Hola mis niños hermosos! aqui esta de nuevo su desgraciada autora dejándolos en suspenso u.u pero I COME BACK! y para los que dudan de mis regresos, dejen de hacerlo ¬¬´jamás me iré, bueno si muero por eso ya no es culpa mia :c jajaja esperemos que eso no pase pronto.

Esta vez debo agradecer a muchas personitas que estuvieron detrás de mí para que actualizara u.u hay una chica que acabo de conocer que diario me pedia conti, y me escribía y todo, muchas gracias a esa linda niña que logro su cometido !Les traigo conti! y gracias igual a una bella amiga que tengo, que igual me andaba pisando los talones para que subiera conti, en fin, ya esta aquí!

Es un capítulo exteeensooo... espero que les guste, no se que tal me quedo, pero me gustaría saberlo asi que... y si me dejan un bello review?! por favor! solo eso pido, un pequeño y bonito review! es mucho pedir? :c


Capítulo 8: !Kyubis vs Taka!

-¡Buen tiro Naruto!- exclamo eufórico el entrenador, el rubio tan solo hizo un gesto afirmativo ante su halago mientras hacia uso de su modestia. -¡Listo muchachos! ¡Termino el entrenamiento! ¡Acérquense necesito decirles algo…!- exclamo Asuma. Los muchachos hicieron lo solicitado –Naruto tu… siéntate- El rubio hizo un gesto de confusión pero termino accediendo. –Muchachos…- murmuro asuma mientras prendía su noveno cigarrillo del día, inhalo el tabaco y echo una nube de humo –Chicos…- volvió a probar su cigarrillo -este sábado tendremos partido con la preparatoria Yokohama… - Asuma solo vio por el rabillo de sus ojos marrones como el rubio se estremeció y noto como sus ojos azules cambiaron de brillo de uno tranquilo a uno duro… el resto del equipo se altero bastante, todos bien sabían que esa preparatoria tenía la fama de tener puros niños ricos pero no solo eso… si no que también… jugaban bien el futbol. -¡Nos vemos en la cancha de la escuela Yokohama el sábado a las nueve de la mañana en punto!- Exclamo efusivo el maestro, de pronto giro la mirada -¡Naruto!- el rubio alzó el semblante mientras escapaba de sus pensamientos -¡No llegues tarde!- le grito, y era irónico porque sabía que en esta ocasión no llegaría tarde… ni porque lo atropellase una estampida de elefantes.

-¡No me gusta dejar esperando a mis rivales…!- Le sonrió mientras se ponía de pie y caminaba hasta la salida con la sonrisa de victoria dibujada en su semblante azul.

Asuma solo sonrió satisfecho mientras pensaba –en verdad que eres especial Namikaze Naruto…- luego probo su cigarrillo una vez más.

-Apenas es lunes…- se murmuro al subir a su auto –tengo una semana para convencerla…- se dijo mientras arrancaba y comenzaba a reflexionar a cerca de la situación que pronto enfrentaría, no importaba que tuviera una semana o el tiempo del mundo, era demasiado torpe y descuidado, sin notarlo ya era viernes… y no le había dicho a ella acerca de la situación, no la había en suavizado ¿Cómo lo tomaría? Lo más probable es que… ¡Mal!

Las cosas se pondrían difíciles… su "queridísimo bombón rosado" andaba de viaje y no regresaría nada pronto.

Entro al cubículo mientras la observaba trabajar, ya era viernes por la tarde -¡Hey Hinata!- la llamo efusivo.

-¿mmm…?- pregunto sin dirigirle la mirada.

-¡Toma esto!- exclamo al darle una caja enorme -¡Paso por ti el sábado a las ocho de la mañana, nos vemos!- le grito al querer arrancar a correr.

-¡¿Qué es esto?!- pregunto al abrir la caja.

-¡Un obsequio!- sonrió nervioso – ¡Te lo pones mañana, nos vemos!- exclamo al querer salir como rayo de ahí.

-¡Espera!- grito ella fuertemente logrando detener el apresurado vuelo del nervioso blondo.

-¿qué?- giro la mirada angustiado.

-¿Qué es esto?- le pregunto al sacar un par de zapatos de tacón de la caja.

-¡Ah! ¡Eso es… es… es...- se rasco un poco la nuca –¡ son unos zapatos altos!- sonrió poniendo cara de idiota.

- que amable por aclarármelo, ¡espera lo apunto!, ¡quizás salga en el próximo examen de Kakashi!- le aseguro con un inmenso toque de sarcasmo.

-¡ahhh!- exclamo él frustrado. -¡Mañana tenemos partido con la preparatoria Yokohama!-

La peliazul sintió que el suelo le vibro, que pronto todo su mundo se derrumbaría.

–no me digas que…- balbuceo más pálida de lo normal sintiendo como su respiración había cambiado.

-me temo que si…- le contesto.

-¿¡Pero… pero y Sakura!? – pregunto exasperada mientras tomaba asiento y comenzaba a respirar profundamente tratando de recuperar al hálito perdido por la inmensa impresión de la noticia.

El rubio miro su reloj de mano –en estos momentos esta en París, tiene una pasarela mañana, no vuelve hasta el lunes en la tarde o quizás hasta la otra semana, así que… tendrás que ser tú…- le dijo bajito.

-¡no, no puede ser! ¡Otra vez no! ¡Me rehúso!- se puso difícil la Hyuga, tomo su mochila y dejando los tacones en el escritorio tomo su dignidad y comenzó a dirigirse a la puerta.

-hey…- la tomo del brazo intentando detenerla de su apresurada salida. -¿Estás segura?- dijo al comenzar el chantaje y es que había sacado el acostumbrado sobre, su juego era fácil, sabia que no diría que no, ¡no podía! Con él no podía usar la palabra: ¡No! y como la deseaba emplear con él, como deseaba gritarle en la cara: ¡No! ¡Y vete al diablo! Pero… no podía, simplemente no podía porque él poseía todo el poder. Trago saliva, se mordió el labio inferior ese era un signo que usaba cuando se encontraba en apuros, bajo la mirada.

