N/A: Hola! ¿Como están? ¡Espero que se encuentren muy bien! Aquí les traigo el nuevo capítulo de este fic. Es muy especial para mi, por que no sólo llegue a los 111 reviews, sino que esta historia tiene 5,000 hits, lo que me hacen sentir muy orgullosa. Pues no le dire mucho de este capi, para no spoilear, sólo digo que tiene algo de OOC y pues es una comedia con ligeros toques de romance^^

Así que disfruten la lectura^^

AGRADECIMIENTOS:

Gracias a todas las personas que comentaron el capítulo pasado. Me llenaron de mucha alegría! Esta historia NO va a ser abandonada, me encanta demasiado como para cometer tal crimen, XD De todas maneras, gracias por darme animos para continuarla y continuar todos las demas. Mil Gracias!

ADVERTENCIA:

Contiene OOC y Lenguaje Fuerte. Lo digo enserio, tiene unas palabrotas por parte de Ichigo que para que les cuento, xD

DISCLAIMER:

Bleach no me pertenece, más sin embargo la trama de este fic si. La canción BitterSweet Symphony le pertenece a the Verve.

LEYENDA:

Itálicas es el pasado.

Itálicas encerradas en comillas son los pensamientos de Ichigo

Itálicas en negritas pues mi gran amor: Shirosaki!


CAP VIII

A BitterSweet Symphony

Al igual que meses atrás, la mansión Kuchiki era el escenario de un revuelo de empleados corriendo de un lado a otro con bandejas de plata, arreglos florales, entre otras cosas. Todos trabajaban con estrés, pero también con armonía, porque todos tenían el mismo fin: que la boda del capitán Kurosaki y la teniente Orihime Kuchiki fuera igual de hermosa que la boda del capitán Abarai y de la teniente Abarai.

La única diferencia de esta ceremonia, era que la primera boda había sido en primavera y esta, por el contrario, era celebrada en verano.

El clima era excelente. Los manteles de finos hilos de plata y oro, no se elevaban debido a la brisa, como había sucedido en la boda de Rukia, por que a diferencia de la primera boda, en esos momentos la brisa era sumamente suave. Para gran alivio de los novios, los encargados y los invitados, la brisa a pesar de ser suave, era sumamente fresca, por lo que no era un evento caluroso ni nada por el estilo.

La boda estaba programada para el atardecer, y a pesar de faltar algunas horas para que comenzara tal celebración, los empleados continuaban trabajando sin descansar. Los mayores de la familia Kuchiki (Byakuya y Rukia) continuaban evaluando que todo estuviera bien. Esa celebración unía a dos familias nobles, el muy antiguo clan Kuchiki y la nueva, pero noble, familia Kurosaki. Por esa sencilla razón, esa boda debía ser excelente en todo el sentido de la palabra.

En una de las habitaciones, el futuro novio se encontraba sentado, tomando un par de minutos de paz y de silencio. No sólo debía soportar a Renji, sino que como había invitado a sus amigos (y amigos de Orihime, aunque no los recordara) del mundo humano, tenía que soportar las constantes críticas de Ishida y de Byakuya. Gracias al cielo que Sado era callado y tranquilo, sino, él estaba seguro de que hubiera huído. Esos dos hombres unidos, eran peor que el infierno desatándose.

¿Cómo demonios Tatsuki podía estar con Ishida? Eso era una pregunta que él comenzó a hacerse desde que supo que esos dos eran pareja. Los extraños misterios del universo…

De todas formas, ahora que él podía estar en paz, él no podía dejar de pensar que era una persona con mucha suerte. Él iba a casarse con Orihime Inoue, una esplendida, cariñosa, amable e inteligente chica. Él poseía lo que muchos desearon. Incluyendo a Ryō Yamamoda.

