Capitulo 8

Pues resulta que nos cancelaron el programa, sí, así como lo leen, mis queridas lectoras y amigas… La cosa es que, bueno, era más lo que la productora estaba gastando que lo que estaba ganando, por eso, y después de aclarar que no había sido Diamante el que se había robado la copia del cristal de plata, nos cancelaron el programa… Fue muy triste para mí no poder seguir con el programa porque, bueno, es que las cartas que llegaban al estudio, las que alcanzaba a leer, eran buenísimas, ¡muy divertidas! Por ejemplo, en una que leí, estaban demandando a Saitama, el supuesto "sensei" de Genos, por calvo. ¿Ah, ustedes pueden creerlo? Pobrecito Saitama, nadie tiene la culpa de quedarse calvo de un momento a otro, que él, y su calvicie, asustaran e hicieran llorar a la hija de Nagisa y Tomoya, actores de "Clannad", pues no era su culpa. Leí muchas, muchas cosas raras y absurdas pero, bueno, así es la vida, a veces se gana, y en otras ocasiones (por no decir que en muchas) se pierde, como lo fue en esa ocasión…

Pero como me imagino que ustedes quedaron con la curiosidad de saber qué pasó con la copia del cristal de plata y toda esa gente, pues les voy a contar porque ese día, ese día me reí más que nunca. Resulta que cuando volvimos del receso…

— Bueno, retomemos entonces.

— Gracias reina y, mira tú, ¿alguna vez has escuchado que nadie sabe para quién trabaja?

Asentí.

— Bueno, gracias al receso que nos diste, pude conseguir una prueba que demuestra que Beryl no tuvo nada que ver con la desaparición de la copia del cristal de plata; aunque al que sí perjudica, y mucho, es aquí al ilustre señor Black…

— Oye, oye, — lo miró Diamante pálido, muy asustado— ¡¿Qué?! No, yo no tuve nada que ver con eso y no sé de dónde te estas sacando que yo…

— ¿Sí? ¿Seguro?

Lo miró con una gran sonrisa de satisfacción en aquellos delgados labios…

— ¿Qué tan seguro estas de eso, muchacho? ¿Serias capaz de apostar? ¿Tan seguro estas de tu "inocencia"?

— ¡Pero claro que sí, con un demonio! — Se ofuscó Diamante y Vegeta llegó en un segundo a detenerlo porque se le quería ir encima al elegante y bien vestido gran sabio— ¡Eres un mentiroso! ¡Tú con tal de que esa mujer te lo…!

— ¡Orden, orden!— Pedí yo golpeando mi martillito sobre la mesa— Orden y, a ver, gran sabio, ¿a ver la prueba que demuestra la inocencia de Beryl?

El gran sabio salió del cubículo de Beryl, en donde se encontraba abrazándola muy cariñosamente por la cintura, y fue hasta donde yo estaba para pasarme la prueba que exoneraría a Beryl de toda culpa, de toda sospecha. El gran sabio llegó hasta mi mesa y abriendo su fino saco, me pasó un sobre, un sobre que cuando abrí, descubrí que estaba lleno de fotos.

— ¿Fotos?

— Sí, son unas fotos que le mandé a tomar a Beryl por, ya sabes, porque quería saber en qué andaba, y por favor, reina, míralas con detenimiento. — Se acercó para mostrarme específicamente una de ellas— ¿Lo ves? Mira, mira el lugar y la hora.

— Claramente se ve que es Beryl, almorzando, en la cafetería de a la una y media de la tarde, cof, cof, stalker... ¿Qué con eso, gran sabio? Recuerda que la desaparición del cristal de plata fue entre las doce y las dos de la tarde. Me da mucha pena contigo pero esto, no demuestra nada.

— No, tal vez esta fotografía no pero esta, —dijo mientras buscaba entre todas esas fotos y luego me mostraba— esta sí.

— ¡No lo puedo creer! ¡Este eres tú, Diamante!

— ¡¿Cómo?! — Hizo cara de espanto Diamante— A ver, no, muéstrenme.

