Temporada de embrollos
Capítulo VIII
"Inevitable"
(Shaoran)
Anoche tuve un sueño. En él Sakura me besaba, la sensación era tan real que por la impresión me desperté y en cuanto abrí los ojos lo primero que vi fue a ella. Su cara roja como una cereza estaba increíblemente cerca de la mía y cuando intenté hablarle me respondió tartamudeando, ¿Podría ser posible que…?
—¿Te sucede algo? Has estado toda la mañana por las nubes, no me digas que Sakura te tiene así.
—No me fastidies Eriol —me quejo a pesar de que ha dado en el clavo—. Estoy preocupado por Kumiko, es todo.
—¿Ah sí? Bueno le has dado el día libre a Sakura para que cuide de ella, debería ser más que suficiente, después de todo sólo está en observación.
—¿Cómo va lo de Gossip? —intento cambiar el tema.
—No hemos podido averiguar nada más —responde mientras se acomoda los lentes—. Pero de todas maneras puede que te estén haciendo un favor.
—No entiendo de qué hablas —cada día está más loco.
—Que todo el mundo piense que Shaoran Li se ha enamorado, te quitará el título de "mujeriego" que tú mismo te has puesto. No es primera vez que converso contigo del tema, pero no creo que estés proyectando una buena imagen para Kumiko, ella necesita una mujer que pueda estar a su lado sobre todo ahora que está creciendo, en algún momento requerirá de cuidados que por más que quieras no podrás dárselos tú.
—Ya estás con tu sentimentalismo.
—Llámalo así si quieres, pero… ¿en serio no has considerado la posibilidad de enamorarte? Sería muy lindo poder vivir con una persona a la que tú mismo elijas por toda la vida, ya sabes, no sólo como mujer, alguien en quien encuentres apoyo además de lo que buscas en todas.
—Cuando quieras hablar sobre mi vida personal, nos reuniremos afuera, pero en estos momentos deberíamos estar revisando lo relacionado con el trabajo —corté, porque aquello que él me decía, formaba imágenes demasiado dulzonas para mi gusto… Aunque puede que Eriol una vez más tenga razón y yo sólo me esté cerrando ante una oportunidad, pero ¿será realmente Sakura quien espero? O lo que es peor ¿Seré yo la clase de hombre que ella busca?
(Sakura)
¿Lo sabe? No, no lo sabe. Pero… ¿y si se dio cuenta cuando…? ¡Ya basta Sakura! Si lo supiera te lo habría dicho… ¿verdad? Mi cabeza se está mareando con tanto darle vueltas al asunto pero es que besar a mi jefe sin su consentimiento no es algo muy apropiado que digamos… ¡Fue un error! Sí, sí, fue un error, no sé por qué me hago tanto problema, después de todo cualquiera comete errores, no creo que haya sido la primera en este mundo en equivocarse en algo como eso ¿cierto? Deben haber miles y cientos de mujeres que…
—Señorita, ya puede pasar
—¿Eh? —miro a la mujer delante de mí sin lograr entender hasta que bajo a la tierra y recuerdo que estoy en el hospital y que esperaba a que terminaran con el chequeo de Kumiko para entrar a verla—. Ah, sí, muchas gracias.
Estaba por entrar en el cuarto cuando veo a un niño que se me hace conocido, siempre he sido muy curiosa así que lo seguí a través de los pasillos, no podía reconocerlo de espaldas así que apresuré el paso para verlo de frente, sin embargo, cuando estaba a punto de hacerlo, el niño entró en una de las habitaciones, en ella dos camas estaban dispuestas juntas, sin embargo el niño se fue hacia la única ocupada, en ella había una mujer conectada a muchas máquinas, al parecer dormía porque aunque él se acercó a tomarle la mano ella no abrió los ojos.
—Mamá —habló el niño con una voz increíblemente triste—. Recupérate pronto por favor. Kero y yo estamos esperándote en casa… Extraño mucho tus almuerzos y que me plancharas el uniforme cada noche, incluso las veces en que me encontrabas alguna manchita en la cara y la frotabas con tu pañuelo… Odio estar sólo en casa mamá, vuelve pronto ¿quieres?
—Señorita, ¿Es usted pariente de Ryu? —me pregunta una enfermera sonriendo, Ryu… ¡Es Ryu, el amiguito de Kumiko!— Me alegro mucho de que por fin alguien venga, él siempre está sólo, al parecer no tiene a nadie más que su madre y la señora está muy grave —suspira—. ¿Quiere pasar a…?