Él debía aceptarlo, él estaba sorprendido con ese hombre. Él esperaba que Yamamoda reaccionara de mala manera, quizás intentase entrometerse entre Orihime y él. Pero para su gran sorpresa, ese hombre era tan amable como siempre lo habían descrito. Cuando se enteró, obviamente él había tenido un dejo de tristeza en sus ojos, pero no por eso se olvidó de felicitarlo a Orihime y a él. En esos momentos, Ichigo se sentía realmente mal por el joven teniente, porque no era tan irritante como él pensaba, sino que era un buen chico. Uno muy noble.

Pero una vez más, los recuerdos de su discusión con Byakuya regresaron a su mente. Él sabía que él podía proteger a Orihime, y eso era lo que él haría.

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Aquella noche de primavera, donde su mejor amiga y nakama contrajo nupcias con otro de sus mejores amigos, él había decidido (quizás por los tres vasos de sake que tomó) que pediría la mano de Inoue (él no se acostumbraba a llamarla Kuchiki) a su nuevo hermano mayor, además de ser su capitán. Byakuya.

Él no le tenía miedo al hombre. No, por supuesto que no. Él lo había vencido en batalla y ese aura de frialdad y… superioridad que poseía Byakuya no lo intimidaba…

joder, sí, sí le intimidaba el capitán de la sexta división. Y no sólo por que esa era la reacción de todos en respecto a Byakuya, sino porque él realmente tenía miedo que el maldito hombre le negase la mano de Orihime.

Pero si él no se arriesgaba, él jamás conocería si el destino le permitiría casarse con ella.

Por eso, él, en esos momentos, se encontraba sentado en una de cómodas y finas sillas de cuero negro que estaban frente al escritorio de Kuchiki. Al otro extremo, con una mirada neutra y con un aura de superioridad, Byakuya estaba sentado, con sus manos sobre el escritorio de caoba, aguardando porque él comenzara a hablar.

Joder, ¿Por qué debía ser tan difícil?

No sé si sepas esto, Kurosaki, pero tengo invitados que atender. — comentó Byakuya, con cierta irritación en su voz. Llevaban cerca de tres minutos en silencio, y aquel irritante y orgulloso Kurosaki no comenzaba a hablar. Él ya sabía para que venía, porque no comenzaba ya de una maldita vez.

Sintiéndose realmente estúpido por estar aguardando tanto tiempo, Ichigo aclaró su voz —Quiero pedir la mano de Orihime Inou…

Kuchiki, Orihime Kuchiki. — corrigió Byakuya. Cuando un nuevo miembro se unía a la familia (como Rukia hacían años atrás) debían llamarle por su apellido nuevo, no por el antiguo.

Sintiéndose realmente irritado por la interrupción de Byakuya, Ichigo rodeo los ojos, antes de fruncir su ceño —Si, como sea. El punto aquí está en que quiero casarme con ella. — aclaró con gran determinación en su voz. Él dejaba muy en claro que no aceptaba un 'no' como respuesta.

Kuchiki arqueó una ceja, antes de colocar su vista sobre una fotografía de Rukia y Orihime sobre su escritorio. Las dos chicas lucían kimonos, uno de color azul y otro amarrillo respectivamente. Las dos sonreían alegremente a la cámara, Rukia mostrando uno de sus dibujos Chappy y Orihime un dibujo de un conejo (mucho más nítido) que ella había hecho junto a su Nee-san. Parecían dos niñas de escuela elemental, pero lucían realmente bien. El capitán volvió a colocar su fría mirada sobre Ichigo. — ¿Y qué te haría pensar que yo podría entregarte la mano de Orihime?— cuestionó.

Él tenía que estarle jodiendo. Si, jodiendo. ¿Acaso esto era lo que había pasado Renji cuando pidió la mano de Rukia? Él no lo sabía, pero él sólo sabía una sola cosa.

Byakuya era un maldito cabrón.

¡¿Por qué no? ¡Soy mucho mejor que el mandril y aun así dejaste que se casara con Rukia!— exclamó alarmado el muchacho, comenzando a sentir como la sangre le subía a la cabeza debido al enojo.

