Capítulo 8
Era una mañana como cualquier otra, precisamente era un jueves, cuando todos se encontraban reunidos alrededor de la mesa merendando, entonces inesperadamente Nanjiro se aclaró la garganta tras haber tomado un poco de agua y miró a todos con seriedad. Gran parte de los presentes le tomó atención, menos el ambarino que leía el periódico como si nada.
—Familia, les tengo que comunicar una gran noticia. He recibido una carta recientemente.
— ¿De dónde? —Preguntó interesada Sakura, mientras comía su pan tostado.
—De América. —Respondió sonriente.
— ¿Se trata de algún torneo de tenis? Tío —Habló Nanako
—No esta vez. Pero si tiene que ver con tenis de alguna manera.
—Cuéntanos, Nanjiro ¿Dé que se trata?—Preguntó impaciente Sumire, odiaba las sorpresas.
—De Ryoga—Dijo por fin, notando como su hijo fruncía el ceño tras su periódico. —Te he hablado de él antes ¿Verdad, Sumire?
—Por supuesto, como olvidarlo. Tu hijo mayor ¿Verdad?
—Así es, después de muchos años… volverá a casa por fin.
— ¿De verdad? ¿Al fin podremos verlo?—Esbozó una gran sonrisa Sakura, estaba complacida por la noticia.
— ¡Es una excelente noticia!—Exclamó Nanako— ¿Cuándo llega?
—Este sábado.
— ¡Queda tan poco! Al fin conocerás a Ryoga, Sakuno. Él es de quien te he hablado. —Sonrió Rinko.
— ¿Es el que se parece a Ryoma? —Preguntó Sakuno curiosa, recordando las fotografías.
—No se parece a mí. —Gruñó Ryoma, apartando el periódico de él para terminar su café. — ¿Cuándo pensabas decírnoslo?
— ¿Eh?
—De seguro te enteraste hace muchos días ¿no?
—P-Pues…hace algunos días —Tosió Nanjiro para ocultar su nerviosismo.
—Lo imaginé. Sueles decir ese tipo de cosas a última hora, precisamente ahora que quedan menos días ¿no?
—Iba a decírtelo antes, es sólo que no sabía cómo. Estaba un poco emocionado por la noticia, eso es todo.
— ¿Crees que te voy a creer eso? No sueles emocionarte de tal manera que ocultas todo. Lo hiciste a propósito. —Se levantó enfadado para dirigirse a las escaleras.
— ¿A dónde vas? —Preguntó Rinko
—A buscar un libro que olvidé para poder irme.
—Las cosas nunca cambian, eh. —Suspiró Nanako, viendo como su primo se alejaba a zancadas.
— ¿Qué sucede? ¿Por qué Ryoma-Kun actúa así?
—Es una larga historia, no creo que pueda contártela ahora. —Susurró Rinko triste. —Los hermanos tienen diferencias, ya sabes. Bueno el caso de ellos, es un poco más complejo.
—En resumidas cuentas, lo que mamá quiere decir es que…la relación entre Ryoga y Ryoma no es buena. Ellos eran muy unidos al comienzo, sin embargo algo pasó entre ellos que hizo cambiar a mi hermano de parecer y cortó el lazo que tenían antes.
—Ya veo…
El sonido de las escaleras los alertó a todos, obligándolos a dejar de mencionar el tema. Ryoma apareció en medio del pasillo, guardando su libro de medicina en su bolso para dirigir su mirada hacia el comedor. "¿Ya terminaste? Sakuno" Preguntó indiferente, ante dichas palabra la castaña agradeció por la comida a todos y se despidió para dirigirse a su lado para caminar hacia la Universidad.
Durante el camino, el chico de cabello negro permanecía en silencio dirigiendo su mirada quien sabía a dónde, ni siquiera ella podía saberlo. No parecía preocupado en sí del paisaje, sólo podía notar que estaba pensativo, o más bien molesto. Se preguntaba qué había pasado entre ellos que lo hiciera sentirse así. No podía entender la relación de hermanos que mencionaba Rinko, ya que ella no tenía, así que no podía imaginarse en esa situación. Sin embargo, recordaba lo que la familia Echizen le había contado antes, sobre el cambio que había tenido él con el paso de los años. Se preguntaba si lo que había ocurrido entre ellos en ese entonces, habría tenido relación con las consecuencias del presente.
