"La protegiste, de una forma en la que la dañaste físicamente pero la protegiste eso es lo que importa" las palabras de Satoshi estaban rondando la cabeza de Indra desde el día del incidente, el había protegido a Sayuri pero la daño y esa era la verdad no había nada por el cual ocultar su descuido. Ese día regresaba Sayuri a la casa porque se había quedado con Yuna unas semanas para que se recuperara mejor según Yuna pero él sabía que la intentaban alejar un poco del para que Sayuri no se sintiera incomoda, él lo entendía pero con eso lo hacían sentir más culpable de lo que se estaba llegando a sentir.

―Si tan solo el amaterasu se hubiera propagado más rápido―decía Zetsu desde un lugar que Indra no podía verlo.―No tendríamos otra carga más, con ella.

Indra no respondió nada, no quería llevarle la contraria a Zetsu no esa vez como lo había echo desde que llego a ese pueblo y empezó a convivir con Sayuri. No tenía las intenciones de quedarse en la casa cuando llegara Sayuri él pensaba que ella necesitaría un espacio en el cual relajarse de todo lo que había pasado, aunque tenía la intención de hacer eso él sabía que Yuna después lo regañaría por no haberse quedado para recibir a Sayuri y dejarla sola. A causa de eso se sentía más agobiado con la situación.

―Esto es más fastidioso de lo que pensé―suspiro.

La puerta se abrió y dejo a la vista a Yuna sosteniendo a Sayuri de la cintura para que pudiera caminar un poco mejor, Indra se dio cuenta que Sayuri traía puestas unas medias negras que nunca había usado desde que el llego, Sayuri lo vio y le sonrió con una sonrisa cansada intentándole decir que estaba bien y que no se preocupara, Yuna también lo vio fijamente y cerro sus ojos asintiendo. Indra sabia a lo que se refería la quemadura del amaterasu había provocado una gran cicatriz, se sentía culpable.

―Estoy es casa, Indra―Sayuri lo dijo cuándo se sentaba en la silla que estaba a lado de la mesa.

―Si―respondió con pesadez.

Yuna sentía el ambiente de tensión que se había formado, tomo a Sayuri de la mano y volvieron a caminar al cuarto dejando a Indra solo, ni ella ni Sayuri lo querían incomodar con lo que había pasado pero era inevitable no hacerlo, Sayuri también se había quemado parte de la planta del pie y no podía caminar bien era por eso que caminaba con irregularidad, las llamas habían provocado una gran cicatriz que no se quitaría nunca y fue por eso que Yuna le había puesto medias a Sayuri para que se notara, Yuna toda vía tenía una esperanza que al menos Sayuri caminara bien, pero fue una mala idea haber encontrado a Indra y haberle regañado unos días antes, todo lo había planeado mal.

―Voy a salir.

Se escuchó la voz de Indra desde el otro lado de la puerta ninguna de las dos respondió y Yuna dejo de sentir a Indra dentro de la casa, tomo un mechón del cabello de Sayuri mirándolo fijamente sabía que ese día seria incómodo para ellos dos aunque sabía que Sayuri haría todo lo posible para que Indra no sintiera ninguna culpa, Yuna no sabía de donde sacaba tanta consideración y gentileza con todo lo que podía hacer Indra, ella misma sabía que Indra no había tenido la culpa de la quemadura pero él se había confiado mucho y no actuó rápido para que el hombre que estaba atacando a Sayuri no la tomara.

―Este año no vamos a participar en el festival―declaro Yuna soltando el machón de Sayuri.

―Yuna―respondió bajando su cabeza.―No es para tanto, puedo controlar el dolor.

― ¿Controlar el dolor?, estás hablando en serio Sayuri―Yuna estaba enojada por la respuesta de Sayuri.―Como vas a participar si muy apenas puedes caminar bien sola.

― ¡Yuna! ―Sayuri se levantó gritando el nombre de su amiga. ―Sabes que no me debes subestimar y lo sabes muy bien.

―Ya lo sé―musito. ―Pero lo único que quiero es que no te sobre esfuerces.

―No eres mi madre―volvió sentarse a lado de Yuna. ―No tienes que preocuparte, estaré bien.

La abrazo no quería rezongarle como lo hacía cuando no le hacía caso o le llevaba la contraria, ella sabía que no era su madre pero quería a Sayuri como si fuera su madre, era malo negarle ir al festival.

―Hoy es el Tsukimi―aparto a Yuna―Y no eh echo los dangos―menciono angustiada.―Tal vez Indra ni siquiera se acordó del Tsukimi.

―Ya los tengo hechos― respondió.―Pero esta vez no iras a la casa a comerlos conmigo y Satoshi.―su tono de voz sonaba con picardía.―Ahora los comerás con Indra aquí en la casa, solos.

― ¿Qué? ―pregunto sorprendida y sonrojada.

―Los voy a traer―se levantó y corrió a la puerta.

Salio de la casa y vio que Indra estaba recostado en un tronco de un árbol con los ojos cerrados, tal vez estaba pensando y no quería interrumpirlo asi que se fue sin decirle absolutamente nada.

―Vamos a pescar―Satoshi le dijo a Indra tomando su hombro derecho.

―Me niego rotundamente―respondió Indra abriendo sus ojos. ―Yuna dejo sola a Sayuri en la casa.

―Indra―dijo serio acercándose más a Indra. ―Tu y yo sabemos que Sayuri no es ninguna inútil y débil para no defenderse sola.

―Aléjate―sus ojos se tornaron rojos y Satoshi se alejaba lentamente.

―Vamos, no seas malhumorado.

