Digimon no es mío, Tai si, muéranse de envidia chicas xDD ok, no, no es cierto. Capitulo recién salido del horno, y por cierto el penúltimo antes del final de la primera parte de este Fic. La canción es de maná y no sé qué más decirles así que lean y nos vemos más abajo :D

Advertencias: Escenas fuertes, intento de lemon y sexo un tanto explicito :3

Me estoy volviendo una sádica, borraba y volvía a escribir las palabras, me siento tan impura xDDD ¿que opinan del lemon? dejen sus RRs al respecto.


Nuestro juego de amor.

La segunda vez.

Abrió sus ojos luego de finalizar el mejor beso de su vida. Había imaginado a través de ese ósculo que había hecho el amor con él, que se había entregado a él como en un tiempo atrás lo había hecho, sin embargo, no pasó de un roce de labios en donde pudo robarle el aliento al rubio y en él parte de su dolor, dolor contenido desde que ella se fue… ella se fue alejando poco a poco, mientras él permanecía con los ojos cerrados tratando de alargar y retener ese beso por más tiempo en su mente, saboreando el dulce néctar de sus labios. Respiraba rápido, el movimiento de su pecho se podía observar, el sube y baja producto de cada exhale, de cada inhalación. Su boca estaba semi-abierta, aun manteniendo la respiración rápida cerró su boca y la humedeció, luego tragó pesadamente. Abrió sus ojos y ella estaba allí, Mimí Tachikawa estaba allí observándolo con lágrimas en sus ojos. Matt intentó acercársele, ella echó un paso hacia atrás y se alejó con un débil pero notorio movimiento de cabeza de lado, negando todo. Caminó hacia la puerta y murmuró con dolor.

—Lo siento Matt, no puedo. Este ha sido mi último error contigo.

La puerta se abrió y luego sonó cuando fue cerrada, Matt cerró sus ojos con fuerza y apretó los labios, abrió sus orbes y lanzó un manotazo hacia un objeto delante de él que cayó al piso luego. Estrujó su rostro: sus ojos y frente. Alzó la cabeza y colocó una cara seria, una cara lobuna que solo él podía dar. Como si nada hubiese pasado salió dando pasos elegantes y firmes. Así era él, así era Yamato Ishida. Sin embargo…

En ese mismo restaurant se encontraban Kari y T.K conversando, la morena parecía ida, después de todo era de esperarse había visto a Mimí serle infiel a Tai con Matt el mejor amigo de su hermano y hermano de Takeru lo cual lo convertía en su cuñado, Además Mimí era su amiga y debía debatirse entre ser solidaria con ella... Con su amiga, Takeru y Matt o ser solidaria con Tai y Sora, si hablaba seguro estos dos últimos tendrían un nuevo comienzo, pero ¿Qué opinaría Takeru?

—No deberías de decir nada.

—¿esperas que traicione a mi hermano por apoyar al tuyo?

—no deberías interferir en este tipo de cosas.

Kari frunció el cejo, ¡que descarado era Takeru!

—Ah pero que cinismo de tu parte ¡eh! No debo interferir cuando por tu culpa Matt y Tai se molieron a golpes, solo por no cerrar tu bocota.

—Debía decírselo Kari es mi…

—¡Tú hermano! Y Tai el mío. Debo decirle, lo lamento Takeru.

El rubio menor la observó. Luego un camarero llegó con sus platillos de comida. Ambos le sonrieron al chico y luego este se retiró.

—comamos, hablaremos de esto luego.

—¡no!

Kari había enfurecido, solo quería pagar la cuenta e irse.

—no seas infantil ¡come!

La voz de Takeru era firme y dominante. —¡Desde cuando te has vuelto así Kari? Ya ni te reconozco. Pareces otra, solo peleas conmigo y ya ni… —echó un bufido cansado— ¿me amas?

¿A qué iba todo eso? De un momento hablaban de Tai, Matt y Mimí y ahora él le preguntaba que si lo amaba.

—¿De qué hablas? Esto no viene al tema.

—tu comportamiento para conmigo es distante, creo y sintiendo que te obligo a estar junto a mí. No deseo eso Kari.

¡NO! No estoy contigo por obligación…

¿Qué le sucedía? Hasta esta mañana deseaba librarse de Takeru, sentía la relación muerta, caída, sin futuro, era monótona y aburrida. Deseaba deshacerse de él sin lastimarlo y ahora que Takeru hablaba tan… tan cortante. Sentía que no quería dejarlo ir no, no quería.

—Kari yo… Yo estoy dispuesto a intentar salvar la relación, solo si tú me dices que te pasa.

Era momento de sincerarse.

—T.K, yo… yo siento que todo anda mal, que la chispa se apagó. Tú con tus clases y obligaciones y yo con las mías. Ya ni nos vemos como antes y cuando lo hacemos caemos en lo cotidiano y no hay nada nuevo, sorpresas ni esas cosas, además, que si no es eso son las discusiones tontas como la de Lucas y yo…

Takeru interrumpió lo que decía Hikari y su semblante cambió —Kari, hablé con Willy y él dice que no conoce al tal Lucas. Dice también que puede ser alguien peligroso y que no le des tus datos y esas cosas, varias de sus amigas lo han reportado, no con el mismo nombre pero se ha reportado un sinfín de cuentas falsas en USA en donde "chicos" se hacen pasar por alguien que tiene los mismos gustos y cosas en común con las chicas y luego… suceden cosas feas.