En aquella fotografía se veía a Beryl mirando fijamente su celular y más al fondo, en el segundo piso, al fondo a la izquierda, a Diamante cruzando una puerta que muy claramente decía: "Acceso restringido". Todos los que hemos trabajado en sabemos que por esa puerta solo pueden pasar Yagami, o los Gremmory, nadie más que ellos…

Pues tuve que descartar a Beryl como sospechosa porque, la evidencia era clara, las fotografías (que eran muchas) mostraban claramente que Beryl no había hecho otra cosa que tomar su almuerzo, ver su celular y después ir al baño. Beryl, a diferencia de Diamante, no había pasado ni medio cerca de la puerta en donde estaba guardada la copia del cristal de plata, como momentos después nos había confirmado Yagami.

El gran sabio sonreía con satisfacción, la expresión de Beryl, que antes era de angustia, pasó a ser una muy relajada mientras que la del pobre loser for ever alone de Diamante… Era de preocupación, de pura y física preocupación porque Galaxia, acababa de llegar con un tipo que, según ella, sería su testigo.

— Explícate, Galaxia.

— Sí, mire, —dijo y lo señaló— dígale, dígale usted, Ulquiorra, porque yo sé que ella a usted sí le cree. Como usted es un tipo tan serio y tan correcto…

— Esta bien, está bien, señora Galaxia, pero que sea la última vez que me hace una cosa de estas, ¿de acuerdo?

Le dijo como es él, con esa seriedad en la mirada.

— Reina, buenas tardes, señora, cuánto tiempo sin verla.

— Ulquiorra, —uy, qué tipo tan kawaii, de verdad que por algo es modelo, es un tipo muy lindo— buenas tardes y dime, ¿tú qué haces aquí y en calidad de testigo de Galaxia?

— Sí, verás. Lo que pasa es que ella me llamó, y me pidió venir a este programa, que porque la estaban demandando por robarse una joya cuando ese día, ese día que dicen que ella y sus trabajadoras se robaron eso, trabajaron más que nunca.

— Lo siento pero no te estoy entendiendo nada. ¿Podrías ser más claro, por favor?

— Sí, vera. Ese día, yo la llamé temprano, temprano en la mañana porque, ya conoce usted la fama del: "Semilla Estelar". Conseguir cupo ahí para un evento es muy, muy difícil; y como el tonto de Ichigo todo lo deja para última hora… Pues, bueno, tuve mucha suerte de que me atendiera directamente Galaxia y no una de sus encargadas.

— Aja, ¿y entonces? ¿Qué pasó?

— Bueno, ese día la llamé y le pedí reservación para todo el lugar porque le queríamos celebrar el cumpleaños a Urahara, ya sabe, usted mejor que nadie conoce a ese degenerado. —Sonrió y claro, yo con él— No podíamos hacer cualquier cosa para celebrarle el cumpleaños, tenía que ser algo así, algo como le gusta a él, con mucho licor y rodeado de mujeres hermosas… Como lo son la señora Galaxia y las muchachas de su bar, por ejemplo.

— Ah… Ya. ¿Y? Eso no prueba que Galaxia no se robó la copia del cristal de plata, Ulquiorra, eso solo nos dice lo que ya todos sabemos, que a ella y a su bar les va bien, muy bien, demasiado bien para el gusto de algunos, como cámara y comercio, por ejemplo…

— Ah, no, —protestó Galaxia— yo ya les pagué lo que piden al año pero ya eso de pintar el bar, de cambiar la tapicería y de arreglar las habitaciones de los privados… Eso ya es otra cosa. A mí no me alcanza la plata y…

— Bueno, pues la cuestión es que sí prueba que ella no tuvo nada que ver porque, reina, mire. —Salió del cubículo y se me acercó para mostrarme… — ¿Lo ve? Estas son las facturas de todo lo que compramos ese día y mire, mire la fecha y la hora.

— 31 de diciembre, 1:15 pm. Pero, no entiendo, ¿tú para que me muestras esto?

— Ah, sí, —sonrió de nuevo— porque aprovechando que vine por acá a hacerle un favor, también quiero que me devuelva el deposito que me pidió por reservarnos el bar todo ese día porque, mire, la decoración, todo lo que usaron para decorar el salón en donde estuvimos hasta el otro día festejando, lo pagué yo. No me parece justo que no me devuelva lo de depósito porque…

— Ya le expliqué, Ulquiorra, que no se lo puedo devolver porque, ¿no se acuerda? ¿No se acuerda que el amigo suyo ese, el tal Kenpachi, me dañó todo un reservado con esa estúpida espada cuando se emborrachó y asustó a Aluminum Seiren? No, yo no puedo….