—No —me apresuro a decir—. No soy su pariente, no creo que esté bien que pase, sólo lo conozco porque es compañero de mi… mi hija.
—Oh, entiendo, discúlpeme entonces —hace una inclinación de la cabeza y entra en la sala. Yo estoy de piedra.
—¿Sabías que es de muy mala educación espiar en la vida privada de otras personas Sakura?
—¡Ryu! Yo… lo siento mucho, no quería… es que me pareciste conocido de espaldas y te seguí para saber quien eras y…
—No importa —me corta con las manos en los bolsillos—. ¿Qué haces aquí?
—¿No deberías tratarme de "usted"? —me quejo—. Estoy aquí porque Kumiko se enfermó del estómago anoche y tuvimos que… digo, tuve que traerla.
—Me… me… —intenta decir algo pero por algún motivo le está costando demasiado, si hasta se ha puesto todo rojo—. ¿Podría… ir a verla?
—¡Claro! —exclamo.
Comenzamos a caminar, pero entonces me di cuenta de que no me había aprendido el camino de regreso, el hospital es tan grande que parece un laberinto. Luego de que Ryu terminara de regañarme, nos detuvimos frente a la estación de enfermeras para preguntarles, una de ellas nos guió hasta la habitación de Kumiko, sin embargo, antes de entrar, Ryu me detuvo por el brazo.
—Necesito pedirte un favor —me mira con determinación—. No le digas nada de esto a Kumiko.
—¿Eh? ¿Por qué?
—No quiero que me tenga lástima, de verdad disfruto poder pelear con ella en algunas ocasiones y siento que si sabe de esto… cambiará.
—Estás equivocado —digo sintiéndome inmensamente feliz, él me mira confundido—. Eso no pasaría porque Kumiko… la historia de Kumiko tampoco es color de rosa, por eso pienso que en vez de tenerte lástima, te comprendería. No te cierres con una sola alternativa, pueden pasar muchas cosas que no te esperas, por eso es mejor tomar el riesgo de vez en cuando.
—Entonces, ¿se lo dirás? —pregunta y yo niego con la cabeza.
—No es algo que me corresponda a mí —explico—. Pero si no se lo dices, ella lo descubrirá de todas maneras, Kumiko es una niña muy despierta ¿sabías?
—Tienes razón —dice mirando hacia la habitación.
—Ya, ya, ¡No seas tan tímido Ryu! —exclamo dándole un empujoncito para ver si se anima a entrar—. Me pediste que te trajera así que aprovecha la oportunidad –termino de empujarlo hasta que entra y puedo ver desde afuera cómo Kumiko lo mira sorprendida.
—Hola —es Ryu quien saluda primero, muy bien, ¡Sigue así Ryu! Estoy segura de que eres el chico perfecto para Kumiko.
—Hola —¡Kumiko está sonrojada! Hay que ver a estos niños… si Shaoran estuviese aquí de seguro querría matarme.
Decidí que lo mejor sería salir a dar una vuelta, no es que los hospitales me agraden mucho… es más, me deprimen y estar toda la mañana allí me ha dejado exhausta. Caminé rápido hasta la salida y en cuanto sentí el viento algo helado golpeando mi cara, di un suspiro de alivio, que bien se está afuera. Me aferré a mi bufanda para que la nariz no se me congelara y crucé la calle para sentarme en el café que había frente al hospital.
—Buenas tardes —saluda uno de los meseros, se ve que es mucho menor que yo—. ¿Desea ver la carta?
—No es necesario gracias —respondo sonriendo—. Quiero un café cortado y galletas.
—Se los traigo en seguida —guarda la libretita donde ha anotado y se va.
No hay mucha gente, un pequeño grupo de mujeres ya mayores, una ancianita con una mujer más joven y un chico vestido formalmente que lee un periódico. Estoy un poco inquieta… esta mañana cuando intenté comunicarme con la señora Araki, su secretaria me dijo que no estaba disponible, así que supongo que no me queda otra que ir directamente a hablar con ella, necesito cortar de raíz el problema. Si no hubiese aceptado… quizás seguiría trabajando en ese frío y aburrido cubículo, o tal vez ya me hubiese buscado algún trabajo mejor, pero entonces no habría conocido a mi mujeriego jefe… No sé por qué pienso en él ahora. Vamos Sakura, no me digas que te afectó el "beso accidental" de anoche ¿verdad? Porque sólo fue eso, un accidente.