-supongo que no esta a discusión…- le contesto mientras giraba la mirada hacía otra parte. No tenía voz ni voto, su voz y su libertad estaban encerradas en la misma jaula y puestas bajo la misma llave, nadie escucharía sus gritos de ayuda ¡Nadie! Así que lo que dijera o pensara de él simplemente no importaba porque al final del día él que siempre terminaba con la bandera de victoria era: él.

-¡exacto!- le contesto él.

-entiendo…- dijo al exhalar un inmenso suspiro tan lleno de resignación y apuro. –Nos vemos mañana entonces…- profirió molesta al coger con desdén la maldita caja y tomar su mochila con la otra mano libre.

-Hinata…- balbuceo él.

-¡Mañana me explicas la situación!- le dijo con un tono de voz alto mientras caminaba a paso ligero y evitaba su mirada. ¡No quería hablar con él en esos momentos! Sentía el coraje invadir cada artería de su cuerpo, cada gota de su sangre, le frustraba el saber que estaba bajo sus garras sin la posibilidad de un: ¡NO! ella era una chica independiente y le frustraba el tener que estar bajo las órdenes de alguien, le enojaba el saber que ella era una maldita perdedora frente a él y que él siempre iba a ganarle la batalla y no importaba lo que ella hiciera, él al final, siempre le acabaría ganando.

Él solo la vio salir de ahí, sabía que ella estaba enojada, furiosa, llena de ira ¿pero que podía hacer? Tampoco era del todo culpa suya, al final si estaba viviendo un infierno era porque ella había decidido aceptar esa apuesta con él. Con ese pensamiento… partió a casa.

El día prometía ser bueno, la luz del sol entraba a su recamara anunciando el llamado de un nuevo amanecer, se levanto nervioso y comenzó a prepararse tanto física como emocionalmente para su encuentro.

Ella por su parte no pudo pegar el ojo ni un solo segundo, era demasiado el coraje como para que pasara inadvertido ante su conciliación del sueño, había decidido ponerse de pie, darse un baño tratando de con ello buscar un poco de relajación y consuelo ante su actual tortura, bajo a desayunar con su familia. Su comportamiento era el de una chica introvertida en ese momento, tímida y callada, después de comer subió a cambiarse, le frustraba la idea de tener incluso que utilizar una "exclusiva" ropa para salir con él, sentía que era como utilizar un maldito uniforme ¿y todo para que? Para ocupar el lugar una vez más de la rosadita ausente.

-no puede ser…- se quejo al sacar las prendas de la caja y ponerlas sobre su cama mientras las miraba con la debida atención que debió mirarlas una noche antes de irse a "dormir" -¡Naruto!- le grito desde el celular.

-¿Qué pasa?- pregunto él.

-¡No me voy a poner esto!- le advirtió con el tono de voz alto mientras observaba la ropa con desprecio y desaprobación.

-¡Ah vamos! ¡Dramatizas! ¡Es solo ropa! – le argumento él.

-¡Ni siquiera se le puede aplicar el concepto de ropa a esto!- se quejo furiosa.

-¡No voy a discutir, paso por ti en cuarenta minutos!- le grito para luego colgarle el teléfono.

-No… no me cuel…- demasiado tarde…. El rubio ya había colgado. –ahhh….- suspiro sin armas, ¿Qué podía hacer? Ni siquiera podía decir: me pondré esta prenda en vez de esta, no tenía ropa bonita, su ropa era fea y de pésimo gusto; incluso a ella no le gustaba del todo pero… ¿qué podía hacer? Nada, si su ropa la sacaba de tiendas en liquidación aun siendo ya de por sí económicas ella las compraba cuando las ponían en oferta, era descuento tras descuento. Sus suspiros copiosos expresaban la pesadumbre que estaba cargando. Giro la mirada a su calendario –aun faltan muchos meses….- exclamo angustiada, su desdicha era inmensa, resignada decidió ceder, se puso el "uniforme" y salio de su casa de puntillas para que su padre no la viera.

El rubio estaciono el flamante auto color rojo intenso, bajo del coche y se apoyo en él mientras la esperaba.

-¿Hinata?- le pregunto al salir por la puerta y quedarse parada frente a él con la mirada avergonzada.

-la misma…- exclamo con aires de molestia.

El rubio enmudeció, esos zapatos altos, esa falda tan corta, la blusa escotada de tirantes, el olorosamente delicioso cabello suelto, el poco brillo labial que manchaban sus labios y los accesorios le habían dejado sin habla, por eso tuvo que preguntarle su nombre… asegurarse si era ella, porque sentía que estaba frente a una modelo de verdad, el níveo color de su piel se hacía demasiado evidente con esas prendas pronunciadas, sus piernas largas y sus encantos que ocultaba se hacían demasiado evidentes. Ella enojada se jalaba la falda a cada instante deseando con esto que unos muchos centímetros de tela aparecieran misteriosamente y le cubrieran un poco más la piel expuesta.

-ahhh…- balbuceo como idiota.

-ya es tarde sabes…- le advirtió. Ella lo único que deseaba era apresurar el mal rato, que terminara de una vez para que pudiera ponerse ropa más apropiada.

-sube…- respondió después de un buen rato.

La Hyuga enojada hizo lo solicitado por él, subió al auto y él emprendió la marcha. Ni un halago, ni uno solo, él no le dijo nada de su apariencia, agradeció que no dijera nada sobre su aspecto porque pensaba que se veía ridícula así vestida, por su parte, el tan solo procuraba no perder la concentración con ella ahí sentada…

Llegaron al campo de la enorme y lujosa escuela, el blondo estaciono el auto y se bajo de prisa, ella hizo lo mismo mientras a cada paso que daba maldecía los tacones odiosos que estorbaban su antes ligero caminar.

-¡Wow!- exclamo asombrada por mirar la estructura tan maravillosa de ese colegio.

El rubio saco su maleta con sus tennis, su balón, entre otras cosas, cerro la cajuela y se volteo.

-¡Rayos!- grito enojado.

-¿Qué te paso?- pregunto ella al voltear la mirada cuando lo escucho quejarse.

-¡Mi camiseta!- grito él mostrándole el hoyo que se hizo cuando su uniforme naranja se rasgo al cerrar el auto. Ella no pudo evitar reírse de él. –No es gracioso…- le exclamo avergonzado.

-¡Lo es!- le contesto con la enorme sonrisa en la cara.

-¡¿Rayos que haré?!- se quejo mientras veía el inmenso jirón.

