¡Hola!
Gracias por todos sus reviews, me alegran muchísimo cada vez que los leo, mí las quiere mucho a todas.
Este capítulo, se lo dedico a Aki No Kisu, por dedicarme uno de sus fics que además me encantó ^^
Espero que les guste, aunque yo creo que el final les va a gustar jejeje.
…
Capítulo 7: ¿Quién dijo que ser padres era fácil?
No podían creerlo cuando Kankuro y Sari se los habían pedido, jamás pensaron que terminarían cuidando de una pequeña niña que además era muy inquieta.
—Cielos – Suspiró Matsuri mientras observaba como Gaara le compraba un helado a Miki.
Hace unas horas atrás los padres de la niña les pidieron que la cuidaran por el fin de semana ya que ellos deseaban tener un tiempo a solas. Aceptaron pensando en que ella se portaría bien pero apenas sus padres se fueron comenzó a hacer pataleta y lo peor era que ninguno de los dos había cuidado una niña antes.
—¿Te gusta tu helado Miki-chan? – Preguntó Gaara regresando junto con la niña al lado de Matsuri. Los tres se encontraban en el centro comercial, ya que Miki había insistido en salir.
—Hai, aligato tío Gaala – Dijo Miki mientras comía de su helado muy sonriente. Matsuri tomó su mano y sonrió dulcemente.
—¿Y donde vamos primero? – Preguntó a la pequeña, a la cual se le iluminaron los ojos mirando hacia una tienda de juguetes.
—¡A la juguetelía! – Gritó emocionada y corriendo hacia la tienda. Gaara y Matsuri se miraron entre ellos y soltando una risita siguieron a Miki
Había pasado más de un mes desde que estaban casados y todo parecía ir muy bien. Estaban viviendo en la mansión de la familia ya que Kankuro y Temari se la habían cedido porque preferían una casa más pequeña y querían dejarla libre para los recién casados. Lo más raro era que no habían sido molestados ni por Sayuri ni por ninguna de las ex de Gaara, así que Matsuri se sentía tranquila.
—Nunca me imaginé cuidando de una niña – Dijo Gaara con una sonrisa mientras entraban a la juguetería.
—Pues sí que es extraño verte haciéndolo, pero te las apañas muy bien – Comentó Matsuri, quien miraba constantemente a Miki pues no quería si quiera pensar en que se les fuese a perder.
—Yo no sé, ni siquiera he pensado en tener un hijo algún día, ya sabes como soy – Matsuri lo miró un momento fijamente, no lo había pensado, pero era cierto; Gaara no era de esos que se casaban para tener hijos y una gran familia, aunque ella quisiese otra cosa.
—Sí – Dijo un poco triste y desanimada -. En cambio a mí me gustaría mucho tener un hijo algún día, eso sería muy lindo – Sonrió imaginando como sería estrechar a un bebé recién nacido entre sus brazos.
Gaara la observó fijamente, imaginándola de esa manera, primero embarazada y luego con un bebé en los brazos, con un bebé que fuera suyo. Sonrió levemente; aquello era una verdadera tontería ¿Qué hacía imaginando imposibles? Él era Sabaku No Gaara, él era quien no sabía amar, no conocía ese sentimiento, esa palabra que llevaba tatuada en su frente como un modo de revelarse contra él ¿Entonces que demonios le sucedía?
—¿Sucede algo Gaara? – Cuestionó la castaña pasando su mano frente a los ojos de Gaara, el cual pestañeó y desvió la mirada.
—No es nada, sólo pensaba… que hermosa te verías esperando un hijo – Dijo antes de caminar hacia su sobrina, dejando a Matsuri paralizada y sorprendida, pues no se esperaba tan lindas palabras de su parte.
—Sólo tendría un hijo si fuese tuyo – Dijo para si, siguiendo a Gaara y a Miki, tomando la mano de la niña para caminar los tres juntos como si fuesen una familia.
Gaara miraba de reojo a Matsuri, algo arrepentido de sus pensamientos ya que después de todo no podía suceder. Durante todo este tiempo le había sido muy difícil reprimir sus deseos por ella, pero lo había conseguido. Había estado –sin embargo- tan concentrado en aquello que ni siquiera se había acostado con alguna chica, la última había sido Ayumi hace más de un mes, pero desde que estaba casado con Matsuri no había estado con nadie y sólo pensaba en estar con ella.
—"¿Será que de verdad siento algo por Matsuri?" – Pensó confundido, pues no hallaba otra explicación a lo que le estaba pasando.
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Kankuro y Sari se encontraban relajándose en un spa. Desde que había nacido Miki no tenían un tiempo para ellos solos ya que la niña era bastante demandante en ese aspecto, por eso habían decidido dejársela a Gaara y a Matsuri para darse una escapada.
—Que bien – Dijo Kankuro recostado en una camilla mientras una chica le daba un masaje en la espalda. Sari estaba a su lado, recostada en otra camilla y recibiendo un masaje también.
—Sí, la verdad es que haber venido aquí ha sido una buenísima idea – Dijo Sari igual de relajada que su marido -. Oye cariño… - Lo llamó.
—¿Sí?
—¿Crees que fue buena idea dejarles a Miki-chan a tu hermano y a Matsuri? Ellos dos no tienen idea de niños – Comentó algo preocupada. Kankuro ladeó el rostro para poder verla y le sonrió para tranquilizarla.
—No te preocupes, ellos la cuidarán bien – Le aseguró el castaño -. Además necesitan practicar para cuando tengan sus propios hijos.
Sari lo miró confundida.