—Es lindo que me cuides T.K pero Lucas no es…

—¡Kari! ¡¿Lo seguirás defendiendo?! —alzó la voz y las personas del lugar voltearon a verlos.

Mimí se acercó hasta la mesa de la pareja.

—Kari ¿podemos hablar?

La castaña Yagami se levantó de la mesa y se dirigió hacia fuera del restaurant con Mimí. Poco minutos después estaba de vuelta se sentó en la mesa y colocó el teléfono a un lado del plato de comida.

—hablaremos de esto luego Takeru. Por lo pronto solo comamos.

Dijo al ver la cara de su novio, comenzaron a comer en eso las luces se apagaron y Matt era iluminado por una luz en el escenario, los aplausos emprendieron y luego el lugar quedó en silencio. El sonido de la música comenzó y la melodía deleitaba al público… era una música lenta y que dejaba mucho que decir y pensar.

Matt estaba serio, con mirada lobuna aunque un destello en sus ojos azules daba a notar su tristeza, pero nadie se daba, ni daría cuenta de ello, pues, el resto de su rostro era tranquilo e inexpresivo. Luego comenzó a cantar:

"Ojala y te me borraras de mis sueños y poder desdibujarte, ojala y pudiera ahogarte en un charco lleno rosas y amor, ojala y se me borrara hasta tu nombre ahogarlo dentro del mar, ojala y que tu sonrisa de verano se pudiera ya borrar.

Vuelve corazón uh uh uuuh vuelve a mi lado. Vuelve corazón, no vuelve, no vuelve, no vuelve noh.

Ojala y te me borraras para siempre de vida para no volverte a ver y ojala te me borraras por las noches, en el día para no volverte a ver y ojala y te me esfumaras de mis sueños, vida mía, para no volverte a ver… No, ni en sueños"

La melodía de la canción continuó y la mirada de Matt se dirigía hacia Mimí que estaba al lado de la barra de bebidas, cruzada de manos y mirándolo con los ojos aguados y de vez en cuando volteando la mirada para que las lágrimas no cedieran.

"Cómo puedo yo borrar tus besos vida, están tatuados en mi piel, quiero de una vez por toda ya largarte y borrarte de mí ser. Ojala y la lluvia me ahogue entre sus brazos, para no pensar en ti… O que pase un milagro o pase algo que me lleve hasta a ti. Vuelve corazón, vuelve a mi lado…"

La mirada de Yamato esta fija, sin disimulos, por primera vez dejaba salir sus emociones, si bien, eran a través de una canción peo a fin de cuentas eso hacía. El corazón a Mimí se le quebrantaba, estar allí era demasiado, no podía seguir oyendo las palabras que sabía muy bien eran para ella, de hecho todos se daban cuenta debido a la mirada fija y penetrante de Matt hacia la castaña. Kari estaba ya molesta por el asunto, no importaba T.K o Mimí ni mucho menos Matt, solo quería salir corriendo de allí y decirle a su hermano el numerito que su novia y mejor amigo hacían. Pero… ¿En dónde estaba él?

Tarde de Sora y Tai:

Habían salido a las doce del mediodía del apartamento. Estaban en la calle a un lado de la motocicleta del moreno, este tomó uno de los dos cascos y lo colocó en la cabeza de Sora.

—Hermosos cabellos rojizos —dijo con una sonrisa ladeada— Es una lástima que deban ser ocultados por el casco, pero ya sabes… —abrochó el seguro del objeto de protección y luego se encogió de hombros— primero está tu seguridad. —Bajó la voz y susurró con una sonrisa coqueta— Moriría si algo le pasara a mí más preciado tesoro.

Se dio media vuelta dejando a Sora con una sonrisa enorme en su cara, y las mejillas ardiendo de lo sonrojada que estaba.

—Súbete ya, y sujétate fuerte mi dulcinea, este caballero de armadura oxidada pondrá a andar su caballo de metal.

Parecía divertido y emocionado el moreno, Sora se subió y se aguantó con fuerza, la maquina comenzó a rugir y luego emprendió por el camino a una velocidad bastante precavida.

Llevaban bastante tiempo en carretera, iban por una autopista cerca de un cerro gigante a su lado izquierdo y la vista al mar al otro lado de la carretera. Los cabellos de Sora se movían con el viento costero, pero desde que se había subido no había borrado esa sonrisa de boba enamorada. La amplia autopista de asfalto gris dirigía hacia un pequeño muelle, el lugar estaba repleto de barcos y yates lujosos, más allá habían varios restaurantes de marisquería y demás comidas típicas de una zona turística playera.