-¿no traes otra de repuesto?- pregunto la chica.

-¡No! ¡No traje otra!- se quejo mientras aporreaba la cabeza en el auto.

-¡Ay que tonto eres!- aprovecho para insultarlo. El solo hizo una mueca enojado. -¡ Perp tranquilo, hoy estas conmigo!- le guiño el ojo mientras abría el auto y sacaba su bulto.

Él se quedo hipnotizado un instante mientras la miraba acercarse a él. -¿Qué vas a hacer?- le pregunto con la voz ronca mientras observaba como lentamente ella se iba acercando.

-¡Tranquilo! ¡Lo coceré!- le contesto al mostrarle la aguja y sonreír confiada.

-¿¡Traes aguja e hilo!? ¡¿Qué clase de chica eres?!- le pregunto al ver que inclinaba un poco hacía él.

-¡Quédate quieto si quieres que te ayude!- le regaño.

-Esta bien…- le contesto bajito mientras sentía su corazón agitarse por la cercanía de ella -su cabello... huele tan bien- penso para luego ladear la mirada avrgonzado. -¡Auch!- se quejo él al sentir que la aguja lo pinchaba. -¡auch!- volvió a gritar. -¡Ten cuidado!- le regaño él.

- ¡Deja de quejarte!- exclamo ella irritada.

-¡aaauch!- grito él -¡ese fue al propósito!- le reclamo.

-¡Claro que lo fue!- se burlo de él -¡Es que no te callas! ¡Oh vamos es difícil hacer esto así! ¡Sería más fácil si te quietaras la camiseta!- se quejo ella al sacudir un poco su cabello por el calor.

-¡ya, ya! ¡Me la quitare! Antes de que me llenes de huecos la piel…- le reclamo él. -¡Rayos ya es tarde!- murmuro al observar su reloj de mano. Coloco los dedos en las orillas de la camiseta y lentamente se la fue subiendo, poco a poco hasta que se la saco por completo y se la entrego a ella.

La Hyuga giro la mirada inmediatamente al encontrarse con un rubio medio desnudo frente a ella, ahora le quedaba más que claro el mucho ejercicio que el hacía, lo peor es que se había quitado la playera en su cara, no pensó en las palabras que dijo al pronunciar: -¡Sería más fácil si te quitaras la camiseta!- no pensó en lo extremo que sería ese blondo ojiazul, porque había tenido el descaro de medio desnudarse frente a sus ojos perla.

-Ten…- se la entrego, ella de prisa la tomo mientras procuraba no dirigirla ni una pizca de su atención, camino de prisa y se apoyo en el auto de él mientras empezaba su labor, para colmo él parecía disfrutar de su falta de ropa, porque tenía el cinismo de pavonearse frente a ella, la Hyuga a cuestas intentaba poner toda su concentración en su tarea, pero era complicado, era difícil, arduo y dificultoso porque tan solo sentía que comenzaba a ponerse nerviosa, intranquila, sentía su corazón agitarse con un furor impresionante, sentía que había demasiado calor…

-¡Auch!- se lamento al ver que se había pinchado el dedo, él dio un respingo y giro la mirada hacía ella. La Hyuga tiro todo por el dolor y solo observo su dedo herido mientras lo apretaba y miraba la sangre fluir poco a poco con tanta destreza –tonta- balbuceo en un tono bajo, comenzó a respirar más profundo, ese pinchazo había sido una bofetada de su subconsciente, una cachetada para que entrara en razón y se concentrara en lo que estaba haciendo.

-¿Estas bien?- le pregunto al acercarse repentinamente a ella.

-si- le exclamo al ladear la mirada hacía otra parte.

-déjame ver…- le solicito mientras la tomaba de la muñeca y examinaba el dedo herido, ella al ver que miraba tan fijamente su herida quiso retirar la mano, él fue más hábil porque puso más fuerza a su coger, en ese momento sus ojos se encontraron y la tensión se hizo evidente, él dirigió su interés al dedo lastimado, coloco un semblante de preocupación, cerro los ojos con una infinita delicadeza, ella solo se alteraba mientras por su cabeza rondaban miles de cosas indescifrables a su razón, él ligeramente acerco sus labios a su dedo índice; ella sentía su hálito sobre su piel y de manera abrumadora, suave y tan dulce poso sus labios sobre el dedo malherido teniendo un especial cuidado como si se tratara de una piececita cristal que él pudiera romper por culpa de su inútil torpeza; ella se estremeció ante el contacto fortuito, quiso retroceder pero le era tan imposible y esa era porque se hallaba acorralada entre el auto y el cuerpo semidesnudo del blondo.

-vaya… linda pareja de tórtolos- exclamo una voz que no provenía de sus gargantas, ambos giraron la mirada hacía la dirección de la voz. Y se encontraron con la socarrona sonrisa de: Uchiha Sasuke. –disculpen la interrupción, supongo que estaban en medio de algo importante…- les murmuro con una voz lasciva.

Pero era cierto, al criterio de otra persona ajena a ellos dos, aparentaban estar en una situación como decirlo…. Intensa. Hinata acorralada entre el coche y el cuerpo del rubio, el blondo besando sus manos y lo peor es que la camiseta de Naruto estaba en el suelo a los pies de la ojiperla ¿y el rubial? Estaba sin camisa mientras ambos sudaban por el calor y respiraban profundo; era una situación que se podía malinterpretar con tanta facilidad y de tantas maneras diferentes.

Ella quiso protestar y explicar la situación… pero… el rubio se lo impidió. Coloco ambas manos en el coche justo a un lado del cuerpo de ella mientras le impedía la salida, mientras la acorralaba hábilmente, ladeo la cabeza y dirigió su atención al Uchiha -¿Te importaría? Estoy con mi chica…- pronuncio con una voz ronca mientras tomaba a Hinata de la barbilla y amenazaba con rozar su boca, fue extrema la cercanía, por un momento pensó que el tocaría sus labios por la manera intensa en la que le había mirado…

-¡Por supuesto! ¡No te culpo! ¡Tu novia es preciosa!- profirió eso último mientras recorría a la Hyuga con la mirada - Te veo en la cancha…- le sonrió con malicia mientras se alejaba de ellos. El Namikaze solo lo siguió con la mirada hasta que se esfumo de su vista.

