Antes que nada este es un Universo alterno de Sailor Moon, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, aquí Haruka es HOMBRE lo digo desde el principio para que las personas que tienen preferencia por la pareja de Haruka y Michiru mujeres no gasten su tiempo leyendo este fic y después se molesten y me molesten por no haberlo dicho antes. u.u ¬.¬

Bien siguiente punto importantisimo: Ninguno de los personajes que se mencionan durante la historia me pertencen, si no a sus respectivos autores; Este texto es exclusivamente hecho de un fan dirigidos a más fan, no persivo ningún ingreso económico por lo que hago y tampoco lo deseo, espero que les guste la historia y cualquier duda o aclaración en mi perfil están los correos en los que se pueden comunicar. Disfruten de la lectura xD.

Por cierto, entre los comentarios que me dejaron me recomendaron cambiar el resumen que aparece debajo del título para atraer más lectoras. La razón por la que no lo hago es por que tengo muy mala experiencia haciendo resumenes.

Bien ahora disfruten la lectura.


Trozos del Corazón

Capítulo 8

Michiru se quedó de pie donde estaba durante un minuto tratando de asumir que su marido la de jaba sola en la noche de bodas.

Después, se fue a la cama, una preciosa cama con dosel, se acostó en ella y se quedó en blanco durante un rato. Al cabo de unos minutos, se desnudó y se metió en el lujoso cuarto de baño.

Michiru se quedó mirándose a los espejos de las paredes y del techo. No estaba gorda, y fea no era además, tampoco debía de estar tan mal, porque desde que había tenido quince años, los chicos habían tratado de salir con ella, no había tenido que sufrir jamás por falta de compañía masculina.

Se fue a la bañera. Qué diferente habría sido todo aquello si Haruka hubiera estado a su lado.

Estaba molesta, muy molesta cuando tuviera oportunidad lo haría pagar con todas sus fuerzas. No le iba a dejar acercarse a ella aunque se lo pidiera de rodillas. No sabía cómo se había imaginado siquiera que sería pan comido acostarse con él. Pues ni hablar iba a tocarle a ella tomar la iniciativa entonces.

Se acurrucó en la cama y se durmió con ese pensamiento en mente.

Cuando a la mañana siguiente se despertó. Se despertó poco a poco, como saliendo de un profundo sueño que la tenía aprisionada a la cama. Pero de pronto se fijó en que alguien había entrado en la habitación, había abierto las ventanas y el sol lo iluminaba.

Abrió los ojos y vio el rostro sonriente de Haruka.

-Vamos, levántate -le dijo, sus ojos acariciándole su cabello color aguamarina y su cremosa piel mientras Michiru se cubría con la colcha ‑. Son las diez y hace un día perfecto para bajar a la playa y disfrutarla un rato. He preparado algo de comida, así que en cuanto te bebas un par de tazas de café, nos vamos ‑ le dijo, indicando la bandeja que había colocado en la mesilla de noche.

¿Ya has desayunado? -se quedó como estaba, acurrucada en la cama, desnuda, porque la noche anterior no había tenido ganas para abrir las maletas y ponerse un camisón.

-Sí - le respondió-. Te doy media hora, ¿de acuerdo?

- De acuerdo -asintió obedientemente con ojos todavía soñolientos. Estaba guapísimo con el pelo todavía húmedo de la ducha, vestido con pantalones de algodón y camisa de seda.

Casi como si le hubiera leído el pensamiento Haruka, se acercó a ella y le puso las manos en su cara, dándole un beso en los labios y estirándose después.

-Media hora nada más. No me hagas esperar.

Michiru miró la bandeja con el desayuno y suspiró. No tenía mucha hambre pero tenía que darse prisa, terminó de dos bocados la tostada y echó la colcha para atrás.

Se iban a ir de paseo, le había dicho. Para conocer la zona. Tendría que ponerse algo cómodo, como por ejemplo unos pantalones cortos y una camiseta. Aunque lo que tenía que ponerse era algo para que Haruka no pudiera apartar su mirada de ella.

Tardó diez minutos más del tiempo que le había concedido en preparase, pero cuando se miró en el espejo, decidió que había merecido la pena. El vestido blanco sin mangas que se había puesto era bastante sensual. Era un vestido con un escote muy pronunciado y muy ajustado arbusto. Perfecto.