De nuevo la sonrisa de Sora se dibujó e hizo más grande, recordaba aquella vez que había sido raptada por Tai y también recordó aquellos sus juegos en la orilla de aquella playa desierta, juegos demasiados sexis para su gusto, esa espalda marcada por sus músculos, su abdomen tallados y perfectos, las gotas del mar abrazando su cuerpo fantástico y el viento moviendo sus cabellos mojados. Tan solo recordarlo le quitaba el aliento ¿acaso irían de nuevo a juguetear en ropa interior al mar?

—¡¿IREMOS AL MAR?! —gritaba, pues el viento y el sonido de la moto no dejaban para más.

—¡NO! ¡NO DESESPERES, ES UNA SORPRESA!—Respondió el moreno.

Un aire de desilusión rondo en la mente de Sora, Tai quien la miraba por el retrovisor echaba una risa burlona, coqueta y de esas que un hombre echa al notar que ha acabado con la ilusión perversa de una joven, ilusión que implicaba verla en ropa interior y por muy tentadora que fuera la idea el plan no era ese.

Por fin se detuvo cerca del muelle, estacionó la moto y entraron a un pequeño restaurant del lugar.

—Primero almorzaremos ¿mariscos? —pregunto Tai.

—¿Me trajiste hasta acá para comer mariscos?

—No seas desesperada, aún no hemos llegado a la parte en donde te muestro la sorpresa. —La tomó de la mano y la llevó hasta una mesa, el lugar era muy al estilo marinero de los años 80, muy psicodélico y algo extraño.— veras que te encantara la comida de aquí.

—¿desde cuando eres tan buen conocedor del arte culinario? —se burló Sora mientras tomaba asiento.

Tai la miró con una ceja arqueada —¡ey! —Exclamó— es un insulto, sabes que soy un muy buen cocinero, además llevo comiendo desde el primer día de vida, es normal que sepa de esto. —Rió por su broma tonta— sabes que es broma, además si te dijera como conozco este lugar morirías de celos. —lanzó, luego guiñó el ojo y se giró levantando la mano para llamar la atención de una rubia alta, con unos pechos exageradamente grandes, piernas de modelo largas y fuertes, cintura diminuta y unos ojos celestes grandes y llamativos, a eso súmale el largo y frondoso cabello ondulado y demás rasgos finos que incluso Barbie se quedaría tonta y fea delante de ella.

Sora lo miró con el cejo fruncido.

—Tai, que sorpresa —decía la rubia, Tai se levantó y saludo con un beso en la mejilla, sin embargo esta lo rodeo con sus brazos y abrazó de tal forma que parecía que le colocaba los pechos en la cara al sexi castaño— ¿cómo has estado? —dijo soltando el abrazo y viendo a la joven, enfada y pelirroja Sora.— ¿tu novia?

—Aun no lo es, estamos en eso —dijo ignorando a Sora y viendo a los ojos a la chica— y tu Michiyo ¿Cómo has estado? ¿Cómo estas con Steve?

—He estado bien, pero no me hables de ese ser, ya no estamos juntos. ¿Qué ordenaran?

Tai tomó asiento y vio a su acompañante —¿Quieres que ordene por ti?

—Soy lo suficientemente capaz de pedir por mí misma, ¿podrías darme la carta? —pregunto la ojos escarlata a Michiyo.

La joven vio a Tai quien veía divertido a la Sora evidentemente enfadada y celosa, mordía su labio para no soltar la risa, la chica hacia lo mismo, se alternaban las miradas.

—Si deseas ordenar… en la pizarra de allá —dijo señalando al mostrador— están escritos los platos del día. Te debo la carta.

Sora se ruborizó y vio a Tai, este la veía con atención aun risueño con los brazos cruzados y apoyados sobre la mesa.

—Iré a atender a la otra mesa, vuelvo dentro de un rato por su orden, Keito les dará un par de bebidas, van por la casa. —dicho esto la rubia se fue no sin antes gritarle al chico del bar sobre las bebidas.

Con el cejo fruncido, y sin mirar al moreno Sora cruzó los brazos y observaba la pizarra de los especiales del día.

—Y el mal humor repentino ¿A qué se debe?

Sora giró mecánicamente su mirada y le echo una vista mortal y amenazadora.

—¡OH vamos! —Decía Tai viendo hacia atrás en dirección a la rubia y luego a Sora, sabía que esta estaba celosa y le encantaba verla así— ¿no creerás que...? Sora, Michiyo y yo somos solo amigos. No te pongas celosa. Aunque confieso que te ves hermosa así. —dibujó una gran sonrisa.

Las bebidas llegaron.

—Me dirás que no es una de las tantas chicas que has llevado al apartamento, creo que su cara me es familiar— intentaba parecer relajada, pero lo cierto era que no lo estaba y que en los ojos se le notaba la rabia y los celos, malditos celos.

—Pues está guapa, no dudo que creas que ella ha estado en mi larga lista de chicas. Debería de estarlo ¿no?… —hizo una pausa e hizo ademan de pensar y luego habló como si solo estuviera él en la mesa.— uhmmm ¿Por qué no he invitado a Michiyo a salir? Extraño, si está bien buena y…

—¡Tai! —se escuchó el grito de Sora.

—Es solo broma mujer, solo es una buena amiga y ella no es la razón por la que te pondrías celosa si te dijera porque conozco el lugar.

