Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, excepto Anika, ya la conocerán. La historia es mía.


PRIMERA PARTE:

MUERTE.

ESE MOMENTO EN EL QUE TU VIDA ESTÁ TAN VACÍA QUE SE SIENTE COMO LA MUERTE MISMA.


¡Hola! Subí el capítulo tres días antes en honor al cumpleaños #112 de Edward Cullen :) Y porque me voy de viaje desde mañana hasta el lunes 1 de julio, así que ahorita es el único momento en el cual tendré tiempo, y además porque espero que por haberlo subido antes, me perdonen la siguiente semana pues subiré el capítulo 8 hasta el martes 2 de julio.


Capítulo 7

Edward's POV

—Edward, Eddie, Eduardo, Edd, Edwardito bonito cuchurrumin... mi vida, mi amor, mi cielo, mi pedacito de pastel de miel, corazón de melón —susurra una conocida voz masculina en mi oído y siento que quiero morir—. Cosita linda, mi solecito, osito de peluche, bizcochi... —Antes de que Emmett pueda seguir hablando, interrumpo sus horrorosos apodos con un almohadazo contundente justo en el rostro.

— ¡Oh, diablos! —Exclama en el mismo instante en el que escucho su estruendosa caída en el suelo, y la habitación entera tiembla.

Vuelvo a colocar la almohada bajo mi cabeza e intento dormir de nuevo. Pero obviamente Emmett jamás se rinde y hoy no es el día en que lo hará, un par de segundos después vuelvo a escuchar sus perturbadores susurros cerca a mi oído.

—Edward, levántate. Es un lindo día, el sol brilla, los pájaros cantan y la playa debe estar más encantadora que nunca. —Está usando esa voz conciliadora que funciona casi siempre, pero ahora tengo demasiado sueño para que me afecte.

—Mmmm —es lo único que logro decir.

—Si no te paras, yo mismo voy a sacarte de ahí y sabes por experiencia que no será lindo —dice, con ese tono amenazante en su voz que me hace saber que no está jugando.

Abro los ojos y la luz me enceguece, así que los vuelvo a cerrar y comienzo a abrirlos con lentitud, adaptándome al brillo del día. Luego me desperezo y siento como todos los músculos de mi cuerpo se estiran en una deliciosa agonía. Sonrío porque se siente muy bien y luego me levanto, antes de que Emmett use alguna de sus aterradoras tácticas despierta-Edwards.

—Así está mejor —dice sin poder disimular la satisfacción que le causa el triunfo—. Vamos, báñate mientras yo hago el desayuno y luego iremos a la playa.

—Tú y cocinar no van en la misma frase.

—Bueno, para mí servir cereal es cocinar. ¡Deja de quejarte y báñate ya! —Replica molesto.

—Okey, okey.

Se ríe y luego sale de la habitación, dejándome al fin solo. Me estiro un par de veces más y luego me dirijo al baño, abro la llave para que el agua se caliente un poco mientras me desvisto y luego me meto a la ducha. Ay, qué delicia. El agua caliente golpea con fuerza mi cuerpo y siento como cada uno de mis músculos se relaja a causa del placentero calor. Mojo mi cabello, lavo mi rostro y luego tomo mi gel de baño y hago espuma con las manos para luego aplicármelo. Froto mis brazos mientras canto Crazy de Aerosmith y tomo el frasco para utilizar más gel.

—Edward.

— ¡Mierda! —Me pego el susto más grande de mi vida y el frasco salta de mis manos, vuela por el aire, se golpea contra el panel de vidrio, cayendo al suelo de la bañera y patinando hasta una esquina.

— ¿Qué es esto? —Pregunta Emmett que parece indiferente al hecho de que casi me mata de un infarto y de que estoy desnudo bañándome.

— ¡Emmett, lárgate! —Grito mientras intento cubrirme con algo, pero no hay nada cerca, así que me conformo con mis manos.

—Pero dime, ¿qué es esto? —Insiste, señalando una tortilla que tiene en la mano.

—Es shawarma (1), ahora, lárgate —respondo con sequedad.

