Hola… si yo se que tarde mucho escribiendo esto, si yo se que ni es sábado xD pero en fin aquí se los traigo y como compensación de haber tardado este capítulo es bastante largo x3 asi que espero lo disfruten!

Agradecimientos especiales a:

-hitomi62-
-lesli . lopezlopez . 9-
-nicole o.0-
-sheblunar-
-Akane-Saeki-
-Rin Tao -
-kiitty444 -
-temainalumi-chan-
-Haru-chan-
-Yozo-
-Aly Gehabich-
-kote . herrera . 18-

.Disfruten el capitulo!
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"Capítulo 8… El sentimiento de Hibari II"-

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-¿Dónde está?- te preguntabas mientras buscabas en los casilleros del hospital, te habías infiltrado usando todo tu encanto que consistió en poner cara de niña dulce y fingir que tu "novio" Hibari-sama necesitaba un par de cosas de su mochila. -¡Aquí está!- exclamaste al encontrar por fin la chaqueta de Hibari y su banda de "líder disciplinario". La abrazaste con fuerza y un anillo cayo a tus pies, sonreíste sabias que se trataba del anillo de la nube Vongola… trataste de ponértelo pero te quedaba grande.

-¡Señorita (tu nombre)! ¿Qué hace con las cosas de Hibari-san?- preguntó Kusakabe y una gota resbaló por tu nuca pues habías sido descubierta.

-¡Hibari-san no es lo que piensa Kusakabe me ha incitado!- gritaste apuntando detrás del mencionado quien tembló de solo pensar que el azabache podría estar detrás de él, lentamente se giro para enfrentarse a su líder, pero para su sorpresa no había nadie.

-Señorita…- y cuando volteo al frente ya habías salido corriendo de ese lugar.

"Voy a lograrlo, voy a lograrlo" te repetías insistentemente con una sonrisa triunfal en tus labios.

-Señorita compórtese por favor- te dijo Kusakabe levantándote unos centímetros del suelo como si fueras una muñeca… "Ya no lo logre" pensaste derrotada pero aun te quedaba un as bajo la manga.

-Suéltame- pediste de manera dramática mientras tu rostro se ensombrecía y alborotabas tu cabellera

-S-señorita no llore- te pidió con cara horrorizada sintiéndose la peor persona del mundo por hacer que estuvieras haciendo un berrinche y peor aún estaba temeroso de que Hibari saliera y te viera en esas condiciones.

-Entonces ayúdame- Le pediste casi como un chantaje.

-¿Ayudarla? ¿A qué?-.

-Quiero ser Hibari- Le dijiste con una gran sonrisa y Kusakabe sentía como una flecha de "engañado" atravesaba su estomago.

-¿Cómo que quieres ser Hibari?-.

-Ya sabes quiero hacer todo lo que hace Hibari… ¡morder hasta la muerte y esas cosas!- decías haciendo movimientos de "león" que mas bien parecían los de un pequeño gatito encerrado en una caja –soy una carnívora-.

-Q-que mona- susurro el vicepresidente -¡Pero no puedes ser Hibari!-

-¡Si, si puedo! ¡Herbívoro!- Le sacaste la lengua infantilmente y corriste en dirección a la salida poniéndote la chaqueta de Hibari sobre tus hombros y las tonfas sujetándolas con fuerza entre tus manos.

-¡Espere señorita!- te gritó mientras corría detrás de ti, ahora estaba seguro de que si ibas por ahí diciendo tanta tontería alguien muy probablemente querría hacerte daño y que te hicieran daño conllevaba que más tarde Hibari le hiciera daño a él.

-¡¿Qué pasa?!, ¿Trataras de impedir que yo Hibari (tu nombre) acabe con todos esos herbívoros que perturban la paz de Namimori?- hablaste mientras te ponías en posición de ataque – Te morderé hasta la muerte-… una gota de sudor le resbaló por la nuca, realmente no dabas miedo, incluso estaba seguro que si ibas por ahí diciendo eso un pervertido terminaría aprovechándose.

-¡Tú no puedes ser Hibari!- Insistía Kusakabe quien de apoco estaba perdiendo los cávales.

-Midori Tanabiku, Namimori No, Dainaku Shounaku, Namii Gaii, Istumo Kawaranu, Sukoyaka Kenage Aa-!- apareció un pajarillo entonando el himno de la escuela, lo reconociste de inmediato como la mascota de Hibari y esta vez se estaba posando en tu hombro.