Se había recogido el pelo y lo llevaba sobre los hombros. La piel le brillaba y olía maravillosamente. Se pintó los labios para darles el toque perfecto de humedad para que cualquier hombre deseara probarlos, con eso bastaría, salió de la habitación y se encontró a Haruka esperándola.

-¿Lista?

-Sí - Él se apartó de la pared y estiró una mano. Ella la tomó y los dos bajaron las escaleras y salieron al exterior, donde el sol brillaba en todo lo alto.

Haruka se detuvo en la puerta, la cerró con llave y levantó una cesta de mimbre que había en los escalones.

-La comida -le explicó-. Tuve que entretenerme mientras esperaba - le informó.

-Max me ha dicho que tienen una pequeña playa privada, es la que se ve abajo -le informó Haruka tomándola de la mano-. Además de los jardines que rodean la casa y después el bosque. A la mujer de Max le gustan mucho las plantas y las flores silvestres.

-A mí también, son las más bonitas de todas.

-Ya me lo había imaginado. Vamos.

Soplaba una ligera brisa que refrescaba un poco la temperatura. Caminaron lentamente y conversaron hasta qué, a eso de las dos, cuando estaban ya en la playa Haruka sugirió de tenerse a comer.

-Este es un sitio perfecto.

El sitio que eligieron era unos árboles cercanos a la paya que ofrecían una sombra y una vista maravillosa.

-Toma -Haruka le dio una elegante copa de cristal con vino tinto, muy distinta del vaso de plástico que Michiru se había imaginado iban a tener-. ¿Por quién brindamos esta vez?

A Michiru se le ocurrieron mil cosas por las que brindar, pero prefirió algo impersonal.

-Por más salidas al campo como esta.

Ambos sonrieron.

El vino estaba myu bueno. La comida fue deliciosa. Pollo rebozado en algo delicioso, además de otras delicias. Justo cuando Michiru pensaba que no podía comer más, Haruka sacó un tazón de fresas como por arte de magia, que insistió que había que comerse mientras se bebían una botella de champán.

-Estaban buenísimas. He de admitir que soy una glotona y tú un excelente cocinero.

-¿Estás relajada?- la voz de Haruka era profunda y tranquila.

-Sí -se acercó a Haruka y se tumbó cerrando los ojos.

-¿Contenta?

-Hummm -staba demasiado cómoda como para abrir los ojos.

Él se recostó a un lado de ella y cerró los ojos.

-Duérmete, mi preciosa sirena -le dijo él mientras le tomaba la mano y se dormía él también.

No supo cuánto tiempo estuvo dormido, pero sintió algo extraño en su pecho que lo despertó. De pronto, se dio cuenta de lo que era. Se quedó quieto, su camisa estaba abierta hasta la cintura, y Michiru tenía la cabeza sobre su pecho desnudo. Abrió los ojos.

-Frunces los labios cuando duermes, como hacen los niños.

Haruka se quedó mirando las ramas de los arboles sin saber qué decir.

-¿Qué estabas soñando?

-No lo sé -le respondió en un susurro.

-¿Soñabas conmigo? -le pregunto con voz ronca. Y sin esperar a que respondiera, comenzó a besar su pecho, se detuvo un poco en las cicatrices pero igual las beso delicadamente Haruka sin pensarlo dos veces tiro de ella hacia arriba.

Ella aplastó sus pechos contra el torso de Haruka y sintió sus manos en sus costados.

-Eres guapísimo, Haruka, delicioso... -él dio la vuelta a su cuerpo y se colocó encima de ella. Michiru tomó aire cuando sintió su mano en sus pechos. Sintió las palmas de sus manos y los pulgares acariciándole suavemente los pezones, causándole tanto placer que empezó a estremecerse. Pero aquello no era nada comparado con lo que le estaba haciendo con la boca.

Haruka ni siquiera intentó controlarse, Michiru se daba cuenta de lo que estaba haciendo, le metió los dedos entre el cabello y apretó su cabeza contra sus pechos, arqueando su cuerpo por satisfacer la pasión que la consumía.

-Michiru... -susurró Haruka, levantando la cabeza y besándola de nuevo-. Michiru, si seguimos no voy a poder parar. ¿Entiendes a lo que me refiero?

-No pares, ¿Quién te dijo que quiero que te detengas?-le respondió ella con una sonrisa.

-¿Estás segura? -levantó su cuerpo un poco. Michiru respondió con sus manos y su boca. Le quitó hábilmente la camisa.