— ¿Y a qué sabe? ¿Dónde lo compraste?

— ¡Que te vayas!

—Pero dime.

— ¡Luego te digo! ¡Que acaso no ves que estoy bañándome, desnudo, que necesito privacidad!

—Por favor —Hace un gesto con la mano, como restándole importancia—, cuando te fracturaste la pierna yo te bañaba con esponja, así que ya te conozco y déjame decirte, amigo, que no me impresionas en lo absoluto.

Eso sonó como un insulto y de repente me siento ofendido.

— ¿Cómo así que no te impresiono?

—Sí, amigo, ya sabes, si yo fuera gay no serías mi primera opción. Eres muy delgado y tu trasero no está tonificado.

— ¿De qué rayos hablas? Mira este cuerpo. —Le señalo mi estómago, enseñándole los músculos de este—. Tengo six-pack, creo que no estoy delgado. Y mi trasero —Giro mi rostro para mirarlo con detalle—, yo lo veo bien.

Me observa con una mirada crítica y luego habla.

—Pues sí, ahora has adquirido músculo, y tu trasero está mejor. Tal vez sí saldría contigo.

—Bien. —Sonrío y me regodeo en mi triunfo.

Me he esforzado bastante para tener este cuerpo y merezco un reconocimiento por ello. Pero luego medito lo que acaba de suceder y me doy cuenta de que fue algo horrible.

— ¡Dios, Emmett! ¡Qué horror, lárgate!

— ¿Qué? —Él parece pensarlo y su cara cambia a un gesto de repulsión—. Uggg, no. Jamás saldría contigo, esto fue perturbador. —Sale del baño rápidamente.

—Necesito hacer más amigos y amigas —me digo después de que Emmett se ha marchado y recojo el frasco para continuar bañándome.

...

Estoy sentado en la barra de la cocina comiendo el plato de Lucky Charms (2) que Emmett me ha servido, y él está comiéndose todo el contenido de mi refrigerador, como siempre.

—Creo que debería quitarte la llave de mi casa, eso de que entres a todas horas del día no me está gustando —digo mientras comienzo a pescar los malvaviscos del cereal con la cuchara.

—Mew la regalashte, y lo quue se regahlaw no she piddew —dice con la boca llena, salpicando comida en mi rostro.

—Obviamente. —Suspiro con resignación y sigo comiendo mi cereal.

Traga la mezcla de cincuenta alimentos que tiene en la boca y vuelve a hablar.

—En vez de quejarte come rápido que unos amigos nos esperan en Lummus Park (3).

— ¿Qué amigos? Nosotros no tenemos más amigos. —O en mis recuerdos así es.

—Tú no tienes más amigos, yo sí —dice acentuando el "tú".

—Pues jamás he oído de ellos.

—Porque no te cuento todo lo que hago o dejo de hacer.

—Seguro. —Se lo estaba diciendo el mismo hombre que le cuenta hasta de qué color son sus calzoncillos diariamente—. Como sea, yo no quiero ir a Lummus Park. Miami Beach está llena a diario y hoy que es domingo va a estar el triple de llena, será un milagro si encontramos un pedazo de arena en el cual posar nuestro trasero.

—Pero es Miami Beach, amigo. Sabes que allá es donde se vive la fiesta, no importa lo del lugar, seguro encontraremos algo. Además, es Lummus Park, ya sabes, hoy habrán más chicas lindas en topless... —Mueve las cejas sugerente.

—Si antes no me gustaba la idea, ahora creo que la detesto. ¿Recuerdas lo que pasó la última vez que fuimos a ver "chicas en topless"?

Fue algo grotesco. Ese día, casualmente, todo el combo de ancianas liberales decidió ir a la playa a andar en topless. Creo que jamás había visto algo así de perturbador en toda mi vida. No es que critique, pero no fueron lindas vistas.

—Uaaagh. —Su cuerpo se retuerce por el recuerdo—. Pero eso no sucederá hoy, vamos a ir y punto.

...