—¿Pero que dices amor? – Cuestionó en tono incrédulo -. Tú mejor que nadie sabes que lo de ellos es una mentira ¿De verdad crees que en los cinco meses que quedan Gaara-kun acabe enamorándose de Matsuri?
—Tú no entiendes, él ya está enamorado de Matsuri, lo ha estado desde hace mucho tiempo, es sólo que no lo ha querido ver – Dijo Kankuro con seguridad, haciendo que su esposa se sorprendiera pues no pensó que Kankuro diría algo como eso. Lo miró aún dudosa.
—¿Cómo lo sabes?
—¿No recuerdas como se comportaba con los novios de Matsuri? Si hasta los fulminaba con la mirada – Sari soltó una risa divertida al oír ese comentario.
—Sí es verdad, se comportaba tan posesivo con Matsu, casi como si ella le perteneciera – Dijo la chica mientras se acomodaba un poco, recordando todas esas veces en que Gaara había espantado novios y pretendientes de Matsuri con su actitud tan hostil con todos ellos -. Seguro se retorcía de los celos y no se daba cuenta.
—Mi hermano siempre ha alegado que esa sobreprotección que tiene con ella es porque son amigos, pero eso es sólo una excusa, Gaara está completamente enamorado y lo que espero es que se de cuenta antes de que sea tarde ya que yo no puedo hacer más – Kankuro cerró los ojos y soltó un suspiro -. Sólo quiero que él sea feliz.
—Eres tan lindo – Dijo Sari extendiendo su mano hacia él. Kankuro la estrechó mientras los dos se sonreían mutuamente.
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Hinata se encontraba recostada en su cama muy concentrada escribiendo en su laptop. Sus dedos se movían tan rápido que apenas se veían, se notaba que era toda una experta en eso. Sonreía levemente mientras su mente imaginaba cada cosa que escribía, porque su verdadera pasión era escribir.
—Bien, ha sido mucho por hoy – Dijo con una sonrisa y cerrando su computadora portátil. Luego de eso se levantó y comenzó a quitarse la ropa para meterse a bañar, pero mientras lo hacía no dejaba de pensar en el dueño de sus fantasías y de su corazón, aquel rubio que ni siquiera la volteaba a ver.
Era una tonta por haberse enamorado, pero al menos se sentía feliz de poder guardar ese sentimiento en su corazón.
—Mira, aquí es donde vas a trabajar – Le había dicho Sasuke como encargado de enseñarle los lugares de la empresa a la nueva empleada. Hinata estaba muy atenta y asintió con la cabeza; hoy era su primer día y debía hacerlo todo bien.
—Entiendo, muchas gracias Sasuke-san – Dijo sonriendo amablemente. Sasuke asintió –con su siempre seria expresión- y se dispuso a marcharse, pero sus pasos se detuvieron cuando él apareció en frente.
Hinata comenzó a revisar la computadora, así que no puso atención en aquella persona que estaba hablando con Sasuke.
—Te andaba buscando Sasuke, tenemos una reunión pronto y llamaron de Suna – Comunicó él. De pronto, sus ojos azules se posaron sobre la muchacha que estaba revisando la computadora y miró a Sasuke como queriendo preguntar algo, éste sólo asintió y él se dirigió a la ojiperla -. ¿Eres Hinata cierto?
—¿Eh? – La chica se exaltó un poco al oír aquella voz, pero fue peor cuando levantó la vista y sus ojos se encontraron con esos azules. Su corazón dio un salto casi queriendo salirse de su pecho mientras que sus piernas comenzaban a temblar; jamás se había sentido tan nerviosa y avergonzada, pero tampoco había sentido nunca algo como eso, el ver a un hombre y quedarse sin respiración.
Su rostro se sonrojó totalmente y notó como Sasuke la veía algo divertido.
—S-sí señor – Respondió más avergonzada porque el azabache se había dado cuenta de lo que le pasaba -. S-soy Hinata, Hinata Hyûga mucho gusto.
—Soy Naruto Uzumaki y soy tu jefe ¿De acuerdo? – Se presentó el rubio con su agradable sonrisa, cosa que para Hinata fue el acabose, él era perfecto.
La ojiperla se metió bajo la ducha y cerró sus ojos con un leve sonrojo en sus mejillas, el cual creció un poco a medida que el agua caía sobre su piel desnuda.
—"Desde ese día me enamoré perdidamente de Naruto-kun… " – Pensó avergonzada.
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—¿Qué me pasa? – Se preguntó Naruto mientras tomaba asiento frente al televisor de su casa. Hace sólo unos minutos Sakura se había ido, pero durante todo el tiempo que compartió con ella estuvo pensando en Hinata.
Durante las últimas semanas se habían acercado un poco más y no dejaba de pensar en ella, incluso un día –por raro que le pareciera- había sentido la tentación de besarla, pero eso sería un grave error y ella jamás le perdonaría, sería como uno de esos típicos jefes que acosan a sus secretarias y él no era un pervertido, por más que su padrino fuese el escritor más pervertido del mundo él no era igual.
Aún recordaba el día en que la había conocido, Hinata era tan tímida y adorable. Cuando la vio ahí sentada revisando el ordenador de inmediato se dio cuenta de que era hermosa, pero más que eso le sorprendió su forma de ser, ahora más que nunca no sabía que demonios le pasaba con ella.
Acercó su mano al teléfono e impulsivamente marcó el número de celular de la ojiperla, oyendo el tono de marcado. Tragó saliva un poco nervioso y quiso colgar, pero justo cuando iba a hacerlo alguien habló con una dulce voz.