Haruka no protestó. Después, con lentitud, de forma sensual le quitó los pantalones. Cuando terminó de desnudarlo, él la desnudó a ella. Se fijó en la expresión de en su rostro al ver las cicatrices que tenía su cuerpo y no demostró ninguna emoción negativa, de hecho parecía que ni siquiera las estaba viendo. No quería que se asustara de él o peor aún que sintiera lastima.

Continuó tocándolo y acariciándolo hasta que creyó que no podría resistir más. Él Bajó la cabeza y empezó a acariciarle todo el cuerpo. Su piel era como la seda y su olor era tan provocador, que tuvo, que controlar su propio deseo hasta que ella estuvieras preparada para recibirlo. No quería precipitarse. No era la primera vez que Michiru hacía esto con alguien así que merecía toda su experiencia (ñ_ñ ¿no creerán que no tenía, verdad?). Pero la piel le ardía y estaba muy excitado. Le era tan difícil esperar.

Cuando se acopló entre sus muslos, vio que ella ya estaba preparada, no tan tensa como él, cosa que le provocó una sonrisa. En cuestión de segundos, empezó a intensificar el ritmo, a pesar de todos sus intentos de hacerlo despacio.

Michiru tenía las piernas alrededor de su cuerpo y se movía al mismo ritmo, introduciéndose en un mundo de luz y color hasta sentir que su cuerpo estallaba en un millar de piezas al tiempo que emitía un grito de satisfacción.

Se quedó abrazada á su cuerpo durante un rato, dejando que el sol los acariciara, sin el menor signo de timidez, a pesar de lo que acababan de hacer.

-Bueno, mi querida esposa -le susurró Haruka al oído mientras le acariciaba el cabello-. Ahora ya sabes lo mucho que te deseo. ¿Te he hecho daño?

-No -no le había hecho daño-. Pero no sabía que me desearas tanto. Como anoche te fuiste...

-¿Pensabas que no te deseaba? -le preguntó con gesto incrédulo, apartando su cuerpo un poco y apoyándose en el hombro-. Te he deseado desde la primera vez que te vi, sentada en la sala de espera de la clínica.

-¿Entonces por que me dejaste anoche?

-Por esto -le dijo suavemente mientras señalaba las cicatrices-. Te conté lo que te me ocurrió en la infancia, y mi accidente con Julie. A decir verdad me preocupaba que te echarás atrás una vez que me vieras sin ropa, no he tenido intimidad con nadie desde que estaba con Julie, estaba nervioso, además como no dijiste nada no insistí.

-El lado físico no era la parte imprescindible de mi propuesta, por eso no te presione ayer -no pensaba decirle los sentimientos que había provocado en ella su rechazó.

Propuesta. Para ella solo era un acuerdo. Sintió un escalofrío. La abrazó a él para sentir el calor de su cuerpo.

-Te deseo, Haruka. No lo dudes ni un momento -le ella dijo con voz sedosa, apretando su cuerpo contra el de ella-. Te deseo más de lo que jamás he deseado a otro hombre.

Haruka sintió la fuerza de su propio deseo contra su vientre y dejó de tener frío. Ella nunca le había dicho que hubiera estado enamorada de él, a diferencia de Julie. Michiru había sido sincera desde el primer día y eso era un ingrediente vital de cualquier matrimonio. Lo fundamental era que le había dicho que era importante para ella. Y eso debía ser suficiente por el momento. Tenía su cuerpo y si era capaz de descubrir la llave que abría su corazón, todos sus esfuerzos serían bien empleados.

Tenía que ser paciente. Haruka comenzó a besarla, sus manos acariciando lentamente su cuerpo, provocándola.

Ella no sabía que estaba enamorado de ella y tenía que dejar que ese sentimiento fuera apareciendo de forma natural, sin presionarla.

Le puso las manos en el trasero y le levantó el cuerpo para que recibiera la fuerza de su virilidad, introduciéndose poco a poco al principio. Pero al ver su rostro de placer fue yendo cada vez más de prisa.

Haruka fue notando las pequeñas ondulaciones rítmicas dentro de ella y empezó a moverse al unísono. En ese momento, el fuego los consumió y los elevó a un mundo dulce de sensaciones que no dejaba sitio para nada más.

Se quedaron más tiempo del que habían pensado en la casa. Todos y cada uno de los momentos que pasaron en aquel sitio quedaron grabados en la memoria de Haruka. Compartían la misma habitación y él saboreó la dulce sensación de despertarse a su lado y ver su rostro al lado del de él.

