Resignación
Summary:
Deseo salir de aquí, donde nada me lo recuerde, donde pueda conocer algo mejor, que estar esperando a que mi mejor amigo, decida enamorarse de mí.
7Capitulo
Después de todo…
Bella POV
La noche estaba por así decirlo en el mejor momento. Ben y su hermana habían llegado con sus respectivas parejas, platicamos que tanto habíamos hecho en este tiempo. Él había empezado a trabajar en un bufete de abogados aquí en Seattle. Cuando me pregunto a que me dedicaba, simplemente le dije que tenía una librería en Londres.
-Chicos regreso en un momento, ocupo ayudarle a mi madre –
-Anda Bella, no te preocupes, estaremos bien – contesto su hermana.
Les sonreí en agradecimiento y camine de regreso a la casa. Salude algunas personas con un simple movimiento de cabeza o un ´´buenas noches´´. Entre a la cocina escuchando que mi madre daba órdenes.
-Anda chicos, que la cena se enfría- escuche decir
-Mamá tranquila, los invitados están bien – tome algunas botellas vacías para tirarlas
-Lo sé hija, pero… es que …
-Tranquila, todo saldrá bien. ¿Todavía no llega Phil?- sonreí al ver que mi mamá había encontrado por fin a alguien más
-Ya no tardan - susurro
-Bueno iré a tirar esto -
Sabía que mi madre, ni siquiera estaba por enterada que Edward ya había llegado. De hecho ni yo deseaba haberlo estado. Abrí el contenedor de basura y puse las botellas, me percate de que estuviera bien cerrado, no quería que alguno de los perros del vecino o los gatos hicieran parte de la basura un arreglo de la fachada de la casa.
-Buenas noches – cerré los ojos al escuchar su voz
-Buenas noches – conteste, haciendo caso omiso a su presencia – con permiso
Pasar a lado de él, no era fácil. Tampoco el volverlo a ver y creo que muchos lo podrían entender. Necesitaba ser fría, no deseaba mostrar mi debilidad, quería que entendiera que podría salir adelante a pesar de todo lo que paso, que pude encontrar mi camino de nuevo, aunque para los que realmente me conocen sabrán que es mentira.
-Así piensas saludar a tu mejor amigo – Sentí como mi pecho se apretó; y si de nueva cuenta aquella frase tu mejor amigo. Diablos que no podía existir otra palabra en alguna lengua diferente o en la jerga americana algo que te haga referente a mejor amigo. Sentí como el aire golpeo mi cuerpo, haciendo que me estremeciera.
-Hola – conteste- me tengo que ir, ocupo ayudar a mi madre – mi voz salió algo débil, pero dudo que él lo haya notado.
-Bells …
-Isabella – dolía hacer esto, pero no quería escuchar el diminutivo que él me llego aponer.
-Isabella crees que podríamos tener algún tiempo solos – tome aire, ¿quería hablar con él?
-No lo sé Edward, tengo cosas que hacer. Mañana me regreso a casa- me estremecí ante eso, Seattle había sido mi casa por mucho tiempo, pero Londres tomo ahora ese nombre.
-¿Que acaso esta no es tu casa? – quise contestarle que hace tiempo lo había dejado de ser, pero no podía, ni siquiera podía dirigirme bien a él, ni la mirada podía sostener.
Me sentía prisionera en mi propio espacio. Su rostro seguía siendo de aquel muchacho del que yo me enamore, con facciones de niño, con la sonrisa torcida y sus ojos, esos que por muchas veces deseaba alejarme pero no podía hacerlo, simplemente te hipnotizaban.
-Es la casa de mi madre, yo ya no pertenezco a aquí – trate de sonar segura
-¿Sabes? has cambiado – se cruzo de brazos, como si tratara de estudiarme.
-Todos cambiamos Edward, todos –
-Lo sé – susurro- es solo que, en verdad te extrañe – argumento al tratar de acercarse a mí.
Yo solo asentí y salí de ahí, no quería escucharlo, no otra vez. Como ha sido posible que después de haberme gritado y casi insultado por teléfono, llegue ahora después de casi años de ausencia y me diga te extrañe. Bufe de desesperación.