—¿Bueno? – Contestaron por fin, lo que hizo que el corazón del rubio se oprimiera por los nervios.
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—¿Bueno? ¿Quién habla? – Preguntó Hinata, quien había salido apresurada del baño para contestar y tenía su cuerpo cubierto sólo por una toalla.
—Hinata, hola – Le habló aquella voz del otro lado, mientras Hinata se sorprendía y sonrojaba a la vez.
—N-Naruto-kun… - Dijo casi sin poder creérselo, pero era cierto y aunque estaba confundida se sentía feliz -. ¿Qué haces llamándome? ¿Acaso sucedió algo?
—No, no, sólo… ¿Quisieras salir conmigo Hinata?
—¿Eh? – Ahora sí que Hinata no podía creerlo ¿Naruto invitándola a salir? – S-sí, claro Naruto-kun, con mucho gusto – Accedió sonriendo, aunque parte de lo recién ocurrido le parecía un sueño.
—Bien, entonces paso por ti – Dijo Naruto. Hinata no dijo nada, sólo oyó como el rubio cortaba la llamada y tan pronto como eso sucedió corrió a su closet a buscar que ponerse, pues debía verse hermosa.
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—No te vayas muy lejos Miki-chan – Dijo Matsuri mientras la pequeña corría hacia unos juegos inflables que había en el centro comercial. Ella y Gaara se sentaron en una banca que había junto a una hermosa fuente.
—Cielos, que día – Dijo Gaara soltando un suspiro y cruzando ambos brazos sobre la nunca -. De verdad esto de cuidar niños no es lo mío – Mirando como Miki jugaba.
—Oye Gaara… - Matsuri lo llamó. El pelirrojo volteó a verla y la notó con la mirada baja y algo sonrojada -. ¿Tú… tú de verdad crees que si yo estuviera embarazada me vería linda?
—¿Eh? Pues… - Gaara no sabía que decir, no se esperaba aquella pregunta, pero sin duda lo pensaba. Sonrió un momento al volver a imaginarla así, tan dulce y linda mientras esperaba un bebé -. Pues claro que sí, tú te ves linda de cualquier forma y estoy seguro de que así también, porque tendrías siempre en el rostro tu hermosa sonrisa.
—Me gustaría mucho… - Dijo la castaña aún sonrojada -. Debe ser muy lindo tener un hijo de la persona que amas.
En ese momento Gaara lo recordó; Matsuri estaba enamorada de alguien, lo que ciertamente le dolió un poco.
—¿Y por que no lo intentas? Es decir, después de divorciarnos podrías intentar conquistar a ese sujeto del que me hablaste – Al oír sus palabras Matsuri lo miró -. ¿Todavía sigues enamorada de él?
—Sí – Respondió Matsuri con una sonrisa -. Gaara yo a él jamás podré olvidarlo, jamás podré cambiarlo por otra persona, nunca dejaré de amarlo, él siempre será el amor de mi vida – Desviando la mirada.
—Ya veo… - El pelirrojo bajó la mirada, sin explicarse por que de pronto una gran tristeza embargaba su corazón. No sabía por que le dolía que Matsuri amara a alguien con tanta intensidad, pero quien fuera ese sujeto, tenía una increíble suerte de que una persona como ella lo amara tanto. A Gaara le molestaba, quería saber quien era -. Oye Suri ¿Y quien es ese sujeto? ¿Lo conozco?
—N-no ¿Por qué habrías de hacerlo? – Respondió Matsuri algo nerviosa, mientras Gaara la veía con cierta desconfianza, preguntándose por que de pronto estaba tan nerviosa.
—No lo sé, sólo tuve curiosidad de saber quien es el sujeto al que amas tanto, ese idiota que te hace sufrir – Dijo frunciendo el ceño, ahora estaba demasiado enojado con aquel imbécil que le había roto el corazón a su querida Matsuri, a su querida amiga Matsuri.
—¿De verdad quieres saber quien es él? – Cuestionó Matsuri mirándolo fijamente -. "Es ahora o nunca, te lo diré Gaara, te diré que te amo" – Pensó decidida, dispuesta a confesarle al hombre que amaba sus verdaderos sentimientos.
—Si tú quieres decírmelo está bien – Respondió el pelirrojo con una sonrisa -. "Cuando sepa quien es lo mataré" – Pensó sin saber que de hacerlo, cometería suicidio.
—Gaara, la persona que yo amo er… - Pero justo antes de completar su frase "eres tú" fue interrumpida por el grito de una niña y al mirar hacia donde se encontraba Miki, la vio llorando en el suelo. Se puso de pie exaltada olvidando lo que estaba a punto de hacer -. ¡Miki-chan!
—¿Qué pasó? – Preguntó Gaara confundido, pero Matsuri no le respondió para irse corriendo hacia su sobrina. El pelirrojo se puso de pie y corrió hacia Miki también -. ¿Qué pasó pequeña?
—Me caí – Respondió Miki sin dejar de llorar. Matsuri se agachó a su lado y le acarició la cabeza mientras veía que tenía una raspadura en la rodilla izquierda.
—No llores linda, yo tengo una bandita por aquí – Dijo la castaña buscando en su bolso. Cuando encontró la bandita la puso sobre la herida de la pequeña y sonrió -. Ya está princesa.
—Aligato tía Masuli – Dijo Miki tratando de parar de llorar, pero sus ojitos aún estaban llenos de lágrimas y sus mejillas se encontraban sonrojadas, lo que le daba un aspecto muy tierno. Gaara se acuclilló a su lado y le sonrió, poniendo su mano sobre la cabeza de la niña.
