"Después de la carta amor"
Preludio 08
Kero sobre el hombro de Romeo y este a su vez montando a Kony en su versión adulta, emprendieron el vuelo sobre Tomoeda para buscar al oso que Romeo había hecho con sus propias manos y que ahora había adquirido vida propia.
El clima era frío debido a las fechas y tras unos minutos buscando, se percataron que todo estaba en calma.
-Amo… ¿No fue un sueño? Quizá el oso sigue en casa…- comentó Kony con una voz más adulta a su versión pequeña.
- ¡No Kony, yo lo vi!... - comentó Romeo aún preocupado.
Desde las alturas, pudieron percibir el poder de la magia de Sakura a la lejanía, que provenía en dirección de la casa de Tomoyo.
-Oh no…- comentó Romeo mirando la situación. Si el oso seguía sus mismos sentimientos, atacaría a Touya, el hermano de Sakura.
Kero entonces dio un salto desde el lomo de Romeo y pasó a su forma adulta, el león Kerberos.
- ¡Vamos! - gruñó el protector de Sakura volando en dirección a la mansión Daidouji.
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*5 minutos antes *
Tomoyo, Eriol, Sakura, Hallie, Yukito y Touya, jugaban en el jardín de la mansión Daidouji, sin saber que un enemigo pronto llegaría.
Uno de los muros de la mansión estalló de pronto, ante el impacto de lo que parecía ser un oso, muy similar al que Romeo había hecho para Sakura, pero de unos 2 metros de altura y de color negro, el cual entró lentamente por el hueco de la pared.
El profesor Hana y Fujitaka, pronto se percataron del estruendo, pero hábilmente, Hana lanzó un leve ataque de sueño, que dejó inconsciente a su amigo.
- ¿Qué es eso? - gruñó Touya, poniéndose al frente de Sakura y Tomoyo tratando de protegerlas.
Yukito de pronto se desmayó y un par de alas aparecieron para cubrirlo por completo y tras un brillo angelical que emanaba de su interior, Yue apareció pronto en la escena.
Tomoyo sacó su videocámara y se apresuró a empezar a grabar. En esta ocasión le parecía que el atuendo de Sakura estaba bien para la ocasión.
Sakura tomó su collar y lo hizo crecer rápidamente:
-Llave que guardas el poder de mi Estrella, revela tu verdadera forma ante SAKURA quien acepto esta misión contigo ¡Libérate! –
Un resplandor cubrió a Sakura y bajo sus pies nació el sello mágico característico.
Eriol se colocó a un lado de Sakura y en sus manos ya se posaba su cetro de poder mágico.
-Así que esto es lo que escondían mocosos…- sonrió Touya, mirándolos intentando contener su sorpresa.
El oso, amenazante, se acercó a Touya de un salto. Era grande, pero no parecía ser nada lento.
- ¡Escudo! - Gritó Sakura, intentando evitar que el oso golpeara a Touya, pero el brazo penetró la magia de Sakura como si esta no estuviera allí.
Yue lanzó una flecha justo a la garra del oso, intentando parar el ataque, pero la flecha siguió de largo hasta clavarse en el jardín. Finalmente, el golpe dio en Touya, lanzándolo violentamente al piso unos metros más lejos. El oso ahora parecía unos centímetros más grande.
Sakura miró horrorizada a su hermano derribado, las garras habían lastimado su rostro con 3 líneas, una de ellas peligrosamente cerca del ojo derecho.
- ¡Espada, Salto! – gritó Sakura, armándose para pelear contra el enemigo, pero Eriol la detuvo rápidamente.
- ¡No Sakura! Ese ser tiene algo que evita que tu magia le haga daño…-
Sakura le miró sorprendida. Ningún enemigo hasta ahora era inmune a su magia. ¿Qué clase de enemigo era?
Hallie miraba todo con preocupación. Ella era la única que sabía lo que podía estar pasando, pero se debatía entre usar o no su magia frente a Sakura. Además, Eriol parecía ser un mago también.
- ¡Rayo azul! - gritó Eriol, lanzando desde su cetro un rayo oscuro que intentó dar en el centro del oso, pero tal cual había sucedido con la magia de Sakura, esta sólo atravesó al enemigo sin causar ningún daño.
Yue cargó en sus brazos a Touya, quien sangraba por las heridas en el rostro.