Entre a casa y casi corriendo subí a mi habitación. Azote la puerta, no me importaba quien me hubiera escuchado, quería estar sola. Mi respiración estaba errática, sentía que no me hallaba en aquel cuarto. Mi vista jugaba de aquí para allá buscando una estúpida salida. Una que me ayudara a olvidar todo y cada uno de los recuerdos que existen aquí. Él quien se volvió el protagonista de cada uno de ellos, estaba en la planta baja, disfrutando de una cena de la cual yo igual debería de hacer.
Que esperabas, que llegara y te dijera ´´te amo´´ o ´´te quiero´´- Sentí las ganas de llorar, demasiadas. Si lo hacía, mis sollozos se llegarían a escuchar. Quería que todo esto acabara, quería regresarme a mi casa, de donde no debí salir por mucho tiempo.
-Bells abre la puerta – dijo Emmett
-Me estoy cambiando – conteste
Me aclare la garganta y me limpie el rostro con la manga de la sudadera.
-Ni tú misma te lo crees, abre esta puerta ahora
Me acerque a quitarle el seguro a la puerta y lo deje entrar. Con fuerza me avente a los brazos de Emmett, quería que me sostuviera, que no me dejara caer. Me reproche por saber que siempre terminaban así las cosas, en brazos de Emmett llorando. No estaba sola y eso lo sabía, pero esta vez tenía miedo a que todo terminara mal –más de lo que ya estaba-
-¿Porque tuvo que venir?, él sabía que yo iba a estar aquí – grite en su pecho con desesperación.
Tenía coraje y tristeza a la vez, todos sabían que yo volvería para estas fechas y era obvio que él lo supiera. Quería que tan siquiera yo al volver, él ni siquiera se acercara a mí, que me dejara sola, pero nada sucedió así.
-Si, por eso vino. Según Esme dijo que deseaba hablar contigo, que quería ver como estabas.- Emmett a pesar de ser siempre la persona que me ayudo a sostenerme, siempre buscaba –algunas veces- que pudiera tener contacto con sus hermanos, pero otras veces ni siquiera los quería tener cercas.
-No lo entiendo Emmett, él fue el que al último termino insultándome. Entiendo que tuve culpa por irme, pero no fue porque lo odiara ¿Que acaso fue tan malo enamorarse de la persona equivocada?- Emmett pocas veces se quedaba callado y este había sido ese momento. Trate de tranquilizarme un poco, no quería arruinar más la noche de mamá
-Me quiero ir a casa Emmett – dije en su pecho- por favor
-Bella ya no tienes quince años, tienes que aprender a afrontar todo esto de una buena vez.
-Y ¡¿cómo?! Teniéndolo en mis narices, viendo como él disfruta y puede decir que me extraño y que actúa como si verdaderamente nada paso. Emmett no soy de plástico, siento, me duele; actúa como si no hubiera pasado nada.
-Pero él te dijo que quiere hablar y tú ¿qué hiciste? Saliste corriendo como siempre. Bella llevas escondiéndote de él…tu sabes que las cos…
-Lo sé, las cosas pasan por algo. Y sí lo que piensas decirme es que me resigne, créeme Emmett, llevo resignándome más tiempo del que crees…
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Estaba en la sala jugando con celular, viendo el número de Edward. Ir o no ir, ese era el estúpido dilema. Ayer en la noche, después de haber hablado con Emmett, decidí aceptar y hacer a un lado mi pequeño ´´orgullo´´.
-Ya háblale y dile que lo no lo veras – dijo René, era la cuarta vez que pasaba por la sala y me miraba jugando con el celular
-Ya le hable –
-Entonces ¿por qué sigues con el celular?, vete arreglar – comento, mientras me quitaba el celular de las manos.
-No tengo por qué cambiarme, mis cosas ya están en mi maleta y así me pienso ir.
-Enserio Bella, si no deseas verlo, no vayas.- se sentó a un lado de mí, para tomar un mechón de mi pelo y jugar con él.
-No lo sé -porque a veces las cosas son tan difíciles- Siento que todos tienen razón en cierto aspecto- me acomode para verla- necesito hablar con él, pero también tengo miedo a lo que venga después.