—Miki-chan ¿Quieres que vayamos a otro lado? Te podemos llevar al parque de diversiones.
—¡Sí! – Respondió Miki emocionada y parándose de un salto. Gaara y Matsuri la tomaron cada uno de una mano y la llevaron caminando.
—"Esto se siente como si fuésemos una familia" – Pensó Matsuri con un sonrisa y enternecida por la escena que protagonizaban los tres. Miró a Gaara de reojo y se sonrojó levemente -. "Como deseo estar así contigo, con un hijo nuestro, eso sería muy hermoso."
—"De alguna forma me siento muy bien de esta manera" - Pensó Gaara mirando a Matsuri y a Miki. De pronto, al observar lo que acababa de pasar, comenzaba a pensar que no sería tan mala idea tener un hijo propio algún día, hasta se oía bonito; su hijo -. "Mi hijo…"
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Sakura se encontraba bebiendo un poco de refresco junto a una máquina expendedora, aprovechando que tenía un rato libre pues no había parado desde que comenzó su turno. Hoy había estado con Naruto pero lo notó muy desconectado, tanto que prefirió dejarlo. Desde que había conocido al amigo de su novio sentía que todo había cambiado, ya no le emocionaba estar con Naruto como antes y desde que Sasuke la había besado no podía dejar de pensar en él. Se sentía como una tonta pero era inevitable.
—Dios ¿Qué me pasa? – Se preguntó cerrando sus ojos ¿Es que acaso era todavía una adolescente indecisa? Por supuesto que no ¿Pero por que Sasuke confundía tanto sus sentimientos?
—¿Pensando en mí? – Escuchó aquella voz que la hacía temblar. Sakura se dio la vuelta y ahí estaba él, vistiendo una sexy camisa negra y unos jeans azules, mostrando una seductora sonrisa. Dios, como la ponía nerviosa.
—¿Qué haces aquí Sasuke? – Preguntó la pelirrosa para evadir la pregunta que él le había hecho. Sasuke sonrió de medio lado.
—Iba pasando por aquí y me dije ¿Por qué no fingirme enfermo para que me atienda una linda doctora pelirrosa? – Bromeó el azabache. Eso era algo que a ella le gustaba de él y no pudo evitar dejar escapar una sonrisa, siempre decía cosas tan arrogantes pero a la vez graciosas.
—Pues yo no te veo fingiendo.
—Oh doctora, me estoy muriendo – Dijo Sasuke llevándose una mano al corazón, mientras Sakura no paraba de reír -. Me estoy muriendo por besarla, doctora.
Sakura dejó de reír y lo miró sorprendida, pero no pudo hacer o decir nada cuando él la tomó por la cintura, y en un abrir y cerrar de ojos ya la estaba besando y jalándola hacia el cuarto de servicio. La pelirrosa se dejó llevar, enredando sus dedos en el cabello azabache y correspondiendo a cada beso; en ese momento todo lo demás carecía de importancia. Todo, -incluso Naruto-, estaba fuera de su mente.
Sasuke cerró la puerta detrás de su espalda y acorraló a la doctora contra la pared, tirando algunas cosas en el camino debido a la prisa que llevaba. Los besos se volvían desenfrenados mientras las manos de ambos comenzaban un intenso y por lo demás prohibido recorrido por sus cuerpos. Entonces Sasuke se separó de ella, pero sin soltarla en ningún momento.
—Ya no puedo aguantarlo más Sakura, me vuelves loco, te haré mía ahora – Susurró antes de volver a besarla, acariciando sus piernas lentamente.
Después de eso ambos se dejaron llevar.
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En el mismo parque de diversiones a donde fueron aquella noche en que decidieron casarse, se encontraban hoy Gaara y Matsuri junto a su sobrina, la cual caminaba de la mano de cada uno, dando pasos largos como si estuviese tratando de pisar un insecto, pero sólo lo hacía por divertirse, sin embargo se detuvo de golpe.
—¡Tío Gaala, tía Masuli, quelo uno de esos! – Gritó entusiasmada mientras señalaba a un puesto de ramen. Los dos adultos se miraron y sonrieron.
—De acuerdo Miki-chan – Respondió Matsuri con ternura -. Vamos que ya me ha entrado hambre.
—Seguro – Dijo Gaara. Los tres se dirigieron al puesto de ramen y se sentaron. Enseguida se les acercó el dueño del puesto para atenderlos.
—¿Qué se les ofrece?
—Yo quiero ramen con carne de cerdo – Respondió Gaara, luego miró a su sobrina -. ¿Qué quieres Miki-chan? – Preguntó con una sonrisa a la niña.
—Yo quelo lo mismo – Respondió Miki muy animada. Matsuri repitió la orden y enseguida el señor se alejó a preparar la comida para los tres.
—Hace tiempo que no pruebo un delicioso plato de ramen – Dijo Matsuri con cierta nostalgia, pues recordó que la última vez que lo hizo fue cuando vio a Gaara besándose con una mujer y luego de llorar por casi una hora se había ido a caminar por las calles, llegando a un puesto de ramen en donde estuvo bebiendo sake hasta que pudo olvidar. Usualmente no se emborrachaba, pero aquella vez no lo había podido evitar.
—Sí, yo tampoco – Comentó el pelirrojo. Después de un rato el dueño les sirvió su comida y los tres tomaron sus palillos muy contentos.
Cuando ya estuvieron llenos se dispusieron a salir, pero antes Gaara pagó la cuenta.
—Quelo que me calguen – Dijo Miki estirando sus bracitos hacia su tío Gaara, quien enseguida la tomó entre sus brazos, levantándola.