Total fue que después de explicarles que no era de eso de lo que estábamos hablando, y que si querían arreglar el problema que tenían, tenían que hacer como hacían todos los demás, escribir a nuestro programa con su caso, exoneré a Galaxia y sus muchachas como sospechosas y los despedí del programa. Y cuando los despedimos, enfocamos nuestra atención en el último sospechoso que nos quedaba, nos centramos en Diamante…

— Diamante, cariño, es hora de que nos digas qué hacías tú en…

— No, no, no, y no. — Me miró asustado— Sé a dónde quieres ir con eso que me estas preguntando y no, yo no me robé ese estúpido cristal de plata. ¡Tienes que creerme!

— Es que, yo te quiero creer. Te juro que yo no quiero tener que mandarte a encerrar por eso pero, al igual que hicieron los demás, tienes que probar que no lo hiciste. Tienes que demostrar, de alguna forma, que tú no te robaste la copia del cristal de plata, Diamante.

— No, no, —pobrecito Diamante, hasta pesar me daba con él… Es que él, es como medio tontito, él no sabe defenderse de esas cosas— yo no me robé el cristal de plata. Te juro que yo no, que yo no me…

— ¿No tienes cómo demostrar que no lo hiciste, no es cierto?

Asintió.

— Bueno, pues en ese caso, y debido al que al único que se vio cerca de esa puerta, en donde estaba guardada la copia del cristal de plata, eres tú, no me queda otra opción que retenerte en una estación de policía hasta que puedas demostrar que no lo hiciste.

— ¡No, no! — Pobrecito Diamante, se aferraba con fuerza del cubículo mientras Goku y Vegeta, intentaban llevárselo para la estación— ¡Yo no hice nada, yo no hice nada! ¡No me lleven por allá que, reina, ayúdame por favor! ¡Yo, soy inocente, yo no me robé nada!

— Tienes derecho a guardar silencio. Puedes llamar a un abogado o en su defecto, si no puedes costearlo, el estado te proporcionara la asesoría de uno de oficio.

— Oye, Diamante, —le dijo el gran sabio, abrazando a Beryl, mientras Goku y Vegeta intentaban llevárselo— ¿quieres que te acompañe?

— ¡No!

Forcejeaba por soltárseles a ese par de bellezas…

— ¡Tú, tú eres tan ladrón y tan tramposo, que fijo me cobras una millonada y me dejas allá encerrado! ¡Suéltenme, suéltenme que yo no hice nada, yo no hice nada!

Yo, yo de verdad no quería que se llevaran a Diamante pero, no podía hacer nada, la ley es la ley. Los muchachos estaban a punto de llevarse a un descontrolado Diamante cuando…

— ¡Deténganse, no se lleven a Diamante para la cárcel, por favor!

— ¿Usagi? — Pregunté yo que no podía creer que estuviera ahí con su novio, con Seiya— ¿Y tú qué haces aquí?

— Es que, estábamos en la casa con Serena, con Darien y con los demás viendo el programa y no, reina, creo que esta vez se pasaron con la broma que le hicieron al pobre Diamante.

— Sí, creo que tienes razón, belleza.

Le dijo su novio mientras la abrazaba por la cintura, le dijo Seiya a Usagi muy, muy sonriente.

— ¿Broma? — La miré con confusión— ¿De qué estás hablando, Usagi?

— Sí, mira, verás. Lo que pasó ese día fue que…

Y cuando nos terminó de contar que todo se había tratado de una broma que Darien le había jugado a Diamante…

—…Y eso fue lo que pasó. Darien le dijo a Diamante que yo lo estaba esperando en esa habitación porque quería estar con él, que yo estaba muy enojada con Seiya por lo que él me había hecho y que estaba muy sensible, muy frágil y dispuesta para él.

— No lo puedo creer. — Dije sin poder evitar reírme— ¿Y tú por que no nos dijiste nada, Diamante?

