Capítulo 8 - Incomplete
Un golpe. Dos golpes...pero antes de que pudiera dar el tercero, la cerradura de la puerta se abrió, y la puerta se entreabrió unos centímetros.
El elfo le empujo levemente "invitándole" a pasar. Harry tomo el pomo con su mano derecha y empujó la puerta suavemente. Allá vamos, se dijo mentalmente, a la vez que se sumergía en la oscuridad de la habitación. ¿Pero esto no era su despacho? Entones¿porqué narices está tan oscu...?. Pero un ruido detrás de él le sacó de su ensimismamiento.
La puerta se había cerrado tras él con llave.
Sus manos se dirigieron involuntariamente hacia el pomo de la puerta, como intentando cerciorarse de que el ruido había sido sólo cosa de su imaginación.
8.
Rodeó el frío pomo con la mano, lo movió de arriba abajo, lentamente primero, con miedo, para pasar a unos movimientos rápidos y bruscos después, al ver que la puerta no cedía a sus súplicas.
La respiración empezó a acelerársele. La oscuridad parecía avanzar hacia él. Cada aliento de aire que tomaba le sumía más en la realidad en que se encontraba, en la cruda realidad en la que se encontraba.
No había escapatoria, desarmado, con la vista y los sentidos aturdidos, sin un lugar cálido y reconfortante donde refugiarse...¿Porqué seguir luchando?¿Qué sentido tenía seguir prorrogando esta incesante lucha¿No sería más cómodo abandonar, rendirse? No le quedaba nada por lo que luchar, nada a lo que aferrarse.
Notaba como la oscuridad se incrustaba por cada poro de su cuerpo, confundiéndole. Sin embargo, algo dentro de él no se lo permitía. Parte de su espíritu se negaba a dejarse vencer, a ser silenciado.
Una corriente cálida de aire le rozó el cuello, y oyó la voz de Voldemort susurrándole lenta y pausadamente en el oído:
Supongo que habrás notado los cambios...
Harry pegó un respingo involuntariamente, y se volteó bruscamente hasta quedar de frente hacia donde suponía había provenido la voz.
Entre toda la oscuridad, unos ojos rojos parecían brillar con luz propia a escasos centímetros suyos.
De repente, la luz llenó la habitación, y Harry pudo contemplar en frente suya, el cuerpo totalmente rejuvenecido y humano de Tom Riddle.
Los ojos de Harry recorrieron desconfiadamente cada centímetro del Lord. Su cabeza, antes blanca y sin pelo, ahora lucía una mata negra de pelo, que hacía contraste con la pálida pero hermosa piel del hombre. Su cuerpo era ahora más musculoso y definido, y hasta parecía que hubiera ganado algunos centímetros en altura. En conjunto, la figura de Tom Riddle más humana, era, irónicamente, la más imponente de todas.
El Lord se alejó unos pasos, lo que hizo que Harry pudiera relajarse un poco, al menos, momentáneamente.
- Habrás notado, que al desaparecer la cicatriz, también lo ha hecho nuestra...conexión¿verdad?. Era uno de los efectos secundarios del conjuro que utilicé, una de las pegas, podría decirse...aunque ya trataré con ello más adelante.
Básicamente, lo que he hecho, ha sido aprovechar el vínculo...lo que mantenía abierta nuestra conexión para restablecer mi cuerpo, y recuperar, mejorar, alguna de mis habilidades. Es decir..he recuperado el trozo de mí que se quedó en ti al lanzarte el Avada...pero, y aquí viene lo interesante...no todo salió como lo tenía pensado, salió incluso mejor...
¿Y ahora qué? Ya lo has hecho¿no¿Por qué sigues contándome tus planes? No me interesa nada de lo que tengas que decirme. Termina ya con esta farsa, acaba conmigo o déjame en paz de tanta monserga¿quedó claro? – Soltó Harry harto ya de tanto discursito.
Crucio – El Lord apenas tuvo que pronunciar la maldición, para que un gran dolor recorriera el cuerpo del chico, haciéndole revolcarse por el suelo y gritar, a la vez que sus pulmones ansiaban la entrada de aire nuevo en el cuerpo.
Poco antes de que empezara a tener serios problemas respiratorios, bajó la maldición y le dio un puntapié en el costado para voltearlo, de forma que sus rostros volvieron a encontarse.
No oses volver a desafiarme – susurró el Lord, con un cierto siseo. – Ahora me perteneces, eres mío, mi esclavo, mi mascota, mi...juguete, y no voy a consentir esa insolencia tan Gryffindor¿entendido?.
Que te quede claro, Lord – dijo, lo más irónicamente que pudo – yo no soy tuyo, ni de nadie, y menos una marioneta a la que puedas manejar, no soy ninguna cosa que comprarse o poseerse, así que créete lo que quieras –
Harry...Harry...no te conviene seguir hablándome así, no me has dejado terminar mi historia. – Una siniestra sonrisa apareció en el hermoso rostro de Riddle, que hizo que a Harry arrepentirse momentáneamente de su estupidez. – Resulta – prosiguió mientras se acercaba peligrosamente al rostro del menor – resulta que el trozo de mí que se quedó en ti, se había fusionado con tu núcleo interior, la fuente de tu magia, de forma que, al recuperar yo mi trozo, y con él mi aspecto y mi poder, también obtuve...tu magia – El rostro del mayor se encontraba ahora a centímetros del de el joven, de forma que este pudo apreciar el miedo que se reflejó en el rostro del chico, al procesar la nueva información.
No..no puede ser..es... – Pero no podía seguir, las palabras parecían atrancársele en la boca, sin poder llegar a pronunciarse.
Sí me querido Harry, así es...por lo que, yo empezaría a replantearme tu situación aquí. Vamos a ir dejando las cosas claras¿de acuerdo?
La vista de Harry estaba perdida en algún punto de la habitación, y su cara todavía reflejaba el miedo y la impotencia que estaba sufriendo en esos momentos.
Tú – prosiguió Voldemort – a partir de ahora me llamarás Lord, amo o señor, obedecerás todo lo que se te ordene sin rechistar, y de momento, ayudarás a los elfos a atender mis exigencias personales¿queda claro?. Si te portas bien, puede que hasta sea generoso contigo..puede que hasta te conceda la piedad que tú no tuviste conmigo.
Harry bajó la vista en un intento de ocultar las lágrimas que luchaban por salir de sus ojos, pero el Lord le agarró la barbilla y le obligó a encararle una vez más.
Al volver a enfrentarse a esos penetrantes ojos rojos, no pudo reprimir por más tiempo las lágrimas, para satisfacción del Lord, al tiempo que sentía una gran vergüenza por mostrarse tan débil ante su enemigo.
Voldemort, no pudiendo resistir la tentación de tener a su mayor enemigo completamente destrozado a sus pies, se acercó al rostro del menor, y juntó su boca con la suya en un beso posesivo pero intenso, que no hizo mas que aumentar las lágrimas del joven de ojos verdes.
Sin más, se levantó y se fue por la puerta, dejando a Harry a solas, para que asimilara su nueva situación.
Parece que costó, pero aquí está! un nuevo capítulo de la historia!
Espero que os guste, y ya sabeis, dejad algún comentario, que simpre animan a seguir!
Saludos!
