli negro se escucho. Era cierto que no estaba del todo cómodo, pero le motivaba el hecho de conocer esa faceta de su compañero- Venga, lo acompañó a su habitación para que descanse- y le sonrió de nueva cuenta levantándose del sillón y ofreciéndole una mano.
Arthur miro un tanto confundido la mano que le ofrecían. Pero al final la tomo y ambos caminaron hasta su habitación, sin soltarse la mano en ningún momento, aun cuando ninguno de los dos estaba consciente de eso.
Una vez en su destino, el rubio se recostó en su cama con ayuda del oji café, al parecer el alcohol que tomo le estaba haciendo efecto.
-Si me pongo así por América- comenzó a decir una vez instalado en su cama- No sé cómo me pondría si tú te fueras de mi lado- y cerró los ojos dejándose llevar por el sueño.
Kiku abrió los ojos con total sorpresa y fueron solo cuestión de unos segundos para que sus mejillas se tiñeran de un rojo pálido. ¿Realmente… realmente el rubio pensaba eso? no supo porque, pero sintió el cómo su corazón inicio a latir rápidamente luego de haber escuchado tales palabras. Pero la pregunta más crucial era ¿Habrá dicho aquellas palabras conscientemente? ¿O fue solo a causa del alcohol? Bajo la mirada, un poco decepcionado a decir verdad, y determino que era momento de irse. No tendría el porque emocionarse por algo asi ¿Verdad? Si para el no significaba nada ¿Verdad? Ese fue el primer momento en donde comenzó a dudar…
Camino hasta la puerta y le dio una última mirada al cuerpo que yacía profundamente dormido sobre el colchón.
-Oyasuminasai- dijo al aire antes de salir y retirarse, pero antes, escribió una nota que dejo en la puerta de entrada, avisándole al rubio que se había ido y que no se preocupada por él.
¿Continuara?
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Y es todo por los momentos~ ¿Saben? siempre he querido ver el Asakiku con una situación así, siento que Kiku apoyaría a Arthur en este caso u3u no se, así esta plasmado en mi mente retorcida XD
tal vez haga una continuación :D pero no lo sera todavía ~ esperemos que me inspiración colabore
Sin mas ¿Les gusto? ¿Vale la pena que haga una continuación? ¿Les gusto el como actuaron los personajes? dejen un review y díganme ~
gracias por leer :D y por seguir este fic w!