—E-Esto…sobre lo que dijeron de tu hermano. —Habló la castaña nerviosa, notando como sus puños se cerraban al hablarle sobre eso. — ¿Qué pasó entre ustedes realmente? ¿Te hizo daño?
—No creas todo lo que digan sobre ello, ya que mi familia en verdad no sabe nada de lo que ocurrió.
— ¿Qué quieres decir con eso? ¿Fue algo muy grave?
—No quiero hablar de eso ahora.
—Ya veo —Susurró triste.
—No es que no confíe en ti, es sólo que no es el momento para hacerlo. Aún estoy molesto con mi padre por no habérmelo comunicado antes, eso es todo.
— ¿Me lo dirás?
—Sí eso quieres… —Suspiró—Pero no ahora.
—Está bien, no hablemos de eso entonces. —Sonrió la castaña cambiando el tema, no quería presionarlo.
— ¿Qué harás hoy?
— ¿Eh? Nada especial, creo que estudiaré como siempre.
—Podríamos salir por el fin de semana. Pero irnos antes para aprovechar más los días.
—Pero este sábado…—Ese sábado precisamente llegaba Ryoga ¿Estaba pretendiendo huir?
—No me interesa lo que ocurra el sábado, podemos salir de igual manera.
—Sí, pero…no puedo irme hoy. —Rió nerviosa, era una decisión apresurada. —Mañana tengo clases.
—Podrás conseguírtelas.
— ¿Y qué hay de las tuyas?
—No tengo nada importante para mañana, puedo faltar sin problemas.
—Pero…
—Piénsalo.
—Está bien. —Se sonrojó al notar su mirada penetrante en la suya. Si bien extrañaba estar a solas con él, su persona favorita en el mundo, no podía descuidar sus deberes en momentos como esos.
Luego de unos minutos, se despidieron frente a la pileta como todas las mañanas. Sakuno caminó a zancadas a reencontrarse con sus compañeras que la esperaban en la entrada, mientras veía como él se perdía en el parque. Lo siguió con la mirada hasta que su silueta desapareció por completo y siguió a las dos chicas que la acompañaban al interior de la facultad. "¿Oíste la noticia, Sakuno?" le había dicho Miyuki sorprendida, confundida negó con la cabeza, no había escuchado ninguna noticia referente a su carrera ¿Acaso había ocurrido algo malo?
Ryoma se encontraba cruzando el edificio de profesores, cuando inesperadamente uno de ellos salió comentando sobre un estudiante estrella que había decidido cambiarse de carrera. "¿Cómo puede irse a esa facultad? Creí que sería un estupendo medico" habló un hombre con anteojos y bata blanca, "Quien sabe lo que está pensando" le había respondido otro más joven. Haciendo caso omiso a sus opiniones, cruzó el pasillo por fin para dirigirse al salón donde tenía clases aquella mañana. Para su sorpresa, había el mismo alboroto que antes pero en ese lugar. Se ubicó en un asiento junto a Kevin, quien dejó escapar un suspiro.
— ¿Supiste lo de Mizuki?
—No sé de qué hablas.
—Esta mañana ha ido al departamento de profesores para realizar un cambio. Al parecer no seguirá estudiando medicina, pero si seguirá en nuestra misma universidad.
—Ya veo.
—No luces sorprendido.
—No, imaginaba que Hajime tramaba algo hace algunos días. Incluso me había preguntado algunas cosas sobre la vocación.
— ¿Y qué le dijiste?
—La verdad.
— ¿No lo veías estudiando medicina?
—No le dije eso, más bien le respondí lo que me preguntaba.
—Ah no creí que se cambiaría, a pesar de que es un idiota en ciertas cosas…era un genio en medicina.
—Sí, tienes razón. Pero es su decisión supongo.
—Sí, claro que no esperaba que se cambiaría a esa carrera.
— ¿A cuál?—Preguntó sin mayor interés, sacando su cuaderno.
—Psiquiatría.
—Eso quiere decir que…
—Será compañero de tu esposa.
