Chapter 8
No sabía qué pasaba por su mente, lo único importante es que me estaba respondiendo a ese beso. No sé si pasaron segundos o minutos, pero demasiado pronto empecé a sentir la falta de aire. Me separé de sus labios pero uní nuestras frentes.
-Bella…
-Adiós, Edward.
Una vez más salió a relucir la bonita manía de Bella de dejarme tirado y sin respuestas.
Nos habíamos besado. Los dos. Ella me había respondido a ese beso que yo le daba. Probablemente solo estuviese triste, al fin y al cabo, había pasado el abandonada por un novio que solo le hacía caso a la supuesta novia de otra persona.
Sin embargo, esta vez, yo no iba a dejar que me plantase de nuevo. Me di la vuelta y me dirigí hacia su puerta. Llamé al timbre y nadie me abrió. Volví a llamar y pasaron unos minutos hasta que escuché unos pasos detrás de la puerta
Cuando abrió la puerta me fijé que tenía los ojos rojos e hinchados, como si estuviese llorando. Nada más verme intentó cerrar la puerta, cosa que evité poniendo mi pie en medio.
-En serio, Bella, tenemos que hablar, por favor.
Al principio parecía opuesta a aceptar, pero finalmente abrió más la puerta dejándome un espacio para que yo pasase. Entramos a la sala y nos sentamos en un sillón. El silencio era realmente incómodo entre nosotros.
Miles de preguntas rondaban por mi cabeza, pero simplemente era incapaz de formularlas.
-¿Para qué has venido?
-Tenemos que hablar.
Su gesto se torció y rápidamente volvió a la naturalidad.
-Yo no tengo nada que decirte, así que habla o, por favor, déjame sola.
-¿Por qué te fuiste? –No era la mejor pregunta para el momento, pero era la primera que me tendría que responder para que comprendiese su historia.
-Edward, no quiero hablar de eso, ya te lo dije en la carta, por favor, no sigas con eso.
-¿Fue por Tanya? ¿Fue por mí? Por favor, Bella, me está matando este silencio, necesito que me respondas. Si quieres, después me iré y no volveré a molestarte con el tema, pero respóndeme.
-No fue por ti, ni por Tanya. Fue por mí. Como ya te dije, te amaba desde mucho antes de que me conocieses, mucho antes de que Tanya conociese a Dem y te dejase. Cuando me enteré que Tanya te había dejado me alegré, pensé que había una oportunidad para mí contigo. Por esa época yo estaba destrozada, Jacob y yo habíamos sido novios por un tiempo antes de que nos conociésemos. Él y yo nos conocíamos desde niños, habíamos sido los mejores amigos durante la infancia.
Con el tiempo él me pidió que fuese su novia y yo acepté. No tenía más de catorce años, y él era muy guapo por aquel entonces. La nuestra era una relación fácil, nuestros padres eran amigos y siempre estábamos juntos. Hasta que llegó la época de ir a la Universidad. A mí me dieron una beca para venir aquí y él se fue a Nueva York a estudiar Ingeniería industrial y mecánica.
A los pocos meses me llamó diciéndome que se había enamorado de otra. Que por mí no sentía lo mismo que antes y que terminábamos. Fue entonces cuando fui al bar donde nos conocimos. Pensé que si nos hacíamos cercanos te llegarías a enamorar de mí. Pero entonces me dijiste que estabas enamorado de Tanya. A pesar de todo, yo intenté ayudarte a conseguirla. Aunque Dem era mi primo, aunque yo te amaba. Pero sobre todas las razones, tú decías amarla a ella. Y si yo podía ayudarte a conseguirla, lo haría.
Para ese entonces las lágrimas corrían por sus mejillas. Levanté mi mano derecha y las sequé con el pulgar. Seguía llorando e hice lo que mi corazón me dijo: la abracé. Estando ahí, con ella entre mis brazos, me sentía en casa. No quería ir a ningún otro sitio en el que no pudiese estar con ella.