-No… bájame… Sakura está en peligro… - susurró Touya, con la vista nublada debido al golpe.
-No soy yo quien quiere protegerte, Yukito me está obligando a hacerlo…- comentó Yue molesto, alejándose por el cielo, hacia la casa de los Kinomoto.
Kerberos y Kony se atravesaron en el camino cuando Yue empezaba a alejarse.
- ¡Ayúdala, es un enemigo extraño! - gritó Yue a Kerberos.
- ¡Ya voy Sakura! – gruñó Kerberos.
El oso siguió con la mirada a Yue y de pronto pareció no estar interesado en pelear con Sakura y Eriol y pronto corrió hacia la calle, tratando se alcanzar a Yue.
- ¡Está persiguiendo a mi hermano! – comentó Sakura preocupada, cuando Kerberos, Romeo y Kony aterrizaron en el jardín.
- ¡Sube a mi lomo Sakura! - gruñó Kerberos, pero Sakura tenía una mejor idea.
- ¡Vuelo!- gritó Sakura y luego comentó - ¡Lleva a Eriol ! –
Sakura y Romeo cruzaron miradas brevemente. La leonesa rosada después de todo sí era muy similar al peluche de Hallie, así que Kero debía tener razón.
- ¡Ven Hallie! – gritó Romeo y ambos hermanos, montando a Kony, siguieron a Sakura, Kerberos y Eriol en la persecución del oso.
- ¿Qué hiciste tonto? – susurró Hallie junto a Romeo.
- ¡No ha sido intencional! – se disculpó Romeo.
- Ellos no tienen la magia necesaria para atacar. Es más, ni si quiera podrán defenderse… debemos ser nosotros quienes lo detengamos…- susurró Hallie.
- Sí, eso ya lo sé… pero no he tenido oportunidad de darle ni un golpe…-
-El problema, es que, si lo hacemos, será obvio para ellos nuestra naturaleza… ¡Qué lío has provocado Romeo! -
Por otro lado, Eriol y Kerberos conversaban.
- ¿Qué opinas, magia oscura? – valoraba Eriol al enemigo.
- ¡No lo sé! Ni si quiera percibo ningún tipo de energía de ese peluche…- gruñó Kerberos, lanzando desde el aire un ataque de fuego, que dio en el blanco, pero no causó ningún daño al oso.
Eriol miró todo con detenimiento. Quizá podría estar equivocado, pero desde el aire, el oso le parecía un poco más grande y también le había parecido que había crecido cuando él mismo lo atacó.
- ¡Espera, has eso de nuevo! – comentó Eriol. Kero volvió a atacar y al dar en el blanco, el oso de nuevo dio un estirón en tamaño.
- ¡No, no lo ataquen! – gritó Hallie desde el lomo de Kony, preocupada.
Eriol entonces lo entendió todo. Ese oso era un "Umxube". Un ser de características mitológicas dentro del estudio de la magia, que absorbía el poder de los ataques, creciendo en tamaño y poder con cada ataque mágico que recibía.
Se les solía vencer atacándolo entre todos los magos de un pueblo, para hacerlo crecer de tamaño de manera exagerada hasta explotar, pero eso provocaba la destrucción total del pueblo y la muerte de casi todos los habitantes. Si hacían eso en Tomoeda, la destruirían.
Kero lanzó otro ataque, pero esta vez Eriol modificaría la trayectoria del fuego para que no impactara en el oso.
- ¡Kerberos! Es un Umxube, no debemos atacarlo… -
- ¡¿Un Umxube?! ¿Eso existe en verdad? – gruñó Kerberos desconcertado.
- ¡Sí, entre más lo ataquemos, más fuerte será…! –
Sakura, volando más abajo, utilizó una carta más intentando sorprender al oso.
- ¡Poder! - gritó Sakura, que, junto a espada, escudo y salto, parecía ser una excelente combinación de pelea.
Sakura aterrizó junto al oso y lo atacó con la espada, la cual no sólo no hizo daño al enemigo, sino que lo había hecho crecer. Ahora medía 3 metros.
Sakura retrocedió asustada ante la ineficiencia de su ataque y guardó las cartas de espada y escudo.
- ¡Si… si la magia no funciona contigo, entonces pelearemos…! - gritó Sakura, tartamudeando, porque ella no era tan hábil en las artes marciales como Shaoran o Meilin, pero debía intentarlo.