Las palabras de Hajime volvieron a su memoria, haciéndole recordar aquella vez en que había perdido el juicio, dejándose llevar por el orgullo y enojo que sentía por la castaña en la fiesta de la Universidad, que había olvidado por completo lo realmente importante. Entonces Mizuki lo había encarado y le había dicho que se encargaría de separarlos si no le quedaba otra alternativa. Sabía que las palabras formuladas en aquella instancia eran producto del mismo enojo que sentía por él, sin embargo ¿Qué sucedería si todo cambiara ahora? Suspiró, no podía pensar en ese tipo de cosas.
Kevin guardó silencio cuando notó que un profesor entraba al salón, ya habría tiempo para hablar sobre ello. Pero incluso él estaba inquieto con respecto a su decisión, ¿realmente psiquiatría era lo suyo? ¿O había otro motivo?
Sakuno se encontraba merodeando por los pasillos, pensando en lo que Miyuki le había comentado antes que se separaran frente al salón para ir al baño. No podía creer que Hajime ahora fuera su compañero de carrera, sus calificaciones eran las mejores en medicina, por supuesto no superaban las del ambarino, pero no tenía porqué desistir de seguir estudiando aquello si le gustaba. O tal vez, simplemente se había dado cuenta que no era para él.
Luego de haber salido del baño, caminó de regreso a su salón, quedaban alrededor de diez minutos para entrar a clases, por lo que no tenía prisa. Entonces cuando cruzó el departamento de profesores lo vio, saliendo de allí con una sonrisa, charlando con el director de Psiquiatría diciéndole que no se preocupara por él. No entendía de qué hablaban realmente, pero tenía curiosidad sobre si era cierto lo del cambio. No fue necesario preguntarle sobre ello, porque una vez que sus miradas se encontraron en pleno pasillo, él la saludó animadamente contándole la noticia.
—Entonces es cierto, después de todo. —Susurró Sakuno incrédula.
—Así es, parece que los rumores vuelan ¿no?
—Ryuzaki-San, puedo pedirle un favor respecto a esto. —Intervino el director, viendo como la castaña asentía sin comprender. —Cómo el señor Hajime Mizuki acaba de cambiarse de carrera en esta época del año, quería pedirle como usted es un modelo a seguir en esta Universidad, si puede ayudarlo en todo lo que necesite.
— ¿Eh? Yo no soy la indicada, pero…—No creía que el propio director la tuviera como referente a un modelo a seguir. Pero al notar la mirada de ambos puesto en ella, asintió en silencio. —Está bien, lo haré con gusto.
—Muchas gracias por aceptarlo, ahora me retiro. Tengo asuntos que atender. —Se despidió el hombre de cuarenta años con un leve gesto sin antes recordarle a Hajime que cualquier cosa que necesitara podría atenderlo.
"¿Qué clase tienes ahora?" preguntó la castaña, entonces recordó que debía tener la misma, considerando que no eran muchos los que estudiaban Psiquiatría en Japón, por ello las clases eran más reducidas que en otras facultades. Hajime le respondió lo mismo que había predicho, así que lo condujo por el pasillo para mostrarle el salón. En el camino, le habló sobre su decisión de haberse cambiado de carrera, al parecer medicina no era lo suyo, si bien tenía buenas calificaciones y le gustaba en algunos aspectos, no era lo que le apasionaba. Dichas palabras le recordaron al ambarino en el pasado, cuando había decidido estudiar arquitectura sólo por su padre y no por algo que realmente amara. "¿Cómo se tomaron tus padre esto?" atinó a preguntar, creyendo que quizás no lo apoyarían como el caso de Ryoma, pero para su sorpresa no se lo tomaron mal. Había olvidado por completo que su esposo le había mencionado que Hajime no era un chico como cualquier otro que asistía a Today, su familia tenía mucho dinero, similar a la mansión que tenía Atobe, por ello sus padres solían trabajar en el extranjero y él debía valerse por sí mismo en Japón, aunque no era una molestia para él. Tenía un mayordomo que cuidaba de él, junto a otras personas que lo habían criado desde pequeño, por ese mismo motivo su acento era distinto al de otros, a veces solía hablar como si fuera extranjero, todo se debía a que tenía clases particulares con un profesor de elite como le dirían en esa época. Recordando aquello, pensó si alguna vez se sintió realmente solo por vivir de esa forma.