—Eres un cruel, juegas conmigo. —Tomó un sorbo de la bebida y luego rió maliciosamente— me las pagaras Yagami.

—No sé, no deberías de amenazar. Tus amenazas me emocionan y no sabes a que nivel —soltó una risa burlonamente sexi.

Sora le reviró los ojos y enseguida la mujer rubia regresaba.

—¿Ya saben lo que pedirán?

Tai respondió —Ya sabes lo mismo de siempre.

La joven anotó en la libreta y luego viró su mirada hacia Sora. Tai tomó un sorbo de la bebida.

—Hay un platillo que dice que es Venezolano… uhmmm "rompe colchón"

De pronto el moreno expulsó todo el líquido que había bebido momento atrás, comenzó a darse golpes en el pecho mientras ahogaba pequeños sonidos de tos, la rubia reía y Tai parecía sorprendido, cuando logró reponerse miró a Sora con los ojos abiertos.

—¿Sabes lo que estas pidiendo no?

—¿Es algo malo? —preguntó con inocencia la pelirroja.

La rubia respondió— no es nada malo, es un preparado de mariscos y es muy buena pero trae efectos secundarios… —mordió su labio ocultando una sonrisa cómplice, luego guiñó el ojo.

—Es algo así como un afrodisiaco Sora. —ahora más calmado respondía el moreno y volviendo con las sonrisas secretas y morbosas.— ¿aún lo querrás? Y antes que respondas, te diré, soy un chico Sora y si decides decir que sí, no me hago responsable de nada —levanto un par de veces ambas cejas.

Sora se puso colorada ante el comentario de Tai delante de la chica. Esta al notarlo le mostró una cálida sonrisa a Sora y dijo.

—Te traeré lo mismo que Tai pidió ¿de acuerdo?

Sora asintió con las mejillas rojas de la vergüenza. La joven se fue y al rato regreso con las sopas de mariscos que contenía: pulpo, cangrejo, langostinos, entre otros.

—¿Qué tal? Esta deliciosa cierto.

—Bien, está muy buena… —respondió Sora a la pregunta de Tai.

Terminada la parada en el restaurant, se despidió de la chica rubia y del encargado del lugar, Sora lo observaba parecía que conocía muy bien a los encargados del lugar, además de que se llevaban muy bien. Tai tomó a su acompañante de la mano y salieron del lugar.

—Caminemos un rato, hay que descansar la comida—decía Tai sin soltar la mano de Sora— Además la vista al mar es fantástica.

Sora sintió y se abrazó del brazo de Tai, luego se apoyó en él.

Caminaron por la costa a orillas del mar, ella se había quitado los zapatos al igual que él y se habían doblado los ruedos del pantalón. Caminaban mientras las olas rompían en sus pies. Por momentos se salpicaban de agua salada, ella corría riendo mientras él la correteaba, luego al alcanzarla la abrazaba con efusión y a continuación sus labios se tocaban, ellos dos con el inmenso mar como testigo al frente de ellos, las gaviotas y su graznar, el rugido de las olas de la playa, el sonido de los barcos que llegaban al muelle y el viento silbando entre sus cabellos que se izaban con cada soplido. Todo se mezclaba dando la escena perfecta para una historia de amor que podía salir triunfante.

Ahora se encontraban abrazados sentados sobre la arena seca de la playa. Guardaban silencio mientras veían la majestuosidad del lugar, la hermosa vista de la playa. Sin previo aviso Tai habló.

—Mañana, mañana hablaré con Mimí. —Sora se movió quedando al frente de Tai, él miraba a los ojos, y continuó— Le diré la verdad, le diré que deseo estar contigo y acabaré con esto del triángulo amoroso. Si eso quieres, es decir, si me respondes ahora mismo si deseas estar conmigo, sin complicaciones, sin enredos ni dudas. ¿Eso quieres? ¿Estar junto a mí?

La ojos rubíes se acercó a él y lo abrazó colocando su cabeza sobre el pecho de moreno, aun sentada con las piernas dobladas y colocada sobre ellas. —Lo deseo más que nada en este mundo. —musitó, Tai le correspondió el abrazo y apoyo su barbilla sobre la cabeza de esta.

Momento más tarde Sora estaba siendo arrastrada por Tai hacia un lugar cerca pero a la vez lejano a la costa.

—¿Adónde me llevas Tai? En serio, tendré que hablar seriamente con tus padres acerca de tus instintos de secuestrador.

—Pero que impaciente eres mi amor. Descuida… ya llegamos.

Acababan de entrar a un lugar un poco polvoriento, con sillones viejos, una mesa de pool en el centro… Al parecer una especie de salón de juegos, pero solo había una mesa de pool y un espacio que pudo definirse como el bar de licores, las mesas y ventanales eran parecidos a los de una especie de "fuente de soda"

—¿Esto es…?

—¿No es genial? Claro, tendríamos que echar un poco de pintura, limpiar, remodelar un poco pero sería un excelente lugar.

—Un excelente lugar ¿para…?