-Maldito seas…- exclamo al coger su camisa y ponérsela, en esos momentos se encontraba furioso, odiaba la manera en la que él la recorría con la mirada, ¡Lo odiaba! La pobre chica tan solo estaba en un súbito shock.

Sin tiempo que perder se apresuraron a entrar a la escuela, la cual por cierto estaba bastante vacía, a lo lejos veían la cancha de futbol y a el par de equipos que comenzaba a calentar y a preparar sus estrategias para el partido.

-¡Alto!- grito una exaltada Hinata.

-¿Qué pasa?- pregunto el rubio desconcertado.

-¡¿Naruto que dirán los chicos de tu equipo cuando te vean conmigo?!- cuestiono mientras retrocedía un poco evidentemente con los ojos envueltos en un pánico tremendo.

-¡Ah! ¡Te preocupan pequeñeces!- le contesto mientras la miraba con una manera en la que le demostraba que no compartían la misma preocupación que a ella la consumía.

-¡¿Pequeñeces dices?!- reitero ofendida mientras elevaba un poco la voz.

-¡Ya hable con ellos, no te preocupes! ¡No dirán nada!- le confeso el rubio para con esto intentar apaciguar su miedo.

-¿! Y no te dijeron nada?! ¿! No te dijeron: Naruto estas idiota, teniendo novia porque tienes que fingir que tienes?!-

-¡Vamos! ¡Me conocen! ¡Saben mis razones! ¡Además ellos saben que Sakura me otorgo autorización!- le respondió evidentemente confiado.

-¡Por ti esta bien! Pero… ¿Y si alguien en la escuela se enterara? Dirán que soy una…- se quedo callada y cabizbaja.

-¿Qué? ¿Tienes miedo de que Kiba se entere?- le cuestiono enojado mientras la miraba fijamente.

-¿Kiba?- le pregunto ilusa con un semblante de confusión.

-¡Olvídalo! ¡Como sea! ¡Nadie se enterara, por mi cuenta corre!- le aseguro con ese tono de absoluta seguridad que utilizaba cuando se ponía serio, el mismo que utilizaba cuando se enojaba y exactamente el mismo que usaba cuando estaba seriamente molesto. Camino un poco dejándola atrás, pocos instantes después giro la mirada, cambio su caminar de dirección, súbitamente comenzó a acercarse a ella con unos pasos agresivos y seguros, ella se altero, él velozmente la cogió de la mano y entrelazo sus dedos, ella severamente impactada se dejo arrastrar por él, él no le dijo nada tan solo la sostuvo fuerte…

Llegaron a la cancha y su equipo del rubio grito -¡Al fin! ¡Llegas tar…- bramaron al unísono, de pronto… todos se quedaron callados al observar con curiosidad a la chica que tenía cogido de la mano, el rubio soltó a la Hyuga, se acerco demasiado a ella y le explico con detalle las instrucciones:

-en esta ocasión… necesito que seas más efusiva- le susurro al oído de una manera tan terriblemente abrumadora.

-¡Maldición!- pensó la Hyuga. Cuando él se metía en su papel, iba con ¡Todo! Se ponía de meloso, de cautivador, de misterioso, cuando entraba en su papel de: "novio" Namikaze Naruto cambiaba completamente, se transformaba en todo un seductor.

La ojiperla retrocedió un poco al ver la extrema cercanía de él hacía ella, él la tomo por la cintura y se acerco a ella impidiendo su seguro escape, estaba tan perturbada que no supo como reaccionar, de pronto… y de manera inesperada la tomo del mentón mientras veía sus ojos empapados de un pánico bastante evidente.

-Tranquila…- le balbuceo mientras se acercaba más a ella y sentía su agitada respiración sobre su pecho.

-¡Naruto!- le gritaron, entonces él entro en razón. Despabilo un instante, soltó a la Hyuga, retrocedió un poco y bajo la mirada avergonzado.

-¡Solo quédate aquí!- le pidió mientras corría hacía su equipo.

-¡¿Qué rayos fue eso?!- se pregunto al rozar su mejilla justo donde él la había acariciado, sacudió la cabeza y lo maldijo como acostumbraba a hacerlo.

-¡Siento el retraso!- se rasco la nuca nervioso.

-¡Hermano! ¡¿Esa chica es Hinata Hyuga!? ¡¿La misma Hinata Hyuga?!- pregunto Rock Lee impresionado.

-si ¿por qué?- pregunto sin entender. ¡Todos se exaltaron!

-Lo tuyo con ella es solo actuación ¿no es así? – cuestiono Sai mientras miraba fijamente al rubio.

Naruto callo un eterno breve instante -¿actuación?- balbuceo confuso.

-¡Si, actuación!- reitero el chico.

-mmm…- dudo un instante, sin caber que contestar –supongo que si…- respondió.

-¿! Entonces no te molesta si la invito a salir, cierto?!- pregunto directamente Sai.

-¡Hey, Hey, Hey! ¡No te estés pasando Sai!- se quejo Rock Lee. -¡Yo la invitare primero!- le grito.

-¡No! ¡Yo!- exclamo Chouji entrando a la pelea.

-¡Nada más porque todo esto es muy problemático si no hasta yo la invitaría a salir!- comento Shikamaru mientras se rascaba la nuca.

-¡Cálmense!- grito furioso el rubio al ver que sus amigos tenían alborotadas las hormonas. –¡Déjenla en paz!- clamo encolerizado.

-¡Oh vamos Naruto! ¡No puedes negar que la niña esta preciosa! ¡Además tú tienes novia!- dijo Sai mientras posaba un brazo sobre el hombro del rubio y le señalaba a la chica que estaba sentada en las gradas -¡Mírala nada más! ¡Esta hermosa!-

-muy bella- Exclamo Rock Lee embelesado.

-¡Preciosísima!- añadió Chouji cautivado.

-no puedo negarlo…- balbuceo Shikamaru.

El blondo guardo silencio mientras la observaba desde lejos y la veía discutir con el viento que estaba haciendo nudos de su cabello con su furor inesperado. Sacudió la cabeza saliendo de su trance y dijo:

-¡Aléjense de ella! ¡O se las verán conmigo! ¡Y saben como me pongo cuando me enojo!- les grito a todos sus amigos mientras se alejaba y se iba corriendo hacía ella.