-N-no puede ser…- susurro Kusakabe cayendo de rodillas al suelo –Hibird te ha aceptado como remplazo temporal de Hibari-san…- Dijo mientras se tomaba unos momentos para asimilar lo ocurrido.

-Ne~~ Kusakabe-kun, ya di algo- pediste en tanto abrazabas a Hibird.

El mencionado se puso de pie y tú te sorprendiste mucho con su pronta recuperación, te miro fijamente y tragaste saliva, estabas pensando que muy probablemente ya había perdido la paciencia contigo y tendrías que correr. –Hibari (tu nombre) por favor acépteme como su mano derecha mientras sustituye a Hibari-san-

-¡Claro!- sonreíste maliciosamente mientras apuntabas hacia adelante. Vaya... Sería un día bastante largo.

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-¡Kyaaaaa!- grito Tsuna cuando un pupitre pasó rosándole la mejilla.

-¡Decimo!- le grito Gokudera arrepentido de no haber detenido aquel objeto con su propio cuerpo para que el castaño pudiera estar tranquilo.

-Tsuna idiota- le pateo Reborn en la cabeza –es solo un banquillo, das pena-.

-He Tsuna a que esto es muy divertido- sonreía Yamamoto pues realmente no le quedaba de otra, por todos lados había libros, bancas y pizarras volando, era claro que hacía falta la presencia de Hibari en ese lugar.

-Hum deberías de hacer algo con este escándalo en ausencia de Hibari- aconsejo Reborn

-¡Yo! P-pero Reborn-. Se quejo sin éxito pues el Hitman le había lanzado una mirada con cierto brillo que ya conocía muy bien.

De la nada un humo casi espectral empezó a envolver el ambiente, cada estudiante que rondaba por el pasillo veía intrigado la dirección de donde provenía, casi de inmediato una tonada empezó a sonar con voces profundas. " Ni U Taou, NamimoriChuuu Asa Tsuyu, Kagayaku Namimori No HeiHei, BomBom, Namii deii Itsumo Kiowanu Sukoyaka Kenage HaHa-! Tomo Ni Waraou Namimorichuu"….

Era ya bien conocido el himno a Namimori, todos empezaron a temblar pues sabían bien lo que aquello significaba: Hibari estaba de regreso.

-¡Huyan!- se escucho alarido del alumnado mientras salían corriendo despavoridos como una manada de cebras que estaba a punto de ser atacadas por un León despiadado y sediento de sangre. En pocos segundos los pasillos habían quedado desiertos.

-Vaya no puedo creer que funcionara- murmuraste mientras el humo empezaba a despejarse y se podía ver como el vicepresidente usaba hielo seco para crear la atmosfera en conjunto con bocinas y una grabadora.

-Buen trabajo- te felicito Reborn mientras tú sonreías ampliamente.

-¿A qué fue una buena idea?- preguntaste mientras el asentía.

-…- el resto se quedo mirándote bastante intrigados

-¿Por qué..- empezó Yamamoto con una sonrisa más grande de las acostumbradas –llevas puesta- siguió Gokudera lo mas humanamente tranquilo que su cuerpo lo dejo reaccionar –la ropa de Hibari?- finalizo Tsuna con una mirada que se tornaba un tanto siniestra.

-Herbívoros vayan a clase o… ¡los morderé hasta la muerte!- acababas de decir mientras tomabas posición de ataque.

Los tres se quedaron inmóviles, no sabía cómo tomar aquello más que darle la vuelta al asunto de que si los mordías hasta la muerte no estaba tan mal después de todo.

-No escucharon- hablaste mientras acorralabas a Yamamoto contra la pared con una velocidad que ni tu sabías que tenias. –Te morderé hasta la muerte- dijiste mientras le dabas un golpe con una de las tonfas en el estómago lo que provocó que cayera de rodillas al suelo, -Ve a clase- ordenaste dándole un beso en la mejilla y echándole una mirada a los otros dos que solo podían atinar a verte impactados por el cambio tan radical de actitud.

-…- Gokudera apretaba fuerte los puños y al mismo tiempo los labios como queriendo retener algo que quería gritar con todas sus fuerzas.

-Gokudera-kun- le llamo Tsuna mientras tomaba a Yamamoto y salía corriendo junto con ellos en dirección a un aula.

-¡Yo quería que también me mordiera hasta la muerte!- se alcanzo a escuchar el grito de Gokudera y en efectivo acababas de descubrir que tu tsundere favorito era algo masoquista.