-Solo tú sabes lo que haces – y ese es mi maldito problema.
-Es que no se qué hacer o mejor dicho no sé qué es lo que hago. Tengo cuatro años que no lo veo y durante ese tiempo, yo soy la que me ha estado escondiendo. Entiendo que estuvo mal, pero otra parte de mí, me dice que yo nunca le di la espalda. Siempre estuve para él. Y ahora después de tanto tiempo, él viene como si nunca hubiera pasado nada a pedirme que hablemos.
Para René no era común que yo sonara exaltada con este tema, pero ya era mucho lo que llevaba guardado. Muchas veces me quede callada sobre el tema y más cuando se referían a Edward como el bueno y yo la mala; lo habían hecho, pero nadie se había tomado la molestia por preguntarme la razón de mi escape.
-Bella él está casado – sinceramente hay cosas en la vida que deseas no escuchar, y esa es una de ellas.
-Lo sé, créeme que lo sé -ayer lo había comprobado-
-Bella pero…
-Mamá iré a verlo. Quiero acabar con esto e irme lo más pronto posible de aquí. Tú no tienes la culpa, de hecho nadie la tiene. Todo esto lo empecé yo y lo pienso acabar, y por si fuera poco lo terminare en donde empezó. –
Tome las llaves del carro y junto con mis cosas, me subí. Vamos solo lo veras, platicaran y trataran de arreglar las cosas – susurre. Deje escapar el aire un par de veces; tenía que controlarme, estaba nerviosa.
Salí de casa, manejando rumbo al parque de Seattle. Era algo absurdo, sabiendo que René no vivía lejos de ahí, pero era una escusa tonta y a la vez cobarde utilizar el carro. Simplemente si las cosas salían mal, la única manera de irme de allí es escapando y sabía que corriendo no llegaría lejos.
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Había llegado al parque desde hace veinte minutos, me debatía entre bajar o irme a casa. Le había mandado un mensaje hace diez minutos, preguntando donde estaba, pero ni siquiera había recibido respuesta.
En la banca – contesto
Con algo de dificultad llegue a la banca donde Edward estaba totalmente encorvado con sus manos en su rostro, como si tratara de debatirse entre lo bueno y lo malo. Carraspee haciéndome notar, vi como se enderezo cuando se percato de que ya estaba ahí. Me quede en mi lugar, sin saber si me acercaba o no. Era un tanto extraño compartir el mismo lugar con él después de tanto tiempo.
-Siéntate – dijo haciéndome a un lado
-No te preocupes estoy bien – conteste, mientras me recargaba en un árbol- y ¿de que es lo que querías hablar?
-Flash Back-
6 Enero 2005
All that I'm after is a life full of laughter
As long as I'm laughing' with you
I'm thinking' 'bout all that still matters is love ever after
After the life we've been through, yeah
Know there's no life after you
-Life After you – Daughtry-
Termine de recoger mi habitación, esperando que el tiempo pasara relativamente rápido. Llevaba viviendo en Londres un mes y seis días aproximadamente, mi celular seguía vibrando cada día, mi correo seguía llenándose de ´´basura´´, algunos de ellos eran de Edward o de Alice, otros eran los correos importantes, mi madre, Emmett, Esme o Carlisle, eran los únicos que me atrevía abrir, los otros simplemente fueron desechados.
-Bella ¿estás en casa?
-Sí, ya bajo
-No te preocupes ya voy subiendo escaleras – grito Ireri
Ireri se volvió mi compañera de cuarto cuando entre a la universidad, no es que no pudiera pagar la casa, sino que era muy grande para mi sola y decidí publicar que rentaba un cuarto.
-¿Qué pasa?
-Wow nunca había visto que tan limpio quedaba un cuarto
-Si claro, y ¿bien?
-Oh no nada, simplemente quería saber que estabas haciendo, ¿necesitas ayuda?
-La verdad es que sí, la caja que está en aquella esquina, iba haber que servía y que no, me traje muchas cosas de Seattle que ni siquiera necesito aquí.