-¿!Qué pasa Naruto!?- pregunto la chica al ver que venía corriendo con una velocidad impresionante hacía sí, sin preguntarle la cogió de la muñeca y la saco de ahí. -¿!Qué haces?!- pregunto exaltada al sentir que le estaba lastimando la muñeca, de pronto el rubial se detuvo, y de un arrebato desenfrenado la empujo hacía la pared mientras la acorralaba y la miraba fijamente a los ojos.

-¡Maldición!- esa frase retumbo en su mente. -¡Ponte esto!- le exigió al darle su chaqueta.

-¿! Qué?!- pregunto al entrar en un estado de estupefacción.

-¡Ponte esto! ¡Rápido! ¡Es una orden!- le regaño de manera agresiva.

Ella se asusto ante sus gritos de protesta –esta bien…- exclamo al coger la chaqueta. -cómo si pudiera negarme…- balbuceo en un tono bajo de molestia.

Después de esa escenita de locura que le armo, regreso a la cancha con una mirada profunda y seria, se le notaba enojado e intranquilo.

El Uchiha le echaba miraditas retadoras al rubio, miradas llenas de mofa y descaro: lo estaba provocando.

-¡Maldición que empiece el partido!- le grito a Asuma.

-¡Contrólate Naruto! ¡No pierdas el control!- lo sermoneó. -¡Sasuke Uchiha esta tranquilo! ¡Intenta hacer lo mismo si no quieres perder frente a él!-

Decidió ganar compostura y mejor cerro la boca mientras se retorcía en su cólera en silencio, sentía la sangre hervirle, apretó los puños y frunció el ceño enojado y decidido.

-¡Rayos! ¡Me da miedo cuando Naruto se pone así!- profesó Sai asustado.

-¡A mí igual!- contesto Chouji al mirarlo. Bastaba con ver sus ojos para saber que estaba librando una batalla interna con su alma. Los cuatro chicos miraban al rubio, quien de pronto giro la mirada mientras los sorprendía espiándolo. Camino hacía ellos con su aura demoníaca que tanto lo caracterizaba cuando cruzaba miradas con el Uchiha.

-¡Maldición! ¡Ahí viene!- anuncio Chouji aterrado.

-¡Eres el más grande y el más miedoso!- se burlo Shikamaru entre dientes.

-¡No podemos perder!- anuncio el rubio mientras se paraba frente a todo el equipo -¡Somos más hábiles que ellos!- les aseguro con su tono de líder y es que después de todo, él era el capitán del equipo.

-¡Oh vamos Naruto, no venimos a perder!- exclamo sonriente Shikamaru.

-¡Bien dicho!- sonrió el rubio.

-¡Sí! ¡No venimos a perder!- gritaron todos al unísono haciendo crecer su emoción.

-¡Qué empiece el juego!- exclamo el rubio con una sonrisa llena de victoria y seguridad.

El partido comenzó, todos habían entrado a la cancha con una inmensa seguridad, seguridad que les transmitía el rubio, confianza y convicción que se reflejaban en su semblante; tenía la sonrisa de un triunfador y el alma de un guerrero, no podía evitar dejar todo en cada pase que daba, en cada trecho que corría, en cada patada que daba. Su corazón latía agitado al sentir tanta emoción, estaba disfrutando de sobremanera la batalla que estaba teniendo con el mayor y único de sus rivales, porque Sasuke era el único hombre al que no había podido vencer, al menos, hasta ahora…

El juego estaba demasiado interesante, Hinata estaba estupefacta, ese no era el Naruto imbécil que ella conocía, ¡No era él! ¡No podía serlo! Lo miraba y decía: -no puede ser él…- su mirada era diferente, su concentración era absoluta, su confianza era inmensa. La chica se compadecía del balón cuando chocaba con el poderoso golpe el Namikaze, la pateaba con todo; estaba demasiado asombrada –mañana le dolerá el empeine- pensó ella al ver con detenimiento cada feroz pase -¡Es muy rápido!- argumento sorprendida –no por nada es el capitán del equipo…- balbuceo con resolución mientras lo observaba, estaba impactada ¿que podía hacer? Se sintió demasiado estúpida, ¡jamás lo había visto así! ¡¿Tan grandes eran sus deseos de vencer a Sasuke Uchiha?! Se sintió tonta –supongo que a él si lo consideras un rival digno de ti- argumento melancólica mientras lo contemplaba jugar con tanta pasión desenfrenada.

-¡Qué estúpida! ¡Yo jamás seré rival para ti!- se quejo internamente. Jugaba con un delirio indescriptible, con un esmero tremendo, con una vehemencia absoluta, era hábil demasiado hábil tanto que Hinata no podía discernir quien era mejor si él o Sasuke Uchiha. –Es extraño…- balbuceo mientras lo observaba con detenimiento. –su cabello…- comento en silencio – ¿acaso… brilla? Y la sonrisa en su rostro… demuestra demasiada satisfacción… nunca lo había visto así…- comentó mientras lo seguía con la mirada. No importaba lo mucho que corriera, pareciera que no se agotaba, que sus pulmones no necesitaban de oxígeno, que sus músculos no se extenuaban con el ácido láctico –es todo un guerrero…- sonrió satisfecha.

El blondo ojiazul estaba disfrutando seriamente de ese encuentro con Sasuke Uchiha, sentía la adrenalina invadir sus venas y correr por toda la ruta de su torrente sanguíneo, sentía el corazón palpitarle excitado, estaba cansado… lo estaba, pero parecía no importarle nada, parecía valerle que al día siguiente le dolería el cuerpo como nunca, no era importante, el valor del dolor físico no era importante para él sabiendo que a la vuelta de la esquina podría tener la mejor de las victorias frente al chico de ojos oscuros, sus miradas se cruzaban y solo echaban fuego, solo disparaban rayos, pero parecía que sabía lo que estaban pensando con cada mirada, incluso llegaron a sonreírse… quizás una sonrisa retadora… quizás por un momento ambos habían olvidado sus prejuicios y habían mandado al caño su maldito orgullo cegador, porque por un momento habían olvidado el porque de esa batalla que estaban disfrutando… y es que quizás tan solo quizás se dejaron transportar por alguno de esos aires pasados… por alguna de esas brisas de recuerdos y de pronto se sintieron introducir en un dulce recuerdo de su niñez, cuando ambos eran los mejores amigos, cuando antes ellos dos eran la clara muestra de la más bella de las amistades entre dos niños, entre dos seres humanos… quizás se dejaron empapar por el melodioso recuerdo de alguna de esas tardes que compartieron hace tantos años, tarde en la que ambos se la pasaban invirtiendo el tiempo entre: risas, diversión y un partido de futbol, recuerdo que se quedaba impregnado entre un balón de futbol y sus semblantes sonrientes. Que hermosos momentos habían compartido juntos, esa evocación era como una cálida brisa de aire fresco que tan solo purificaba sus pulmones, pulmones que en esos momentos se ahogaban por un poco de aire.