Lo tomo de la muñeca y lo levanto con dificultad, soltó la muñeca y se puso detrás de la espalda de Indra y lo empujo para que empezara a caminar lo llevo hacia hasta la orilla del rio puso sus manos en los hombros de Indra y lo obligo a sentarse.

―Pescare algo para ti también―sonrió entre cerrando sus ojos.

―Fastidioso―respondió poniendo su brazo en su rodilla izquierda.

―Tu eres el fastidioso, siempre tan arrogante y distante―decía cuando tenía un tic en el ojo y se arremangaba su pantalón y se quitaba la sandalia derecha.―Tan frio aun no comprendo como Sayuri te presta tanta atención al igual que tú con ella aunque intentes ser discreto y disimularlo siempre estas allí.

―Dijiste que ibas a pescar.

Satoshi se paró a regañadientes por la respuesta de Indra entro al agua y le dio la espalda, no quería atacar a Indra con jutsu pero le había colmado la paciencia más de lo debido ese día a pesar que solo habían hablado máximo un minuto le fastidio el hecho que Indra no se hubiera percatado de nada de lo que le había dicho, aun no comprendía como podía hablarle Indra era un hombre estúpidamente reservado y nada expresivo.

―Mi hermana hizo dangos―volteo a ver a Indra quien ya se había recostado en el pasto. ―Hoy él es Tsukimi.

― ¿Por qué siguen festejando al tío Hamura? ―pregunto levantándose viendo directo a los ojos a Satoshi.

― ¿Tío Hamura? ―pregunto también viendo con disentimiento a Indra. ― ¿Quién es él?

―Es el guardián de la luna que ustedes ahora festejan―le explicaba a Satoshi. ―Aun no comprendo por qué dicen que es un conejo, tal vez lo dicen por mi abuela ella fue conocida como la princesa conejo.

― ¿Abuela?, ¿Tío? ―seguía preguntando ahora sorprendido. ― ¿Es que acaso tu eres un Otsusuki?

―Tendrías un problema si lo fuera―respondió con arrogancia.

― ¡Maldito seas Indra! ¡Eres un maldito Otsusuki! ―tenía tanta desesperación que puso sus dos manos en su cabeza. ― ¿Por qué no se lo has dicho a nadie?

―No creo que sea necesario―respondió y volvió a recostarse.

―Es necesario―grito y camino hacia Indra―Sayuri te odia, Sayuri odia a cualquier Otsusuki―volvió a gritar estando frente a Indra. ―Ella te odiara por no decirle quien eres si ella se entera antes de que se lo digas―se sentó a lado de Indra.― ¿Es que acaso fuiste puesto en frente de ella para ser su martirio?

"¿Es que acaso fuiste puesto en frente de ella para ser su martirio?" Satoshisiempre acertaba en un punto débil de Indra, siempre decía la verdad aunque tomara un sentimiento que el conocía muy bien. Indra le quería decir a Sayuri que era un Otsusuki y que quería matar a su propio hermano pero no podía decírselo cómodamente, no podía hacerlo.

―Sé que tal vez tengas un impedimento para decir todo sobre ti―Satoshi miraba el agua. ―Pero tanto Sayuri como Yuna y yo hemos sido honestos contigo―cerraba su puño y hacia una mueca de enfado―Así que me dirás todo sobre ti y tu clan.

― ¿Por qué tendría que hacerlo?

Satoshi lo tomo de la túnica y lo levanto de golpe cuando Indra lo vio directamente se dio cuenta que Satoshi tenía el puño cerrado en dirección a su cara, apretaba su mandíbula y su expresión era de enfado. Lo miro con cara de pocos amigos e hizo que Satoshi soltara su túnica, le parecía más fastidioso cuando se ponía en ese modo pero le pareció más conveniente decirle todo a tenerlo encima de el por mucho tiempo.

―Entonces eres de la Luna―Satoshi se ponía su brazo en la frente mientras que estaba recostado en el pasto viendo el cielo.

―Te dije que yo nací en la Tierra.

―Pero tu clan es del espacio, tu sangre es de otro lugar del universo.

―Y eso tiene algún inconveniente.

―No creo que Sayuri esté dispuesta a irse a la Luna.

―No llevare nadie a la Luna y mucho menos a ella.

―Me podrías llevar a mí.

―Se está haciendo tarde―Indra se levantó y quedo sentado en el pasto―Ya inicio el Tsukimi desde hace horas.

―Ahora no poder ver a tu tío como conejo―se levanta y se sacudía la ropa. ―Ahora es un hombre viejo con ojos igual de extraños que los tuyos y con cuernos―empezó a caminar al bosque―Menuda familia que te cargas Indra―dijo burlón entrando al bosque―Nos vemos.

Lo veía que se iba alejando con pesadez probablemente tanta información hizo que le explotara la poca capacidad de retención de información que tenía. Se levantó y sacudió sus ropas y se fue directo a la casa, cuando entro busco a Sayuri pero no la encontró fue a la pequeña terraza que tenía la casa y fue cuando la vio sentada mirando la luna comiendo dangos y a su lado tenía otro plato con dangos se acercó y se sentó a su lado.

―Regresaste Indra.

Indra la veía, los ojos de Sayuri eran mucho más hermosos contemplarlos con la luz que profesaba la Luna, tal vez Satoshi tenía razón en que ellos desde un principio fueron honestos pero el sentía que solo sabía cosas vagas de Sayuri y aunque él no quería aceptarlo quería saber más de ella, quería saber más de sus sentimientos.

―Estoy en casa.

Bésame con tus ojos de mielque me hablan de un mundoque ya no conozco. Háblame de ti
no me dejes sóloquiero descubrirpor qué le tengo tanto miedo al amor.

Miel, Zoé