—Se ve que tus padres te quieren mucho pequeña – Dijo el dueño de la tienda. En ese momento Gaara y Matsuri se miraron y se sonrojaron, aunque el sonrojo de ella fue mucho más notorio.
Ninguno dijo nada sobre eso, sólo se despidieron y salieron del lugar, aunque esas palabras no querían salir de la cabeza de Matsuri. Deseaba tanto que su matrimonio fuese real, que Gaara correspondiera a sus sentimientos y la amara de la misma forma que ella a él, deseaba tanto sentirlo, estar entre sus brazos.
—"Hoy no pude decirte nada, pero no me rendiré" – Pensó mientras oía como latía su corazón con sólo pensar que estuvo a punto de confesarse.
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Hinata y Naruto se encontraban en un club de boliche y el rubio trataba de enseñarle a la ojiperla como debía lanzar la bola para derribar los pinos, sólo que ella era muy mala y al lanzar la bola ésta se fue por la canaleta.
—No puede ser, quinta vez que la arrojo y no he tirado ni uno solo – Se quejó la chica con el ceño fruncido, era el colmo que ahora que por fin tenía una cita con Naruto ésta se arruinara por su culpa.
¿Cita? De sólo pensar en esa palabra los colores subían a su rostro.
—No te preocupes por eso Hinata – Le dijo Naruto sonriendo de esa forma tan linda -. Lo que sucede es que la estás lanzando mal, pero yo te ayudaré así que sólo haz lo que te diga.
—Como digas – Hinata asintió con la cabeza y tomó la bola nuevamente. En ese momento Naruto se acercó a ella por la espalda, abrazándola y tomando su mano derecha.
—Ahora sígueme – Le dijo al oído haciendo sonrojar a Hinata y que su cuerpo entero temblara, mientras marcaba el trazo moviendo su mano adelante y atrás. La mano izquierda del ojiazul estaba rodeando la cintura de la chica y en un momento ella volteó su rostro para poder mirarlo, quedándose perdida en el azul profundo de sus ojos. Naruto sintió algo extraño, algo que jamás había sentido antes, y de pronto los labios de Hinata se le hacían apetitosos e irresistibles.
La ojiperla dejó caer la bola, la cual avanzó haciendo una chuza, pero ninguno de los dos tuvo tiempo de observar eso, porque estaban concentrados en algo mucho más importante, la unión de sus labios en un tierno beso, aún en la misma posición en la que se encontraban hace unos momentos, y profundizaban aquel contacto intensamente. De pronto ambos habían olvidado todo; ella que Naruto era su jefe y Naruto que él tenía novia. Nada más importaba porque aquel momento era mágico.
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Temari no podía creerlo pero estaba casi segura, por fin su sueño, su más grande anhelo como mujer se estaba haciendo realidad, aunque aún quedaba comprobarlo pues sólo se había dado cuenta de que tenía un atraso de unos días. Aún así estaba muy emocionada y no podía esperar a recibir un resultado positivo.
—Bueno, aún no debo cantar victoria – Se dijo mirándose al espejo de su baño, mojando su rostro para calmarse un poco -. Me pregunto que dirá Shikamaru cuando se lo cuente, o no, mejor se lo diré cuando esté completamente segura, no quiero celebrar antes de ganar la batalla.
Después de secar su rostro con una toalla, Temari salió del baño hacia su habitación, en donde la esperaba su esposo recostado sobre su cama. La rubia se recostó a su lado y él la abrazó mientras mantenía su vista fija en el televisor, pero volteó a verla para darle un beso.
—¿Por qué tardaste tanto? Te has perdido una buena parte de la película ¿Qué no recuerdas que es nuestra favorita?
—Claro que sí – Respondió la rubia apoyando su cabeza sobre el pecho de su esposo -. Pero la hemos visto tantas veces que ya la sé de memoria, así que no importa si me pierdo una parte.
—De todas formas me gusta verla a tu lado – Le dijo Shikamaru con una leve sonrisa. Temari le sonrió y lo besó de forma dulce pero apasionada a la vez. Estaba ansiosa por contarle que tal vez pronto serían padres, pero lo haría cuando tuviera la certeza; sería una gran sorpresa para él.
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La pelirrosa se terminó de abotonar su blusa y se puso la bata de médico, mientras Sasuke se subía el cierre de su pantalón. Después de eso el azabache la abrazó por la espalda, besando su cuello.
—Fue grandioso Sakura – Le susurró al oído, pero ella se separó de él y lo miró seriamente, aunque en verdad no quería hacer esto.
—Sasuke, lo que pasó no puede repetirse – Dijo segura de que se arrepentiría más tarde, pero más se arrepentía por haber engañado a Naruto.
—¿Es por él no es verdad? – Preguntó Sasuke contrariado, pues de verdad le dolía que después de haberla hecho suya ella le dijera que no se repetiría, que se quedaba con Naruto. Nunca le había pasado pero de verdad quería a Sakura.
—Así es Sasuke – Respondió Sakura abriendo la puerta, pero se detuvo un momento y lo miró a los ojos -. No nos podemos ver más ¿Lo entiendes cierto?
—Como quieras – Dijo Sasuke bajando la mirada. Después de eso Sakura salió del cuarto.
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Matsuri observaba sonriente como Miki se divertía arriba de un carrusel. Gaara también la observaba, se sentía bien al estar así y de pronto no dejaba de imaginar como sería tener una familia de verdad con Matsuri, pero eso era una tontería, él no estaba hecho para eso sino para disfrutar del placer de la vida.