—¡Sakura! —me gritan y me sobresalto, un poco más y llego al techo, entonces observo que frente a mí está el mesero sosteniendo la bandeja con lo que he pedido y con una cara de confundido que es digna de fotografiarse y a su lado ni más ni menos que Shaoran— Le dije a este joven que es imposible despertarte cuando sueñas despierta a menos que te griten pero no me quiso hacer caso.
—Muy gracioso —chasqueo la lengua y me volteo a ver al mesero—. Muchas gracias y lamento no haberle oído.
—Tráigame un cortado también por favor —dice Shaoran—. Ya que te he encontrado holgazaneando aquí, me quedaré para vigilarte.
—¿Holgazaneando? —no sé que tan mala cara habré puesto para que él se largue a reír de esa manera—. Para tu información no me había dado un tiempo para comer desde que salí de tu casa Shaoran Li y te recuerdo que ambos nos quedamos dormidos y yo fui quien te tuvo que despertar esta mañana, además hemos salido tan apurados que ni siquiera hemos desayunado —digo rápidamente recordando lo divertido que fue ver a Shaoran medio dormido entrando en la cocina pensando que era el cuarto de baño.
—Ya, has ganado —levanta las manos como para decir que se ha rendido—. ¿Cómo está Kumiko? —pregunta tomando una de las galletas que yo he pedido.
—Bien, aún está algo pálida pero anímicamente sigue igual que siempre —sonrío mientras el mesero deja la orden de Shaoran—. Lo que yo me he preguntado toda la mañana es cómo estarás tú, porque sin alguien que te sirva no sé qué sería de tu vida.
—Naoko te ha reemplazado. No te preocupes, sólo le he pedido favores simples como que busque algún número y cosas así —agrega, de seguro se dio cuenta de la avalancha de recriminaciones que se le iba encima.
—Más te vale que no la cargues con mi trabajo —advierto, tomo un sorbo de mi café y me decido a contarle—. Esta mañana me he encontrado con Ryu, el compañero de Kumiko —ha tensado todos los músculos de la cara—. No seas tan duro Shaoran.
—¿Por qué ha ido a verla? —cuestiona.
—No estaba ahí por Kumiko si es eso lo que piensas —respondo lanzándole una mirada de reproche—. Su madre está internada y por lo que decía una de las enfermeras su situación es crítica… Ryu no tiene a nadie más que a ella, no sé cómo lo hace para vivir tan solo y por eso me gustaría preguntarte… —me mira intensamente haciendo que me sienta terriblemente diminuta—. Si es que podemos decirle la verdad a Ryu para que yo pueda ir a cuidarlo de vez en cuando.
—Pero…
—Es un niño pequeño Shaoran. A su corta edad viviendo solo… es una situación demasiado triste, por eso me gustaría poder hacerme cargo de él aunque sea un par de horas por día.
—Eres muy buena Sakura —suspira—. No creo que haya mucha gente como tú… Hazlo si es lo que realmente quieres.
—¡¿De verdad?! ¡Oh, Shaoran muchas gracias! —exclamé y reprimí el loco impulso que me vino de abrazarlo, porque estábamos en un café y todos nos miraban y también porque quiero evitar los contactos tan cercanos con él desde lo que pasó ayer.
(Shaoran)
No sé qué es peor, si sentirme un idiota por haberle dejado el día treinta libre y quedarme sin asistente o sentirme horriblemente mal por el pensamiento tan egoísta que tengo, pero es que lidiar en la oficina sin la ayuda de Sakura es un suplicio, digamos que me he acostumbrado tanto a su presencia, que cuando no está, el trabajo se vuelve horriblemente rutinario.
No está la probabilidad de que llegue y vuelque el café sobre algún documento importante, o que por error me comunique con alguien a quien yo no he pedido, tampoco puedo esperar a ver cómo llega con mi almuerzo –si frío o derramado o en el mejor y más improbable de los casos, completo y bien servido- Quizás es ese factor sorpresa que siempre tiene lo que ha hecho que últimamente ella ronde por mi cabeza.
—Papá —Kumiko me tira de la camisa— ¿Por qué no convenciste a Sakura para que se quedara?