No vas a decirme que decisión debo tomar, Kurosaki. — estableció Byakuya, aun con su neutralidad en su rostro. ¿Él podía pegarle a ese cabrón? ¿Por qué dentro de todos los hijos de perra del universo, le había tocado precisamente Byakuya Kuchiki para esto, el hijo de perra más grande de todos? ¿Acaso ya no tenía suficiente castigo con el cabrón de su hollow?

"No me metas en esto, rey. Yo no soy el cabrón que esta negándote la mano de Hime-chan." Y el diablo que aparecía. Ya sabía él que tenía demasiada tranquilidad en esa noche.

—¡No Te Estoy Diciendo Que Decisión Tomes! — dijo Kurosaki, apretando fuertemente sus dientes y sus puños, encolerizado. Byakuya no parecía para nada sorprendido, sino que continuo tan tranquilo como antes.

¿Por qué debería permitir que te cases con Orihime?— ese hijo de puta de seguro se las estaba cobrando todas. Ja, él podía verlo en sus ojos, ese brillo de autosuficiencia. El cabrón podía ser muy serio y todo, pero tenía un sentido del humor negro. Nah, humor negro y una mierda, ese hijo de perra tenía un humor de los infiernos.

¿Pero qué clase de pregunta es esa? Es obvio ¿no?— chilló Ichigo, cruzándose de brazos como un niño pequeño y enojado. Byakuya arqueó las cejas.

Si fuera tan obvio, no te estaría cuestionando, ¿no es cierto?— maldito cabrón. Por eso estaba soltero y se moriría soltero. ¿Quién carajos se iba a casar con ese hijo de puta? ¡No existía mujer que lo aguantase!

¿Para que mas me voy a casar con Ino…Orihime? Pues para…—Kuchiki arqueó una ceja. —Para protegerla y para hacerla feliz por el resto de su vida. — dijo Kurosaki, rascando su nuca y sintiéndose realmente idiota.

Dos razones obvias, pero que no son suficientes. Ella está protegida aquí, y es feliz siendo teniente y estando con Rukia. Tus dos razones no son suficientes. — ¡infeliz hijo de puta! Ichigo estaba seguro de que le iba a dar un infarto por ese cabrón. Lo peor de todo es que su estúpido hollow lo estaba disfrutando.

"Me gusta este tipo, rey. Tiene estilo" confesó su hollow, cruzándose de brazos y sentándose sobre uno de los edificios.

"Tú, cállate la boca. Mucho tengo con el cabrón de Byakuya como para que vengas a joderme tú también. Además, ¿Qué carajos sabes tú de estilo?" Los puños de Ichigo estaban apretados fuertemente.

El capitán de la quinta división respiró calmadamente. Si él no ahogaba esas ganas de tomar a Zangetsu entre sus manos, allí ocurriría una desgracia.

Puedo protegerla más. — alegó, esperando que eso compensase las "razones" de Byakuya. El capitán no pareció para nada interesado.

¿De la misma manera que la protegiste antes de que se la llevaran a Hueco Mundo? ¿Por qué debería confiar en ti? ¿Acaso ella no está aquí porque tú no estabas en el mundo humano y fue asesinada por un hollow? Y ahora está aquí, sin memoria alguna. ¿Qué me garantiza que no ocurrirá nuevamente?— .Puta.

Ichigo se había quedado sin palabras. Ese había sido el Jaque Mate de Byakuya y le había dado justo en el hígado. En su ego de protector.

Él sabía que tenía gran parte de la culpa de que Inoue muriera en el mundo humano. Él lo sabía, maldición, él lo sabía. Cada vez que observaba una de las fotografías que le habían enviados sus amigos antes de que ella muriera, donde estaban todos, donde ella tenía su memoria y estaba viva, él no podía dejar de evitar sentirse como mierda. El peor de todos.

Él era un protector, y él había fallado a su promesa por dos ocasiones, siendo más nefasta la última, por que culminó con su vida.