— ¿Por qué va iba a ser? Por vergüenza. Cuando entré a esa habitación y no encontré a nadie, me sentí como un imbécil. Ese estúpido de Darien, como lo odio… Se aprovechó de lo mucho que siempre me ha gustado Serena, y claro, obviamente su hermana gemela, para burlarse de mí. Es que…

Ese día Usagi, la hermana gemela de Serena, salvó a Diamante de la cárcel. Gracias a que ella fue con su novio, con Seiya, y nos dijo lo que había pasado en realidad, no mandé a Diamante para la cárcel y bueno, es que aquí pasa de todo. Como a la media hora, cuando ya todos se habían ido, llegó al estudio Molly con su esposo, con Kelvin, a devolver la copia del cristal de plata. Resulta que ella, es animalista, le gusta rescatar animales salvajes maltratados y ayudarlos. Nos dijo mientras llamábamos a Yagami y le decíamos que teníamos en el estudio la copia del cristal de plata, que lo había tomado porque encontró a un perrito muy, muy mal herido y que si no hacía algo rápido, se podía morir. Que lo primero en lo que pensó fue llamar a Serena, pero como ella no estaba… Andaba de paseo con el esposo, su cuñado, su hermana y sus amigas en una de las casas del novio de Rei, de Nicolás, pues fue al estudio ese día, entró a la habitación en donde ella sabía (porque Serena le había contado) que estaba el cristal de plata, y lo tomó prestado. Dijo que le había costado mucho trabajo usarlo pero que cuando se concentró en salvar al perrito, que cuando le pidió con todas sus fuerzas al cristal de plata que lo salvara, pues el cristal desprendió una luz y lo curó. Yagami fue al estudio por el cristal de plata, se lo devolvimos diciéndole que nos….

— Mi reina, ¿estás lista?

— Mi neko, mi amor… Todavía no termino de escribir y…

— Tú, fuiste la que aceptó la invitación que nos hizo Yukito; y recuerda que él es muy estricto con eso. Si le llegamos tarde, problemas, mi reina hermosa, tú sabes cómo es él.

— Pues sí, tienes toda la razón pero no esta tan tarde. La invitación que nos hizo a su matrimonio, y la carta que nos mandó, muy claramente decía: "A las siete". La ceremonia es a las siete y son las cinco y media, mi amor. Estamos sobrados de tiempo.

— ¿Si? Claro, tú qué vas a saber, tú no estás acostumbrada a viajar como yo. El viaje hasta el reino de Yukito, uno más de tus enamorados….

— ¡Oye! ¿Cuál enamorado? ¿Qué no ves que vamos a su, a su matrimonio?

— Ni creas que no me daba cuenta de cómo te miraba pero, bueno, es normal que te mirara como te miraba porque tú eres una mujer hermosa, eres, preciosa, mi reina bella…

— Gracias, mi amor, pero bueno, cambiando de tema… No sabes cómo me alegra que haya encontrado el verdadero amor y que se esté casando; mucho más me alegra que sepa toda la verdad, claro.

— Sí, más me alegra a mí, créeme que más me alegra a mí. A ver, ¿Qué te quieres poner para que nos vayamos? Tú sabes que yo, con mucho gusto, te visto…. Claro que me gusta más desvestirte pero…

— ¡Fye!

— Ya, ya, a ver, álzame las manos y deja de cubrirte que uy, no sabes, vértelas es hasta terapéutico, mi reina… Por ahí leí alguna vez que ver un par de senos así, como los tuyos, era…

Ese día nos fuimos para el segundo matrimonio de Yukito; ah, sí, es que no les conté pero, bueno, mejor lean lo que él mismo nos dijo, lo que él nos escribió dos semanas después de que se fue de Fandom, cuando por fin regresó a su reino…

"Hola, hermosísima reina, Fye. Según lo que me explicó mi hechicera, para ustedes solo han pasado dos semanas desde que me fui pero para mí, han pasado dos meses y en estos dos meses mi vida ha cambiado significativamente…"

"Les escribo porque quería darles las gracias. Muchas gracias porque el haber estado todo ese mes con ustedes, porque el haber estado en Fando York, el haber tenido contacto con tanta gente y sobre todo contigo, hermosa y amable reina, me ayudó a entender muchas cosas. Gracias a ustedes, que me mostraron que el amor es algo completamente diferente a lo que a mí me habían enseñado, gracias a ustedes, y al profundo amor que se tienen porque, no tienen que seguir fingiendo, me di cuenta de todo, de que no eres gay, Fye, en mi último día en Fandom. Me di cuenta de lo mucho que ustedes dos se quieren justo cuando nos estábamos despidiendo, cuando, tú, reina, me despediste con un abrazo y empezaste a llorar por mi partida; y cuando tú, Fye, no pudiste ocultar los celos que te dieron cuando la viste así, llorando y despidiéndose de mí tan afectuosamente. Gracias a ustedes, que me mostraron que el amor es entrega, devoción, y sobre todo sacrificio, entendí que Penélope no me amaba, que nunca me amo y que merecía, al igual que yo, ser feliz. Nos hemos separado, es decir, hablé con Penélope y le di su libertad, la liberé de todo compromiso conmigo en cuanto llegué de viaje. Ella se ha ido y, sin quererlo ni buscarlo, me he enamorado, por primera vez en mi vida, me he enamorado y, es increíble, es un sentimiento tan hermoso, que es difícil de explicar con palabras. No puedo explicarles con palabras lo feliz que me hace Akane."