—¿No captas la idea? —La tomó de la mano y la guio al centro del lugar, parecía extasiado y orgulloso, sus ojos brillaban era como que si el lugar todo viejo y abandonado fuera un centro de diversiones.— Seria un gran lugar para pasar el rato, comida, juegos, una mesa de futbolito por allá, —dijo señalando un rincón— la de pool en el centro, camareras sexis atendiendo, chicos y chicas locos harían del lugar un sitio de moda ¿Qué dices?

—Hablas de un restaurant para jóvenes, ¿con juegos y alcohol? —La mirada de Sora era incrédula y algo pesada, luego sonrió y camino hacia Tai a quien rodeo por el cuello con sus delgados brazos.— juegos, alcohol, comida y sexis chicas…sin duda el nuevo lugar de moda de la ciudad.

Tai sonrió y luego besó a su chica, era increíble. Hace unas semanas atrás trajo a Ken y a Miyako y esta le dio enseguida el visto malo al lugar, dijo que la idea era demasiado absurda y que quebraría más rápido que pestañear. Sin embargo Sora era comprensible y miraba todo distinto, de cierta forma veía desde el punto de vista de los chicos, pues Miyako no dio esperanza pero Ken desde ataras hacia señas de que sí tendría éxito, bueno solo cuando Miyako no lo veía. Matt su amigo y socio dijo que si colocaban buena música todo estaría perfecto y funcionaria, Izzy y Joe también alegaron un buen augurio al lugar, Kari estaba un poco indecisa pues era arriesgar mucho dinero y Mimí… Mimí estaba tan emocionada que se ofreció como chef del lugar, aunque solo se le había comentado la idea. A todas estas nadie había visto el lugar, salvo Miyako, ken Matt y ahora Sora.

Rompieron el beso y Sora echo pasos hacia atrás señalando lugares en el sitio.

—Allá podría haber una tarima para tener un espacio de micrófono abierto, en este lugar podríamos colocar una enorme pantalla para los juegos del Real Madrid Vs Barcelona que por supuesto siempre ganará…

—Real Madrid.

—Ni en un millón de años, sabes que siempre será campeón el Barcelona.

—¿Aun sigues con eso? Sabes que ese equipo solo es una moda, los verdaderos crack son los del Real.

—Una moda que se ha convertido en la piedrita molesta en los zapatos del equipo "Real perdedor" —se burló.

—Cuando el Barcelona sea capaz de hacer que el Real Madrid les haga más de un "pasillo de campeón"* al azul grana, ese día diré que son unos crack y eso no pasará, del resto solo son unos suertudos.

—¿Y aquel pasillo de campeón hecho por los madridistas en el 90/91?

—Ah Sora, eso no cuenta éramos unos bebés como para disfrutarlo o en mi caso no hacerlo. Sé más actual.

—¡Jah! Mal perdedor.

—Y tú muy mala al momento de elegir una hinchada —se acercó y la abrazó por la cintura— saliendo del tema del futbol europeo. Tu idea es sensacional, dudo que a Matt le agrade que se vean partidos de futbol aquí, pero de seguro eso atraería más clientela. Solo hay que dar unos toques y acomodarlo bien, presiento que será un gran proyecto.

—Y te apoyaré. —Le dio un beso fugaz en los labios a Tai y se alejó—Por cierto puede notar que hay una mesa de villar, están las bolas y todo lo que se necesita para jugar qué dices… ¿Un partido amistoso?

La mirada de Tai se encendió entre lo que pudo percibir era una insinuación que podía terminar en un buen momento de pasión sobre aquella mesa de juegos. Sonrió dejando en claro lo que pensaba.—Acepto tu juego, pero nada de amistoso, deseo que sea un juego, con apuestas y un premio…

—Ok, yo acepto, dime si ganas… (y lo dudo mucho porque ganaré yo), pero si ganas ¿Qué deseas como premio?

—Deseo a alguien que empieza con "S" y termina en "ora" y no, no hablo de sesiones de besos y caricias, hablo de acciones más allá de ellas…

—Tai no seas niña, di que deseas sexo y ya,—EL moreno la miró sorprendido pero maravillado— pues bien como no ganaras está bien, pero si yo gano iré conduciendo en la moto hasta Odaiba ¿aceptas?

—Estás loca, no lo harás si ganas no aceptaré que vayas de conductora en la moto. Piensa en otra cosa.

—¡Agua fiestas! Pues bien. Cuando gane —se detuvo a pensar— ya se… deberás de echarte un baño en el mar.

—¿Eso es todo?

—Desnudo.

—¡Oh Sora! —Rió con coquetería mientras tomaba el taco— ¿no puedes simplemente decir que te encantaría verme correr como Dios me trajo al mundo? Sabes que si me lo pides ahorita mismo puedo quitarme la ropa, es más hagamos algo, para que no digas que me aproveché de ti, juegos de prendas.

—¿Por cada bola en el hoyo una prenda al suelo?

—Qué bueno que captes rápido mi amor.