Aún disfrutando el juego por ambos chicos, la intensidad de sus golpes no disminuía en lo más absoluto, seguían pateando con un vigor impresionante y cabeceando de la misma manera al pobre balón.

De pronto un ruido odioso sonó, sacándolos a ambos de su infantil recuerdo y de pronto sintieron el azote de la realidad estamparse contra sus rostros.

-¡Termino el primer tiempo!- señaló el arbitro.

Fue como un golpe de agua fría para ambos, salieron de su trance para regresar al mundo normal, para retornar a la realidad… a la cruda realidad en la que su amistad fue intercambiada por el agridulce sabor de ser rivales de toda la vida.

El rubio dejo de correr como idiota y detuvo su carrera, ni cuenta se había dado de que el primer tiempo ya había transcurrido, camino y le dirigió una mirada a Sasuke, éste le sonrió y luego lo ignoro, el rubio también sonreía.

Se acerco a la banca y tan solo veía a todos sus compañeros extasiados y agotados por el partido, él estaba como si nada, como si acabara de salir de una fresca ducha.

-¿Estás bien Naruto?- pregunto Asuma.

-Si, ¿por qué?- con la duda evidente embargando su cabeza.

-¡Hombre! ¡Pateas el balón demasiado fuerte!- regaño Asuma.

-¡Lo siento se me paso la mano!- rió mientras se rascaba la nuca.

Todos hicieron un gesto desaprobatorio mientras pensaban en lo muy desenfrenado que era.

-Naruto… ponte serio- lo regaño su maestro –ya termino el primer tiempo y el marcador esta cero a cero ¿Quieres ganar o no?- le pregunto fijamente a los ojos.

-entiendo…- exclamo el rubio.

El segundo tiempo había comenzado y ahora las cosas estaban diferentes, ahora sus miradas eran de rivales. Era tan difícil meter un gol en la portería del equipo de Sasuke, el rubio a cada instante hacía muecas frustrado, a cada momento, pero disfrutaba ver que Sasuke hacía las mismas muecas al verse frustrado en su intento por conseguir un gol de victoria.

El tiempo transcurría y ambos equipos seguían empatados cero a cero. ¡Faltaba poco para terminar el partido! Todos se estaban poniendo un poco agresivos por la desesperación de obtener un maldito gol de victoria.

-¡maldición!- balbuceaba el rubio, Shikamaru, Chouji, Rock Lee, Sai, Sasuke y todo su equipo. Veían el reloj del tablero: solo faltaban diez minutos a lo mucho y ni un solo gol, ni uno solo.

Estaban cansados y sedientos de una maldita victoria, de un maldito gol, no les importaba incluso si el otro equipo por un golpe de estupidez cometían auto gol, lo único que deseaban era ganar, de pronto… el rubio se las había ingeniado astutamente para soslayar a los defensas del equipo contrario, corría como endemoniado mientras se acercaba a la portería con una inmensa llama de sed de victoria, nada lo iba a detener, nada.

-¡Maldición que rápido es!- se quejo Sasuke al correr detrás de él. No por nada había adquirido el apodo de: "El rayo amarillo" ese cabello rubio tampoco era de a gratis.

-¡Corre Naruto!- gritaban todos mientras lo miraban aproximarse a la portería con tanta destreza, sentía que su corazón le marcaba cada momento con su latir. ¡Toda la tribuna se puso de pie impactada! ¡Ese sería un estupendo gol de victoria! El rubio solo corría mientras sentía el tiempo eterno y la portería tan lejana.

Sasuke Uchiha comenzaba a desesperarse, corría y corría pero sentía que no lo iba a poder detener -¡Maldición!- farfullaba entre dientes al ver frente a él la bienvenida de la derrota.

¡Estaba frente a la portería! ¡Era su momento y sin pensador disparo! ¡Fue tan detonante el golpe de su empeine que cerro los ojos!

En ese preciso instante Suigetsu se barrio por el suelo queriendo impedir la patada del rubio… cosa que consiguió, pero no lo midió bien, fue tan grande su desesperación que le había propinado un buen golpe al rubio en la tibia.

-¡Ah!- grito el rubio al sentir el dolor palpitar en su pierna, fue tan fuerte el pesar que cayo al suelo mientras respiraba profundo y rápido, mientras sostenía la pierna herida.

-¡Maldición!- gritaron todos para luego correr a socorrer al rubio, esa había sido una clara falta, falta que el maldito arbitro no quería admitir creyendo con mucha razón que el rubio tan solo era muy payaso.

Asuma le gritaba al maldito arbitro mientras este marcaba que el partido había cesado, sin oportunidad de tiempo extra y de penal por la muy evidente falta.

-¡Eso fue una clara falta!- exclamo la Hyuga al acercarse enojada al maldito arbitro aparentemente comprado.

-¡Por favor señorita, no se meta!- le pidió el árbitro mientras la ignoraba.

-¡¿Qué no me meta dice?! ¡No me metería si hiciera bien su trabajo! ¡Ese chico cometió una muy evidente falta!- grito señalando a Suigetso.

-¿soy yo o una linda chica me esta señalando?- le pregunto Suigetsu a Juugo mientras ambos miraban a la Hyuga embelesados.

-si, una chica linda te esta señalando pero no en la situación que tu quisieras- se burlo de él.

-¡Por favor señorita, vaya a sentarse!- regaño el árbitro mientras se frotaba la sien.

-¡No! ¡Por qué es injusto que hayan lastimado a Naruto y que usted no amerite una falta a ese chico de ahí!- se quejo molesta mientras hacía todo un revuelto.