Cuando llegaron finalmente, inevitablemente todos posaron su mirada sobre ellos, no sabía si era porque se habían retrasado por dos minutos o por la llegada de él, un estudiante bien reconocido en Today. La castaña se ubicó a un lado de sus amigas y invitó a Hajime que se sentara a su lado, ya que había un asiento libre. Sin embargo, antes que pudiera hacerlo, el profesor lo llamó para verificar que se encontrara en la lista, ya que lo conocía muy bien. "He sido transferido hoy de medicina a psiquiatría" le explicó el chico de mirada oscura, notando como el profesor corroboraba lo que decía y le anunció que podía sentarse en su lugar.
El resto de la clase, Hajime dejó de ser el extraño o nuevo estudiante, volviéndose uno más en el aula. Sus ojos brillaban cuando el profesor hablaba, podía ver en ellos la emoción que todos los demás sentían por estar ahí, parecía divertirse con todo. Anotaba cuidadosamente y asentía en silencio, como si estuviera llevando una conversación con el profesor telepáticamente y comprendiera sus palabras. En cuestión de minutos, llevaba mucho más que ella escrito. Incluso siendo su primera clase, exponía sus inquietudes como si llevara la misma cantidad de tiempo que los demás.
Cuando fue la hora de descanso, Sakuno le explicó la malla en qué consistía y los ramos que tenían hasta ese momento. Además le explicó los trabajos que tenían hasta el momento y lo orientó un poco con ayuda de Nanase en la próxima clase que tenían.
Para la sorpresa de todos, la profesora de ese bloque les ordenó que hicieran grupos de cuatro, como eran tres siempre solían tener problemas con ese tipo de cosas, pero esta vez no hubo mayor problema con su presencia ahí. No obstante, el trabajo era más complejo de lo que imaginaban y debía ser enviado por correo electrónico al día siguiente, puntualmente a las 19:00 hrs sin retraso alguno. Lo que significaba que no podría ir de paseo con el ambarino, ya que no habría tiempo para ello. Según los cálculos de Nanase, para poder completarlo como se debía tendrían que dividirse cuidadosamente las partes, o tener que saltarse las clases que restaban. La última opción se descartó de inmediato al recordar que las clases que se aproximaban serían las últimas antes de las próximas pruebas. Suspiraron, no les quedaba otra alternativa que dividirse las partes aquel día y terminar con el resto al día siguiente, quedarse en la Universidad si era necesario.
Al llegar la hora de almuerzo, Miyuki se sentó junto a sus amigas a disfrutar de su delicioso almuerzo, mientras la castaña de ojos carmesí pensaba en cómo le hablaría a Ryoma sobre su respuesta. No había tenido ni tiempo para pensarlo en verdad, cuando la universidad se impuso en su camino una vez más. "Mira, quien viene ahí" le sonrió Miyuki, entonces lo vio caminando con Kevin Smith por el jardín, iba a saludarlo, pero Hajime le ganó.
—Hajime, imaginé que estarías aquí. —Habló Kevin— ¿Has podido adaptarte a psiquiatría?
—Al parecer las noticias sobre mí vuelan, eh. —Se burló, apoyando su dedo índice en su barbilla para sonreír. —Pues sí, llevo tan solo un día y ya tengo trabajos para mañana.
—Así es la universidad. —Suspiró el ambarino, divisando a la castaña a la distancia.
—Es verdad, pero no ha sido tan difícil como pensé. Ya tengo mi grupo de trabajo.
—Qué rápido, no podía esperar menos de ti. —Habló Kevin siguiendo la mirada de su amigo.
—Y también tengo una delegada que me está orientando.
— ¿De verdad? No sabía que existieran ese tipo de personas en la universidad.
—Las hay, sólo cuando te transfieren de un momento a otro. Como es mi caso.
— ¿De quién se trata?
—Pues…nada menos que tu esposa. —Le cerró un ojo, esbozando una sonrisa.
—Qué coincidencia que fuera ella, precisamente. —Sonrió maliciosamente Kevin. — ¿Ella se ofreció?