-El tiempo pasaba y yo me había acostumbrado a estar contigo sin que mi corazón y mi razón sufriesen. Sin embargo te empezaste a comportar extraño. Estabas demasiado atento conmigo, te preocupabas por mí, siempre interesado en lo que pasase conmigo… hasta que un día me encontré las rosas y tu poema.
Aquello terminó de romperme por dentro, porque aunque te amaba, sabía que nunca podría merecerte. Yo no era más que una chiquita de pueblo que se había enamorado del perfecto novio de su amiga.
Por eso, cuando me confesaste lo que sentías tuve que salir huyendo de allí. Me volví a Forks, mi pueblo natal, y allí me encontré con Jacob que estaba de vacaciones. Estuvimos hablando y me pidió disculpas por todo lo que me dijo y me pidió una nueva oportunidad. Él es mi única oportunidad para ser feliz –iba a interrumpirle y decir que conmigo podría ser feliz, tener su final de cuento de hadas, pero ella con un movimiento de cabeza me pidió que la dejase continuar-. Sé que tú decías amarme, y sé que podríamos haber sido felices por un tiempo. Pero seamos realistas: ¿Cuánto tiempo ibas a aguantarme? No soy bonita, no tengo un cuerpo espectacular como el resto de chicas, te hubieses aburrido pronto. Y yo eso no lo podré soportar. Aunque me dejaran mil Jacobs, ninguno me haría la mínima parte del daño que me harías tú.
¿Cómo podía ella pensar que yo la iba a dejar? ¡Por el amor de Dios, yo la amaba! Nos quedamos en silencio durante un tiempo, cada uno perdido en sus pensamientos.
-¿Me dejarás a mí hablar ahora, sin interrupciones?
-Sí…
-Te amo –vi en sus ojos que iba a hablar, así que solo negué-. Te amo y no vas a hacer que eso deje de pasar. Es cierto que al principio lo único que quería era volver a estar con Tanya, pero después me di cuenta de que prefería estar contigo antes de estar con cualquier otra persona. Bella, mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones. Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto se encendió todo, todo se llenó de brillantes y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció en el horizonte, todo se volvió negro.
No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido. Puedes pedirme que me aleje de ti, y si es lo que quieres, lo cumpliré, pero no puedes pedirme que deje de amarte, porque eso no ocurrirá nunca.
Solo te pido que me des una oportunidad. La posibilidad de demostrarte que podemos ser felices juntos, la posibilidad de demostrarte cuan reales son mis sentimientos. Solo una oportunidad.
Al terminar de decir aquello retiré a Bella con cuidado de mi regazo y me levanté. Sabía que ella no me respondería, así que lo mejor era darle su tiempo para que pensase en todo lo que habíamos hablado y en mi propuesta.
.
Todo aquello ocurrió un sábado. Estábamos a miércoles, aún no sabía nada de Bella y estaba empezando a ponerme ansioso. Lo tenía decidido: si esa tarde no recibía una llamada de Bella iría a su apartamento a buscarla.
Eran cerca de las tres y media de la tarde cuando mi móvil empezó a sonar. En un primer momento pensé en no cogerlo, ya que me estaba vistiendo para ir a casa de Bella, pero después pensé que tal vez era ella y me tiré, literalmente, hacia la cama para coger el teléfono.
Efectivamente, se trataba de Bella. Inmediatamente descolgué y me llevé el aparato a la oreja.
-Hola, ¿Bella?
-Ed-edward, puedes venir a por mí –su voz sonaba horrible, parecía como si hubiese estado llorando.
-¿Estás bien? ¿Te ha pasado algo? ¡Bella, contéstame!
-No, no p-pasa nada… Jacob…
Pi-pi-pi…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Hola a todas =D=D
Gracias a las que me leyeron en el capítulo anterior y, además, dejaron su huella en la historia. A las que solo me leyeron las invito a que dejen un review, me harían taaan feliz ^.^
Ya falta poquito para el final. Intentaré actualizar prontito, pero estoy muy liada haciendo las maletas que me voy a estudiar al extranjero, así que no sé cuánto me lleve terminar el próximo capítulo… pero si me comentan seguro que termino antes :P
Kisses
emc