Hacían el amor con frecuencia y en los sitios más insospechados. Michiru era insaciable. Y él respondía todas sus demandas con la misma pasión, no se hacía del rogar (u.u).

Nadaron en la playa y en una piscina, situada en una parte independiente de la casa y que tenía vestuario propio, duchas y un excelente gimnasio. Cenaban en la terraza.

Recorrieron de la mano los alrededores de la casa, encontrando sitios idílicos donde hacían el amor y reían y hablaban, confiándose el pasado, tanto las alegrías como los pesares. Haruka se daba cuenta de que había una parte de ella que no conseguía, la parte que Takumi había dañado cuando había muerto con su hijo.

Michiru era muy amable con él, cariñosa cuando hacían el amor y divertida la mayor parte del tiempo, aparte de muy sensual. Pero no la sentía suya.

Por eso quería seguir en aquella casa, solos los dos, sin nadie que interfiriera en su relación.

Aunque no quería caer en lo mismo que había caído Takumi y agobiarla. No quería controlar su vida y decirle a quién podía ver y a quién no. Solo quería amarla y saber que el sentimiento era reciproco. Así de simple y sencillo.

La mañana del sexto día, Michiru se despertó y vio a Haruka metiendo la ropa en la maleta.

-Ha llegado el momento de marcharnos, sirena.

Michiru se sentó en la cama y le preguntó:

-¿Por qué? Se está muy bien aquí. No me he aburrido para nada. -le dijo con una sonrisa en el rostro.

-En primer lugar, mi preciosa sirena, porque Max ha llamado esta mañana y me ha dicho que la madre de su mujer se ha puesto enferma y que llega aquí mañana. Los niños se podrían asustar si ven a una mujer y un hombre desnudos en la cama de sus padres -le devolvió la sonrisa y se acerco a ella mientras hablaba, moviéndose con la gracia de un felino. Se sentó en el borde de la cama y le acarició una mejilla con un dedo-. Tienes unos ojos preciosos -murmuró antes de acercar su rostro para besarla y ella le echó los brazos a los hombros.

Pasó más de una hora antes de que pudieran seguir haciendo las maletas.

Se fueron de la casa al mediodía. Habían pasado unos días maravillosos allí, perdidos en su mundo sin contacto con nadie. Pero si vivían allí de forma permanente, todo iba a ser distinto pensó Michiru con detenimiento. Era imposible que fuera igual que aquellos seis maravillosos días que habían pasado.

Haruka no estaba dispuesto a tirar la toalla. Jean le había enseñado que uno podía ser lo que quisiera y conseguir lo que deseaba, si luchaba por ello. Con esa actitud de mente había logrado superar las primeras semanas después del accidente.

Quería a Michiru, tanto en cuerpo como en alma. Ya había conseguido lo primero, lo cual era algo. Miró a la mujer que estaba sentada en el lado del copiloto y el cuerpo le dolió del deseo.

Michiru debía tener claro que Haruka se había casado con ella pensando en que aquel acuerdo los beneficiaba a los dos tanto en lo social como en lo profesional. Los dos iban a estar juntos, unidos en mutuo respeto y amistad. Ella quería que él se dedicara a su profesión, no que fuera el padre de sus hijos; un excelente anfitrion y compañero, no el típica esposo que lo esperaba en la habitación, para abrazarla todas las noches, no debía olvidar aquello.

Ella no se iba a convertir en madre sólo por apariencias. Nunca haría nada parecido, no había parado en la idea de tener hijos con Haruka hasta ese momento aunque no le desagradaba en absoluto.

-¿En qué estás pensando?

-En cuánto tiempo falta para que nos detengamos a comer -le respondió después de haber dado un suspiro-. Tengo un agujero en él estómago.

-Vas a engordar -le advirtió él sonriendo-. Pero seguiré... -dio un volantazo para esquivar un cuervo que había en mitad de la carretera-. Seguiré cumpliendo con mi deber como marido.

-¡Qué gracioso! -por un momento había pensado que le iba a decir otra cosa.

Lo más extraño fue, volver a la clínica y vivir en el apartamento de Michiru. Sabía que aquella situación no iba a ser para toda la vida. Él ya había hecho una oferta por la casa de Max su amigo la había aceptado. Pero la enfermedad de su suegra era más grave de lo que se había pensado al principio y de momento se iban a quedar a vivir.