—Porque Sakura tenía que ir donde su familia —explico.
—¿Y ya se fue? Quizás aún estemos a tiempo de… —se interrumpe cuando suena el timbre, me suelta el brazo y corre hacia la puerta, yo la sigo y no me creo lo que mis ojos ven.
—Hola.
—¡Sakura! ¡Viniste! ¿Te quedarás con nosotros verdad?
—No precisamente —responde y dirige su mirada hacia mi— Shaoran, Tomoyo me ha dicho que ella también irá a Tomoeda, esperaremos el nuevo año en casa de su madre y… bueno, nos llevamos a Ryu y se me ocurrió la idea de que quizás… ustedes quieran venir con nosotros.
Ni si quiera pude responder, cuando Kumiko ya me estaba llevando escaleras arriba para hacer las maletas. Sakura miraba encantada lo que pasaba y sonreía tan abiertamente que me daban ganas de que me contagiara con su fecilidad, y no es que no me alegre la idea de pasar el año nuevo junto a ella, pero es que conocer a toda una familia me pone más nervioso de lo que pensaba.
Empaqué sabiendo que llevarle la contraria a mi hija es imposible y la ayudé a cargar su pequeño equipaje. Al pie de la escalera nos esperaban Sakura, Tomoyo y Ryu, el último me miraba desafiante, quizás por el espíritu de las fiestas no le he dicho nada.
—Espero que no sea una molestia llevarnos a Kumiko y a mí Daidouji.
—Oh, no se preocupe señor Li, es todo un placer poder llevar a mi jefe y su hija en este viaje —sonríe— Además Sakura estaba más que encantada con la idea, supongo que se acostumbró tanto a su presencia que le cuesta pasar tiempo lejos de usted.
Me costó bastante captar la idea y entender además por qué Sakura estaba tan roja y le daba un pellizco a su amiga, pero preferí omitir comentarios y simplemente puse el equipaje en el portamaletas. Sakura me ha cedido el puesto de adelante argumentando que mis piernas son mucho más largas y que el espacio atrás es pequeño, así que se ha sentado en medio de ambos niños que ahora duermen plácidamente sobre sus hombros, ella tampoco tarda mucho en caer rendida.
—Si gusta usted también puede dormir señor Li.
—No es necesario Daidouji, no estoy acostumbrado a dormir en los viajes —argumento— y ya que pasaremos esta fiesta juntos, espero que pueda dejar un poco la formalidad y llamarme sólo Li, lo de señor y "usted" no me pegan para nada.
—Si tú lo dices —se encoge de hombros y luego sonríe enigmáticamente, una sonrisa increíblemente parecida a esas que Eriol esboza seguido—. Y ya que estamos un poco con eso de la confianza… ¿Qué piensas de mi amiga?
—¿Perdón?
—No creas que lo hago de entrometida —suspira con ambas manos en el volante—. Sakura es la amiga más valiosa que tengo y por eso me preocupo mucho por ella, no sólo yo, verás que hay un montón de personas que la adoran, pero ella es tan despistada que muchas veces no se da cuenta de las cosas por más que se las pongan delante de sus narices.
—No entiendo de qué hablas.
—Fingir delante de mí no te servirá de mucho —ríe y yo siento que frunzo el ceño—. A diferencia de ella, yo me percato de las cosas muy rápido Li y estoy segura de que tú sientes algo por mi amiga, sólo que no te has dado cuenta o no te has querido dar cuenta.
¿Que yo siento algo… por Sakura? ¿Y por qué de repente la idea no me suena tan descabellada como lo es? ¿Es que acaso Daidouji tiene razón y no me he dado cuenta? Aunque si me pongo a analizar… que me quede casi sin aire cuando la tengo demasiado cerca, no puede ser otra cosa que amor ¿verdad? Y eso de que esté pensando en ella constantemente… ¿me estaré idiotizando? Oh, no, no, no puede ser.
—Si yo te dijera que Sakura dejará Japón y no regresará nunca más, ¿Qué harías Li?
—La seguiría —respondo sin pensar y cuando sopeso mis palabras me quedo mudo. Daidouji me sonríe abiertamente y entonces entiendo lo que ella y Eriol me han querido hacer ver; Estoy en graves problemas, sin darme cuenta cómo, sin saber cuándo, me he enamorado de Sakura Kinomoto y ya no hay vuelta atrás, porque de repente, pensar en un mundo sin ella me resulta terriblemente agobiante y desolador.
