Lo siento

Azoté la puerta estrepitosamente removiendo todos los cuadros y marcos de fotos que reposaban sobre las paredes de mi habitación, aunque en esos momentos era lo último que me interesaba. Mis ojos estaban cargados de lagrimas, lagrimas de rabia, de ira, de frustración; y mis manos estaban empuñadas a tal grado que mis nudillos carecían de color y mis uñas estaban enterradas lastimando mis palmas. Di unos cuantos pisotones en el piso, tratando de mitigar la rabia que me consumía rápidamente, llegando al punto de que me hirviese la sangre, hasta que me lancé a la cama enterrando las uñas en la almohada mientras gritaba y chillaba una y mil veces en tu contra.

-¡Soul no baka…!...-fue lo último que escapó de mi garganta antes de caer rendida por el agotamiento

Porque sí Soul eres un idiota, un tremendo, grandísimo y gigantesco idiota sin sentimientos… y es que no entiendo, no logro comprender el porqué tienes que ser así conmigo… Porqué…

Las lágrimas comenzaron a mojar la tela de mis cojines lentamente causando a los pocos minutos que los sollozos me quitaran el aliento casi por completo. Son estos motivos por los cuales me cuestiono si es buena idea vivir contigo… cómo puedo estar conviviendo con alguien que no hace más que herirme con sus comentarios y burlas… que no considera que aunque a veces reaccione con agresividad, también me ofendo y a veces no sé cómo defenderme.

Y así pasé varios minutos, llorando y pataleando, maldiciéndolo a él y a sus estupideces, a él y a sus comentarios, a él y a sus actos idiotas y pervertidos…a él, simplemente a él, hasta que un golpeteo en la puerta captó mi atención. Me tranquilicé prácticamente al instante, no iba a permitirle que me viera en ese estado. Sequé mis lagrimas con gran rapidez y verifique mi rostro con el espejo que yacía colgada en la pared… mis ojos se veían hinchados y rojos, dándome un aspecto deplorable.

Insististe un rato más sacándome de mis cavilaciones, por lo que sin perder más tiempo me dirigí hasta mi escritorio y sujeté el primer libro que encontré.

-adelante…

La puerta se abrió despacio, demasiado según mi parecer, era como si temieses hacer ruido-… la cena esta lista…

-gracias, enseguida voy…-las palabras salieron de mi boca de manera involuntaria. Tampoco quería salir y compartir contigo, pero fue lo primero que vino a mi mente para que te fueras y me dejaras en paz. Aun así, los segundos pasaron y tú al contrario de mis deseos, te mantuviste ahí esperando, consiguiendo solo que aumentaran mis nervios-... ¿sucede algo?

-estuviste llorando…

Pegué un respingo y tuve que luchar por evitar voltearme y verte con el rostro más desencajado que pudiese articular. Como siempre tú y tus aseveraciones a la medula, sin rodeos ni anestesia y que en muchas ocasiones resultan ser tan acertadas. Por eso y por mucho más considero que eres un idiota…

-claro que no…-dije fingiendo una breve risa, tan falsa que ni siquiera el estúpido de Spirit me la creería-…no digas tonterías…

-aja…

Las minutos siguieron pasando y tú aún estás en el marco de la puerta, esperando, no sé qué cosa…

-¿vas a venir o no? la cena se enfría…

Suspiré, creí que en realidad estabas ahí por otra razón. Realmente que a veces me impresiona mi ingenuidad-voy en un segundo…-dije con un tono de voz tan apagado, que hasta mi me extrañó

Te oí balbucear algunas cosas, incluso creí que ya te marcharías por el rechinido de la puerta que daba a entender que la cerrarías, pero…

-Maka…

Me tensé-¿qué…?

Guardaste silencio y finalmente dijiste las palabras que ansiaba escuchar-lo siento…

Antes de que pudiese decirte algo te marchaste, dejando la puerta entreabierta. Estuve estupefacta unos segundos, sintiendo que en mi corazón algo explotaba. A pesar de que lo único que deseaba era oírte decir aquellas palabras, aun me costaba asimilarlas del todo, al fin de cuentas, oírte decir "lo siento" no es muy habitual. Sin poderlo evitar, sonreí para mis adentros sintiendo que toda la rabia y la pena que hace breves instantes yacían contenidas en mi pecho desapareciesen como por arte de magia. Antes de salir chequeé mis ojos, los cuales ya habían perdido su tono rojizo aunque aún estaban un poco hinchados…bien no importa, al fin de cuentas sabías a la perfección que había estado llorando.

Sonreí y me encaminé hasta el comedor donde me estabas esperando, observando tu plato en silencio y con cierta melancolía. Quizás me equivoque, pero tal parece creíste que no saldría de mi cuarto. Tus ojos se encontraron con los míos e inmediatamente te otorgué una sonrisa…era mi manera de decirte que ya todo estaba bien.

Un aroma delicioso llenó mis pulmones, un aroma que supe reconocer pues se trataba de mi comida favorita-…vaya… veo te luciste...

Me otorgaste una sonrisa ladina un tanto coqueta según mi parecer-… ya sabes que en la cocina soy totalmente cool…

Reí de buena gana, pues por mucho que me pesara, tenía que admitir que es cierto-…vale…

Te levantaste y recogiste los platos para empezar a servir

-te ayudo…

-no descuida, tu siéntate yo me encargo…

Asentí dejándome "mimar" de cierta manera, pero no sin antes dirigirme a otro lugar. Mire la libreta, la cual ya mostraba cierto desgaste en sus hojas y me sonrojé al leer lo que arriba escribía, pero suspiré en un intento por controlar la vergüenza y los deseos homicidas pues sabía que aquello solo lo habías puesto para mosquearme. Te miré disimuladamente, sin poder evitar que una sonrisa escapase de mis labios casi al instante. Anoté una rápida frase y me encaminé hasta la mesa ya que tú ya estabas colocando los platos sobre la mesa.

"Escuchar a Soul diciendo lo siento… es una de las ventajas de vivir juntos…"