—Gaara… - Lo llamó Matsuri tomando su mano delicadamente, haciéndolo sentir una extraña sensación, una especie de hormigueo que recorrió todo su cuerpo -. Yo tengo algo que decirte.
—Claro Suri, di lo que quieras – Le animó con una leve sonrisa. Matsuri se sonrojó un poco, le pasaba cada vez que Gaara la llamaba Suri, le encantaba cuando él le decía así porque podía sentir el cariño que le transmitía.
—Sé que debí decirte esto desde hace mucho tiempo, que lo he callado esperando a que tú lo notaras, pero creo que eso no sucederá, por eso yo debo decírtelo – Gaara la miraba confundido, no estaba seguro de que era lo que iba a escuchar pero sentía que era muy importante -. Gaara yo te a… - Pero no pudo terminar de hablar porque una voz la interrumpió.
—¿Gaara? ¿Gaara eres tú? – Preguntó una mujer de larga cabellera negra y ojos azules y brillantes, la cual se paró justo frente a ellos y miró fijamente al pelirrojo.
Matsuri soltó la mano de Gaara rápidamente.
—¿Yuki? – Gaara la miró esbozando una sonrisa, estaba algo cambiada, pero pudo reconocerla -. ¿De verdad eres tú Yuki?
—Claro que soy yo, no puede ser que estés tan sexy como siempre – La chica se apresuró a abrazar a Gaara, ante la mirada sorprendida y dolida de Matsuri, sobre todo cuando notó como él correspondía el abrazo ¿Y quien se creía para llamarle sexy a su esposo?
—Cuanto tiempo ha pasado ya, te ves igual de bonita que cuando salíamos juntos – Dijo Gaara al separarse de ella, sin darse cuenta que su comentario había lastimado a Matsuri y también la había hecho enojar -. No te veía desde entonces Yuki – Terminó él.
—Es verdad, desde que me fui de Tokio ¿Pero como has estado? ¿Todavía eres un conquistador de primera? – Preguntó Yuki sonriendo ampliamente, sin notar todavía a la chica que acompañaba a Gaara.
La castaña no podía creerlo ¿Quién era esa que abrazaba así a Gaara? Además venía a enterarse de que salían juntos y lo decían de esa forma tan desvergonzada en frente de ella, que era su esposa. Toda su intención de confesarse a Gaara y decirle que lo amaba se había ido por el caño, había desaparecido por completo, ahora no sabía ni que decir, sólo sabía que esto le dolía mucho.
—No exactamente – Respondió Gaara a la pregunta de Yuki -. Ahora estoy casado.
—¿Casado? – Por alguna razón la expresión de Yuki se entristeció por unos segundos, pero luego volvió a sonreír como si nada -. Eso sí que es inesperado de tu parte.
—Sí, pero ya ves – El pelirrojo volvió a tomar la mano de Matsuri, haciendo que la alegría regresara a su cuerpo -. Ella es mi esposa Matsuri, Matsuri ella es Yuki… mi ex novia.
—Mucho gusto Yuki – Dijo Matsuri extendiendo su mano hacia la chica con una amable sonrisa, pero por dentro se sentía poderosa al haber sido presentada como la esposa ante una de las ex de su marido, porque eso era Gaara, era su marido y ninguna mujer tenía derecho a meterse en eso.
Yuki estrechó la mano de Matsuri – Mucho gusto Matsuri, no puedo creer que lograras atrapar a Gaara, creo que debería ovacionarte.
—No es necesario – Respondió Matsuri con una sonrisa algo sarcástica -. Cuando una persona ama de verdad puede conseguir que la amen también – Apretó un poco la mano de Yuki.
—Ya veo… - Dijo la pelinegra con un atisbo de celos en su mirada, simplemente no podía creer que Gaara estuviera casado con ella, le parecía demasiado insignificante -. "Esta se cree la gran cosa por ser la esposa de Gaara, pero ya verás que él siempre será el mismo."
En ese momento Miki llegó corriendo pues el carrusel ya se había detenido y abrazó su tío Gaara.
—Tío Gaala, ya me quelo i a casa – Dijo la pequeña. Gaara la levantó entre sus brazos y miró a Yuki. Le había dado gusto volver a verla pues habían compartido muchas cosas juntos; ella era igual a él en caso todos los sentidos, pues ambos vivían del placer y veían al sexo como un medio por el cual obtenerlo, los dos sabían que el amor no existía y no lo necesitaban.
—Bueno Yuki, nos tenemos que despedir, espero verte de nuevo – Gaara tomó la mano de Matsuri, la cual sonrió a Yuki.
—Espero volver a verte otra vez – Dijo con aquella sonrisa forzada -. "No te aparezcas nunca más en frente de mi esposo, como se nota que te mueres por él, pero no te dejaré."
—Lo mismo digo, fue un gusto conocerte Matsuri-san – Respondió Yuki con la misma sonrisa fingida -. "Ni pienses que te dejaré quedar con Gaara sin antes haber pasado un buen rato con él."
—¡Adiós señola! – Le gritó Miki agitando su manito mientras se alejaban, haciendo que a Yuki se le marcara una venita en la frente.
—¿Quién se cree esa mocosa para llamarme señora? Y aún soy muy joven – Masculló enfadada.
Gaara había subido a Miki a sus hombros mientras la niña cantaba una canción muy alegremente y Matsuri caminaba mostrándose algo enfadada. Realmente se había sentido celosa de esa tipa, odiaba la sola idea de que ella hubiese estado con él, de que lo hubiese besado, que hubiese sentido su cuerpo y sus manos sobre ella.