Sonreíste autosuficiente dándote la media vuelta, ahora que habías recobrado la paz del instituto debías hacer lo mismo con la ciudad.

-Vamos Hibird, Kusakabe- pediste mientras el pajarillo se posaba en tu hombro cantando y Kusakabe cargaba el hielo seco y la grabadora.

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-¡Ho! Hibari-san qué bueno que despierta- hablaba aquel doctor de ojos azulados.

-Ya me encuentro mejor, regresare a la escuela- comunico sin reparos.

-Me parece estupendo, seguro que su novia se pone muy contenta-.

-¿Novia?- pregunto con el ceño fruncido pensando si acoso era un mal chiste que en verdad no tenía ninguna gracia.

-Sí, una jovencita bastante linda que se la pasaba viniendo a ver como seguía, por la mañana tomo algunas de sus cosas y salió, dijo que regresaría al anochecer-.

Hibari se quedo en silencio, sabía que eras tú en cuanto dijo la palabra linda y lo confirmo al escuchar que habías robado algunas cosas de su casillero de hospital, bueno la verdad era que no tenias vergüenza alguna y porque no admitirlo eso era lo que le gustaba de ti.

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En cuanto el doctor salió de la habitación el azabache mando por sus cosas para irse a casa, tenía mucha prisa después de todo tenia algunos asuntos que atender, los cuales también te competían.

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-Vamos Kusakabe por aquí, dicen que hay una pandilla que esta esparciendo el rumor de que Hibari fue derrotado- hablabas mientras te balanceabas de un lado a otro buscando "herbívoros".

-Si señorita Hibari- te decía el mientras cargaba todas las cosas para el acto.

-Herbívoros- escuchaste decir a Hibird, no estabas segura de haber escuchado que dijera esa clase de cosas pero que importaba, él te estaba indicando a quien había que morder hasta la muerte.

-Ya veo, ¡ahí están Kusakabe! ¡Vamos por ellos!- el vicepresidente lanzo un suspiro, no sabía que desenlace terminaría teniendo todo si se llegaban a topar con maleantes de una clase superior a los que se habían enfrentado hasta el momento.

Caminaron hacia un edificio que parecía abandonado, el primer piso era un amplio estacionamiento, el cual estaba plagado por contenedores de envío y cajas en pésimas condiciones.

-Señorita esto me da mala espina- dijo mientras colocaba el hielo seco y la grabadora en el suelo.

-Sí… pero debemos investigar- insististe caminando hacia las escaleras. –Deberíamos ir primero al sótano y al segundo piso-.

-Siempre toman los sótanos como escondites- comentó el vicepresidente bajando las escaleras haciéndote una seña de que guardaras absoluto silencio.

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Hibari había llegado hasta su casa, después de darse un baño y sentirse molesto por tener que salir con ropa normal y no con su uniforme, de igual forma opto por ponerse una camisa en tono oscuro y sobre esta una chaqueta a rayas en tonos purpura, unos jeans complementando con un tenis.

"Tengo que encontrar a la herbívora" pensó refiriéndose a ti aunque aquel pensamiento le estaba perturbando bastante, no sabía por qué rayos se estaba preocupando y eso en verdad lo estaba cabreando de una manera única.

Salió corriendo de camino a la escuela suponiendo que aun rondarías por los alrededores pero al legar se dio cuenta que aquel lugar estaba totalmente desierto.

-Llegas tarde, ya se ha ido- le llamo la atención una voz que lo irritaba de sobremanera -¿O vienes a buscarme a mí?- le dijo mientras se agitaba el cabello un poco.

-Taichi- murmuro molesto y poniéndose en posición de pelea, empezaba a joderle que le robaras también las tonfas.

-Descuida Kyoya, no vengo a buscar pelea… me queda claro que no eres rival para mí-. Hablo agitando una de sus manos frente a su rostro restándole total importancia a la mirada asesina del azabache, para simplemente marcharse del lugar.

-Espera- le detuvo el paso -¿Qué estas tramando?-

-Ja, como si te fuera a decir mis planes, es lo más idiota que te he escuchado preguntar Kyoya-kun- a pesar de que no le contestara sus ojos relucían en un triunfo que ni siquiera llegaba, pero que sin duda ya estaba saboreando.

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-Tienen una chica- susurro Kusakabe mientras te tapaba la boca pegándote a él.

-Tenemos que ayudarla- dijiste lo más bajo que podías, no tenias corazón para dar marcha atrás de todo eso a pesar que aquellos chicos les superaban en número.