Ella no es la misma de antes. No recuerda su vida anterior, y si llegase a tener recuerdos, estos serán fugaces, como pequeños fragmentos de lo que los humanos llaman películas. Ella no volverá a ser la Inoue Orihime de antes. Tendrá quizás recuerdos esporádicos, como todas las almas, pero no podrá volver a ser la misma persona de antes. Ella no conoce tus defectos… no conoce a tu hollow. ¿Qué crees que ocurriría si ella lo conociera?— Kurosaki cerró los ojos, recordando la ocasión donde Inoue había visto su mascara hollow, peleando con Grimmjow.

Su mirada… esos ojos grises llenos de miedo y angustia. Él no deseaba volver a pasar por ello.

Y aun conociendo todo esto, ¿intentas casarte con ella?— el tono de Byakuya era un poco mas afable, si es que se podía llamar de esa manera, teniendo en cuenta la naturaleza del noble.

No me importa si ella no me recuerda. Yo quiero ser nuevamente la persona que la proteja de todo. Yo juro que esta vez no voy a fallar. No importa si debo ocultar y sacrificar mi lado hollow en una batalla, yo la protegeré y la hare feliz. Lo juró. — dijo con gran determinación Kurosaki, aun sintiendo cierta tristeza. ¿Qué ocurriría si ella conocía a su hollow? ¿Lo rechazaría?—…porque yo…la amo— murmuró en voz baja, casi inaudible para el capitán de la sexta división, pero que él logró escuchar.

Tiempo atrás, cuando él era un joven teniente, él había estado sentado en esa misma silla donde estaba Kurosaki. Su abuelo estaba sentado en la silla que él estaba utilizando en estos momentos. Su familia no permitía que ninguno de sus miembros se casara con personas que no fueran nobles. Y Hisana no era una noble.

Ella era una hermosa, amigable y tierna joven de clase pobre. Él la había conocido en una de sus tantas visitas al Rukongai. Y él se enamoró profunda y perdidamente de ella. Pero su familia no iba a permitir que él se casara con ella.

Por eso él tuvo que tomar una decisión drástica. Como el único miembro vivo del clan Kuchiki, y futuro capitán de la sexta división, Byakuya hizo algo que él jamás había hecho en su vida, y mucho menos a su abuelo. Chantajear. Si él no se casaba con Hisana, él huiría y el clan se quedaría sin su capitán ni su nuevo jefe. Fue una decisión difícil para su abuelo, pero debido a que el apreciaba muchísimo a su nieto, acepto que Byakuya se casara con Hisana.

Él podía tener una actitud fría y arrogante, pero Byakuya Kuchiki sabía muy bien lo que era amar de manera intensa y de manera profunda. Él sabía lo que era escoger un sacrificio por una persona amada. Y sinceramente, si su abuelo se hubiera apuesto, él no hubiera dudado huir con Hisana, porque a pesar de que su matrimonio no duró la eternidad, si valió la pena el chantajear para estar junto a esa maravillosa y amada mujer.

Byakuya, complacido, se colocó de pie. —Sólo existe una condición. Ella continuará siendo mi teniente. — dicho esto, salió de la oficina. Ichigo se había quedado perplejo. ¿Él lo había conseguido? Bueno, si el mandril lo había hecho, pues él tenía un gran porciento de lograrlo también, pero después de todo lo que Kuchiki había dicho, él había comenzado a perder las esperanzas.

Pero al final él lo había logrado.

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Él estaba demasiado envuelto como para percatarse de cómo una silueta masculina se le acercaba por detrás. Lo único que Ichigo pudo percibir fue la gran patada en su cabeza, que lo había hecho caer al suelo.

— ¡Ja! Sigo siendo mejor que tú, hijo. Sigues siendo demasiado lento, ni siquiera siendo capitán logras llegar a mi nivel. — grito Isshin, observando a su hijo en el suelo.

— ¡Maldito cabrón! ¡Pudiste haberme matado!— exclamó a la defensiva el chico, observando con rabia a su padre. Aunque él lo negara rotundamente, se sentía realmente feliz de que su padre estuviera allí.