Son las cuatro de la tarde y mi piel ya ha tomado un extraño color camarón que de seguro dolerá mañana. Estoy tomando un delicioso cóctel que irónicamente se llama Miami Beach, al igual que el lugar donde nos encontramos. Tiene un sabor muy suave a ron y menta, y es refrescante beberlo en el cálido sol de la tarde.

Anika tiene su cabeza recostada en mi pecho desnudo, y estamos hablando animadamente.

Ella es una hermosa chica delgada de piel color canela, cabello liso y negro hasta debajo del busto y ojos azules, los cuales destacan como un par de lagunas sobre su piel oscura. Es divertida y tiene muchas cosas interesantes que contar. Ha viajado más en un año de lo que yo lo he hecho en toda mi vida, y su origen mitad hindú mitad escocés, le da a su persona un toque exótico que me tiene encantado. Su acento es muy del viejo mundo, con una R muda, entonación veloz, falta de abreviación en las palabras y una T muy pronunciada, lo cual hace fascinante el escucharla hablar.

Es cierto que Emmett tiene más amigos, en la playa nos encontramos con un grupo de siete personas entre las cuales estaba Anika. Después de intentar hablar con todos los amigos de Emmett, me di cuenta de que yo jamás podría conectar con ninguno, hablan demasiado de deportes y yo apenas y sé montar cicla. Me rendí y decidí seguirlos en silencio hasta que ella se me acercó. Después de varios intentos fallidos, por fin comenzamos a hablar de música y descubrí que teníamos eso en común. Nos conocimos un poco más a fondo, y notamos que los dos hemos visitado los mismos lugares, hemos leído los mismos libros y nos gustan las mismas películas.

Todo en ella me encanta y en verdad me alegra haberla conocido.

—Entonces, ¿DC Comics o Marvel? —Pregunta y su voz se escucha cansada, en medio de este relajante clima y este hermoso sitio, está a punto de quedarse dormida y yo voy por el mismo camino.

—Marvel —respondo.

—Bien. —Siento su sonrisa en mi pecho—. Yo igual.

— ¿Tienes sueño?

—Estoy a punto de desmayarme.

—Duerme —le digo y acaricio su cabello, distraído.

...

Alguien dice mi nombre y cuando abro los ojos veo que la oscuridad ha caído en la playa, escucho como la música ha pasado de ser un suave susurro a un ruido estruendoso, y sé que va a comenzar alguna fiesta de domingo. Anika está acostada encima mío, su rostro escasos centímetros del mío, llamándome para que despierte.

—Edward, vamos. —Me toma de la mano y yo me levanto lentamente.

Recojo mi playera amarilla de la arena y me la colocó, siento como el material raspa en mis hombros quemados por el sol.

Luego tomo la mano de Anika posesivamente y cuando me dirijo hacia el estacionamiento ella tira de mí. La miro y ella se ríe, divertida por algo que hice, y luego me guía hasta el lugar de donde proviene la música, en el cual hay una enorme fogata rodeada por un grupo bastante poblado de chicos y chicas de mi edad. Todos están en pantaloneta, playeras delgadas y tenis. Llevan vasos plásticos en sus manos y desde aquí alcanzo a sentir el fuerte aroma a aguardiente, cerveza y tequila. Todos ríen animados y hablan bastante fuerte.

Veo a un hombre enorme intentando bailar la canción de salsa que está sonando en este momento, pero parece más como si estuviera pisando cucarachas. Sus tenis naranjas llaman mi atención y me doy cuenta de que es Emmett. Dios, ¿por qué me diste un amigo tan raro? Me acerco al grupo junto con Anika y todos nos saludan, los chicos me golpean suavemente el brazo y me dirigen miradas cómplices. Es por Anika, lo sé, no es que me relacione mucho con la gente pero entiendo el idioma común.

Es extraño, pero no me molesta en absoluto que me relacionen con ella, es bonita, es lista y es muy graciosa, en realidad creo que me gusta, pero es muy pronto para asegurarlo.