-¡B-asta y-yo no sé donde esta (tu nombre) y aunque lo supiera no lo diría!- esa voz la conociste de inmediato y fue entonces que mandaste todo al carajo, aquella chica era Haru.

-¡Aléjense de ella!- ordenaste mientras tomabas a tus dos amigos por sorpresa ante aquella mirada tan gélida que estabas mostrando… -Si la tocan ¡los morderé hasta la muerte!- gritaste dando un salto golpeando uno de ellos en el rostro con tu pie izquierdo, tomando impulso para ponerte frente a quien parecía ser su líder.

-¡Vaya y pensar que tu sola llegarías a este lugar!- te dijo aquel chico de cabellera celeste el cual jugaba con uno de sus mechones.

-¡Silencio herbívoro!- tomaste el control dándole un golpe en el rostro con una de las tonfas.

-Maldita- te gritó uno de los chicos mientras pensaba atacarte por la espalda pero fue detenido por Kusakabe quien lo golpeo en el rostro para casi de inmediato dirigirse a Haru para desatarla.

-Los informes decían que aún no sabias como pelear- dijo el de cabellera celeste mientras se limpiaba el hilo de sangre en su boca.

-Es correcto no se pelear, pero tu maldito error fue atacar a una de las personas más importantes para mí- tomaste la palabra lanzando otro golpe el cual detuvo con una guadaña.

-Si te hubieras tardado un poco más nos habríamos divertido mucho con ella-

-Lo siento, pero yo soy la que se divertirá contigo- sonreíste para de inmediato lanzarte hacia él, reaccionaste esquivando uno de sus ataques, barriéndote por el suelo hasta topar con la pared, tras el impacto el trato de cortarte con su arma pero tu detuviste el ataque con una de las tonfas lo que provoco una apertura logrando darle una patada.

-Zorra- te lanzo un ataque más logrando provocar un corte en tu brazo

-Señorita Hibari-. -(tu nombre)- gritaron los otros dos en tanto Kusakabe luchaba con los subordinados y Haru se resistía a creer todo lo que estaba pasando.

-Estoy bien- afirmaste con una sonrisa para tomar impulso con una de las columnas y haciendo un círculo en el aire y golpeando a tu enemigo en la nuca.

-Mierda-.

-Señorita Hibari apriete el botón del mecanismo-.

-¿Botón?- te preguntaste mientras buscabas rápidamente para encontrarte con las "mejoras ocultas en las tonfas de Hibari" –wii aquí está- festejaste tontamente para tu desgracia pues aquel chico te había lanzado contra la pared, escupiste un poco de sangre mientas lo buscabas rápidamente.

-¿Sabes?, después de todo el rumor de que no eres tan fea era verdad- hablo mientras te tomaba por el cabello azotándote contra el suelo –mi nombre es Milo y es un placer conocerte (tu nombre)-chan-.

-Pues jodete Milo- le diste un golpe bajo en la entrepierna y uno más en el rostro aprovechándote de la situación.

Sentiste que alguien te tomaba por la cintura, era Kusakabe que te estaba cargando y a su vez también cargaba a Haru, tenían que emprender una retirada.

-Señorita Hibari, por favor deje esto en mis manos y en las de Hibari-san… si sale lastimada usted y la señorita Haru me meteré en muchos problemas- te pidió el vicepresidente y aceptaste, a fin de cuentas ya habían rescatado a Haru.

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-Hija de puta- murmuró Milo poniéndose de pie, era claro que no los dejaría escapar.

-Ne~~ no te podemos dejar ir tras ella- le llamo la atención un chico peli verde con un sombrero de rana –¿verdad Bel-sempai?-.

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-¡Muchas gracias por rescatarme desu~~! ¡Fue increíble!- te felicitó Haru abalanzándose sobre ti.

-S-si n-no te preocupes Haru-chan- hablaste un tanto apenada por estar recibiendo halagos tan efusivamente.

-Gracias por acompañarme a casa- terminó de decir la castaña habiendo una pequeña reverencia a Kusakabe y dándote un último abrazo -¡Nos veremos mañana desu~!.

-Sí- asintieron tú y el vicepresidente simultáneamente.

Una vez que Haru entró a su casa, Kusakabe, Hibird y tú tomaron camino hacia el hospital debían entregar las cosas que habías tomado prestadas.

-Señorita Hibari- llamo tu atención con una voz muy seria –¿Está usted bien?- te preguntó un tanto preocupado.