—Ahh, vamos Ichigo, ya estás muerto. ¿Cómo una patada de otou-san puede matarte más de lo que ya estás?— Kurosaki miró con irritación a su padre. —Oh, Masaki, nuestro hijo se ha convertido en un hombre y hoy contraerá nupcias con la linda Hime-chan. — comenzó a parlotear Isshin, sacando una de las fotos de su esposa de su cartera de cuero negro.

—Por Kami, ni siquiera en un día como hoy puedes comportarte como un padre normal, ¿verdad?— cuestionó rodeando los ojos.

—No, porque ser un padre normal no tiene gracia alguna. Todos los padres deberían ser como yo. Atractivos, con sentido del humor y fuertes. Pero sobretodo atractivo. — comentó Isshin, guardando la foto de Masaki.

—Sí, claro. Ten por seguro que la tasa de suicidios aumentaría con padres como tú. — le señalo Ichigo, cruzándose de brazos.

— ¿Quién sabe? Podría bajar, después de todo abría sentido del humor en las casas. — Ichigo rodeo los ojos. Su padre era sencillamente insoportable. Imaginar a todos los padres como él hizo que un escalofrió recorriera su columna vertebral. Demonios, si él tenía hijos con Orihime JAMAS él se comportaría como su padre. —Pero no vine a hablar de tasas de suicidio, Ichigo. — su padre lo sorprendió con una de sus actitudes serias salidas de la nada. —Estoy muy orgulloso de ti. Debo confesar que al inició pensé que no ibas a ser capaz de encontrar a Hime-chan. Eres descerebrado, irresponsable, todo un punk, así que las posibilidades eran de una a cien. — el joven capitán observó con horror a su padre, ¿tan poca fe le tenía? —Pero me sorprendiste una vez más, mostrándome que no eres tan idiota como pensaba. Masaki estaría muy orgullosa de recibir en nuestra familia a una chica tan hermosa, agradable y pura como lo es Hime-chan. Estaría realmente complacida de que su pequeño Ichigo se convirtiera en un hombre responsable y cabeza de una familia. — el recuerdo de su madre hizo que se formara un nudo en la garganta de Ichigo.

—Arigatou, otou-san— agradeció el chico, sonriéndole de lado a su extraño padre. Sin que este se diera cuenta, su padre lo había abrazado de una manera fuerte, pero que le mostraba todo su cariño.

—Me has hecho ser un padre realmente orgulloso, Ichigo. — Isshin palmeó la espalda de su primogénito. Esas palabras realmente le sintieron muy bien a él. Saber que su padre estaba orgulloso de él y que estaba de acuerdo con que Orihime y él se casaran, lo hacía sentir realmente bien. —Oh, Masaki, Masaki. ¡Nuestro hijo se nos casa!— Ichigo rodeo los ojos, ya sabía que su padre no podía durar mucho estando serio.


La tarde ya caía sobre todo el Seireitei. Los invitados estaban ansiosos por que la ceremonia comenzara. Habían muchos más invitados que en la primera boda, debido a que Ichigo Kurosaki conocía a muchísimas personas. Los vizards se encontraban sentados junto a Urahara y a Yoruichi, en una de las penúltimas filas. Hirako murmuraba un "no es justo, Hime-chan fue mi primer amor" recibiendo una patada por parte de Hiyori, que debido a las exigencias del protocolo de vestimenta, lucía un kimono azulado.

En las primeras filas se encontraba Isshin y sus hijas Karin y Yuzu. Yuzu no hubiese podido asistir en años anteriores, pero la jovencita había comenzado a adquirir fuerza espiritual, por lo que a leguas había podido entrar a la Sociedad de Almas. Su padre se había tardado una eternidad en explicarle todo acerca de este lugar, por lo que ella se encontraba observando con curiosidad todo a su alrededor.

