El príncipe maldito
Por Katou Yuu
ADVERTENCIAS: yullen, AU, mucles, yaoi, m-preg (referencias), gran final de telenovela.
DISCLAIMER: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino.
Allí tenía preparado un caballo, subió a Allen con cuidado de no ser vistos, pues había pocos guardias pero todos parecían enfocados en el gran evento.
Link sabía que la hora se acercaba, debía trasladar a Allen de manera segura a la iglesia, se acercó a la habitación para tocar la puerta cuando noto que estaba abierta y dentro el príncipe no estaba, trato de llamarlo pero no obtuvo respuesta no estaba en el baño ni en las habitaciones cercanas.
- ¿Ha visto a su majestad? - preguntó a un guardia que pasaba de casualidad, el hombre respondió negativamente, a Link no le daba buena espina todo esto. Fue entonces cuando oyó a los guardias de la puerta principal gritar, se asomó a la ventana viendo como alguien secuestraba al príncipe y había logrado salir del castillo.
Informó de inmediato a los reyes. Ellos desplegaron a la guardia para la búsqueda y Kanda se unió a ellos.
Allen despertó con el movimiento del caballo.
- ya despertó el bello durmiente - dijo Tyki, en ese momento Allen notó que había más caballos con ellos.
- ¡debes volver! - dijo gritando y tratando de bajar del caballo
- ¡no deberías hacer eso! si caes no tendrás oportunidad de ver lo que haremos contigo.
Reconoció a los hombres, todo ellos habían intentado quitarle la maldición y en cuanto se sintieron a salvo, se detuvieron y lo bajaron como un costal de papas.
- Ahora nos dirás qué hiciste para romper tu maldición, nos llevarás con el hechicero para que arregle nuestros penes.
-La maldición... pero si yo no...
- No queremos excusas - Tyki lo sostuvo del rostro.
- La maldición aún sigue sobre mí ¡sólo buscarán salir lastimados nuevamente!
- Mientes, si no ¿por qué te casarías con ese?- dijo con desagrado refiriéndose a Kanda, Allen frunció el ceño - No importa, ahora mismo yo te liberaré de la maldición y te haré mío y juntos gobernaremos el reino - dijo Tyki buscando deshacerse de la ropa de Allen. Quien le dio un cabezazo al tenerlo tan cerca le había dolido pero no había tiempo para pensar en eso, quiso correr pero los otros chicos lo sometieron contra el suelo impidiéndole escapar, ellos le superaban en número y no había nada que el pudiera hacer.
- Vamos Allen, por fin tendremos nuestra noche de bodas - Tyki se bajó los pantalones mostrándole su miembro.
- ¡no! - dijo Allen forcejeando y haciendo más difícil que los otros sujetos lo supieran boca abajo.
Justo cuando trataban de bajarle los pantalones, deseó que Kanda estuviese para ayudarle, que Link le protegiera como siempre o que legara la guardia entera y acabara con ese despreciable grupo. Pero no iba a pasar, no sabía si ya se habían dado cuenta de su ausencia y las probabilidades de que estuvieran buscándole, con todo el alboroto de la fiesta, eran pocas. Entonces se decidió a que no iba pasar por eso, que no iba a pedir que lo salvaran toda la vida.
Cuando sintió las manos de Tyki colándose bajo su ropa, apretó los puños y juró que no iba a pasar por la misma humillación que durante las pruebas.
- ¡NO!- gritó y cuando Tyki trató de tocarle el trasero, fue lanzado contra un árbol por una fuerza extraña. Los penes de todos comenzaron a doblarse y el bosque se llenó de gritos de dolor.
Allen sintió también un profundo dolor en su brazo izquierdo y en su ojo, trataba de controlarse pero algo dentro de él le decía que avanzara y acabara con sus "enemigos"
Escucho voces y unos caballos acercarse, era acaso más penes que le querían lastimar, su cuerpo se movió por si solo y du brazo se deformo en una garra buscando atacar al recién llegado.
- ¡Majestad!- esa voz...era Link quien se había defendido empuñado su espada, a su lado llegaron otros guardias y también Kanda.
Todos lo miraban sorprendidos, los caballos comenzaron a reparar y trataban de alejarse de la garra.
- ¿qué ha hecho? - dijo Link
Allen se sintió extraño, su guardia y todo los demás parecían pequeños, miró sus manos y se dio cuenta que sólo una era humana.
Kanda bajó del caballo y se acercó.
- ¿ellos te hicieron algo? - dijo Kanda tomando su mano que ahora se veía un poco más pequeña que la de él.
Miró a los enemigos tirados en el sueño, la guardia no le quitaba los ojos de encima mientras arrestaban a los perpetradores.
- Tyki quería... - Allen escuchó su voz, era mucho más grave de lo que parecía antes - ay algo malo conmigo ¿cierto? - dijo Allen tocando su cara y sintiendo que tenía vello en la cara.
Corrió hacia el lago que quedaba a unos pasos y miró su reflejo. Era un hombre musculoso, algo más alto que Kanda, su cabello era largo y tenía una barba cerrada y pelo en pecho.
Se escuchó una risa aproximarse. Komui apareció en una nube de humo.
- esta es la maldición más divertida que he lanzado - dijo muerto de la risa.
- No me mires - dijo a Kanda tratando de ocultar su rostro.
- ¡Desgraciado! - Kanda desenvainó su espada para enfrentar a Komui quien seguía riendo como idiota pero de un golpe que no vio venir había sido tirado al suelo.
- ¡Hermano! ¡¿Cómo pudiste?! - Kanda se quedó en guardia viendo a aquella chica que flotaba en el cielo con unas extrañas botas en sus piernas.
- Mi querida Lenalee... - lloró Komui.