-Ho, te diste cuenta… pero no importa Aida-sensei me curara en cuanto llegue a casa- afirmaste con una sonrisa, aunque la herida en tu brazo no dejaba de sangrar. Y en tu espalda sentías un par más de heridas que no querías ni ver, porque dolían tanto que no querías ni imaginar su aspecto.

-Vamos al instituto señorita, yo la curaré para que cuando menos deje de sangrar- propuso mientras cambiaban de dirección, era más que claro que aquellas heridas debían ser tratadas lo antes posible y para tu fortuna el instituto Namimori estaba a tres calles de su ubicación actual.

-Kusaka..- trataste de llamarle pero empezaste a desplomarte a unos cuantos metros de llegar a su destino, habías perdido bastante sangre y aquello te provocó un desmayo.

Kusakabe te alzo en brazos para llevarte de inmediato a la enfermería del instituto, pero sintió un golpe en la cabeza que lo hizo vacilar.

-Yo me encargare de la herbívora, puedes irte- ordeno Hibari ante una mirada extrañada del anterior pues no era usual verlo con esa clase de ropa y diciendo esa clase de cosas.

-Hibari. Hibari- le llamo Hibird posándose en su cabeza mientras él te cargaba y te llevaba dentro del instituto.

Te coloco sobre la cama de la enfermería, se dispuso a buscar vendajes entre otros medicamentos para limpiar y sanar tus heridas.

-Vaya maiko ¿he?, puedes curarte cuando alguien te transmite daño pero no cuando te lo provocan a ti misma- se puso a hablarte aunque sabía bien que no lo escuchabas, te quito la chaqueta y curo tu brazo. Se dio cuenta de que también tenias heridas en la espalda y lanzo un suspiro bastante largo, era más que obvio, se estaba encabronando con Kusakabe y con quien fuera que te lastimara de esa manera.

-…- se quedo pensando a la hora de darse cuenta que tenía que quitarte la blusa para poder curarte. Hibari Kyoya se acababa de dar cuenta de que el también podía ser víctima de la vasocompresión, empezando a ruborizarse y ocultar su mirada debajo de su flequillo como si aquello lo inundara de valor para poder atreverse a despojarte de la blusa.

-¿Qué estas haciendo?- preguntaste mientras abrías los ojos lentamente y Hibari casi se iba de espaldas pero no lo demostró.

-Curándote- fue lo que dijo para simplemente darte la vuelta bruscamente y quitarte la blusa sin pensarlo tanto esta vez.

-¡Se amable!- exclamaste totalmente enrojecida.

-¿O qué?... me morderás hasta la muerte- se burló en tanto terminaba de curarte.

-Hum- te quejaste mientras te levantabas y quedabas de frente a él –Te morderé hasta la muerte- le sonreíste abalanzándote sobre el dándole una mordida en el cuello.

Era la primera vez que veías a Hibari Kyoya sonrojado y deseaste haber tenido una cámara y fotografiarlo. El te pego a su cuerpo dándote un abrazo. –No vuelvas a hacer esas cosas- te pidió dándote un pequeño beso en la frente. Te estaba volteando totalmente los papeles.

Coloco su chaqueta sobre tus hombros para compensar tu blusa desgarrada. –Hiba…- trataste de decir pero te mando callar con la mirada.

-Puedes llamarme por mi nombre- te dijo mientras, una vez más, te alzaba en brazos.

-¿Q-qué haces?-.

-Te llevare a tu casa- te dijo con un pequeño rubor en las mejillas que te hizo esbozar una sonrisa.

-Gracias Kyo-kun-. Tomaste la palabra mientras rodeabas su cuello con tus brazos y te recargabas en su pecho.

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Avances del próximo episodio…

-¡¿Qué?! ¡¿Cómo que todos se fueron a entrenar?!- exclamaste preocupada.

-Tal parece que se enteraron de algo muy importante desu~-

-Idiotas el gran Lambo-san descubrirá lo que están tramando-

-Haru, Lambo, I-pin… ¡investiguemos que es lo que está pasando con los siete guardianes Vongola!-…

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Un agradecimiento especial a Kikai Sukai, con quien he estado trabajando en unas cuantas cosas "ocultismo" ewe brujería y aquelarres. Una excelente amiga a la que aprecio mucho! *w*

¿Qué tal les gusto y así? ¿No les gusto? Uwu, Ya saben dejen sus sensuales Reviews que son los que me animan a seguir trayéndoles un nuevo capítulo de cada una de las historias ¡Gracias por leer!. Bye-By

"Próximo capitulo…Investigación al estilo Vongola"