Los ojos de Tai se encontraban vivos y llenos de deseo, era notorio que la situación le encantaba y que se divertía afrontándola. Le encantaba ser seductor y hacer suspirar a Sora, como lo hacía ahora silenciosamente, él sabía que cada palabra que decía desde ese momento la hacía temblar y estremecerse, era divertido, MUY divertido hacerse el tonto y jugar de buena manera con sus encantos para volver loca de deseo a Sora.

—¿Bola ocho? —preguntó el joven.

—¿Acaso hay más? —dijo Sora tomando su taco y luego colocando las bolas en orden sobre la mesa.

—De hecho Sora hay…

—¡Juega ya tonto! —Apuró la ojos granates.— Me parece algo raro…

—¿Qué cosa?

—Todo el lugar está lleno de polvo, sucio y dejado… pero la mesa de villar no, los tacos están y las bolas hasta parecen nuevas.

Tai rió y echó su mano derecha detrás de su nuca, cerró sus ojos y esbozó una enorme sonrisa—pensé que no te darías cuenta.

—¿Así que lo tenía todo planeado no?

La joven que estaba del otro lado de la mesa la rodeó y se colocó al lado de Tai, se puso de puntillas y besó los labios del moreno. Luego se alejó y con el taco envió un azote al trasero del joven.

—¡Auch!

Fue lo único que alcanzó a decir el sorprendido joven, que cada vez sentía el corazón latir y enviar su sangre directo a…

—Primero las damas —dijo borrando sus pensamientos o intentando no ser tan obvio, parecía que ahora la que se divertía causando sensaciones era su querida acompañante pelirroja.

—Ley de ventaja ¡eh! Me gusta. Escojo las de rayas.

Se puso en posición: se inclinó, colocó el taco entre sus dedos y con la mano derecha impulso el taco para darle a la bola blanca y posteriormente arremeter contra una bola de rayas.

Tai observaba la posición provocadora, una muy excitante que la chica había puesto, una vista perfecta para su bien formado trasero.

—Empezaste mal Sorita, en este caso las de color solido son mías.

EL joven hizo lo mismo y se colocó en posición, preparó su puntería y concentrado envió la bola blanca contra una de color que trono y entró en el hoyo. Tai con una sonrisa ladeada miró a Sora que ponía los ojos en blancos. La joven se sacó la camisa quedando en brasier. Tai rió mostrando su dentadura blanca, luego volvió al juego, otra bola entronerada. La segunda prenda de Sora cayó al suelo, pero esta vez fueron solo los botines. Tai se sentía triunfador y pensó que todo acabaría pronto pero en el siguiente tiro falló. Turno de Sora.

La pelirroja hizo su jugada, estaba del lado contrario al moreno, al frente de él. Se inclinó para sacar el tiro dejando a la vista su pecho semi-desnudo y Tai sin poder evitarlo era el espectador único y en primera fila. Estaba babeado y ya entendía el por qué la primera prenda de la cual se deshizo Sora había sido la camisa y no los zapatos en un principio.

¡Rayos! Sora era una zorra vieja, demasiado astuta sabía que su pecho cubierto solo con el brasier lo harían desconcentrarse.

—Excelente jugada —musitó el joven.

—Aun no la he hecho —respondió Sora concentrada y aun en posición pero viendo a su castaño.

Tai con la mirada y un movimiento de cabeza señalo hacia los pechos de Sora quién solo rió en silencio y prosiguió la jugada. Había entrado en el hoyo, y la siguiente, y la siguiente.

La camisa, guardacamisa, y zapatos del joven estaban fuera de su cuerpo. Otro tiro venia de parte Sora, esta que ya perdía los estribos debido a que bien le caían los pantalones a Tai, sus pectorales, abdomen y brazos fuertes y definidos…

¡Maldito Tai! Esta tan jodidamente sexi. Pensaba Sora.

—Estúpido Tai. —Murmuró. Tai escuchó y se miró el cuerpo con interrogación, luego rió.

El siguiente tiro de Sora se hizo presente, su cara de casi victoria se reflejaba.

—Solo te quedan los pantalones y ese bóxer, ¿deseas bañarte pronto no? Oí que el agua de esta playa es muy fría. —se burlaba Sora en señal de victoria.

El castaño se despojó del pantalón —La verdad, me siento cómodo así y el baño no estaría demás. Juega aún no ha acabado.

La pelirroja volvió a ponerse en posición, estaba concentrada y dispuesta a echar la bola en el hoyo para quedar ganadora, era la última bola la bola negra número 8, pero esta vez a diferencia de las otras lanzadas sintió los brazos del moreno sobre los suyos, abrió los ojos y sostuvo el aliento, su corazón se disparó al igual que las miles de terminaciones nerviosas de su cuerpo, su organismo se erizó con el roce de sus manos y cuerpos casi desnudos. Su ser se removió aún más al sentir la respiración agitada de Tai en el cuello y de ella una voz que se encargó de volver loca a las terminaciones nerviosas en general de la chica.

—Te ayudaré a no fallar el tiro. —decía con la voz seria y ronca el moreno.