—No, fue elegida por el director de Psiquiatría. La describió como la indicada para el puesto por ser un modelo a seguir. —La observó notando como se ponía nerviosa porque todos la observaban. —Tienes mucha suerte, Echizen.
—Lo sé.
Iba a hablar con la castaña, cuando Kevin le recordó que debían irse pronto porque debían ir a hablar con unos profesores. Frente a esto, asintió haciéndole un leve gesto a Sakuno de despedida y se marchó. Hajime lo observó con una sonrisa, parece que nuevamente sus palabras habían conseguido enfadarlo.
Al llegar la tarde, cuando Sakuno llegó a casa alrededor de las siete, debido a que estuvo organizando el trabajo con sus compañeros hasta tarde, se encontró con la noticia de que el vuelo de Ryoga se había adelantado, por lo que se estimaba que llegaría nada menos que a la mañana siguiente. Todos estaban encantados por la noticia, ya se encontraban planificando en el comedor que harían para recibirlo, salvo el chico de ojos ámbar que se encontraba jugando tenis en el jardín en solitario. "Sakuno, deberías ir a ver a mi hermano" le sugirió Sakura, sabiendo que su humor no era de lo mejor. Ante esto, asintió sin decir más y caminó hacia el jardín, llevando su bolso.
Lo encontró jugando contra la pared con la mirada perdida, al sentir su presencia volteo a confirmar que se trataba de ella.
— ¿Te puedo hacer compañía?
—Por supuesto. —Susurró, sentándose en una banca a beber un poco de agua.
—Imagino que estás así por lo del vuelo ¿Verdad?—Preguntó esperando una respuesta, pero él simplemente permaneció en silencio como si no la hubiera oído. —La verdad es que no tengo idea que ocurrió entre ustedes, así que no tengo derecho a juzgarte, pero es tu hermano después de todo ¿no?
—A veces desearía que no lo fuera.
—Eso quiere decir que… ¿no irás mañana?
—Da igual si voy o no. Ya que tendré que tolerarlo de igual manera. Considerando que no podrás viajar.
— ¿Eh? ¿Cómo lo sabes? ¿Acaso Hajime-Kun te lo contó?
—Sí, entiendo que es para mañana.
—Sí, ese es el problema. Quería ir contigo, pero no contaba con este trabajo.
—Lo sé, no te preocupes. —Se levantó y tomó su raqueta para darle la espalda. —Entremos, se está poniendo fresco.
—Está bien… ¿Tú sabías lo de Hajime-Kun?
—No del todo. Sabía que tenía dudas sobre seguir estudiando medicina, pero jamás imaginé que sería psiquiatra.
—Ah ya veo.
—He oído que tú eres la encargada de orientarlo.
—S-Sí, fue idea del director. No soy la adecuada para ese tipo de cosas. —Rió nerviosa. —No entiendo porqué razón me lo pidió.
—Porque eres una buena estudiante, después de todo. No deberías sorprenderte de ello.
—Lo mismo me dijo Miyuki-Chan, pero…lo dudo en muchos aspectos.
—Sin embargo, cuando todo termine…no deberías seguir confiando en él.
—Esto…ya lo habías mencionado antes ¿Porqué no confías en él? Creí que se estaban llevando bien.
—Simplemente no lo hagas. —Susurró por última vez para desaparecer en la oscuridad.
A la mañana siguiente, todos salieron temprano de casa para recibir a Ryoga, salvo la castaña y el chico de ojos ámbar que debían asistir a la Universidad. No obstante, Sakuno creía que ese no es el único motivo por el que quería marcharse pronto, era por la llegada de él. Se preguntaba si algún día le diría lo que había pasado entre ellos. Estaba tan cansada, primera vez en mucho tiempo que no dormía prácticamente nada. Ya que luego de haberse dividido las partes, se dedicó a hacer lo que debía en la sala de estudio. Sólo supo que se había quedado dormida, cuando Karupin apareció frente a ella maullando. Entonces vio la hora, siendo pasadas las 3 am. Sintió su cuerpo frío y supo de inmediato que si no se levantaba en esos momentos, pescaría un resfriado. Así que decidió terminar lo que le restaba al día siguiente. Cuando volvió a su habitación, Ryoma dormía profundamente, su respiración era como una melodía para ella. A penas logró poner la cabeza en la almohada, se unió a los brazos de Morfeo para dormir con la misma intensidad que su amado.