-¡Bueno y dígame: ¡¿Quién rayos es usted?!- le grito el árbitro.

-¿Que quien soy dice? Bueno yo…- giro la mirada y vio a Sasuke, a su equipo, al equipo de Naruto y a Naruto quien la miraba con los ojos impactados y con el semblante de cómplice.

-pues yo… yo…- balbuceo, mientras pensaba, entretanto se ponía nerviosa –Me voy a odiar por esto- resonó en su mente, mientras apretaba los ojos y golpeaba sus pensamientos, todos le prestaron absoluta atención a lo que iba a salir de sus dulces labios, el rubio trago saliva mientras se estresaba ante su silencio que se le antojaba eterno -Yo…- balbuceo con miedo -¡Yo soy la novia de Naruto Namikaze! ¡El joven al que acaban de herir!- grito mientras cerraba los ojos y señalaba al rubio el cual se estremeció al escuchar tan inmensa confesión salir de boca de ella, sus ojos azules se sobresaltaron de sobremanera y no pudo evitar detener el color granate que de pronto invadió sus mejillas.

¡Todos quedaron impactados por tan abierta declaración! Declaración que había gritado frente a toda la gente ahí presente.

La Hyuga quedo roja y bajo la mirada llena de una irremediable vergüenza mientras se repetía: -¡Estúpida, estúpida, estúpida!- una y otra vez por segundo, por minuto…

-¡Vaya Naruto! ¡Tú linda novia entro a defenderte!- se burlo Suigetsu de él, el rubio solo lo fulmino con la mirada, con una de esas miradas con las que te apuñalan el alma y ese fue un claro: ¡Cállate que me las vas a pagar por esto! No necesitaba gritárselo porque el chico de cabello gris lo había entendido claramente que su silencio era el mejor de las amenazas el chico entonces sintió pena por sí mismo.

El árbitro sin embargo, ignoro a la pobre Hyuga y continúo en su convicción de: empate. El juego había cesado en empate, dejando a los dos equipos frustrados al de Sasuke con un: por poquito y perdemos, al de Naruto con un: ¡Maldición! ¡Casi ganamos! Y a un rubio mal herido.

-¡Estoy bien!- grito al ponerse de pie, mientras se hacía al valiente y se aguantaba el dolor.

Los jugadores de ambos equipos se saludaron por mera cortesía y cuando la mano del rubio choco con la del Uchiha le mando una mirada con una nueva propuesta para conseguir la revancha, el Uchiha esbozo una media sonrisa mientras aceptaba su próximo reto con el Namikaze.

En su mirada el rubio había visto muchas cosas, sabía Sasuke Uchiha que había corrido con una maldita suerte, pero que a la próxima no correría con la misma buena suerte que esta ocasión, sabía Sasuke que ese era un seguro gol de victoria, que detrás de ese empate disfrazado había una victoria segura por parte del rubio.

Se despidieron y salieron de la cancha.

-¿Seguro que estas bien?- pregunto Rock Lee

-¡Ja! ¡Claro que si! ¡Esta lesión no es nada!- se carcajeo.

-¡¿Seguro!?- volvió a preguntar el muy preocupado Rock Lee por su amigo.

-¡Oh vamos Rock Lee! ¡Cómo si ese golpe pudiera pararme!- se volvió a carcajear el rubio lleno de seguridad.

-¡Rock Lee, Naruto no esta nada bien, pero es demasiado terco para admitirlo, sabes como es!- le regaño Shikamaru. ¡Maldición! Ese Nara tenía tanta razón, que el rubio no lo pudo negar. –Ya no te preocupes, esta con Hinata…- exclamo el chico haciendo que la ojiperla de un respingo súbito. -¿Verdad Hinata?- pregunto Shikamaru.

-ahhh… estode… si- contesto mientras trataba de ordenar sus ideas.

Todos se despidieron y se fueron, el rubio al ver que sus amigos se habían alejado ya después de haberse despedido de ellos, comenzó a cogear y mostro su debilidad frente a la Hyuga.

-¡Naruto!- exclamo Hinata al verlo herido.

-¡Estoy bien!- grito mientras con una sonrisa disimulaba el dolor, el rubio se apoyo en el auto y lo abrió deprisa. -¡Entra!- le pidió a la Hyuga.

-¡Pero no estas bien para manejar!- le regaño

-¡Oh vamos! ¡Exageras!- le sonrió sosteniendo su sonrisa forzada.

-pero Naruto…- balbuceo al verlo esforzarse.

-¡Estoy bien! ¡Enserio!- le guiño el ojo para luego arrancar, mientras se mordía el labio aguantándose el dolor y con el semblante lleno de frustración, giro la mirada y vio a una callada Hinata llena de preocupación –yo…- balbuceo el rubio llamando su atención –gracias por lo que hiciste…- le sonrió.

-ahhh… no fue nada- sonrió ella –tan solo odio las injusticias- confesó rompiendo el corazón del rubio.

-¡Claro eso fue una clara injusticia!- se quejo el rubio sonriente, tratando de disimular su decepción por el anterior comentario de la chica, decidió mejor sacudir su cabeza sacando esos pensamientos de su mente.

-¡Si lo fue!- grito ella molesta.

-¡Como sea!- dijo el rubio –gracias Hinata- le sonrió mientras le dedicaba un momento de su atención.

-de nada…- balbuceo ella mientras giraba la mirada a otra parte.

El rubio permaneció callado un eterno instante, en su mente tan solo retumbaba un maldito cuestionamiento que lo estaba consumiendo y era: -fuera de que Hinata intervino a la cancha ya sea por una injusticia o no, ¿será… será... será que… será que Sakura hubiera hecho lo mismo por mí? – le asustaba contestarse esa pregunta y le aterraba la respuesta, el rubio mantenía una mirada de inmensa preocupación y de dolor en su semblante zafiro, La Hyuga podía casi adivinar aquello que le afligía el alma.

-Estoy segura…- balbuceo llamando su atención, mientras lo obligaba a salir de sus pensamientos –estoy segura de que Sakura no hubiera hecho lo mismo que yo- le balbuceo al rubio mientras este le dirigía la mirada –Ella sin duda alguna hubiera golpeado al árbitro y exigido que aceptara ese gol para luego golpear al chico que te hirió y a todo el equipo de Uchiha Sasuke, por que así es ella- sonrió la ojiperla -lo puedo asegurar por mi alma- le propuso sonriente mientras intentaba consolar el alma de él.