(Sakura)
Me desperté cuando aún quedaba media hora de viaje, lo extraño es que cada vez que intentaba hablar con Shaoran, él me rehuía y si lo miraba directamente, agachaba la mirada, ¿Es que acaso está enojado? Quizás hice algo mal y no me di cuenta… pero que yo recuerde no he hecho nada como para provocar su enojo. Y si… ¡¿Y si descubrió que lo besé la otra noche?! ¡Mi Dios si hasta los colores se me han subido a la cabeza de tan sólo pensarlo! De seguro ya lo sabe y por eso está tan raro… ¿Qué haré?
—¿Sucede algo Sakura? —me pregunta mi amiga divertida por sabe dios qué cosa—. Te veo algo inquieta ¿Has recordado algo que te haga sentir incómoda?
Juro que Tomoyo nació con un don para leer la mente de quienes le rodean, si no ¿cómo puede ser tan precisa a la hora de acertar en algo?
—No es nada —me apresuro a responder antes de verme enredada en mis propios pensamientos—. ¡Ya falta poco! ¿Despierto a los niños Shaoran?
—¿Por qué me preguntas a mí? —dice con tono malhumorado.
—Tú eres el experto en niños se supone —me encojo de hombros—. Pero ya que no quieres responder lo haré de todas maneras.
Si está molesto que venga y me lo diga pero que no me responda de esa forma, ¡Que coraje me da! Me doy la vuelta para no mirarlo más y comienzo a sacudir a Kumiko y a Ryu suavemente para que abran los ojos, incluso Kero, el pequeño perro que Ryu lleva en una jaula, está dormido.
—No quiero levantarme aún papá —balbucea Kumiko, supongo entre sueños.
—No seas tan perezosa —dice Ryu tirando un poco de su cabello para que se despierte y el método es increíblemente efectivo, pues en cuanto lo hizo, ella se incorporó con los ojos bien abiertos
—¿Tienes que ser tan brusco para despertarme? —se queja cruzándose de brazos.
—Ah, es verdad —dice de repente Tomoyo—. Antes de llegar tenemos que saber cómo nos vamos a distribuir.
—¿A qué te refieres Tomoyo? Creo que todos caben perfec…
—No, no Sakura. Mi casa está prácticamente llena con esto del año nuevo —dice sin quitar su vista de la calzada—. Así que allí sólo se pueden quedar dos personas, como Toya se está quedando donde Yukito hay una habitación desocupada en tu casa, lo que tenemos que decidir es quién se quedará en tu casa y quienes en la mía.
—Lo más lógico sería que Shaoran se quedara con Kumiko, así que…
—¿Y separar a los niños? —me interrumpe una vez más-. Qué mente tan cruel y despiadada la tuya amiga.
—¿Intentas decir que yo me tengo que quedar en casa de Sakura y que Kumiko y Ryu se irán solos a tu casa?
—Sí —responde con toda naturalidad— No es nada tan grave, ellos son sólo unos niños y estoy segura de que ambos se aburrirán como ostras si están separados ¿verdad que tengo razón Kumiko?
Tardó en responder, de hecho me miraba a mí, luego a Shaoran y luego a Ryu, se llevó una mano a la barbilla y segundos después dijo muy animadamente.
—¡Por supuesto!
Así que así lo hicimos. Cuando llegamos a Tomoeda, mi amiga ni siquiera se quiso bajar para saludar a mi padre argumentando que estaba horriblemente cansada y que lo único que quería era llegar pronto a casa, así que en cuanto bajamos nuestras maletas, desapareció calle abajo. Suspirando resignada, saco de mi bolsillo derecho el juego de llaves y abro la reja.
—¿Pasas o te quedas ahí? —digo aún resentida por la manera en que me evadía. Me mira con reproche y entonces entra. Llamamos a la puerta tres veces sin resultados, así que medio asustada porque a mi padre podría haberle sucedido algo, abro con mis llaves.
Caminamos hasta la cocina en donde encontré un papel pegado con un magneto al refrigerador, la notita era de papá y decía así:
Cariño, se me presentó algo urgente en la Universidad, volveré a eso de las siete para que vayamos a cenar en casa de Sonomi, dale mis saludos al joven Li y dile que me disculpe por no poder estar allí para recibirlos.