- ¿Cómo pudiste hacerle algo tan terrible a su majestad?- ella había notado el sufrimiento de Allen.
- Apártate - pidió Kanda a Lenalee, pues estaba perdiendo la paciencia - Lo mataré, seguro así liberaré al moyashi de la maldición - apuntó con su espada al hechicero.
- yo no le he hecho nada al príncipe... bueno, no hoy - dijo Komui encogiéndose de hombros y ocultándose tras su hermana.
- ¡vas a tener que pasar por el filo de mi espada!
- si no lo puedes aceptar así, supongo que no eres su amor verdadero - dijo Komui señalando a Allen, que estaba encogido en la hierba mostrando los definidos músculos de su espalda.
- ¡cómo te atreves! - Dijo Kanda molesto - ¡yo lo amaría de cualquier manera! - dijo sin evitar ponerse rojo.
-entonces ¿cuál es el problema? - dijo Komui - es parte de la maldición que el puse hace años.
Kanda lo miró con odio, pero fue hacia Allen.
- regresemos al castillo, llegaremos tarde a nuestra boda.
- P-pero - Allen miró incrédulo a Kanda.
- Nada de peros, no cancelaremos la boda - lo tomó del brazo obligándolo a levantarse, aunque Kanda era menos fornido que Allen pero se notaba que poseía más fuerza bruta que este.
Allen apenado fue llevado de a la iglesia, Link había sugerido cambiar su vestuario pero Kanda se desesperó alegando que así estaba perfecto.
Kanda llegó pateando la puerta de la iglesia y arrastrando a Allen que avergonzado bajaba la mirada ante los invitados quienes miraban boca abiertos la entrada, la banda no sabía si tocar la marcha nupcial, era la primera donde los novios entraban juntos rompiendo toda clase de protocolos.
Llegaron frente al padre y Kanda ordenó que los casara, Allen estaba que derramaba finas lágrimas, el padre comenzó a pedir que dijeran sus votos, Kanda tomó su mano jurando amarle y protegerle bajo todo tipo de circunstancias, Allen entre el llanto aceptó y dio sus votos, pues estaba ahora más seguro que nadie que era su verdadero amor.
Kanda tuvo que hacer Allen se agachara pues era más alto que el por mucho, Allen con las mejillas sonrojadas se agachó y entonces recibió el beso que ahora sellaba su unión, cerró sus ojos dejándose llevar, ignorando a los presentes, abrió sus ojos nuevamente y se encontró frente a Kanda, este viéndolo desde arriba, Allen se separó viendo que su cuerpo había vuelto a la normalidad.
Kanda se quitó la capa de inmediato y la puso sobre Allen para subirlo de las miradas ahora que había perdido sus músculos.
Después de la ceremonia, los sirvientes comandados por Link y vigilados por el príncipe Yuu, llevaron a Allen para vestirlo apropiadamente para la fiesta. Link se encargó de contar todo sobre el incidente. El hechicero Komui estaba cerca de la mesa principal, para evitar su ira.
Kanda y Allen hicieron su aparición en el banquete y fueron vitoreados por su aparición.
- se veía bien con esos músculos - dijo Lavi a el príncipe Kanda, que sólo hizo una mueca. Sin duda era un cambio dramático pero el moyashi se veía bien de cualquier manera.
La fiesta fue grande, corrió tanto vino que casi todos los príncipes que asistieron salieron con una pareja, con una aventura o con un bastardo para ocultar.
Kanda tomó la mano de Allen y le sonrió, sabía que era el momento de ver si la maldición se rompería o no.
Entre besos llevó al moyashi a la habitación real que les habían asignado, se deshizo del ropaje del príncipe, ambos eran inexpertos en el tema, Lavi le había dado unos cuantos consejos a Kanda sobre como tener sexo apropiadamente.
Cuando sintió que su miembro pedía a gritos estar dentro del moyashi, le separó las piernas, Allen lo vio nervioso, casi que cruzando los dedos cuando sintió la punta del miembro de Kanda contra su entrada.
- Aquí voy Moyashi.
- ¡Hazlo! - dijo con desesperación y entonces deseó no haber dicho esto, sintió un inmenso dolor cuando Kanda comenzó a penetrar dentro de él.
- me duele - dijo cubriéndose la cara.
Sus padres le habían hablado de que dolía al principio que pero debía resistir y que con el tiempo y un poco de paciencia, sentiría placer.
- lo siento - dijo Kanda parando - pensé que el conejo estaba bromeando - y tomó un pequeño frasco con un aceite que colocó en sus dedos y untó en la entrada del príncipe haciéndole gemir - por lo menos sabemos ahora que puedo acercarme.
Ambos se prepararon y Kanda empujó hasta estar totalmente dentro de su esposo.
- creo que no pasó nada - dijo Allen feliz porque al fin había encontrado a su amor verdadero y sería capaz de probar los placeres carnales.
Toda la noche y aún después del amanecer lo hicieron una y otra vez. Los gemidos se escuchaban por todo el castillo y los reyes se sintieron más que complacidos por el fin de la terrible maldición.
Allen comprendió que el remedio era peor que la enfermedad cuando no pudo caminar por tres días, pues el ardor en su trasero real no era nada que hubiera imaginado, del tiro Kanda lo había embarazado de trillizos
Los niños nacieron cumpliendo si deber como herederos, Lenalee les regaló bellos dones para evitar que su hermano hiciera de las suyas sobre ellos. Allen y Kanda, viendo su misión terminada, decidieron viajar por el mundo.
NOTAS: Gran final. Había desaparecido para ganarme el pan, espero que el equilibrio vuelva a mí para seguir publicando con la regularidad de antes. Besos abrazos y nalgadas a todos los lectores.
