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Tema: #18 Beso secreto.

Disclaimer: K Project no me pertenece, todos los derechos de autor, van para sus creadores, GoRa y GoHands.


"Meer"

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Siendo sincero, Kamamoto jamás espero que Yata hiciera esa clase de pregunta, no después de haberse encontrado con los azules, en especial, con ese sujeto:

—Hey, ¿qué piensas de los ojos del traidor?

Sabía perfectamente a quien se refería el pelirrojo, mas no encontraba porqué lo mencionaba. Después de un breve silencio, el rubio de figura rellena, preguntó, de forma curiosa.

— ¿A qué se debe la pregunta, Yata-san? —el susodicho siempre lo sorprendía, ya fuera por su gran energía o porque son escazas las veces en las que luce deprimido. Era asombrosa la alegría que corre por las venas del joven, pero esta vez, no le veía sentido a su acción.

—Eh… No sabría cómo explicarlo —respondió, escuchándose sincero—. Para mí, los ojos de Mikoto-san son como la miel, los de Kusanagi-san como el chocolate y los de Anna como una cereza.

Cada una de las declaraciones por parte de su compañero, lo sorprendió, no le extrañaba la mención de cada uno. Los quería como a una familia. Era lógico que ellos estuvieran en la lista; era más que notoria la gran admiración que le profesaba al Rey rojo, el hombre que les brindó una mano, y el mismo que, cuando Yata estaba en el instituto, salvó al traidor de una muerte segura en manos de los verdes, aunque desgraciadamente, ya no estuviera con vida, seguiría siendo la persona que más admiraría. Kusanagi significaba el padre que nunca tuvo Misaki, el que le brindaba golpes si decía algo indebido y se preocupaba por su bienestar. Por último estaba Anna, la cual simbolizaba la hermana pequeña, en cual su deber era cuidarla y quererla.

Pero, ¿y Fushimi? Sí, ellos habían sido mejores amigos en el pasado. Ahora, él debía representar únicamente, el traidor que le dio la espalda a todo HOMRA, a Mikoto, y a quien más importaba, Yata. ¿Por qué habría pensado en él?

—Sé exactamente con qué comparar su ojos —prosiguió el skater, llevándose una mano al mentón, en un gesto pensativo—, pero no encuentro nada que me guste lo suficiente para Saruhiko —Rikio palideció ligeramente, ¿estaba escuchando bien? ¿No era un error? ¡Lo había llamado por su nombre!—. O sea, hay muchas cosas que me recuerdan lo lindos que son sus ojos —y una tenue sonrisa, se dibujó en la faz del pelirrojo.

La quijada del hombre de ropa deportiva blanca, rozó el suelo del callejón en el que caminaban.

—¡Ya-Yata-san! —exclamó horrorizado, posando sus manos en los hombros ajenos, comenzando a zarandear al dueño de éstos. Era inaceptable que considerara esas cosas de la persona que traicionó a su tan amado clan—. ¿Estás siendo consciente de lo que dices?

—C-Claro —deshizo el agarre del otro, no comprendía por qué reaccionaba así—, he dicho que los ojos del mono son…—lentamente, el color rojo comenzó a apoderarse de las mejillas de Yata, al punto de rivalizar con el de su cabellera—. ¡No dije nada! ¡Nada de nada! —trató de negar, en vano. No podía borrar los pensamientos que habían estado en su mente. Ni mucho menos retroceder el tiempo. ¿¡Cómo es que no se dio cuenta de lo que hacía!? Sin embargo, no sentía arrepentimiento, sólo gran vergüenza.

Al notar el semblante del chico, Kamamoto suspiró.

—No hay problema, Yata-san —habló con voz serena, tratando de menguar los nervios del otro al ser descubierto en su acto inconsciente—. No le diré nada a nadie —prometió, logrando que Misaki se calmara—. De todas formas, hay que darnos prisa o Kusanagi-san se preocupara.

—Cierto, cierto —congenió él—. ¡V-vámonos ya! —se colocó sobre su patineta y avanzó rápidamente, dejando atrás a Rikio.

— ¡No vayas tan rápido, Yata-san! ¡Espérame! —como su condición física le permitía, lo intentaba alcanzar.

A lo lejos, un miembro del clan azul, con la espalda recargada en la pared, escuchó toda la conversación de los rojos. Un ligero carmín yacía en sus pálidas mejillas. Chasqueó la lengua y maldijo en un mascullo al skater.

— ¡Fushimi-san! —lo llamó Akiyama en un exclamo, los miembros asignados a la misión del día, lo esperaban para irse. Una vez finalizado el objetivo de su estancia cerca del territorio del clan rival—. ¡Es hora de irnos!

Sin decir ninguna palabra y con ligero desdén, algo normal de ver en Saruhiko para los miembros de Scepter 4, abandonó la zona junto con sus compañeros.


Incluso ya estando en el bar, no dejaba de pensar en Fushimi. Procurando ésta vez, ser más discreto. No quería pasar otro momento vergonzoso. Oía vagamente la conversación entre el dueño del bar y la niña de cabellos blancos, no le prestaba verdadera atención. Se encontraba bastante sumido en sus pensamientos. Aún buscaba lo que podía asemejarse a los orbes de su antiguo… ¿Amigo? Negó en un ladeo de cabeza, no quería recordar ahora, lo que hacían en algunos momentos privados que compartieron. Los amigos no hacen ese tipo de actos, ¿verdad?

Volviéndose a concentrar en lo de un inicio: los ojos de Saruhiko eran especiales. Poseedores de un azul de existencia única, completamente inigualables. De forma casi milagrosa, Yata ya lo había comprendido; esos orbes que lo dejaban encandilado, significaban un bello mar, uno que era tan profundo, pero ausente de peligro para él. Y ahogarse en sus aguas, sería un total deleite. Egoístamente, comenzó a desear que esa mirada sólo se concentrara en él. Algo que resultaba gracioso, pues aquello ya era una realidad.

Misaki no debía preocuparse.


Holy (?) ouo/

Espero que aún me recuerden uwu Lo siento por tener muuuy inactiva esta colección. Mi inspiración y cariño están siendo ocupadas mayormente en otra pareja y serie. ¡Amo el SaruMi, eso sí! Sólo... que quizás esperé al siguiente año que saldrán las OVAS de K y es muy seguro que mi emoción regrese y logré completar esta colección 3 ¡Wii!

Supongo que algunos no se habrán dado cuenta... pero éste fue mi primer one-shot SaruMi que escribí, pero lo quise editar y mejorar para añadirlo aquí :3

Btw, espero que les haya gustado y nos vemos luego nwn/