El blondo sonrió alegre al escuchar la resolución de la Hyuga al cuestionamiento que le estaba quemando el alma con punzadas de fuego al rojo vivo. –sin duda alguna…- agradeció el rubio a esa chica Hyuga por salvar su alma de sus pensamientos.

Hinata tan solo giro la mirada de los alegres ojos del rubio y es que nunca se le había hecho bien eso de mentir.

La Hyuga se escandalizo un poco al ver que habían llegado a la mansión Namikaze y que ahora el rubio estaba entrando por la reja principal.

-Tranquila, esto no es un secuestro- le aseguro –pero sé que no quieres regresar a casa vestida así, veía como a cada rato te relajabas la falta mientras la maldecías y veía como caminabas con esos tacones, se que no quieres que nadie más te vea así- ella sonrojo ante esa confesión, quizás él la observaba demasiado…

Ella bajo la mirada ¡Claro que no quería que nadie la ve así! ¡Se sentía tan ridícula! El rubio se bajo del auto con absoluta dificultad, ella se bajo de prisa y lo ayudo a sostenerse mientras sentía la cercanía de su cuerpo.

-gracias- dijo él mientras se dejaba ayudar. -¿¡Rayos porque mi habitación tiene que estar tan lejos!?- se quejo mientras caminaban por los inmenso pasillos de la mansión.

-¡Deja de quejarte!- le dijo ella mientras le sonreía.

Llegaron y con dificultad él abrió la puerta de su recamara para luego introducirse en ella y recortarse en su cama.

-¡Rayos!- grito el al ver el inmenso moretón que le había déjalo la herida.

-¡Eres demasiado necio!- lo regaño ella con su semblante lleno de preocupación.

-¡Ah vamos, esto no es nada!- sonrió mientras aguantaba el dolor como un verdadero héroe de guerra.

Ella molesta salió de la habitación, al poco rato regreso con una bolsa de hielo y con un botiquín de primeros auxilios que le había dado Hans (el mayordomo)

-Pensé que te fuiste a cambiar- argumento él. Ella no le contesto, tan solo se acerco al rubio se inclino provocando que él se alarmara súbitamente ante su excesiva cercanía, le quito él zapato y miro su herida, estaba demasiado enojada como para dirigirle la mirada, él se quedo embelesado por la chica que tenía enfrente, aquella muchacha que mantenía la mirada entre seria, molesta y tan llena de una irremediable preocupación, él mejor ladeo el semblante a otra parte que no fuera ella mientras tragaba saliva, el silencio era incómodo y le estresaba saber que estaban solos en su habitación –quizás si sea linda…- pensó mientras la miraba por el rabillo, mientras observaba como estaba seriamente metida en su labor - quizás sea demasiado lind..- sus pensamientos fueron interrumpidos. –¡Auch!- grito él al sentir que ella era brusca con su herida. -¡Tranquila! ¡No abuses de mi vulnerabilidad en estos momentos!- le pidió mientras la hacía reír.

-¡Cállate héroe de guerra!- exclamo ella sonriente.

-¿Héroe? No… los héroes ganan guerras, no las pierden- sonrió melancólico mientras bajaba la mirada.

Ella noto la tristeza en su semblante azul, a esos ojos zafiro no le iba bien lo opaco de la melancolía, nada bien –sabes… los héroes pierden batallas- le dijo seria –pero al final… ganan guerras- alzo la mirada y le sonrió mientras seguía apoyando el hielo en su pierna amoratonada.

-¡Tienes razón!- exclamo él emocionado.

-no sé para Sasuke Uchiha, no sé para Asuma, no sé para el desgraciado árbitro, menos para tú equipo pero al menos para mí… hoy ganaste este partido y para mí tienes una corona de laurel en la cabeza- exclamo sonriente mientras hacía que él irremediablemente se sonrojara.

-gracias Hinata, es bueno para mí saber que al menos tú me crees un ganador- bajo la mirada el rubio, estaba sonrojado.

Fue cuidadosa al curarlo, limpio la herida ensangrentada, la desinfecto con alcohol mientras disfrutaba el sufrimiento del rubio. -¡Lo estas disfrutando!- grito alarmado mientras se aguantaba el dolor.

-noooo… como crees…- argumento ella con un inmenso sarcasmo.

Luego le puso un poco de pomada para bajarle la hinchazón y al final lo vendo y le dijo: -¡Has el favor de no ser taaan terco y cuida esa herida! ¿! Quieres?!- él solo le sonrió travieso.

-¿por qué haces esto? No te lo ordené- le pregunto mientras la veía terminar con su labor, labor que había hecho con un infinito cuidado, con una infinita delicadeza.

-ya lo sé- le dijo ella mientras guardaba las cosas y procuraba no mirarlo a los ojos. –Es que soy una buena persona, no te creas especial- le sonrió. –Tan solo sentí pena por ti- se burlo de él.

-clarooo…- sonrió él rubio al recostarse después de haber tomado un antiinflamatorio, se recostó y sin darse cuenta se quedo dormido la chica solo escucho que él suavemente balbuceo entre sueños un: -gra…cias Hi…nata- ella lo noto, lo arropo y tan solo sonrió.

-de nada, buenas noches campeón- balbuceó al salir de la habitación y cerrar la puerta después de apagar las luces…


¿Qué les parecio? ¿les gusto? lo siento, no soy muy buena con los partidos de futbol :c no se como me quedo aquello del partido, supongo que pesimo xD perdonenme mis niños, soy pésima con el futbol u.u quizas no debi pisar esos campos si no los domino u.u espero me concedan su perdón :c, disculpen mis faltas de ortografía :( también sé que son pésimas :c espero que el capitulo les haya gustado :c hice mi mayor esfuerzo lo juro u.u en fin, ustedes son los que deciden al final :c

Pero por lo más sagrado de este mundo! dejenme un review! de que manera se los tengo que pedir!? dejenme un review! no importa si es breve o chiquito :C

nos vemos en la próxima mis niños... los amo ;)

att: Sunako