El oso le miró por un instante y soltó un zarpazo que Sakura apenas pudo evadir gracias a la carta salto.
Al caer, Sakura acertó una poderosa patada en la cabeza del oso, que resultó ser el primer ataque efectivo, pero que, a su vez, haría crecer otros 30cms al oso.
El enemigo había perdido el equilibrio por el ataque y cayó al piso de bruces.
Kerberos y Eriol aterrizaron junto a Sakura, que se miraba el pie con molestia.
- ¡Sakura, ¿estás bien?!- gruñó Kerberos.
- Mi tobillo… - se quejó Sakura. – Me duele después de la patada… -
Eriol se acercó a Sakura y tocó suavemente el tobillo de Sakura.
- No está roto… sólo te has luxado… ese oso es realmente fuerte… -
Tomoyo grabó con excelente zoom el cómo Sakura se sonrojaba ante la amabilidad de Eriol y sintió una punzada dolorosa en el pecho.
El enemigo se levantó y con un espíritu violento, se abalanzó contra Sakura, la cual apenas pudo incorporarse para recibir el ataque directo del oso, cubriéndose con los brazos en cruz.
- ¡Sakura! - gritó Eriol, tratando de auxiliarla. Ella parecía estar bien, salvo unos rasguños fuertes en sus brazos, de donde empezaba a emanar sangre.
El oso decidió ignorar a Sakura y siguió corriendo hacia la casa de los Kinomoto, donde Yue le esperaba con su arco cargado, de pie en lo alto del ático.
Apenas estuvo a punto de tiro, más de 10 flechas impactaron en el centro del oso, todas atravesándolo y fallando, pero el oso creció progresivo hasta medir casi 2 pisos de altura en comparación de la casa de los Kinomoto.
- ¡No, no lo ataques! - gruño Kerberos, quien ahora llevaba en su lomo a Sakura y a Eriol.
- ¡Es un Umxube, sólo lo harás más fuerte! – Confirmó Eriol.
El oso lanzó un ataque desde su boca, muy similar al ataque de fuego de Kerberos, que impactó directo en el ático. Kerberos y Yue levantaron el vuelo con apenas unos instantes de ventaja para evitar ser impactados.
- ¡Mi casa, se incendia! – gritó Sakura cuando la mitad del techo del ático había sido arrancado por el golpe y la habitación de Romeo estaba en llamas.
Yue voló directo contra la casa, adentrándose en las llamas, incluso atravesando la división entre la planta alta y el ático y pronto salió de nuevo, ahora con Touya en brazos.
- ¡Lluvía! – gritó Sakura, intentando apagar el incendio en su casa, pero una vez más, grande fue su sorpresa cuando vio que las llamas no se extinguían al contacto con el agua, e incluso aumentaron su tamaño.
- ¡No Sakura, será peor! – gritó Eriol y Sakura inmediatamente retiró el uso de su carta. Todo el ático estaba siendo consumido por las llamas y estas empezaban a entrar a la habitación de Sakura.
El oso lanzó otros 2 ataques de fuego desde su boca intentando atinar a Yue, quien hábilmente los evadió desde los aires.
El oso de un solo brinco aterrizó en el ático, que debilitado por las llamas empezó a crujir, adelantando que pronto se desplomaría por el peso del enemigo.
- ¡El oso que me dio Shaoran! – gritó Sakura. De todos sus bienes más preciados, ninguno valía más que el oso que Shaoran le había hecho a mano y que descansaba en su habitación.
- ¡Sakura, es fuego de verdad, es muy peligroso! – previno Eriol, pero la pequeña de ojos verdes le ignoró, saltando desde el lomo de Kerberos y atinando a su ventana con excepcional destreza.
El fuego ya estaba dentro de su habitación, por lo que se cubrió la nariz con su antebrazo y corrió hasta donde el oso, aun intacto, descansaba.
En ese momento, el techo cedió ante el peso del oso maligno y la habitación de Sakura, con esta dentro, recibió todo el impacto del derrumbe.
- ¡Sakura! – gritó Tomoyo, quien aún tenía todo en video, al ver que se desplomaba la casa.
En ese instante, Shaoran sintió un dolor seco y profundo en el pecho, que le preocupó mucho.
¿Sakura lograría sobrevivir?