—"Maldita sea no debo pensar en eso, no y no" – Se regañó sacudiendo un poco su cabeza. Gaara la miró y recordó que ella iba a decirle algo antes de que apareciera Yuki. Estaba intrigado ¿Qué podría ser?
—Matsuri ¿Qué ibas a decirme antes? – Preguntó, notando como de pronto los pasos de Matsuri se detenían.
La castaña sintió su rostro arder de la vergüenza y su corazón dio un salto abrupto. Era cierto, iba a decirle a Gaara que lo amaba, pero ahora no se sentía capaz de hacerlo, se había arrepentido por completo.
—¿Yo? Pues no recuerdo – Fingió la chica sonriendo nerviosamente -. Seguro que era algo sin importancia.
—Pues por lo seria que te veías pensé que era algo importante – Gaara siguió caminando, mientras sonreía un poco al sentir que su sobrina jugaba con sus cabellos. Matsuri retomó su camino -. Es raro que tú olvides algo.
—Como te dije… no tenía importancia… - Dijo Matsuri con cierta tristeza. Le dolía mucho el haber conocido a esa ex de Gaara, sobre todo porque era muy hermosa y sentía que no podría competir con ella. Estaba comenzando a pensar que la promesa que le hizo a Kankuro sobre hacer que Gaara se enamorara de ella definitivamente no podría ser cumplida, porque ya llevaban un mes siendo esposos, viviendo juntos, durmiendo en la misma cama, pero aún así él no la miraba, sólo miraba a las otras mujeres como Yuki -. "Que tonta soy, creo que sólo debo resignarme."
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La noche había caído y Hinata se encontraba escribiendo su novela en su habitación. Se sentía tan inspirada que sus dedos no paraban de teclear. Todo se debía a lo sucedido esta tarde; el haber besado a Naruto.
Se sentía feliz a pesar de que después él le dijera que fue un error, que no debió suceder. Naruto la había llevado a su casa en completo silencio y después casi salió huyendo de ella, pero Hinata no podía pedir nada más, el haberlo besado era como ver un sueño hecho realidad.
—Aunque ahora no sé como lo miraré a la cara – Dijo soltando un suspiro y dejando de escribir. Cerró su laptop y se recostó sobre su cama, tocando el contorno de sus labios con sus dedos, pues aún podía sentir aquel dulce contacto -. Aunque no se vaya a repetir jamás… fue un momento muy hermoso… - Susurró esbozando una suave sonrisa.
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Naruto apagó el televisor y recargó su espalda contra el respaldar del sillón. Cerró los ojos y chasqueó su lengua molesto. No entendía que le estaba sucediendo ¿Por qué había besado a Hinata? Y lo peor de eso era que le había gustado, a pesar de decirle que había sido sólo un error.
Jamás imaginó que los labios de Hinata fueran tan dulces, que besarla le provocaría una sensación tan intensa. Lo que agravaba el asunto era que ese había sido el primer beso de la ojiperla, lo había notado por lo inexperta que se comportó, porque tembló completamente cuando él introdujo su lengua en la boca de ella. Jamás había sido besada hasta que él llegó y robó la virginidad de sus labios y, sinceramente, no era eso lo único que estaba deseando robarle. De sólo pensar en que podría ser el primero en hacerla suya su corazón de agitaba con mucha fuerza en su pecho.
—Demonios… yo y mis estúpidos pensamientos – Susurró golpeando levemente su cabeza.
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Se sentía como una traidora, pero por lo sucedido hoy con Sasuke sabía que ya no podía seguir al lado de Naruto. Lo había hecho con Sasuke; la peor traición que podía hacérsele a un novio, pero ahora se daba cuenta de que no lo amaba, si lo amara jamás se hubiera acostado con Sasuke.
—Lo mejor será que hable con Naruto y terminemos de una vez – Se dijo resignada a todas sus confusiones. Después de todo debía ser honesta consigo misma y admitir que no sentía amor por él, tal vez sí mucho cariño, pero no más que eso.
Desde que había aparecido Sasuke en su vida todo había cambiado de forma repentina.
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Matsuri salió del baño y se recostó bajo las sábanas de su cama, junto a su esposo, el cual leía un libro sobre misterio. La chica le dio la espalda y enseguida cerró sus ojos, recordando por que habían decidid dormir en la misma cama a pesar de que no pasaba nada entre ellos.
Era la primera noche que pasarían juntos en su nueva casa, pero cuando llegaron descubrieron que todas sus cosas estaban en la habitación grande, ya acomodadas como si fuesen pareja.
—¿Que vamos a hacer? – Preguntó Matsuri desconcertada, pero Gaara no se veía muy preocupado. Él se sentó en la cama y se dejó caer de espaldas sobre la misma.
—Bueno, ya todo está aquí, además si dormimos en cuartos separados los empleados se darán cuenta y comenzarán a hablar – Dijo Gaara restándole importancia al asunto, aunque Matsuri lo miró algo confundida.
—¿Qué quieres decir con eso? – Cuestionó. Gaara volvió a sentarse sobre la cama, mirándola fijamente con sus ojos aguamarina.
—Que tendremos que seguir durmiendo juntos – Respondió curvando sus labios en una leve sonrisa, mientras que Matsuri se sonrojaba al oírlo, después de todo era vergonzoso tener que compartir la cama con él.
No quería admitirlo, pero el dormir en la misma cama con Gaara era una gran tentación, pues muchas noches se había tenido que aguantar de besarlo mientras él dormía, por temor a que se despertara. En esta ocasión esperaba dormirse antes que él.