Ahora se encontraba ahí, despidiéndose de ella como todas las mañanas. "Qué tengas un buen día" le dijo, esperando que sus palabras fueran de consuelo. Quería aliviarlo por una vez, aunque estaba tan cansada que no había hablado nada durante el camino a la Universidad, seguía preocupada por él. Cuando entró al salón, las caras de sus amigas se encontraban peor o incluso igual que ella. Midori temblaba de frío, mientras que Miyuki sostenía un termo con café luchando por mantenerse activa aquel día. Según los relatos de ésta última, no había dormido nada durante toda la noche, lo que mantenía alarmadas a sus amigas que no entendía como podía seguir ahí. A pesar del discurso de Miyuki, su relato no las sorprendió tanto como de Hajime, su rostro permanecía intacto. Sí bien no había dormido nada, no había rastros de ojeras en su rostro. Simplemente decía "Buenos días" con una sonrisa, controlando sus bostezos. Algo en su relato no resultaba concordante con todo eso.
Mientras tanto en el aeropuerto, Rinko con los demás esperaban expectantes a su hijo con una sonrisa. Nanako llevaba un cartel junto con Sakura, producto de que Rinko había insistido en que le dieran la bienvenida con algo llamativo. Sumire simplemente charlaba con Nanjiro sobre tenis, Ryoga al fin descansaría de eso por una temporada, ya había cumplido su deber en el extranjero, había triunfado en muchos torneos y había sido seleccionado para las finales, ahora era su turno de descansar.
Todos mantuvieron silencio cuando escucharon a una mujer desde el altavoz anunciando la llegada del vuelo de América, por lo mismo se agruparon junto al resto de la gente para recibir a los recién llegados. Muchas familias corrieron a ver a sus seres queridos, incluso Sakura admiraba como una madre lloraba abrazando a sus dos hijos, se preguntaba cómo podían trabajar esos padres en el extranjero teniendo que tolerar no ver a sus hijos en mucho tiempo. Ella precisamente entendía el dolor de sus hijos, ya que no veía hace alrededor de tres años a su hermano mayor y recién podrían reencontrarse en esos momentos.
"Ahí está" anunció Nanako con una enorme sonrisa y extendió sus manos para hacerle una señal. Sus ojos se dirigieron hacia donde ella apuntaba, para ver que efectivamente era él…aunque había pasado mucho tiempo, ahí estaba con la misma sonrisa de siempre. Rinko sin soportarlo más, cortó la distancia que había entre ellos y abrazó con fuerza a un chico alto de cabello negro y ojos ámbar que llevaba unas maletas con él.
—Ryoga ¡¿Cuánto has crecido?!—Sonrió Rinko—Creo que hasta ya pasaste a tu padre.
—Mi padre ya está viejo, es obvio que algún día lo pasaría.
— ¡Más respeto, muchacho!—Bufó Nanjiro, había llegado hace unos minutos y ya hablaba mal de él. Sus hijos no tenían respeto.
—Mírate, estás tan guapo —Continuó su madre.
—Lo sé, las chicas de los cruceros opinaban lo mismo. —Rió
—En eso nunca cambias, eres igual a tu padre. —Rió Rinko. —De seguro tienes muchas admiradoras ahora.
—Ni te imaginas. —Sonrió—Oh no puedo creerlo ¿Eres Sakura-Chan?
—Por supuesto ¿acaso te olvidaste de mi? —Sonrió Sakura a su lado.
— ¿Cómo podría hacerlo? —Se abrió paso para llegar hasta ella. —No te veía hace tres años, pero no significa que te olvide. Algún día me alcanzarás, estoy seguro.
—No queda tanto.
—Es verdad. —Sonrió viendo lo alta que estaba. —Nanako, tanto tiempo ¿Cómo has estado?
—Bien ¿Y qué hay de ti? Por cierto me enteré de tu triunfo en el Open ¡Felicidades!
—Gracias, espero ganar muchos más.