Quiero invitarlos a nuestro matrimonio que será este sábado, tranquilos, hemos hecho el cálculo y según me explicó Annabella, es una semana después de que reciban esta carta. Akane y yo nos casaremos este sábado y queremos que estén aquí, celebrando con nosotros porque de no ser por ustedes, no nos habríamos conocido y no seriamos tan felices como lo somos ahora. La ceremonia es este sábado a las siete de la noche, por favor no falten, nos encantaría tenerlos aquí y mostrarles, al igual que lo hicieron ustedes conmigo cuando me quedé en su departamento y, bueno, alteré su rutina y sus vidas, la misma amabilidad, la misma cortesía que tuvieron conmigo. Gracias por todo y los esperamos, son más que bienvenidos hoy y siempre a nuestro reino"

Y eso fue lo que pasó. Yukito se separó de su esposa porque se dio cuenta que era una tontería que siguieran casados. Ella, no lo amaba y no solo eso, estaba enamorada de un tipo muy, muy parecido a mi Fye, y estaba esperando un hijo de él. Cuando estuvimos en la fiesta de su matrimonio, Yukito nos dijo que Penélope le había confesado, cuando él habló con ella y le dijo que entendía que no lo amaba, que era libre de irse si quería, que el bebé que estaba esperando no era de él y que, estaba enamorada de ese hombre, de uno de sus generales y, el que les digo que era tan parecido a mi marido; pues por eso fue toda la confusión, el tal Takahashi-san era muy parecido a mi Fye. Ese día estuvimos con ellos y nos divertimos mucho, mucho con Yukito que, como muchas personas que hemos conocido en Fandom a lo largo de estos cuatro años de relación, se convirtió en nuestro amigo, en uno más de nuestros queridos amigos...

— ¿Por fin terminaste, mi reina?

— Sí, sí, mi amor…

— Que bueno. Sabes que no me gusta cortarte la "inspiración" pero, preciosa, allá en el estudio ya deben estar todos y nos deben estar esperando hace rato. Tú ya sabes cómo es tu: "Ex amor lindo". Chiba es insoportable, inmarcesible, mi reina. Yo no sé cómo hará Serena para vivir con: "El más churro de todo Fandom". Uy, no, de verdad que pobrecita, que pereza.

— Pues, como sea, vámonos ya mi neko que, bueno, hoy nos toca grabar la reconciliación de este par y, hmmmm… Conociendo a Darien como lo conozco…

— Ah, tú tranquila, no te preocupes por nada, mi reina hermosa, mi sádica, perversa y sensual reina que... Oh, sí, no sabes cómo me gusta toda tu perversidad. Soy, adicto a ella, a toda tú, mi amor…

— Mi Fye… Siempre sabes qué decir para subirme el ánimo. Eso es tan lindo, tan dulce de tu parte, mi amor…

— De malas por el idiota de Chiba porque, es como tú misma me dijiste una vez que dicen en tu mundo y en lugar en el que tú vives: "Al que no le gusta el caldo, se le dan tres tazas". Muy de malas pero le toca grabar todas, todas las escenas eróticas que tú quieras porque primero, tú eres la escritora, segundo, porque firmó un contrato y tercero, porque sí. Si tú quieres que haga escenas eróticas con la mujer en tu, tu producción, lo tiene que hacer. De algo tiene que servirte que yo sea el productor de esa serie y claro, tu esposo.

— Oh, mi Fye…Te amo tanto, tanto, que siento que cada día te amo más, más y más…

— Pero nunca más de lo que te amo y te necesito yo a ti, mi reina hermosa, nunca podrás amarme y necesitarme más de lo que te amo y te necesito yo a ti… Vámonos, vámonos ya que no sabes cómo he esperado este día, oh, sí, nada me gusta más que hacer enojar al engreído ese. Camina que no veo la hora de empezar a grabar.

— Vámonos.