Gaara marcó la página de su libro y lo dejó sobre la mesita de noche, apagando la luz para acomodarse entre las sábanas.
—¿Ya te has dormido Suri? – Preguntó volteándose hacia la chica. Matsuri abrió sus ojos y se dio la vuelta hacia él, sorprendiéndose un poco de lo cerca que estaban.
—No, la verdad es que no tengo sueño – Respondió sonriendo.
—Yo tampoco… - Ambos se quedaron en silencio, observándose fijamente. Matsuri se había quedado perdida en los ojos de Gaara, mientras él no dejaba de mirar los labios de ella. Deseaba tanto volver a besarla y sentía que no se podría aguantar.
—Oye, hoy fue un día divertido ¿No crees?
—Sí, aunque nunca pensé que ser padre era algo tan complicado, los niños son muy caprichosos, creo que nunca tendré hijos – Dijo el pelirrojo mirando hacia el techo de su habitación, pues aunque el día fue lindo, sería extraño que fuese igual todos los días.
Matsuri sonrió mientras lo observaba.
—Lo dices como si en verdad hubiese sido una pesadilla – Matsuri cerró sus ojos y se acomodó en la cama -. Yo creo que sería lindo…
—Matsuri… ¿Tú crees que yo sería un buen padre? – Preguntó Gaara volviendo a mirarla, pero esta vez se acercó un poco más que la vez anterior. Ella lucía tan hermosa con la luz de la luna entrando por la ventana.
—Seguro que sí, por como te portaste hoy con Miki-chan pienso que serías el mejor – Respondió la castaña, acercándose también un poco a él. Sintió su aliento chocar con el de Gaara, era realmente tentador, tanto para ella como para él.
Y Gaara ya no pudo soportarlo más, necesitaba sentirla y hacerla suya ya mismo o terminaría por volverse loco. Se levantó y aprisionó a Matsuri debajo de su cuerpo, notando el sonrojo de la chica aún en la oscuridad de aquella habitación, puesto que él no permitía que la luz de la luna iluminara su rostro al bloquear su paso.
—G-Gaara… - Susurró Matsuri cerrando sus ojos. Su corazón se oprimió con fuerza y sintió como las manos se Gaara se apoyaban a ambos lados de su cabeza, sobre la almohada, mientras él se le acercaba.
—Matsuri… esto es más fuerte que yo… - Susurró Gaara justo en la comisura de sus labios, para finalmente rozarlos levemente con los suyos, haciendo que poco a poco ese suave contacto se convirtiera en un beso. Las manos se Gaara aún estaban en la misma posición, tratando de no aplastar a Matsuri, pero de un momento a otro una de ellas se deslizó hacia la pierna de la chica, mientras la besaba cada vez con mayor intensidad.
Matsuri lo rodeó por el cuello, sintiendo la lengua de él entrar en su boca. Ya no importaba nada, estaba decidida a entregarse a él. Separó un poco sus piernas al sentir como Gaara la acariciaba debajo de las sábanas, no sabía por que estaba pasando esto, pero le gustaba demasiado, no quería detenerse por nada, pero justo en ese momento la puerta se abrió, dejando ver a Miki abrazando un osito de peluche.
Gaara y Matsuri se separaron de inmediato, con los rostros sonrojados y la respiración agitada.
—Tío Gaala, tía Masuli, tuve una pesadilla – Dijo la niña con los ojos llorosos.
—Ven aquí pequeña – Le dijo Matsuri con una dulce sonrisa, aunque aún se sentía agitada por lo que acababa de pasar con Gaara, de sólo pensar que estuvo a punto de entregarse a él, que lo habría hecho de no ser porque fueron interrumpidos.
—Hai – Miki subió a la cama, acostándose en medio de los dos. Gaara la cubrió con las mantas y Matsuri comenzó a cantar una canción de cuna para dormirla. Cuando Miki al fin se durmió, la castaña besó su frente y ella y Gaara se sonrieron mutuamente.
—Vamos a dormir también - Dijo el pelirrojo en voz baja para no despertar a su sobrina -. Y sobre lo que pasó… en verdad lo siento, sólo me dejé llevar.
—No… no te preocupes, fue lo mismo en mi caso – Dijo Matsuri apenada.
Ambos se contentaron con aquella simple explicación y se acostaron para dormir, aunque sabían que sólo habían mentido, pues lo que pasó, ambos lo deseaban con todas sus fuerzas.
—"Dios… estuvo a punto de pasar…" – Pensó la chica con una sonrisa -. "Tan sólo un poco más y Gaara y yo habríamos… ¿Será que me quieres?"
Continuara…
Avance:
Temari confirma su embarazo, pero Shikamaru no lo toma nada bien. Gaara está confundido y no quiere aceptar sus sentimientos por Matsuri, lo que lo hará cometer un error. Naruto y Hinata fingen que nada ha pasado, mientras que el rubio termina su relación con Sakura, y Matsuri sufre al saber lo que ha hecho Gaara a sus espaldas, pero el regreso de alguien a su vida podría hacer que Gaara finalmente acepte lo que siente.
Próximo capítulo: Lágrimas.
.…
Jo, los interrumpieron, pero al menos pasó algo jejeje ¿Quién creen que sea ese que viene a joderle la vida a Gaara? Porque sí, vendrá a joderle la vida.
¿Creen que Yuki haga algo muy malo, o será Sayuri? Uf, Matsuri contra dos rivales, pero al menos a Yuki no le interesa quedarse con Gaara como a la otra.
Bueno, espero que les haya gustado.
PD: ¿Verdad que Miki-chan es tierna? No se parece a su papá xDD
¡Bye!