Sin soltar mi mano, ella me lleva hasta el centro del círculo, en donde Emmett se encuentra tambaleándose como animal cojo y es obvio que ya está ebrio. Anika se para frente a mí y comienza a moverse rítmicamente en su lugar. Mueve un pie atrás y cuando lo devuelve manda el otro atrás y así hace sucesivamente. Pero al hacerlo también mueve sus caderas y sus brazos, todo a una velocidad impresionante. Da un par de giros lentos y sensuales y continúa bailando, y es obvio que es muy eficiente, ¿qué cosa no sabe hacer? Me toma la mano de nuevo y me mira indicándome que le siga el ritmo. Lo único que tengo que decir es que me veo desastroso, estoy peor que Emmett y eso que yo estoy en sano juicio.

Ella se ríe de mí y siento mi cara arder, qué vergüenza tan inmunda.

—Tranquilo, lindo. —Toca mi rostro y luego se acerca y me da un casto beso en la mejilla.

Trago saliva. Esto no me lo esperaba, y aun así la vergüenza me sigue carcomiendo.

—Okey —es lo único que logro decir.

La música cambia y comienza a sonar una balada que no reconozco. La abrazo y ella rodea mi cintura con sus brazos, y así nos balanceamos de lado a lado durante un buen rato.

...

Estamos frente a su casa. Vive en West 34th Street, a diez minutos de la playa. Por alguna extraña coincidencia de la vida el espacio en el otro auto no bastó y me pidieron gentilmente que llevara a Anika hasta su casa. Esas patrañas no se las creen ni ellos mismos, pero aun así eso no me molesta en lo más mínimo.

Salimos de mi camioneta y caminamos hasta la puerta tomados de la mano, siento su piel suave en contacto con la mía, el delgado anillo plateado que tiene en el dedo anular y el grueso anillo morado de fantasía que tiene en el dedo corazón rozando los míos, y agradezco al cielo que mis manos no estén sudando, sería algo incómodo. Ahora estamos ubicados frente la puerta de su hogar. Una linda casa blanca de dos pisos, con un estilo muy sencillo, bastante ancha, puertas de madera y pequeñas ventanas repartidas cuidadosamente. Nos paramos debajo de la entrada, una luz dorada proveniente de una bombilla solitaria sobre nuestras cabezas nos ilumina.

—Adiós, Edward —dice después de un minuto de silencio y me regala una brillante sonrisa.

—Adiós. —Me quedo quieto sin saber si debo abrazarla o no, sin saber qué debo hacer, al final opto por darle un beso en la mejilla.

—Fue un gusto conocerte. Mira —Esculca en su bolso y saca un papel y un bolígrafo—, toma mi número y llámame algún día. Podríamos salir a comer o ir a un concierto. Tal vez me invites a uno de los tuyos. —Me ofrece el pequeño trozo de papel y lo tomo cuidadoso.

—Claro, me encantaría.

Ella se inclina hacia arriba y me deja un suave beso en los labios, los cuales son cálidos y tienen un leve sabor a brillo de cereza. Sus ojos azules hacen contacto con los míos y sonrío encantado, ella ríe en respuesta y se despide con la mano antes de entrar a su casa.

...

Han pasado cinco minutos y estoy entrando al jardín de mi casa. Ya son las nueve de la noche y el cielo está salpicado por una cantidad exorbitante de estrellas, se ve espectacular, así debe lucir el paraíso. Creo que me estoy poniendo un poco cursi, y sé la razón de ello. Hace tres años que no tengo novia, la última me dejó vacunado contra el noviazgo, estaba loca, era una intensa y la más experta fulana de tercera que jamás conocí. Pero, aunque es demasiado apresurado, Anika es una chica que me ha hechizado en un instante y no estaría mal que sucediera algo entre nosotros en el futuro. No pensaré en eso y dejaré que la vida se encargue de hacer las cosas a su modo.