Sora cerró los ojos y mordió el labio inferior. Las manos de Tai dirigían el movimiento, el cuerpo de este se encontraba pegado al de ella, podía sentirlo. Tragó pesado y el disparo salió… las bolas tronaron y a su vez Sora fue volteada quedando frente a Tai que poseía una mirada inescrutable, seria y fija, oscura y llena de deseos. No se dieron cuenta si la esfera había entrado o no. Un intento de sonrisa ladeada quiso salir de Yagami pero fue suprimida por la inercia producto del momento. Estaban cerca, con las respiraciones que podían ser escuchadas por ambos, corazones al límite y extasiados pidiendo más emoción y más adrenalinas.

Tai tenia de la cintura a Sora, esta tenía sus brazos y manos sobre el pecho del muchacho.

—Simplemente —habló como pudo el joven, que había cerrado los ojos y pegado su frente a la de ella— di que no… —tragó pesado— y me alejaré.

A pesar de sus juegos e insinuaciones, Tai respetaba mucho a Sora y no haría nada que ella no quisiera. Esperando un "no" como respuesta botó una gran cantidad de aire desde su boca, sin embargo solo obtuvo como refutación el toque de los labios de Sora que abrazaban los suyos, se unían liberando un torbellino de emociones y placeres, podían sentir la adrenalina "revoletear" en sus estómagos, ese no sé qué que invadía el cuerpo recorriendo su vientre, estómago espina dorsal y el cuerpo entero.

El beso pasó de un simple roce de labios a un beso más profundo, sus lenguas emprendían una nueva travesía, sus manos recorrían el cuerpo de la que una vez había sido amada por él. Un recuerdo agridulce e inoportuno, recordar que amó a esta mujer y que esta lo abandonó a los pocos minutos de haberla hecho suya, pero esos pensamientos se disiparon por la locura del ahora.

La tomó por las caderas y la subió a la mesa de villar, ella lo atrapó entre sus piernas. Sus manos acariciaron el pecho del moreno, hombros anchos y espalda definida. Echó su cabeza hacia atrás demostrándole a Tai más opciones para besar, el chico bajó tocando la piel de Sora con sus labios suaves que producían millones de sensación un ligero gemido salió de parte de la pelirroja, El chico siguió hasta toparse con los senos de la chica, bajó el brasier sin desabrocharlo pero dejando a la vista lo que antes no, atrapó entre sus labios un pezón de la chica, que poco a poco fue succionado con delicadeza y deleite, con su otra mano acariciaba el otro seno. Sora arqueaba su espalda de tal manera que no tocaba la tabla y murmullos se escuchaban queriendo salir pero eran atrapados.

Tai estaba encima de ella ya hace mucho había dejado de tocar el piso, una pierna y un brazo se mantenían apoyados de la mesa. Pasó de un seno al otro haciendo movimientos con su lengua alrededor, otro sonido más sonoro se escuchó en el lugar por parte de Sora, clamaba sin ocultar su deleite. Luego comenzó a besar el resto del seno bajando poco a poco hasta el vientre de la chica, logrando que la espalda de esta se arqueara más, los besos en esta zona erizaban aún más la piel de la chica le causaban goce, llegó un poco más debajo de su vientre y con sus manos empezó a bajar el pantalón de esta y sus bragas a la vez. Ahora la observaba desnuda y esplendida, se acercó y quitó el brasier –la última prenda- se colocó entre sus piernas con cada una sobre sus hombros y comenzó a besar y pasar su lengua en el sexo de la joven que gemía ya sin poder ocultar su fruición.

Volvió a subir besando el vientre, estomago, pechos y cuello de la joven acabando sobre sus labios secos y fríos, el frenesí envolvió la nueva unión de labios, las caricias y miradas fortuitas.

—¡Tai! —dejó escapar la chica.

Su cuerpo se estremeció por completo, escucharla decir su nombre era la gloria misma. Dirigió su mano hacia su sexo para luego introducirlo dentro de Sora.

Por otra parte Kari se quejaba del paradero de su hermano, tomó el teléfono dispuesto a marcarle y contarle lo que Mimí hace un rato había hecho, sin embargo, fue interrumpida por una llamada de Lucas, su mirada se heló cuando vio el remitente y frente a ella estaba Takeru observándola.

—¿Es él cierto?

Estaba molesto, harto, indignado y herido. No era celoso pero eso era el colmo se levantó y echó unos cuantos billetes sobre la mesa luego salió del lugar. Kari se levantó y fue tras él llamándolo.

—¡T.K! ¡T.K no te vayas ven! ¡T.K!

Sin embargo el rubio le hacía caso omiso.

Ya fuera del restaurant el chico se detuvo cuando sintió la mano de la castaña pelo corto tocarle el hombro, lleno de cólera se dio media vuelta cortando el agarre.

—¿¡Qué quieres?! —alzó la voz, ya no le importaba hacer el ridículo, ella comenzó a dejar escapara una lágrimas de culpa y miedo a ser abandonada. —NO llores, no llores, no sabes lo cansado que estoy de hacer el ridículo, no llores Kari. Tú ya has elegido tu camino.