Los gatos se sentían a gusto en su nuevo hogar, lo cual le quitó un peso de encima, porque no pensó que se fueran a acostumbrar a vivir en un departamento.

Michiru ya le había ofrecido a Setsu que se encargara de la clínica, y había incluido el apartamento en la misma oferta. Se iba a casar a finales de año y aceptó la oferta sin pestañear.

Haruka estaba utilizando la habitación de invitados como estudio. Tenía que concentrarse en las composiciones que tenía en mente, con lo cual no tuvo mucho tiempo para darle demasiadas vueltas a las cosas. Sin embargo, sentía como una sombra que nublaba lo que podrían haber sido los momentos más felices de su vida.

Llamaba a Jean y a Mina de vez en cuando para tenerles al día. El bebé de Mina tenía que haber nacido a finales de junio. Estaban a principios de julio y todavía no había nacido.

-Parece que está cómodo ahí dentro -había bromeado Jean-. Tiene comida y no tiene preocupaciones.

Pero su hermano no estaba tan tranquilo cuando llamó al día siguiente a las seis de la mañana. Michiru había respondido el teléfono, había escuchado y le había dicho:

-Está en el mejor sitio que puede estar, Jean. No te preocupes. Espera que te paso a Haruka.

-¿Qué ocurre? ¿Le ha pasado algo a Mina? -Haruka se había levantado de la cama en cuando Michiru había pronunciado el nombre de su hermano.

Michiru tapó el auricular con la mano y le informó:

-Mina está bien. Ha tenido una niña. Al parecer tienen que operarla. Toma, Jean te lo explicará.

-¿Jean? ¿Ya ha dado a luz Mina?

-Sí, una niña -no era la voz normal de su hermano. Se dio cuenta de que trataba de contener sus emociones-. Es preciosa. Se parece a ti cuando naciste. Tiene los ojos azules. Las enfermeras están encantadas con ella. El problema es... -hizo una pausa para tomar aliento-. Tiene un problema de corazón. Los médicos le han dado un nombre técnico que no me acuerdo. La cuestión es que la tienen que operar.

-Ahora mismo voy para allá -le dijo sin pensárselo dos veces.

-No te preocupes. Tú tienes cosas que hacer y...

-Voy a ir, Jean.

Su hermano permaneció en silencio. Al cabo de unos segundos, le respondió:

-A Mina le gustará verte.

-Llamaré ahora mismo al aeropuerto. Dile a Mina que esté tranquila. Jean, recuerda que no están solos.

-Lo sé.

Estaba a punto de colgar el teléfono, cuando recordó:

-Se me ha olvidado preguntarte ¿cómo la has llamado?.

-Jeanne, Mina insistió en que llevara la versión femenina de mi nombre. - soltó una leve risa al recordarlo - Hasta luego, Haruka.

-Hasta luego Jean.

-¿Qué pasa? - pregunto Michiru al ver a Haruka conteniendo una sonrisa.

-Le han puesto Jeanne, como su padre. - soltó un suspiro y continuo -Tengo que llamar ahora mismo al aeropuerto para conseguir un vuelo.

-No te preocupes por eso, yo lo haré -le dijo-. Ve a darte una ducha y te llevaré a Narita.

Michiru le hizo las maletas a toda prisa mientras Haruka se arreglaba y buscaba su pasaporte y billetera.

Al llegar al aero puerto Haruka consiguió su boleto y registrar su equipaje en quince minutos, sin embargo debía esperar al menos una hora más para poder irse, ya que el vuelo más próximo con destino a Francia venía desde Sydney.

Haruka deseaba que ella lo acompañara, incluso pensó en usar el chantaje emocional para convencerla, sin embargo debía ser ella quien diera el primer paso.

Faltaban 30 minutos para que llegara el vuelo, ninguno de los dos había dicho palabra alguna, Haruka abrió la boca y sin saber como las palabras comenzaron a salir - Michiru...

Ella lo miro esperando sus palabras.

- Creo que no he sido muy sincero contigo.

Ella lo miró con expresión interrogante, por el tono de voz parecía que se trataba de algo serio - ¿Qué sucede? ¿Hay algún problema?

- Al parecer si - dijo soltando el aliento contenido para continuar, la miró directamente a los ojos antes de seguir - El problema es... creo que estoy enamorado de ti. Quería que lo supieras. No espero que me respondas de ninguna forma, pero pensé que era justo que lo supieras. Si piensas que eso te condiciona, entre los dos podremos estudiar una solución a mi regreso.