Abrazos de papá.
P.D.: Dejé un pastel de chocolate en la nevera por si tienen hambre.
—Papá dice que lo disculpes por no poder recibirte —le digo plegando la notita— Te quedarás en mi habitación, si Toya se entera de que alguien más usó su cuarto me mata.
—Está bien.
—Oye, no sé qué es lo que te pasa pero si tienes algo que decírmelo adelante —digo intentando poner la cara más molesta que puedo.
—No es nada —responde evitando una vez más mi mirada.
—Si tú lo dices… papá ha dejado un pastel ¿quieres un trozo?
—No, gracias —responde.
—Es de chocolate —intento convencerlo con su debilidad
—No —dice algo inseguro esta vez.
—Ah, bueno, tendré que comerme sola este delicioso pastel de bizcochos de chocolate y con una gruesa cubierta de chocolate artesanal, es una pena que no quieras comer un poco —digo poniéndolo sobre la mesa de la cocina y sacando un tenedor. Me llevo un pedazo a la boca— ¡Delicioso!
—No deberías comerlo sin el plato —arruga la frente.
—¿Quién lo dice? Vamos Shaoran, sé que te mueres por un pedazo, lo triste es que si nadie me ayuda a comerlo tendré que tirarlo porque…
—¡No! —¡Bingo! Ha caído— Bien, lo probaré, pero sólo un poco.
Siempre he dicho que las cosas dulces son las mejores para arreglarte con una persona, más aún si eso es un pastel y lo están comiendo directamente de la bandeja con un par de tenedores y sin ningún plato para servir. Hemos devorado gran parte del pastel y debo decir que apenas he podido pararme, lo mismo con Shaoran que a pesar de decir que sólo lo probaría, comió más que yo.
(Shaoran)
Bien, admito que he caído en el juego de Sakura, pero tampoco me arrepiento porque ha sido el pastel más delicioso que he probado en mi vida, además nunca había comido así como hoy, supongo que hay muchas cosas que antes no hacía y que con la llegada de Sakura me he atrevido a realizarlas.
—Tienes chocolate en la nariz —ríe y se acerca demasiado hacia donde yo estoy, pero antes de que aproxime su mano a mi cara, la tomo por la muñeca instintivamente—. ¿Qué sucede Shaoran? —está sorprendida e incluso puedo ver algo de temor en su expresión.
—¡¿Qué sucede aquí?! —la suelto y me giro para ver quién ha gritado así. Es un hombre moreno, tan alto como yo y no es necesario ser un genio para saber que está furioso— ¡¿Quién eres tú y por qué tenías sujeta a mi hermana así?!
Con que éste es el hermano celoso del que me habló Tomoyo, supongo que deberé tener cuidado con este sujeto de ahora en adelante porque de no ser porque otro tipo lo está sujetando de los brazos, ya se habría abalanzado contra mí.
.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.:.
Notas de Kitty: Pobre Shaoran! Conoció a Toya, ¡auch! Que complicado con los hermanos celosos ¿verdad? Bueno para que vean que definitivamente volví xD actualicé sin demorarme ni un día más :D Ahora ya no les tengo que pedir disculpas por dejarlos colgados tanto tiempo :D A todo esto, creo que no les he contado pero me fue excelente en la prueba esa que tenía que dar :D así que el próximo año empiezo a estudiar fonoaudiología en la universidad :D soy tan feliz como una lombriz! Bueno muchíiiiiiiiiiiiiiiiiisimas gracias por sus reviews, me han hecho llegar a 100! Y no saben cuan emocionada estoy de que les guste mi historia…
Sus reviews los respondí en privado y los que son sin cuenta están en mi perfil :D así que ahí pueden leer las respuestas, muchas gracias por comentar el capítulo pasado a:
Lfanycka, sakurakyoyama24, Saku-Chan SSF, LMUndine, Angel Zafiro, PRISGPE, Haruko Hinako, amatista1986, hoshiharu, NithaF, cainat06, angie-badgirl, Gabita_evans, Isabel, Twins CyJ y Sayuri Noa.
Y ya que se me olvidó agregarlo en la nota del capi anterior: Un muy feliz año nuevo para todos! Joajoa (lo lamento, me paso de olvidadiza a veces) y que todooos sus deseos se hagan realidad :D en fin, cuídense mucho y estaré esperando ansiosa sus reviews :D
Besos!