—¡No por favor! No Takeru no, no lo hagas… —sollozaba. En un intento desesperado lo tomó del brazo. —Te amo…

—¡YA BASTA! —Gritó una vez más y alejo la mano de la chica— ¿hasta cuándo me tendrás como un imbécil? Piensas que no sé qué te gusta el chico, piensas que no noto como te brillan los ojos cuando lo nombran o lo molesta que te pones cuando hablan mal de él. ¿Quieres que esté aquí como un idiota observando cómo te me resbalas de las manos? Como te alejas de mí y te pierdo. No digas que no lo intenté Kari, por que di lo mejor de mi incluso me hice el tonto cuando sabía que las risillas de tu parte al leer un mensaje eran por otro chico. —Bajó la voz y casi en un susurro habló— No valen las lágrimas, no valen porque no son sinceras.

Dicho esto se dio media vuelta y se dispuso a irse, sin embargo giró una vez más y espetó —Eres libre de irte con él, lo nuestro se acabó. —se volvió a dar vueltas y se perdió en la oscuridad de la noche.

La castaña quedó sola, bajo el umbral de la luna, tapó su rostro y comenzó a llorar, detrás de ella Matt y Mimí la observaban. La castaña ojimiel la abrazó y Matt luego de decir "hablaré con él" se perdió del lugar.

—Kari, ven —habló Mimí— te llevaré a tu casa. Iré por el saco y ya regreso.

Mimí se había ido y una llamada entró al celular —Lucas, Lucas no, no estoy bien T.K me ha dejado… —hipaba— ¿estás en Japón? Si, sé dónde queda. Voy para allá, si, espérame allí. No, estoy sola no te preocupes.

Cortó la llamada y estiró la mano deteniendo así un taxi. Le dio la dirección del lugar y se marchó en el auto.

Cuando Mimí llegó Kari no estaba, miró de lejos y Matt venia caminado solo.

—¿Hablaste con tu hermano?

—Sí, pero no tiene caso dialogar con él ahora. ¿En dónde está Kari?

—Fui por mi saco y al regresar ya no estaba. ¿Crees que esté bien?

—Seguro sintió vergüenza por la situación y se fue a su casa sola. No te preocupes, ahora si me disculpas Zoe me espera.

Eran palabras secas y cortantes, no hablaría demás y no se quedaría a esperar una tacita de té. La castaña asintió y se dirigió hasta su auto, se adentró a él y tomó su teléfono marcando el número de Tai. Ocupado. Suspiró encendió el vehículo y se fue rumbo a su casa.

Sus cuerpos estaban sudados, se encontraban jadeando, abrazados y en medio de un vaivén de caderas. Estaban haciendo el amor, sus respiraciones entre cortadas, gemidos y gruñidos que resonaban en el lugar, el momento del clímax se venía sobre ella y sin más lo dejó salir en un gemido seguido del nombre de él: "Tai" continuando, el clímax propio del moreno se vio venir y acabo dentro de ella. Cayó cansado sobre esta, emitiendo grandes bocanadas de aire para recuperar el aliento, sin darse cuenta una sonrisa infantil se dibujaba en su rostro, se echó a un lado de ella y la atrajo hasta su regazo, arropándola con sus fuertes brazos que brindaban seguridad y confort. Besó su frente y esta acariciaba el pecho del joven.

—¿Prometes que esta vez no huiras? —soltó el joven.

Ella se aferró a él y le respondió.

—No podría aunque quisiera.

—Gran manera de inaugurar el sitio, —bufó una risa— presiento que será un éxito total. —se echó a reír y ella lo acompañó en las risas.

—¿Cómo se llamará? ¿Ya tienes un nombre?

—Sí, pensé en ponerle: Red Sky o Cielo rojo.

La chica permaneció en silencio, sabía que el nombre era por ella, Sora significaba cielo y lo rojo ¿Por qué más seria? Por su cabellera que siempre había intrigado al muchacho.

AL cabo de unos minutos estaban vestidos y en dirección a la ciudad, se detuvieron en el camino por algo para comer en el apartamento, aprovechando la brecha de tiempo mientras Sora compraba sacó su teléfono y revisó los mensajes de voz y de textos, todos eran de Mimí menos uno, uno de voz. Al abrirlo para escucharlo sintió el mundo venirse ante sus pies. Al otro lado Kari susurraba con temor y entre llantos

"Hermano por favor ayúdame… por favor, estoy en el hotel… y hay un chico que… No, por favor no, ¡NO LUCAS!"

La voz estaba cargada de miedo, lloraba y se sentía escalofriante. La llamada se escuchaba entre cortada pero lo que escuchó fue suficiente para él.

Tai permaneció con el teléfono en la mano y la vista perdida hacia el frente, aun no asimilaba nada.

—¿Estas bien? ¿Tai? Tai háblame por favor.

Decía Sora que había vuelto con unas bolsas llena de comida para llevar.

Se giró a verla y musitó —Kari…


Terminé a las 3:10 am y lo subí ahora mismo, así que si no les gusta vayan a #$& a su "#$%%$, pues a mi si me gustó :D ya no se ve tan enredado ¿o sí?

Y así termina este capítulo, corregiré los errores mañana por la tarde, debía subirlo hoy, no sé por qué pero debía hacerlo :D recién salido del horno espero RRs con sus opiniones, saludos :*

Genee~ ^^