En otra fila, se encontraba Ishida, Sado, Keigo, Mizuro y Tatsuki. Los cinco jóvenes sabían que no podían tratar con la familiaridad que antes poseían, a Orihime, pero eso no impedía que ellos no pudieran hablarle. De hecho, dos días antes, cuando ellos habían llegado a la Sociedad de Almas, Tatsuki había podido platicar con Orihime. La karateca se había quedado sorprendida al ver como Inoue le platicaba con serenidad y amistad, como si se conocieran de toda la vida. Por más que trato de no llorar, la chica no pudo evitarlo y terminó abrazando a una sorprendida Inoue, que con su carácter amigable, la consoló. La ironía estaba en que ella le dijo que no debía llorar, que de seguro sus problemas se arreglarían y todo volvería a ser como antes.

Ichigo, por su parte, se encontraba con Renji, el padrino de su boda, de pie en el altar. Para su gran alivio, ninguno de los dos utilizaba un kimono con flores estampadas, sino kimonos negros y elegantes. Las decoraciones eran con lirios, las flores predilectas de Orihime. (n/a: para la historia, me gustan más los lirios (son más elegantes) que las flores de sus horquillas) Desde ese lugar, podía ver todas las caras de todas las personas. Y de esa misma forma había sido cuando sirvió como padrino, pero joder, si que era diferente.

Ahora las miradas no estaban colocadas sobre Renji, sino sobre él. La que más le irritaba era las dos miradas que le estaban lanzado Yoruichi y Matsumoto, la que al final decidió sentarse junto a la ex capitana. Dios las cría y ellas se juntan. Las dos tenían miradas de autosuficiencia y cierta "perversión". Malditas, siempre tratando de corromper a las personas.

Antes de maldecir, cambió su mirada para centrarse en el pequeño pasillo donde desfilarían. Corrección, donde ya habían comenzado a desfilar. Por estar tan pendiente de las pervertidas, no se había percatado de que ya Yachiru había comenzado a desfilar. La pequeña shinigami lucia un kimono de color verde claro, mientras que su cabello iba a amarrado. Con gran alegría, la niña iba soltando los pétalos de rosas blancas en el suelo.

Tras de ella, Rukia iba caminando con un ramo de lirios en sus manos. La teniente lucía un kimono de color verde claro y con líneas blancas. En su cabello estaban dos de los tan característicos keinseikan. Con gran elegancia, la hermosa teniente sonrió a los invitados, antes de detenerse a un lado de Renji. Ambos serian los padrinos.

Caminando con un paso lento, Orihime venia acompañada de Byakuya, él que tenía un kimono negro sin impreso alguno. La joven teniente lucía un hermosísimo kimono blanco, que se ajustaba a sus curvas femeninas, su obi era color verde claro, el mismo tono que los vestidos de Yachiru y Rukia. El kimono tenia detalles en los ruedos de plata, aparte de que todo el kimono había sido perfeccionado con una tela sumamente fina. En su cabello, no sólo se encontraba uno de los keinseikan, sino que se encontraba el tercero que había utilizado Rukia, de plata con diamantes incrustados. A diferencia de su peinado en la boda de su nee-san, la chica tenía su cabello naranja suelto, cayéndole a un solo lado y con las puntas rizadas. Su maquillaje era simple, pero resaltaba su belleza natural.

Con una linda sonrisa en su rostro y con las mejillas rosadas, la chica observó a sus invitados, los que la observaban con gran admiración. Sus ojos grises se posaron sobre los de Ichigo, y este no pudo evitar que su corazón diera un salto.

Se veía tan hermosa, pura y perfecta. Él no podía dejar de sentirse como el más dichoso en el mundo. No sólo porque ella era hermosa, sino porque ella era un ser increíblemente cristalino y puro. Él nunca había amado a una mujer (aparte de su madre) antes, él no sabía lo que era estar enamorado, pero si esas fuertes y rápidas palpitaciones, un hormigueo en su estomago y el que al sólo mirarla a los ojos se olvidara de que habían más personas a su alrededor, eran síntomas de estar enamorado, pues sí, él estaba profunda e irrevocablemente enamorado de esa chica.