—Estoy seguro que podrás lograrlo. Pero ahora olvidémonos del tenis y vamos a casa. —Habló Nanjiro. —Por cierto, no te he presentado a Sumire ¿Verdad?
Sakuno se encontraba en la biblioteca agotada, ya eran alrededor de las cinco de la tarde y sentía que el trabajo se volvía eterno, todas estaban cansadas, salvo Hajime que parecía emocionado con la información que tenían. Cada ciertos minutos comentaba algo que le había llamado la atención de lo que se desprendía de los textos. Envidiaba su energía, porque sentía que no era capaz de seguir avanzando.
"Hemos terminado" anunció Midori agotada, tras haber revisado por decima vez que todo estuviera en orden. Ahora sólo era cuestión de tiempo para que lo enviaran y terminaran con aquello. Sakuno dejó caer su cabeza sobre la mesa para descansar, ignorando los comentarios de los demás, sólo se atrevió a dirigir su mirada hacia la ventana. No sabía si era producto del cansancio o otra cosa, pero le daba la impresión de que Ryoma recorría los jardines a esas horas ¿la estaría esperando? Al abrir más los ojos y enfocarse en esa persona, se percató que no era él, sino alguien que conocía muy bien por medio de fotografías, nadie menos que su hermano. Sí él estaba ahí, el ambarino se enfadaría si se enteraba, debía hablar con él de algún modo.
Por lo mismo, se despidió de todos inesperadamente y corrió por las escaleras para llegar al jardín. Ahí estaba, sentado sobre la pileta jugando con una naranja que utilizaba como pelota de tenis, ya que la subía y bajaba con excelentes reflejos con su raqueta que también llevaba una R, pero no le pertenecía a Ryoma por supuesto.
—T-Tú eres…Ryoga-Kun ¿Verdad?—Se atrevió a preguntar la castaña.
—Sí ¿Porqué lo preguntas? ¿Me conoces? —Se levantó confuso, tratando de recordar donde había visto esa mirada.
—Soy Sakuno Ryuzaki…es decir, ahora mi apellido es Echizen. —Se sonrojó, olvidaba que no podía presentarse así.
—Oh ya veo, eso quiere decir que tú eres…la esposa de Chibi-suke ¿no?
— ¿Chibisuke?
—De mi hermano menor, por supuesto. —Se burló, notando como sus mejillas se sonrojaban. —No había notado lo bella que eres, Sakuno-Chan ¿Puedo decirte así?
— ¿Eh? S-Sí, supongo que está bien.
—Mi hermano tiene buenos gustos, después de todo. De algún modo me recuerdas a mi madre. Quizás por eso se fijó en ti. —Se acercó a ella, cortando la distancia.
—Y-Yo…
De súbito, una pelota de tenis apareció frente a ellos, impidiendo que se acercara más a la castaña, sin embargo Ryoga con su agilidad fue capaz de detenerla a tiempo y hacer equilibrio con ella en la raqueta. Ryoma apareció en medio del parque, sosteniendo su raqueta.
—Tienes buenos reflejos al parecer. —Susurró, situándose a un lado de la castaña que murmuró su nombre confundida ¿Qué había sido eso?
—Por supuesto, debo tenerlos para triunfar en el tenis. Pero debo reconocer que ese tiro me ha sorprendido, haz mejorado mucho, chibisuke. —Sonrió maliciosamente. —Pero no deberías alterarte porque me acercara a tu esposa, sólo nos estábamos conociendo ¿Verdad, Sakuno-Chan?
—S-Sí, es verdad.
—Aunque sea verdad, sé cómo eres—Gruñó—Por el mismo motivo, no permitiré que te acerques a Sakuno.
La castaña lo miró temerosa, estaba malentendiendo toda la situación otra vez. Pero cuando dirigió su mirada a Ryoga, notó como sus labios se curvaban formaban un arco, como si disfrutara de aquel comentario o le hiciera gracia.
Continuará…..
Hola!
¿Cómo están? Espero que bien.
Espero que les haya gustado la conti n.n y comenten
Los dejaré con este suspenso, Ryoma cada vez más celoso xD
Mi página de facebook es Hinata-Sakuno fanfiction
Cuídense!
Saludos : )