-Me alegra mucho que lo digas -replicó con sarcasmo

-Sabes exactamente a lo que me estoy refiriendo. Nos casamos por conveniencia: Dos amigos que viven juntos, duermen juntos, pero haciendo vidas separadas. Sin exigencias emocionales, sin esperar nada el uno del otro -estuvo a punto de decirle que incluso sin niños.

-¿Entonces tú cómo lo ves?

¡Le había dicho que estaba enamorado de ella y ni siquiera había hecho referencia a ello!

-Yo no me estoy echando atrás, Michiru -le respondió.

-Perdóname, pero yo no lo veo de esa manera.

De pronto lo entendió.

-Parece que estas actuando así de forma deliberada. Si no quieres asumir que te amo, no lo hagas. Pero eso es lo que ha ocurrido. Puedes asumir que nos peleemos porque eso era lo que hacías cuando vivías con Takumi. Pero yo no acepto ese juego. Te quiero, Michiru. Quiero ser un esposo para ti, ser todo lo que necesitas, sin miedo a pedirte algo personal. Quiero estar a tu lado pase lo que pase...

- Tu vuelo llego hace cinco minutos, es mejor que abordes - habló sin emoción en la voz ni expresión en su hermosos rostro.

El comentario fue como una bofetada.

- Hasta luego Michiru - dijo en tono cansado y desviando la mirada. Estaba apunto de dar la vuelta cuando ella le dijo:

-¿No es un poco presuntuoso por tu parte cuando hace poco decías que querías dedicarte solo a tu profesión, sin ningún compromiso emocional? ¿O era otro hombre con el que estaba hablando?

-No, era yo -le respondió más tranquilo. Nunca iba a poder penetrar en aquella coraza de hierro.

-¿Y qué te ha ocurrido?

-Que te he conocido a ti -la miró a los ojos y después se dio la vuelta.

Haruka no fue consiente del momento en el que anunciaron su vuelo, su cuerpo se movió automáticamente en la dirección a donde debía abordar el avión, tenía la mente en blanco, se encontraba en shock. Michiru había actuado como si sus palabras no le hubieran importado, ¡Por amor de dios le había confesado sus sentimientos! Suspiro de cansancio, decidio dormir, necesitaba descansar un poco, ya encontraría una solución.

Continuara?...


Quejas de autor (es puro berrinche):

¬¬ queridos lectores, les informo que el siguiente capítulo va a tardar un poco más de tiempo en estar listo, pues debido a que vamos a complacerlas y alargaremos dos capítulos más la historia, ya tenemos las ideas para continuarla pero ¡ES UN MALDITO DOLOR DE CABEZA TENER QUE ORDENARLAS! y darles coherencia para que no se pierdan en la trama.

Lo siguiente es: Este capítulo estuvo listo antes de lo planeado por que tuvimos un puente de 3 días y nos dedicamos por completo a la historia.

Y lo último que tienen que saber es que el capítulo diez será hecho en su totalidad por mi, lucy_karu (las escenas lemon que encontraran en este también fueron hechas por mi). Así que si encuentran algunas diferencias en la forma de escribir ya saben por que.

Hasta luego y espero que la lectura sea de su agrado.

Notas adicionales Aurorin:

Bien revisando el capitulo para releerlo ya publicado me encontre con que tenía unos errores evidentes en la redacción, lo di de baja en cuanto me di cuenta de ahí que a varias de ustedes les llegó una alerta de la historia, se corrigió, cuando se volvió a publicar quedamos confiadas en que ya estaba corregido hasta que se me ocurrió volver a leerlo y oh sorpresa no guardamos los cambios, así que, usare la técnica que aprendí en Ranma 1/2 El Tigre arrepentido: perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón.

Como mi hermana y yo utilizamos software diferente para documentos electrónicos al juntar nuestros escritos había ciertos símbolos que no modificamos y no creímos que aparecerían, por eso los que leyeron el capitulo la segunda vez que lo publique vieron que había unos cuadros al iniciar algunos diálogos y el tipo de letra cambiaba, les pido una sincera disculpa por lo ocurrido y procurare que no vuelva a suceder, prefiero tardarme unos 6 meses en terminar la historia a volver a publicar un capitulo con tantos errores. Sin más de momento me despido.

Saludos.