Ichigo tomó las manos de Orihime entre las de él. Los dos estarían juntos. No sólo por cien años, no sólo por cinco vidas, no sólo por mil años, sino por toda la eternidad. En esta vida, en la próxima y en la otra, y en la otra, y en la otra… no importaba cuántas vidas fueran, no importaba si era aquí o en Marte, ellos siempre iban a estar juntos, porque su alma siempre la buscaría a ella y solamente a ella.

La ceremonia había iniciado. Él no podía dejar de observarla, de memorizas el cómo su rostro se teñía de rosado, de cómo sus pestañas caían sobre su cremosas mejillas, el cómo sus delicados dedos descansaban en sus manos. Ella era perfecta. Una diosa. Su diosa.

El momento más vergonzoso para los dos era el besarse frente a todas esas personas. Pero la vergüenza escapo en cuanto el detuvo su mirada sobre sus labios rosados, tan tentadores y tan suaves, en espera de ser besados por él. Ichigo acercó sus labios a los de ella, y de manera delicada los besó. Eran tan suaves y tan deliciosos. La fuerza de los aplausos lo hizo separarse de ella, para descubrir cómo sus ojos color grises estaban cerrados y que sus mejillas estaban sonrojadas. Con ternura, el acarició la mejilla derecha de ella y al Orihime abrir sus ojos, le sonrió de esa manera que él sólo podía sonreírle a ella, antes de abrazarla.

Las felicitaciones y los agradecimientos parecían eternos. No había persona que no los hubiera abrazado o los hubiera hecho sonrojas por comentarios adultos. Entre ellos Yoruichi y Matsumoto. Claro, eso a él no le estuvo nada nuevo, ya se imaginaba que esas dos mujeres juntas no podían traer nada bueno.

Orihime y Tatsuki volvieron a hablarse y esta vez, fue Inoue la que abrazó a la chica y le dijo que se sentía muy feliz de que ella estuviera alegre de nuevo. El resto de los amigos observó ese intercambio. Era como una sinfonía agridulce. El tono agrio lo ponía el recordar los viejos tiempos, mientras que la tonalidad dulce lo añadía el que ella continuaba siendo la misma chica.

El momento del vals llegó y con una gran sonrisa, Orihime sacó a bailar a Ichigo. Él no deseaba ni quería bailar, le era incomodo, pero ella (a pesar de ser muy torpe bailando) había practicado casi a diario como bailar bien con su Nii-sama y capitán. Así que ella debía mostrar esas habilidades y hacer sentir orgulloso a su nuevo hermano mayor. Los dos chicos de cabello naranja comenzaron a bailar, seguidos por los padrinos de la boda.

—Luces hermosa, Kurosaki-san. — murmuró Ichigo, sonriéndole a la chica mientras continuaban bailando.

—Y usted muy apuesto, Kurosaki-taicho. — respondió Orihime con una sonrisa de lado y con sus mejillas rosadas.

La pareja continuó hasta culminar. Luego de esto, Orihime bailó con Byakuya , luego con Renji y al final con Isshin, su nuevo padre adoptivo.

—Es un placer recibir en mi humilde familia a tan hermosa jovencita, Hime-chan— la chica ya había conocido días antes a su nuevo padre adoptivo, y se había reído muchísimo con este.

—Arigatou, Kurosaki-sama. — agradeció, sonriente.

— ¡Nada de Kurosaki-sama! De ahora en adelante seré otou-san para ti, Hime-chan— indicó con una gran sonrisa el mayor de los Kurosaki. De esa forma, quedaba estipulado que ella lo llamaría otou-san.

— ¡Hai, Otou-san!— exclamó la chica, recordándole por unos instantes a Masaki. "Me has llenado de orgullo, Ichigo. Has tomado una gran decisión"


Luego de que bailaran, cenaran y rieran junto a sus amigos, llegó el momento que tan nervioso y ansioso había tenido a Ichigo durante toda una semana. La luna de miel comenzaba.


ja, que pasara en el próximo capítulo... Sean-kun, ¿que crees que ocurrirá? XD