Salgo del auto y cierro la puerta con delicadeza. Veo que el buzón tiene en banderín arriba y recuerdo que al ser domingo es día de correo. Camino hasta él y saco todo su contenido. Como era de esperar, facturas, cupones, revistas y un par de cartas. Entro a la casa, enciendo la luz del vestíbulo y dejo el correo sobre la mesa de la entrada. Solo llevo conmigo las dos cartas y me siento en el salón para leerlas. La primera es una invitación a un festival que se celebrará en un mes en Bill Baggs (4). Me invitan a tocar y me lleno de emoción. Hay un número de teléfono al cual debo comunicarme para confirmar mi asistencia, atienden de nueve a seis, así que tendré que llamar mañana.

La otra carta es de Isabella. La abro con parsimonia y la desdoblo para poder leerla.

Viernes, 28 de septiembre de 2012.

Jajajaja, sí claro, sonrisa de George Clooney. Eso es científicamente imposible.

Sí, efectivamente creo que eres un tonto, o más que eso, creo que eres un poco arrogante, ¿me equivoco?

¿Arrogante? Dios... Intento pensar en todo lo que escribí en la carta que le envié y recuerdo perfectamente lo que dije, en ese momento pareció algo estúpido, pero ahora creo que le di la impresión equivocada. Hice un par de comentarios, pero era para que los tomará con gracia, como si yo fuera un tonto, no como si fuera un presumido. Qué horror. Continúo leyendo.

No lo creo, pienso que más bien quieres creer eso porque odias admitir que apestas como cantante.

Jajaja, está chica me entiende.

Pues te cuento:

Solo Isabella, si no te importa. Estudiante de Literatura. Buena bailarina.

Una vida fuera de lo común, y con una amiga mitad duende, mitad bruja.

Ya no escribo porque ya no tengo ganas de hacerlo.

Cielos, esa debe ser la pregunta más extraña que alguien me haya hecho.

Y como no, qué vergüenza.

Yo creo que sí, sería algo divertido y excitante, ¿por qué? ¿Puedes hacerlo realidad?

¿Trabajas para la CIA? ¿Músico de día, súper espía de noche?

Házmelo saber, estoy interesada.

También quiero entrar en el juego de las preguntas raras:

¿Crees en fantasmas y esas cosas sobrenaturales?

Que te digo, ya me comenzó a gustar la manera de ser de Isabella, creo que será una experiencia divertida...

Hasta la próxima.

Isabella.

Una sonrisa cruza por mi rostro. Bien, este día ha estado bastante entretenido, no me quejo. Qué bueno que me topé con una persona tan rara como yo, o sino probablemente me hubiera ignorado olímpicamente después de la carta tan perturbadora que le envié, pero ella supo seguirme la corriente, interesante...

Mañana la responderé, hoy solo quiero ir a mi cama y dormir. Mañana tengo clases y el día de hoy ha estado movido.

Me dirijo a la cama y me acuesto, no tengo fuerzas ni para quitarme la ropa. Reflexiono sobre la carta y luego, volviendo a la línea original de mis ideas del día de hoy, le dedico mi último pensamiento a Anika y su enigmática mirada, antes de dejarme ir en un plácido sueño.


(1) Es un plato originario del Medio Oriente que consiste en finas láminas de carne de cordero, pollo o ternera asada en un asador vertical, consumidas en el interior de un pan de pita junto con vegetales y otros acompañamientos.

(2) Cereal compuesto por maíz tostado y malvaviscos duros, dulces y muy ricos, representado por la imagen de un duende en su caja.

(3) Es la playa "in". Tiene parque de juegos para los niños y baños públicos. Tiene un paseo de madera entre la calle 4 a la 21 y otro para patinar o ir en bicicleta entre la calle 5 a la 16. Además está en el corazón de la "rumba" de Miami y se puede ir a cualquier restaurante "chic" del área a comer.

(4) Es una playa que tiene acceso a alquiler de bicicletas y se puede adentrar a pie los caminitos de tierra que proporcionarán un hermoso tour de vegetación todavía virgen. También tiene un faro al que se puede subir andando y ofrece una vista preciosa como recompensa. Hay cuartos de baños, mesas de picnic, y un restaurante.

Bueeeno, aquí está un nuevo capítulo.

Gracias a todas por su apoyo, me hacen feliz :)

Nos veremos luego.

¡Hasta la próxima!

Camila.