Not ready to let go
Cause then I'd never know
That I could be missing
I'm missing way too much
So when do I give up what I've been wishing for
-Down- Jason Walker-
Seguimos limpiando la habitación, ninguna de las dos hablaba. Trataba de no pensar en lo que había sido mi vida hace un mes, quería adaptarme a este nuevo lugar.
Escuche jadear a Ireri, pero no le preste atención pensando en que se había topado con algo que quizás a ella le serviría.
-Bella ¿quiénes son ellos?
Deje las cobijas en la silla del escritorio, para ir a la cama con Ireri y ver qué era lo que tanto había visto. En la cama estaban las fotos de mi último verano con ellos o mejor dicho, del último verano donde estábamos todos.
-Los hijos de mis padrinos- conteste tratando de que mi voz sonara vacía
-Pues parece como si se conocieran muy bien los tres
-Me llevo con el mayor de ellos Emmett – mientras lo señalaba
-¿Y con la pareja de ahí?
-No son pareja, son hermanos y se podría decir que se quienes son.
Me levante regresando de nueva cuenta a guardar las cobijas, sentí como Ireri seguía viéndome, suspire pesadamente.
-En otra ocasión, quizás te hablare de ello, hoy no.
Los días habían pasado e Ireri trataba de sacarme plática sobre mi relación con Edward y Alice, a pesar de que nunca le había dicho como se llamaban, ella los había leído en la parte de atrás de la foto.
-Bella por que la caja que estaba en tu habitación esta en el bote de basura – dijo mientras entraba a casa
-Son cosas que ya no sirven – conteste, tratándole de quitar importancia
Había llorado al tirar la caja, tenía tantos recuerdos, eran cosas que ya no quería tener conmigo. Los extrañaba, si, pero no quería saber nada de ellos.
-Entonces las fotos, recuerdos y esos de tus amigos de Seattle ¿son basura?
-Sí, algunas de ellas ni siquiera debieron ser mías – conteste, acordándome de la pulsera que había mandado esta mañana a Seattle, era de la abuela de Edward, él me la había regalado en mi cumpleaños número quince.
-No sé qué es lo que te haya pasado, pero si en algún momento decides platicar aquí estaré – contesto
-Gracias, pero no es el momento de platicar, todavía no.
Y a pesar de todo ella estuvo para mí en cualquier momento, no había sido fácil contarle toda la historia, en verdad siempre fueron pequeños acontecimientos y hasta la fecha siguen siendo pequeños fragmentos.
-Fin flash back-
Él seguía sentado, con las manos en el rostro, su cuerpo encorvado, su pelo totalmente despeinado – típico de él- me estaba desesperando un poco, sabía que esta plática era inútil. Ya habíamos hecho nuestra vida, el artista y famoso, y yo una escritora -claro siendo reconocida pero anónimamente- mi vida era agradable por no decir feliz y la de él siempre ha sido brillante. No entendía a que venía todo esto, llevaba tiempo demostrándole que no deseaba hablar con él.
-¿Cómo has estado? – pregunto, haciendo que me sobresaltara un poco
-Bien y ¿tu?
-Bien
-Edward ¿para qué estamos aquí?- trate de apresurar el tiempo
-Quería que platicáramos, tu no me has dejado – comento mientras volteaba a verme
-Creo que ha sido por lo mismo que no quería platicar hoy –
-¿Y por qué estás aquí? pudiste haberme dejado esperándote ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión? – pase mi peso a la otra pierna tratando de pensar en otra cosa, no quería llorar delante de él.
-Simplemente quiero terminar esto aquí en Seattle y poderme regresar a casa –su risa amarga fue la que hizo que mi corazón se encogiera
-¿Sigues aferrada que Londres es tu casa?-
-En Londres tengo mi casa, mi vida, mis amigos, todo está en Londres, lo único que me queda aquí es mi madre y mis padrinos.
-¿Y nosotros?, ¿Alice, Emmett y yo donde quedamos?
-Tú y Alice decidieron hacerme a un lado de su vida hace tiempo, Emmett es otro punto
-Tú eres la que huiste de Seattle, crees que toda la culpa es mía o de Alice. –
-No hui –mentira- me fui a estudiar, termine mi carrera y decidí quedarme ahí, me siento a gusto estando en un lugar donde me aceptan tal cual y como soy, donde no tengo que estar soportando malos tratos o mejor dicho ser un plato de segunda.
Edward trato de acercarse, pero estire la mano dándole entender que se quedara donde estaba.
-Quédate donde estas – trate de decir, mi voz no había salido como quería, se estaba empezando a romper- me podrías decir qué más quieres, porque no entiendo que es lo que pasa, ¿para qué me buscas? Tú quisiste hacer tu vida, tú me gritaste que en pocas palabras desapareciera, dijiste que nuestra amistad era tan simple y ahora vienes a reclamar algo que ni siquiera eres consciente de lo que tú también hiciste.
-Te busque para pedirte perdón. – gritando exasperado- Bella estaba enojado, actuaste de una manera muy infantil, solo quería pedirte perdón, sabía que estuve mal. – mientras pasaba su mano por su pelo
-¿Es infantil es protegerse? ¿Es infantil querer a alguien o mejor dicho enamorarse de la persona equivocada? – pregunte – no Edward, no lo es.
-Exacto Bella, tu lo has dicho, yo no tengo la culpa de…
-No lo digas – tenía que parar esto, no quería escucharlo decir que él también se había enamorado– por favor
-Entonces qué quieres escuchar, ¿Qué me enamore de ti en cuanto partiste? –dijo incrédulamente
-Para Edward …- mi cuerpo temblaba, quería salir de aquí
-¿Qué mi vida fue fácil después de todo?- volvió a decir
-Edward…. – sabía que era tarde, había jurado no volver a llorar, pero era inevitable ya.
-No, yo también tengo que hablar. Éramos diferentes Bella, somos diferentes, estoy enamorado de Clarie, es mi esposa. No pienso dejarla para… - lo corte antes de que siguiera escuchando sus estupideces
-Para eso me has hecho venir – me separe un poco del árbol, mientras me limpiaba el rostro- para hacerme saber que eres feliz, para decirme que tu si puedes salir adelante y comerte al mundo con un solo aplauso.- ya estaba perdida en este momento, ya no podía controlar mi cuerpo - Gracias, gracias por hacerme venir a perder mi tiempo, por ayudarme a entrar en razón que la amistad y el tiempo que perdí contigo fue un error, porque eso es lo que me has hecho saber en este instante, que lo nuestro fue un simple error. Uno de los cuales yo hasta el momento no me había arrepentido.
-Bella no…- vi que trato de acercarse, no quería volver a escuchar el que yo haya sido un simple error en todo esto.
-Edward si en alguna parte de tu corazón, queda un poco de la amistad que tuvimos, déjame en paz
-Yo no que…
-Me tengo que ir, cuídate …
Salí con cuidado de aquel lado del parque, trate de tranquilizarme, no quería que mi madre me viera así. Tome el celular con desesperación, buscando el número de teléfono de Emmett, quería irme y ya, no me importaba si se tenía que romper más mi corazón o perder mi alma, pero yo ya no pertenecía aquí.
Después de todo, el querer pedir perdón, el querer empezar de nuevo, vuelve hacer con una huida y no una simple, ni distinta, si no con la misma.
Hola chicas…
MUCHAS GRACIAS a todas las que me mandaron reviews deseándome lo mejor, sinceramente ya está todo mejor en casa, pero en MEXICALI necesitamos mucha ayuda… la parte más afectada fue el Valle de Mexicali, algunos lugares ya fueron evacuados, se necesita mucha agua embotellada, ropa, comida en latada, casas de campaña y colchonetas…
A pesar de que nuestro ´´GOBERNADOR´´ ha dicho que no se necesita, sinceramente esta estup$#!" … el solo mira lo que tiene alrededor de él, más no lo que hay afuera de sus narices. La ayuda está llegando muy lentamente el gobierno se está viendo ¡LENTO!
En fin chicas, aquí no deja de temblar, de hecho el capitulo lo escribí con temblores arrullándome, así que ya sabrán…
Cuídense mucho e insisto hasta el momento todo marcha bien… y sigo de vacaciones. Hasta el lunes entro a clases… mi escuela sufrió algunos daños y más en lo que eran los laboratorios de comunicación y psicología.
Las quiero…
At: Tutzy Cullen
